31.1.12

A la deriva de la ignorancia y desinformación

Iba rumbo a la choza al mediodía de este martes, cuando en las bocinas del autobús en el que me conducía sonaba un melodioso jingle que incitaban a la población a no “complicarse” al momento de emitir el sufragio. Parando más mis orejas, decía en su alocución una jovial damisela con una tonada pegajosa, que era “fácil” votar como siempre lo ha sido y que nada mas deberías de marcar sobre la banderita.

Eso de no complicarse tiene sus bemoles compatriota, ya que, pueda que te ahorres tiempo sufragando sobre la bandera del partido político de tu elección, pero ese tiempo que te ahorras en este evento electoral, en el futuro cercano lo podrías pagar con creces al no seleccionar vos a los diputados que más respondan a lo que como pueblo necesitamos.

No tengo nada en contra de las estrategias electoreras de cada instituto político, es más, algunas las aplaudo por lo atrevida y por lo sinvergüenza que se nos presentan. Es que en este país la clase políticas nos hacen más brutos de lo que realmente somos.

Por un lado, tienes a los efemelenistas intentando convencer a incautos que hay que votar en favor de ellos para que el cambio siga. Vos venís y de manera obvia decís? ¿Cuál cambio compatriotas? Sin temor al yerro, lo que vemos es una gestión con amplio favorecimiento de los sectores empresariales y derechistas del país, salvo contadas excepciones se les dejan algunas migajas a la majada.

Si por cambio se refieren a que en lugar del Chele Torrez es ahora Mecafé el privilegiado del gobierno con la seguridad privada, bueno entonces ese si es un cambio. Si con cambio se refirieren a que la chequera para los viajes opulentos y excesivos ya no la tiene el bachiller Saca, sino el bachiller Funes, entonces quizás haya razón. Si por cambio se refieren a que las mieles del poder las saborean algunos izquierdistas y no, muchos derechistas, pues orale!

La pregunta seria, vos quieres compatriota ese tipo de cambios y ese tipo de beneficiarios de los mismos, entonces si es así, pues sigue marcando la banderita colorada.

Pero en el otro lado de la ecuación, están los tricolores, los hijos del gorila D’aubuisson, que pretenden con un chingo de anuncios y comerciales que ellos son gente de trabajo, son gente que ahora promete lo que NUNCA han podido poner en practica cuando son gobierno y que difícilmente podrán articular lo que ahora prometen. Estos son los más sinvergüenzas y caraduras, que hacen caso omiso del pasado y piensan que al pueblo se le ha olvidado que saquearon el país y lo dejaron prácticamente en banca rota.

Habrase visto compatriota, que el partido político y los diputados que más se han opuesto a la ley de medicamentos ahora nos prometen falacias como la que impulsa el Dr. Valdez y esa demagógica propuesta del certificado del ISSS. Pero no solo eso, ahí tienes el anuncio de “La Pica”, argumentando que atrajo más de 100 mil puestos de trabajo durante la administración del bachiller Saca, sabiendo todos que eso no es cierto y que fueron de los temas que más se les reclamaron en aquella época. Gente de trabajo argumentan, y entonces, que no se trata de eso la política, de trabajar, para que afirmar algo que de suyo se sabe y descarta.
Así estamos compatriota, sin opción real para que podamos ejercer un sufragio que posibilite cambios palpables y construcción democrática.

Por eso no me cansaré de decirte a vos, no importando el partido político que selecciones. No votes por bandera, vota de abajo arriba y no más de la mitad de los candidatos que te muestre la papelera.


Kvernicola

23.1.12

Retornan los fantasmas del pasado

Con el inicio del año, también comenzó, o continuó, la campaña electoral para elegir nueva Asamblea Legislativa (sus componentes) y Concejos Municipales. Como ya es usual los partidos políticos no han respetado tiempos ni espacios y alegremente han violado las leyes secundarias y el Código Electoral. Al menos se distraen en estas “pequeñas cosas”. Hace años el PRUD y el mismo PCN utilizaban otras estrategias: aceitaban su maquinaria y llegado el momento utilizaban toda clase de subterfugios para obtener mayoría.

Con el transcurrir del tiempo han sucedido tantas cosas en este país de milagrerías: hace muchos años, al menos antes de los años 70s se hablaba mucho de golpes de Estado, de asonadas militares y de la “intervención” de los cuerpos de “seguridad” para contener las “desviaciones” de sectores progresistas. “El camino para acceder al gobierno son las elecciones”, decían los portavoces de los oligarcas y de los mandos militares. Pero luego los movimientos de oposición optaron por otras vías y aparecieron los grupos armados, la guerrilla y sus comandos urbanos. Ya entonces se pusieron de moda esos dos fantasmas: revolución y golpes de Estado.

De una cosa rápidamente pasamos a otra. A veces parecen o parecían más bien los estandartes de dos tendencias, las ideas primordiales de dos corrientes políticas, y, en ocasiones, solamente semejaban ser como esos espantapájaros que los humildes campesinos colocan en sus pobres maizales para prevenir la merma de sus cosechas. Los tiempos pasan, las tradiciones continúan. En el presente son otros los senderos, otras las argucias, circunstancias y más para mantener el control del Estado y el poder económico. La oligarquía, nunca inteligente, ha sabido sin embargo, sostener los cordeles y agitar a su plena convivencia a sus títeres.

