30.11.09

Graves problemas nos amenazan

La alta misión del FMLN en este momento de la patria debe ser ayudar a construir un buen gobierno, a ampliar los espacios de participación, a organizar masivamente a la juventud (garantizarse una reserva sólida para los años por venir), a generar empleos masivos, a combatir la corrupción en todos los niveles y a promover la confianza entre la población de que es posible realizar ciertos cambios necesarios para lograr el progreso, la armonía social y el desarrollo nacional.

A pesar de las presiones, de las dudas y resquemores que despiertan ciertas declaraciones, profundizadas por los medios de propaganda de las derechas reaccionarias, el país tiene hoy más confianza en su gobernante máximo y en el partido que lo llevó a la presidencia, al menos así lo muestran las encuestas que han realizado prestigiosos institutos de opinión, entre ellos la CID Gallup, la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, conocida como la UCA, y las universidades Francisco Gavidia y Tecnológica. Si bien es cierto que han decaído las tácticas represivas tan en boga en los tiempos del PCN y de Arena, ahora se advierten actitudes censurables y hasta cierto punto desalentadoras de grupos opositores que consideran que todos los programas emprendidos desde la presidencia deben estar aprobados y consensuados por la elite económicamente poderosa del país.

Por el contrario, tal como ya lo hemos señalado, grandes sectores de la población quisieran que la política gubernamental exhibiera menos contradicciones y fuera más resueltamente definida, sobre todo cuando se trate de ajustar cambios y aplicar medidas dirigidas a aliviar la dolorosa carga impositiva y a abrir brechas para el sostenido progreso de las mayorías poblacionales. Los salvadoreños también desean que se anulen las contradicciones verbales y de hecho entre altos dirigentes del FMLN y el presidente Funes. Hay ciertas acciones ejecutadas por el Vicepresidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, que no ayudan o abonan en nada a la consolidación de este primer gobierno de “izquierda”. De estos deslices se aprovecha la reacción y como dicho está causan desaliento en la población.

La problemática salvadoreña es complicada y, en no pocos casos angustiosa. Al enorme déficit fiscal heredado, a la infame corrupción que fue la característica de los cuatro gobiernos de Arena, a la bancarrota total del Estado, se unió el desastre causado por las torrenciales lluvias e inundaciones que azotaron gran parte del territorio nacional. No son hechos de los que uno pueda sentirse satisfecho, alegre o que llame a la conformidad. Por el contrario, se necesita de la unidad y de la conjugación de esfuerzos para hacerles frente. Ya está visto que del lado de los “poderosos” empresarios e industriales, así como de los políticos sin escrúpulos de las derechas, no se puede esperar nada bueno, por el contrario lo que hemos observado hasta ahora, son furibundos ataques y una oposición sistemática a todo programa o acción reivindicativa. La más leve revisión tributaria les causa pánico pues nunca se “han acostumbrado” a pagar con justicia sus impuestos; lo mismo que las tibias reformas en el sistema educativo.

El país escuchará en estos días, luego de su regreso de Portugal, el diagnóstico de los primeros seis meses de gobierno del presidente Funes. Se ha adelantado que muchos de los ministros y otros funcionarios pondrán “a la orden” sus cargos, algo que dudamos pues apenas se está en el comienzo; pero como es el mandatario el que conduce los rumbos y señala las fórmulas de solución, mucho se puede esperar. De hecho, el responsable del Ejecutivo es el salvadoreño mejor informado de nuestras realidades, toma constantemente el pulso del país y su seguridad; para algunos su actitud ya clásica de no rehuir problemas sino enfrentarlos directa y personalmente, hacen esperar que, por lo menos, algunas de las nubes de nuestro horizonte se disipen y los salvadoreños todos sepamos mejor cuáles son, concretamente, los obstáculos del camino y las fórmulas y procedimientos escogidos para superarlos.

En este caso, pueden ser nombres de ministros y funcionarios de otros rangos, problemas no resueltos o demasiada burocracia. Desde luego, en el medio subyacen las grandes carencias económicas, pues la sola reconstrucción de una bóveda deteriorada o la reconstrucción o construcción total de un puente, se lleva millones de dólares. En el presupuesto general de la nación no estaban contemplados todos estos problemas generados por fenómenos naturales a pesar de que los léperos políticos de la derecha reaccionaria, han acusado al gobierno de no prever los desastres, de no adelantarse a los acontecimientos. Es más, hasta piden interpelar al Ministro de Gobernación para que explique porqué razón no ordenó el desalojo y reubicación de los habitantes de Verapaz, comunidad símbolo del mayor impacto de las torrenciales lluvias e inundaciones. De esta misma forma le podríamos preguntar al ex presidente Francisco Flores y a sus funcionarios de protección civil, ¿por qué no evacuaron a las familias que residían en la colonia Las Colinas, en jurisdicción de Santa Tecla, en el terremoto de enero de 2001?

Pocas veces, como ahora, se muestra tan incierto el camino de El Salvador. Estamos escasos de recursos económicos, los fenómenos naturales encuentran espacio propicio para causar enormes estragos, debido a la vulnerabilidad de nuestro territorio y el crecimiento poblacional no contribuye en nada a la definición de una política generadora de empleos. A todo ello se une la creciente delincuencia común, las pandillas y el crimen organizado. El contrabando es fuerte y no parecen existir suficientes elementos humanos para frenarlo. Son estas horas de confusión en la generalidad y en las particularidades; en lo nacional y en lo internacional. Aquí, cerca, en nuestra vecindad, en Guatemala, pues, naufragan no pocos ideales ante requerimientos indesdeñables y el mayor imperio del mundo, con el cual nos ha ligado una oprobiosa dependencia y entrega absoluta debido a la sumisión de regímenes anteriores, muestra su deterioro moral y las fisuras de sus poderosos recursos, instrumentos políticos y económicos; mientras en Honduras se pone en entredicho la posibilidad de sustituir las normas tradicionales por la vía pacífica. Y, nosotros, empeñados en buscar nuestro propio camino: el de la justicia social con libertad, la independencia económica que nos lleve a la superación de las angustias.

27.11.09

El gobierno debe trabajar por los pobres

La Defensoría del Consumidor ha declarado que hasta el momento no ha detectado alteración de precios ni especulación en la oferta de productos de primera necesidad, lo que indica una vigilancia estrecha y si podemos decirlo un atisbo de solidaridad de los comerciantes en un momento de alarma nacional por los recientes sucesos provocados por las torrenciales lluvias y las inundaciones que como siempre afectaron a las familias más vulnerables. Por lo demás, también es cierto que sin el debido control sobre los precios en general, se va a restablecer el sano equilibrio que normalmente debe mantenerse entre precios, salarios y ganancias.

Como bien reza el refrán popular, a río revuelto ganancia de especuladores, al menos así lo hemos comprobado cuando suceden catástrofes, llega copiosa ayuda internacional o se aumenta el salario mínimo (por cierto durante los veinte años de los ingratos gobiernos areneros, únicamente en una oportunidad se aumentó el salario mínimo de los trabajadores. Ver para creer); debería ser lo contrario, pero no se ha actuado con solidaridad ni pensando en el futuro del país, pues todos ganamos con el progreso y la felicidad y, por el contrario, todos perdemos cuando suceden las desgracias. Por eso nos anima el papel que en la actualidad está desempeñando la Defensoría del Consumidor y otras instituciones del régimen que buscan el bienestar general de los salvadoreños.

El gobierno del FMLN debe alejarse de los halagos, de los “compromisos” firmados sobre piedra y, sobre todo, de ese anacrónico modelo neoliberal que tanto daño nos ha causado, a muchas naciones del mundo, pues privilegia a la mercancía, al mercado, sobre el desarrollo y la independencia de la persona humana. Por eso decimos que no se puede tratar igual a desiguales, ni quedar bien con Dios y con el diablo. Si los sectores económicamente poderosos están en el deseo de colaborar en la reconstrucción de muchas zonas desbastadas por las recientes inundaciones y deslaves, deben hacerlo sin atar al gobierno a ningún compromiso, únicamente por desprenderse de un “poquito” de los millones de dólares que han ganado en esta tierra y con la fuerza de trabajo, el sudor y las energías de miles de salvadoreños.

Si el gobierno tiene como objetivo fundamental el defender el interés vital de la nación y el de la mayoría de sus gobernados, la empresa privada no sólo debe “hacer dinero” con sus negocios internos y externos, sino que procurar el bienestar de sus trabajadores, contribuir generosamente con sus familias, para de alguna manera acceder a un “estado de bienestar” colectivo. No estamos hablando de una sociedad tipo Canadá, Noruega o Suecia, para citar tres ejemplos, sino de una mínima satisfacción, de oportunidades de vida, de educación y salud para personas que con su esfuerzo contribuyen a engrandecer sus fortunas, su estabilidad familiar y que sean reconocidos como “hombres de negocios” en su propio país y en el extranjero.

Con la revisión o “reforma” tributaria que el régimen se apresta a presentar a la Asamblea Legislativa, desgraciadamente no hemos visto colaboración ni deseos de los empresarios e industriales de acceder a pagar más impuestos, mejor dicho a aceptar aumentos en algunos productos como las bebidas alcohólicas, el tabaco y que se comience a pagar impuestos por la maquinaria importada. El gobierno ha accedido a corregir algunos desaciertos como eso de ponerle IVA a la propina, también debe pensar seriamente en tasar con el 10% a los intereses de las personas que tienen ahorros de $5.000.00. En este país muchos pensionados tienen esa cantidad y no puede considerárseles “capitalistas”, por el contrario se les estaría haciendo mucho daño quitándoles parte de lo que utilizan para alimentarse en su vejez.

La intervención del gobierno en la economía romperá segura, inevitablemente, algunas de las bases jurídicas instituidas en nuestro país como norma de convivencia en libertad. Pero, cabe recordar, esas mismas normas jurídicas nos dicen que para el espíritu constitucional el interés público está muy por encima de la propiedad privada. No hay en este momento en El Salvador una cuestión de más alta jerarquía que la necesidad de ayudar a reconstruir el tejido social, solidarizarse con tantas familias damnificadas, construirles sus viviendas y asistirlas con créditos blandos y e intereses a largo plazo para que puedan continuar con sus pequeños negocios o cultivar los campos asolados por las inundaciones. Por lo demás, como lo hemos dicho en anteriores comentarios, es urgente el restablecimiento del equilibrio entre los ingresos fijos y las necesidades del consumidor. Todas las demás polémicas, los resabios y los ataques insolentes de políticos sin escrúpulos, quedan rezagadas ante la prioridad de estos objetivos.

El gobierno debe acelerar su gestión en el área social, incrementar su ayuda a la tercera edad, a las madres solteras, proteger a la niñez y a las familias más vulnerables. El programa Techo para Todos debe agilizarse y empezar a entregar casas dignas a los salvadoreños de mayor necesidad y en los municipios más afectados por la marginación y la pobreza extrema. También deben entregarse todos los títulos de propiedad de parcelas, al mismo tiempo de insumos para que se proceda a los cultivos de cereales y productos no tradicionales, todo esto ayudará a estabilizar la sociedad e ir saliendo del estado de calamidad a que hemos estado sometidos no sólo por las fenómenos naturales que nos afectan todos los años, sino por los ingratos gobiernos derechistas e inhumanos que por largos años ha padecido El Salvador.

