7.3.12

Las fuerzas sociales por el cambio

Antes y durante el conflicto armado en El Salvador el aporte de la juventud a la causa revolucionaria fue generoso: miles de estudiantes, campesinos, obreros, todos menores de 25 años, se unieron en las distintas manifestaciones, tácticas, formas y métodos de lucha para exigir al gobierno de turno mejores condiciones de vida, así como establecer una ruta definida hacia la derrota de la dictadura militar (demócrata cristiana en los más duros años de la guerra) y el establecimiento de un régimen de amplia participación popular.

Esa expresión de lucha, siempre con la amplia participación de la juventud, la estamos viendo ahora en Chile, España, Grecia y otros países europeos. En estas naciones, como en su momento en El Salvador, se utiliza mucho el verbo “agitar”, tanto por los gobiernos como por las castas militares. La derecha, siempre la burguesía y las torpes oligarquías, le dan al término la connotación de un acto delictuoso. Se entiende por qué: cuando individuos pertenecientes al sistema tratan de agitar a las masas, fracasan lamentablemente. Aquí están los casos de los candidatos a diputados de los partidos registrados. No pueden agitar a nadie. Sólo la izquierda revolucionaria puede agitar. Las organizaciones sociales en Europa y en Chile lo hacen correctamente. Y el rencor impotente convierte esa acción en un delito. Pero no lo es, por cierto. Agitar y organizar a las masas en torno a ideas es un derecho inalienable de todo ciudadano, y ser agitador en un país en el que impera la injusticia de manera tan brutal es un título honroso y un timbre de orgullo.

En Estados Unidos los jóvenes, como sus padres y desempleados, son reprimidos cuanto intentan protestar y exigir mejores prestaciones sociales, entre ellas, el derecho a un trabajo remunerado. Lo mismo está sucediendo en España y en Chile. Esto es, el movilizar y organizar, realizar una acción del más alto valor político. No es cierto, como suele decir la prensa derechista, que se les haya atacado, desmanteladas sus tiendas de campaña y destruidos sus megáfonos y sus impresores móviles, por el simple hecho de ser “universitarios” o estudiantes de secundaria. O simplemente desempleados. No es cierto que el rencor de la derecha y de los parásitos del sistema, se descargue en campañas contra los “promotores”, incluyendo caso de Chile, contra las universidades, así, en abstracto. Universidades hay muchas que no sufren agresión alguna, sino más bien al contrario. Para ser reprimidos, los estudiantes necesitan hacer méritos. Sólo a los que emprenden una acción política democratizadora y revolucionaria se les reprime. En El Salvador se sabe mucho de esto. En otros países la represión alcanza su punto más alto, cuando esa acción política se vierte sobre las masas trabajadoras, contra los desempleados, cuando se orienta a contribuir a la organización de las luchas de los obreros, los profesionales medios y otras capas de la sociedad.

El caso de Chile, en el presente, es ilustrativo. Los estudiantes, en vanguardia los universitarios, han llevado una larga y dura lucha por la democratización de sus propias casas, por el derecho a la educación para todos. Y han tenido la nobleza de espíritu y la claridad política de entender que esa acción por sí misma no valdría nada, sería una simple reforma egoísta dentro de la torre de marfil, si no se extendiera a las capas más oprimidas de la población. Por hacer trabajo de noble agitación entre los diferentes sectores de la sociedad, han sufrido maestros y estudiantes la más dura represión, que sus autores, las autoridades “legalmente” constituidas, ni siquiera se han preocupado de negar. ¿No declara abiertamente un vocero presidencial que los enfrentamientos y las distintas represiones se han producido por violentar el Estado de Derecho y exigir más allá de las posibilidades presupuestarias del Estado?

Incapaz de comprender las fuerzas históricas renovadoras que aparecen en la sociedad, la derecha retrógrada y los gobiernos autoritarios tanto de Europa como de Chile, no ven que es falto que -- como repiten incesantemente-- sea la acción de unos cuantos inconformes y agitadores que los llevan a luchar contra el sistema. Los indignados surgen por algo más. Es algo mucho más profundo. Es el hecho de que el sistema no ofrece ya perspectiva alguna de desarrollo a los jóvenes, a los miles de “parados”, a los indigentes. Mientras propios y extraños ven los pavorosos problemas de salud que padecen miles de chilenos, sobre todo en las intensas zonas rurales, las universidades dirigidas por sectores derechistas, afirman que no se pueden formar más de unos cuantos de centenares de médicos al año, porque el sistema no tiene capacidad para absorberlos. Igual ocurría en El Salvador antes de los años del cruento conflicto armado.

