28.6.10

Terrorismo o barbarie

La masacre cometida al interior de un bus de la ruta 47 en Mejicanos la noche del domingo 20 de junio del año en curso, ha sido calificada como “terrorismo” puro a pesar de “no existir motivaciones políticas”, al menos en las primeras investigaciones practicadas por la policía nacional civil y autoridades de la Fiscalía General de la República. El terrorismo, de acuerdo con los textos clásicos y definiciones de entendidos en la materia, es la utilización de la amenaza, de la violencia, del crimen, con el fin de intimidar, de amedrentar a un pueblo, a un grupo determinado, para lograr fines políticos o sociales; pueden naturalmente, ser también religiosos como se usó por tantos años en Irlanda.

Durante el conflicto armado padecido por El Salvador en los años 80 y 90s, se acusó a la fuerza armada de utilizar la violencia indiscriminada con el propósito de mantener aterrorizado al pueblo, eliminar por todos los medios a las fuerzas insurgentes y también “quitar el agua a los peces”, para citar un clásico ejemplo de la lucha contrarrevolucionaria. El terrorismo que se usó en este país era contra los simpatizantes de los insurgentes y contra ellos mismos; en Palestina es contra un país al que consideran enemigo y usurpador de sus tierras. En Irlanda en principio se argumentó que era religioso, posteriormente se calificó de “político”, a favor o en contra de Inglaterra. El terrorismo en España, posterior a la Guerra Civil, fue contra Franco; en Irak es contra las fuerzas invasoras representadas por los Estados Unidos. El terrorismo consiste, evidentemente, en crear un clima de inquietud, de zozobra que demuestre que el Estado es incapaz de mantener la paz y el orden como es su cometido.

El terrorismo surge como una enfermedad en una sociedad que ha perdido sus valores morales, degradándose. Aparece en épocas aparentemente tranquilas de un país, sembrando el pánico en la población. Esta aparición se debe a factores sociales, económicos e históricos, entre los cuales deben señalarse como los más importantes: el hombre y la corrupción. Ante estas graves presiones acomete la salvaje respuesta del terrorismo. Muchos entendidos en la materia resumen su raíz en la desigualdad social. Con todo, el origen del terrorismo se podría plantear así: la guerra la hacen los que detentan el poder para no perderlo, enfrentándose a otras naciones, es una lucha económica. La revolución la hacen los que tienen escaso o nulo poder y lo buscan teniendo como meta la transformación del sistema. Con esta motivación se organizan grupos disidentes que actúan en forma incruenta –pancartas, pintas, manifestaciones, etcétera--, en este momento los, los que detentan el poder ejercitan sus fuerzas represivas contra las familias de estos individuos, dentro de las escuelas, colegios, centros religiosos, por ejemplo. En este punto y existiendo anteriormente causas sociales que lo determinan, surge el terrorismo al no existir ningún otro canal de expresión menos violento a la inconformidad política y social.

El terrorismo, pues, surge de la debilidad, real o vivenciada de quienes lo practican. Cuando la opresión, el bandolerismo, la corrupción y la injusticia prevalecen, ante la imposibilidad de organizar a los oprimidos, “los salvadores” forman grupos que fermentados por un ideal, se auto confieren el derecho de hacer o de imponer la justicia sin importarles los medios. Es decir: se olvidan de que la inmoralidad no se combate con la inmoralidad.

Los seres que ejecutan actos terroristas reúnen ciertas condiciones de orden psicológico, que determinan su participación en este tipo de actividades. Las dos más importantes son: un monto fuerte de agresividad, basado en un rencor social y una falta total de identidad. Un individuo con estas características se une a un grupo minoritario solidarizándose fuertemente con él y desvinculándose del resto de individuos y colocando, al que no forme parte de dicho grupo, el rubro de enemigo, justificándose moralmente, por tal hecho, cualquier tipo de acciones contra ellos. Mediante la alianza con este grupo minoritario, obtiene seguridad, quizá poder o bien satisfacción a su necesidad de dependencia. Pero sobre todo, ante su necesidad de identidad, se afilia a un grupo que exige actos violentos para darse un nombre y un significado a su vida. Así asalta, dinamita, ametralla, incendia, secuestra, cumpliendo una función valiosa, dentro de la tabla de valores del grupo, pudiendo llegar a ser ejecutante de actos verdaderamente heroicos en términos de auto sacrificio en holocausto de la causa.

Este último caso se aplica perfectamente a los suicidas en Irak, Palestina o Afganistán. También en el caso de la matanza de Mejicanos, se ha dicho que fue cometida por “mareros” o pandilleros de la última escala de la sociedad contra pobres que se conducía en un microbús. El terrorismo no es producto de una clase social, sino de un tipo de mentalidad. El hambre no empuja al terrorismo sino, en todo caso, al robo. Es más, aunque parezca frívolo, el terrorismo también puede ser cuestión de moda. Los “muchachitos” ociosos, gángster de botica y también en su momento algunos “marxistas”, pueden caer igual en los festivales de rock que en el terrorismo. En el fondo es para ellos una forma de darse un sentido, ya que por mantenidos e ignorantes, piensan que terminarán de reyes viviendo entre damascos o beduinos. La indigestión de palabrería, de la propia, lleva a excesos.

En síntesis, en El Salvador de los últimos años no hay terrorismo, pues éste lleva implícita la violencia pero no todo acto violento es terrorismo. Para que exista como tal, aun siendo una pérdida de la dignidad humana, sus ejecutantes deben tener una ideología definida política y social. En nuestro país los grupos pandilleros, las maras, dentro de su estructura, son anárquicos. Someten a las personas a actos criminales como es el secuestro, humillándolas y devaluándolas con esta privación ilegal de la libertad y aun quitándoles la vida. El secuestrador espera con todo esto saciar su deseo de venganza social; pero en el fondo no existe el propósito político e ideológico para el cambio de un sistema. En este país hay gente mala, inadaptados sociales, perversos, sin principios ni moralidad alguna. Matan por el simple gusto de matar, de saciar venganzas personales, de hacerse notar “dentro de la pandilla”, de adquirir notoriedad y dar el “visto bueno” para la pertenencia del grupo: si en el camino cumplieron con la venganza mucho mejor para los que ordenaron la masacre, el crimen colectivo o el incendio.

3 comentarios:

smith06 dijo...

◙TERRORISMO,BARBARIE,MASACRE,HECATOMBE,MATANZA,
ASESINATO,HORRIBLE CRIMEN,ACTO DE VILEZA....COMO SEA!...

◙AKE VOS CONCRETAMENTE TE KERES REFERIR? LE VEZ ALGUN ACENTO POLITIKO ACASO?

◙ESTAMOS EN LA MISMA TRINCHERA, PERO IGUAL NO ME GUSTA LO KE INTENTAS DECIR MAESTRO!!

◙LAS MARAS SON PUTOS TERRORISTA...SIN IMPORTAR SI ACUDIS A WIKIPEDIA PARA JUSTIFICAR NO SE KE!!

reyzope dijo...

Caramba, me esperaba a m­as de tu parte.

Tres cuartas partes de tu escrito te la pasás definiendo el término "terrorismo", todo para decir que en El Salvador no hay terrorismo y echarle el muerto a las pandillas.

Más pobreza de analisis no se puede encontrar en otro comentario.

Qué decepción!

Reyzope

Anónimo dijo...

Me cuesta creer que Pocote es el autor de este artículo... soy fiel lector tuyo Pocote y esperaba leer tu posición sobre este tema pero definitivamente me queda un mal sabor ya que al final no dijiste nada... esta vez haré como si nunca hubiera leido este artículo... Saludos.

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