14.7.09

Tropezando con la misma piedra?

Luego de pasar embancado por estas gripas que no me dan tregua, ni espacio; me fui a conversar con un chero a uno de esos sitios de comida rápida. Tenía mucho tiempo ausente de estos lugares, algunas veces por mi aprensión a este tipo de "delicias", pero principalmente, por la falta de billetes.

Ahí estaba mi chero esperándome muy pacientemente, se hacía acompañar de un tamal -de los comestibles - y de una muy caliente taza de café. Al verme llegar me saludo muy afablemente y quizá hasta con cierta nostalgia, y es que teníamos muchísimo tiempo de no coincidir; las conversaciones con él siempre se ponen apasionadas y son más que interesantes.

Luego de ir a buscar mi respectiva ración al mostrador del establecimiento, nos dispusimos a ponernos al tanto de lo que ha sido nuestras vidas en estos últimos meses. Remembranzas de cuates en común salieron a danzar en esa muy amena charla que comenzó observando el pasado y que se atoró de forma intempestiva con este extraño presente.

Digo extraño, debido a que presuposiciones que dábamos por hechas con el cambio de gobierno, no han aparecido hasta el momento y lo peor es que no se avizoran que puedan llegar en el corto o el mediano plazo.

En forma de broma mi chero me dijo que lo único que ha cambiado es el "spot" gubernamental en radio y televisión. Por cierto muy bonito y colorido, pero a la vez demasiado superficial. A eso le falta carne Mauricio, si sabes a lo que me refiero!

Esta falta de cambios se puede atribuir algunas veces al poco tiempo que lleva Funes en el poder o quizá, por la falta de recursos económicos; pero la mayoría seguramente se le atribuyen a esa carencia del recurso humano ad hoc en los puestos claves.

Mi chero se pregunta, "Bueno y qué no hay suficiente gente en el FMLN y en la izquierda salvadoreña como para repellar de meritocracia este país". Él se cuestiona además la razón por la cual el nuevo gobierno está seleccionando en lo relativo al sector económico gubernamental, a aquellos que tienen vasos comunicantes con "los amigos de Mauricio" y que en su mayoría son derechistas comprobados.

No estoy diciendo tampoco que una persona derechista no pueda ser hábil, no pongo en duda eso, lo que si pongo en duda es su compromiso con los cambios que espera el pueblo y su compromiso con el plan de gobierno por el cual votamos muchos, y que le significó la presidencia a Mauricio Funes. De eso es lo que se está hablando!

Me comenta mi amigo -con la pasión que lo caracteriza - que conoce de un par de "nuevos" presidentes de autónomas, superintendentes, directores y directoras que no tienen la menor idea del quehacer de las instituciones que los han puesto a comandar; por lo tanto, están a expensas de las "sugerencias" y recomendaciones de los areneros que supuestamente están bajo sus respectivos cargos. Y así cómo se va a avanzar y a progresar, no lo crees?

Si a eso le agregas que hay puestos de dirección y de confianza que no han sufrido ningún tipo de movimiento hacia el tan esperado cambio social. Resulta fácil deducir que aunque hubo cambio de gobierno, no ha habido cambio de mentalidad o de actuar en las dependencias del estado.

En otras palabras y de continuar el estado de las cosas como hasta ahora, seguirá gobernando ARENA en el ejecutivo.

Hay que verse en el espejo del pasado e intentar aprender, el bien recordado ex presidente Napoleón Duarte, se hizo acompañar de una pacotilla de carajos, que le significaron la inacción, la mala praxis, la corrupción y la poca credibilidad en su tan recordada gestión. Como pueblo no podemos volver a tropezar con la misma piedra, simplemente no se puede y no se debe.

Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

La lenta agonía del imperialismo

A todos los imperialismos se les llega la hora. La historia es sabia y no miente. Le ocurrió a Roma, a Constantinopla, a los otomanos y como no también a los persas. Y unos cuantos más. A pesar de que muchos expertos en la materia sostengan que eso de la agonía del imperialismo sale de las esperanzadas profundidades de la subjetividad. Cuando Séneca meditaba en su español paisaje, muchos percibían el fin del mundo, pero la siguiente etapa histórica de la Edad Media tardó todavía siglos en concretarse. En el presente los que hablan del “inevitable” fin del mundo son los Testigos de Jehová y miembros de otras iglesias protestantes. Y no sería raro que nuestros nietos, ya ancianos, movieran tristes la cabeza para decir, “esto se acaba”.

De todas maneras, lo que en esta “agonía” resulta fascinante, sin olvidar que amenazador también, es como al imperialismo se le van agotando sus “respuestas” históricas. ¿Qué hacer, por ejemplo, con los venezolanos y algunos países árabes, que han reivindicado el pleno derecho a la explotación y comercialización de su petróleo? ¿Qué hacer ante la decisión de los pueblos latinoamericanos de elegir libremente y por medio del mecanismo de las elecciones, diseñadas y aprobadas por las burguesías, a sus gobiernos de izquierda y con posiciones progresistas, muy alejadas de las aspiraciones de los Estados Unidos? La insolencia y la tiranía de los viejos tiempos ha pasado justamente a descansar en el panteón de los recuerdos.

“Todo lo tenía previsto, menos esto”, dicen que dijo César Borgia cuando le contaron que su padre se había bajado para siempre de la silla de San Pedro. Tal vez, a juzgar por sus “respuestas” el imperialismo lo tenía todo previsto, menos la unión de los débiles y la agudización de sus propias contradicciones. No parece que le estén cambiando las reglas del juego; más bien es el juego el que se acerca a la desaparición. Lo estamos viendo con la derrota hace unos tres años en Uruguay de la Alternativa Latinoamericana de Libre Comercio (ALCA) y el surgimiento del ALBA, un sólido bloque económico y político que ya aglutina a muchas naciones de Nuestra América y del Caribe.

Tenía que llegar la puntual paradoja: seremos nosotros, los pueblos débiles y otrora sometidos al imperio, los que prolonguemos la “agonía” del monstruo. Los pueblos débiles que por indecisión y temor a los riesgos, por una falta de nacionalismo bien entendido y practicado, los que contribuyan a demostrar los cambios históricos, los “saltos” que implica abandonar un sistema para emprender otros rumbos. En Honduras, por ejemplo, un intento de reivindicación y de dar mayor protagonismo al pueblo, está tratando de ser abortado y, al mismo tiempo, de servir de laboratorio para futuras intentos golpistas en otras regiones de América Latina. Las oligarquías y el imperialismo no descansan en su misión de retomar viejos esquemas y mantener sus privilegios e intereses hegemónicos y de clase.

Con las decisiones ya probadas en el fuego del acero, de las trascendentales nacionalizaciones de sus recursos estratégicos, tanto en Venezuela, como en Ecuador y Bolivia, lo mismo en Argentina, Chile, Brasil y Uruguay, ha comenzado hace rato la “vocación nacional” de soberanía. Un hecho ya consumado en otras regiones muy lejanas en el espacio geográfico, pero cercanas en el corazón y en el entendimiento de la solidaridad, como Libia, Irán y Siria. Muy pronto, lo advertimos, se unirán a la plena soberanía y democracia, Irak, Afganistán y Pakistán.

Pero esto, con ser importante, no resulta clave para explicar esa prolongación de la agonía imperial: está, fundamentalmente, el uso que hasta ahora han hecho emires, monarcas y príncipes del Medio Oriente, de las enormes cantidades recibidas como regalías. A los extranjeros cínicos les divierte ver cómo corren los Rolls-Royce por el desierto, mientras consultan los informes sobre el analfabetismo, la agricultura prehistórica y la falta de pan y trabajo para miles de beduinos. Nuestra esperanza y mayor deseo es que más temprano que tarde los árabes en su totalidad despierten de su “largo sueño” y destronen esas viciosas monarquías para crear auténticas democracias participativas. Un deseo que también esperamos cumplan los europeos con tantos haraganes que se nombran reyes y siguen viviendo de los impuestos de sus “súbditos”.