Tanto en Chile, como en varios países de la Europa “civilizada” lo que están planteando los universitarios, los indignados, es una revolución social. No se trata de un designo de nadie ni de una vasta conspiración. Se trata de fuerzas sociales profundas, que actúan más allá de la voluntad de los individuos. La alianza de los estudiantes con otros sectores de la sociedad es algo dado por las circunstancias mismas, por las condiciones objetivas en que unos y otros se desenvuelven. El tener conciencia de estas realidades es un imperativo del momento. Y tanto los indignados del viejo como del nuevo Continente han demostrado tenerla. También, a su manera, la reacción que ocupa en esos países el poder. Porque esa reacción parece haberse resignado a que, dentro de las aulas universitarias chilenas, de Barcelona o de Grecia, haya revolucionarios e indignados. Pero no toleran que esos “revoltosos” intenten salir de las universidades. Es la vieja “democracia fascista”. A nadie se le impide hablar, Todos pueden predicar…siempre que prediquen en el desierto. Porque si la prédica llega a todos los sectores de la sociedad, entonces las cosas cambian. Entonces, los gobiernos represivos y la derecha reaccionaria también tienen su lenguaje: el de las balas.

5.3.12

Arena no tiene solvencia moral

Ninguna ocasión pareció más propicia a los opositores resentidos del actual gobierno -- no resentidos del sistema como de las ideas y el ideario político-- que la presencia del mandatario en el caserío El Mozote para conmemorar los 20 años del Acuerdo de Paz; pero también fue así con las tímidas reformas fiscales, la apertura de relaciones diplomáticas con Cuba y más recientemente con la aprobación de la Ley de Medicamentos, un mérito indiscutible del FMLN y de sectores organizados de la sociedad civil siempre presentes ante las tentativas de la privatización de la salud por parte de Arena.

Todos los proyectos de avanzada, de alguna manera progresistas, paradójicamente les generan mayor confianza en su habitual agazapamiento. Se han dedicado a las campañas mediáticas, a los permanentes ataques (desde el inicio de este gobierno), porque supuestamente minando al partido FMLN carcomen los aspectos plausibles de la administración. En realidad no recurren (los dirigentes de Arena y sus patrocinadores) al ejercicio abierto de la política, que implica oposición con discusión, sino con métodos apolíticos, oscuros y bastardos. No son de los que quieren dar la cara, sino barrenar. De ese modo no arriesgan las posiciones económicas privilegiadas adquiridas en otras administraciones, con regímenes propios reputados por ellos mejores dentro del mismo sistema, porque los tuvo en cuenta y hacían todo lo que ellos querían.

De tal forma que desde sus haciendas, sus fábricas, los cócteles y otros ámbitos; incluidos las bodas y los entierros, a los que no faltan por su sobra de tiempo y por el disfrute de bienes que les consiente la ociosidad -- madre de todas las maledicencias-- se han dedicado por dos años y medio a lanzar variadas especies con el propósito claro de destruir la credibilidad tanto del presidente como del FMLN. Su fin único es recobrar el poder político y seguir manejando el Estado como su hacienda particular. Por eso en el presente piden descaradamente al pueblo les de más diputados y alcaldías, un primer paso, necesario, para tener alguna oportunidad de triunfar en las elecciones presidenciales de 2014..

La oposición tenaz, pues, para desprestigiar varios aspectos de la actual administración política: el que reclama transformaciones y cambios sociales frente a reconocidas resistencias; y, conjuntamente, el que practica la necesaria autonomía en la política exterior, contra las habituales presiones. Es fácil entender que esto les diferencia de los críticos abiertos, quienes parten de planteamientos ideológicos o de enfoques y análisis diferentes, en la búsqueda del mejor camino, pero que no ignoran el valor desafiante de algunas actitudes del presidente Funes, cualquiera sea su evaluación de los resultados. Y eso revuelca a aquéllos en lo soez, el egoísmo, el pataleo; en la ambición y en los turbios fines de impedir el saneamiento a que puede conducir una época como la presente, donde se da mayor protagonismo al pueblo.

