11.6.10

Atajando chabacanadas

Tal como tenía programado, este día tenía que visitar al peluquero para que me ayudara a deshacerme de un par de pelos desaliñados y rebeldes, que se atrincheran en mi cabeza y que me quitan algo de mi prestancia.

Recuerdo que antes, las visitas al barbero era una tarea más fácil de realizar, teniendo en cuenta que la melena era abundante y fácil de acomodar. El tiempo ha pasado y les aseguro que es un suplicio para el barbero intentar acondicionar los pocos pelos que me engalanan, he llegado a pensar que entre estos “pelos” no se “llevan bien” y más parece que se repelen y se odian. Me recuerdan a un par de políticos de la derecha.


Sentando y a la espera de un par de tijeras bien afiladas, le pedí me a Martín me prestara el periodicucho aquel, para divertirme con las payasadas, con las que la derecha mediática nos pretenderá amueblar la cabeza este día.


Entre hoja y hoja, llegué a uno de los comentarios más incomprensibles, descabellados, simplistas y paradójicos que este ser ha leído en toda su vida, y eso que he leído de todo tipo de burradas y sandeces, que no te quepa la menor duda.


La propietaria de semejante desfachatez es una señora con la cual siempre entro en controversia, por la forma tan “rosada” en la que observa nuestra realidad. Considero que vive en un mundo imaginario, bien “cool” e irreal, en donde ella tiene como premisa que: “El sexo solo sirve para la reproducción”. Figurate vos!


Dejando atrás lo anterior y por si eso fuera poco, ahora doña Regina nos ilustra con un enunciado que va de la siguiente forma:”Sembrando el odio de clases”. Erróneamente pensé que encontraría referencias a Karl Marx, como mínimo. Pero que va, poco faltó para encontrarme citado a Kike Altamirano. Por Dios!


No sé cómo ha logrado llegar doña Regina a semejante enunciado, argumentando que el pacto fiscal es una persecución de los ricos, en beneficio de los pobres y que eso sugiere el odio de clases. Su punto es: “Las soluciones populistas y simplistas que propone el gobierno actual de subir impuestos a los ricos”.


Sabemos que hay un problema de caja que se debe solventar y el pacto involucra, según los mensajes que han llegado y los entendidos, a todos los salvadoreños y salvadoreñas, y no solo a los ricos. Lógicamente, los que más tengan, deberán de pagar más, eso es simple aritmética y no una lucha de clases.


Se vuelve paradójico el discurso de tan distinguida dama católica, ya que entre una de sus descabelladas tesis argumenta: “El sentido común demuestra que al subir impuestos al alcohol y tabaco baja la producción y consumo de dichos productos, entonces lo mismo sucede con todo lo demás”.


Como cristiana que es doña Regina, debería de haber buscado otro ejemplo más cercano a sus creencias, para extrapolar la idea. Parecería que el vino y el tabaco le son más naturales en su vivir, que la abstención a los mismos.


Considero que la restricción imprimida a los vicios mediante el tributo, más que obtener un beneficio recaudatorio, se debería de hacer para obtener un beneficio de sanidad de la colectividad.


Luego intenta exagerar, con un planteamiento que solo ella en su mentecita “rosadita” lo puede asimilar de forma plena, ya que el mismo es “parte” de una media verdad: “Los países desarrollados lograron alcanzar altas tasas de ingresos tributarios, creando condiciones adecuadas para propiciar mayores niveles de inversión, no aumentando los impuestos”.


Todo mundo está claro que este país es de los que menor carga impositiva traslada a su población y eso es decir mucho. Además y sin ir tan lejos, me gustaría que doña Regina conociera las cargas impositivas de Brasil y ciudades como Sao Paulo, en donde rondan el 40% y qué decir de la carga impositiva en Estados Unidos.


Luego nos regala una de las joyas de la corona y va de la siguiente forma: “Los salvadoreños estamos cansados de mentiras, de la corrupción, de promesas no cumplidas”.


Si mal no lo recuerdo, al esposo de esta señora lo “salieron” del gobierno pasado debido a supuestos actos de corrupción. ¿Y entonces doña Regina? ¿Con qué moral usted puede hablar de transparencia o anticorrupción?


Además, me encanta cómo se desmarca del arenero Toño Saca en un par de líneas del segundo párrafo. Lo hace ver tan simple, que parecería que el desmadre de la gestión Saca es insignificante y solo responsabilidad del turco malacate y no de la omnipresente argolla dorada salvadoreña.

Finalmente, oculta las corrupciones de las gestiones pasadas, poniendo de “pechito” solo a la tribu de los malacates del bachiller Saca.


Kvernicola

1 comentarios:

Anónimo dijo...

La Sra. Cardenal es algo rara, ella tiene una fundación en la cual ayuda a mujeres que tienen hijos, para que no aborten, algo así. Pero la pregunta es hasta qué punto ella puede ayudar a estas mujeres, yo pienso que las deberían educar también para que no tengan muchos hijos, pues siempre será más fácil educar a dos hijos que educar a 3, 4 o 6 hijos y no solamente por el dinero, sino el tiempo, el amor, la dedicación a los hijos. Pero ella sólo piensa en eso de decirle si a la vida, sin importar la calidad de vida. Para todos estos ricos es mejor que la gente pobre se llene de hijos, porque así siempre van a tener sus "esclavitos" que trabajen para ellos casi de gratis....

MariaMartha

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