Las declaraciones de una diputada sobre la forma de gobierno en El Salvador y de que no se tiene control ni dominio sobre el poder económico y mediático, ha despertado los más variados comentarios y reacciones adversas, sobre todo de los sectores burgueses y oligárquicos y, desde luego, de los testaferros y marionetas al servicio de esta clase de la sociedad.
La diputada del FMLN no ha dicho nada nuevo ni ha descubierto la fórmula para orinar de lado. El contar con el gobierno no implica tener pleno dominio del Estado ni de la nación. Los capitalistas ejercen el poder por medio del dinero, de las influencias nacionales y de sus alianzas con monopolios y consorcios internacionales. Además de ello, tienen total injerencia en los “medios de comunicación” y pueden realizar, ejecutar toda clase de campañas, distorsionar los hechos e infundir miedo en la población a través de la propaganda y la información. Los individuos, que forman la nación, no tienen influencia de ninguna naturaleza.
La mayoría de las personas, como dice Morgenthau, son incapaces de satisfacer su deseo de poder dentro de la comunidad nacional misma; en ella sólo un pequeño grupo ejerce permanentemente el poder sobre la mayoría, sin estar sujetos a las extensas limitaciones que otros les podrían imponer. La gran masa de la población está más expuesta a ser el sujeto pasivo del poder que a ser quien lo ejerza, y, no siendo posible que esta masa satisfaga plenamente sus ambiciones de poder dentro de los marcos de la nación, la comunidad proyecta sus aspiraciones insatisfechas hacia el plano internacional, en donde encuentra una enorme satisfacción al identificarse con el aparato de poder de la nación.
Arena es un partido político fundado y patrocinado por la oligarquía y la burguesía como un instrumento para dominar el Estado (Órganos ejecutivo, legislativo y judicial), tener influencias en las distintas instancias, poder administrar la nación como su particular hacienda, mantener pues un dominio absoluto en todas las decisiones, privilegios, derechos sobre el comercio interno y externo, conflictos de intereses y campo abierto para hacer toda clase de negociaciones. Ellos, la oligarquía, no quieren partidos políticos conflictivos, opuestos a sus decisiones, necesitan parásitos como el PCN o la Democracia Cristiana, para aparentar “pluralismo” y “democracia”, además de esas “libertades públicas” de las que tanto hablan. Quisieran un FMLN, por ejemplo, plegado a sus intereses, no contestatario ni mucho menos, promoviendo leyes o proyectos “socialistas” alejados de sus “principios liberales”. “La empresa privada necesita un FMLN moderno para no tenerle miedo”, afirman los testaferros.
Desde luego, no podemos ignorar que el poder de una nación –desde el punto de vista de su moral nacional-- descansa en la calidad de su gobierno. Un gobierno que es –decía Morgenthau—verdaderamente representativo, no sólo en sentido parlamentario, sino sobre todo en el sentido de su capacidad para traducir las convicciones y las aspiraciones inarticuladas del pueblo en objetivos y políticas internacionales, tiene la mejor oportunidad de conducir las energías nacionales para que apoyen esa política y esos objetivos. El hecho de que el presidente Funes, por ejemplo, haya invitado a las cúpulas empresariales a su visita oficial a Brasil, no quiere decir que persiga esos objetivos; pero sí de manera equivocada piensa que “así evitará la desconfianza y el retiro de inversiones”. En el fondo en esta clase de empresarios antihistóricos y todavía con fuertes influencias feudales, priva el sesgo ideológico. Ellos mismos se han encargado de reafirmarlo al expresar que “no están interesados en viajar a Cuba porque es un país donde no existe libertad de empresa ni de culto ni se respetan los derechos humanos”. Lejos estamos de intentar defender a Cuba; pero sus grandes manifestaciones de solidaridad y colaboración fraterna con muchos pueblos del mundo, hablan moralmente por ellos.