En la actualidad, pues, esos dos fantasmas, revolución y golpes de Estado, ya no están en el firmamento, a pesar de ciertos nostálgicos que amenazan a la incipiente democracia y a sus débiles instituciones, han desaparecido o se han diluido, la misma fuerza armada sabe por la evolución de las sociedades que su antiguo rol de meterse en todo, ha desaparecido y que sus antiguos “amos” confían en ellos, pero no tanto como para “aconsejarlos” y obligarlos a tomar un camino desesperado. Lo que siempre se mantiene es la arrogancia, el cinismo y la hipocresía para intentar dar atole con el dedo a los salvadoreños. Los expedientes son otros; pero el fin el mismo: optar por el control político y el poder económico. Ya todos sabemos por experiencia lo que ocurría cuando los oligarcas veían amenazados sus intereses. Al pobre presidente Molina lo hicieron caminar miles de pasos hacia atrás cuando intentó realizar una tímida Reforma Agraria.

Esos grupos de poder económico, intactos y peleando cada centímetro, se gozan en amenazar al mismo gobierno no con los golpes de Estado o las asonadas militares del pasado; pero sí con “retirar” sus inversiones, despedir empleados y cerrar sus empresas, como se puede apreciar son “otros” los caminos, para lo cual remoza, reinterpreta o simplemente repite, los hechos y las palabras del pasado. En esa iniciativa privada están los ricos, riquillos, ricotes, con su cauda de comerciantes, industriales, banqueros (en menor medida porque los antiguos dueños salvadoreños vendieron “todo” a empresas transnacionales), latifundistas y usureros.

En el presente hemos asistido a largos periodos en que se amenazan, se asustan unos a otros, se previenen. Me refiero a esa lucha incruenta entre el gobierno y las cúpulas empresariales. Lo decimos así porque hay cierto sector del gran capital que no disfruta viendo y oyendo las sandeces o tonterías de los directivos de la ANEP y de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador. Luego, como que “los contendientes” retiran a los “nuevos fantasmas”, los disfrazan o los guardan en el ropero de trebejos y se unen, contentos, a proseguir el juego de la vida nacional en aparente armonía y concierto. No es tan así, lo hemos visto en plena campaña electoral, pues cuando los “altos” dirigentes de Arena arrecian contra el Ejecutivo y el partido en el gobierno, la agenda se repite en los amplios salones de las esferas empresariales.

El presidente de la República no es tan dócil como supuestamente esperaban los grupos de poder económico. Y ante las amenazas de estos sectores, responde con medidas concretas como la presentación de anteproyectos de ley ante la Asamblea Legislativa para “aumentar” ciertos impuestos o modificaciones a la declaración de la renta. Es una especie de juego: si ustedes amenazan con desestabilización y se tornan nostálgicos con medidas militares del pasado, nosotros nos volveros más radicales y los golpearemos donde más les duele. Y así han ido transcurriendo los años, con cero crecimiento económico, aumento en el costo de la vida y con los políticos derechistas acariciando el momento de regresar el control del gobierno para seguir con el festín apenas interrumpido por cinco años.

No debemos llamarnos a engaño: la oligarquía mantiene el peso económico, controla los “grandes” medios de difusión, así como las importaciones y la distribución de los productos esenciales para la economía nacional. Las medidas políticas adoptadas por el gobierno quizá les duele, los intimida; pero mientras no se llegue al fondo del asunto, a la modificación del modelo económico, todo está bien y basta con apoyar a determinados partidos políticos de la derecha para controlar los “arrebatos” del Ejecutivo. Por eso Arena mantiene su campaña de “más diputados” y concejos municipales porque desde el Primer Poder del Estado puede detener cualquier proyecto de ley, mientras prepara el camino de retorno al gobierno central. Como se puede ver, los fantasmas ahora son otros; pero los actores son los mismos.

17.1.12

Los polìticos demagogos de Arena

La demagogia y el cinismo de los diputados y los dirigentes del partido Arena es impresionante, no tiene límites. Mienten y prometen porque es su costumbre, su forma de ser. Lo hicieron durante 20 fatídicos años de sus malogrados cuatro gobiernos. Las famosas alianzas y “ayudas solidarias” para combatir la pobreza, así como sus planes de “la mano dura” y la “súper mano dura”, nada más sirvieron para hundir a este país, dejarlo sin política monetaria, ni sustento moral ni legal para al menos sobrevivir en tiempos de crisis. Ahora vuelven a las andadas, a las promesas confiando en la falta de memoria histórica de este pueblo.

Nos referimos a la campaña electoral y a la grosera y abusiva campaña publicitaria y propagandística de los herederos del fascismo. Ni antes ni ahora tienen estos señores capacidad dialéctica. Por fraterna que resulta la dialéctica a la palabra, al discurso y al coloquio, la equivalieron siempre con el arte menor de proferir conceptos desde una tribuna y desde el mismo escenario brindando por los medios de difusión afines a su cavernaria ideología. Debemos decirlo, la confundieron, la confunden, pues, con el oficio simplón de políticos rateros.

