1.6.10

Un año después, de la esperanza

Desde que la esencia de mi presencia, me brindó la oportunidad de abrir mis ojitos esta mañana, a mi mente llegaron de forma intempestiva el recuerdo o la temática que todo el mundo guanaco, estaría masticando este día y me refiero, al primer año.

Lo segundo que llegó a mi mente fue un torrente de ideas, que competían por calzar de forma perfecta, como complemento de la idea inicial.


Así que comencé a intentar configurar en una sola, ambas iniciativas. En medio de este juego mental salieron algunas posibles verdades y algunas eternas falacias: “Es este, el primer año de gobierno del cambio”, “Es este, el primer año de un gobierno de izquierdas”, “Es este, un primer año de un gobierno de derechas reivindicadas”, “Es este, el primer año de gobierno del verdadero caballo de Troya”, “Será quizá este, el primer año de gobierno del FMLN y no nos enteramos” o “Será este, el primer año de gobierno de Funes y sus amigos”.


Seguramente vos con tu ágil mente podrás realizar más y mejores combinaciones, a pesar de las anteriores, yo barajaré una frase más o menos salomónica, y que no me compromete al derrotismo, y alberga en su contexto, un efímero y aún perceptible pálpito de esperanza de un cambio real. Por lo tanto diré simplemente: Un año después de la esperanza.


Luego de definida mi frase, es y será fácil identificar la ruta que pretendo transitar con la misma y no necesariamente sugiere, la ponderación de lo cumplido o no a la fecha, en lo que respecta a las promesas electorales.


Lo que está a la vista no requiere lentes y mucho menos, de explicaciones, defensas o adornos innecesarios. Por lo tanto, este y cualquier mandatario, no debería de perderse en esas pequeñas definiciones que lo acercan "peligrosamente" a nosotros los mortales imperfectos.


El discurso del mandatario se resumió principalmente, en un esfuerzo por atajar mucho del señalamiento que los de ARENA le colocaron como cucurucho la noche de ayer en la TV. Es tan así, que el mandatario se rebajó, al responderle a Don Capo – déjenos ese trabajo a nosotros – de forma sutil, pero al mismo tiempo, de forma directa.


Espero que este no sea el único medio – el de la propaganda televisiva – para hacerse oír y escuchar por el mandatario, con el objeto de obtener una respuesta. Como pueblo, vos sabes presidente que no nos alcanza la cobija, ni haciendo la “cabuda”.


Retrotrayendo el mensaje, me hubiese gustado que el mandatario bajara al pueblo y transitara junto al soberano, caminos de autoevaluación real, de aceptación de los errores y de brindar sobre todo, esperanza a este sufrido pueblo de que las cosas pueden mejorar.


Presidente Funes, a nadie que le han robado en este año en tres ocasiones diferentes, podrá convencer con palabras rimbombantes y rebuscadas de que se está en el camino correcto del combate delincuencial. No nos demos pajas.


Deuda en el discurso fue el tema del empleo y no necesariamente del empleo estatal, me refiero al menos, a procesos de generación de condiciones para que hagamos desde nuestra trinchera, nuestra propia luchita.


Luego de escucharlo, me queda un mal sabor de boca presidente, no lo puedo ocultar y al intentar relacionar su discurso con nuestra realidad, no puedo dejar de pensar que ese fragmento leído se sustrajo de aquel libro que se llama: El Salvador, según Funes.


Enmendar es siempre una opción y en su caso, una obligación!


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

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