En fin, el régimen debe acentuar su intervención en la actividad económica, aun a riesgo de presiones poderosas y dificultades de diverso orden o renuncia a su principalísimo deber: el de procurar la prosperidad de la nación, de proteger a los más vulnerables, a esos que el presidente Funes desde el estrado de la juramentación decidió inclinar su administración. Ya los millonarios han edificado su “reino”, tienen más de lo que pueden gastar por el resto de sus vidas, el turno es “para los ofendidos”, para los humildes, para las mayorías poblacionales.

26.11.09

Los "menteros" contra Chico



Recién observé en el programa de Arenacho un “ataque” ideológico que realizado de la forma en que lo hicieron, no es legitimo, ni agradable y dice mucho de los “menteros” de la derecha en este país y de alguno que otro “rosadito”.

Considero que estos montoneros tienen conectado el hígado al cerebro, prueba de ello son las expresiones espasmódicas y cuasi “infartivas” del hijo de gusano Cubano del diario el Mundo o las del Colombiano panzón que trabaja en la Prensa Grafica.

Los “menteros” presididos por Arenacho se dedicaron a desdeñar en contra del FMLN en ese seudo debate, el cual me pareció más un intento de linchamiento televisivo hacia el partido de izquierda, que un programa que intente buscar la verdad. De encuentro se llevaron a Chico Valencia estos energúmenos de la palabra.

Estos “menteros” que en otrora tiempo le volaron “riata” a nuestro presidente Funes, ahora le hacen oscuros e interesantes genuflexiones, ya lo dicen por ahí, por la plata baila el perro, o en este caso bailan estos PERROS.

La mera verdad es que estoy muy molesto en este instante y debo de decirles a estos “menteros” que, si no les gusta nuestro país y nuestra nueva realidad, pues ahí están abiertas las puertas de esta nación. Les recomiendo regresar a sus respectivas pocilgas o cuchitriles, de los que NUNCA debieron salir.

No es posible que sigamos permitiendo que estos “menteros” vengan a este país a “madriar” a uno de nuestros más queridos profesionales del periodismo, como es Chico Valencia. Lo más jodido que no lo hacen con argumentos sólidos, sino mediante el alzamiento de la voz o el sarcasmo visceral.

Quién los entiende, primero criticaban al partido de izquierda por supuestamente no definirse geopoliticamente hablando, ahora los critican por su adhesión y reiteración a sus convicciones.

Atlacatl

Quieren milagros, pero no pagar impuestos

Los dioses mismos, en los casos en que los intereses son encontrados, no pueden sino escoger quedar bien con un partido o con el otro, sin poder nunca conseguir la armonía de contentar a los dos.
Hace unos días leímos un artículo en La Prensa Gráfica firmado por un señor Cálix, ex viceministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Antonio Saca, quien hace unas afirmaciones tendenciosas, ancladas en la prehistoria, capaces de dejar hervida a una serpiente de cascabel. Dice, por ejemplo, que el rumbo del país es peligroso y que corremos el riesgo de “repetir la historia de Venezuela con Chávez”. ¿Cuál modelo es el impulsado por el líder de ese país sudamericano que tanto temor causa a mentes obtusas y ofuscadas?

El presidente Chávez impulsa un modelo distinto, una versión del Socialismo del Siglo XXI, respaldado por las grandes mayorías venezolanas que lo han elegido democráticamente dos veces y otras tantas ratificado mediante el referendo constitucional, además de gran cantidad de consultas populares como poco se ha visto en América Latina. Este mandatario no obliga a nadie a seguir su ejemplo, ni exporta revoluciones ni capacita a líderes de otros países en cuestiones políticas, económicas e ideológicas. La oligarquía de su país lo ataca con todos los medios a su alcance, sobre todo, los medios de comunicación, porque han perdido parte de su poder, de su influencia y del control de recursos tan importantes como el petróleo y las mismas reservas monetarias que hace unos años manejaban a su antojo con el control del Banco Central de Venezuela. Ahora se avanza hacia una sociedad más igualitaria con una creciente participación de la población en todas las actividades gubernamentales. Es al pueblo al que le tienen temor.

Como decíamos, este señor Cáliz ahora formula llamados al régimen para revisar detenidamente el proyecto de la “reforma fiscal” y atender “las sugerencias de las cúpulas empresariales”. En este país jamás se había debatido ni consultado tanto un proyecto de ley como ésta a punto de ser presentada a la Asamblea Legislativa por el Ministerio de Hacienda. La experiencia y la historia hablan por sí mismas: nunca se han tocado los “sagrados” intereses de la oligarquía, presidente de la república que intentó realizar pequeños cambios, como la reforma agraria, fue inmediatamente amenazado con ser expulsado del gobierno. Otros como Napoleón Duarte, político de la derecha, dirigente de un partido hecho a la medida de la burguesía, como la Democracia Cristiana, también fue duramente atacado. “Comunista”, lo llamó siempre el dinosaurio director de el diario de hoy.

Asimismo, dos diputados de Arena, atendiendo llamados de Alfredo Cristiani, han cuestionado el papel desempeñado por el Ministro de Gobernación, Humberto Centeno, a quien acusan de incapacidad y de no responder con prontitud y certeza a la reciente catástrofe ocurrida con las torrenciales lluvias e inundaciones. En la cabeza del funcionario, descargan su malestar y su odio, contra el presidente de la república, quien por cierto es uno de los mandatarios mejor calificados de América Latina, según datos surgidos de una última encuesta de la CID Gallup.

En los tiempos modernos ya el poder de los gobernantes ha ido reduciéndose, el presidencialismo tan fuerte en este país, también ha ido en disminución. Las actividades, las distintas funciones, se hacen ahora compartidas, obedecen a una coordinación en que todos asumen sus responsabilidades. Desde luego, en Arena siempre han estado acostumbrados al verticalismo, al “yo mando”, al “yo ordeno”, ¡“cúmplase”!. Por eso ahora ( con la salida de doce diputados) están tragando su propio chocolate, el autoritarismo de los mismos agentes de la oligarquía. Con este régimen del FMLN, el presidente tiene sus límites cada vez más estrechos y por ende aumenta la esperanza popular de que todo se cumplirá dentro de fronteras más razonables. A menor poder, menor potencia; a autoridad limitada o compartida, responsabilidad repartida también, y empequeñecida. Del triunfo en las batallas, o de la derrota, comienzan a ser responsables generales o capitanes, y ya no solamente el monarca; del buen orden de la administración, ministros y demás funcionarios; de la buena administración de la justicia, jueces y magistrados y no solamente el Presidente de la Corte Suprema de Justicia o el responsable del Ejecutivo, como ciertamente ocurrió con los cuatro gobiernos de Arena y con todos los regímenes anteriores.

A todos estos críticos, políticos amargados o testaferros, como ese caballero ex viceministro de Relaciones Exteriores, sencillamente les decimos que se terminó el tiempo de las “vacas gordas”, del favoritismo y de los privilegios. Ya no más autoritarismo ni la noción del gobernante absoluto; también, hay que decirlo, se va recortando, al mismo tiempo, la del responsable total de la suerte de un pueblo. Nos viene a la memoria el memorable pasaje de la Ilíada, cuando se esperaba que soplase un viento favorable para las naves de Agamenón, con su sola voluntad; tampoco era culpa del faraón que se abatiese sobre el valle una nube de langostas, ni que a pecados de Edipo se debiera una invasión de moscas. ¿Ustedes creen señores de Arena, testaferros, plumíferos, lacayos de los oligarcas, que el presidente Funes y sus funcionarios sabían de la tragedia y que la misma caería sobre determinadas comunidades? ¿o que tenían el poder para evitar semejante desastre? No sean cínicos e hipócritas, los regímenes areneros tienen mayor responsabilidad porque alegremente dieron permiso a los constructores para que talaran árboles, deforestaran volcanes, montañas y cerros para construir lujosas viviendas, centros comerciales y más.

El gobernante contemporáneo ya no tiene altares en los templos ni estatuas en los atrios, lo hemos dicho y lo reiteramos, ya no dispone de poder de vida o muerte sobre los ciudadanos ¿sabía el presidente Cristiani de la conspiración militar para asesinar a los sacerdotes jesuitas? En el presente, no se puede pasar sobre la ley, para talar zonas boscosas o construir una carretera, debe valerse de recursos legales para en forma muy contenida intervenir hasta en sus particulares haciendas, señores oligarcas; el poder (el económico no lo tiene) le es otorgado por cinco años, y dentro de un estrecho cuadro de limitaciones constitucionales. Gobernar así es cumplir con la democracia, respetar al soberano más que a las mismas leyes. El presidente Chávez en Venezuela se basa en la Constitución, NUNCA ha hecho nada fuera de las leyes. Las campañas mediáticas que impulsan los retrógrados y retardatarios de la historia, dicen todo lo contrario, porque conviene a sus intereses y, por supuesto, a los fines estratégicos de los imperialistas.

Si en algo se parece el gobierno de El Salvador al de Venezuela, es que se está administrando el Estado con base en la Constitución, en las leyes y en el mandato del pueblo. Ninguno de los presidentes de América Latina (nos referimos a los de izquierda, a los progresistas) es un dictador, esa tentación tan acariciada por los areneros, no vuelve locos a los hombres de hoy, sino que excita su inteligencia para poder llevar adelante programas de bienestar y prosperidad, dentro de reglas preestablecidas, sin jamás rebasarlas, a riesgo de perder ese poder prestado. Hay límites y necesidades impostergables. En nuestro país están claramente definidas: gobernar para las mayorías poblacionales, impulsar las reformas necesarias, incluyendo la revisión fiscal y castigar a los responsables de evasión y elusión fiscal. El temor es de los culpables, de los que han defraudado al fisco, de los usureros, de los privilegiados del sistema, de los señores oligarcas y de sus lacayos.

¿Tiene algo de extraño, si todo se considera y se pondera, el que alguna vez, en algunos países, en algunos tiempos, los gobernantes llegasen a creerse dioses, si dioses los creían sus gobernados al pedir de ellos acciones que a los humanos no son dadas? Pero ni los dioses mismos podrían hacer que al mismo tiempo fuese de día y de noche, que simultáneamente fuese invierno y verano, otoño y primavera, que los industriales pudiesen pagar altos sueldos a sus obreros y vender barato lo que ellos fabricasen, que con impuestos reducidos se acometiesen obras costosas. Los “grandes empresarios” urgen al gobierno a “atender las necesidades de los damnificados”, los políticos sin escrúpulos critican la “falta de agilidad”; pero protestan por las tibias revisiones fiscales y por el aumento al impuesto del licor, a la maquinaria importada y al tabaco. Señor Presidente, se lo decimos una vez más, no se puede quedar bien con Dios y con el diablo, proceda con base en las necesidades del pueblo, atienda los reclamos de las mayorías populares, siente un precedente y no se ande con paños tibios. El apoyo mayor y justo le viene de lo más humildes de este pueblo, los que con su voto lo sentaron en la silla presidencial.