La calidad de los gobiernos es en efecto un factor de fuerza o debilidad en relación con la mayoría de los factores sobre los que descansa el poder nacional, sobre todo considerando la influencia que el poder puede ejercer sobre los recursos naturales, capacidad industrial y preparación militar. La calidad del gobierno tiene una marcadísima influencia en la calidad de la moral nacional. Considerando que este es uno de los varios elementos que constituyen el poder nacional, este y otros susceptibles en mayor o menor grado a la acción humana, puede decirse que “este es el único factor tangible, entre los intangibles, que determina la calidad de la moral nacional”. En el caso nuestro, se trata de realizar obras “de beneficio popular”; pero sin salirse de los límites trazados por el Estado burgués: programa de vivienda popular, paquetes escolares y agrícola, ayuda económica para la tercera edad sin asistencia social y más; pero cuando se trata de “tocar” las entrañas del monstruo, como la aprobación de una VERDADERA REFORMA FISCAL, la aprobación de una Ley de Medicamentos o regular las ganancias millonarias de las empresas telefónicas, ya entonces sabemos QUIEN TIENE EL AUTENTICO PODER ECONOMICO Y MEDIATICO EN EL PAÍS.
El FMLN quizás tiene el control del gobierno; pero no del aparato estatal; quizás tiene influencias en determinadas secretarías de Estado; pero no cuenta con el PODER absoluto para realizar las verdaderas transformaciones del modelo económico, social y político exigido. Un gobierno contemporáneo, sobre todo si está sujeto al control democrático, apenas habrá cumplido con una parte de su tarea al lograr los equilibrios antes mencionados, y todavía le quedará enfrentarse con otra tarea, quizá la más difícil de todas: debe asegurar la aprobación de sus nacionales en una política internacional y en la doméstica designada para movilizar los elementos del poder nacional en su apoyo. Esta tarea es difícil SI SE MANTIENE INTACTO el poder de la oligarquía y no se cuenta con …(los recursos, por darle un nombre) para hacer las grandes transformaciones y cambios urgentes que posibiliten una sociedad equitativa, una felicidad individual y colectiva y una paz y una justicia social duraderas.
La diputada del FMLN no ha dicho nada nuevo ni ha descubierto la fórmula para orinar de lado. El contar con el gobierno no implica tener pleno dominio del Estado ni de la nación. Los capitalistas ejercen el poder por medio del dinero, de las influencias nacionales y de sus alianzas con monopolios y consorcios internacionales. Además de ello, tienen total injerencia en los “medios de comunicación” y pueden realizar, ejecutar toda clase de campañas, distorsionar los hechos e infundir miedo en la población a través de la propaganda y la información. Los individuos, que forman la nación, no tienen influencia de ninguna naturaleza.
La mayoría de las personas, como dice Morgenthau, son incapaces de satisfacer su deseo de poder dentro de la comunidad nacional misma; en ella sólo un pequeño grupo ejerce permanentemente el poder sobre la mayoría, sin estar sujetos a las extensas limitaciones que otros les podrían imponer. La gran masa de la población está más expuesta a ser el sujeto pasivo del poder que a ser quien lo ejerza, y, no siendo posible que esta masa satisfaga plenamente sus ambiciones de poder dentro de los marcos de la nación, la comunidad proyecta sus aspiraciones insatisfechas hacia el plano internacional, en donde encuentra una enorme satisfacción al identificarse con el aparato de poder de la nación.
Arena es un partido político fundado y patrocinado por la oligarquía y la burguesía como un instrumento para dominar el Estado (Órganos ejecutivo, legislativo y judicial), tener influencias en las distintas instancias, poder administrar la nación como su particular hacienda, mantener pues un dominio absoluto en todas las decisiones, privilegios, derechos sobre el comercio interno y externo, conflictos de intereses y campo abierto para hacer toda clase de negociaciones. Ellos, la oligarquía, no quieren partidos políticos conflictivos, opuestos a sus decisiones, necesitan parásitos como el PCN o la Democracia Cristiana, para aparentar “pluralismo” y “democracia”, además de esas “libertades públicas” de las que tanto hablan. Quisieran un FMLN, por ejemplo, plegado a sus intereses, no contestatario ni mucho menos, promoviendo leyes o proyectos “socialistas” alejados de sus “principios liberales”. “La empresa privada necesita un FMLN moderno para no tenerle miedo”, afirman los testaferros.
