Me fui para el centro de la “capirucha” salvadoreña a realizar unos comprados, la dueña de mi salario quiere hacer una sopa de res el día de mañana. Disque, para que me pase la “encachimbada” con la que me ha visto en estos últimos días.
Es natural mi hermano y hermana! Algunas veces te gana la impotencia y la imposibilidad de tantas cosas por hacer y que los que pueden, simplemente no hacen nada. Si a eso le agregas el calor, no joda!
Como chonga, vez por doquier y bien campantes en tremendas “naves” de lujo – que casi te atropellan –, a una canastada de canallas y sinvergüenzas que da grima; principalmente aquellos que trabajan de políticos y que viven de corruptos.
No es broma que más de alguna vez se me ha pasado por la mente, hacerles una señal que va muy acorde con la mentada de madre. Pero en fin, dejaré mi malestar e intención para cuando la vida y el karma me lo permitan.
Bueno, debo de aceptar que tenía mucho tiempo sin venir a comprar al mercado central, la última vez que visité el mercado fue en tiempos de Violeta, cuando había limpieza y orden en donde ahora es una simple y llana samotana. Ahora las ventas callejeras se han tomado nuevamente las calles y el edificio que construyó Violeta, se ve todo desvencijado y medio “verguiadito”.
Por lo anterior, no entiendo cómo es que están “felicitando” al infeliz de Norman, esta derecha mediática y la mercantilista. Si su único “logro” es haberle dado palo a la gente que tenía ventas en los alrededores del parque infantil.
Siguiendo con el encargo de la doña, estaba en lo mejor de comprar cuando una señora medio cachetoncita y con delantal le dijo a otra: “No niña, si los celulares valen 5 mil dólares”. Ahí paré mis orejas, a mi esos celulares estrambóticos me encantan y pensé erróneamente, que las señoras estaban hablando de alguna cachada o de algún furgón.
Con el disimulo que me caracteriza, me fui acercando para escuchar mejor, en tanto escogía los mejores huesos carnudos. Mi sorpresa fue que estaban hablando del precio de los celulares, pero en Zacatraz.
Sin mayor disimulo o temor, una le dijo a otra que un su pariente tiene bien armado un negocito de “rentear” y que para intimidar a los supuestos extorsionados, el susodicho les habla desde el interior de esa cárcel de “máxima” seguridad y como es un “maroso” famoso, no hay quien le niegue petición. En ese instante me puse helado, pague mis vainas y salí chipusteado.
Situaciones se pueden rescatar de esta situación:
1. Mientras no se erradique la corrupción y los delitos que comenten los custodios, por hambre, por temor, por lo que sea; nuestra seguridad en general no se va a lograr. El estado debe de procurar el aislamiento total de estos cabecillas que se encuentran en las cárceles del país, si eso se logra, mucho del impacto de la delincuencia se va a disminuir.
2. Las telefónicas tienen mucha de la culpa de nuestra inseguridad, ya que permiten la activación no solo de teléfonos robados, sino incluso, de chips sin respaldo. Ya lo he comentado en otras oportunidades, un amigo mío que trabaja en una de estas compañías de teléfono, me aseguró que hay salvadoreños con más de 200 teléfonos pre-pago activos y me refiero, a muchos Juan pueblo.
3. Finalmente, la SIGET debería de comenzar un proceso de erradicación de teléfonos celulares “chavelas” y sin respaldo. Formas hay y si no, vean el proceso que se acaba de realizar en México.
Es natural mi hermano y hermana! Algunas veces te gana la impotencia y la imposibilidad de tantas cosas por hacer y que los que pueden, simplemente no hacen nada. Si a eso le agregas el calor, no joda!
Como chonga, vez por doquier y bien campantes en tremendas “naves” de lujo – que casi te atropellan –, a una canastada de canallas y sinvergüenzas que da grima; principalmente aquellos que trabajan de políticos y que viven de corruptos.
No es broma que más de alguna vez se me ha pasado por la mente, hacerles una señal que va muy acorde con la mentada de madre. Pero en fin, dejaré mi malestar e intención para cuando la vida y el karma me lo permitan.
Bueno, debo de aceptar que tenía mucho tiempo sin venir a comprar al mercado central, la última vez que visité el mercado fue en tiempos de Violeta, cuando había limpieza y orden en donde ahora es una simple y llana samotana. Ahora las ventas callejeras se han tomado nuevamente las calles y el edificio que construyó Violeta, se ve todo desvencijado y medio “verguiadito”.
Por lo anterior, no entiendo cómo es que están “felicitando” al infeliz de Norman, esta derecha mediática y la mercantilista. Si su único “logro” es haberle dado palo a la gente que tenía ventas en los alrededores del parque infantil.
Siguiendo con el encargo de la doña, estaba en lo mejor de comprar cuando una señora medio cachetoncita y con delantal le dijo a otra: “No niña, si los celulares valen 5 mil dólares”. Ahí paré mis orejas, a mi esos celulares estrambóticos me encantan y pensé erróneamente, que las señoras estaban hablando de alguna cachada o de algún furgón.
Con el disimulo que me caracteriza, me fui acercando para escuchar mejor, en tanto escogía los mejores huesos carnudos. Mi sorpresa fue que estaban hablando del precio de los celulares, pero en Zacatraz.
Sin mayor disimulo o temor, una le dijo a otra que un su pariente tiene bien armado un negocito de “rentear” y que para intimidar a los supuestos extorsionados, el susodicho les habla desde el interior de esa cárcel de “máxima” seguridad y como es un “maroso” famoso, no hay quien le niegue petición. En ese instante me puse helado, pague mis vainas y salí chipusteado.
Situaciones se pueden rescatar de esta situación:
1. Mientras no se erradique la corrupción y los delitos que comenten los custodios, por hambre, por temor, por lo que sea; nuestra seguridad en general no se va a lograr. El estado debe de procurar el aislamiento total de estos cabecillas que se encuentran en las cárceles del país, si eso se logra, mucho del impacto de la delincuencia se va a disminuir.
2. Las telefónicas tienen mucha de la culpa de nuestra inseguridad, ya que permiten la activación no solo de teléfonos robados, sino incluso, de chips sin respaldo. Ya lo he comentado en otras oportunidades, un amigo mío que trabaja en una de estas compañías de teléfono, me aseguró que hay salvadoreños con más de 200 teléfonos pre-pago activos y me refiero, a muchos Juan pueblo.
3. Finalmente, la SIGET debería de comenzar un proceso de erradicación de teléfonos celulares “chavelas” y sin respaldo. Formas hay y si no, vean el proceso que se acaba de realizar en México.
Kvernicola





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