24.11.09

Sánchez Cerén y la distorsión informativa

¿Cuál es el problema o la alarma de que Sánchez Cerén (para los lectores de otros países del mundo, se trata del Ministro de Educación y alto dirigente del partido FMLN) se adhiera a proyecto socialista chavista? El diario de hoy, como ya es costumbre, titula en primera plana, acompañado con una fotografía del dirigente junto al presidente de Venezuela comandante Hugo Rafael Chávez Frías. En realidad no es una “gran noticia” y estamos seguros que en otros países no han hecho alusión alguna, fuera de informar que en la república sudamericana se realiza el primer Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela y que el presidente Chávez convocó a la Quinta Internacional Socialista, luego que Carlos Marx lo hiciera en 1864.

Desde luego, el diario de hoy responde a prejuicios ideológicos e intenta introducir división en el gobierno que preside Mauricio Funes, en momentos cuando se debate la necesidad de una “reforma” tributaria que ha provocado reacciones encontradas en la sociedad salvadoreña y, sobre todo, una fuerte oposición de los “grandes” empresarios. Por supuesto, la noticia de el diario de hoy no destaca ni profundiza en las intervenciones de otros líderes políticos y los acuerdos finales tomados para respaldar a la revolución pacífica bolivariana que se desarrolla con todo éxito en Venezuela, así como la firme condena a la instalación de bases militares en Colombia, el bloqueo contra Cuba y el desconocimiento unánime a las elecciones presidenciales por realizarse el 29 de noviembre en Honduras.

No profundiza en estos temas, porque no le interesa a el diario de hoy hablar de los aspectos positivos, del avance de las ideas progresistas y de la unidad de los partidos de izquierda que actualmente gobiernan en la mayoría de países de América Latina, del Caribe y en muchas naciones del mundo. Además los códigos de honor y la ética son letra muerta para este medio de difusión. En todo caso, para el director dinosaurio de este periódico las leyes de la prensa, así como los códigos, son secundarios en cuanto siempre ha impuesto sus particulares puntos de vista al bien general de las personas y de la nación. No sería malo si en el fondo habláramos de una persona de “alta calidad moral”, con una conducta intachable; pero no lo podemos decir de alguien señalado por la Comisión de la Verdad, formada luego de la firma del Acuerdo de Paz, como financiador de los Escuadrones de la Muerte.

Un periodista de calidad no tiene necesidad de reglas fuera de las que su propia conciencia le dicta, particularmente en los casos difíciles, que le obligarían a arriesgar su comodidad, su libertad, y a veces, su vida. Pero el señor Altamirano siempre ha estado lejos de cumplir con códigos de honor, con la ética periodística y con todas las normas esenciales que deben regir el trabajo de las comunicaciones. Un periodista que pierda su identidad, y se pliegue a intereses mercantilistas y oscuros, jamás puede ejercer un periodismo limpio, imparcial y profesional. Como dice Leanté “El esplendor y la belleza de la profesión de periodista consiste sobre todo en haber forjado un código personal, y en estar listos, llegado el momento, a sacrificar lo más caro que uno posee, para no traicionarlo; pues, Nobleza Obliga”.

El señor Salvador Sánchez Cerén, puede perfectamente dar toda clase de declaraciones siempre y cuando no lesione o injurie a segundas o terceras personas, en su calidad de ciudadano, en goce de plenos derechos, puede fijar sus posiciones desde luego sin mezclar o dejar en entredicho al gobierno que representa. Al decir que “apoya proyecto socialista de Hugo Chávez” o pronunciarse a favor de la realización de la Quinta Internacional Socialista, no está dañando o increpando a nadie, simplemente expresa una opinión, que puede ser adversada o respaldada por la Comisión Política u otros altos dirigentes del FMLN, partido al que pertenece. Desde luego, es una opinión muy personal que también compartimos con otros “analistas”, lo más indicado era que a ese importante Congreso del PSUV hubiera asistido el Coordinador General del FMLN, acompañado de uno o dos dirigentes.

En todo caso, la agenda informativa de el diario de hoy ya tiene definido un rumbo, no sólo criticar y fustigar toda obra o proyecto que realice el gobierno del FMLN (lo han visto con la entrega de los paquetes agrícolas, con la revisión y cambios en los programas educativos, con la revisión o “reforma” tributaria y últimamente con los distintos programas de ayuda a los damnificados por las recientes inundaciones que causaron graves daños en varias comunidades del país. Asimismo, busca rescatar al partido Arena, misión prácticamente imposible y lograr que en próximas elecciones participe con un mínimo de identidad. El director-propietario de este medio de difusión, el señor Altamirano, debe saber que todo lo que es propaganda política, inspirada en estos procesos, esa clase de contubernios, es contraria a la ética profesional y a la misma democracia, pues ésta supone que cada lector sea libre para escoger y no esté condicionado por la tergiversación y la manipulación noticiosa o los comentarios cargados de calentura ideológica.

Los grandes tratadistas desde hace tiempo hablan del conflicto entre la libertad política y la lealtad al país. En este sentido ¿hasta dónde puede ir un periodista, con su oposición al gobierno? El hombre de prensa puede actuar en la oposición hasta el punto en que se lealtad al país lo permita ir. En ciertos países se habla de la oposición constructiva. El diario de hoy no se apega a principios ni respeta la ética periodística ya que en el fondo se responde a un requerimiento ideológico, a un extremismo a ultranza esgrimido por el señor Altamirano. Desde el punto de vista de la ética profesional está en el deber y en el derecho de criticar y analizar todo acto del gobierno, siempre y cuando se lesione los intereses de la población. La misma tradición ha ido estableciendo, con base en ejemplos, lo que está permitido y lo que no lo está. Si por ejemplo, una investigación periodística demostrara que la ayuda internacional para los damnificados está siendo desviada o utilizada con fines políticos, la prensa debe denunciarlo y pedir explicaciones.

Caso contrario cuando se juzga a partir de una agenda previamente preparada por oscuros intereses con el propósito de generar resentimientos y divisiones (caso de la presencia del señor Sánchez Cerén, en Venezuela; o las revisiones necesarias al sistema educativo), es caer en la distorsión informativa o si ustedes lo prefieren en la intoxicación intelectual, que se produce al suprimir el espíritu crítico del lector, al tratar de convencer, ya sea a través del hecho bruto o por medio de un comentario tendencioso, recurso al que acude constantemente el señor Altamirano. El diario de hoy, con sus noticias y editoriales, se dirige siempre a los sentimientos y a los instintos de los lectores.

En síntesis, en el diario de hoy, de manera deliberada se funden la información supuestamente objetiva, con el comentario, lo que está fuera de toda ética fundamental. En algunos países, sobre todo europeos, admite que las noticias vayan juntas con el comentario, pero siempre que se establezca una diferencia notable entre las dos, dando al comentario un toque netamente personal. Lo que el director de el diario de hoy hace frecuentemente es propaganda política, para tratar de influir y convencer a sus lectores como hemos tratado de explicarlo. Esta es una técnica diabólica inventada por Hitler y su ministro de información. En los tiempos actuales, cuando ya han pasado mucho agua bajo el puente, es necesario evolucionar, entender que las sociedades cambian, que nada es estático y que más temprano que tarde los pueblos se encuentran con la verdad, la justicia y la auténtica democracia.

23.11.09

Gobernar para las mayorías

El Salvador, los salvadoreños, se han distinguido a lo largo de los años por su solidaridad con los países en desgracia, así fue con el terremoto que hace muchos años (1970) destruyó Managua, con las graves inundaciones que ha padecido Honduras, con las sequías en Guatemala, así como en los movimientos de liberación que se han dado al menos en dos de los países centroamericanos. En reciprocidad también hemos sido favorecidos con la ayuda de guatemaltecos y nicaragüenses.

Cuantas veces los desastres naturales, sobre todo terremotos han sacudido y destruido muchas comunidades del país, algunos países han respondido inmediatamente enviando ayuda en alimentos, ropa, agua y dinero en efectivo. En 2001, Venezuela envió un equipo de ingenieros y soldados para contribuir en la reconstrucción de una comunidad del Departamento de La Libertad. Bien recordamos el repudiable gesto del presidente Francisco Flores, al prácticamente expulsar a los expertos venezolanos de la población de Comasagua, donde construían viviendas y la parroquia de la localidad.

En el presente cuando las inundaciones causaron graves daños, sobre todo en poblaciones de San Vicente, una vez más el gobierno de Venezuela se hizo presente de manera inmediata enviando toneladas de ayuda en alimentos, frazadas, agua envasada, leche, así como un equipo de expertos para evaluar en el terreno los destrozos ocasionados por el fenómeno natural y proporcionar una asistencia más duradera. Tenemos entendido que la ayuda será en construcción de viviendas y centros educativos en la población de Verapaz. El presidente Hugo Chávez, confirmó la voluntad de su gobierno de brindar colaboración efectiva al pueblo salvadoreño.

Ese gesto, más que la magnitud y jerarquía de los auxilios venezolanos, destaca la nobleza de la reacción, desprovista de toda idea de interferencia política, como ya lo están comenzando a propalar los mezquinos intereses emanados de la dirigencia arenera y de las cúpulas empresariales. Una muestra concreta de solidaridad recibe una descortesía, un rechazo y un alud de censuras y acres comentarios por parte de fuerzas retrógradas que piensan que en una rodaja de pan, en un bote de leche o en sardinas enlatadas viene el germen de las “ideas socialistas”. No será fácil en este país simplificar la cuestión del debate serio con dinosaurios anclados en la prehistoria, con personas que lamentablemente no han trascendido en el campo ideológico y no son capaces de discutir con altura y amplio criterio los grandes temas que actualmente se discuten en el mundo.

En todo caso, estas cuestiones de convenios, de asistencia recíproca, serán siempre discutibles; pero una muestra de solidaridad, de ayuda concreta cuando El Salvador necesita urgentemente de la colaboración de las naciones del mundo, no deben tener una diferencia de enfoque o una confrontación de concepciones incompatibles, del mismo modo no debe ni puede ser motivo de descortesías ni de rechazos ásperos para corresponder así a un desinteresado propósito de colaboración fraternal. Sin embargo, el objetivo de la dirigencia de Arena, de sus desgastados diputados, es mantener la confrontación y criticar permanentemente el accionar del gobierno y del partido FMLN, así lo vemos, en estos momentos cuando miles de salvadoreños damnificados urgen de asistencia para reconstruir o construir sus viviendas, dotarles de lo necesario para iniciar negocios y más.

El odio de clase no puede nunca estar sobre las urgentes necesidades de la población. Los caudales de votos no pueden medirse sobre las desgracias de la gente. Si el alcalde de San Salvador tiene la voluntad de ayudar a las personas afectadas, debe quitarse el chaleco y todos los signos de su partido y proceder con la investidura conferida por los capitalinos. Y esto es sólo un síntoma, una advertencia, una experiencia aleccionadora, no para sostener resentimientos revanchistas, sino, muy especialmente, para darnos una idea más aproximada a la realidad que vive nuestra gente. Son las obras concretas, los beneficios generales, los que sobreviven a las bajas pasiones, a los intereses creados y a la descortesía.

