El movimiento GANA, partido político actualmente en formación, surgió de la deserción de doce diputados de Arena, a los que se han ido uniendo alcaldes, directivos municipales, departamentales y nacionales, activistas y miembros de base. Es la más clara expresión del declive y el derrumbe de una institución política acostumbrada al verticalismo, al autoritarismo y a la utilización de los recursos estatales para sus propios fines y a obtener privilegios para toda clase de negocios corporativos e individuales. De esto hay suficientes pruebas, documentos y testimonios que al final han sentenciado la muerte anunciada de Arena.
Los dirigentes de este partido en formación, GANA, pues, se han movilizado a lo largo y ancho del territorio nacional organizando sus estructuras, afiliando y buscando firmas para su inscripción oficial en el Tribunal Supremo Electoral. Tienen muchos recursos económicos como ha quedado demostrado con la campaña agresiva desarrollada, el pago de activistas, la apertura de locales en cabeceras departamentales y municipios, así como en la compra de pintura y la contratación de conjuntos musicales para animar los distintos actos proselitistas. ¿De dónde provienen esas enormes cantidades de dinero? Sus adversarios políticos, sobre todo de Arena, aseguran que del ex presidente Antonio Saca.
La mayoría de sus afiliados vienen del partido Arena; pero también en una estrategia bien calculada insisten en el llamado a los jóvenes para integrarse a GANA. Si en el fondo existiera honradez de propósitos, si los asistiera un mínimo de dignidad, de ética política, diríamos que es sano aconsejar y pedir a la juventud participar en los procesos y las contiendas electorales así sea sólo para precisar un hecho fundamental: el derecho a decidir por quién votar. No a votar nada más, a estampar una firma para lograr un reconocimiento oficial exigido por las leyes de la república. A participar con el pueblo para hacer la política que conviene al pueblo. Para señalar nuevos caminos. Para dignificar la lucha política. Para detener la ola de abyección, de mentira y de oportunismo que desde hace años amenaza con ahogar la incipiente vida democrática en El Salvador. Para conjurar, en fin, la violencia que caracteriza el escenario de la contienda política.
No nos agradan los políticos, su comportamiento y su cínica demagogia; pero entendemos que los partidos registrados o en vías de hacerlo tengan sus peculiares maneras de elegir sus candidatos, y de hacer política. Son maneras y métodos que sus militantes consideran útiles y hasta democráticos. Pues como señala la Constitución es la única forma de “acceder al gobierno” nacional o local. Pero hay algo más profundo y de contenido: ninguno de los partidos políticos acompañan las grandes necesidades de la población. Quizás algunas ocasiones el FMLN. Nos referimos a las luchas por el agua, por la protección del medio ambiente, como oponerse a la construcción de presas hidroeléctricas, a la minería y a la tala indiscriminada de árboles, tal como sucede actualmente en la Finca El Espino, que representa el último pulmón de la zona metropolitana.
¿Cuáles partidos políticos, con excepción del FMLN, acompañaron a sectores organizados en las grandes movilizaciones contra la privatización de la salud? Ese movimiento todavía en la memoria de los salvadoreños fue un acontecimiento político y cívico importante, en el que manifestaron su opinión cientos de miles de compatriotas de muy diversa extracción social, y que recibió el apoyo de más del 70% de la población como lo consignaron las distintas encuestas. Fue esta protesta organizada la que impidió la privatización de la salud ya preparada en sendos documentos por el presidente Francisco Flores. Nos agradó el apoyo mostrado, en esas memorables gestas, de los sectores estudiantiles. Y esa juventud, ahora adulta y profesional, tiene otras prioridades; pero puede sentirse orgullosa de haber contribuido a desmontar una arremetida más del neoliberalismo mercantilista contra la población.