Hay que explicar con detalle, sin pretensiones de academizar, conviene no obstante decir que la dialéctica con todo y estar hermanada a la palabra, nada tiene que ver con el bla, bla, bla del orador. En realidad se trata de un método discursivo que al tiempo que plantea es refutado y que cuando se torna convincente es porque de aquí para allá y vuelta, han mediado muchos análisis, muchas revisiones, muchas síntesis. Cuando combinados razonamientos imponen finalmente la conclusión puede decirse que se actuó dialécticamente. ¿Pensará ustedes, mis caros lectores, que el diputado Valdés procede con veracidad y reflexión al prometer atención médica de calidad en el Seguro Social cuando tuvieron más de veinte años para hacerlo y no lo pusieron en práctica? ¿O mejorar el nivel de vida de la población más vulnerable cuando fueron ellos los que hundieron para siempre la economía salvadoreña al imponer la Ley de Integración Monetaria conocida como dolarización? ¿O combatir drásticamente la delincuencia común y el crimen organizado cuando fue en sus infames años de gobierno que este flagelo social floreció a sus mayores niveles?

De hecho, todos los sucesos que el hombre y la mujer contemplan, exigen un tratamiento dialéctico si se quiere otorgarles causalidad y efectos veraces. Si solamente se quiere juguetear con ellos basta con echar mano de la retórica. Exactamente lo que están haciendo en su campaña electoral millonaria los candidatos a diputados del partido Arena. “Somos gente de trabajo, a su servicio”, reza el slogan. Y lo dicen a pie juntillas, como se los recomendaron los publicistas. Se necesita ser cabeza dura, cínicos e hipócritas para salir frente al público y decir semejante tontería. Pero estos políticos rateros y mentirosos lo hacen porque pretenden conocer la forma de pensar y actuar de miles de salvadoreños: en el ahora ya supuestamente se les olvidó que partido, gobierno y políticos los condujeron al abismo, a ser mendigos internacionales de cuotas de ayuda. Arena y sus dirigentes jamás ayudarán al desarrollo del país y al progreso de las familias más vulnerables: su pensamiento neoliberal se los impide, pues primero ellos, segundo ellos y tercero ellos.

Los diputados de Arena han carecido siempre de aptitudes para moverse en el campo majestuoso de la lógica comparada. Cuando se trepan a la tribuna o se presentan en la televisión sus labios se vuelven omnisapientes, rotundos, definitivos en su sabiduría. De ese modo, discerniendo al capricho, concluyendo por sí solo, pudo Norman Quijano construir de la nada, jalándola desde el fondo de su particular metafísica, la versión de una terrorista de la nueva falange encaminado a minar la imagen del actual gobierno, ustedes lo pueden ver todos los días frente a la campaña electoral (no política) pues los publicistas han recomendando “utilizar su imagen” para levantar el ánimo y las posibilidades de un partido carcomido y sumido en la corrupción y el nepotismo.

Falta de fundamento dialéctico, la imagen tremendista del “nuevo” líder de Arena tiene menos valor que una moneda de un centavo de colón. En lo particular, como miles de salvadoreños, la rechazo y me bailo un jarabe tapatío al mejor estilo mexicano encima de ella. Es una campaña falsa, montada sobre débiles cimientos, demagoga y cínica. Hace unos cuantos días afirmó el alcalde capitalino que “todo el poder del gobierno, así como del FMLN” está siendo usado contra él y su gestión. Falso de toda falsedad. Lo que hemos visto hasta ahora es autoritarismo, bandolerismo de las autoridades municipales. Su matonería es tal que creen que las ordenanzas municipales están por encima de las leyes secundarias, del mismo Tribunal Supremo Electoral. De esa alcaldía nada más emanan el rumor, la insidia, el infundio y el gangsterismo contra sus rivales políticos.

Todos los elementos o ingredientes que se enlistan en el impresionante catálogo desquiciante de la campaña arena, han sido fabricados para agraviar, mortificar y desmerecer la gestión gubernamental, es decir “el gobierno del FMLN”, su más peligroso rival político; pero al mismo tiempo, como dicho está, para levantar la imagen de un partido fascista, corrupto y que tuvo veinte años para probar su humanismo y su sensibilidad para generar estabilidad y progreso al pueblo salvadoreño y no lo hizo porque sus prioridades están siempre al lado de sus patrocinadores, de la poderosa oligarquía.

Corresponde a los políticos ubicados en el espectro de la izquierda desmontar la campaña fascista, destruir con ideas y argumentos las falacias y las calumnias de los que en el presente se erigen como los únicos redentores de el pueblo salvadoreño. La tarea no es difícil pues como hemos dicho están los antecedentes de cuatro gobiernos nefastos y de diputados que incluso en el presente se han opuesto a aprobar una Ley de Medicamentos para regular y bajar los precios de las medicinas por hoy las más caras del mundo vendidas en laboratorios y farmacias salvadoreñas. También se oponen a modificar o introducir tibias reformas al sistema tributario, además de postergar una Ley de Partidos Políticos y muchos proyectos de ley que van en beneficio de la población. Los salvadoreños esperan que en los próximos días el FMLN esgrima el hacha sin contemplaciones.