Con la crisis del capitalismo mundial no están padeciendo ni sufriendo los millonarios, el impacto lo sufren los pueblos pobres como el nuestro, que nada han tenido que ver con la avaricia y la deshonestidad de los capitalistas. En los desastres naturales los que mayormente sufren las consecuencias y los impactos son los más pobres; pero los últimos en acudir en ayuda, si es que lo hacen, son los burgueses, los miembros de ese exclusivo club de la oligarquía; estos que desgraciadamente encabezan las protestas contra pueblos y gobiernos solidarios que rápidamente envían ayuda y expertos, como está claramente demostrado con Cuba y Venezuela. El gobierno del presidente Funes y el partido FMLN deben seguir con el esfuerzo sostenido de socorrer y brindar toda clase de asistencia a miles de familias salvadoreñas perjudicadas. Saber que los ataques y las críticas de la extrema derecha no cesarán, pues como dicho está ellos saben perfectamente que se está procediendo con diligencia y sabiduría y que el pueblo mismo sabrá reconocer de que lado están sus verdaderos benefactores y en que orilla se amontonan los resentidos, los amargados y pusilánimes de siempre.

Necesitamos revisar y afinar una nueva política de relaciones diplomáticas y comerciales con muchos países del mundo; pero sobre todo, con los de nuestro hemisferio. En su momento saludamos la reanudación de relaciones con la inmensa Cuba, esperamos que también se estrechen más los lazos de amistad con Venezuela. De ambos países podremos obtener mucha más ayuda de la que ya estamos recibiendo vía la salud y los energéticos. El Instituto Nacional de los Deportes (INDES) debe revisar los convenios, si es que existen, con Cuba y oficializar un programa de becas y capacitación para nuestros atletas, sobre todo en campos específicos como el boxeo, el atletismo, el baloncesto, el beisbol, la gimnasia, las pesas y otros deportes; lo mismo con Venezuela que tiene una dilatada experiencia en el campo energético, en la pesca, en la construcción de viviendas populares y en la seguridad social.

En cualquier convenio o programa que el gobierno impulse con estos países, así como con Vietnam o China, afrontará el rechazo y los despiadados ataques de los medios de difusión de la derecha y de los mismos representantes de la oligarquía; pero es algo que ya se anticipa, como de manera grosera lo han hecho con la solidaridad y ayuda en efectivo recibida para los recientes estragos causados por las inundaciones. Por lo tanto, lejos de aminorar la marcha y detenerse a pensar que “dirá doña oligarquía”, el gobierno del presidente Funes debe profundizar los cambios y buscar, como lo hemos dicho y lo reiteramos, el apoyo consciente y militante del pueblo salvadoreño, ese que con valentía expulsó del gobierno a Arena y llevó a la izquierda por primera vez al gobierno.

19.11.09

Las demandas son muchas, los recursos muy pocos

La reconstrucción del país en las actuales circunstancias no es tarea fácil, no sólo por el desastre y la bancarrota estatal legada por los cuatro regímenes areneros, sino por el derrumbe del sistema financiero mundial, la dependencia del petróleo, la crisis alimenticia y los fenómenos naturales que se han empeñado en causar graves daños a la geografía nacional y, por supuesto, a miles de familias salvadoreñas. A todo ello, debemos agregar la urgente necesidad de reconstruir el tejido social tan estrujado por personas, instituciones y asociaciones que únicamente piensan en el bienestar particular, sin poner atención a los requerimientos de las mayorías poblacionales.

De tal forma que los desastres naturales, como el ocurrido con las torrenciales lluvias y las inundaciones obligan al gobierno a desviar fondos del Presupuesto Extraordinario de la Nación, a contraer nuevos préstamos y a solicitar la ayuda internacional para hacerle frente a las necesidades de miles de damnificados. Sólo el Ministerio de Obras Públicas ha reportado más de 800 millones de dólares en daños a la infraestructura nacional, sobre todo carreteras primarias y secundarias, puentes, sistemas de alcantarillado y bóvedas. La misma situación atraviesa la ANDA, la CEL, y los ministerios de Educación y Agricultura, que tienen que reconstruir escuelas, centros de tecnificación agropecuaria, además de iniciar de nueva cuenta la entrega de semilla para los campesinos, ya que la mayoría de cosechas de frijol, maíz y sorgo se perdieron por daños irreversibles a las plantaciones.

El déficit fiscal encontrado por el actual gobierno superaba los mil millones de dólares, además de los cuantiosos saqueos en la mayoría de ministerios como se ha venido denunciando. Un país tan pobre y sin materias primas ni recursos energéticos como el nuestro, se ve en la necesidad de atender más rápido que temprano las urgentes demandas de miles de familias perjudicadas no sólo por la voracidad e incapacidad de anteriores regímenes, sino por los desastres naturales. Es por lo tanto lamentable y totalmente censurable que ciertos alcaldes de Arena “exijan” rapidez y eficiencia a la presente administración, cuando todos hemos presenciado la forma cristalina y eficaz con que las distintas dependencias han procedido para atender las necesidades de la población damnificada.

En el esfuerzo, por supuesto, han colaborado países amigos como Venezuela, Cuba, México, Chile, Nicaragua, Guatemala, Brasil, Estados Unidos y otros, como ya ha ocurrido en anteriores desastres. Algunas empresas salvadoreñas y asociaciones respetables como ASIA y la Cámara Salvadoreña de la Construcción también han brindado asistencia en recursos humanos y materiales. Muy por el contrario, los dirigentes de Arena no sólo se han mostrado reacios y lejanos a brindar ayuda, sino que se han limitado a criticar y fustigar a distintas instituciones gubernamentales por no “responder” con prontitud a las amenazas que ya se hacían sentir. ¿Quién podría saber que las peores desgracias caerían sobre la población de Verapaz y Guadalupe en San Vicente? Lo que la experiencia indica es que jamás debe construirse sobre las laderas de los volcanes, en las riberas de los ríos o en zonas donde se ha comprobado vulnerabilidad de la tierra y constantes deslizamientos. Para superar esta situación deben erradicarse las causas de la profunda pobreza en que sobreviven miles de familias salvadoreñas, tanto en el área urbana como en la rural.

Como decíamos la reconstrucción en el país no es tarea fácil, sobre todo cuando afrontamos graves problemas económicos y una deuda exterior creciente, todo un paquete heredado por los irresponsables gobiernos areneros. Es más la deforestación, los daños irreversibles causados al medio ambiente, fueron permitidos por las administraciones derechistas en un afán de “mostrar” progreso y modernización del país con la construcción de centros comerciales, hoteles, centros de recreación, unidades habitacionales de lujo, precisamente en zonas consideradas de alto riesgo o reservas forestales como la Finca El Espino, La Cordillera del Bálsamo y todas esas lotificaciones que se extienden a lo largo de la carretera hacia el Puerto de La Libertad.

En un comentario anterior decíamos que el gobierno debe aprovechar este desastre para albergar eventualmente a las familias damnificadas en carpas provisionales y proceder en el menor tiempo posible a construir viviendas populares en otros lugares para ubicarlas de manera permanente. Hemos conocido experiencias en este campo del gobierno de Venezuela que levanta viviendas dignas para personas de escasos recursos económicos, y al mismo tiempo funda fábricas y talleres especializados, hospitales, escuelas y campos deportivos para estos núcleos poblacionales. En tal sentido, la Cancillería debe pedirle asesoría a estos especialistas para hacer algo similar en el país.

De las desgracias y los desastres se aprende mucho, se mide la solidaridad de los países amigos y también se conocen donde están los rivales, los que no se cansan de lanzar piedras al techo del vecino y de alegrarse con los males ajenos, aunque estos sean sus mismos compatriotas. Hasta el momento, pensamos que las cosas se están haciendo de la mejor manera, no tenemos nada que criticar, si ocurrieran casos de corrupción como desvíos de fondos o aprovechamiento político de la ayuda, seríamos los primeros en denunciarlo, como ya lo hemos hecho cuando el gobierno no atiende los requerimientos de los más humildes de este país. Ojalá que todas las instituciones sigan trabajando con esmero y atendiendo con agilidad y eficiencia las demandas de los damnificados, no sólo por un sentido de humanidad, sino porque se trata de salvadoreños que lo han perdido todo, incluyendo muchos de ellos a sus hijos, hermanos, esposas o esposas.

Divide y vencerás


La derecha de este país ha comenzado a buscar formas, estilos y métodos para agenciarse el gane en el 2012, no hay forma de equivocarse en esto. Observa la manera reiterada y planificada con la cual estos pretenden resaltar más allá de lo creíble, las diferencias de opinión que existen entre el presidente Funes y el FMLN.

Ustedes saben que el presidente Funes no es militante natural u orgánico en las filas efemelenista, por lo tanto, es natural que existan puntos no convergentes entre la visión del presidente y el partido que lo llevó a la silla que ahora ostenta. Pero de eso, a decir que hay un pleito y una división irreconciliable, esos son enanos de otro cuento.


En muchas oportunidades Arenacho Castigo y su caja de resonancia Trillos, han sostenido en el programa de los jueves, la tesis de que el presidente Funes es el bueno de la película y que que los integrantes del partido FMLN, son los malos.


Debo confesar que estoy de acuerdo en parte con lo anterior, ya que considero al presidente Funes un buen presidente – bueno, hasta el momento, recuerden que soy un tanto desconfiado.


Donde no coincidimos, como era de esperar con los “plumíferos”, es en la percepción que ellos manifiestan del FMLN. Ya lo dice aquel antiguo escrito: “Por sus frutos los conocerás”, Sí la presidencia de la república es uno de los frutos del FMLN, no se puede entrar en esas paradojas absurdas de atribuir maldad en donde no hay, por el simple hecho de descalificar.


Además, cabe resaltar y recordar los ataques que le aplicaban al presidente Funes todos estos “plumíferos” que ahora lo alaban.

Entiendo que al ser presidente y ostentar ese poder las cosas han cambiado, como también cambiaron las percepciones de estos, que perdieron su ética y su profesionalismo hace años al acostarse con los gobernantes en turno.

Te aseguro que todo mundo sabe a quién ataca Arenacho, eso todo mundo lo sabe y además, saben por qué lo hace, la majada se "hecha lo rollos", ya que este nefasto informador siempre maneja agenda oculta.


Así entonces, antes que cualquiera de los “plumíferos” intente una de sus conocidas patrañas, estemos atentos y no nos dejemos sorprender.


Mira cómo son de astutos estos carajos, el día de ahora tuvo Arenacho al ministro de la defensa e intentó sorprenderlo con unas declaraciones del ministro de justicia y seguridad que estaban des-contextualizadas.
El ministro de seguridad muy habilmente salió por la tangente y no se dejó embaucar.

El solo hecho de querer enfrentar sutilmente a un orgánico del FMLN con uno de los integrantes del grupo los amigos de Mauricio, es una señal que estos carajos de la derecha no están bromeando y que van en serio.


Tan en serio van estos “menteros”, que de forma inexplicable han soterrado el conflicto de ARENA y ya no se ha vuelto a tocar el tema. Mira cómo son de hábiles, date cuenta y caerás en la cuenta que en tanto se recompone la oscura derecha, están pretendiendo fisurar a una izquierda que desde la lejanía se observa graniticamente cohesionada.


Hay que estar pendientes y debes de saber además que la intención es dibujar la división aunque esta no exista. Ya lo dicen el viejo y conocido adagio, divide y vencerás.


