En una amena charla sostenida con un mi compa, me decía que de alguna forma y sin así quererlo, con nuestros posicionamientos políticos le estamos haciendo la segunda, al juego de la derecha de este país respecto al gobierno del “cambio”.
Me argumentaba – digiriéndolo de nuestros escritos – que no nos percatamos que la estrategia del FMLN de sacar a ARENA del poder se cumplió y que la misma suponía de forma tácita, el hecho de posponer – cuasi olvidar – algunas luchas históricas que como izquierda se han enarbolado desde siempre.
Mi compa defiende la coyuntura actual, sosteniendo que este es un gobierno de transición y que no se puede aspirar a grandes reivindicaciones sociales y mucho menos, a lograr aspiraciones de persecución real de la corrupción, ya que no es políticamente correcto o podría significar un desgaste innecesario con actores claves de la gobernabilidad.
Pero mi chero no se quedó con lo anterior, y remató diciéndome que: “El FMLN necesitaba votos exógenos para ganar, y algún precio había que pagar por ellos. Te aseguro que la erogación política por estos votos se sopesó, se calculó y se asumió”.
No creo que mi buen amigo sea el único con esta forma de pensar, creo que al interior del FMLN, hay más correligionarios en la misma sintonía y sentimiento.
En la misma conversación me dijo mi compa que existe otro grupo no menos abundante, que prefiere aguantar y soportarle al presidente Funes sus bravuconerías, sus compromisos con el poder, sus vanidades y principalmente sus ingenuidades políticas; de todas formas cuatro años pasan rápido.
Con lo anterior, mi compa me dejó entrever que todo está fríamente calculado y antes de que me fuera a salir diciendo “No contaban con nuestra astucia” le deslicé un par de apreciaciones que en repetidas oportunidades le he escuchado a la población.
Debe de aceptar públicamente el FMLN que hay apuestas políticas que no han brindado los réditos esperados y mucho menos, aquellos prometidos y comprometidos al pueblo en la campaña electoral.
Si bien es cierto, existía un objetivo claro de derrotar al partido ARENA y ese proceso supondría la erogación de ciertas aspiraciones históricas adeudadas a pueblo, no se le puede decir al pueblo que se dé por servido en el simple hecho de ver a ARENA en la oposición y que espere la siguiente gestión para que conozca el “cambio”.
Figúrate vos, con qué cara el FMLN le puede decir a este pueblo que hemos derrotado a ARENA, si las transnacionales de telefonía y electricidad tienen en el presidente Funes a su principal aliando, en eso volado de esquilmar al pueblo.
Recientemente el presidente Funes dejó entrever que el plan quinquenal no tendría como piedra angular el trabajo realizado por Gerson Martínez en aquella consulta – mesas de trabajo – popular y que sirvió para diagramar la oferta política del FMLN. Ahora resulta que el plan quinquenal supone otras apuestas nunca conocidas por nosotros y por ende, nunca avaladas con nuestro voto o consentimiento.
Dejémonos de pajas y quedemos claros amigos del FMLN, será muy difícil hacerse acreedor de la venia de este pueblo, si esta que era la oportunidad de merecer, la esperada; no brinda los frutos o resultados prometidos, debido a una miopía política y a los limitados candados a favor del pueblo, con los que se negoció desde su génesis la llegada de Funes al poder.
Aún hay formas de quedar bien con el pueblo sin llegar a confrontaciones estériles, en primer lugar, bajen a donde está el pueblo a escucharlo y a trabajar por él. En segundo lugar, las ambiciones por asirse al poder –de existir – déjenlas a un lado, pero sobre todo: “Queremos más Shafick y menos Hugo Martínez”, si saben a lo que me refiero.
Me argumentaba – digiriéndolo de nuestros escritos – que no nos percatamos que la estrategia del FMLN de sacar a ARENA del poder se cumplió y que la misma suponía de forma tácita, el hecho de posponer – cuasi olvidar – algunas luchas históricas que como izquierda se han enarbolado desde siempre.
Mi compa defiende la coyuntura actual, sosteniendo que este es un gobierno de transición y que no se puede aspirar a grandes reivindicaciones sociales y mucho menos, a lograr aspiraciones de persecución real de la corrupción, ya que no es políticamente correcto o podría significar un desgaste innecesario con actores claves de la gobernabilidad.
Pero mi chero no se quedó con lo anterior, y remató diciéndome que: “El FMLN necesitaba votos exógenos para ganar, y algún precio había que pagar por ellos. Te aseguro que la erogación política por estos votos se sopesó, se calculó y se asumió”.
No creo que mi buen amigo sea el único con esta forma de pensar, creo que al interior del FMLN, hay más correligionarios en la misma sintonía y sentimiento.
En la misma conversación me dijo mi compa que existe otro grupo no menos abundante, que prefiere aguantar y soportarle al presidente Funes sus bravuconerías, sus compromisos con el poder, sus vanidades y principalmente sus ingenuidades políticas; de todas formas cuatro años pasan rápido.
Con lo anterior, mi compa me dejó entrever que todo está fríamente calculado y antes de que me fuera a salir diciendo “No contaban con nuestra astucia” le deslicé un par de apreciaciones que en repetidas oportunidades le he escuchado a la población.
Debe de aceptar públicamente el FMLN que hay apuestas políticas que no han brindado los réditos esperados y mucho menos, aquellos prometidos y comprometidos al pueblo en la campaña electoral.
Si bien es cierto, existía un objetivo claro de derrotar al partido ARENA y ese proceso supondría la erogación de ciertas aspiraciones históricas adeudadas a pueblo, no se le puede decir al pueblo que se dé por servido en el simple hecho de ver a ARENA en la oposición y que espere la siguiente gestión para que conozca el “cambio”.
Figúrate vos, con qué cara el FMLN le puede decir a este pueblo que hemos derrotado a ARENA, si las transnacionales de telefonía y electricidad tienen en el presidente Funes a su principal aliando, en eso volado de esquilmar al pueblo.
Recientemente el presidente Funes dejó entrever que el plan quinquenal no tendría como piedra angular el trabajo realizado por Gerson Martínez en aquella consulta – mesas de trabajo – popular y que sirvió para diagramar la oferta política del FMLN. Ahora resulta que el plan quinquenal supone otras apuestas nunca conocidas por nosotros y por ende, nunca avaladas con nuestro voto o consentimiento.
Dejémonos de pajas y quedemos claros amigos del FMLN, será muy difícil hacerse acreedor de la venia de este pueblo, si esta que era la oportunidad de merecer, la esperada; no brinda los frutos o resultados prometidos, debido a una miopía política y a los limitados candados a favor del pueblo, con los que se negoció desde su génesis la llegada de Funes al poder.
Aún hay formas de quedar bien con el pueblo sin llegar a confrontaciones estériles, en primer lugar, bajen a donde está el pueblo a escucharlo y a trabajar por él. En segundo lugar, las ambiciones por asirse al poder –de existir – déjenlas a un lado, pero sobre todo: “Queremos más Shafick y menos Hugo Martínez”, si saben a lo que me refiero.
Atlacatl
el-salvador.blogspot.com





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