12.1.12

Las pastillitas de esperanza

Las cúpulas empresariales al acusar al gobierno de “atentar contra la estabilidad y el clima de inversiones” no tienen que hacer ningún retorcimiento dialéctico para urgir a los dos restantes poderes del Estado a no aprobar leyes o declarar inconstitucionales aquellas que no están adecuadas a sus particulares intereses. Con lo cual, a menos que se olvide el valor de las palabras, el propio presidente de la ANEP, goza de suficientes argumentos para seguir con su agenda política y plegarse claramente a los dictados del partido Arena. También en ese su llamado de gobernar “para todos” (“salvadoreños somos todos”, gusta de afirmar), quedan incluidos los famosos grupos de presión, que llevan muchos años en el disfrute de la hacienda pública hecha para ellos.

Estas voces, a las que podríamos añadir otras, están claramente contra toda obra de promoción social del gobierno; pero al mismo tiempo están cumpliendo su función política de asumir la realidad, tal como la interpretan ellos; es una dualidad peligrosa pues expresan públicamente “su deseo” de colaborar con el gobierno, en una especie de cinismo sobre la urgencia de asistir a las mayorías para no afectarlas con el alto costo de la vida, pero son los grandes comerciantes, los industriales, los dueños de laboratorios, importadores y distribuidores, los que mantienen precios elevados en alimentos, medicinas y toda clase de artículos necesarios para el hogar.

No son tales enfrentamientos o rechazos a determinadas medidas gubernamentales los que contribuirán a la estabilidad, seguridad y desarrollo del país. Ojalá que fueran voces bien congruentes con la política bien manejada que exhorta, exige la participación en la discrepancia. Lo que falta, nos parece, es que las discrepancias razonadas y razonables se traduzcan en actos de justicia social, para esas mayorías que cada vez tragan con menos resignación las “pastillitas de esperanza” que con tanta frecuencia les recetan, sin decir dónde queda la farmacia, la retórica empresarial y oficial.

Iremos bastante mal si a la postre resulta que las discrepancias razonadas y razonables, sólo sirven para que los corazones cándidos se feliciten por nuestra “libertad oratoria”. Iremos adentrándonos más en ese insultante surrealismo que por un lado grazna o bala sobre las irrestrictas libertades políticas de los salvadoreños y por la otra se encuentra con esas descabelladas medidas de la alcaldía de San Salvador tratando de crear “embudos” en determinadas calles capitalinas para impedir las concentraciones y manifestaciones de los trabajadores y empleados públicos. Tal surrealismo, como esa maña de cortar árboles y colocar en su lugar banderas, nos tiene infestados hasta los tuétanos y los resultados los tenemos todos a la vista: confusión, dispersión, desánimo, incredulidad.

Alguien decía: “mientras más tiempo pasa, los ricos son más ricos y los pobres se acercan más a la total miseria. Si esto en El Salvador ha venido funcionando como una de nuestras más graves y peligrosas realidades, parece urgente, imperativo, el abandono de esa fórmula de conciliación que las voces más advertidas, dentro y fuera del sistema, vienen contrastando con la realidad y demostrando por un lado su buena voluntad y por el otro su radical ineficacia. Cabe repetir que, hasta ahora, el gobierno ha demostrado su capacidad para adaptarse a requerimientos no previstos, sobre todo para aceptar modificaciones, correcciones y puntos de vista a sus medidas “sugeridos” por la empresa privada, al menos un sector minoritario de ella, es decir los “grandes millonarios”.

Uno diría que una vez conocidos los señalamientos, identificados los detractores y ubicados en determinada agenda política, vendrían los urgentes cambios a profundidad; pero no es así: existen voces ocultas, grandes poderes económicos y políticos que se oponen tanto a cambios profundos en nuestra modelo como en la política de relaciones internacionales. Desgraciadamente no hemos logrado autonomía ni independencia en ninguno de esos apartados. En tal sentido, los dueños de la “última palabra” pueden estar seguros que terminará la actual gestión y sus intereses no serán tocados ni siquiera amenazados. El hombre “siente y piensa” como todos nosotros.

9.1.12

La triste historia del alcalde capitalino

No existe en el país un cronista de ciudades, como lo fue en el pasado reciente Arturo Ambrogi. De San Salvador, por ejemplo, se hablan otras cosas: de enfrentamientos urbanos entre vendedores y autoridades municipales, de suciedad, hacinamiento, comunidades insalubres, desorden, calles en mal estado, smog, ruidos estridentes, buses y microbuses disputándose arterias, policías paseando en bicicleta, poniendo esquelas y quitando placas de automóviles estacionados en sitios no autorizados. Pero la capital, mis queridos amigos, es mucho más…

San Salvador nos ha enseñado a lo largo de su complicada historia que el hallazgo de la verdad es siempre oportuno y que no admite apremios por consideraciones externas, políticas o caprichos de jefes edilicios. La política es, ante todo, temporal. Es una partida con el tiempo en la que no es lícito demorar ninguna jugada. En política hay la obligación de llegar y de llegar a la hora justa. La función del político debe fincarse en el alumbramiento de una gran fe. De allí la imponente gravedad del instante en que se acepta una misión de capitanía. Con sólo asumirla se contrae el ingente compromiso ineludible de trabajar con total entrega por conformar el destino de un pueblo.