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

17.11.09

Los retardatarios de la historia

Una institución seria y responsable buscará siempre la profundización de la democracia, la participación consciente de la población y la realización de todas aquellas obras y proyectos que dignifiquen a todos los ciudadanos y busquen mayor equidad e igualdad en la sociedad. La misión última del FMLN, así lo establece su Carta de Principios, es crear un Estado democrático, revolucionario y socialista y será el pueblo salvadoreño el que tome la decisión final mediante el voto popular. El actual régimen es apenas el inicio de un proyecto a largo plazo que puede tomarse 15 o 30 años más. Lo importante es sentar las bases, concientizar a la población y establecer las diferencias claras que existen entre un gobierno con y para el pueblo y un régimen que privilegia la mercancía, el lucro personal y la desigualdad entre los seres humanos.

Decimos lo anterior porque esta semana, José Luis Merino, un alto dirigente del FMLN declaró que el objetivo superior de su partido es crear un sistema socialista que garantice mayores índices de democracia y permita a los salvadoreños vivir en una sociedad igualitaria, respetuosa de los derechos humanos, donde se dignifique el trabajo, exista educación, salud, trabajo y vivienda para todos los ciudadanos. Hasta el día de hoy lo que hemos tenido es una brecha insalvable donde unas pocas familias son millonarias, cuentan con todos los recursos a su favor, y por el otro, a una inmensa mayoría poblacional que carece de todo. Como era de esperarse las expresiones de Merino provocaron las reacciones airadas del órgano oficial de propaganda de Arena, el diario de hoy, pues, que rápidamente entrevistó a políticos derechistas, reaccionarios y oscurantistas, quienes repitieron el mismo discurso de siempre: el comunismo nos suprimirá las libertades y nuestro legítimo derecho a decidir y optar por una vida en libertad.

Al respecto quisiéramos hacer unas breves puntualizaciones. El comunismo no se edifica por decreto o por decisión de una o un grupo de personas. Debe existir una necesidad objetiva para un cambio en la sociedad y una voluntad explícita de las mayorías para producirlo. Demostrar la necesidad histórica de la reestructuración comunista de la sociedad constituye la idea fundamental del comunismo científico, idea que se concreta y desarrolla en la teoría de las dos fases del comunismo: la primera (socialismo) y la segunda, superior (comunismo). Esta teoría tiene un carácter general y obligatorio para todos los países: ninguno de ellos puede llegar al comunismo pleno sin pasar por la primera fase, el socialismo. El paso de uno a otro también es un proceso sujeto a ley.

Ya hay leyes o principios que demuestran la necesidad objetiva de crear la base material y técnica del comunismo y se presenta toda la cadena de consecuencias que se derivan de la creación de nuevas fuerzas productivas para implantar relaciones sociales comunistas, para que sea una realidad la ventura material y cultural del hombre, para que éste alcance su pleno desarrollo. En los programas ya trazados se pone de relieve la importancia de la base material y técnica del comunismo, ante todo de la producción automatizada, para que el trabajo socialista alcance la condición de trabajo comunista. Hay señalamientos claros en que se explica cuáles son las vías concretas para que se forme un tipo único de propiedad, la de todo el pueblo, para que se borren por completo las diferencias de clase entre el campesino y el obrero, las diferencias culturales y de vida entre el campo y la ciudad, entre las clases indicadas y los intelectuales.

El socialismo, por otro lado, es un régimen que surge como resultado de la supresión del modo burgués de producción y de la instauración de un sistema más justo de relación entre los propietarios y los trabajadores. Está basado en la propiedad social sobre los medios de producción, propiedad que presenta dos formas: estatal (de todo el pueblo) y el cooperativo. El socialismo del Siglo XXI también establece la propiedad particular, si ustedes lo prefieren la privada. La propiedad social determina la inexistencia de clases explotadoras, de la explotación del hombre por el hombre, en síntesis que las relaciones entre los trabajadores sean de colaboración amistosa y de ayuda mutua. Bajo el socialismo, se acaba con toda opresión social y toda desigualdad nacional, con la oposición entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el físico.

Las relaciones de todos los grupos sociales, se caracterizan por la unidad político-social e ideológica; las de las naciones socialistas entre sí, por ser relaciones de amistad, colaboración y fraternal ayuda mutua. Sobre la base de la propiedad social, bajo el socialismo se desarrolla de manera planificada la economía nacional, lo cual es inaccesible al capitalismo. El desarrollo y el perfeccionamiento de la producción social sirven para satisfacer, de manera cada vez más completa, las crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo. La vida de la sociedad socialista se asienta sobre una amplia democracia; la incorporación de todos los trabajadores a la participación activa en la dirección de los asuntos estatales. El democratismo socialista garantiza tanto los derechos sociales –derecho al trabajo, al descanso, a la instrucción y al servicio médico gratuitos, a disponer de lo necesario en la vejez, igualdad de derechos para la mujer y el hombre, para los ciudadanos de todas las razas y nacionalidades –así como las libertades políticas—la libertad de expresión, de prensa y de reunión, el derecho a elegir y ser elegido.

El socialismo se diferencia de la fase superior del comunismo por el grado de madurez de todos los aspectos de la vida social. Las fuerzas productivas en el régimen socialista, no están aún lo suficientemente desarrolladas como para asegurar la abundancia de productos; el trabajo no se ha convertido aún en la primera necesidad vital de todos los miembros de la sociedad. En consecuencia, la distribución de los bienes materiales se realiza según el principio “De cada uno, según su capacidad; a cada uno, según su trabajo”.

Los reaccionarios y los capitalistas se oponen a la construcción del socialismo porque paulatinamente se termina con la avaricia, con la concentración de las propiedades, la riqueza y los medios de producción, entre ellos, por supuesto, la tierra. Esta gente, ustedes lo comprueban todos los días en El Salvador, está acostumbrada a imponer sus designios, a contar con todos los privilegios, a convertir al Estado en su particular hacienda. Para ellos no existe ni debe privar, la igualdad de todos los seres humanos en la sociedad. Muchos de los “grandes empresarios” no saben ni siquiera el nombre o el apellido de sus esclavos, es decir los obreros, mucho menos están interesados en conocer a su familia y las condiciones en que sobreviven. Cuando en este país se ha hablado de una Reforma Agraria, de repartir equitativamente las cuantiosas ganancias o impulsar “revisiones” al sistema fiscal, como lo está haciendo el actual gobierno, inmediatamente surgen las campañas de desprestigio, los ataques despiadados y las acusaciones de “intentar instaurar un modelo comunista en el país”.

La oligarquía no puede ser eterna, seguir con su modelo esclavizador y su sistema de explotación. Un día llegará en que la mayoría de salvadoreños sean libres, educados y puedan disponer de sus propios recursos para formar a sus hijos. Sea por la vía del socialismo u otro sistema profundamente democrático (el socialismo lo es), no pueden prevalecer “los malos sobre los buenos”, como lo refiere la misma Biblia, aunque de “todo hay en la viña del Señor”. Si los dirigentes del FMLN se mantienen en sus principios y en su conducta, más temprano que tarde la mayoría de salvadoreños atenderá sus requerimientos, y es inevitable porque las sociedades no son estáticas, además de que el mismo capitalismo mundial está dando muestras de haber llegado a sus últimas fases, tal como en su oportunidad lo predijo Carlos Marx.

16.11.09

La fuerza armada en la "calle" II

Hay varias situaciones a rescatar o a resaltar de mi escrito anterior, "La fuerza armada en la calle", antes de caer en los reclamos o señalamientos. Quiero esta vez referirme a ciertos elementos de análisis que no destaqué en mi reflexión anterior y que ahora les traigo a continuación:

1. La poca instrucción o preparación que proporciona la fuerza armada a sus elementos "de la llanura" -los soldaditos-, en aspectos de seguridad e interaccíon social.


2. La picardía, el oscurantismo y la terrible historia que antecede a los que actualmente tienen puestos claves en la institución armada. Me refiero a las altas jerarquías. Estos son "de armas tomar".


3. Mi escrito incentiva la discusión y promueve la convergencia de puntos de vista; aunque nosotros en este blog tenemos el privilegio de escribir, considero que no somos propietarios de la verdad.


Vamos a estar claros de una situación y sin que eso se interprete como un menosprecio hacia el salvadoreño con menos instrucción: los soldados que andan patrullando las calles, no son gente preparada o capacitada en funciones de seguridad pública. Ellos son "enseñados" a defender la soberanía, el territorio y los "cuatro puntos cardinales", como les gritaba el trompa de cuche Monterrosa. Eso puede significar, en un momento determinado, "nutrir" de plomo al que se interponga en ese cometido y sin la posibilidad de mediar palabras.

Además, en mi escrito no me opuse a la salida de la soldadezca, sino al rol que los han puesto a desempeñar, como es el de estar en algunos retenes a cargo de aspectos de seguridad pública o de control vehicular.
Siempre he sostenido que la fuerza armada debe de ser un grupo que respalde a la PNC, pero jamás debe de ser la punta de lanza de la seguridad pública, eso JAMÁS, porque no están preparados para ello; así de simple!

Una situación en donde la fuerza armada reemplace a las autoridades de seguridad pública, no tiene cabida en la Constitución Política
. Esperemos que eso lo sepan muy bien, tanto el presidente de la república, como el ministro de defenza.

Adicionalmente, y en menoscabo de la preparación esperada, se sabe que hay diferencias de escolaridad entre los agentes de la PNC y los soldados del ejército. En consecuencia, antes de la salida de estos últimos a la calle, la FAES, como institución que imparte la instrucción, debería considerar una curva de ensenamiento-aprendizaje más pronunciada o sostenida.

El aprendizaje y la capacitación no se dan por decreto, sino ahí tienen el fiasco de educación que nos dejaron para el 2021, cortesía de la mafia arenera que nos desgobernó por tanto tiempo.


La soldadezca ejecuta ordenes sin ponderar las repercusiones de las mismas; es importante garantizar que los que dan estas ordenes sea el personal más idóneo, y , más que nada, de más confianza, de cara al pueblo y al nuevo gobierno. Hay que recordar que los soldaditos, ante una orden de "dar jaque", no pueden decir "no": ahí tenemos fresco el caso de los mártires jesuitas.

Lo anterior me lleva a reflexionar que en la actual oficialidad castrence, de capitanes hacia arriba, TODOS ELLOS participaron en el conflicto armado y ven al FMLN COMO SU "ENEMIGO NATURAL". No nos querramos dar paja pensando lo contrario.
Entonces, podría existir en estos mandos un malsano interés, un rencor crónico, y actuar entre bambalinas para que el gobierno de Funes y del FMLN "pierdan" su batalla contra la delincuencia.

El chafarote, la alta y mediana oficialidad, por idiosincracia, porque la historia patria así lo ha demostrado, es conversador y derechista. Así que la posibilidad del caballo de Troya está bien latente. Conste que en este punto hablo de la mediana y alta oficialidad, de capitanes hacia arriba.
Dense una vueltecita por el sitio internet de la fuerza armada de El Salvador y se darán cuenta que la institución castrense mantiene como héroes a los peores asesinos que ha parido esta sufrida tierra : desde el general psicópata Maximiliano "aguash ashules" Hernández Martínez, hasta el asesino del Mozote, el "Trompa de Cuche" Monterrosa.

