Dos temas por comentar esta semana: la oposición de los sectores más recalcitrantes al Programa Nacional de Alfabetización, apenas anunciado por el Ministerio de Educación y a la modificación aprobada por la Asamblea Legislativa para suprimir el cobro de acceso, tributo o renta de la cuota de telefonía fija. Ambos hechos ayudarían mucho a una población agobiada por la crisis económica y el analfabetismo. No verlo y entenderlo así es conspirar contra las reivindicaciones más sentidas del pueblo salvadoreño.
Como siempre, el diario de hoy encabeza la cruzada a favor de las transnacionales de la telefonía y en contra de las aspiraciones populares. Al menos, su fósil director es coherente en su trasnochado pensamiento político e ideológico de favorecer a la clase económicamente poderosa y de oposición a las organizaciones sociales y partidos políticos, como el FMLN, que justamente claman por evitar abusos supuestamente “legales” y proteger la economía no sólo de los hogares más vulnerables, sino de las capas medias muy afectadas por las medidas impositivas y retardatarias de los cuatro regímenes areneros.
El razonamiento del dinosaurio de el diario de hoy se centra en que al eliminarse el “cargo fijo”, existe “la posibilidad de que las empresas entren en un proceso de supresión de empleados y freno a la inversión en nueva tecnología, como efecto de la desconfianza generada por la inconsulta ruptura de términos contractuales (…) el proceso podría culminar en el cierre del servicio…”
En esta línea de razonamiento, le preguntaríamos al dinosaurio ¿por qué las dos grandes empresas, y sobre todo una, que controlan el mercado de la telefonía fija aceptan por propia voluntad reducir la tarifa o el tributo por ese “cargo fijo”? Si la medida aprobada por mayoría de diputados afectara su inversión, sus operaciones y sus costos ¿por qué no han presentado a la Comisión Política de la Asamblea Legislativa y a la SIGET un informe detallado de sus inversiones en moderna tecnología, nuevas inversiones, ganancias y pérdidas? La gran verdad salta a la luz pública: desde 1997, cuando se produjo la privatización y venta de activos de ANTEL, en este país se ha producido un robo descarado contra la débil economía hogareña de los salvadoreños, una explotación brutal avalada por el marco jurídico aprobado en su momento por la Asamblea Legislativa y que ahora puede reivindicarse con esa medida de dejar sin efecto el abusivo cobro por “cargo fijo”.
No se trata de reflexionar sobre si “ya ganaron suficiente” en 13 años de abuso y estafar “legalmente” a los usuarios del servicio, tampoco si “ganaron lo suficiente para amortizar la inversión, mantener actualizados los servicios, formar reservas de contingencia y (…) cubrir los compromisos bancarios y financiamientos si las operaciones se cortan de golpe…” El razonamiento del dinosaurio de el diario de hoy es atentatorio y cargado de favoritismo hacia las empresas transnacionales de las comunicaciones telefónicas. Desde luego, que han obtenido millonarias ganancias por medio de una “argucia legal”, decretada por gobiernos neoliberales que han privilegiado la mercancía sobre el inmenso valor de la persona humana.
No se trata tampoco de “cortar operaciones de golpe”, sino de reivindicar un legítimo derecho del pueblo salvadoreño a no dejarse timar ni permitir que se siga cobrando un tributo o una renta como hacían los señores feudales con los campesinos. La diferencia con esa época en la que todavía vive anclado el director de el diario de hoy, es que ahora gozamos de derechos políticos y jurídicos, no siempre aplicados ni suficientemente garantizados para los sectores populares, pero al fin estipulados en la Constitución de la República y en las leyes secundarias. Finalmente otra interrogante ¿en qué otro país del mundo gozarían de los privilegios y ganancias aquí obtenidas? ¿Por qué si no están de acuerdo en la supresión del “cargo fijo” no desmantelan sus operaciones y trasladan sus inversiones a otras regiones?
