20.10.10

Empresarios actúan como políticos

El Salvador es un país de ruidos que aturden y no de voces que orienten. No se trata únicamente de efectos físicos por el tráfico desordenado, las ventas informales, los equipos de sonido a todo volumen tanto en los centros comerciales, en las iglesias evangélicas como en los autobuses del servicio urbano. No, la confusión que nos satura, amenaza con hacer de esta patria nuestra, antes se decía “propiedad de la oligarquía”, un país de cínicos donde nadie convence a nadie, y es que el idioma que circula como moneda corriente a lo ancho y largo de nuestra geografía, como demagógicamente dicen los políticos, suele ser el engaño, la falsedad y la impostura.

La verdad sólo la transmite quien la tiene y sólo los convencidos están capacitados para convencer. Cabría precisar que esos ruidos aturdidores proceden cada vez más de las esferas privadas, de voceros de las cúpulas empresariales, y cada vez menos de quienes, por razones de su oficio, podrían parecer los más avocados a caer en el griterío: los columnistas pagados, los “analistas” políticos y todos los que intentamos ser coherentes con nuestros escritos y críticas. Acaso se deba a que escritores “políticos” hay muchos -- y escritores a secas todavía más--, pero independientes, lo que se dice independientes, sobran los dedos de una mano para contarlos. No existe control de los emborronadores de cuartillas desde las esferas gubernamentales; pero sí existe de parte de los propietarios de los medios de difusión tan “defensores” de la libertad de expresión (libertad de la pauta publicitaria se escucharía mejor) que pone su mira en los “orientadores” de la opinión pública. ¿O es acaso pura casualidad que luego de un campo pagado publicado por la derechista Arena vengan los comentarios plegados a tales reflexiones por parte de las cúpulas empresariales, los editoriales de la prensa y de los columnistas?

Las cúpulas empresariales sin ninguna razón ni sustento valedero han demandado al partido FMLN (como institución jurídica) que “cese los mensajes de confrontación y odio social (…) Menospreciar al sector privado, que es el que genera miles de empleos a las familias salvadoreñas, e ingresos fiscales al Estado, refleja ceguera al no reconocerlo como el verdadero motor para la recuperación económica y la atención de de la demanda social…” En lo inmediato no hemos escuchado ni leído nada emanado de la dirigencia de ese partido de izquierda que niegue el aporte a la economía nacional hecha por empresarios responsables y alejados de toda motivación o agenda política partidaria. Por el contrario, hemos oído llamados a la reflexión y a acompañar al gobierno en los planes de atraer inversión extranjera mediante una agresiva política de apertura de mercados internacionales.

A la palestra pública llegan sólo voces marchitas que, en el mejor de los casos, censuran lo adjetivo para poder más cómodamente aplaudir lo sustantivo. Un coro de alabanzas, con buena prosa y malas razones, aturde y renuncia a orientar. He aquí que vivimos en un país feliz…porque los señores de la empresa privada invierten y generan empleos. Esto no debería ser todo, la nación reclama sensibilidad y solidaridad hacia los más necesitados y no simplemente golpes de pecho y declaraciones públicas solemnes para aparentar que se trabaja para preservar la democracia y las libertades públicas, cantaleta ya desfasada por uso repetitivo de estos señores y ciertos medios de prensa. Lo extraño de este coro unánime de protestas y reclamos es que se produce en el entorno del viaje presidencial a Cuba y al anuncio de la firma de convenios sobre materia de educación salud, transferencia de tecnología, intercambio cultural, científico y deportes.

Asimismo, cuando el vocero oficial de propaganda de Arena, el diario de hoy, de manera sensacionalista destaca la inauguración de una escuela de formación ideológica para jóvenes promovida por el FMLN, en San Bartolomé Perulapía. La madera o titular de portada de este matutino del miércoles 13 de octubre destaca “Dura crítica a escuelas ideológicas del FMLN”, mientras el subtítulo en tipos más pequeños dice: “ El Ministro de Defensa busca explicaciones ante posible golpe de Estado”. Es la forma más perversa de presentar dos hechos sin ninguna relación; pero remitidos a la misma página 18 donde se desarrolla la noticia.

No hay razón valedera alguna de parte de los “grandes empresarios” para acusar al FMLN de estar propiciando “la disolución de la Fuerza Armada”, ni mucho menos de estar “provocando desconfianza entre los inversionistas”; del mismo modo, ambos hechos totalmente sacados de contexto e inventados, no tienen nada que ver con la formación ideológica a los hijos de militantes de ese partido; esto más parece una cacería de brujas, pues lo mismo habría que pedirle a los dirigentes de Arena en sus escuelas de formación de jóvenes, al PDC o al PCN. No hay razón alguna para hacer llamados públicos; pero quizás sean estas las razones, quizás no; pero lo cierto es que voceros de las cúpulas empresariales se dedican desde hace meses a denunciar a grandes voces las iniciativas gubernamentales tendientes a lograr mejores condiciones de vida para las familias más vulnerables, que son la mayoría en este país.

Ya no sorprende a nadie que el presidente de la ANEP salga hoy a decir por la televisión o en conferencia de prensa que “siguen los ataques contra la empresa privada”, y que mañana le toque el turno al presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, pasado mañana a otro, siguiendo como dicho está un previo campo pagado o denuncias públicas de altos dirigentes de Arena. ¿Cómo entonces catalogar denuncias tan orquestadas y provenientes de personas que en el pasado inmediato fungieron como destacados miembros del partido Arena? Ya sólo falta que la Corte de Cuentas y la Fiscalía General de la República publiquen desplegados donde acusen a funcionarios del gobierno de una cacería de brujas contra ex funcionarios de este partido derechista por “supuestos” casos de corrupción.

La verdad, en la práctica, tanto el gobierno como el FMLN no pueden transigir ni hacer ningún tipo de alianzas o mucho menos adquirir compromisos con un partido como Arena, plagado de convictos y corruptos. No lo han dicho primero los sectores oficiales, sino el mismo presidente del COENA, Alfredo Cristiani quien pidió a la Fiscalía General de la República y a la Corte de Cuentas investigar al ex presidente Antonio Saca por la apropiación de más de dos millones de dólares, unas semanas antes de finalizar su mandato. Un corrupto acusando a otro corrupto. Por eso resulta penoso y fuera de todo valor escuchar a ciertos diputados y dirigentes de este partido ultraderechista exigir transparencia y ética de trabajo a los funcionarios de la actual administración o pedir los convenios sobre Educación firmados con Cuba, como lo hace el diputado Mario Valiente. Señores estamos en pleno siglo XXI, dejen de amenazar con el tal petate del muerto, dedíquense a trabajar en beneficio del pueblo, a invertir en solidaridad humana en busca del bien común.

En síntesis, la misión del Poder Ejecutivo es ejecutar. No es de ninguna manera aceptable que sus miembros – el presidente y sus colaboradores-- se dediquen a denunciar públicamente lo que es obligación suya remediar, corregir, cambiar. Los corruptos no pueden caminar libremente por caminos y veredas de este y otros países, es necesario aplicarles el rigor de la ley y que sean los organismos competentes los encargados de profundizar las investigaciones y determinar al final si existen causas suficientes para continuar con los procesos judiciales correspondientes. A las cúpulas empresariales les corresponde trabajar con esfuerzo sostenido en sus respectivos campos, proteger a sus empleados y contribuir al desarrollo económico del país. En el momento que toman partido o apoyan pronunciamientos y se pliegan a las voces de políticos de la derecha, están perdiendo el rumbo y siendo más protagonistas que los propios areneros.

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