Esa “juventud de ayer” que ahora puede votar, busca también por quien votar. Y no confía en los partidos políticos existentes porque, entre otras razones, sabe que los políticos que los dirigen nada más buscan su bienestar personal, no les interesa el bien colectivo, no son solidarios ni seguidores de las grandes y auténticas causas populares. No basta “salirse” de una expresión política corrupta, totalmente desprestigiada como Arena, para exclamar: ¡representamos a una nueva derecha! O ¡surgimos para luchar por las aspiraciones más sentidas del pueblo salvadoreño! Pura demagogia, ardides o palabras fáciles para atraer simpatizantes. Esos “jóvenes de ayer”, las nuevas generaciones, tienen el pleno derecho a preguntarse:
¿Qué partido lucha por el respeto irrestricto a las garantías individuales sistemáticamente violadas?
¿Qué partido lucha porque se imparta justicia pronta y expedita al humilde, al ciudadano sin influencias y sin recursos económicos?
¿Qué partido lucha por una verdadera asistencia a las madres solteras y a los jóvenes con serios problemas familiares?
¿Qué partido lucha por la independencia económica de El Salvador, supeditado en su economía a los monopolios y organismos financieros mundiales?
¿Qué partido lucha por el establecimiento de controles a las inversiones extranjeras y denuncia a los funestos prestanombres?
¿Qué partido lucha porque El Salvador mantenga relaciones diplomáticas con todos los pueblos de la tierra y no sólo con los que conviene a los intereses del imperialismo norteamericano?
¿Qué partido ha luchado contra la corrupción que ha imperado en la administración pública y vuelve intolerable ya la vida de los ciudadanos honrados?
¿Qué partido lucha porque el gobierno sea consecuente con lo que dice y no se hable del respeto a la Constitución mientras se viola; de la democracia sindical mientras no se cumple a cabalidad con todas las prestaciones laborales; de la libertad de culto mientras se tolera la intromisión religiosa en asuntos del Estado?
Los salvadoreños, no sólo la juventud a quien se apela como “reserva estratégica”, saben que no existe partido de tal naturaleza. Todos sabemos que quienes no aceptamos callar nuestra inconformidad y no abdicamos de nuestra dignidad ni de las garantías individuales a que tenemos derecho, corremos muchos peligros porque en El Salvador no se respeta ya el derecho a discrepar, a disentir. Y a quien lo practica se le persigue como “perro del mal”. Pero tanto la juventud como los patriotas sabe también que es necesario y urgente conquistar los derechos democráticos del pueblo, y correr todos los riesgos, y no necesariamente por la vía de los partidos políticos, escuchando sandeces o promesas vacías como acostumbra el señor Orlando Arévalo o cualquiera de esos “nuevos” dirigentes del partido ultraderechista GANA.
Nuestro urgente llamado a los jóvenes, a las nuevas generaciones, es que lean mucho, que estudien y se preparen. Salgan a la calle, a la plaza, al taller, a la fábrica, al campo, para conocer las carencias del pueblo, para oírle, para dialogar con él; para aprender con él a practicar su política del pueblo, la política popular. Para organizarse con él y si ustedes quieren escoger candidatos desde abajo, que serán los mejores ciudadanos de cada lugar, de cada municipio. Y para exigir el respeto a la ley, a los derechos del hombre y de la mujer. A El Salvador.
Al espectáculo vergonzoso que da la estampida de oportunistas de toda laya que se precipitan en busca de la dádiva o del favor del poderoso, los jóvenes deben oponer la actitud gallarda y digna de hombres que buscan servir para proyectarse como hombres en la sociedad para lograr un país mejor. Un El Salvador donde la riqueza se ponga al servicio del pueblo y no de unos cuantos. Un El Salvador donde se condenen la simulación, la mentira, la corrupción, la deshonestidad, y en donde se estimulen la virtud, la honradez y el talento puestos al servicio del pueblo.
Los dirigentes de este partido en formación, GANA, pues, se han movilizado a lo largo y ancho del territorio nacional organizando sus estructuras, afiliando y buscando firmas para su inscripción oficial en el Tribunal Supremo Electoral. Tienen muchos recursos económicos como ha quedado demostrado con la campaña agresiva desarrollada, el pago de activistas, la apertura de locales en cabeceras departamentales y municipios, así como en la compra de pintura y la contratación de conjuntos musicales para animar los distintos actos proselitistas. ¿De dónde provienen esas enormes cantidades de dinero? Sus adversarios políticos, sobre todo de Arena, aseguran que del ex presidente Antonio Saca.