Y no es un simple decir. En informes consultados conocimos que aquel Sha de Irán gastaba en obras de servicio social el quince por ciento de lo que recibía por las exportaciones petroleras de su país. El ochenta y cinco por ciento restante iba a engrosar su fortuna personal. Lo que de alguna manera explicaría el intenso cultivo y comercio de opio a que se dedicaban sus compatriotas a pesar de la existencia de la pena de muerte para los infractores. En Inglaterra el príncipe Carlos es propietario de cinco palacios y uno más en Escocia: utilizan nada más y nada menos que cinco mil servidores para labores de limpieza, mantenimiento y cuido de los caballos de raza y de una jauría para la época de la caza de la liebre. Es el dulce encanto de la burguesía.

Los hombres sagaces del imperialismo, saben reír confiados cuando los demagogos de los países débiles le atribuyen al puñado de rockefellers que se congestionan con el pastel internacional, todos los males que sus pueblos sufren. Se ríen porque, además de saber que es falso, la tal demagogia ayuda no poco a prolongar la agonía. Dicho brutalmente ¿qué diablos han hecho las oligarquías para sacar a sus pueblos de la ignorancia y la miseria? Cuba, antes de la revolución socialista triunfante, era el enorme burdel de los Estados Unidos. En Venezuela, por ejemplo, hace apenas unos 15 años, todas las ganancias generadas por las exportaciones del petróleo se quedaban en los bancos norteamericanos, apenas un 2 por ciento era para disfrute del pueblo venezolano. ¿Se puede premiar a la burguesía por semejante atentado contra las necesidades de su pueblo? En este país sudamericano como en otras regiones, hablemos de Honduras, los grupos económicamente poderosos quieren volver a ese pasado que les permitía acrecentar sus riquezas, sin importarles las condiciones infrahumanas en que sobrevivían las mayorías poblacionales.

Como la novela de Patricia Cox, “El enemigo está dentro”. Claro, dentro de los países débiles como oligarquías fuertes; dentro de las naciones cuyos representantes van serios y solemnes a cuanto encuentro internacional se produce, mientras sus clases dominantes persiguen al pueblo y se horrorizan ante el más débil intento de reforma agraria. No puede resultar más chocante comprobar que las muletas del agónico se las proporcionan los mismos a los que oprime. Así, ¿para qué quiere “respuestas” si nosotros se las proporcionamos? Los dramáticos sucesos de Honduras confirman por enésima vez que tanto el imperialismo, como las oligarquías, no entregarán fácilmente el poder económico y político, sobre todo en este momento estelar de la historia cuando se ha desplomado el sistema financiero mundial. Esas urgentes reuniones del G-8 y del G-20, precisamente buscan coordinar, consolidar y ampliar esfuerzos para volver a tiempos pretéritos y recuperar privilegios perdidos.

13.7.09

Velando al tirano

En Costa Rica se abortó una de las primeras medidas del Pentágono y el Departamento de Estado de los Estados Unidos para “consolidar” y darle largas al golpe de Estado cometido en contra del presidente constitucional de Honduras, José Manuel Zelaya Rosales. No fue una acción aislada ni mucho menos “un recurso político” para solucionar la crisis, fue simplemente la continuación de un plan preparado con alevosía y ventaja, como dicen los abogados.

No fue casual que luego del golpe de Estado el presidente Zelaya fuera expulsado hacia Costa Rica, como tampoco cierto que el mandatario de este país, Oscar Arias “no sabía que el presidente Zelaya se encontrara en el Aeropuerto Santamaría”, cuando todos conocen que ningún avión puede incursionar sobre el espacio aéreo de una nación, ni mucho menos aterrizar en sus pistas, si no tiene el permiso de las autoridades aeronáuticas. Es parte de los convenios internacionales y el derecho a la autonomía, autodeterminación y respeto a la soberanía ejercida por todos los países del mundo, al menos los no sumisos a los dictados imperialistas.

Los Estados Unidos han cometido una torpeza política desde el mismo instante que aprobaron el golpe militar contra un presidente legítimamente electo por su pueblo, pues nadie en sus cinco sentidos podría aceptar que el gobierno de ese país no sabía de los planes de la oligarquía y de todos los sectores que utilizaron a las fuerzas armadas para romper la institucionalidad y el estado de derecho en Honduras. Todas las declaraciones y posiciones de las autoridades norteamericanas posteriores son hipócritas y obedecen a ese complejo tejido diplomático aplicado desde hace años, de “respeto a las decisiones soberanas de todos los pueblos”; pero siempre y cuando “no amenacen los procesos democráticos ni atenten contra los intereses de nuestra nación”.

La situación se les ha complicado porque Estados Unidos no esperaba la reacción unánime de rechazo de la comunidad internacional en contra del golpe de Estado, ni mucho menos que se exigiera en todos los organismos diplomáticos multilaterales, el retorno a su cargo del presidente Zelaya. La exigencia ha sido acompañada del retiro de embajadores y de la ayuda financiera no sólo del Banco Mundial, del BID, sino que de los países de la Unión Europea, donde Norteamérica cuenta con muchos aliados. La misma Secretaría de Integración Centroamericana (SICA) dispuso inicialmente de la suspensión comercial de 48 horas con Honduras, lo que provocó la reacción cínica e hipócrita de las oligarquías del área.

No es casual tampoco que la iglesia reaccionaria de Honduras y políticos retrógrados de los partidos Liberal y Nacional, así como la prensa en manos de la burguesía, hayan apoyado la medida de fuerza, a todas luces delictiva y reproductora de las asonadas militares tan comunes en tiempos pasados, cuando se acudía a sacar a gobiernos progresistas por medio de golpes de Estado; frescos están los casos de Salvador Allende en Chile; Jacobo Arbenz, en Guatemala; Juan Bosch, en República Dominicana; Juan José Torres, en Bolivia y quizás el más reciente cometido contra el presidente Hugo Rafael Chávez Frías, en 2002, en Venezuela. En todos ellos, como revelan los documentos desclasificados de la CIA y el Departamento de Estado y el Pentágono, participaron los Estados Unidos.

En la situación actual, cuando la mayoría de los pueblos latinoamericanos han tomado la decisión de apoyar a los gobiernos progresistas e izquierdistas, así como rechazar modelos económicos tan infames como el neoliberalismo (Escuela de pensamiento económico liderada por Friedman. Defiende la libertad de contratación, la reducción del sector público a favor de las privatizaciones, la liberación de los precios, es decir la plena libertad para que el mercado imponga los precios a todos los productos de primera necesidad o no, sin que los gobiernos puedan aprobar mecanismos de regulación); los Estados Unidos, envuelto en la más profunda crisis económica producto de sus propias contradicciones y errores, está intentando con el apoyo sumiso de las oligarquías criollas, militares gorilas, e iglesias reaccionarias, retomar el control político que mantuvo en épocas anteriores cuando aplicaba las doctrinas de la “buena vecindad”, “América para los americanos , “la alianza para el progreso” o “el gran garrote”.

Sus grandes aliados en América Latina ya están fuera de los gobiernos y sus empresas transnacionales afrontan dificultades para “hacer negocios a su manera”, bajo sus “propias leyes” y con la total impunidad de años pasados. Es más, en muchos países de esta región mesoamericana ya no existen las delegaciones militares de Estados Unidos que funcionaban alegremente en los estados mayores o en las mismas oficinas de los Ministerios de Defensa; lo mismo está ocurriendo con sus bases militares o sus oficinas de inteligencia y espionaje. En estos dos últimos años Ecuador y Bolivia, dejaron sin efecto “los tratados” firmados por gobiernos genuflexos que permitieron injerencia directa en los asuntos internos de sus naciones, y han expulsado a las delegaciones y cerrado las bases y escuelas de contra insurgencia.

