18.8.10

Turismo o convenios económicos

Sólo el tiempo, lo expresamos, sin nada de poesía, justificará el viaje de Estado que el Presidente Funes, funcionarios y una larga, heterogénea cauda de invitados, ha realizado al Brasil. Pero ahora parece claro que los resultados de este periodo de la gira tendrán que separarse de los que aparezcan más tarde. Son ya elementos importantes para el balance final.

Se habla hoy de un mundo multipolar. La verdad presente es que dos estilos, dos concepciones políticas sociales, económicas y únicamente dos, como ocurrió con la presencia hace unos años de la URSS, destacan el horizonte: los mundos construidos conforme a la idea socialista (el socialismo del Siglo XXI han dado en llamarle hoy) uno, y el otro según los mecanismos del capitalismo y su variante fracasada el neoliberalismo. Desde luego, con sus contradicciones y luchas internas tiene la apariencia de una diversidad puramente formal. Cuando señalamos a la Unión Europea o al Japón como grandes potencias económicas independientes, contemplamos ángulos distintos, de un mismo fenómeno.

El mandatario desde luego no ha visitado Europa, al menos como presidente de la república. No sabemos por lo tanto cuáles las perspectivas, el tipo de relaciones y el sentido de los convenios firmados aisladamente hasta hoy con ciertos Estados. Si llegara a ocurrir alguna gira deberá ser puramente política, donde se describa cuáles son los caminos que llevan a nuestro pequeño país al futuro y a un desarrollo económico tan largamente esperado. España podría ser un destino cierto, lo mismo Alemania. Con los Estados Unidos son otro tipo de alianzas y propósitos, siempre por delante los millones de salvadoreños trabajando y enviando remesas desde ese país. No por nada se reitera lo de los TLC y el TPS o tratado para ampliar los permisos de trabajo de unos 200 mil compatriotas. El resto, la mayoría, que lo averigüe Vargas.

Regresando al punto de partida, diremos que Brasil sabe envolver a sus invitados en una teatral y colorida pompa. Esto forma parte, al igual que la zamba y el fútbol, de ritos que el pueblo brasileño aún respeta, pero es también un recurso psicológico. Es raro que los visitantes, sobre todo cuando son jefes de naciones poco formalistas, no incurran en errores de ceremonial. Desde hace algún tiempo las recepciones a jefes de Estado han perdido en el gran país sudamericano alguna parte de su antiguo brillo, pero aun son imponentes. Se han suprimido las cenas de gala, los conciertos y los bailes de zamba; pero se ha acentuado la participación de hombres de negocios, comunicadores y profesionales en distintas actividades. Se buscan resultados concretos para los invitados. Bien por ese gigante del sur.

Al final, tanto las declaraciones oficiales de El Salvador, como de representantes empresariales, son positivas y cosa extraña: elogios para la forma como el presidente Lula y los hombres de la iniciativa privada del Brasil han resuelto sus diferencias (¿?). El mandatario brasileño nunca sobrepasó los límites del añejo capitalismo brasileño, no “castigó” son impuestos ni techo de ganancias a la gran empresa privada ni a los monopolios internacionales. Asumió compromisos con el Partido de los Trabajadores para poner en práctica una serie de programas sociales, el de mayor éxito, el procurar alimento diario a millones de pobres; pero con el poderoso movimiento de Los sin Tierra, jamás se llegó a ningún acuerdo. Tarea, por supuesto, pendiente al final de su mandato.

No puede entonces hablarse de “aprender a convivir” con un gobierno de izquierda, cuando en lo concreto nunca se avanzó por el camino de los reivindicaciones populares, a lo más cierto populismo y paternalismo para conquistar votos y mantener cierta aureola de éxitos presidenciales. Los empresarios salvadoreños pueden agradecer el gesto del viaje, de permitirles conocer y estrechar la mano de sus pares brasileños, quizás de alguna mínima posibilidad de comprar ciertos productos y venderlos en el mercado nacional. ¿Sobre la posibilidad de incursionar en el mercado brasileño con nuestros productos? He aquí la pregunta sin contestar. Muy difícil, pues no tenemos nada que exportar, al menos que no produzcan los brasileños.

Más allá de las ceremonias puramente protocolarias, el presidente Funes celebró algunas conferencias y pronunció un muy largo discurso escuchado con la atenta y solemne cortesía que los brasileños saben prodigar. Uno de los propósitos de la misión salvadoreña era “ampliar nuestro comercio” con el Brasil, que no es muy importante, pero que nos es desfavorable, conocida la balanza comercial. Sólo pudimos por ahora, estrechar muchas manos, admirar la bella ciudad de Sao Paulo, degustar el café brasileño, apreciar la belleza femenina.

En fin, ha concluido una gira, se esperan otras a Cuba y quizás, como dicho está, a Europa, tal vez a China, la única, la otra es una isla propiedad del gigante asiático. La norma será la llevar empresarios y los mismos periodistas, pues de alguna manera se piensa en disminuir los ataques desde la televisión y la prensa. Puede ser, no lo creemos pues lo que domina es lo ideológico y eso no se termina mientras exista un partido político con principios claramente definidos. El mandatario puede hacer las diferencias; pero jamás se podrá abdicar de quien lo llevó al gobierno. Giras políticas y económicas son buenas; pero son mejores los resultados. Turismo o convenios económicos

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Recuerdo haber visto en la TV que uno de los Siman dijo sentirse preocupado y hasta asustado por la relacion que el presidente Funes quiere entablar con los empresarios Brazileños, deberian hacer un post sobre eso.

Gracias.

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