La mayoría de sus afiliados vienen del partido Arena; pero también en una estrategia bien calculada insisten en el llamado a los jóvenes para integrarse a GANA. Si en el fondo existiera honradez de propósitos, si los asistiera un mínimo de dignidad, de ética política, diríamos que es sano aconsejar y pedir a la juventud participar en los procesos y las contiendas electorales así sea sólo para precisar un hecho fundamental: el derecho a decidir por quién votar. No a votar nada más, a estampar una firma para lograr un reconocimiento oficial exigido por las leyes de la república. A participar con el pueblo para hacer la política que conviene al pueblo. Para señalar nuevos caminos. Para dignificar la lucha política. Para detener la ola de abyección, de mentira y de oportunismo que desde hace años amenaza con ahogar la incipiente vida democrática en El Salvador. Para conjurar, en fin, la violencia que caracteriza el escenario de la contienda política.
No nos agradan los políticos, su comportamiento y su cínica demagogia; pero entendemos que los partidos registrados o en vías de hacerlo tengan sus peculiares maneras de elegir sus candidatos, y de hacer política. Son maneras y métodos que sus militantes consideran útiles y hasta democráticos. Pues como señala la Constitución es la única forma de “acceder al gobierno” nacional o local. Pero hay algo más profundo y de contenido: ninguno de los partidos políticos acompañan las grandes necesidades de la población. Quizás algunas ocasiones el FMLN. Nos referimos a las luchas por el agua, por la protección del medio ambiente, como oponerse a la construcción de presas hidroeléctricas, a la minería y a la tala indiscriminada de árboles, tal como sucede actualmente en la Finca El Espino, que representa el último pulmón de la zona metropolitana.
¿Cuáles partidos políticos, con excepción del FMLN, acompañaron a sectores organizados en las grandes movilizaciones contra la privatización de la salud? Ese movimiento todavía en la memoria de los salvadoreños fue un acontecimiento político y cívico importante, en el que manifestaron su opinión cientos de miles de compatriotas de muy diversa extracción social, y que recibió el apoyo de más del 70% de la población como lo consignaron las distintas encuestas. Fue esta protesta organizada la que impidió la privatización de la salud ya preparada en sendos documentos por el presidente Francisco Flores. Nos agradó el apoyo mostrado, en esas memorables gestas, de los sectores estudiantiles. Y esa juventud, ahora adulta y profesional, tiene otras prioridades; pero puede sentirse orgullosa de haber contribuido a desmontar una arremetida más del neoliberalismo mercantilista contra la población.
Esa “juventud de ayer” que ahora puede votar, busca también por quien votar. Y no confía en los partidos políticos existentes porque, entre otras razones, sabe que los políticos que los dirigen nada más buscan su bienestar personal, no les interesa el bien colectivo, no son solidarios ni seguidores de las grandes y auténticas causas populares. No basta “salirse” de una expresión política corrupta, totalmente desprestigiada como Arena, para exclamar: ¡representamos a una nueva derecha! O ¡surgimos para luchar por las aspiraciones más sentidas del pueblo salvadoreño! Pura demagogia, ardides o palabras fáciles para atraer simpatizantes. Esos “jóvenes de ayer”, las nuevas generaciones, tienen el pleno derecho a preguntarse:
¿Qué partido lucha por el respeto irrestricto a las garantías individuales sistemáticamente violadas?
¿Qué partido lucha porque se imparta justicia pronta y expedita al humilde, al ciudadano sin influencias y sin recursos económicos?
¿Qué partido lucha por una verdadera asistencia a las madres solteras y a los jóvenes con serios problemas familiares?
¿Qué partido lucha por la independencia económica de El Salvador, supeditado en su economía a los monopolios y organismos financieros mundiales?
¿Qué partido lucha por el establecimiento de controles a las inversiones extranjeras y denuncia a los funestos prestanombres?