Los Estados Unidos tampoco ven con “buenos ojos” iniciativas como la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) impulsada con notable éxito por el gobierno de Venezuela, que le resta protagonismo como nación, así como a otras instancias como la OEA y los Tratados de Libre Comercio (TLC) mecanismos de presión económica e influencia política del imperialismo. Ya no sólo está en juego la importancia estratégica del petróleo y otros recursos como el gas, el estaño, el cobre, el oro, las esmeraldas y diamantes, sino el avance de sistemas sociales, políticos y económicos autónomos y originales que van dejando en el olvido modelos impuestos por Norteamérica, los organismos financieros mundiales y las oligarquías criollas.

El evidente fracaso de la vergonzosa “mediación” de Oscar Arias, es nada más un paso, pues todavía falta el retorno a la legalidad en Honduras, con el posterior castigo a los responsables del golpe de Estado y los costos económicos y políticos que para esta nación centroamericana ha significado la ruptura del Estado de Derecho. De haber triunfado esta jugada política de Estados Unidos, se estaría dando el beneplácito para que en el resto de los países latinoamericanos donde gobierna la izquierda se dieran golpes militares y se retornara a épocas que parecían ya superadas. En Costa Rica ahora nada más quedaron encendidos unos cuantos cirios donde todavía se vela al tirano Gorilette y al resto de conspiradores y traidores de las justas reivindicaciones del pueblo hondureño.

10.7.09

Malas intenciones


Hay muchas cosas que no nos terminan de cuadrar en el evento golpista que le aplicaron a la democracia y a la institucionalidad del pueblo catracho.

Nos parece muy difícil de asimilar que los gorilas golpistas y los oligarcas catrachos, se hayan echado “el trompo al uña” de ese golpe de forma autónoma. No sé, pero consideramos que a ese taburete golpista le hace falta una pata y ya sabemos en donde está.

Considero y sin temor a errar mi percepción, que este volado suscitado en catrachilandia no es un simple romance de dos enajenadas estirpes, sino más bien, un masaje erótico que involucra a los gringos en un delicado e injerencista “menage a trois”.

Vos crees posible que teniendo los gringos media bota en territorio catracho, no se van a “enterar” o quizá, van a obviar participar de los movimientos y de las intensiones que realizan los chafarotes golpistas.

No nos engañemos, la genuflexión del militarismo catracho hacia los gringos no tiene par en el istmo, así pues, los gorilas catrachos no pudieron actuar solos. Estos carajos necesitaban el soporte y apoyo de los gringos y de su ya famosa embajada.

Además, si nos remitimos a los intereses geopolíticos de USA, recobrar Honduras en el corazón de su patio trasero no les viene nada mal y apelar a la ambigüedad es una forma de endosar su apoyo a los golpistas.

Como dicen por ahí, el único país donde no se pueden llevar a cabo los golpes de estado es en USA, ya que carecen de embajada gringa en su territorio.

Si bien te recuerdas, en los primeros días del golpe de estado uno de los diputados catrachos golpistas dijo que USA tenía conocimiento de las acciones previas al golpe. Con la única dificultad que ese hilo de investigación curiosamente no se continuó y mucho menos aclaró.

Saquemos cuentas, por un lado se encuentra un aletargado presidente Obama, que se tomó más tiempos del debido en reaccionar, democráticamente hablando.

Luego se unió una Hilaria Clinton con una posición curiosamente contradictoria, de ahí para abajo han aparecido muchos más gringos celebrando y aplaudiendo el golpe con sus cantinfladas.

Si a lo anterior le sumas que el ya sabido y fallido “esfuerzo” pacificador gestado en Washington, y ejecutado perversamente en Costa Rica no tendría frutos, aparecer en aquella nación no llevaría a nada bueno para el pueblo catracho. Esas madres son tácticas dilatorias y pare de contar.

Si las malas intenciones de los gringos son secundadas por toda esa fauna de oligarquías derechistas, parece que han encontrado una interesante forma de recuperar terreno en esta bella y hermosa tierra latinoamericana. Mosca con eso, hay que estar muy despiertos y vigilantes con lo que acontece.

Kvernicola

P.S. Indio! andá pasá consulta, te vas a morir!!

Honduras te entrego mi corazón

“llegaron bendecidos por el Cardenal,
pero como siempre portando el cirio y el garrote”



Ocurrió en la madrugada del 28 de junio
era domingo, feriado para los hondureños,
los oligarcas abrieron la jaula
y aparecieron los gorilas
vestidos con uniformes verde olivo,
como preparados para la guerra:
son testigos el lucero de la mañana,
los repartidores de la leche
y las beatas alucinadas del cirio
y los santos.
Llegaron con la bendición de la burguesía
por supuesto con el permiso de las Cortes,
de los pequeños Cardenales
ungidos por el poder del dinero.
Desde posiciones estratégicas
también coordinaban
los Grandes Señores de la Embajada,
apuntando y monitoreando
para reportar a los halcones.
El golpe artero se produjo
por esa complicidad de los poderes
en un país bananero
como laboratorio y experimento
de las miserias humanas.
El presidente no opuso resistencia
“Soy un hombre de paz”
La soldadesca y los gorilas no piensan
asolan, cumplen órdenes, masacran,
reprimen, disparan y se van.
No hay ruptura de la institucionalidad
lo afirman los primados y oligarcas
secundados por las burguesías centroamericanas.
El presidente “tiene la culpa”, ha violado las leyes
Por intentar consultar al soberano
darles mayor participación, concederles derechos
siempre conculcados por los banqueros,
los madereros, los grandes empresarios,
los dueños de las televisoras, de la prensa y las radios.
Honduras enlutada, herida
en lo profundo del corazón
sangrando como perla fina,
te entrego mi solidaridad, mi grito de humanidad,
te doy mi furiosa condolencia, mi rabia multiplicada,
pero también mi alegría y mi fe
por el futuro nuevo que habrá de renacer
cuando “se abran las anchas alamedas”
por donde habrán de transitar
el hombre y la mujer libres
los hijos y los nietos de Morazán.

9.7.09

Los rancheros políticos de la derecha


La derecha radical latinoamericana y su representación en el país, están pretendiendo hacerle creer a los incautos y a los aún despistados; que el apoyo al presidente Zelaya nada más proviene de los países aglutinados en la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y eso es falso de toda falsedad.

Entiéndase que TODO el mundo civilizado y democrático ha condenado el hecho suscitado en Honduras y está en contra de los gorilas golpistas. Todos los países demoraticos han retirado a sus respectivos embajadores, el único pais que se ha dejado al embajador en Tegucigalpa son los gringos. Bueno, hasta el mediador -presidente de Ticolandia - del conflicto, a pesar de su interese en coadyuvar a la resolución, no ha quitado el dedo del renglón. Así que el mote de gorilas golpistas nadie se los quita.

Pero no solo eso, todo aquel que no condene el hecho enérgicamente y se pronuncie porque regrese el presidente Zelaya al gobierno catracho es un golpista en ciernes. Entre estos golpistas en ciernes podrás encontrar a los oligarcas guanacos, a sus directores de empresas, a los colonos que tienen en ARENA, a los plumíferos y menteros, y toda esa fauna extensa y extrañas de mal vivientes políticos.

Un día de estos se apareció en un foro televisivo del canal 33, aquel analista de pacotilla que tiene su obligo en Ataco o por ahí, hablando solo banalidades ó desavenencias con la realidad democrática mundial, desavenencias que normalmente supura desde lo más profundo de su hígado y quizá desde su más hondo resentimiento. Se le nota a leguas lo obtuso!

Lo cómico de esta insignificancia mental personificada en el tipo que ya vos sabes o al menos intuyes, es que en lugar de ver un solo golpe como todo el mundo, su torpeza mental lo hace ver dos. Roberto Cañas su contraparte en el foro, le pegó un par de guamazos y hasta lo llegó a señalar peyorativamente de "ranchero", la verdad es que no se podía dejar pasar las imprudencias proferidas en contra de presidentes democráticamente electos. Y es que la ignorancia es temeraria, por cierto, tener pisto no es sinónimo de sapiencia.

