Hace unas tres semanas un lector o visitante de esta sección se molestó por un comentario que hice sobre la incoherencia en el discurso y el atropello al lenguaje que comete a cada momento el candidato presidencial de Arena, el fracasado ex policía Rodrigo Ávila. Lo dijimos con base en pruebas y verlo en los distintos spot transmitidos por los canales de televisión.
He afirmado también que el discurso de Ávila contradice el modelo económico implantado por los cuatro gobiernos areneros. Muy bien recordamos cuando en sus palabras de aceptación de la candidatura dijo no estar de acuerdo con el sistema neoliberal, para algunos estudiosos fase superior del imperialismo y para otros nada más una variante del “capitalismo salvaje”, como bien lo llamó el papa Juan Pablo II. Lo más seguro es que le llamaron la atención y nunca más se ha vuelto a referir al tema.
Actualmente no sólo está atacando las políticas gubernamentales, sino que vuelve a la incoherencia y la inseguridad en temas tan sensibles como la economía y la agricultura. Cuando un periodista la preguntó sobre su plan de gobierno, textualmente respondió: “desconozco los principios y los lineamientos del programa, no se en que etapa de desarrollo se encuentra…” Un candidato a la presidencia ¡desconoce el programa que supuestamente va a desarrollar! Ver para creer, como dice el diputado de Arena Julio Gamero.
En cualquier país del mundo, el aspirante presidencial tiene necesariamente que estar en el equipo técnico y asesor que elabora los ejes estratégicos del programa de gobierno. No sólo para aportar, sugerir y dar ideas y rumbos, sino para cambiar, modificar o consultar permanentemente con sus asesores en materia económica, política, social, agraria, relaciones nacionales e internacionales, etc. Si este caballero desconoce estos puntos básicos ¡que podemos esperar los salvadoreños de un presidente de la república ajeno a la problemática o requerimientos nacionales!
Ataca y contradice al gobierno, al presidente Saca y a sus funcionarios, cuando públicamente declara que en “su nueva era” (sic) luchará contra el aumento de los frijoles y el maíz; además de no permitir el abuso en el precio de las medicinas. El Ministro de Agricultura declaró hace unos días que se espera una abundante cosecha de granos básicos, principalmente frijoles y que estos ya bajaron su costo. Independientemente que es mentira puesto que la libra de frijol rojo de seda y el llamado “sangre de toro”, cuesta $1.20.00 en el mercado y mucho más en los supermercados, las amas de casa saben que todos los productos de la canasta básica han aumentado de precio.
¿Por qué el señor Ávila anda prometiendo que durante su gobierno (¿?) controlará los precios de los frijoles, el maíz y las medicinas? En primer lugar, esta medida atenta contra las mismas reglas del neoliberalismo cuya premisa principal se basa en el libre mercado, en el valor y el costo de la mercancía. “El Estado, reza uno de sus postulados, nada más está para establecer las reglas; pero en ningún momento puede involucrarse en el control de precios o en la regulación del mercado”; pero además, ¿por qué el gobierno actual no interviene para bajar los precios de los frijoles, el maíz y las medicinas? La población ya no soporta el alto costo de la vida y su paciencia ya se agotó para esperar que en los próximos cinco años “si construiremos un país más justo”, como propala Ávila.
Asimismo, en sus temerarias presentaciones públicas, discursos y encuentros con varios sectores de la vida nacional, advierte que “durante su gobierno se controlarán y bajarán los precios de la gasolina”. Volvemos a lo mismo: ¿Por qué el gobierno actual presidido por Antonio Saca no regula el servicio y las astronómicas ganancias de los importadores y distribuidores de los combustibles?
Si estas terribles contradicciones, acusaciones y arrebatos estuvieran pasando en el FMLN y con su candidato Mauricio Funes, les aseguro que sería portada y noticia amarillista para el diario de hoy. Ya nos imaginamos el título: Funes y el FMLN se contradicen en materia económica o FMLN y Funes anuncian intervención en el mercado. Y sería cosa de todos los días; pero como se trata de su candidato y de su partido, todo lo que dicen suena a gloria y a excelentes postulados. Este es el tipo de periodismo que tenemos, ese que descaradamente defienden los propietarios miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa.
Nada más estos otros ejemplos para reafirmar nuestra tesis original: el candidato presidencial de Arena se contradice y reniega de los principios y la filosofía del modelo económico desarrollado por los diferentes regímenes areneros; no tiene experiencia política y más errores técnicos, formales y de apreciación se agregan a su ya abundante rosario de “metidas de extremidades”. El tiempo se le agota y no suma puntos para siquiera disminuir la considerable ventaja en las encuestas que le saca el candidato Funes del partido FMLN. Lo único que quizás podría hacer variar los resultados y un ligero repunte en las preferencias electorales sería un debate entre ambos aspirantes a la presidencia de la república. Ojalá los asesores de Ávila le recomienden aceptar y esto pueda ayudar a que los todavía indecisos tomen una decisión.