El actual alcalde de San Salvador no ha cumplido con el compromiso ético de administrar la ciudad. La gestión va mucho más allá de limpiar o pintar parques y plazas públicas, de coronar reinas de festejos agostinos o prestar buses para que la tercera edad viaje a los turicentros. Todo eso está bien; pero no es lo esencial. Un regente de la ciudad de Nueva York o de Madrid o Bogotá destina sus mayores esfuerzos a la seguridad ciudadana, a la productividad, al desarrollo estratégico y permanente de su núcleo urbano, a la armonía entre sus habitantes, a la convivencia pacífica, a las obras estructurales y a un acercamiento con el Ejecutivo.

El alcalde de San Salvador y sus asesores han dado muestras de ser buenos publicistas, de aprovechar las ventajas de la propaganda, del acercamiento con algunas comunidades llevándoles música de marimba, piñatas a los niños, diversión a la tercera edad. Como dicho está, todo eso es bueno, es apreciado por los sentidos y la sensibilidad de los ciudadanos. Pero está a faltar el verdadero desarrollo y una estrategia cultural y empresarial, los dos ejes bien ejecutados y coordinados conducen a mayores réditos y a consolidar una ciudad moderna y conducida al verdadero progreso.

La creación de grandes centros comerciales donde se asiente la micro, pequeña y mediana empresa es una labor más sentida y urgente para una urbe como San Salvador. Los festivales gastronómicos de fin de semana nada más son un atractivo circunstancial, un paliativo de días; pero no una solución permanente e integral a los grandes y graves problemas económicos de los sectores señalados. El administrador de la capital se atiene más a los resultados inmediatos que a las soluciones en el tiempo, para el futuro. A todas luces está pensando en réditos electorales a muy corto plazo, a impactos mediáticos; pero no a la seguridad y el progreso de los ciudadanos, de los capitalinos.

El fin de semana último lo escuchamos en una flagrante violación a las leyes secundarias del país al intervenir en un mitin en el redondel Constitución. Los activistas de Arena, los únicos asistentes a la concentración (debió de ser un golpe terrible para los organizadores pues gastaron varios miles de dólares para la convocatoria ver que unos cuantos pelones agitaban banderitas y se esforzaban por entregar propaganda a los automovilistas que circulaban por la zona) aplaudían a su líder, mientras conversaban con sus amigos, sus compañeros (as) y simpatizantes. Violación porque la campaña electoral para concejos municipales debe de iniciar en febrero. Me dirán el señor alcalde pedía el voto para los candidatos a diputados, igual porque en sus mensajes subliminales también exhortaba a los capitalinos a apoyar el “trabajo” de las actuales autoridades municipales.

El jefe edilicio juró cumplir y hacer cumplir las leyes en beneficio de los habitantes del gran San Salvador; pero al hacer memoria de su desempeño nos encontramos con serias violaciones a la Constitución, como quitar el trabajo a muchos salvadoreños y no darles oportunidades para suplirlo. El desalojar vendedores de las calles o de plazas y no contemplar lugares seguros y bien acondicionados para su traslado, es una clara violación a los derechos humanos; lo mismo el cortar árboles y atentar contra el medio ambiente. El alcalde lo hace constantemente y en su descargo alega “lo único que hicimos fue trasladados a otros lugares; mientras tanto, el cambio climático afecta a la comunidad y tampoco existe compensación ni soluciones inmediatas ni a futuro. Lo único son las banderas (sin duda es el alcalde que corta tala árboles, desaloja vendedores y coloca banderas) flameando al viento.

Un cronista de la ciudad le diría contribuya con el ejecutivo a crear y consolidar un gran centro histórico, a desarrollar verdaderos programas de prevención contra la delincuencia, a potenciar el pequeño comercio, a brindar soluciones al transporte público (no directamente porque no es su competencia; pero a coordinar con el Poder Ejecutivo), restituya los Juegos Florales en San Salvador para motivar a los escritores, lo mismo a la remodelación del Teatro de Cámara para convertirlo en una auténtica Sala de Exposiciones, centro de capacitación y enseñanza de las artes en general: plásticas, música, teatro, dibujo, danza y más.

El actual alcalde de San Salvador ha visitado grandes ciudades de América Latina y Europa y sabe cómo se administran en esos países las comunidades, cómo se desarrollan con éxito los grandes proyectos y se logran verdaderos procesos productivos. La publicidad nada más sirve para recrear su imagen, para mantenerlo presente en el tinglado político-electoral; pero no significa la concreción de obras ni mucho menos el progreso y la felicidad de los ciudadanos.

6.1.12

Miércoles matinal para olvidar

No había tenido tiempo de reaccionar a lo acontecido en el programa económico del canal 21 del pasado miércoles. Espacio en donde se ventila en “teoría”, las realidades vistas desde la perspectiva y agudeza de economistas. Dicho sea de paso he dejado de frecuentar televisivamente este foro, por los cambios en sus panelistas que implicaron un giro no adecuado – desde mi perspectiva – en lo que ahí como mensaje se envía a la población y al entorno socio-económico y político.

Buena parte del programa se desarrolló haciendo uso o referencias a mediciones, cifras y tendencias para brindarle asidero al análisis, poniendo en perspectiva que hubo manifestación del conocimiento científico en algunos episodios y principalmente en su inicio.

No obstante esperamos temas de índole económicos, hubo episodios penosos que saltaron de la pantalla hacia el colectivo y tuvimos que echarnos la tozudez de un carajo, el cual no debería de tener cabida en estos espacios en donde se llega a poner la mente y no el hígado o el estomago en lo que se dice o analiza. Inferí que se pudo haber faltado el respeto y la sana convivencia, pero eso nunca lo sabremos.

