En más de una ocasión he escuchado a más de uno de compatriotas argumentar y quejarse de haber nacido en el lugar equivocado, en referencia clara a tener su ombligo en cualquiera de nuestros 21 mil kilómetros cuadrados.
Esa insatisfacción pueda que tenga su génesis en las grandes diferencias y desventajas con las que nacemos quizá, la mayoría de los salvadoreños y salvadoreñas en este pedacito de tierra. Estudios de siempre ha revelado que el ochenta y cinco por ciento de la población de este país, mal vive con un salario familiar menor a los quinientos dólares.
Muchos argumentan que esas limitaciones con las que nacemos algunos, son perfectamente provocadas por un modelo que se encarga de enviarnos al exilio obligado.
Durante los veinte años de ARENA, esa dinámica de expulsión de sueños y de compatriotas se mantuvo. Erróneamente, pensamos algunos que con la llegada del gobierno del cambio, las cosas quizá podrían cambiar a mejor. Teniendo en cuenta que el partido de oposición y el presidente Funes estaban claros de semejante situación. Pero que va, será quizá en otra vida.
No obstante lo anterior, considero que aunque no podemos escoger ni el lugar, ni el tiempo y ni la familia con la que coincidiremos en este viaje, debemos de hacer de tripas corazón y en conjunto, si es que se puede, se debe procurar seguir hacia adelante buscando un mejor porvenir.
En ese esfuerzo por salir adelante es que muchos buscamos y perseguimos el mal llamado "sueño americano", aquel que posibilite que, fruto de un trabajo digno o al menos, medianamente remunerado, puedas procurar para tus descendientes un futuro más promisorio al tuyo.
La ruta a ese sueño americano está repleta de todo tipo de limitaciones, adversidades, riesgos y peligros. No importando pagar con nuestra propia integridad, algunos nos aventuramos a empeñar esfuerzo en ese viaje, que podría significar un nunca regresar o un descanse en paz.
Como cosa paradójica, parte de esta realidad y de los riesgos a los que hago referencia en este escrito y que son relativos, a la ruta que lleva al sueño americano. Serán abordados y analizados en el IV foro global de las migraciones a realizarse en la ciudad de México. Ese país que por años y por diversas razones se ha convertido en verdugos de nuestras aspiraciones y sueños.
Seguramente te has enterado como salvajemente fueron acribillados más de setenta latinoamericanos, que tenían como único pecado, buscar una mejor vida para ellos y sus familias. Dime, ¿de qué se podrá hablar en ese foro? Con qué solvencia moral se podrán buscar alternativas? Si durante décadas los gobiernos de la región y principalmente el mexicano, han sido indolentes a las vejaciones de nuestros hermanos migrantes.
Tampoco el estado salvadoreño se puede salvar del señalamiento, si acá no se brindan las condiciones para que los salvadoreños y salvadoreñas salgan adelante con todos sus sueños y aspiraciones, cómo le podrán exigir a terceros estados que vigilen o procuren lo que ellos les niegan a sus coterráneos.
Ya es tiempo que pongamos nuestras barbas en remojo, para que situaciones como las que han sucedido en México, no se vuelvan a repetir.
Como dato adicional, conversando y explorando con un par de amigos los motivos por los cuales los mexicanos no son del agrado del salvadoreño del común, descartamos de una el futbol y coincidimos que el maltrato al que se ven sometidos nuestros compatriotas por las autoridades, mafias y carteles mexicanos, simplemente no tiene nombre y quizá por ahí va el volado.
Esa insatisfacción pueda que tenga su génesis en las grandes diferencias y desventajas con las que nacemos quizá, la mayoría de los salvadoreños y salvadoreñas en este pedacito de tierra. Estudios de siempre ha revelado que el ochenta y cinco por ciento de la población de este país, mal vive con un salario familiar menor a los quinientos dólares.
Muchos argumentan que esas limitaciones con las que nacemos algunos, son perfectamente provocadas por un modelo que se encarga de enviarnos al exilio obligado.
Durante los veinte años de ARENA, esa dinámica de expulsión de sueños y de compatriotas se mantuvo. Erróneamente, pensamos algunos que con la llegada del gobierno del cambio, las cosas quizá podrían cambiar a mejor. Teniendo en cuenta que el partido de oposición y el presidente Funes estaban claros de semejante situación. Pero que va, será quizá en otra vida.
No obstante lo anterior, considero que aunque no podemos escoger ni el lugar, ni el tiempo y ni la familia con la que coincidiremos en este viaje, debemos de hacer de tripas corazón y en conjunto, si es que se puede, se debe procurar seguir hacia adelante buscando un mejor porvenir.
En ese esfuerzo por salir adelante es que muchos buscamos y perseguimos el mal llamado "sueño americano", aquel que posibilite que, fruto de un trabajo digno o al menos, medianamente remunerado, puedas procurar para tus descendientes un futuro más promisorio al tuyo.
La ruta a ese sueño americano está repleta de todo tipo de limitaciones, adversidades, riesgos y peligros. No importando pagar con nuestra propia integridad, algunos nos aventuramos a empeñar esfuerzo en ese viaje, que podría significar un nunca regresar o un descanse en paz.
Como cosa paradójica, parte de esta realidad y de los riesgos a los que hago referencia en este escrito y que son relativos, a la ruta que lleva al sueño americano. Serán abordados y analizados en el IV foro global de las migraciones a realizarse en la ciudad de México. Ese país que por años y por diversas razones se ha convertido en verdugos de nuestras aspiraciones y sueños.
Seguramente te has enterado como salvajemente fueron acribillados más de setenta latinoamericanos, que tenían como único pecado, buscar una mejor vida para ellos y sus familias. Dime, ¿de qué se podrá hablar en ese foro? Con qué solvencia moral se podrán buscar alternativas? Si durante décadas los gobiernos de la región y principalmente el mexicano, han sido indolentes a las vejaciones de nuestros hermanos migrantes.
Tampoco el estado salvadoreño se puede salvar del señalamiento, si acá no se brindan las condiciones para que los salvadoreños y salvadoreñas salgan adelante con todos sus sueños y aspiraciones, cómo le podrán exigir a terceros estados que vigilen o procuren lo que ellos les niegan a sus coterráneos.
Ya es tiempo que pongamos nuestras barbas en remojo, para que situaciones como las que han sucedido en México, no se vuelvan a repetir.
Como dato adicional, conversando y explorando con un par de amigos los motivos por los cuales los mexicanos no son del agrado del salvadoreño del común, descartamos de una el futbol y coincidimos que el maltrato al que se ven sometidos nuestros compatriotas por las autoridades, mafias y carteles mexicanos, simplemente no tiene nombre y quizá por ahí va el volado.
Atlacatl





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