A la actual administración los opositores no le han concedido nada; para los dirigentes de Arena y sus patrocinadores la consigna es continuar con la campaña de desprestigio, con los calificativos de incapacidad y pésimos administradores. Lo afirman y sostienen los que en 20 años de gobiernos cometieron los peores casos de corrupción, privatizaron y vendieron todos los bienes del Estado, nos llevaron a la peor crisis económica al aprobar (con mayoría de diputados) la dolarización, el IVA y favorecer con licitaciones amañadas a determinadas empresas nacionales e internacionales abandonaron la agricultura, generaron desempleo para obligar a miles de salvadoreños a irse hacia los Estados Unidos, causando de paso la desintegración familiar, culpables directos del auge delincuencial y del crimen organizado y tantas cosas más.

En esta campaña electoral ha campeado el cinismo, la hipocresía y la demagogia. Se apela a la falta de memoria histórica, a la amnesia política. Porque ¿cómo es posible que los responsables directos de todos los males que actualmente padecemos los salvadoreños quieran ahora convertirse en servidores y defensores de nuestros derechos? Lo hacen impunemente pidiendo más diputados y alcaldes. Los políticos de Arena no tienen solvencia moral para exigir NADA. Los salvadoreños pueden confundirse por la masiva campaña electoral, por la excesiva publicidad; pero al final del camino comprenderán que Arena no es ninguna opción ni esperanza para el progreso y el bienestar de las mayorías poblacionales.

22.2.12

La sociedad de consumo

Es cosa común escuchar a los salvadoreños referirse a la situación económica del país, a la falta de empleos y a la creciente delincuencia; pero también es frecuente oír cómo la capacidad de trabajo, la audacia y las “ganas” de salir adelante hacen superar muchos escollos. Es paradójico hablar de crisis cuando los fines de semana los restaurantes y los “chupaderos” están a reventar, comentan otros. Hay explicaciones, dudas y resquemores para todo.

En épocas de dificultades económicas como la presente, la minoría, esa especie de sociedad industrial -- desde el punto de vista del consumo, una vez más -- acostumbrada al uso y disfrute de bienes y artículos caros, no interrumpe su ritmo de compras. Los ubicados en las capas medias también copan los centros comerciales y los bares. Las grandes mayorías, por supuesto, nada más miran como el chino de la frase chusca. Esas líneas no resienten a fondo la carestía determinada por las tendencias inflacionarias y por el aumento que, en todos los renglones -- bienes caros y artículos populares -- impone la especulación general del comercio. La producción o la búsqueda de los artículos por la vía de la importación, subsiste. Pero, en cambio, baja la producción de artículos de consumo necesarios. La producción se vuelve estática y el consumo se restringe por la carestía. Las compras se reducen por eso, y por el otro factor inseparable que es la desvalorización real del salario e ingreso familiar a causa de los efectos inflacionarios del dinero.

Al llegarse a coyunturas económicas como la presente, el país paga, en la cabeza y en el estómago de la mayoría, la población trabajadora, pues y las capas medias consumidoras, la equivocación de enfoque, a cuya rectificación deben apuntar todos los planes y medidas desde el ente rector llamado Ministerio de Hacienda y en menor medida el Banco Central de Reserva, pues desde la infame “dolarización” nos quedamos sin política monetaria. Desde luego, todo ajuste siempre irrita a las minorías privilegiadas. Estamos en una sociedad de contrastes, determinados por un buen número de salvadoreños cuyo ingreso per capita los mantiene en condiciones de subsistencia, y otro número, mucho menor, de ingresos exagerados que originan la estrechez del mercado. Junto a eso, sufrimos la presión de medios publicitarios típicos de un sistema capitalista con remanentes feudales, que manipulan la masa de consumidores, y le imponen patrones de consumo que no sólo no corresponden a la idiosincrasia, sino, y esto es lo más grave, sobrepasan los índices reales de ingreso.

