15.9.10

Las enseñanzas de Maquiavelo


El golpe de estado en Honduras le dio un aviso a los gobernantes del istmo, para que sepan lo que les puede suceder a nuestras incipientes democracias, cuando se intenta procurar el bienestar de los pueblos, en detrimento de los intereses oligárquicos y quizá, los intereses imperialistas.

Muchos nos hemos quejado que con la llegada del gobierno del cambio nada ha cambiado o que el cambio ha sido mínimo, a tal grado de volverse curiosamente imperceptible.


Y quizá este volado de mantenerse sin cambiar la forma de dirigir, gobernar, contratar, destituir y asignar recursos a los beneficiarios de siempre es una estrategia en sí, ya que si vos te recuerdas de los principados hereditarios a los que hace referencia El Príncipe de Maquiavelo, y parafraseándolo, te darás cuenta que es más fácil conservar un Estado hereditario, acostumbrado a una dinastía, que uno nuevo.


Argumenta Maquiavelo que si el príncipe es de mediana inteligencia, se mantendrá en su Estado, a menos que una fuerza arrolladora lo arroje de él.


Entonces vos caes en la cuenta que con la actual situación del no cambio o del cambio incipiente, se está en sí resguardando y protegiendo este gobierno del cambio. Mira qué bonito, el hecho de no cambiar nada, le supone al gobierno del cambio, que no lo cambien.


Pero hilando más chiquito, más fino, es que te das cuenta que desde tiempos ancestrales y quizá desde antes de la época de Maquiavelo, se tenía claro el rol hacia el pueblo de todos aquellos principados civiles. Me refiero con esto a los principados civiles, a aquellos que son dirigidos por alguien del pueblo, en el cual están puestas todas las esperanzas y al cual se le cedió autoridad. En resumidas cuentas, el pueblo lo elige para que lo defienda.


Pero vos ves que en nuestro país las cosas no son así, el gobierno del cambio es una paradoja, ya que si bien es cierto existe un principado civil al cual el pueblo le cedió poder, este se decanta por defender a los poderosos, a los que más tienen y a los que más presión ejercen.


Me agradaría que el presidente Funes se diera un pequeño paseo por el capítulo noveno del libro y tratara de poner en práctica, lo que debería de ser un gobierno impulsado, defendido y propuesto por el pueblo.


Es bien aleccionador Maquiavelo, cuando dice que el príncipe “no puede honradamente satisfacer a los grandes sin lesionar a los demás; pero en cambio, puede satisfacer al pueblo, porque la finalidad del pueblo es más honesta que la de los grandes, queriendo estos oprimir, y aquél no ser oprimido”.


Pero vos te has dado cuenta de la opresión económica de la cual somos sujetos los del pueblo salvadoreño, muchas transnacionales están haciendo su agosto y el presidente Funes no se inmuta y es más, en una intervención con la gran empresa, exhortó a los ahí reunidos a defender sus intereses, por encima de las necesidades del pueblo.


Acá es donde deberíamos de preguntarnos si este es realmente un gobiernos del cambio o es un quinto gobierno de la derecha, impulsado ingenuamente por un pueblo que se dejó meter un gol más. Como dicen por ahí, los de la derecha se reinventan y vaya que forma.


Kvernicola

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