El Programa Nacional de Alfabetización
El diario de hoy y su dinosaurio director han emprendido una feroz campaña contra la feliz iniciativa del Ministerio de Educación de poner en marcha el Programa Nacional de Alfabetización, con el pretexto que es “un mecanismo para indoctrinar a los menores”. El hecho de tomar en cuenta a las alcaldías, organizaciones sociales y otros sectores de la población, a juicio de este caballero, son recursos para “vulnerar” nuestro sistema de valores y las libertades y la democracia.
Se asustan los retardatarios de la historia, los anclados en la prehistoria, de que se pueda utilizar el método cubano de “Yo sí puedo”, el cual ha sido avalado por la UNESCO, es decir las Naciones Unidas, como uno de los programas más exitosos en cualquier país dónde se haya realizado. Los documentos y proyectos iniciales preparados por el Ministerio de Educación, con la asesoría de expertos en la materia, han sido distribuidos a distintas instituciones para su enriquecimiento, sugerencias y aportes. Nada se ha hecho a espaldas y, por el contrario, como es norma de este gobierno, se ha abierto a la más amplia consulta nacional.
La misma empresa privada se contradice en su visceral oposición al proyecto de alfabetización, pues siempre ha sostenido la necesidad de la investigación, de la formación plena y el ingreso de los estudiantes a un mundo de conocimientos para una mejor preparación de los salvadoreños con el objetivo supremo de competir con mayor fuerza en la globalización. ¿Cuál es la razón y el sustento legal entonces para rechazar los planes del Ministerio de Educación? Sencillamente el ingrediente ideológico, la cercanía del FMLN con el gobierno de Cuba.
Tanto la “gran empresa privada”, los oligarcas, como el dinosaurio de el diario de hoy, quisieran una campaña nacional de alfabetización elitista, totalmente fuera del contexto de nuestra realidad, es decir, reproductora de los mismos “valores” del mercantilismo, del neoliberalismo, donde se enseñara a los niños y a los adultos con una cartilla deshumanizada y con fuertes componentes enfocados a la alfabetización y educación de adultos con fines de alcanzar la prosperidad y la felicidad mediante la “formación para la producción”. Nada de hablar de impulsar un programa novedoso con fines políticos e implicaciones educativas.
El Programa Nacional de Alfabetización si de verdad intenta derribar los muros de la ignorancia y el desconocimiento, debe enfocarse en enseñar con base en nuestra realidad, con los valores, las tradiciones y los principios que conforman nuestra identidad como país y nación. Explicarle a los analfabetos cuáles son las trabas legales o no que impiden nuestro desarrollo, los motivos estructurales de la pobreza marginal y extrema, la verdadera historia de la acumulación de la riqueza, las diferencias de “clase”, la oprobioso desigualdad de la sociedad. Los futuros ciudadanos, deben contar con entera libertad para preguntar y conocer de todas sus dudas e inquietudes. ¿Cuál es el temor a que discutan y lean sobre distintas formaciones económico-sociales? Los niños, jóvenes y adultos en pleno siglo XXI tienen el pleno derecho a conocer sobre los regímenes de la comunidad primitiva, esclavista, el feudalismo, el socialismo, el comunismo, el capitalismo y todos los modelos de sociedad que existieron o existirán.
Si esto se llama ideologización educativa, pues bienvenida sea y nadie debe extrañarse por una mayor participación de los sectores organizados o no de la sociedad en un Programa Nacional de Alfabetización y Educación de Adultos promovido por el gobierno. Aquí no se trata de indoctrinar o confundir a la persona, como perversamente o quizás más por razones de ignorancia señala el hijo del fundador de los Escuadrones de la Muerte. Se trata de llegar a la raíz de los problemas, de las causas que producen o generan la pobreza, la migración de miles de salvadoreños o de la delincuencia desenfrenada y del crimen organizado. En el fondo, los oligarcas y sus testaferros defienden sus privilegios, sus intereses, “su derecho” a seguir explotando las necesidades de nuestra población. Sus alegatos sobre “el peligro de nuestras libertades y la democracia”, son simples escaramuzas y pretextos para atemorizar a la población y mantener el estado de cosas que por más de 188 años ha mantenido en la pobreza y en la ignorancia a las mayorías poblacionales.