Bajo esos estímulos enajenantes, se le ofrecen consumos diseñados por otra sociedad, como la de los Estados Unidos, con base en artículos costosos e ingresos opulentos, que sólo pueden ser consumidos -- entre nosotros; en el Norte por una proporción mayor -- por un mínimo mercado: el de los privilegiados viviendo como si no existiera ninguna crisis. Porque para ellos no existe realmente. Por el lado contrario también estamos inundados de artículos de baja calidad producidos en China y su isla rebelde conocida como Taiwán. La situación es tal que la misma fábrica Adoc se vio obligada a adquirir zapatos no para competir sino al menos para subsistir.

La tecnología industrial y mercantil debe ser aprovechada para incrementar el caudal de artículos y satisfactores duraderos y baratos, para ampliar el mercado de la gran masa cuyos ingresos menores se ven ahora afectados por las contingencias mencionadas. Las campañas publicitarias, que con frecuencia sirven los intereses de las grandes compañías transnacionales, se orientan de forma que corresponde al gusto y la posibilidad de la minoría altamente consumidora, y de paso crea estímulos y presiones en los presupuestos familiares de los estratos bajos, que aspiran, bajo grave error psicológico, a lo mismo. Es un constante querer y no poder, con consecuencias terribles de endeudamiento y dependencia, porque todo el mundo quiere, naturalmente, lo mejor. Y lo mejor, mis amigos, está cargado de fabricaciones superfluas. Con todo, debemos admitir: el lujo y las adherencias impresionantes de los diseños, atraen al rico y al pobre. El mercado general se ve lleno de estímulos tendiente a que se cambie el refrigerador, el televisor, el automóvil, en sucesivos mejoramientos no esenciales, sino suntuarios. Esos estimulantes de la enajenación, la transposición mecánica de otros estilos, lamentablemente, llegan también a la gran masa de consumidor que necesitan alimentos y ropas esenciales.

21.2.12

Las “gallinas” no les gusta el debate.

En este mi querido país hace falta cultura para discutir ideas y luego, una tribuna en la cual podamos exigirles a los políticos que buscan un puesto de elección popular, que discutan y debatan esos temas de nación que tanto nos afectan y que se ventilen, como en los países del primer mundo, las debilidades o fortalezas de sus propuestas, los "pecadillos" o aciertos tras bastidores y cualquier otro tema de interés público.

Lo anterior es el deber ser y otro, el cálculo político que algunos realizan y que sirve para establecer la negativa al contrapunto público. Naturalmente y por años, los que siempre han tenido temor al debate han sido los areneros habría que preguntarse los motivos.

Estimado compatriota, aunque hay pequeños cambios y quizás hasta imperceptibles el algunas áreas de la gestión Funes. Lo claro es que a pesar de lo anterior, democráticamente debemos evolucionar y no podemos obtener menos o conformarnos con tan poco, que un debate democrático en donde todos sin excepción o exclusión, se involucren en un contrapunto que posibilite el desaparecimiento de algunas nefastas variables de la ecuación y me refiero a: La demagogia y las mentiras.

Vos ves a Norman Quijano, prometió tantas cosas para ganar la silla edilicia y al sacar la calculadora te das cuenta que las dejó a un lado y se decantó por el maquillaje y la jardinería. Un debate como el que la majada está esperando, habilitaría la rendición de cuentas del actual edil o de cualquier funcionario de elección popular y me refiero, a aquella que no se circunscribe a un programa televisivo en donde ningún cabo suelto se ha dejado al azahar, con la clara intención de favorecer al candidato en turno.

Esta negativa en el partido tricolor es casi un déjà vu, todo el candidato arenero que se ve con una clara ventaja se niega a debatir, en mi elucubración aparecen Pacún Flores, el bachiller Saca, Jacir de Lovo, Rodrigo Ávila, Norman y la cuenta sigue. Argumentan que los asesores les brindan esa estrategia para que no salgan a relucir la pesada carga de los veinte años, algunos dicen que por falta de carisma y otros más afirman que por falta de elocuencia, como sea que fuese, a la majada le interesa la discusión de ideas y no el cálculo electoral.

Considero que una buena forma de castigar este comportamiento miserable y bajo es que la población se abstenga de votar por este tipo de prácticas y candidatos. Además, y como siempre lo haré de acá hasta las elecciones es recomendarte lo siguiente:

Compatriota, vota apegado a tus creencias y cuando tomes la papeleta para diputados, selecciona a no mas de la mitad y marca de abajo hacia arriba. Esto no se te debe olvidar y tampoco se te olvide que te abstengas de votar por las “gallinas” que no les gusta debatir, el debate es para “machines”.