Desde luego, no podemos ignorar que el poder de una nación –desde el punto de vista de su moral nacional-- descansa en la calidad de su gobierno. Un gobierno que es –decía Morgenthau—verdaderamente representativo, no sólo en sentido parlamentario, sino sobre todo en el sentido de su capacidad para traducir las convicciones y las aspiraciones inarticuladas del pueblo en objetivos y políticas internacionales, tiene la mejor oportunidad de conducir las energías nacionales para que apoyen esa política y esos objetivos. El hecho de que el presidente Funes, por ejemplo, haya invitado a las cúpulas empresariales a su visita oficial a Brasil, no quiere decir que persiga esos objetivos; pero sí de manera equivocada piensa que “así evitará la desconfianza y el retiro de inversiones”. En el fondo en esta clase de empresarios antihistóricos y todavía con fuertes influencias feudales, priva el sesgo ideológico. Ellos mismos se han encargado de reafirmarlo al expresar que “no están interesados en viajar a Cuba porque es un país donde no existe libertad de empresa ni de culto ni se respetan los derechos humanos”. Lejos estamos de intentar defender a Cuba; pero sus grandes manifestaciones de solidaridad y colaboración fraterna con muchos pueblos del mundo, hablan moralmente por ellos.
La calidad de los gobiernos es en efecto un factor de fuerza o debilidad en relación con la mayoría de los factores sobre los que descansa el poder nacional, sobre todo considerando la influencia que el poder puede ejercer sobre los recursos naturales, capacidad industrial y preparación militar. La calidad del gobierno tiene una marcadísima influencia en la calidad de la moral nacional. Considerando que este es uno de los varios elementos que constituyen el poder nacional, este y otros susceptibles en mayor o menor grado a la acción humana, puede decirse que “este es el único factor tangible, entre los intangibles, que determina la calidad de la moral nacional”. En el caso nuestro, se trata de realizar obras “de beneficio popular”; pero sin salirse de los límites trazados por el Estado burgués: programa de vivienda popular, paquetes escolares y agrícola, ayuda económica para la tercera edad sin asistencia social y más; pero cuando se trata de “tocar” las entrañas del monstruo, como la aprobación de una VERDADERA REFORMA FISCAL, la aprobación de una Ley de Medicamentos o regular las ganancias millonarias de las empresas telefónicas, ya entonces sabemos QUIEN TIENE EL AUTENTICO PODER ECONOMICO Y MEDIATICO EN EL PAÍS.
El FMLN quizás tiene el control del gobierno; pero no del aparato estatal; quizás tiene influencias en determinadas secretarías de Estado; pero no cuenta con el PODER absoluto para realizar las verdaderas transformaciones del modelo económico, social y político exigido. Un gobierno contemporáneo, sobre todo si está sujeto al control democrático, apenas habrá cumplido con una parte de su tarea al lograr los equilibrios antes mencionados, y todavía le quedará enfrentarse con otra tarea, quizá la más difícil de todas: debe asegurar la aprobación de sus nacionales en una política internacional y en la doméstica designada para movilizar los elementos del poder nacional en su apoyo. Esta tarea es difícil SI SE MANTIENE INTACTO el poder de la oligarquía y no se cuenta con …(los recursos, por darle un nombre) para hacer las grandes transformaciones y cambios urgentes que posibiliten una sociedad equitativa, una felicidad individual y colectiva y una paz y una justicia social duraderas.





1 comentarios:
El poder, la gran pregunta, quien tiene el pode? el poder politico y el poder economico quien ejerce la Democracia? Marx dice lo economico determina lo politico y lo cultural.Es el pueblo quien ejerce la Dermocracia atravez de los partidos politicos con los candidatos al Gobierno, quien tiene el poder economico en nuetro pais,el modelo economico no permite hacer los cambios que beneficien a la mayoria y el podere politico quien lo tiene? el FMLN no, cambiar el modelo economico neoliberal es la gran tarea y solo se puede hacer con la participacion de la mayoria del pueblo, pero se siguen dividiendo al voto, con candidatos independientes,lo nuevo participacion distrital,con el unico objetivo de restarle votos al FMLN,y que ARENA recupere el poder politico y economico,la inocencia de nuestro pueblo no detecta las estrategias de la derecha y cae victima una y otra vez mas.
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