Como siempre, el diario de hoy encabeza la cruzada a favor de las transnacionales de la telefonía y en contra de las aspiraciones populares. Al menos, su fósil director es coherente en su trasnochado pensamiento político e ideológico de favorecer a la clase económicamente poderosa y de oposición a las organizaciones sociales y partidos políticos, como el FMLN, que justamente claman por evitar abusos supuestamente “legales” y proteger la economía no sólo de los hogares más vulnerables, sino de las capas medias muy afectadas por las medidas impositivas y retardatarias de los cuatro regímenes areneros.
El razonamiento del dinosaurio de el diario de hoy se centra en que al eliminarse el “cargo fijo”, existe “la posibilidad de que las empresas entren en un proceso de supresión de empleados y freno a la inversión en nueva tecnología, como efecto de la desconfianza generada por la inconsulta ruptura de términos contractuales (…) el proceso podría culminar en el cierre del servicio…”
En esta línea de razonamiento, le preguntaríamos al dinosaurio ¿por qué las dos grandes empresas, y sobre todo una, que controlan el mercado de la telefonía fija aceptan por propia voluntad reducir la tarifa o el tributo por ese “cargo fijo”? Si la medida aprobada por mayoría de diputados afectara su inversión, sus operaciones y sus costos ¿por qué no han presentado a la Comisión Política de la Asamblea Legislativa y a la SIGET un informe detallado de sus inversiones en moderna tecnología, nuevas inversiones, ganancias y pérdidas? La gran verdad salta a la luz pública: desde 1997, cuando se produjo la privatización y venta de activos de ANTEL, en este país se ha producido un robo descarado contra la débil economía hogareña de los salvadoreños, una explotación brutal avalada por el marco jurídico aprobado en su momento por la Asamblea Legislativa y que ahora puede reivindicarse con esa medida de dejar sin efecto el abusivo cobro por “cargo fijo”.
No se trata de reflexionar sobre si “ya ganaron suficiente” en 13 años de abuso y estafar “legalmente” a los usuarios del servicio, tampoco si “ganaron lo suficiente para amortizar la inversión, mantener actualizados los servicios, formar reservas de contingencia y (…) cubrir los compromisos bancarios y financiamientos si las operaciones se cortan de golpe…” El razonamiento del dinosaurio de el diario de hoy es atentatorio y cargado de favoritismo hacia las empresas transnacionales de las comunicaciones telefónicas. Desde luego, que han obtenido millonarias ganancias por medio de una “argucia legal”, decretada por gobiernos neoliberales que han privilegiado la mercancía sobre el inmenso valor de la persona humana.
No se trata tampoco de “cortar operaciones de golpe”, sino de reivindicar un legítimo derecho del pueblo salvadoreño a no dejarse timar ni permitir que se siga cobrando un tributo o una renta como hacían los señores feudales con los campesinos. La diferencia con esa época en la que todavía vive anclado el director de el diario de hoy, es que ahora gozamos de derechos políticos y jurídicos, no siempre aplicados ni suficientemente garantizados para los sectores populares, pero al fin estipulados en la Constitución de la República y en las leyes secundarias. Finalmente otra interrogante ¿en qué otro país del mundo gozarían de los privilegios y ganancias aquí obtenidas? ¿Por qué si no están de acuerdo en la supresión del “cargo fijo” no desmantelan sus operaciones y trasladan sus inversiones a otras regiones?
El Programa Nacional de Alfabetización
El diario de hoy y su dinosaurio director han emprendido una feroz campaña contra la feliz iniciativa del Ministerio de Educación de poner en marcha el Programa Nacional de Alfabetización, con el pretexto que es “un mecanismo para indoctrinar a los menores”. El hecho de tomar en cuenta a las alcaldías, organizaciones sociales y otros sectores de la población, a juicio de este caballero, son recursos para “vulnerar” nuestro sistema de valores y las libertades y la democracia.