Kvernicola

P.S. Cruz para las feministas, no busco afectarlas, mosca con eso.

15.2.12

Simón de Cirene, un político guanaco

Si eres borrego, de mente frágil y sumisa por favor evitar seguir leyendo!

Dándome una vuelta por el FB e intentando contestar un par de mensajes y comentarios, me encontré una fotografía de Ana Vilma de Escobar en mi muro, que había colocado los cipotes de Sociedad Civil, en donde se mostraba a la otrora ex vicepresidenta sosteniendo además de un canasto, una sonrisa fingida que no aguanta explicación razonable. Bien dicen que los requisitos para aspirar a ser diputado no son suficientes, es que además de la honradez notoria, deberían de exigir al menos dos dedos de frente.

Es de todos sabido que este es el tiempo en el que la clase política baja de sus opulentos sillones o de ese Olimpo en el cual se mantienen fácilmente dos años y medio sin inmutarse o congraciarse con el pueblo.

Pero las cosas cambian un poco cuando los eventos electorales se aproximan, eso significa que ha llegado el momento de “chiniar” bichitos, abrazar viejitas, convivir con el pueblo y de paso prometerles las mas inescrupulosas y aberrantes situaciones, situaciones que todos sabemos que no tienen la moral o la intención de realizar. Saben que mantener a la población sometida o en una zozobra permanente que está atada a las necesidades más básicas, son los elementos perfectos para obtener y mantener adeptos.

Es que Ana Vilma con esa foto que te menciono compatriota, me hace cavilar un parangón de esta clase política guanaca a lo largo del tiempo y pienso en un agobiado Cristo camino a El Calvario y en su trayecto al martirio, ser auxiliado en su pesada carga por Simón de Cirene.

Reflexiono y digo, si este Simón que ayudó a un fatigado Cristo hubiese sido parte de la clase política guanaca, lo primero que hubiera hecho para dejar constancia tuvo que haber sido "sacarse una foto" al lado de la cruz con cara de fatiga y luego hubiese dejado al Cristo que siguiera con su pesada carga o quizás, le hubiera ido echando porras en ese tortuoso camino. Para continuar redituando del incidente, hubiésemos tenido que “soplarnos” la misma estampa en la TV Nacional por 30 segundos al menos unas 20 veces diarias.

Con lo anterior te insto a que este tipo de practicas las castigues enérgicamente, si eres arenero no te diré que no votes por ellos, simplemente te recomiendo que te respetes y que no votes por ella o por los que de manera descabellada quieran redituar de las circunstancias, necesidades o hasta de la ignorancia de la majada.

Sé que las ansiedades se exacerban en estos tiempos y más de alguno loco con el cacumen influenciado hepáticamente no va a entender el mensaje y va pretender afianzarse al pie de la letra y evitará asirse a la sustancia del mismo.

Tomé un ejemplo de la cotidianidad que me inspiró escribir un par de letras, este no es un único ejemplo, hay un “chingo” y vos lo sabes compatriota, están los que prometen una mejor salud aunque no den sus votos para la ley de medicamentos, hasta los que aseguran que erradicarán la delincuencia, pero son propietarios de empresas de seguridad privada.

No me cansaré de decir, NO importa tu preferencia partidaria, al momento de seleccionar entre los candidatos a diputados de la opción de tu predilección, vota de abajo arriba y marca la mitad de las caras o menos. Si tu gusto son los no partidarios, pues marca sobre la opción que a vos más te haga sentido. La idea es que pensemos en el recambio generacional y que se vayan a descansar los que ya “aportaron” o se sirvieron.

Kvernicola

11.2.12

El voto por lástima no es nuevo.

Luego del contenido anterior, me han llegado un par de correos y un par de comentarios en el FB que me piden que no ejerza el sufragio movido por lástima. Sé que la motivación de la recomendación tiene su génesis en algunos casos en despotricar contra un partido en especifico y eso no lo puedo aceptar, ya que la pena o lástima es un mal endémico que deberíamos de sentir TODOS al observar las posibilidades que nos pone en la mesa el poder y la clase política.