Veamos lo que se describe en una de sus tantas y penosas páginas pagadas con el dinero de nuestros impuestos:
"Batallón ATONAL : En esta unidad militar, sus componentes, como ocurrió con todos los de los BIRI, supieron cumplir la misión básica de atacar y destruir, es decir, dejar fuera de acción bélica a los Terroristas del FMLN, empleando tácticas y estrategias que dieron al Ejército resultados positivos y actuando en beneficio de la población civil en general".

http://www.fuerzaarmada.gob.sv/campana.html



Si bien se supone que la institución ha "evolucionado" y se ha "democratizado", no hay duda que a nivel de ideología, pues ellos tienen su corazoncito bien puesto del lado derecho. Si a eso le suman que el actual ministro de defensa, un hombre de lo más honesto (cosa rara, pues los nobles y honestos militares que la fuerza armada ha parido, se cuentan con los dedos de las manos y todavía sobran dedos), no es bien visto entre muchos de sus compañeros de armas y es, además, rechazado por los aún influyentes integrantes de la oscura y tenebrosa Tandona de asesinos.

Entonces, la cosa se pone peluda. Podríamos estar en presencia de una bomba de tiempo? Ojalá y me equivoque!


Dicho lo anterior, e intentando con esto que les escribo poner los puntos sobre las Íes y las barritas sobre las Tés en mi comentario anterior, les dejo más elementos y el contexto suficiente para que continúen el análisis de la salida de la FAES a la calle, ya que no sólo se trata de "salir a matar", como algunos han sugerido, sino de hacer un buen trabajo, que en el tiempo sea sostenible y de gran beneficio para las mayorías poblacionales.


De todas formas, soy de la opinión que nunca existirá una solución militar a un problema ecónomico y social, estructural pues, a menos que esta solución esté encaminada a transformar radicalmente las estructuras económicas y sociales...pero los tiempos de luchas armadas revolucionarias ya son cosas del pasado!

Sinceramente,


Kvernicola

La masacre de los jesuitas

En realidad, lo que enseñan es el buen uso que hacen de sus armas, amparados por su investidura oficial, en contra de ciudadanos inermes a los que se condena por su pensamiento. Y después, así lo ha dicho la experiencia, se extrañan de que de cuando en cuando surjan revolucionarios decididos a pagarles con la misma moneda.


Como si las fechas no fueran ya abundantes. Otro aniversario en el calendario de lo grotesco de la impunidad. Del crimen por el crimen mismo. Pero vivirlas. La masacre del 16 de noviembre de 1989 en el campo de la UCA no está tan lejos. Con estas fechas sangrientas no hay nada tan lejos. Ni siquiera el periódico o las noticias televisadas: a pesar de la insolente distorsión de semejante hecho. Es cuestión de no acostumbrarse, de no creer que nada se repite y que sin embargo siguen siendo las mismas causas. Leer en el periódico “asesinan a sacerdotes jesuitas” e indignarse, verlo en la televisión e indignarse: no sólo los muertos sino la distorsión de su muerte.

La fiesta de las balas desatada esa madrugada del 16 de noviembre de 1989 por la furia y el odio puesto de manifiesto por insolentes militares, expone a la violencia represiva y sanguinaria como un instrumento del que sin mucho pensarlo la clase dominante está dispuesta a echar mano siempre que ella, y sólo ella, lo considere necesario. Así sucedió en enero de 1932, en 1972, en 1977, en el 79 y en los años violentos de los 80 s. Aquí, las fórmulas rimbombantes de la democracia representativa y de los regímenes oligárquicos que desde los orígenes de la Nación han formado parte de la lista brutal de hechos contra la población, estallan en mil pedazos ante la obscenidad, de quienes, desde el poder constituido, identificaron el asesinato de los sacerdotes jesuitas y dos empleadas con una lección cívica ejemplar. Las declaraciones del entonces presidente Alfredo Cristiani, no dejan lugar a dudas.

Pero la masacre de la UCA no sólo sirvió para ubicar la violencia represiva y sanguinaria como una forma normal de proceder de los militares y de sus patrocinadores (léase Departamento de Estado y Pentágono de los Estados Unidos, así como oligarquía salvadoreña), sino también se evidenció la profundidad con que grandes sectores de la sociedad habían logrado internalizar la violencia, hasta convertirla en sedimento aceptado de nuestra vida cotidiana. Entre nosotros, ya se ha dicho, la violencia ha devenido un hecho trivial ante el cual el mero estupor puede llevar a una rápida marginación. En el caso de la UCA, no hay que olvidarlo, se colocó la cereza en el pastel, como la ceremonia cumbre de la serie de asesinatos, de masacres, torturas y desaparecimientos de miles de salvadoreños, cometido por las fuerzas fascistoides al servicio de los sectores económicamente poderosos del país.

De otra parte, el uso sistemático de la violencia represiva por parte del Estado en aquellos tristes y dramáticos años no sólo produjo la privatización (idiotización, dirían los griegos) del grueso de la sociedad salvadoreña. También dio lugar, en algunos estratos del vasto universo que a diario la sufre, a formas brutalizadas de respuesta que se expresan hasta nuestros días en la proliferación de hordas, pandillas les llaman, para las cuales la violencia no es una forma última de la política sino la política misma. El silencio idiota de las mayorías se engarza así con la lumpenización alarmante de algunos sectores “enfermos” de la clase política derechista del país.

Por último, pero no menos importante en la actual coyuntura, la “política” del crimen selectivo aplicada contra los sacerdotes jesuitas, revela la imposibilidad del propio bloque dominante para escapar de la violencia que sustenta y envuelve a su política. Es claro que la “modernización” capitalista que pretende y se afana en sustentar, choca inevitablemente con las formas y usos de la estructura tradicional del poder de otros sectores. En ese horrible crimen masivo quedó evidenciado el saldo sangriento y doloroso que para los dominados del sistema traen consigo las necesidades de “ajuste” en la maquina del poder impuestas por el propio desarrollo capitalista. Porque todos los hechos ocurridos en las últimas décadas, no se puede analizar aislados de la presencia de la oligarquía y su aparato de dominación. Verlo de otra manera, es desconocer nuestra historia y creer en la “sensibilidad” y el “humanismo” de ciertos empresarios, industriales y terratenientes de El Salvador.


Y es que no se puede decir que tales “métodos” sean desconocidos de nuestro pueblo. En realidad por años se le ha acostumbrado a soportarlos por el imperio con que se desata la fuerza bruta sin más. No por nada grandes sectores de la población se oponen públicamente a la salida del ejército a la calle para apoyar a la PNC en su combate contra la delincuencia. El país vivió aterrorizado durante decenios. La represión con las policías de Hacienda y Nacional, y la Guardia Nacional era el pan nuestro de cada día. Las masacres de tantos años, fechas y calendarios no fueron aisladas ni producto de las protestas ciudadanas por la injusticia, se dieron por mandato de los grupos económicamente poderosos en su afán de mantener sus privilegios y el estado de cosas que les han permitido atesorar riquezas. Con todo, y lamentablemente, la masacre de la UCA, parece perderse ya en el pasado, como tantas otras ocurridas a lo largo y ancho de nuestra geografía, salvadoreños sacrificados al “orden” del sistema político imperante en esos tiempos. Para un pueblo al que se ha impuesto el crimen como modo específico de hacer política nada de esto puede parecerle ya extraordinario. Esas quizás las lecciones más esclarecedoras de los crímenes horrendos cometidos en esta nación.

Muy bien recordamos las órdenes del ejecutivo dados en los años 70 y 80, así como las declaraciones públicas de los mandos militares y de los jefes policiales: “tenemos órdenes precisas de disparar, y capturar contra los que atenten contra la paz pública o intenten causar desórdenes…” En general, así lo establece la historia, esto es algo que acostumbran decir los comandantes de los ejércitos de ocupación de un territorio enemigo en armas, o el jefe de una pandilla de criminales que se disputa con otras el dominio de los bajos fondos de una gran ciudad estadounidense. Esa era la consigna de los chafarotes, de los López Nuila, de los Elena Fuentes, Zepeda, Montano, Vides Casanova, y de los patrocinadores y ejecutores intelectuales y materiales de los Escuadrones de la Muerte.

En aquellos y en estos tiempos tanto los estudiantes, como los campesinos, los obreros y todos los sectores organizados o no, tienen todo el derecho del mundo para hacerse oír por los gobiernos nacional y locales, lo mismo un 1 de Mayo, que en diciembre o septiembre. Su rebeldía se alimentó en aquellos terribles años de las pretensiones de los regímenes oligárquicos, decididos, no digamos a no dejarlos hablar, sino a exterminarlos, porque son “comunistas”. Los grupos opositores tenían que luchar contra la ley de la jungla, la más primitiva, la más salvaje, que no conocía del honor en la lucha, que elevó el asesinato, las masacres, a principio de gobierno. Miles de salvadoreños manifestándose fueron cazados desde las azoteas de los edificios, emboscados, como en la plaza cívica en el entierro de monseñor Oscar Arnulfo Romero, otro magnicidio de la barbarie fascista; o masacrados en su propia universidad, como los jesuitas, exactamente por aquellos que no dejan pasar una oportunidad para “regañar” y “aconsejar” a los sacerdotes sobre el modo en que deben comportarse y guiar a los estudiantes en las aulas universitarias. A su manera, el Estado Mayor de la Fuerza Armada impartió sus bendiciones en el campus de la UCA. En realidad, lo que enseñan es el buen uso que hacen de sus armas, amparados por su investidura oficial, en contra de ciudadanos inermes a los que se condena por su pensamiento. Y después, así lo ha dicho la experiencia, se extrañan de que de cuando en cuando surjan revolucionarios decididos a pagarles con la misma moneda.

13.11.09

La crisis económica y la delincuencia

Durante el año que va terminando, hemos podido ver como dos fenómenos sociales han recorrido y siguen recorriendo el país, de frontera a frontera. Se llaman: crisis económica y delincuencia galopante. A veces parecen más bien los estandartes de dos tendencias, las puntas primordiales de corrientes políticas agazapadas, y, en ocasiones, solamente semejan ser como esos espantapájaros que los humildes campesinos colocan en sus maizales de temporada, para prevenir la merma de sus cosechas.

En El Salvador hace tiempo no tenemos buenas temporadas, ni épocas de paz; esos fantasmas a que hemos aludido hay periodos como que se esconden o desaparecen; pero de pronto nuevamente toman forma, ya sea en terribles acontecimientos (el derrumbe del sistema financiero mundial nos ha afectado demasiado), ya en denuncias airadas, protestas y acciones particulares de venganza de quienes sufren y han sufrido el flagelo de la delincuencia. Los grandes capitalistas saben cómo enfrentar la crisis del modelo, unas acudiendo al auxilio de los gobiernos, casos concretos de Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido; otras protegiendo sus ahorros, nacionalizando las pérdidas y privatizando las ganancias. El crimen organizado, la violencia común, es más complicada de resolver, sobre todo en países tan pobres, deprimidos, sin recursos energéticos ni materias primas como el nuestro.

