26.6.10

De la paz en la dicha suprema


Un día de estos tuve la oportunidad de asistir a un evento, que por su naturaleza precisaba de entonar las gloriosas notas de nuestro himno nacional. No voy a internalizar en sí creo o no, en las notas y su contenido, esos son enanos de otro cuento.

Al escuchar las primeras notas, mi cachucha a la mano izquierda y la palma de la mano derecha bien extendida, cubriendo y dándole cariño a mi corazoncito rojito.


Me llamó la atención la desidia o el “compromiso incomodo” con el que algunas veces, entonamos las notas de nuestro himno nacional, no sé si a vos te ha pasado eso en más de alguna ocasión.


Como todo buen criticón, me puse a observar a mis compatriotas y me llamaron a la atención un grupito de cipotes que sin “paja” alguna, podría asegurar que no se sabían las notas o simplemente, preferían estar tarareando la rola de su IPOD.


Antes de caer en lo mismo que estaba criticando, me centré y con todo el corazón comencé a entonar las estrofas que van luego del coro inicial. Alguien me dijo hace un tiempo atrás, que oficialmente solo se debe de cantar el saludo o coro y no proseguir con las otras tres estrofas.


No entiendo a que se debe el hecho institucional de evitar cantar las estrofas, será que consideraron que el himno es muy largo o quizá, se debe a que la vigencia de las estrofas subsiguientes al coro han perdido su razón de ser o de estar.


He llegado a pensar que a los gobiernos en turno, quizás les molesta que cantemos algo que en realidad no vivimos o sentimos desde hace muchos años y me refiero a la paz, y a su manutención.


Repensando mentalmente las estrofas, nuestro canto irrumpe y devela una oración lejana e inalcanzable en estos tiempos de zozobra: “De la paz en la dicha suprema”. Nos habla que ese anhelado estatus de paz es lo máximo y que el mismo debería de ser la razón de nuestra existencia y exigencia como pueblo.


El poeta-autor no se queda en ese esfuerzo soñoliento de la paz alcanzada y conociendo nuestra extirpe, linaje y a ese grupo de malacates poderosos, y las desigualdades que estos siempre promueven y habilitan en este sufrido pueblo salvadoreño. Nos deja un claro mensaje de que obtenerla o retomarla siempre será un problema mayúsculo. Quizás, en una forma visionaria nos quería decir que no permitiéramos la perdida de la misma y que se iba a poner más “jocote” recuperarla. “fue obtenerla su eterno problema”.


El autor remata responsabilidades y en esta pequeña gran frase, inculpa a todos los gobiernos que han antecedido al actual y que no cumplieron lo encomendado. Les llama poco gloriosos, por decirlo de una forma poética y política, quizá este servidor al no caer en ninguno de esos rubros literarios les diría simplemente, vende patrias, rufianes y sinvergüenzas. “Conservarla su gloria mayor”.


Compatriota, ya va siendo tiempo de la exigencia en la coherencia, no solo de las estrofas y discursos, sino, en nuestras realidades y necesidades.


La próxima vez que tengas la posibilidad de cantar el himno nacional, analiza, conversa y exígele al funcionario en turno, que haga a un lado lo protocolar y que accione a favor de nuestras vicisitudes y desgracias.


Como cosa curiosa, ya van quedando muy pocos bayuncos que se llevan la mano empuñada al pecho, gracias a Dios y alabado sea el altísimo.


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

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