En economía y en la vida política de los países, nada es imperecedero o estará escrito en piedra, como para mantenerse arraigado a las realidades de las naciones y a los cambios naturales que estas sufren.
El tema de la desdolarización no debería de ser un tema cerrado en estos tiempos de crisis y de poco acceso a dinero, la flexibilidad que brinda una moneda propia siempre puede ser una opción a explorar y a tomar en cuenta.
Creo que nadie puede decir que, pensar en desdolarizar nuestra economía es un mal mensaje que conlleva inestabilidad para hacer negocios o para atraer la inversión extranjera, ya que, de cara al buscar el beneficio de las mayorías se debe siempre observar y ponderar los pros y contras intrínsecos en las medidas a implementar. Para no hacernos engañar, el distanciamiento de la inversión extranjera tiene otros bemoles y además estos son de vieja data.
Al escuchar algunos pronunciamientos de las cúpulas de agrupaciones empresariales, me da la sensación que están más, pensando en favorecer partidariamente alguna tendencia partidaria – de todos, conocida – que, intentando buscar medidas que fortalezcan la recuperación del crecimiento económico del país.
La desdolarización per se no es un tiro de muerte o mucho menos, volvamos nuestros ojos al norte e identifiquemos que, desde que la crisis se instaló en el mundo, la máquina de hacer dólares no se ha apagado y me parece que ha echado más humo del que pueden sustentar.
Pero en fin, dejemos a los del norte con sus propios dilemas y problemas, y pensemos como país, ¿qué es lo que más nos conviene? Pensemos en estudiar a profundidad el problema o fenómeno, considerando el hecho de traer expertos en estos temas – si es que existen – para que nos ayuden con el tema o evaluemos Cuscatlán adentro, cuáles pueden ser las rutas viables que podemos transitar, que satisfaga a las mayorías y que sea sostenible en el tiempo.
Como un salvadoreño del común no cerraría el tema, incluso, debería de aplicar esfuerzos como país a evaluar opciones, que incluso pueden pasar por la instauración de un bimonetarismo real.
No podemos seguir empeñando el futuro de nuestros hijos y nietos, para sustentar una dolarización que no aguanta más carga, solo por tener tranquilos y satisfechos a unos pocos, a los pocos de siempre. Ya que en el momento que una crisis se produzca en este país, producto de esta dolarización, los que deberán de afrontar y soportar, con la carga y la culpa seremos las mayorías.
Tenemos el ejemplo palpable del corralito argentino, te aseguro que, de no estar preparados como pueblo con sendos estudios, análisis y una salida viable, lo que se nos avecina es un corralón y una “guebiazón” que no tendrá parangón. En la Argentina, solo el pueblo perdió, recuerda eso compatriota.
En esa maraña y confusión monetaria se irán en la colada, no solo los pocos ahorros de las mayorías, sino también, el fruto del trabajo y el esfuerzo de buena parte de la población: La Pensión.
Le pedimos al presidente que se mantenga con mente abierta, hay que revisar el tema de forma oportuna y asertiva, no se puede por una ingenuidad política, cerrar los ojos y esperar que el "guamazo" afecte a todo un país. Por eso es que se debe de pedir y exigir que los presidentes sean medianamente listos. Ojo con eso!
El tema de la desdolarización no debería de ser un tema cerrado en estos tiempos de crisis y de poco acceso a dinero, la flexibilidad que brinda una moneda propia siempre puede ser una opción a explorar y a tomar en cuenta.
Creo que nadie puede decir que, pensar en desdolarizar nuestra economía es un mal mensaje que conlleva inestabilidad para hacer negocios o para atraer la inversión extranjera, ya que, de cara al buscar el beneficio de las mayorías se debe siempre observar y ponderar los pros y contras intrínsecos en las medidas a implementar. Para no hacernos engañar, el distanciamiento de la inversión extranjera tiene otros bemoles y además estos son de vieja data.
Al escuchar algunos pronunciamientos de las cúpulas de agrupaciones empresariales, me da la sensación que están más, pensando en favorecer partidariamente alguna tendencia partidaria – de todos, conocida – que, intentando buscar medidas que fortalezcan la recuperación del crecimiento económico del país.
La desdolarización per se no es un tiro de muerte o mucho menos, volvamos nuestros ojos al norte e identifiquemos que, desde que la crisis se instaló en el mundo, la máquina de hacer dólares no se ha apagado y me parece que ha echado más humo del que pueden sustentar.
Pero en fin, dejemos a los del norte con sus propios dilemas y problemas, y pensemos como país, ¿qué es lo que más nos conviene? Pensemos en estudiar a profundidad el problema o fenómeno, considerando el hecho de traer expertos en estos temas – si es que existen – para que nos ayuden con el tema o evaluemos Cuscatlán adentro, cuáles pueden ser las rutas viables que podemos transitar, que satisfaga a las mayorías y que sea sostenible en el tiempo.
Como un salvadoreño del común no cerraría el tema, incluso, debería de aplicar esfuerzos como país a evaluar opciones, que incluso pueden pasar por la instauración de un bimonetarismo real.
No podemos seguir empeñando el futuro de nuestros hijos y nietos, para sustentar una dolarización que no aguanta más carga, solo por tener tranquilos y satisfechos a unos pocos, a los pocos de siempre. Ya que en el momento que una crisis se produzca en este país, producto de esta dolarización, los que deberán de afrontar y soportar, con la carga y la culpa seremos las mayorías.
Tenemos el ejemplo palpable del corralito argentino, te aseguro que, de no estar preparados como pueblo con sendos estudios, análisis y una salida viable, lo que se nos avecina es un corralón y una “guebiazón” que no tendrá parangón. En la Argentina, solo el pueblo perdió, recuerda eso compatriota.
En esa maraña y confusión monetaria se irán en la colada, no solo los pocos ahorros de las mayorías, sino también, el fruto del trabajo y el esfuerzo de buena parte de la población: La Pensión.
Le pedimos al presidente que se mantenga con mente abierta, hay que revisar el tema de forma oportuna y asertiva, no se puede por una ingenuidad política, cerrar los ojos y esperar que el "guamazo" afecte a todo un país. Por eso es que se debe de pedir y exigir que los presidentes sean medianamente listos. Ojo con eso!
Kvernicola





1 comentarios:
Nice Blog! :)
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