En el medio de semejante crisis, surgen otros problemas como las inconformidades y los ataques mediáticos de sectores económicamente poderosos quienes se siente amenazados por medidas, así sean tibias, de gobiernos progresistas. Lo estamos viendo en nuestro país: el “gran” sector empresarial, se entretiene y se goza en criticar y amenazar al régimen por ciertas revisiones, “reforma”, le dicen, al sistema fiscal. Como hace años lo hicieron sus abuelos y sus padres, repiten los hechos y las palabras del pasado. (Les recomiendo repasar los argumentos utilizados para justificar el genocidio de 1932: nunca tuvieron la delicadeza de señalar la depresión económica, la falta de trabajo y los miserables salarios pagados a los artesanos y campesinos, sino que directamente culparon al “comunismo internacional” de los graves acontecimientos de ese y posteriores años). Hay estudiosos que aseguran que al “fantasma” de la delincuencia lo avivan quienes se lucran con el narcotráfico, la venta de armas, las agencias de seguridad y el contrabando.

Y cosa extraña, parte de la dialéctica y, si lo prefieren, la lucha de contrarios: ambos han tenido largos periodos en que se amenazan, se asustan, se previenen. Los empresarios e industriales protestan hipócritamente por las extorsiones, los secuestros, los robos, asaltos y homicidios; pero pasado un tiempo, como que esas amenazas las disfrazan o las guardan en el ropero de trebejos y se unen, contentos, a proseguir el juego de la vida nacional en aparente armonía y concierto. “Mientras no nos afecten en nuestros negocios, dejemos al gobierno hacerle frente a los pandilleros”, parece ser la consigna repetida hasta el cansancio. Es más fácil señalar a Satanás como el responsable de todos los males, incluso el pecado, que acusar a los grandes evasores de impuestos, a los corruptos y a los contrabandistas. Y como las iglesias de distinto signo les hacen segunda o primera, pues todos felices.

Es como esa economía del rebalse a que en más de alguna oportunidad hemos hecho alusión: si nos das algo de lo que tienes y has acumulado, para repartirlo entre los que nada tienen y mucho necesitan, vamos a seguir en los negocios, para que los salvadoreños “tengan algo”. Aconsejan al gobierno hasta los límites por llegar en materia de “reformas”, lo estamos viendo con la revisión fiscal; pero no son capaces de admitir lo injusto del sistema tributario en general, la inequidad de nuestra sociedad, donde hay unos pocos que lo poseen todo y las inmensas mayorías poblacionales que desde siempre languidecen en la peor de las miserias. De este extremo, por cierto, surge la inconformidad, parte de la delincuencia común, las pandillas y quizás las “maras”, aunque hay estudiosos que sostienen que éstas se originan en los Estados Unidos. Pero siempre el tronco común es la pobreza extrema.

Por cierto, en este apartado de la “reforma fiscal”, las cúpulas empresariales han dicho que de persistir el gobierno en estas medidas, desquiciarán al país, hundirán la economía nacional, los capitales huirán al exterior, subirá más y más el costo de la vida, la carestía y la falta de producción traerán el hambre y el caos y entonces se tendrá que recurrir a medidas extremas, como lo ocurrido con el presidente Manuel Zelaya Rosales en Honduras. Más “fantasmas” asoman en el horizonte opaco de nuestra geografía. El régimen tiene todo el apoyo popular para ir más a fondo, para cambiar las reglas del juego e inclinar la balanza hacia el lado de la justicia. ¿temor? ¿desconfianza e inseguridad en sus propias valoraciones? Los revolucionarios conscientes del FMLN siempre pensaron en una guerra prolongada y muy pocos creyeron en una insurrección general, temían que el pueblo no se les uniera y a la hora “señalada” no tomara las armas. ¿Ocurrirá algo similar con el gobierno del presidente Funes? Porque todo indica que está cediendo a las presiones de la oligarquía, al menos en este punto de las revisiones fiscales.

Los retardos, así como las constantes reuniones, son peligrosos. La experiencia dice que luego de constantes amenazas de unos y argumentaciones de los otros, los sectores opuestos transigen, igualan sus deseos en “aras del patriotismo” y del porvenir, se vuelven a reunir, forman comisiones conjuntas, hacen declaraciones cordiales y apaciguadoras, los empresarios y los funcionarios se declaran socios y no rivales, y todo parece arreglado. Hasta que nuevamente surgen las inconformidades y los choques. Los empresarios se “vuelven” progresistas, muchos hasta repiten términos del socialismo, mientras los líderes se tornan hacia el capitalismo, todos se conocen mutuamente lo que tiene cada uno y emprenden otro periodo de cooperación que más tarde, bruscamente, se interrumpe de nuevo. ¿Y el pueblo? Muy bien gracias. Así no es posible llegar al cambio y a las necesarias transformaciones para atender a “los más vulnerables”, a los oprimidos y a los marginados de la sociedad. El presidente Funes sabe muy bien esta situación, lo conoció de cerca durante la campaña electoral y se ha reafirmado en la triste desolación y en la pobreza extrema que viven miles de compatriotas en este desastre causado por las recientes inundaciones.

No podemos permitir que se nulifiquen las intenciones y los buenos propósitos, para evitarlo es necesario rechazar las presiones, las amenazas y los chantajes: si los grupos económicamente poderosos, es decir si la oligarquía, no quiere acepar las tibias reformas al sistema fiscal, el gobierno está en la obligación de hacer cumplir la ley, de sentar un precedente, puesto que la demora es peligrosa y evita seguir caminando en la ruta del progreso. El presidente Funes y sus funcionarios, si marcha en esta lógica, debe recibir el apoyo de la población. Por lo demás, según las encuestas, está en la cúspide de su poderío político personal y se halla cubierto de toda clase de halagos, individuales y familiares. Aproveche todo este caudal político y emocional, querido presidente, y éntrele de lleno, con vigor y decisión a las “reformas fiscales”.

Tiempos de aportar, sumar y compartir

Siempre he sostenido que la vida es como una gran montaña Rusa, algunas veces arriba, algunas otras veces abajo. No todo es para siempre y cuando menos te lo esperas, ha llegado al final lo que comenzó con el nacimiento. Aunque no te quieras bajar, el riel de la vida simplemente ha llegado a su fin y no hay posibilidad de reengancharse.

En esa “vuelta” que te provee el que solo amar puede, muchas circunstancias se configuraran a favor y en contra tuya. Dependerá de tu individualidad y la capacidad que tengas de adherir esa autodeterminación con la que naces a la colectividad, con el afán de aportar, sumar y compartir.

Porque de eso se trata, si te permites ingresar en un proceso reflexivo, te darás cuenta que la mayor parte de tus buenos recuerdos ha sido satisfactoriamente surgidos de tu vocación de compartir, aportar y sumar.

Siempre se ha dicho que es más fácil compartir, aportar y sumar con tus seres queridos, pero les aseguro que es más “jabroso” hacerlo con cualquier manifestación de la vida, y más aún, cuando esta manifestación de vida solo la verás eventual o ciscunstancialmente, y la misma no tiene o tendrá la más mínima posibilidad de retribuirte o compensarte.

Ahora y por circunstancias de la vida, el que solo amar puede nos brinda la oportunidad y posibilidad de aportar, sumar y compartir. Te sabré decir que no hay aporte pequeño, como tampoco hay aporte grande, cuando de cubrir la necesidad del que nada tiene se trata.

Por lo tanto te insto a buscar formas de apoyar a nuestros hermanos en sufrimiento, no solo enfiles tus ojos hacia Verapaz, hay más asentamientos humanos con dificultades. Busca en estos tiempos llevar consuelo, esperanza y amor a tu derredor.

Existen necesidades de abrigo, agua potable, comida caliente y sobre todo se requiere luego de que pasa la conmoción, opciones de reconstrucción.

La reconstrucción no debe de ser un proceso vago, a la ligera y por salir del paso, si existe riesgo de que pueda volver a ocurrir el evento trágico, se deben de realizar procesos de reubicación de todos nuestros hermanos y hermanas afectadas, les aseguro que no hay opción si es que no se quiere volver a sufrir.

En esta oportunidad debemos de hacer las cosas bien, tomándole la palabra al presidente Funes, les digo que no hay posibilidad de volverse a equivocar camino, como se erró en el 2001. En esta oportunidad no queremos más “microondas” como símbolos de casas dignas.

No queremos que la ayuda internacional vaya a parar a las manos de los corruptos y sabemos que el presidente Funes ya dio muestra de tampoco desearlo.

En contraste y como ejemplo, recuerdo que el tristemente célebre Pacún Flores, tomó mucha de la lámina galvanizada que vino como apoyo en los terremotos del 2001, para cercar un par de sus propiedades, me imagino que no fue el único.

Por lo mismo me parece paradójico que aparezcan un par de payasos areneros, como es el payaso Vaquerano, hablando de estos temas de corrupción. Por favor!

Así pues y para finalizar, les aseguro que este es momento de aportar, sumar y compartir.


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

La fuerza armada en la "calle"

Por las actividades que desempeño en mi diario vivir, me toca andar como pat'e chucho por todos los lados de este paisito. El día de ayer me fui a vender plástico a Nejapa y de ahí agarré para Santa Ana.

En la ruta para Santa Ana desde Nejapa nos tocó pasar por esa carretera alterna que lleva a Opico. Me llamó la atención, los dos retenes que nos encontramos; los cuales eran integrados exclusivamente por soldaditos.

Digo que eran puros soldaditos no porque los viera de lejos, sino que fuimos sometidos a un registro en el primero de ellos y no se veía ningún "clase". Un soldadito todo tembeleque con un uniforme que le quedaba extremadamente grande, como el fusil que portaba inició la siguiente conversación:

- Soldadito Tembeleque. Se pueden "apiar" del carro.

- Kvernicola. Con mucho gusto Sr. Oficial.

- Soldadito Tembeleque. Sus documentos de identidad por favor. Arrimensen al carro que los vamos a requisar. Manos a la cabeza y abran las piernas.

- Kvernicola. Compadre, se me acaba de venir a la mente un recuerdo bien "fello".

- Compadre Kvernicola. A mí también.

- Soldadito Tembeleque. Por favor silencio. Hacia donde se dirigen?

- Compadre Kvernicola. Vamos a Santa Ana Sr. Oficial.

- Soldadito Tembeleque. Cuál es su motivo del viaje? - Pensé, este soldadito tiene espíritu de agente aduanero.

- Kvernicola. Vamos a vender esas bolsas que van en la cama del pick-up. Al menos vamos a hacer la luchita.

- Soldadito Tembeleque. Bueno, pueden continuar su viaje.

- Kvernicola. Gracias Sr. Oficial.

Al momento de subir al vehiculo le habían hecho parada a un motociclista, otro soldadito tembeleque inicio el nuevo dialogo de la siguiente forma: Se puede "apiar" de la "amoto".

Ya en la ruta de la ciudad morena, me puse a reflexionar algunos aspectos. No se si el soldadito tenia la instrucción de solo pedir los DUI e ignorar la licencia de conducir y las tarjetas de circulación. Otra posibilidad es que no pudiera leer o que al ser novato en estos menesteres, simplemente se le olvidara.