Pero no solo los "rancheros" políticos de occidente aparecieron esta semana, por ejemplo, el día de ayer seguramente pudiste observar en el mismo medio televisivo; el diputado tricolor por el departamento de la ciudad de Austria y Lorenzana.

Este del que esperábamos un poco más de habilidad mental, se despezuñó por no condenar el hecho golpista, es más, dejó entrever en su posición - la cual comparten muchos de su misma fauna - que más que alejarse, el golpe lo endosan, lo avalan, lo promueven y quizá hasta lo SUEÑAN.

En su defensa por las acciones de Luzbel en Honduras, dijo que "todos" los hondureños están apoyando el gobierno de facto catracho, esto como un disuasivo o "apalancador" de sus intenciones golpistas. Recalcó que el apoyo venía de sectores como la asamblea legislativa hondureña, la corte catracha, la iglesia catracha, los chafarotes catrachos y otras instancias de la misma índole e intensión.

Si vos agarras tu calculadora mental y realizas adiciones matemáticas te darás cuenta, que los integrantes de la lista a la que hizo referencia el diputado bañado en Acahuapa, no pasa de más de cien personajes. Eso es así. Además los puedes agrupar en tres sectores: Chafarotes, políticos y los terribles iglesieros. No joda, Dios me libre, con Dios me guarde de estos carajos!

Kvernicola

PROPOSITO DE HOY NO COMPRAR LA PRENSA GRAFICA MUCHO MENOS EL DIARIO DE HOY

Nuevamente el Señor de la Rosca se manda con un tremendo artículo en La Prensa Gráfica del día lunes 6 de los corrientes, página 19, bajo el sub-título de EXTRAÑAS REALIDADES. Francamente extrañas, pensamos nosotros, ya que el infuloso señor no repara en lo que afirma o confía en que los lectores son tan ineptos como tontos para no sacar una conclusión a partir de sus dislates.

Veamos. El tema es Honduras. Dice el titular: “Violaciones de ley e intromisión extanjera” Suponemos que de la Rosca, ha leído alguna vez, la Constitución Política de El Salvador y si no fuera pedir mucho, también la de Honduras. En la nuestra se establece que: “Art. 97 […] Los extranjeros que directa o indirectamente participen en la política interna del país, pierden el derecho a residir en él”. ; de tal modo, señor de la Rosca, que el primero en quebrantar nuestras leyes y las de Honduras es precisamente, USTED, por ser de nacionalidad chilena, venido a nuestro país para apoyar a los regímenes areneros y quedado en el mismo con el objetivo de carroñar a los pies de la burguesía local o cualquiera otra que le garantice una vida sobrada como la que lleva ahora. Por cierto, a nadie le importaría cuanto hace para vivir, pero que se entrometa en nuestros asuntos publicándose como pensador, es doble delito: por un lado porque de pensamiento limpio y coherente está vacío y por otro, porque se está entrometiendo en nuestros asuntos. Le exigimos respeto a nuestra soberanía, dignidad, autonomía nacional y centroamericana.

En el primer párrafo de su lamentable artículo, se arranca de la Rosca, afirmando que lo “lógico e irrenunciable es condenar la ruptura de la institucionalidad democrática y violación del Estado de Derecho”. Inmediatamente después, él intenta desarrollar una propuesta que por sus propias palabras iniciales, sería lo “ilógico, por tanto, renunciable”, si es que vamos a ser consistentes con su fracasado discurso; en este sentido, lo que estamos llamados a hacer es UNA CONDENA al mismo escritor de dicho artículo e inmediatamente, renunciar a su reiterada propaganda sucia. Un buen principio para librarnos de sus desvaríos es abandonar la práctica de comprar La Prensa Gráfica y de ajuste, tampoco El Diario de Hoy.

El tercer párrafo es interesantemente desarticulado pero revelador. Asegura de la Rosca que la gestión del Presidente Zelaya se da en medio de una serie de violaciones a la ley. ¿Qué puede aportar un individuo extranjero en materia de nuestras políticas internas, si él mismo es ya un quebrantador de nuestras leyes? Es más, ¿A quién intenta engatusar publicando en El Salvador lo que concierne a Honduras? ¿Por qué no se va a su país y publica allá sus venenadas? ¿Será que allá no le pagan por escribir basura? Y continua: “No se siguió el debido proceso,” (hay una coma, sólo una coma) “permitiendo a los países del ALBA liderar una acusación de “golpe” […] Razonemos esto sin perder de vista su mala redacción, mala ortografía, mala sintaxis. A ver:
1) Las “violaciones” a la ley por parte del Presidente Zelaya han sido analizadas, no sólo por juristas hondureños o centroamericanos sino por el concierto más grande que jamás antes se haya logrado, de los países de todo el hemisferio, cuando no de todo el planeta, quienes han concluido que la consulta sobre la 4ª. urna NO APLICA, es decir, no existe ni la más remota falta a la constitucionalidad de Honduras. ¿Está claro? Si existiese una micro fisura en este planteamiento, hubiera sido suficiente para justificar tanto el procedimiento para sacar a Zelaya de Honduras como al mismo gobierno de facto y a estas alturas ya pudiera de la Rosca estar sobaleviando a Gorileti.

2) Sigamos: “ No se siguió el debido proceso […]” Nos preguntamos ¿el proceso para qué?
a) Si se refiere a un proceso de consulta al pueblo; sí, como no, el proceso era perfectamente legal… LEGAL, aunque le duela señor de la Rosca y se cumplió con todos los pasos legales. Ahora, si de la Rosca se refiere a que él no está de acuerdo con hacer una consulta popular, esos son otros cinco pesos que evidencian su retraso cerebral. Una realidad nada extraña.
b) Si se refiere a la manera de sacar “chulón” a Zelaya… ¿es que hay alguna forma gentil de sacar a un Presidente de su casa, de madrugada, para echarlo de su país? Veamos, ilústrenos, señor de la Rosca.

3) “[…] permitiendo a los países del ALBA liderar una acusación de golpe”. ¿Cómo es esto? No fueron sólo los países del ALBA, ni del SICA, ni del Grupo de Río; el mismo Barak Obama, lo dijo: GOLPE, GOLPE MILITAR, ILEGAL y con él la opinión fue unánime en todo el planeta. ¿Será que después de la punta de la nariz del señor de la Rosca, todo está oscuro?

4) “[…] vendida con eficiencia comunicacional en todo el mundo”. Detengámonos, ésta es la revelación más contundente:

a) Es obvio que se refiere a Telesur.
b) Y según su afirmación, Telesur se ve en todo el mundo y todo el mundo ve Telesur, únicamente Telesur.
c) ¿Será que ya nadie ve CNN? ¿o ya nadie cree/comulga con sus “noticias”?
d) Sin descartar la eficiencia (único acierto en el discurso de de la Rosca) de Telesur ¿será que además existe una voluntad en cada habitante del planeta para no seguir tomando atol con el dedo? Esto se llama evolución y es una condición de la materia. ¿Por qué será que existen seres decididos a no pasar de homínidos?

5) “[…] con lo que se logró ocultar que el Presidente Zelaya había incumplido la Constitución e ignorado… etc. etc.” Pensemos:
a) Dentro de una noticia que ha sido un boom mundial ¿se puede ocultar una parte a todo el mundo, sin excepción? Esta es una terrible afirmación. Significa que maliciosamente una persona, un gobierno, una entidad cualquiera puede lanzar una noticia falsa y todo el mundo la va aceptar siempre que esté proclamada por la TV, prensa, radio, internet, etc. De ser así, a nivel macro ¿por qué no han dado los frutos deseados las noticias de CNN y los periódicos estadounidenses que tienen circulación mundial y de algún modo piensan igual que de la Rosca? Y a nivel micro: ¿por qué la publicación de de la Rosca sólo sirve para envolver pescado fresco en el mercado central?