He afirmado también que el discurso de Ávila contradice el modelo económico implantado por los cuatro gobiernos areneros. Muy bien recordamos cuando en sus palabras de aceptación de la candidatura dijo no estar de acuerdo con el sistema neoliberal, para algunos estudiosos fase superior del imperialismo y para otros nada más una variante del “capitalismo salvaje”, como bien lo llamó el papa Juan Pablo II. Lo más seguro es que le llamaron la atención y nunca más se ha vuelto a referir al tema.
Actualmente no sólo está atacando las políticas gubernamentales, sino que vuelve a la incoherencia y la inseguridad en temas tan sensibles como la economía y la agricultura. Cuando un periodista la preguntó sobre su plan de gobierno, textualmente respondió: “desconozco los principios y los lineamientos del programa, no se en que etapa de desarrollo se encuentra…” Un candidato a la presidencia ¡desconoce el programa que supuestamente va a desarrollar! Ver para creer, como dice el diputado de Arena Julio Gamero.
En cualquier país del mundo, el aspirante presidencial tiene necesariamente que estar en el equipo técnico y asesor que elabora los ejes estratégicos del programa de gobierno. No sólo para aportar, sugerir y dar ideas y rumbos, sino para cambiar, modificar o consultar permanentemente con sus asesores en materia económica, política, social, agraria, relaciones nacionales e internacionales, etc. Si este caballero desconoce estos puntos básicos ¡que podemos esperar los salvadoreños de un presidente de la república ajeno a la problemática o requerimientos nacionales!
Ataca y contradice al gobierno, al presidente Saca y a sus funcionarios, cuando públicamente declara que en “su nueva era” (sic) luchará contra el aumento de los frijoles y el maíz; además de no permitir el abuso en el precio de las medicinas. El Ministro de Agricultura declaró hace unos días que se espera una abundante cosecha de granos básicos, principalmente frijoles y que estos ya bajaron su costo. Independientemente que es mentira puesto que la libra de frijol rojo de seda y el llamado “sangre de toro”, cuesta $1.20.00 en el mercado y mucho más en los supermercados, las amas de casa saben que todos los productos de la canasta básica han aumentado de precio.
¿Por qué el señor Ávila anda prometiendo que durante su gobierno (¿?) controlará los precios de los frijoles, el maíz y las medicinas? En primer lugar, esta medida atenta contra las mismas reglas del neoliberalismo cuya premisa principal se basa en el libre mercado, en el valor y el costo de la mercancía. “El Estado, reza uno de sus postulados, nada más está para establecer las reglas; pero en ningún momento puede involucrarse en el control de precios o en la regulación del mercado”; pero además, ¿por qué el gobierno actual no interviene para bajar los precios de los frijoles, el maíz y las medicinas? La población ya no soporta el alto costo de la vida y su paciencia ya se agotó para esperar que en los próximos cinco años “si construiremos un país más justo”, como propala Ávila.
Asimismo, en sus temerarias presentaciones públicas, discursos y encuentros con varios sectores de la vida nacional, advierte que “durante su gobierno se controlarán y bajarán los precios de la gasolina”. Volvemos a lo mismo: ¿Por qué el gobierno actual presidido por Antonio Saca no regula el servicio y las astronómicas ganancias de los importadores y distribuidores de los combustibles?
Si estas terribles contradicciones, acusaciones y arrebatos estuvieran pasando en el FMLN y con su candidato Mauricio Funes, les aseguro que sería portada y noticia amarillista para el diario de hoy. Ya nos imaginamos el título: Funes y el FMLN se contradicen en materia económica o FMLN y Funes anuncian intervención en el mercado. Y sería cosa de todos los días; pero como se trata de su candidato y de su partido, todo lo que dicen suena a gloria y a excelentes postulados. Este es el tipo de periodismo que tenemos, ese que descaradamente defienden los propietarios miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa.
Nada más estos otros ejemplos para reafirmar nuestra tesis original: el candidato presidencial de Arena se contradice y reniega de los principios y la filosofía del modelo económico desarrollado por los diferentes regímenes areneros; no tiene experiencia política y más errores técnicos, formales y de apreciación se agregan a su ya abundante rosario de “metidas de extremidades”. El tiempo se le agota y no suma puntos para siquiera disminuir la considerable ventaja en las encuestas que le saca el candidato Funes del partido FMLN. Lo único que quizás podría hacer variar los resultados y un ligero repunte en las preferencias electorales sería un debate entre ambos aspirantes a la presidencia de la república. Ojalá los asesores de Ávila le recomienden aceptar y esto pueda ayudar a que los todavía indecisos tomen una decisión.





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