Mi compadre interrumpió mi cavilación y me dijo:

- Compadre Kvernicola. El motorista ebrio que se les quiera escapar a estos retenes, lo van a detener a puros "frijolazos". Estos cipotes con lo que pudo observar, no sé si serán una medicina real para el grave problema delincuencial o saldrán peor que la enfermedad. Me parece que deberían de ejercer los de la PNC estas labores y que sean los soldaditos los que les den respaldo. Por otro lado, a leguas se les nota la poca instrucción y mire compadre, con el actuar de ellos se nota que en la mente tiene que todos somos mareros y asesinos. Hay que explicarles que nadie es culpable HASTA que se le demuestre lo contrario.

Mi compadre tiene razón, creo que se debe de tener cuidado en esta acción. El presidente Funes debe de manejar con pinzas esta iniciativa y evitar en la medida de las posibilidades, estarle recordando a la población lo tenebroso que fue la fuerza armada en la década de los 60, 70, 80 y 90.

El título de este comentario tiene dos connotaciones, por favor, quédate con la más adecuada.

Kvernicola

11.11.09

20 años después

Muchos de los que tomaron la opción de las armas como camino para realizar los cambios que se necesitaban en este país, hace veinte años, llevaron a cabo una medición de fuerzas con la derecha oligarca de este país y con sus vasallos los chafarotes.

No todo salió como se había planificado, en la medición de fuerzas de noviembre del 99 se perdieron valiosas y heroicas existencias entre los "muchachos". Aunque había conocimiento de la posibilidad de perder la vida en el esfuerzo, les aseguro que no se escatimó esfuerzo, ni espíritu, ni intención para llevar a cabo aquella gran empresa.

Los enemigos del pueblo – los oligarcas y chafarotes – no pudieron asimilar lo que tenía enfrente y se decantaron por el camino más fácil, como fue el de masacrar a diestra y siniestra a la población. Desde los aires y con el uso de naves con metralla y bombas, se asesinó poblaciones indefensas como fue el caso de la colonia Santa Marta, Los Santos I y II, Apopa y la Zacamil entre algunas.

Luego de los acuerdos de paz tuve la mala fortuna de conocer a un piloto de la fuerza aérea que tenía el mote de “matazón”. Este apodo le había sobrevenido debido a que al equivocar coordenadas en un reconocimiento aéreo, había masacrado y prácticamente desaparecido un cantón en el oriente del país. Eso sí, estos imbéciles NUNCA erraron bala en las colonias pudientes de El Salvador.

En ese instante que escuchaba la anécdota del infeliz chafarote, llegaron a mi memoria el estado mental y el nivel de impacto de las equivocaciones de los ejecutores. Valoré y pensé en el impacto de las malas decisiones de los cabecillas, como fue aquella en que ametrallaron a los mártires Jesuitas.

Las desigualdades, las iniquidades y las necesidades de la población salvadoreña eran acalladas a punta de plomo y persecución. No cabe la menor duda que estábamos en las garras de sicópatas asesinos que tenían las leyes a su favor.

Lo más complicado es que al observar en perspectiva y retrospectiva las raíces del conflicto y nuestra realidad actual; muy pocas cosas han cambiado en favor de las mayorías. Quizá el único aspecto en el que se ha evolucionado es que ya no te matan físicamente por expresar tus ideas.

Aunque debo de aclarar que aún hay sectores en estos tiempos de cambio, donde te matan económicamente si cometes el error de expresar tus inclinaciones políticas de izquierda. Sin más, te desplazan por tus pensamientos, ya que la empresa privada está poblada en su gran mayoría por una derecha recalcitrante, oscura y obtusa.

El atropello y el sometimiento al trabajador es el pan de cada día en la empresa privada, las prebendas hacia la gran empresa se mantienen y si no, cómo te explicas esa gran cantidad de publicidad en la derecha mediática. Me pregunto entonces, 20 años después, hemos llegado al lugar como pueblo por el que tanto se luchó.

Los derrumbes, los desastres y las desgracias afectan a los mismos rotos de siempre, años y gobiernos han pasado en estos veinte años sin pena ni gloria. Me pregunto entonces, 20 años después, existe la esperanza de conseguir como pueblo, por lo que tanto se trabajó y empeñó el alma.

La muerte visita todos los días las casas en los barrios y colonias donde pernocta el verdadero pueblo salvadoreño. Me pregunto entonces, 20 años después, hay luz al final del camino en todas nuestras necesidades y vicisitudes o el esfuerzo realizado durante el conflicto armado no valió para nada.

El pueblo nunca es escuchado, incluso en estos tiempos de cambio, a pesar de que ahora tenemos un gobierno de izquierda, será este gobierno un prototipo del gobierno por el cual tanto se luchó o debemos de esperar otro.

Loor a nuestros mártires, nuestros hermanos y hermanas, y a nuestros combatientes que ofrendaron su sangre por un El Salvador mejor.


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

Después del “diluvio” la reconstrucción

En momentos de crisis y catástrofes, como la que en este momento sufre el país, se producen hechos lamentables como los infaltables casos de corrupción y el oportunismo político sobre todo de funcionarios y dirigentes que desde hace rato perdieron el apoyo no sólo de sus mismos simpatizantes y militantes de su partido, sino de la población consciente que por largos años únicamente les ofrecieron obras y ayudas personales, pero que nunca se concretaron.

Se conoce, por ejemplo, que a una comunidad de San Vicente, de las más afectadas por las copiosas lluvias y la inundación, les han prometido enviarles “toneladas de ayuda” en alimentos, medicinas, ropa y más, siempre y cuando depositen en una cuenta bancaria de los Estados Unidos $5.000.00. La denuncia fue hecha por el canciller Hugo Martínez, quien pidió a los alcaldes, a los gobernadores y a las comunidades no dejarse sorprender por personas e instituciones sin escrúpulos que desgraciadamente se aprovechan del dolor y de las necesidades para cometer acciones deshonestas.

El mismo alcalde Norman Quijano, también intenta sacar partido del desastre (los departamentos de San Vicente y San Salvador han sido de los más afectados) repartiendo platos de comida, algunos cereales y unas cuantas láminas a familias vinculadas con el partido Arena. Por supuesto se hace acompañar de camarógrafos y fotoperiodistas. El hecho lo denunció el gobernador de San Salvador. En anteriores catástrofes también se ha conocido de hechos similares, sobre todo en la distribución de la ayuda otorgada por la comunidad internacional. Recordamos muy bien cuando un Ministro del Interior (actualmente de Gobernación), del gobierno de Francisco Flores, intentó “persuadir” al alcalde de Santa Tecla, Oscar Ortiz, de aceptar ayuda del régimen, repartiendo víveres, frazadas, ropa y colchonetas, con los colores del partido Arena.

Esperamos que en las actuales circunstancias se proceda con honestidad y se brinde asistencia oportuna y suficiente a las familias damnificadas, además de aprovechar este golpe de la naturaleza para iniciar una reconstrucción basada en las recomendaciones de organismos responsables y expertos en hidrología, geología y estudio de suelos. La vulnerabilidad del territorio ya no permite seguir construyendo en lugares que una y otra vez han sido el epicentro de todo tipo de desastres. Además, aunque hasta ahora únicamente se han escuchado amonestaciones verbales, es posible esperar un mínimo de consecuencia entre las declaraciones y los hechos. Esto es necesario no sólo por razones éticas, sino también políticas. En el momento presente, el Estado salvadoreño se encuentra debilitado no sólo desde el punto de vista financiero, sino también desde el ideológico-político. Con todo, el nuevo régimen mantiene una reserva moral considerable y, desde luego, un apoyo masivo de la población.

La deshonestidad cultivada por los gobiernos areneros jamás debe repetirse en este país, no sólo por las estafas, desfalcos, robos cometidos contra las arcas del Estado, sino por malversar ayudas internacionales y permitir alegremente la evasión y la elusión fiscal, así como el contrabando. Es más, la corrupción en la entrega de permisos para que los constructores “amigos del partido” destruyeran macizos boscosos y desforestaran regiones que han constituido desde largo tiempo reservas forestales, con nichos ricos en especies de la flora y la fauna, son una de las principales causas para que los grandes deslaves se produzcan en el volcán de San Salvador, la finca El Espino, la Cordillera del Bálsamo y otros sitios tanto en la zona metropolitana como en San Vicente, San Miguel, Santa Ana, La Libertad y Usulután.

Los funcionarios actuales de Protección Civil, Gobernación, Ministerios de Medio Ambiente y Obras Públicas han adelantado que el programa de asistencia no sólo va encaminado a ayudar a las familias damnificadas sino que en un enfoque global reconstruir de manera distinta muchas de las comunidades e infraestructura dañada. Faltaría, sin embargo, que este reconocimiento de la vulnerabilidad estuviera acompañado de datos más concretos. De otra forma, la desilusión y el escepticismo del ciudadano común inevitablemente aumentarán. Eso ocurrió con los ex funcionarios areneros quienes luego de entregar pequeñas ayudas a las personas y a las comunidades, basándose siempre en “lista de afiliados al partido”, nunca más regresaron y todo se quedó en la publicidad y en la propaganda.

El gobierno del presidente Funes, en una medida rápida y efectiva, ha reasignado 150 millones de dólares del programa anticrisis para contribuir a la reactivación de comunidades afectadas por las inundaciones, así como para ayudar a las familias que han perdido sus viviendas y sus cultivos. La coordinación nos parece eficiente y hemos comprobado como las instituciones involucradas (Medio Ambiente, Obras Públicas, Protección Civil, Salud Pública, gobernaciones, alcaldes, diputados, Educación, Gobernación, Defensa, Seguridad Pública y otras instancias) se han movilizado rápidamente a las zonas afectadas. Es lo menos que se podía esperar de un régimen que desde un principio se mostró a favor de los “más vulnerables”, en una “opción por los pobres”, como expresó claramente el primer mandatario en su discurso de toma de posesión.

La verdad no parece que esto sea demasiado pedir, que las familias que se quedaron sin techo (vivía en casas de lámina y de cartón) en zonas marginales como Fenadesal y otras en Soyapango, sean reubicadas en otros lugares y entregarles hogares decentes, dignos, para iniciar una obra social y humanitaria. Quizás a algunos políticos, sobre todo del espectro de la derecha, la medida les parezca antipática y fuera de proporciones por el inmenso valor a favor del gobierno y de determinado partido político que ella tenga; pero sería parte de ese inmenso programa de Casa para Todos que ya ha comenzado y que entendemos comienza a materializarse con la primera entrega en diciembre de este año.

De los grandes desastres surgen también grandes oportunidades. Los ejemplos sobran en el mundo. De hecho, ahora que ya tenemos relaciones diplomáticas con Cuba debe aprovecharse la experiencia y el conocimiento que los cubanos tienen en la materia para solicitarles asesoría y capacitación. Lo mismo Obras Públicas debe firmar convenios con la embajada del Japón, que tienen también mucha experiencia en sismos y en solucionar rápidamente grandes hundimientos en la tierra. Estamos seguros que esas famosas cárcavas y “mega” hoyos como aquí les llaman, serían efectivamente reparados con alta tecnología por expertos de ese país del Sol Naciente. Sobre estos temas de convenios y cooperación de muchos países del mundo, profundizaremos en próximos comentarios.

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