10.8.10

Los corruptos retrasan su agonía

Los políticos y “analistas” de la derecha son perversos o quizás ignorantes a la hora de hacer señalamientos en materia ideológica o en temas relacionados con la economía y el apoyo a proyectos sociales. Si el FMLN, por ejemplo, tiene una escuela de formación para sus jóvenes militantes, como se acostumbra en la mayoría de países del mundo, inmediatamente se le acusa de estar “adoctrinando” a los niños y preparándolos para “actividades reñidas con la moral y las buenas costumbres”, de “atentar contra las leyes, la democracia y las libertades públicas”.

Arena, por supuesto, tiene su Escuela de Formación política e ideológica y nadie se extraña aquí de los “valores” inculcados a la Juventud Republicana Nacionalista. Si el gobierno inicia una serie de programas sociales encaminados a favorecer a la población más vulnerable, las críticas no se hacen esperar: lo acusan de difundir planes de corte socialista o muy cercanos al comunismo; en el menor de los casos, de populismo y paternalismo. Lo hemos visto con la entrega de paquetes agrícolas y escolares, así como con la introducción de ligeros cambios en el sistema educativo.

Los dirigentes de Arena advierten que se mantienen vigilantes y atentos a las proclamas y proyectos del FMLN porque “no descansa en su propósito de instaurar el Socialismo del Siglo XXI en nuestro país”. Desde hace tiempo conocemos la ignorancia política de la burguesía salvadoreña, un poco menos que los oligarcas quienes se quedaron para siempre en la prehistoria. En plena época de la cibernética, de lo avanzado de la ciencia y la tecnología continuar asustando con el “petate del muerto” o con el simbolismo del pastor y las ovejas, es comulgar con ruedas de molino o pretender amarrar los chuchos con longanizas.

Los dirigentes de Arena, durante 20 años, impulsaron un modelo económico muy favorable a los intereses de la oligarquía, de los grupos hegemónicos de la sociedad salvadoreña. El neoliberalismo les permitió imponer sus propias concepciones e ideas frente al Estado, así como toda supresión de normas, reglas y límites a sus distintas actividades económicas. Ellos asumen “todas” las libertades públicas mientras no atenten contra sus intereses. Cuando ciertas prácticas de un gobierno, señalemos el presente con el señor Mauricio Funes a la cabeza, intentan “regular” el mercado de las medicinas, con la aprobación POR PARTE DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA de una Ley de Medicamentos, introducir reformas fiscales, cambios al sistema educativo, controlar o regular el mercado de la telefonía celular o fija, entonces surgen las campañas y las acusaciones de “iniciar con los experimentos socialistas”. Es tal la sumisión y la ignorancia de la oligarquía y sus testaferros que hasta acuden a poner la queja a la embajada de Estados Unidos.

En otras palabras, para estos dirigentes de la extrema derecha, el neoliberalismo, o el capitalismo con su explotación irracional y su ley fundamental de obtener plusvalía, es lo mejor y la única alternativa para este país, cualquier otro modelo que propugne por la igualdad y la distribución equitativa de la riqueza, es “ajeno a nuestra idiosincrasia” y nuevamente, atentatorio contra la democracia, el estado de derecho y las libertades públicas. El prepotente alcalde de San Salvador, Norman Quijano, expresó en una entrevista en el Canal 21 que “nos mantenemos siempre atentos y vigilantes a los propósitos del FMLN de instaurar el Socialismo del Siglo XXI”, a continuación remató con una perla de oratoria perruna: “El señor Roberto Micheletti es considerado un héroe porque rescató a Honduras de caer en el Socialismo del Siglo XXI”.

¿Y por qué perdió Arena las elecciones presidenciales del año recién pasado? ¿Por qué tantos países de América Latina han desechado los gobiernos de derecha y se han inclinado por opciones progresistas? En el caso nuestro, la población se cansó de la escandalosa corrupción, de la prepotencia, el autoritarismo, los privilegios, la infame política de generar desempleo para obligar a miles de salvadoreños a emigrar hacia los Estados Unidos y enviar mensualmente millones de dólares para ser gastados en los lujosos centros comerciales y restaurantes creados por la burguesía. Baste con decir que en 17 años distintos funcionarios de Arena robaron al pueblo salvadoreño cerca de mil 400 millones de dólares, de los casos debidamente documentados actualmente registrados y denunciados en la Corte de Cuentas y en la Fiscalía General de la República.

El pueblo salvadoreño con sus votos dio UN BASTA YA a las ambiciones y a la corrupción de Arena y sus patrocinadores. ¿Cómo pretender decir ahora que el modelo económico implantado y desarrollado por ellos es el que mejor se adapta a la idiosincrasia y a los intereses de las mayorías poblacionales? El neoliberalismo y la globalización sólo han servido para acrecentar las riquezas de las minorías poderosamente económicas, para establecer un mercado de una sola vía y, en cambio, dejar sin protección y sin la más mínima oportunidad de hacer comercio y negocios a la pequeña y mediana empresa.

En este país los políticos de la derecha extrema se han aprovechado siempre de la ignorancia de grandes sectores de la población para asustarlos con el petate del muerto, mentirles y hacer demagogia, utilizando la figura de mandatarios y líderes políticos de otros pueblos, como la del comandante Fidel Castro, de Cuba, quien en su oportunidad le dio una lección de grandeza, tolerancia y coherencia política e ideológica al tristemente célebre Francisco Flores, por cierto íntimo amigo del terrorista Luis Posada Carriles. Cuba es un ejemplo de heroísmo y dignidad, que por 50 años ha sobrevivido al más asqueroso bloqueo económico impuesto contra toda lógica humana por el imperialismo norteamericano. Sus dirigentes no pueden ser denigrados ni difamados porque los respalda una comprobada autoridad moral.

Por supuesto los desgastados y corruptos políticos y dirigentes areneros no tienen ninguna solvencia ni autoridad moral alguna para calumniar y atacar a líderes y gobiernos de otros países como Cuba, Venezuela, Ecuador o Bolivia que han dado muestras concretas de entrega a sus pueblos, de una vocación democrática indiscutible, de un respeto absoluto a los derechos humanos y a la solidaridad con otras naciones del mundo. Menos mal, la hora ha llegado y la fiera por más alaridos y campañas venenosas que desarrolle, ya no podrá revertir su agonía y el final anunciado para una corriente política extremista y que nada bueno dejó para este país en infames 20 años de administración del Estado.

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