26.1.10

La lenta agonía de Arena

Los políticos son personas especiales: optimistas, perseverantes, atrevidos, demagogos, mentirosos, hipócritas, cínicos y paremos de los calificativos. No hay problema planteado o demanda de las personas que no tenga solución. En campaña electoral ofrecen el cielo y la tierra, es popular la anécdota de construir puente para facilitar el tránsito de personas y vehículos; al decirles que no existe río, ofrecen trabajar con las fuerzas de la naturaleza para desviar aguas de otro municipio y posibilitar que la comunidad cuente con uno.

Los políticos no tienen escrúpulos, engañan a la gente y vencen toda clase de obstáculos en busca de un puesto público. Les gusta ser diputados por el sueldo devengado, las prebendas y las oportunidades de viajar gratis a distintos lugares del mundo. Los requisitos para optar al cargo hablan de “instrucción notoria”, pero hay muchos que lo único que les falta es rebuznar. Muchos afrontan problemas con el fisco y tienen cuentas pendientes en almacenes, gasolineras y quizás hasta con las farmacias. Sin embargo, la Corte de Cuentas y las alcaldías les extienden el finiquito y la constancia de buena conducta. De la noche a la mañana se convierten en ciudadanos ejemplares.

“En manada” son fuertes, expresivos, felices y con una energía física y mental que ya quisieran los boxeadores. Nunca aceptan su responsabilidad en el fracaso de un programa o plan del partido, tampoco cuando ocurren deserciones o expulsiones de sus correligionarios. Siempre encuentran la excusa perfecta : “el compañero no compartía nuestros postulados” o “fue comprado por el dinero de personas interesadas en destruirnos”. Se creen iluminados y los escogidos para sacar adelante a la comunidad o el país. Los únicos que saben de política y de cómo aconsejar al alcalde, al señor Ministro o al gobernador.

El optimismo y la esperanza nunca la pierden. Arena, por ejemplo, no tiene retorno y es de esas especies a punto de extinguirse. Los señores Hugo Barrera y Mario Acosta, hablan, por ejemplo, de relanzar al partido “con una combinación de caras nuevas y viejas”. En primer lugar, no puede rescatarse una institución política totalmente desprestigiada y señalada por la población como nido de corruptos, violadores de los derechos humanos y propiciadora de privilegios para los grupos económicamente poderosos del país. En segundo, cómo pueden hablar de “sangre nueva” cuando sus principales dirigentes son Alfredo Cristiani, Ana Vilma de Escobar, Milagro Navas, Barrera, Acosta, Armando Calderón Sol, Donato Vaquerano y paremos de contar.

Hace una semana un canal de televisión informó sobre la Nueva Junta Directiva de Arena en el Departamento de Usulután. Lo mostrado por las cámaras fue triste y lamentable: la mayoría de sillas vacías y unas cuantas personas tratando de aparentar fortaleza, unidad y alegría. Sin embargo, el señor Cristiani continúa restándole importancia a la sangría de militantes del partido: “son traidores, renegados”, afirma. Cuando la directiva departamental de Ahuachapán, encabezada por el alcalde de la cabecera Rafael Morán, renunció de Arena, los denigró acusándoles de haber “recibido dinero de otro instituto político”. Temeraria y peligrosa afirmación. Lo puede decir porque está acostumbrado a “ordenar” a sus títeres y lacayos. Las leyes le tienen sin cuidado; todo lo puede el dinero, como decía Rubén Darío.

Don Hugo y don Mario no pueden mostrar debilidad y pesimismo, hacen de “tripas corazón” y “mantienen en alto el estandarte” no importa que el barco haga aguas y esté a punto de naufragar totalmente. Hay esperanzas, ilusiones, de “levantar el muerto”, la agonía no significa deceso, nada más un tropiezo en el camino. Los políticos son optimistas, audaces, impredecibles. Mientras vean unas cuantas personas, militantes de hueso tricolor alzando el puño y cantando el himno, se sienten amparados, estimulados a seguir adelante. Cómo les brillan los ojos cuando ven a unos centenares de hombres y mujeres gritando y dando vivas y aplausos al fundador de los Escuadrones de la Muerte y también de Arena. Llegan al orgasmo y a la cima del ridículo. Así son los políticos.

Nunca se dan por vencidos, la consigna es engañar, mentir y hacer demagogia. Las personas, los militantes, los correligionarios son importantes mientras sirvan “a la causa” y ayuden a conseguir votos para llevarlos al cargo público. Después viene la amnesia y como por encanto se olvidan de las promesas, de los “amigos” y de todas aquellas personas que les ofrecieron su casa para las reuniones y de paso gastaron unos centavos para dar café y pan a los asistentes. En las comunidades las rivalidades políticas son constantes. Viejas amistades quedan en el olvido por servir indistintamente a los políticos. A estos les importa “un comino” que la familia se divida o los compadres rompan una vieja tradición de respeto y amistad.

Los políticos de Arena tienen fe, confianza, en “la fortaleza de su partido”, en la combatividad y fidelidad de sus militantes. Desde luego, el PCN fue el artífice del engaño, de la hipocresía, la demagogia y el cinismo; pero han quedado reducidos a nada, a simples comparsas; lo mismo ha ocurrido con la Democracia Cristiana. Otros tránsfugas no corrieron igual suerte, simplemente desaparecieron del escenario político. Los Guardado, los Villalobos, los Martínez. Arena podrá sobrevivir pero nada más será la sombra, la pálida y triste imagen de “lo que una vez fue”. Las encuestas de prestigiosas instituciones y universidades le otorgan un 18% de aceptación popular. Ya no tienen forma de subir el porcentaje, nada más de seguir la curva descendente; pero los políticos y sus dirigentes, son optimistas. Al menos, es la carta de los perdedores.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues la verdad de las cosas es que no se como es posible que ARENA siga aun con vida, bueno no nos vayamos tan lejos, Norman Quijano llego a quitarle la alcaldia al FMLN gracias a una campaña que... ¡POR DIOS!!!! yo creo que si Norman Quijano le mete tanta paja a las mujeres, como paja metio esa vez creo que bien tendria unas sus 700 mujeres como el Rey Salomon.

Los siertode todo es que todo este problema de ARENA viene del no poder afrontar la derrota de marzo del año pasado.

E. B. dijo...

Lo que le pasa a ARENA es loque tarde o temprano pasa... se les da el poder, abusande el... y cuando lo pierden... no lo saben afrontar

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