Voy a intentar realizar un ejercicio en donde no haré referencia de nombres de panelistas, sino de etiquetas que me servirán para trasladarte lo que este que les escribe presenció.

Al inicio una panelista llegó completamente armada, preparada y de la mano de cifras, mediciones y gráficas nos hizo transitar por una situación que no pinta bien, pero que si se realizan ciertos golpes de timón o se fortalecen iniciativas existentes se podría tener espacios de confort para la majada en estos tiempos de crisis. Con esta panelista coincido normal y naturalmente, creo que para brindar pronósticos o tendencias no solo se debe de acudir a la percepción propia, hay que escrutar números y comportamientos actuales e históricos, como para que no nos sorprenda la realidad como siempre nos pasa.

Me agradó que esta cipota con una picardía derivada de la inteligencia, influyera para que al que llamaremos el panelista del negativismo electoral, se le sacara de sus casillas y perdiera la compostura. Vos sabes compatriota que el que se enoja pierde y pierde enfoque, pierde solvencia y lucidez.
Decir por ejemplo que el MINED ha procurado los pies y no la cabeza – en relación al calzado de los escolares – es una estupidez a todas luces.

Siempre creí que este volado del calzado y los uniformes era una oportunidad de oro para la reactivación de las microempresas y aun lo creo, si a eso le sumamos el beneficio de las familias y de los cipotes, la ecuación se plantea ganadora. Aunque en la practica factores exógenos como la LACAP y otros temas en donde puede estar bailando la inexperiencia, una exigua logística y hasta la corrupción hayan alejado el fin de lo que se tenia proyectado.

Además, la comida a los cipotes es un factor que evita que los cipotes se alejen de las escuelas, no tengo cifras concretas pero al platicar con la gente beneficiada te lo afirma.

Lógicamente no solo eso basta, en medio de un café a media semana con un buen amigo del ciberespacio, conversábamos de este tema y de lo poco que se hace para mejorar la educación, de la espalda que el ministro le da a su sector. Si no se logran beneficios, mejoras y calidad hoy, en esta coyuntura entonces ¿cuándo Salvador? ¿Cuándo regrese ARENA crees que se conseguirán estas reivindicaciones?

Pero regresando al tema que nos ocupa, también estuvo aquel carajo que está para cuidar su “hueso”, aquel que mandan a cuidar los intereses de la gran empresa, aquel que se entiende que aunque él no es economista, con una gráfica puede explicar y componer el mundo. Este cipote de la ANEP muestra una grafica comparativa de decrecimientos, en donde sin el más simple contexto nos quería decir sin hacerlo que la gestión Funes es la que menos a crecido y por ende, la más inepta e incapaz. En esencia no está alejado del tema y razón hay, pero tampoco es cierto que el crecimiento que experimento la gestión Cristiani y Calderón Sol se deba a su pericia, por Dios! Tampoco la gestión Funes es la peor, hay otras que por mucho la superan en corrupción, tozudez, prepotencia e ineptitud.

Durante la época de Cristiani debemos recordar que USA mandaba todavía aquel melón de dólares diarios, por decirlo poquito. Tenían la bonanza económica de la gestión Clinton y eran directamente beneficiados. Pero además, no se había privatizado nada y ese billete estaba ahí. Recuerda que ese dinero entró durante las tres primeras administraciones de ARENA. Sin perder de vista los prestamos que se auto recetaron para la “paz” y la “reconstrucción”. Finalmente el pisto en aquella época era barato, te recuerdas la categoría país que teníamos en las clasificadoras de riesgo en aquella época y no por la gestión, sino porque teníamos con qué responder, así de “chiche”.

Pero tampoco nos vamos a enrumbarnos al positivismo excesivo del panelista que nos faltaba, el cual piensa que una segunda fase del FOMILENIO, la Alianza para el crecimiento, la venta de Cutuco y otras privatizaciones menores nos van a dar la bonanza esperada o van ha convertirse en el resorte de fe para que por "canastadas" caigan los de la inversión extranjera. Se me ocurre que este cipote le está haciendo ojitos a Funes, buenos desde el inicio se los anda haciendo con aquel su libro, curioso es que Funes no le pare.

Ya se dijo que no se trata de crecer a lo bruto, de aumentar el PIB o cualquier otro indicador para beneficiar al pueblo por rebalse, a la majada eso nunca le ha significado solvencia, sostenibilidad o comida en casa. Del conductor como ya lo he dicho en otras participaciones, “no comments”.

Kvernicola

Cuál paz? No sean sinvergüenzas

Cuando estamos a las puertas de cumplir veinte años de que aquellas armas del conflicto armado “callaron”, muchas voces se levantan –como es común en esta época – aduciendo que si bien es cierto la primera fase está cumplida a satisfacción, hay deudas pendientes con el pueblo que deben ventilarse o reflejarse en un segundo acuerdo de paz. Mira qué lindos vos!