En la medida que el articulista sigue con su exposición se enreda más y más; se contradice, habla por sí mismo en un párrafo y en el siguiente por sus patrones anónimos que medio mundo conoce, afirma y niega el mismo presupuesto, se muestra airado, corajudo o confuso. Finalmente, asegura está desconcertado con las inconsistencias… ¡las inconsistencias! Nosotros también.

Por este y por todos los demás plumíferos que se publican en La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy, comencemos hoy mismo: NO COMPREMOS ESTOS PERIODICOS.

La oligarquía iracunda se encrespa

Las oligarquías latinoamericanas no cederán fácilmente el poder, la hegemonía que por décadas han tenido en las distintas sociedades. En breves momentos de la historia han permitido ligeros cambios cosméticos para aparentar “respeto” a las instituciones democráticas y a la decisión mayoritaria de los pueblos: esto se produjo con el desmontaje de las dictaduras militares y la ascensión de gobiernos populistas. En los últimos años la situación ha tomado un giro inusitado con el surgimiento de regímenes izquierdistas que han enarbolado un modelo social y económico diametralmente opuesto al neoliberalismo y al consenso de Washington. Son los casos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y, en menor medida, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Guatemala, Honduras y otros países del Caribe.

Las poderosas asociaciones empresariales de esos países han reaccionado de manera enérgica contra las medidas estructurales puestas en vigor y, sobre todo, contra las de carácter económico y social que “atentan contra sus intereses”. A la presidenta de Argentina, el poderoso gremio de agricultores no le perdonó la aprobación de un impuesto especial a las exportaciones, prácticamente un aumento del 2% que iría destinado a programas sociales, más que todo destinado a centros hospitalarios, a combatir la desnutrición y a favorecer a madres solteras y a la tercera edad. Tampoco la burguesía le aceptó la nacionalización de las pensiones, manejadas desde hace algunos años por sectores privados.

En Bolivia, los “barones” del estaño, a la cabeza las familias Patiño y Canelo, estuvieron a punto de perpetrar un golpe de Estado contra el gobierno legítimamente electo de Evo Morales. Su delito: la nacionalización del gas, el estaño, el petróleo y otros recursos mineros, así como su condena al “imperialismo” y la exigencia de respeto a la autonomía, la independencia y autodeterminación de su país. Los voraces empresarios, aliados con poderosas transnacionales, encontraron en “sus listas” los militares gorilas más dispuestos a ejecutar la interrupción del estado de derecho. Al ser abortado tan abominable hecho, han continuado con los planes de secesión y autonomía de varias provincias, así como una desestabilización permanente del régimen, contratando incluso a mercenarios para realizar sabotajes, levantamientos y actos terroristas.

En Venezuela, una de las burguesías más sanguinarias del continente (quizás parecida a la salvadoreña) diariamente combate por todos los medios contra el gobierno democráticamente electo en dos ocasiones presidido por el comandante Hugo Rafael Chávez Frías. Lo acusan de dictador, de violador de los derechos humanos, de regalar el petróleo y el dinero a otros países de América Latina, principalmente a los miembros de la Alianza Bolivariana de América (ALBA). Lo cierto y se puede comprobar en estudios serios de la CEPAL y de organismos financieros como el Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Central de Venezuela, es que desde el arribo de Chávez Frías al gobierno, éste país ha disminuido sensiblemente los índices de pobreza, prácticamente es una nación libre de analfabetismo, la desnutrición y la mortalidad infantil es muy baja, el desempleo también ha disminuido, la cobertura en salud y educación es de las más altas del continente y de las primeras en el mundo, únicamente por debajo de Cuba, otro gigante de América en avances en el área social. Asimismo, en los últimos nueve años, con excepción de 2009, ha mantenido un crecimiento económico sostenido, el cual desde luego ha beneficiado a los empresarios que hipócritamente lo adversan. Lo más notable es desde luego el paso de una democracia representativa a una participativa, hecho que consolida un modelo nuevo de sociedad como el Socialismo del Siglo XXI, reforma profunda que no ha sido del agrado de la oligarquía.

En Honduras, uno de los países de América Latina más atrasados políticamente, los sectores económicamente poderosos, acostumbrados a mandar y que las leyes aprobadas por el Congreso, así como los decretos ejecutivos, no atenten contra sus privilegios, no vieron con “buenos ojos” la adhesión del presidente José Manuel Zelaya Rosales, al ALBA, puesto que se consolidaba un proyecto social, político y económico alternativo a la visión hegemónica de los Estados Unidos y a los intereses primitivos y mezquinos de la oligarquía hondureña. Desde luego, nunca aceptaron reformas puntuales como el proyecto para incorporar a las trabajadoras domésticas a la seguridad social y el drástico aumento al salario mínimo de los trabajadores del campo y de la ciudad. El golpe de gracia para la parasitaria clase política fue la decisión de hacer un consulta pública para colocar una cuarta urna y preguntar en las elecciones de noviembre próximo si la población estaba de acuerdo con una reforma constitucional. Esta medida eventualmente permitiría dar mayor protagonismo al pueblo y optar por una democracia participativa.

En El Salvador, una de las consecuencias de la tibia política oficial que propugna el gobierno del FMLN, ha producido el encrespamiento insolente de las clases poderosas del país, la oligarquía pues. Ya ni siquiera necesitan que se anuncien leves medidas que eventualmente lesionarán sus intereses. Les basta con una simple exhortación, pongamos por caso, para una prudente política de regulación de precios en los artículos de primera necesidad para que la Cámara de Comercio, la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) o la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), salgan en defensa de sus “derechos” y acusen al régimen de “flagrante intervención en el mercado”.

Y se llega a los extremos de la ferocidad sin tapujos. Utilizando perversamente los recursos mediáticos de su propiedad, a los plumíferos y testaferros, tanto locales como extranjeros, a quienes por cierto el gobierno actual debería de aplicarles la ley de extranjería, independientemente que los regímenes de Arena los hayan contratado y nacionalizado. Pero bien, los “comerciantes empresarios” no parecen muy de acuerdo con el nuevo régimen que les parece “comunista”, con lo cual dan un deplorable espectáculo de miopía política, pues el mandatario no es hombre que aliente en las luchas revolucionarias sino más bien un funcionario normal, respetuoso de la Constitución y admirador de sistemas democráticos como el impulsado por Lula en Brasil. Es lógico suponer que para él la propiedad privada, mientras más grande mejor, tiene prestigios de lo sagrado.

Sin embargo, esta aparente paradoja tiene explicación sencilla: quieren que se gobierne sin las intervenciones enojosas de la presidencia de la república. Y como tienen los medios para que así sea, acuden a la provocación, a “las recomendaciones” y “sugerencias”. El último comunicado del partido Arena, instrumento político de la oligarquía, exige al mandatario no “ir más allá del mandato constitucional” en abierto apoyo al presidente Zelaya de Honduras. Es decir, el gobierno no puede tener y manifestar su independencia de criterio, pues “tendría que atenerse a futuras consecuencias”, y todos sabemos lo que esto significa en un país donde los gorilas comen fuera de las jaulas y los nostálgicos de los golpes de Estado y asonadas militares siempre dicen “presentes por la patria”.

Los treinta y ocho días que lleva en el gobierno el actual presidente no deberían ser prueba de que su estilo político suscite y favorezca estas actitudes, que en el caso comentado se han manifestado en el camino de la insolencia. Lo visto hasta hoy, fuera de anunciar y revelar casos generales de corrupción, conflictos de intereses y privilegios, que por cierto no se han llevado a los tribunales competentes lo cual sería lo deseable y pedido a voces por la población, así lo demuestran. Lo entendemos de esta manera: preocupado por no gobernar desde una rigidez implacable, tiende más bien a la conciliación con todos. Las realidades nacionales le van demostrando una vez y otra que conciliar el hambre con la riqueza, puede ser, todo lo más, una hermosa utopía; pero ya sabemos que no hay tal lugar.

