9.8.10

Candidaturas no partidarias, una zanahoria con una vara muy larga

Hablando con un pariente que sabe bastante de leyes y de jurisprudencia, me decía que, con el artículo 85 de la carta magna hay que tener mucho cuidado y contextualizarlo en su debida magnitud y entorno; ya que en el pasado han existido pronunciamientos de la Corte Suprema de Justicia – CSJ – de lo que implica y significa gobierno en ese apartado. Me dice este pariente que Félix Ulloa se ha cuidado mucho con esto y la CSJ también, los diputados deberán de ponerse exquisitos y evitar chocar con tratados y normativas internacionales.

Dejando las “leguleyadas” y esos desmanes a los que saben y “comen” de eso, me quiero centrar en un par de cosas que va más allá de lo que se quiere pretender conseguir con la demanda interpuesta por Félix Ulloa.


En primer lugar, el quid del asunto no es si son posibles las candidaturas no partidarias, sino que, si la asamblea legislativa –responsable de la normativa – no va a esconder alguna ansiedad o traba al momento de crear los reglamentos y regulaciones, que habilitaran la posibilidad de que tanto vos como yo participemos. Van a pretender vacunar a estas candidaturas con una camándula de requisitos IMPOSIBLES de cumplir, así de fácil.


En segundo lugar, me pregunto y te pregunto a vos compatriota, tenemos o no el derecho de elegir a nuestros gobernantes y/o representantes, si es así, las listas cerradas de diputados deberían de ser cosas del pasado y dejar en el soberano pueblo, la correcta elección mediante fotografías o herramientas de individualización de tus representantes.


En tercer lugar, como salvadoreños y salvadoreñas, te pregunto a vos. Estamos habilitados a participar de una contienda electoral? más allá de nuestra concurrencia con el voto, sino, como una opción viable de cambio y de respuesta al clamor del pueblo. Si es así, entonces me pregunto también. Por qué motivo? se le quiere poner reparo al surgimiento en el ámbito legislativo de los liderazgos que ya existen al interior de nuestro pueblo y sociedad.


Muchas de nuestras necesidades como pueblo y quizá las que más nos aquejan, no son abanderadas por la clase política actual, ellos tienen sus propias agendas y aspiraciones, las cuales se preocupan de suplir, antes que cualquier otra aspiración tuya. En esta misma sintonía te pregunto a vos si las minorías pueden aspirar a ser oídas, mediante este tipo de dinamismos, la respuesta natural debería de ser si, entonces, por qué coartarlas?


En cuarto lugar, hay una corriente de pensamiento o de argumentación que sugiere que, la llegada de candidaturas no partidarias, habilitará las posibilidades de que estructuras del narcotráfico permeen las decisiones legislativas.


Intentando hacer eco de lo expuesto por esa corriente de pensamiento saquemos cuentas, qué crees vos que es más fácil, comprar a una cúpula – dos a tres pelones – partidaria para que giren instrucciones a toda su bancada o comprar 84 voluntades de forma individual. No se debe de perder de vista que los posibles legisladores no partidarios, deberán de justificar su accionar con la gente que los elija. Las cúpulas partidarias ¿a quién verdaderamente le dan cuenta de lo que hacen?, a nadie compatriota, a nadie.


A pesar de todo lo anterior y de la posibilidad de avanzar hacia ámbitos de más participación, sabemos que esto se ahogará y dormirá el sueño de los justos, estará a la par de la letras muertas como las propuesta de ley de partidos políticos, la de acceso a las medicinas, la de agua y tantas iniciativas más de beneficio de este pueblo, pero que se estancan porque no hay voluntad.


Finalmente, si la asamblea legislativa actual va a ser la que terminará dictando las reglas del juego de las candidaturas no partidarias, no es de esperar maravillas y es ahí donde nos damos cuenta que esta es una zanahoria con un palo demasiado largo de alcanzar.

Kvernicola

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