Pero además y producto de la ausencia de memoria histórica, la critica se vuelve ácida, perdiendo de vista que en el pasado el voto por lástima fue utilizado por otros y muy recientemente por los areneros. Les recuerdo que aun fresco está el flamante, tartamudo e inepto candidato presidencial que competía contra Funes.

En lo personal cultivé más mí florido lenguaje con la candidatura del señor Ávila, ya que de boca de muchos compatriotas afines a los tricolores, conocí las diferentes facetas del uso de la palabra pendejo, cuando hacían referencia a su candidato. No me vayan a decir que votaron convencidos de que ese era el carajo indicado, no me digan que no votaron por lástima. Ese es el problema de las cúpulas, ese es el problema de nuestra clase política y ese es nuestro pe'o.

Acaso los tricolores pensantes no soñaron con un candidato un poco más hábil y verdaderamente elegible como por ejemplo Escobar Galindo o Murray Meza ¿pero qué les ofrecieron? Un pinche carajito que a duras penas podía caminar hacia adelante y que tenia como titiritero a uno de los más corruptos personajes que el partido ARENA ha podido parir. Mas de alguno dijo, yo hubiese preferido aunque sea a Celina su elocuente esposa.

Pero lo anterior es leche derramada, es así que hay que tener el cuidado con lo que ahora nos toca y mi recomendación va de la siguiente forma. No importando tu ideología, de que lado el corazoncito palpite, tu fanatismo o quizá hasta tu “borreguismo” político, el voto debe de ser la expresión de oportunidad para otros que no han participado y no para los mismos que se piensan con derecho para seguir con un “curul” en la Asamblea Legislativa.

Acá esto es fácil, el voto es por caras y seleccionas de abajo hacia arriba y no más de doce. Esto aplica para San Salvador. Para otros departamentos las marcas siempre deben ser menos de la mitad de las caritas. Si marcas sobre todas las caras es como si votaras por la bandera y eso de nada nos sirve.

Cuídense de no seleccionar en los de abajo a aquellos que tengan un pasado oscuro y tintado con sangre de este pueblo. Al escuchar sus propuestas – si es que tienen – evitar aquellos que prometan cosas que sabemos que JAMAS cumplirán, la demagogia debe ser cosa del pasado y finalmente, no seleccionen a los que siguen repitiendo discursos trasnochados de la guerra fría o luchas de clases que olvidan cuando acceden al poder, en esta oportunidad no se vale votar por loros y pendejos.

Kvernicola

Si no eres mi aliado eres mi adversario

Estamos a pocos días de participar en un nuevo evento electoral y las ansiedades desmesuradas han comenzado a hacer su aparición, principalmente en los que del antagonismo nutren a sus bases y por ende, sus bolsillos.

No entiendo cómo un país con tanto amor por la concurrencia a “Las Elecciones”, no conozca los bemoles, las acciones que se gestan y que son propias de este triste periodo. Digo triste, porque en esta época es cuando más se juega con las necesidades y la ignorancia de la majada. Acá es cuando se construyen los más fabulosos castillos en el aire y se alertan de apocalipsis, si el contendiente llega a quedar elegido.

Si en el pasado no nos causó extrañeza como pueblo que aparecieran fotos con cipotíos armados, comerciales con ataques a la integridad del contendiente, montajes en “Photoshop” de mal gusto, denuncias mediáticas de hechos delictivos del pasado, armas o computadoras como la del finado Reyes de las FARC. No nos debería causar extrañeza lo que ahora vemos y que se resume en un circo bajero, incomprensible y descabellado en donde pagan siempre las masas y los incautos.

Como es propio de esta época, las casas encuestadoras al mejor postor le hacen su “manita de gato” a los datos. Si fuera por encuestas la Jacir de Lovo hubiese sido la alcaldesa de San Salvador. Además, no pierdan de vista que los votantes de municipios como Izalco, San Martín y Nueva Concepción no se arriesgaran de nueva cuenta a votar en San Salvador y mucho menos, los hermanos nicas, chochos y catrachos. También, ya no está en el país el finado “Chele” Torrez, como para que le haga el favor a Norman y el “Grencho” Gallegos no tendrá la oportunidad de repartir DUIs en la Villa Centroamericana, además este carajo ya no es de ARENA.