Se asustan los retardatarios de la historia, los anclados en la prehistoria, de que se pueda utilizar el método cubano de “Yo sí puedo”, el cual ha sido avalado por la UNESCO, es decir las Naciones Unidas, como uno de los programas más exitosos en cualquier país dónde se haya realizado. Los documentos y proyectos iniciales preparados por el Ministerio de Educación, con la asesoría de expertos en la materia, han sido distribuidos a distintas instituciones para su enriquecimiento, sugerencias y aportes. Nada se ha hecho a espaldas y, por el contrario, como es norma de este gobierno, se ha abierto a la más amplia consulta nacional.
La misma empresa privada se contradice en su visceral oposición al proyecto de alfabetización, pues siempre ha sostenido la necesidad de la investigación, de la formación plena y el ingreso de los estudiantes a un mundo de conocimientos para una mejor preparación de los salvadoreños con el objetivo supremo de competir con mayor fuerza en la globalización. ¿Cuál es la razón y el sustento legal entonces para rechazar los planes del Ministerio de Educación? Sencillamente el ingrediente ideológico, la cercanía del FMLN con el gobierno de Cuba.
Tanto la “gran empresa privada”, los oligarcas, como el dinosaurio de el diario de hoy, quisieran una campaña nacional de alfabetización elitista, totalmente fuera del contexto de nuestra realidad, es decir, reproductora de los mismos “valores” del mercantilismo, del neoliberalismo, donde se enseñara a los niños y a los adultos con una cartilla deshumanizada y con fuertes componentes enfocados a la alfabetización y educación de adultos con fines de alcanzar la prosperidad y la felicidad mediante la “formación para la producción”. Nada de hablar de impulsar un programa novedoso con fines políticos e implicaciones educativas.
El Programa Nacional de Alfabetización si de verdad intenta derribar los muros de la ignorancia y el desconocimiento, debe enfocarse en enseñar con base en nuestra realidad, con los valores, las tradiciones y los principios que conforman nuestra identidad como país y nación. Explicarle a los analfabetos cuáles son las trabas legales o no que impiden nuestro desarrollo, los motivos estructurales de la pobreza marginal y extrema, la verdadera historia de la acumulación de la riqueza, las diferencias de “clase”, la oprobioso desigualdad de la sociedad. Los futuros ciudadanos, deben contar con entera libertad para preguntar y conocer de todas sus dudas e inquietudes. ¿Cuál es el temor a que discutan y lean sobre distintas formaciones económico-sociales? Los niños, jóvenes y adultos en pleno siglo XXI tienen el pleno derecho a conocer sobre los regímenes de la comunidad primitiva, esclavista, el feudalismo, el socialismo, el comunismo, el capitalismo y todos los modelos de sociedad que existieron o existirán.
Si esto se llama ideologización educativa, pues bienvenida sea y nadie debe extrañarse por una mayor participación de los sectores organizados o no de la sociedad en un Programa Nacional de Alfabetización y Educación de Adultos promovido por el gobierno. Aquí no se trata de indoctrinar o confundir a la persona, como perversamente o quizás más por razones de ignorancia señala el hijo del fundador de los Escuadrones de la Muerte. Se trata de llegar a la raíz de los problemas, de las causas que producen o generan la pobreza, la migración de miles de salvadoreños o de la delincuencia desenfrenada y del crimen organizado. En el fondo, los oligarcas y sus testaferros defienden sus privilegios, sus intereses, “su derecho” a seguir explotando las necesidades de nuestra población. Sus alegatos sobre “el peligro de nuestras libertades y la democracia”, son simples escaramuzas y pretextos para atemorizar a la población y mantener el estado de cosas que por más de 188 años ha mantenido en la pobreza y en la ignorancia a las mayorías poblacionales.





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