1.3.08

El desprecio a los derechos laborales de los periodistas

Iván C. Montecinos*

El martes 19 de febrero se realizó una conferencia sobre la libertad de expresión y violación a los derechos de los periodistas en el país, patrocinada por la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), el Sindicato de Periodistas de El Salvador (SINPESS) y el Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA).

La conferencia contó con la valiosa participación de tres periodistas que relataron con muchos detalles lo injusto de sus despidos para los medios en los cuales trabajaban, haciendo énfasis en el temor que existe entre los comunicadores de este país por informar las injusticias que cometen los propietarios, directores y altos jefes de los diferentes medios de comunicación.

El experimentado periodista Elder Gómez, expuso su particular caso sobre la forma injusta en que fue despedido del periódico El Diario de Hoy, en el que por publicar un articulo sobre un abono que donó el gobierno de Japón, que se extravió y luego se conoció que algunos sacos aparecieron en la empresa de un connotado empresario y ex funcionario del partido de gobierno.

Elder Sostiene que su despido fue de carácter político.

El argumento para su despido se lo dio en aquel momento el jefe editor de noticias, quien le hizo ver que ya se había llegado a un acuerdo con la dirección del periódico, de no mencionar el nombre del influyente ex funcionario, lo cual no se le habría comunicado al periodista.

Este percance sucedió hace casi cinco años y desde aquella época el periodista Gómez, según lo relató, ha sufrido un verdadero calvario ya que automáticamente se le cerraron las puertas de todas las empresas de comunicación, todo debido a una “circular” que salió de las altas esferas del gobierno, donde se daba la orden de no contratarlo en ninguna empresa periodística.

Pero, no bastando esto, el periodista Elder Gómez, durante mucho tiempo, dice que fue sometido a persecuciones, espionaje telefónico y en una ocasión sufrió un atentado donde le dispararon y que de milagros salió ileso.

Todo esto fue relatado con mucho sentimiento y en cierto momento se le quebró la voz al referido periodista.

Otro caso no menos importante, es el del periodista radial Jaime Ascencio quien trabajó hasta el pasado mes de diciembre en Cadena Cuscatlán, estación propiedad de la Fuerza Armada, de donde fue despedido sin ningún reconocimiento de ley, por conducir el programa critico “Comentando los hechos”.

Argumenta el señor ascencio que la directora de la radio le explicó que tenía conocimiento que desde este programa se pasaba información en clave a la oposición, que burdo señalamiento, parece ser que se quedaron metidos en el pasado conflicto armado.

Al periodista Ascencio se le ha dificultado encontrar empleo en otro medio de comunicación y en el Ministerio de Trabajo aún no resuelven su demanda de despido para lograr una indemnización de acuerdo a la ley.

Mientras tanto su señora y pequeño hijo están sufriendo la difícil situación económica, al no tener un salario que le permita atender las necesidades básicas y a esto se debe agregar que muchos de los amigos que tenía cuando laboraba en la radio, hoy en su actual situación de desocupado, la mayoría se le han retirado, con amigos así, para que tener enemigos.

Por su parte, el periodista Ascencio ha iniciado un proceso legal en un tribunal para demandar a la Radio Cadena Cuscatlán, con esto dice que quiere dejar sentado un procedente y decir “ un no a la impunidad laboral de los periodistas”.

Finalizo diciendo que “hoy a fuerza me he convertido en un periodista independiente”

También en esta conferencia se presentó el fotoperiodista Arturo Silva, quien relató que su despido de El Diario de Hoy se debió por ser hermano del diputado Roberto Carlos Silva, quien es prófugo de la justicia y actualmente se encuentra preso en los Estados Unidos.

En este caso fue determinante el hecho de que el fotoperiodista haya llevado al periódico, una carta y una fotografía que fue publicada donde aparece el diputado Silva sosteniendo un periódico de la fecha, como prueba que se encontraba en el país.

Enseguida los editores del periódico sospecharon que el fotoperiodista Silva había tomado la fotografía.

Lo anterior, según lo explicó Silva, se lo confirmó el pastor Toby a quien el Ministro de Seguridad y un jefe de la Policía Nacional le habían comunicado que efectivamente él había tomado la fotografía.

Después de esta engorrosa situación, el fotoperiodista Silva relató que además de su despido fue sujeto de una constante persecución policial y en un determinado momento encaró a los policías que le perseguían y estos le dijeron que lo vigilaban “ por órdenes de arriba”.

El fotoperiodista dice que buscó trabajo en diferentes periódicos y todos se lo negaron con el argumento de que mientras no sea resuelta la situación de su hermano, no le darían empleo.

Actualmente trabaja en Co Latino, donde le abrieron las puertas sin mayores restricciones.

Los anteriores testimonios son algunos de los atropellos que sufren muchos periodistas en los diferentes medios de comunicación, donde los propietarios editores y otros jefes actúan con despotismo, prepotencia y total impunidad en contra de colegas que tratan de hacer un periodismo profesional.

A los periodistas primero se les ultraja con el despido y posteriormente se les incluye en una “circular” emanada por el poder político y económico violándole todos sus derechos y condenándolos a una muerte lenta por falta de trabajo, como lo dijo en esta conferencia el director del IDHUCA, Benjamín Cuéllar.

Por otra parte, dentro de los gremios de periodistas, existe una gran preocupación por que según sus fuentes, hay una fuerte presunción de que algunos periodistas nacionales y extranjeros están colaborando con el Órgano de Inteligencia del Estado (OIE).

Sí esto fuera cierto, la democracia y la profesionalización del periodismo están en una grave crisis en El Salvador.

*“ Y ahora escribe” Iván C Montecinos, periodista colaborador de Raíces y Diario Co Latino

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