No digo con esto que el pobre Jorgito la tiene segura, que va, ojalá no lo hubieran metido en ese coyol o en esa camisa tan grande, y quizá, con un candidato autónomo la lucha por la comuna capitalina fuera más pareja. Pero en fin, esos son enanos de otro cuento y lo que me trae acá es la composición de la Asamblea Legislativa.

Antes que nada, voy a votar y debo de votar por el FMLN, no hay forma que vote por otro partido. Eso si y como lo he dicho en otras oportunidades, las marcas van de abajo hacia arriba y no más de doce. Y le voy a dar un voto de pena a Jorgito, es que no puedo por más que quiera votar por Norman, un carajo que hasta sostener una sonrisa le cuesta trabajo y aunque siempre he dicho que no puede votar por alguien más estúpido que este que les escribe, en esta oportunidad haré la excepción.

Reflexiono compatriotas desde mi pensamiento izquierdista y te lo digo de una, no puedo votar por aquellos que dejaron de compartir ideales, luchas con el pueblo y solo se han quedado pensando en lo calientito o sazonado que quieren comer. Me refiero a Norma, Milton, Sigfrido, Lorenzana, Benito y otros que se me escapan, perdónenme pero no puedo. Eso no significa que busque consuelo en un partido de la derecha, eso jamás. Como se dice en mi familia, “Si voto por ARENA se me seca la mano”.

Mi aspiración para mejorar este volado es que se hubiese podido votar cruzado, por personas e independiente del partido y ahí quizás, y solo quizás, podríamos comenzar a pensar en un voto directo, igualitario y soberano. Alejado del manoseo, las transas y la corrupción que cúpulas adentro se gesta.

Pero otro que debe estar pensando en la conformación de la nueva Asamblea Legislativa es Funes, ya debe dejarse de babosadas y declararse aliado o adversario. Si la alineación de planetas que pronostican la derecha mediática se hace realidad, ya lo quiero ver jineteando una Asamblea Legislativa hostil.

Así pues, ha llegado el momento de definirse cipote presidente y debes hacer a un lado las medias tintas, la tozudez, la soberbia y como decía un tristemente celebre ex presidente, “si no eres mi aliado eres mi adversario”. Ya vimos presidente que te gusta emular a Saca, entonces ya es hora que decidas y digas, un voto por XXXX es un voto por Funes. Después quejarse NO se vale!

Kvernicola

8.2.12

La reactivación de la agricultura

En los próximos años Venezuela se convertirá en una potencia exportadora de productos de la agricultura. Pasará de importar la mayoría de sus alimentos a producirlos en sus tierras fértiles. Eso ha requerido firmas de convenios y alianzas con países como Argentina, Brasil, Cuba y Uruguay. Por encima de todo ello: la decisión del gobierno, presidido por el comandante Hugo Rafael Chávez, de comprometer a los campesinos y hasta los propietarios de grandes extensiones de tierra, de capitalizar el campo, de invertir en unidades productivas y aprovechar las ventajas de los intercambios comerciales.

En el caso nuestro no hemos podido avanzar en este rubro, a pesar de las amenazas de la falta de alimentos a nivel mundial, debido al estado en que los gobiernos de Arena dejaron el campo: abandonaron totalmente la agricultura y potenciaron la importación de toda clase de productos alimenticios por considerar que “era más rentable importarlos que producirlos en el país”. De productores de maíz y fríjol pasamos a importar la mayoría de esos cereales, Nicaragua se ha convertido en el gran proveedor. Le dieron, los regímenes areneros, un golpe de gracia a los ganaderos y productores de leche. Hatos enteros, haciendas productivas, se terminaron en Sonsonate. Particularmente conozco el caso de un ingeniero agrónomo que perdió todo porque el monopolio importador de leche en polvo terminó con su proyecto de producción lechera.

