27.1.10

El miedo a la expresión y voluntad popular

En acatamiento de las disposiciones del Código Municipal, el alcalde de Zacatecoluca realizó una consulta popular para que los habitantes de la ciudad se manifestaran en torno al ordenamiento de la cabecera, sobre todo de las ventas ambulantes, estacionarias, el transporte urbano, la remodelación del parque, monumentos y parte del patrimonio histórico y cultural. Un evento supervisado por el Tribunal Supremo Electoral, sin derecho a voz ni voto, tal como lo expresaron previamente en un comunicado publicado en los medios de difusión del país.

Las alcaldías realizan al menos dos veces al año los cabildos abiertos, tal como lo señala el Código Municipal, para informar a la población de las obras y de los proyectos por realizar, obtienen ideas e insumos de la gente, aprobación de los mismos o sugerencias para mejorarlos o emprender otro tipo de acciones. Es una pequeña muestra de la importancia de la “democracia participativa” y no simplemente de hacer, ejecutar y ordenar porque los alcaldes han sido electos por el voto popular para “ejercer soberanía”. El mandato del pueblo va mucho más allá de la simple administración de una comuna.

Sin embargo, el fascista dinosaurio de el diario de hoy, un ser perverso, inhumano y oscurantista, califica de “farsa” la consulta popular, al tiempo de distorsionar los hechos y mentir descaradamente al decir que “unos cuantos miles de campesinos, que ni viven ni trabajan en esa cabecera, fueron acarreados para votar…” A renglón seguido recuerda que “el acarreo” de votantes, también lo hacía el general Martínez, “como también lo hizo Osorio en los cincuenta”. El odio visceral de este caballero, su estado senil, lo lleva a inventar y entrar en evidente contradicción con hechos que sí han sido censurables en los gobiernos de Arena. Vamos a refrescarle la memoria:

El alcalde de San Salvador, Norman Quijano, con su equipo de campaña y logística dirigido por el fallecido Adolfo Torres, trasladó a miles de votantes de varios municipios de San Salvador, para votar en la capital. Una situación denunciada por dirigentes del FMLN y comprobada con fotografías, documentos como DUI y testimonios de los mismos votantes. El diario de hoy tan dado a “las investigaciones” periodísticas cuando se trata de favorecer al partido Arena y atacar a sus rivales políticos, no informó sobre tales denuncias y, por el contrario, las noticias tenían como fuente a funcionarios del entonces gobierno y altos personeros de Arena, quienes “rechazaban” las acusaciones de fraude o “rueda de caballitos” y explicaban que se trataba de “maniobras de la oposición para justificar su derrota en las urnas”.

En la última campaña presidencial las “informaciones” de el diario hoy fueron perversas, constantes y calumniadoras en contra del FMLN y su fórmula presidencial. Las mentiras arreciaron cuando sus mismas encuestas les decían que el partido de izquierda iba muy adelante en las preferencias electorales. Se inventaron noticias como: grupos irregulares de hombres armados (publicaban hasta fotografías de supuestos “terroristas” con capuchas del FMLN), adiestramiento militar de niños en la comunidad de El Paisnal, fotografías de manifestantes “violentos” en Nicaragua, con camisetas del FMLN, “hallazgos graves” con implicaciones de altos dirigentes del FMLN en una súper computadora blindada encontrada en las selvas ecuatorianas, “manifestaciones violentas” con militantes del FMLN, ataques “graves” a la caravana del candidato Rodrigo Ávila y una serie de informaciones tendenciosas más en el orden de la propaganda nazi que de un periodismo serio y profesional.

Todas las noticias y comentarios durante el periodo electoral, por supuesto a favor del partido de gobierno y de sus candidatos y en contra del FMLN y su fórmula presidencial. Cuando sus asesores de campaña comprobaron que “era contraproducente” atacar a Mauricio Funes, la emprendieron groseramente contra el candidato a la vicepresidencia Salvador Sánchez Cerén. El medio en mención se hizo eco de mentiras y calumnias descomunales, no sólo mediante las noticias sino que en los editoriales bajo la responsabilidad de uno de los peores terroristas verbales de la historia nacional. Cuando se conoció que Arena preparaba un “fraude “monumental”, acarreando votantes de Guatemala, Honduras y Nicaragua, se ignoró la denuncia y las pruebas presentadas por los dirigentes del FMLN.

Ahora con un hecho tan importante para la ciudad de Zacatecoluca, el dinosaurio suelta toda su furia, su rabia desenfrenada, llevando la actividad política a fronteras insospechadas. La misma “madera” (noticia de primera plana) dedicada al triunfo de la ultraderecha en Chile, también fue “utilizada” al consignar “el fracaso de la consulta popular” en Zacatecoluca. Es decir, ya no se trata de una simple información, de un hecho que debe servir de ejemplo para otros municipios, sino que “de la derrota de los comunistas”, de los Castro, de Cuba, de los Chávez, de Venezuela; de los sandinistas de Nicaragua. Y es más miente descaradamente al expresar en su editorial que “…lo más significativo es que ningún particular en Zacatecoluca sabía cuáles eran los propósitos de la consulta al pueblo, fuera de darle al alcalde un cheque en blanco para que hiciera lo le daba su real gana”. La consulta popular, la participación de los ciudadanos, constituye una aberración y un claro ejemplo de cómo se pretenden implantar modelos de otros países, sobre todo de Venezuela, Cuba, Ecuador y Bolivia, según la anacrónica y antihistórica forma de pensar de Altamirano Madriz.

Si de algo estaban totalmente informados los habitantes de Zacatecoluca era de los objetivos de la consulta popular, preparada con meses de anticipación, tal que hasta el Tribunal Supremo Electoral brindó asesoría en los distintos niveles, sobre todo en las mesas receptoras de votos y en la instalación de los centros de votación. A este respecto la falsa noticia se define como el hecho de publicar una información contraria a la verdad. Aquí no se trata de negligencia o imprudencia, simplemente al dinosaurio de el diario de hoy lo guía el odio y esa “pila” ideológica de la que nunca se ha podido librar. En este caso comentado, como en todos los que hemos mencionado, la verdad ha sido falsificada intencionalmente.

El alcalde y todas las autoridades municipales de Zacatecoluca han sido difamadas, se han alterado los hechos y se ha calumniado un proceso limpio, transparente. La única reparación que cabe es el restablecimiento de la verdad. Si el dinosaurio se respetara asimismo y a sus lectores, debería de conceder el derecho de respuesta a las personas injuriadas; pero como ya es norma y tradición en la política editorial e informativa de el diario de hoy, ese derecho consignado en los códigos de honor de los países civilizados, jamás lo podremos ver en este caso. Ni pago de daños ni perjuicios. Con todo, la población, en este caso de Zacatecoluca, puede tomar una clara opción: no comprar nunca más este periódico y propinarle una bofetada a este ser despreciable, fascista y terrorista.

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