Su ánimo conciliador lo conduce a vacilaciones y sorprendentes cambios de actitud que como es natural aprovechan tirios y troyanos para llevar agua a su particular molino. Y las consecuencias no invitan ni al entusiasmo ni al optimismo. Pero uno añadiría que los ciudadanos, ante las graves y arteras provocaciones al poder público hicieran a éste reaccionar de manera firme, enérgica y sin titubeos. Es evidente que una vez comprobada la imposibilidad de conciliar intereses en pugna, el camino a seguir no parece ser otro que el alentado por el pueblo, ese que eligió a las autoridades de la izquierda para realizar cambios en el modelo económico, social y político. Una prueba de que se está con las exigencias mayoritarias y no de grupúsculos económicamente poderosos, es apoyar sin vacilaciones el estado de derecho en Honduras, combatir frontalmente el crimen organizado y acusar penalmente a los responsables de la evasión fiscal en nuestro país.

7.7.09

Los fascistas no pasarán

Los acontecimientos ocurridos en Honduras, revelan, entre otras realidades, la peligrosidad de la ya crónica crisis en las normas de convivencia de esa sociedad, no sólo producto de sus propias contradicciones, sino por la voracidad y la prepotencia de la clase dominante que se niega a dejar sus privilegios y permitir un mayor protagonismo del pueblo en la toma de decisiones y en hacer sentir su voz y su presencia.

Desde luego, no podemos ignorar la influencia de las corrientes exteriores, tan diversas e incompatibles, que caracterizan la atmósfera internacional con los desesperados esfuerzos de supervivencia de normas y sistemas en liquidación histórica, como los consorcios y los dueños del sistema financiero mundial buscando una tabla de salvación de la usura, la avaricia y la corrupción. En este escenario juega un papel decisivo el imperialismo ajeno a toda aspiración humana y de justicia social.

Los factores que definieron desde su origen el conflicto en Honduras –síntoma concreto de una situación generalizada en todo el país—y que tuvieron macabra “escalada” en la irrupción del orden constitucional, en la destitución del presidente Manuel Zelaya Rosales y en su posterior expulsión a Costa Rica, siguen en choque tan conflictivo como antes de producirse el golpe de Estado, pues los graves problemas sociales, políticos y económicos de este país centroamericano no se resuelven simplemente con una ruptura del sistema institucional y el servilismo a ultranza de los gorilas.

Es evidente para la comunidad internacional que el golpe de Estado no sólo liquida con la violencia y el terror un intento por profundizar la democracia representativa en Honduras, sino que es el primer paso de las fuerzas reaccionarias locales y el fascismo internacional para romper la cadena progresista de los gobiernos latinoamericanos por el eslabón más débil. Como ya lo hemos dicho, es una especie de laboratorio para ver la reacción de los pueblos, de los organismos defensores de la democracia y los derechos humanos y de las naciones del mundo.

Es también una vuelta a los años pasados cuando las fuerzas retardatarias, patrocinadas y sostenidas por el imperialismo, resolvían sus “ansias de poder” mediante el recurso del golpe de Estado o la asonada militar. La apertura de documentos secretos en los Estados Unidos informan con precisión como la Central de Inteligencia Americana y los “halcones” del Pentágono fueron los principales protagonistas de todos los golpes de Estado que en el siglo pasado y todavía en el presente, se han producido en América Latina y en distintas regiones del mundo, sobre todo en África.

Con los dramáticos y tristes hechos ocurridos en Honduras, las fuerzas reaccionarias intentan enviar un aviso a los gobiernos progresistas de América Latina, de que no se permitirá el avance de la democracia ni de “experimentos” como el Socialismo del siglo XXI en que están empeñados los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Una “solución final” tan parecida a la dirigida por Adolfo Hitler contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

En Honduras los gorilas nuevamente han sido los instrumentos serviles para consumar el anunciado retorno a las cavernas; desde luego esta desesperada acción de los inconformes por los tibios cambios sociales impulsados por el presidente José Manuel Zelaya Rosales, ha contado con la complicidad y el apoyo regresivo y fascistoide de los sectores patronales y del fanatizado rebaño del clero más primitivo, reaccionario e intolerante de este país y, por último, de la acción represiva de los cuerpos policiales y judiciales a favor de los sacralizados principios de autoridad que, son por ello mismo, naufragio y quiebra de la función política.

Con todo, estamos seguros que la actitud resentida y revanchista de los núcleos derechistas con la que fue recibida la destitución inconstitucional mediante el golpe de Estado, del presidente José Manuel Zelaya, es forzosamente transitoria. La prepotencia y la supuesta seguridad de los golpistas, es un “lujo” oneroso que no puede prolongarse indefinidamente. Los parciales y seguidores de los partidos Liberal y Nacional, así como todos aquellos que por razones torpes y nunca definidas desconfiaban del mandatario depuesto, intentan “boicotear” una decisión política que conduzca al restablecimiento del orden constitucional, muy pronto tendrán que darse cuenta de que están “boicoteándose” a sí mismos y a todos los ciudadanos honrados que aspiran a una vida mejor.

Su resentimiento adoptará formas más indirectas y sutiles, quizás más peligrosas, porque una oligarquía no acepta franciscanamente que la autoridad que fue escudo y lanza, recupere la función reguladora, legalista, sin la cual deja de ser autoridad en términos constitucionales. La prepotencia y el triunfalismo que muestran los lacayos encabezados por “gorilote” llegarán hasta donde se lo permitan y le ordenen las fuerzas retardatarias internas y externas. Por eso creemos que bien conducida y respaldada con inalterable firmeza, la lucha que hoy se alienta en la tierra de Morazán, puede convertirse en una útil experiencia para desterrar para siempre la violencia y el terror, encarnados en los fascistas reaccionarios.

6.7.09

La iglesia catracha se acuesta con los golpistas


Ya nos extrañaba que la iglesia católica de Honduras guardara silencio, respecto al golpe de estado en aquel país.

Mientras todo el mundo ponía el grito en el cielo, los supuestos seguidores de Cristo preferían otorgar respaldo a los gorilas, mediante su sepulcral y extraño silencio en los primeros días de la crisis catracha.

Muchos nos preguntábamos: ¿Para qué sirve una iglesia? si esta se ausenta del quehacer espiritual cuando su pueblo más la necesita.

Todos sabemos que el espíritu de Dios, la reconciliación y la paz radican en las entrañas del pueblo. Principalmente, en aquellos sectores más necesitados, aquellos que no pueden influir con metálico la venia y la bendición del Dios de estos golpistas.

Hablando de bendiciones, pensé erróneamente que en el pasado habían quedado sepultadas aquellas consagraciones a fusiles, metrallas y chafarotes; instrumentos que servirían para masacrar y para teñir de sangre a los pueblos.

Cualquier iglesia que se precie de ser la elegida, la única y la primera; debería de ser fiel seguidora de la palabra de Cristo. Por ende, debería de estar al lado de los oprimidos y los más necesitados y no, como ahora observamos en Honduras en su contra.


Considero oportuno mencionar que estos supuestos resortes de fe y supuestos asideros espirituales, no tienen razón de ser; si se manifiestan ausentes en tus penurias y vicisitudes. No hay justificación alguna para cerrarle las puertas a la imploración del pueblo, no la hay.

Ninguna leguleyada parida en las esferas políticas partidarias, puede derivar en el ametrallamiento de la población, con el objeto de que esta se ponga en marcha a como dé lugar, por favor! San Romero de América decía: “De nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre”.

Lo peor es que el jerarca de la iglesia católica hondureña, en un momento de su alocución el domingo pasado hizo uso de la apología del delito, poco le faltó decirle al presidente Zelaya que si ponía un pie en Honduras, le mandaría a dar gas. Poco le faltó.