Cuando hablamos de Venezuela y en concreto de capitalizar e invertir en el campo, nos referimos concretamente a realizar, o completar, en su ambiente social o de trabajo, obras fijas, permanentes, instalaciones varias, adquirir instrumentos de trabajo y llevarle tecnología moderna. O sea, hacerle o completarle, infraestructura, estructura y superestructura al mismo tiempo. Las obras materiales necesarias para ello van desde presas y bordos, canales, nivelaciones de tierras, desmontes, defensas contra inundaciones (en el Bajo Lempa, por ejemplo, todos los años en época invernal, los pequeños agricultores afrontan graves problemas por la falta de obras que impidan las inundaciones en sus terrenos y la pérdida total de sus cosechas. Las bordas y los canales son insuficientes y no cumplen con los mínimos necesarios para darles seguridad), drenajes, hasta mejoramiento de tierras con arado de profundidad, adiciones de cal o de yeso o de otros mejoradores de la textura y fertilidad.

En el norte de Morazán, otro ejemplo, muchos pequeños agricultores se han dedicado en los últimos años al cultivo de hortalizas, sin descuidar por supuesto las cosechas de fríjol, de maíz y sorgo; pero estos productores necesitan de una “manita” del Ministerio de Agricultura y Ganadería pasa satisfacer otras necesidades: perforación de pozos e instalación de bombas y redes eléctricas para obtener la energía indispensable. En cuanto a máquinas, debe pensarse en tractores e implementos para sembrar, cultivar, cosechar, ensilar, cortar, moler, secar, desgranar, ordeñar, enfriar, transportar. Me lo dijo rápidamente un campesino de la zona, mientras le compraba pepinos, tomates y otras variedades de hortalizas. Luego, me dijo, vienen las semillas seleccionadas o híbridas, los fertilizantes orgánicos (esta gente raramente utiliza los químicos) , granulados, en polvo o líquidos. Después la construcción de bodegas, galeras, lugares para empaque y selección; la instalación de talleres de mantenimiento, disponibilidades de refacciones, de combustibles y lubricantes, y otras muchas que se pueden agregar a una lista larga y tediosa. Todavía queda la extensión agrícola para la modificación de usos y procedimientos de trabajo.

Si en verdad queremos reactivar la agricultura y ser productivos en cultivos esenciales, el Ministerio de Agricultura y Ganadería debe apoyar a estos agricultores que, como en el caso del Norte de Morazán, el Bajo Lempa, las planicies de Usulután y la zona norte de Chalatenango, dedican todos sus esfuerzos a la siembra de toda clase de cereales y legumbres. En Morazán los campesinos necesitan orientación, asistencia crediticia y técnica, además de maquinaria e implementos agrícolas. En Venezuela los pequeños productores afrontaban muchos de estos problemas, pero la necesidad de ser autosuficientes y adelantarse a los problemas de la carencia futura de alimentos, ha llevado al gobierno del presidente Chávez, a invertir mucho y apoyar económica y técnicamente a los agricultores. Además mucha de la producción es adquirida por los Mercados Populares coordinados por el propio gobierno venezolano.

En nuestro país hay mucho por hacer. En los infames regímenes areneros se abandonó la agricultura y nada más se hacían pequeñas reformas, se cambiaba superficialmente la fachada “agrícola” y se dejaban aplazados los grandes y graves problemas del agro. En el presente se han hecho inventarios y se ha cambiado la forma de atención a los agricultores, inclusive hasta en la entrega de los paquetes agrícolas. Los problemas heredados no son sencillos de resolver, aunque pueden enunciarse con facilidad. Consisten básicamente en adaptar, reinterpretar, acomodar a nuestro medio clima, tradiciones, requerimientos y necesidades, la tecnología agropecuaria que recibimos desde la Colonia. Desde entonces hemos postergado nuestras tradiciones agrícolas o luchado frontalmente contra ellas y no hemos creado una tecnología agropecuaria que sea para nosotros, a la vez propia y moderna. Somos un país tropical, medio árido , con población trepada en cerros pelones y con escasas planicies fértiles y a pesar de ello cientos de pequeños agricultores se las ingenian para hacer producir la tierra y obtener los frutos deseados.

En los dos últimos años que le restan a este gobierno, debe empeñarse en un apoyo decidido a todos los pequeños agricultores, a dotarlos de los implementos necesarios y facilitarles los créditos y la asistencia técnica indispensable. Con el programa de Vaso de Leche, al menos se está apoyando a los productores de lácteos y se una forma u otra se busca reactivar la ganadería. Todavía resta mucho por hacer; pero si de verdad buscamos la autosuficiencia y ya no depender de la importación de los alimentos necesarios debemos apoyarle fuertemente a la agricultura.

Translate