¿Qué partido lucha porque El Salvador mantenga relaciones diplomáticas con todos los pueblos de la tierra y no sólo con los que conviene a los intereses del imperialismo norteamericano?
¿Qué partido ha luchado contra la corrupción que ha imperado en la administración pública y vuelve intolerable ya la vida de los ciudadanos honrados?
¿Qué partido lucha porque el gobierno sea consecuente con lo que dice y no se hable del respeto a la Constitución mientras se viola; de la democracia sindical mientras no se cumple a cabalidad con todas las prestaciones laborales; de la libertad de culto mientras se tolera la intromisión religiosa en asuntos del Estado?
Los salvadoreños, no sólo la juventud a quien se apela como “reserva estratégica”, saben que no existe partido de tal naturaleza. Todos sabemos que quienes no aceptamos callar nuestra inconformidad y no abdicamos de nuestra dignidad ni de las garantías individuales a que tenemos derecho, corremos muchos peligros porque en El Salvador no se respeta ya el derecho a discrepar, a disentir. Y a quien lo practica se le persigue como “perro del mal”. Pero tanto la juventud como los patriotas sabe también que es necesario y urgente conquistar los derechos democráticos del pueblo, y correr todos los riesgos, y no necesariamente por la vía de los partidos políticos, escuchando sandeces o promesas vacías como acostumbra el señor Orlando Arévalo o cualquiera de esos “nuevos” dirigentes del partido ultraderechista GANA.
Nuestro urgente llamado a los jóvenes, a las nuevas generaciones, es que lean mucho, que estudien y se preparen. Salgan a la calle, a la plaza, al taller, a la fábrica, al campo, para conocer las carencias del pueblo, para oírle, para dialogar con él; para aprender con él a practicar su política del pueblo, la política popular. Para organizarse con él y si ustedes quieren escoger candidatos desde abajo, que serán los mejores ciudadanos de cada lugar, de cada municipio. Y para exigir el respeto a la ley, a los derechos del hombre y de la mujer. A El Salvador.
Al espectáculo vergonzoso que da la estampida de oportunistas de toda laya que se precipitan en busca de la dádiva o del favor del poderoso, los jóvenes deben oponer la actitud gallarda y digna de hombres que buscan servir para proyectarse como hombres en la sociedad para lograr un país mejor. Un El Salvador donde la riqueza se ponga al servicio del pueblo y no de unos cuantos. Un El Salvador donde se condenen la simulación, la mentira, la corrupción, la deshonestidad, y en donde se estimulen la virtud, la honradez y el talento puestos al servicio del pueblo.





1 comentarios:
Tenes razón, principalmete en que el FMLN ha sido hasta ahora el que ha forjado el valor etico del trabajo politico, pero hacer de su proyecto la unica opción para sacar al país de atoyadero que han dejado 20 años de ARENA, es irresponsable pues es no estar viendo a ambos lados para pasarce la calle.
Considerar que por que se llego al poder ejecutivo, sin hacerse cargo que su trabajo de campo ha sido tan pobre que en 18 años de su existencia solo hayan alcanzado solo 35 diputados en la asamblea legislativa, cuando para hacer leyes que Funes debería ejecutar, y alcanzar 56 diputados por dos periodos legislativos para´poder hacer los cambios en la constitucion politica y consecuentemente los cambios estructurales necesario que favorezcan a la población no solo a los ricos, es irresponsable y más irresponsable es hecharle a Funes la culpa de la imposibilidada de hacer los cambios necesarios y la aprobación de leyes, sin la sinverguenzada de estar utilizando a la derecha de GANA para aprobarlas, esto es poco honesto para un revolucionario, tal como se consideran los diputaos y la CP.
Un caso, es los cambios en RNPN, cambios que lo que hace es hacer politequería igual a la que hace la derecha, es crear contradiscciones imnecesaria entre el capital y el gobierno, aun dominante por culpa de Funes si no del FMLN por su escaso trabajo politico en las bases para aumentar el numero de diputados en los 18 años de su existencia.
O acaso, ¿te parece nonesto que se este tratando de favorecer a GANA para poder aprobar su induccion en el control del RNPN?.
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