Como poco le faltó decir que, los hondureños que se manifestaran el domingo estarían propensos a morir, en su esfuerzo de recibir al presidente Zelaya.

Este al que muchos erróneamente consideraban como papable, sepultó sus aspiraciones en la sede de San Pedro, en el mismo instante y al mismo ritmo que lo hicieran, toda esa bola de golpistas.

Instamos a la jerarquía de la iglesia católica salvadoreña a quedarse callada, sino van a manifestarse en oposición a lo expresado por el cardenal golpista.

Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

De gorilas y oligarcas

En dos comentarios anteriores hemos tratado de analizar las distintas formas del poder político y económico que llevan a determinados grupos, en este caso las oligarquías, a dominar totalmente una sociedad, un país y su gente. La motivación es una sola: mantener privilegios para acrecentar fortunas y disponer de todos los espacios posibles para realizar sus negocios, sus arreglos y sociedades internas y externas. Los consorcios internacionales buscan a las personas con influencia y “poder de decisión” para hacer sus alianzas y también expandir sus empresas.

Los que han perpetrado el golpe de Estado en Honduras, precisamente obedecen órdenes de los grupos económicamente poderosos (desde luego no podemos dejar de lado que detrás de todo se encuentra la siempre poderosa CIA norteamericana) que se “sienten” dolidos, ultrajados y disminuidos en su accionar por un gobierno liberal que ha tratado de llevar un poco de consuelo a las clases más desposeídas de su país. El aumentar el salario mínimo a los trabajadores del campo y de la ciudad, el presentar leyes al Congreso para incluir a las trabajadoras del servicio doméstico en el régimen de seguridad social o el tratar de dar mayor participación a la población en las decisiones del Estado, no le cayó en gracia a esta voraz elite acostumbrada a imponer sus designios.

El gobernar bien, decíamos en comentario anterior, es dirigir y proteger a una colectividad de seres, darles el mínimo de satisfacciones y combatir drásticamente todas aquellas formas de marginación y opresión. Aceptado este paradigma, el gobernante –la autoridad—no puede ser en el ejercicio del poder sino servidor y servidor de hombres y mujeres –de personas—y nunca de cosas o de seres sujetos a quienes se debe tutorar. La función de las autoridad es coordinar la acción de los gobernados para promover y asegurar la unidad y el bienestar necesario para una convivencia de seres humanos inteligentes y libres. El buen gobernante es realizador de justicia y de paz social en una comunidad de hombres independientes y libres y nunca un padre austero o lo que es peor, un amo despiadado.

El presidente José Manuel Zelaya Rosales, intentó llevar el máximo bienestar posible a sus gobernados, para ello tuvo que aplicar medidas económicas y sociales de las cuales se sintió “perjudicada” la oligarquía, puesto que están acostumbrados a tener exorbitantes ganancias y a pagar poco o evadir impuestos. Los testaferros, marionetas, títeres y lacayos de los poderes judicial y legislativo, los han acompañados en estas burdas decisiones a todas luces inconstitucionales y violatorias de los derechos humanos, puesto que ordenaron a las fuerzas armadas perpetrar el golpe de Estado y expulsar al mandatario de su propio y legítimo hogar. Todos los valores inherentes a la persona, todo el ordenamiento legal que supuestamente respalda a una democracia, han sido transgredidos impunemente por el poder económico de la oligarquía, ahora tercamente oponiéndose a las naciones civilizadas del mundo que exigen volver al estado de cosas original en Honduras.

Los trasgresores de la justicia y de las normas más civilizadas de la convivencia humana, parecen no conocer ni mucho menos acatar el ordenamiento político, social y jurídico que les exige la comunidad internacional de naciones. Los gorilas ahora sueltos quieren imponer “la democracia” de los fusiles y el rugir de los cañones. No quieren saber nada de paz social ni de justicia social, para ellos no existe una comunidad de hombres y mujeres independientes y libres, mucho menos de respeto a la libre expresión del pensamiento y de tránsito. Hablarles de redención, de retorno a la democracia y derechos humanos, es gritar en el desierto, o tratar de horadar una roca con el simple recurso de los dientes.

El pleno retorno a la civilización, a la paz social, no es tarea fácil cuando se enfrenta a la bestialidad, la corrupción y el gran poder económico de la oligarquía. Gobernar no es nada fácil en un país tan conservador y donde los “poderes” del Estado están al servicio de los grupos económicamente poderosos. El presidente Zelaya intentó introducir algunos, tibios, cambios, y de alguna manera seguir los consejos escritos hace muchos años por ese gran escritor del siglo de oro de España. Para realizar esta tarea Francisco de Quevedo exigía del gobernante, como virtud esencial, la prudencia, no en el sentido peyorativo en que se usa este vocablo, sino en el sentido estricto de la virtud correspondiente –pagana y cristiana—que lleva ese nombre: virtud intelectual, que implica recuerdo del pasado, comprensión del presente e intuición del porvenir: docilidad, agudeza, raciocinio, previsión y precaución. Casi nada, en suma. El mismo Quevedo, moviéndose entre la política de Dios y el gobierno de Cristo, exigía del gobernante, para él, el Monarca, ser nada menos que un héroe; pero un héroe con espíritu de sacrificio, ya que su virtud debía ser de la actividad cotidiana en servicio de los súbditos; virtud descolorida ya de suyo por el contacto que mantiene de continuo con los gobernados. Un héroe, agrega don Francisco, que debe además ser discreto; es decir, dosificar su acción de acuerdo con la realidad social, las necesidades del pueblo y sus relaciones personales con sus subordinados y súbditos.

En el presidente Zelaya encontramos humildad y mansedumbre, el noble sentido de la amistad y el permanente acercamiento con su pueblo. En lo personal, pudimos presenciar en visita a Honduras, cómo dialogó con representantes sindicales para resolver un problema de huelga del sindicato de trabajadores de la industria del textil; lo mismo que ocurrió esa semana con el magisterio nacional que exigía un aumento salarial y mayores prestaciones sociales. La solidaridad, el bien común, que por su categoría propia parecen inadecuadas en quien ejerce el gobierno. El acceder a las peticiones de empleados y trabajadores del campo y de la ciudad, nunca fue del agrado de la oligarquía: lo vimos reflejado en noticias y sendos comentarios en los periódicos y las televisoras de ese país en manos de los grupos oligárquicos.

Para los clásicos, estas virtudes también deben adornar al político –gobernante--. Así Fray Luis de León, al justificar que se dé a Jesucristo el nombre de Rey, pese a su humildad y mansedumbre, subraya con toda la fuerza de su decir incomparable, que “también el Rey debe ser a su manera manso y humilde”. Plutarco elogió estas virtudes en Pericles, de quien dijo que nunca se vio “genio más dulce, ni en la mansedumbre más majestuoso”; y otro gran escritor las descubrió y elogió en un emperador romano “¡saber ponerse al nivel de los que obedecen, sin perder la dignidad de príncipe; saber seguir siendo hombre a pesar de poseer el imperio”. Este el máximo elogio que Plinio ofrendó a Trajano, el gran emperador que España dio a Roma.

El presidente Zelaya, como todo ser humano, puede cometer errores, está expuesto a ser juzgado tanto por los más humildes como por los poderosos; pero en ningún momento los gorilas y sus patrocinadores pueden justificar un golpe de Estado, con lujo de barbarie, para apresarlo en su propia casa, con la complicidad de la oscuridad, la alevosía y la ventaja, y expulsarlo de su país. Si sus servicios al país, sobre todo a las mayorías poblacionales, reñían con la avaricia, el lucro desmedido y la prepotencia de las clases dominantes, debieron haberse ventilado en público y permitir que los tribunales y las instancias correspondientes lo juzgaran conforme lo dispone la Constitución y las leyes de Honduras; por lo demás estaba a disposición la opinión de la población la que nunca fue consultada para cometer semejante aberración contra la democracia representativa, vía que permanentemente se disputan los partidos Nacional y Liberal de esta nación centroamericana.

