17.9.10

Incluyan el género, pero no destruyan el lenguaje

Esto de la mal llamada defensa del género mediante el uso excesivo, compulsivo e inapropiado de pronombres personales al momento de articular oraciones, me saca la piedra!

No estoy en contra de la paridad en el trato o en velar por una verdadera inclusión de la persona en las intenciones y decisiones del estado, pero de eso, a forzar el uso de los pronombres, es otra cosa.


Algunas veces me pasa que al escuchar esa forma grotesca de inclusión forzada, atropella no solo mi oído, sino que además, impide que preste interés y pierda el foco en el posible mensaje del disertante en turno.


Deberíamos de saber que nuestro lenguaje es vasto, rico y variado, que no necesita de mayores especificaciones para dejar por sentado, lo que a todas luces es obvio.


Un día de estos en una de las entrevistas matinales estaba la directora del Centro para la Defensoría del Consumidor CDC, su nombre es Nayda Medrano, y no me podrás creer que me costó concentrarme en el mensaje, por la forma grosera en la que forzaba nuestro lenguaje.


Recuerdo que decía: “Nosotras y nosotros hemos realizado la investigación X.” Por qué razón no hacerlo simple y decir nada más: “Hemos realizado la investigación X”. Te digo compatriota que en ese volado de rebatir mentalmente el uso fluido de nuestro lenguaje, se me pasó media entrevista así que mejor me puse a ver las locuras de Hernández, mira qué cosa!


Se le veía tan falso el manejo de la inclusión que pretendía la directora Medrano, que por momentos y sin darse cuenta, simplemente las dejaba pasar. No sentí fluido y natural el mensaje, y en un momento se volvió casi repugnante y hasta ofensivo.


Quizá nadie les ha explicado que hay formas simples de evitar esos “yerros” – según esa moda de incluir a la mujer – como por ejemplo, apelar a la ambigüedad que nos posibilita nuestro lenguaje.


No voy a culpar a la directora Medrano, estoy seguro que esa manera de expresarse es un pseudo-lenguaje en muchas ONG’s y no aplicarse al método, podría significarle a alguien verse como un bicho raro o dar a conocer que no está “IN”.


Hay momentos en que no habrá forma de impedir el uso, máxime cuando se trata de una bifurcación en la cual, las mujeres agarran para un lado y los hombres para el otro. Pero, si ambos van en la misma ruta, será suficiente decirles compatriotas, en lugar de salvadoreños y salvadoreñas.


Me imagino a la directora cantado un segmento de la estrofa de nuestro himno nacional:


Saludemos la patria orgullosos y orgullosas

De hijos suyos e hijas suyas podernos llamar.

Kvernicola

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En efecto, yo me sentí igual de incomodo con la forma de expresarse de la persona en mención. La labor que desarrolla es sumamente necesaria e importante, pero con esa forma de expresarse, solo demuestra que posee un concepto extremo sobre el tema del feminismo y eso no es bueno bajo ningún punto de vista. Es hasta ridículo, poco inteligente y mas bien una actitud de total inseguridad y necesita reafirmarse en cada oración que formula para trasladar sus ideas.

Anónimo dijo...

Deberian comenzar por dar el ejemplo uds mismos, aca en este foro he encontrado esa manera tan absurda de expresarse, y si verbalmente se escucha ridiculo, de manera escrita es aun mas, ya que como escritores tienen el tiempo suficiente para buscar diferentes alternativas, sinonimos, palabras alternas, etc.
Atlacatl esta cortado con la misma tijera. espero tengan el valor de publicar mi comentario. Soy Placero de libre opinion, y fue realmente por uno de sus temas, http://el-salvador.blogspot.com/2010/08/nacer-en-el-lugar-equivocado.html que me anime a denunciar esta practica tan absurda y poco productiva.

Nayda dijo...

Estimado Kvernicola,

No puedo referirme a su nombre, por cuanto no firma con el mismo, sin embargo, debo colegir que su seudónimo es suficiente a efecto de generar esta comunicación.

Quisiera agradecer su crítica constructiva, por cuanto en efecto, el uso excesivo puede ser dañino frente al mensaje que se quiere dar. Es la primera vez que alguien me hace reflexionar sobre este tema. Sin embargo, creo que debemos reconocer que el lenguaje no sexista no debe ser una moda, sino una práctica permanente, en la que creo y que estoy acostumbrada a utilizar.

Totalmente de acuerdo con vocablos genéricos. Tomo su recomendación y agradezco la atención prestada. A veces la tolerancia nos juega malas pasadas y esto del género vaya que nos reta a diario. En resumen, aunque retomo su recomendación, al ser valiosa, es una pena que se haya perdido de un programa que seguro tocaba altamente el Sistema Económico y de modelo imperante que nos conlleva a una serie de problemas estructurales, incluido por supuesto, el del lenguaje.

Un saludo fraterno para usted.

Nayda Medrano
Directora Ejecutiva
CDC.

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