En primer lugar, no estoy seguro que haya cumplimiento a satisfacción de los acuerdos de paz o deberíamos preguntarnos ¿cumplimiento a satisfacción para quién o para quiénes? Algunas respuestas se me ocurren de los satisfechos: Los que se jubilaron de la “Tandona” por decirlo bonito y ahora gozan de pensiones vitalicias inmejorables, la oligarquía que no comprometió su pensar y tampoco comprometió el sometimiento permanente que le aplica al pueblo y los que reditúan del desmadre en que esta sociedad pulula, me refiero a los partidos políticos.

Lógicamente esta fauna que anteriormente se detallan, debería de ser excluida como posible subscriptora del segundo acuerdo, si es que así le van a “trabar” de apodo en esta oportunidad. La experiencia ha dicho que cada vez que ellos se ponen de acuerdo el pueblo siempre queda fuera de la ecuación de beneficios.

En segundo lugar hay que preguntarse ¿cuál fue el verdadero objeto de los acuerdos de paz? Terminar el conflicto armado, brindar una salida remunerada y negociada a los involucrados o por el contrario, garantizarle al pueblo el allanamiento de las condiciones y situaciones que llevaron a involucrarnos en un conflicto. Al ver nuestro hoy te pregunto si valió la pena tanto esfuerzo y sangre.

Como tercer punto y quizá acá esté el quid del asunto, es importante preguntarse el tipo de paz que aspiramos o si lo que buscamos es una tregua que nos de un sosiego temporal. Además es valioso preguntarse ¿con quiénes hay que suscribir la paz? En otras palabras compatriota ¿con quiénes estamos en guerra?

Más de alguno de ustedes puede ser alcanzativo y pensar más allá del accionar de las maras y decir, esta clase política nos está matando con sus acciones y sus omisiones, también podría ser valido decir que la oligarquía no nos ha dejado de exprimir y eso nos significa también muerte y dolor. Al realizar el ejercicio reflexivo, en el pensamiento también pueden pulular algunos funcionarios ineficientes que con su ineptitud permiten que muramos en manos de delincuentes, por desnutrición, por hambre y hasta por analfabetismo, es que en este país hay tantas formas de matar y de morirse que ya no haya uno con quién hacer la paz.

Pero vamos sobre lo conocido y lo más evidente ¿será que debemos como pueblo suscribir acuerdos de paz con las maras? ¿Crees compatriota que eso es suficiente? ¿Solo se trata de firmar un documento y de crear un partido de mareros, darle beneficios o va más allá?

Acaso no crees que antes de perder tiempo con firmas de acuerdos de esta naturaleza, debería de garantizarse la construcción real del tejido social que tanto nos afecta a todos y aplicar la ley. Siempre he creído que mucho de lo que sufrimos se debe a que a nivel general no nos gusta cumplir la ley, nos gusta saltarnos las trancas y ahí el detalle.

Los que siempre se benefician con estos volados nos quieren hacer creer erróneamente, que por decreto se puede conseguir la paz y el bienestar del pueblo, la historia nos alcanza y nos dice que no es esa la forma. No se trata de firmar y condonar más. Se trata de trabajar, de pensar en el pueblo y de procurarle a este bienestar y no populismo.

Lo que necesitamos es que los políticos corruptos se hagan a un lado y den paso a una nueva expresión que busque el beneficio de las mayorías, una nueva forma de hacer, ver y desarrollar política.

Vos crees compatriota que un monumento más, un perdón adicional por las muertes del Mozote son suficientes o es lo que espera la gente que allá vive como para resarcir su dolor. No seria mejor que comenzáramos mandando a los involucrados en estos atroces hechos y el de los jesuitas para que los juzguen en España, ya que acá no hay voluntad para hacerlo.

Acaso compatriota se ha terminado nuestro dolor como para celebrar algo, acaso se ha terminado el sufrimiento de este pueblo y las muertes como para sentirnos satisfechos. Te pregunto a vos ¿estamos en paz? Como para que el presidente pierda el tiempo en actos sin sustancia, estamos en paz como para que los empleados públicos se receten un nuevo descanso laboral. Lo que se avecina es populismo visceral en tiempo electoral.

Kvernicola

5.1.12

Las amenazas imperialistas

El año pasado fue una copia más de lo sucedido en otras décadas: los Estados Unidos y su política imperial imponiéndose por la fuerza de las armas a otras naciones del mundo. Actuando como policía del mundo, ejerciendo dominio para controlar zonas estratégicas, para apoderarse de materias primas, sobre todo, de petróleo y de esos recursos minerales tan preciados para construir misiles, armas de destrucción masiva y naves espaciales. Por ello, nuevamente insistimos al comenzar 2012 en la necesidad inexcusable de unificar tendencias, converger líneas y conjugar esfuerzos contra el objetivo común y principal: el imperialismo.

Desde las redes y por otros recursos alternativos debemos mantener el dedo en la llaga, señalar las atrocidades y denunciar todas las infamias cometidas por la mayor potencia armada del mundo en nombre de la democracia y las libertades. De imperialismo hablamos, en singular, porque el otro solamente existe en la concepción de unos cuantos, movidos, unos por la indigencia que el populismo ambivalente genera, otros, por la obstinación en querer anular antagonismos sin un salto cualitativo hacia delante, y finalmente, una tercera y última corriente, convencida que entre las grandes naciones mafiosas, que hasta ahora se concentran en la OTAN, la alianza con cualquiera de ellas implica subordinación total y absoluta.