Los clásicos escribieron para la posteridad, las leyes se han hecho para ser respetadas; los poderosos a cada momento invocan y claman por las libertades públicas y el respeto a la democracia y al estado de derecho; pero cuando se cometen hechos tan repudiables como los que han ocurrido en Honduras, los mismos burgueses tratan de “buscar explicaciones” y justificar aberrantes violaciones constitucionales y a los derechos humanos, deformando los acontecimientos y culpando a las mismas víctimas de haber provocado su expulsión del gobierno. En El Salvador la derecha reaccionaria, los pestilentes oligarcas, llegan al extremo de justificar el atentado contra la institucionalidad y en contra de la opinión de más de 190 países del mundo, con el respaldo de afamados y respetables constitucionalistas, sostener hipócritamente que “no se trató de un golpe de Estado”, sino de un “acatamiento de las leyes por parte de los militares”. Como dice el refrán popular el agua no moja.

Por lo demás, no se trata de un simple golpe de Estado, en lo particular me parece que en Honduras se está produciendo el inicio de una serie de hechos contra los gobiernos progresistas y de izquierda de América Latina. Es una especie de laboratorio para poner a prueba la reacción de los pueblos y de la comunidad internacional. Pecaríamos de ingenuos si subestimamos la intervención de los sectores más duros (los halcones) de Washington y de los organismos financieros y de las empresas transnacionales. Frente a la crisis del capitalismo mundial, de la debacle del modelo neoliberal, variante del capitalismo salvaje, de la notoria ausencia de ideólogos de la derecha, se busca contraatacar por el eslabón más débil, en este caso Honduras, como hace algunos años ocurrió en el este de Europa, cuando se inició la mortal embestida contra los países socialistas, desestabilizando el régimen de Polonia. Tanto aquí, como actualmente ocurre en América Latina, la CIA, la burguesía, las iglesias (protestante y católica), los militares reaccionarios y los medios de difusión en poder de los grupos económicamente poderosos, también juegan un papel preponderante. Por eso a los regímenes de izquierda únicamente les queda como recurso profundizar los cambios sociales y apoyarse en sus organizaciones populares, en la siempre probada resistencia de sus pueblos.

5.7.09

Todo el poder al pueblo

En Honduras, como en ningún otro país de América Latina, la población encara hoy, con pocas posibilidades de evitarlo, a uno de los protagonistas que desde siempre han ejercido la violencia y el terror desde el Estado: las fuerzas armadas. Desde luego, marionetas y títeres manejados y dirigidos por la oligarquía y otros poderes fácticos empeñados en mantener sus privilegios políticos y económicos.

La fiesta de la represión desatada desde el pasado domingo 28 de junio, cuando mediante un golpe militar fue derrocado el gobierno constitucional de Manuel Zelaya, expone a la violencia y la ilegalidad como instrumentos que la clase dominante está dispuesta a echar mano siempre que ella, y sólo ella, lo considere necesario. En Honduras, las fórmulas rimbombantes de la democracia representativa que desde hace 30 años han formado parte de la lista de promesas que el Poder ofrece al pueblo, estallan en mil pedazos ante la obscenidad de quienes desde la oscuridad y el anonimato, aprueban el golpe de Estado y la represión como una lección cívica ejemplar.

Pero Honduras no sólo sirve como laboratorio de las oligarquías para probar hasta donde pueden resistir los pueblos y la comunidad internacional. Ahí también se evidencia la profundidad de las desigualdades de la sociedad y cómo ésta ha logrado internalizar la violencia represiva, hasta convertirla en sedimento aceptado en la vida cotidiana. Entre nosotros, ya se ha dicho, la violencia, el terrorismo de Estado, ha devenido un hecho trivial ante el cual el mero estupor puede llevar a un rápido marginamiento. En los tristes y dramáticos hechos de Honduras ha quedado comprobado lo frágil de las nacientes democracias y cómo todavía la impunidad y el Poder de la burguesía se mantiene intacto.

De otra parte, el uso sistemático de la violencia física y el recurso de la mentira, la guerra psicológica y mediática por parte de los usurpadores del gobierno, no sólo ha producido la “privatización” (idiotización dirían los griegos) del grueso de la sociedad hondureña, sino que también ha dado lugar a formas brutalizadas y prepotentes contra los organismos diplomáticos internacionales y la casi totalidad de gobiernos y naciones del mundo opuestos a la barbarie del militarismo y la ceguera política de una oligarquía primitiva.

La violencia represiva no es una forma última de la política sino la política misma para la burguesía. El silencio cómplice de políticos primitivos del partido Liberal y de grandes núcleos de la sociedad conservadora, se engarza así con la lumpenización alarmante de algunos sectores “enfermos” del movimiento sindical, profesional y estudiantil que no han querido reaccionar ante el despojo de una mínima porción de la democracia representativa, por la cual ellos votaron en algún momento de su triste vida.

Los acontecimientos de Honduras también han permitido conocer el pensamiento de sectores retrógrados de la oligarquía salvadoreña. No sólo han festejado el golpe de Estado, sino que han enviado “alertas” al gobierno del FMLN para que “se cuide de atentar contra sus intereses económicos”. Una posición claramente definida por el presidente del Coena, Alfredo Cristiani, al momento de anunciar una reestructuración de la dirigencia de Arena y al “aceptar” de los dientes a los labios, el triunfo inobjetable de la izquierda. Esos dramáticos sucesos revelan también la imposibilidad del propio bloque dominante tanto de allá como de acá, de escapar de la violencia verbal y física que sustenta y envuelve a su política.

Es claro que la pretendida modernización, tibias reformas o prestaciones económicas, así como buscar un mayor protagonismo del pueblo, iniciadas por el presidente Zelaya, choca inevitablemente con las formas y usos de la estructura tradicional del poder oligárquico de Honduras. La renovación del conservadurismo, no económico, necesaria desde la perspectiva global del sistema, adquiere sin embargo formas que no son precisamente las que uno esperaría habrían de usarse para resolver un dilatado conflicto social interno (como la consulta ciudadana para colocar una cuarta urna); con todo es lo mínimo por hacer, si tomamos en cuenta cómo está estructurado EL PODER en estos países centroamericanos. En Honduras ha quedado evidenciado el saldo represivo y doloroso que para los dominados del sistema traen consigo las necesidades de “ajuste” en la máquina del poder impuestas por el propio desarrollo capitalista.

En este contexto, la caída inmediata de los usurpadores se impone como una vacuna necesaria e impostergable para prevenir hechos similares en cualquier otro país latinoamericano y, sobre todo, en Centro América donde quedan impunes muchos nostálgicos de los golpes de Estado. Cuando nosotros llamamos a organizar comités populares es para garantizar la supervivencia del gobierno de izquierda presidido por el FMLN. Los jóvenes tan entusiasmados deben ser involucrados en tareas de alfabetización, de ayuda a comunidades, en actividades deportivas, educativas y recreativas pues constituyen sí sólo así lo quieren ver, las reservas estratégicas de los futuros regímenes democráticos.

Trascender el círculo hipnótico de la violencia impuesta como trampa mortal por el poder, por medio de la organización amplia y la definición precisa de objetivos transformadores no sólo son requisitos de eficacia sino de mera supervivencia. El gobierno salvadoreño debe curarse en salud, y como ya lo hemos dicho anteriormente, jamás debe ceder ante las presiones de la oligarquía, mucho menos de los ataques mediáticos de una prensa banal y vergonzante. De la manera más urgente posible debe nombrar nuevos embajadores, y colocar funcionarios competentes y leales en las distintas dependencias estatales. Alejarse de los cantos de sirena y de las amenazas veladas o no de la burguesía y de todos sus testaferros, marionetas y títeres. La consigna de hoy en adelante debe ser TODO EL PODER AL PUEBLO.

Translate