Por otro lado, excluimos el adjetivo yanqui (tan utilizado por los nicaragüenses desde la gesta independentista de Sandino), por la simple razón de que no existe, fuera de los Estados Unidos, un país capitalista del occidente y el oriente, en condiciones de desarrollar una política expansionista mundial en lo económico y lo milita. Deseos no les faltan y sus alianzas entre miembros de la OTAN así lo dictan: las agresiones contra Afganistán y la descarada intervención en Libia que finalizó con el asesinato de Gadaffi y el posterior robo de las reservas monetarias internacionales y el reparto proporcional del petróleo, son apenas muestras de su guerrerismo. En el horizonte ya se anuncian agresiones e invasiones contra Siria e irán. Venezuela es también un objetivo estratégico.

Hace algunos años todavía se hablaba de dos bloques y de la guerra fría. Ahora no necesita alguien poseer muchas luces para discernir lo absurdo de la idea de dividir el mundo en pedazos más o menos iguales tocando uno a los Estados Unidos y el resto a los miembros de la OTAN. Esta idea no resiste, siquiera, un análisis superficial. Por razones lógicas; pero sí es evidente el reparto de recursos, de materias primas y al menos el control estratégico, cuando le es permitido, al coloso imperial. En fin los que abogan esta causa (es interesante leer la revista Times y el periódico de Wall Street para conocer cómo piensan y hacia que rumbos convergen los magnates norteamericanos) necesitan recurrir a toda clase de artificios para sostenerla. El de uso más corriente consiste en argumentar que al menos tres de las grandes potencias poseen armas atómicas suficientes para paralizar el mundo por el terror, olvidándose, entretanto, que precisamente el nunca demostrado equilibrio de fuerzas es lo que impide se desate una definitiva conflagración mundial.

No debe olvidarse que la gran potencia y sus aliados amenazan a otros países por sus estudios y avances en la energía nuclear con fines pacíficos. El “sólo nosotros tenemos el derecho de poseer estos recursos nucleares, porque somos responsables, ustedes no, son nada más fanáticos y terroristas en potencias”, parece ser el slogan de uso diario. En todo caso, no precisamos añadir que solamente una de esas potencias, los Estados Unidos, como consecuencia misma de su propio sistema, necesitaría de una nueva hecatombe entre los pueblos, para ajustarlos y someterlos a las exigencias crecientes de su expansionismo económico militar. Ante la imposibilidad de desatar la guerra total, el imperialismo norteamericano se ve en la contingencia de valerse de las guerras regionales, como las del Medio o Oriente Medio. Más en virtud de la limitación de los conflictos, las armas que deben decidirlos son las convencionales y no las atómicas que los resolverían en cuestión de horas. La prolongación de cada uno de esos conflictos contribuye, indiscutiblemente, a desgastar el prestigio de Estados Unidos, en todos los sentidos, como quedó cabalmente demostrado en su desastrosa intervención en el Sudeste Asiático, en Irak y lo reafirma con su “empantanamiento” en la invasión a Afganistán.

En aquellos años, bien lo recordamos, la Unión Soviética jugó un papel de primer orden para la realización de la conferencia de paz por la cual los Estados Unidos se vieron forzados a retirar sus ejércitos de Vietnam. Y no fue una contribución pasiva, sino activa y real. Sin los tanques y los cohetes de fabricación soviética ni el entrenamiento de los vietnamitas para el uso de esas armas de manejo complicado la derrota militar de los Estados Unidos no habría sido posible. No excluimos, por supuesto, la valiosa e indispensable contribución de China Popular y otros países del campo socialista, inclusive de la pequeña y heroica Cuba.

En el presente la valiosa intervención de Rusia y China Popular han impedido que la OTAN, en su vergonzoso papel de rufián del mundo, ataque e invada Siria. También hay apoyo de estas naciones a Irán, constantemente calumniado por la gran potencia imperial. Así como en el pasado reciente convocaron a las fuerzas de paz para detener la salvaje agresión imperialista contra Vietnam del Norte, Los y Camboya, también ahora la sede de las Naciones Unidas sirve como caja de resonancia para detener ataques armados contra otras naciones del mundo árabe. Por cierto el actual movimiento de “Ocupemos Wall Street”, nos recuerda la movilización popular y masiva tan extraordinaria favorable al retiro de las tropas norteamericanas del Sudeste Asiático, movimiento que logró la adhesión de personalidades destacadas como los senadores Eduard Kennedy y George McGovern. Este último, como bien recordamos, defendió en su campaña presidencial, el regreso de todos los soldados norteamericanos a sus hogares junto con los prisioneros de guerra.

El resto es parte de la historia. La Unión Soviética salió con mayor prestigio, en lo político, en lo moral y lo diplomático, mientras la soberbia águila imperialista tuvo que reconocer, por primera vez, en su larga cadena de atropellos y crímenes, una derrota de significación histórica trascendental. El año 2012 no comienza con buenos augurios, está la amenaza latente en América Latina contra Venezuela y su gobierno revolucionario. En el Medio y lejano Oriente Irán y Siria son los objetivos inmediatos de las huestes imperialistas. Por ello, insistimos en la necesidad de mantenernos atentos y denunciar por todos los medios posibles cada zarpazo, golpe militar o agresión armada que se intente contra naciones soberanas e independientes.

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