Todos los intuían y quizás los expertos en el tema sabían que esto podía -- y aún tenía-- que suceder. No se siembran vientos sin cosechar tempestades; no se premian crímenes sin enfrentar los lutos; no se canta a la violencia sin sufrirla; no se llena al mundo de odio sin tener hijos del odio, del odio hechos, para el odio destinados. Esto empezó con el origen mismo de éste partido, fundado por personas proclives al crimen como lo demuestran los Escuadrones de la Muerte y todo ese esquema diseñado para exterminar a rivales políticos y a todas aquellas personas que piensan o pensaron distinto.
Cuando no se toleran las ideas y se quiere vencerlas o destrozarlas por medio de la fuerza y más aún por el uso de las armas, retrocedemos a la época de las cavernas y revivimos los vergonzosos días de la inquisición; claro que si vamos al origen llegamos a Caín; pero si nos atenemos al siglo XX nos topamos con Hitler, Franco, Mussolini y sus descendientes, los aprendices del narcotráfico, de la eliminación de las ideas y del pensamiento por cualquier medio. Fue como el anuncio de toda la brutalidad que nos ha caído después.
Si el mundo contempló horrorizado la bestialidad de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, después la brutalidad contra Vietnam y continúa con Irak y ahora en Afganistán ¿de que se espanta ahora? El Salvador fue la tumba de al menos 70 mil asesinados por los Escuadrones de la Muerte, la fuerza armada y los cuerpos policiales, todo eso tuvo un origen, nombres y responsables. Hitler perdió la guerra, pero el nazismo y sus seguidores la ganaron. El pacto de los sanguinarios sigue vivo, más vivo que nunca: ya no es un pacto o una alianza, es más que un matrimonio, es la comunión, la integración en un solo demonio de varias bestialidades. Los que acusaron a los fascistas lo reviven ahora en Washington, donde el pacto vive, se hincha, triunfa, llena el mundo.
Lo de la muerte de los diputados del Parlacen, la ocurrida el 17 de febrero de 2007, estuvo preparada para que sucediera en Guatemala. ¿Lo sabían muchos o no? ¿fue un simple crimen o había antecedentes, explicaciones o motivos para ello? Ese extraño ser que por dos periodos fue director de la Policía Nacional Civil de El Salvador, Rodrigo Ávila, se contradice en sus propias declaraciones, duda o siembra sospechas. Dice: “Es que Pichinte (diputado William Pichinte) llevaba dinero. Qué tanto de dinero, no lo sé. Supuestamente iba a comprar unas propiedades en Guatemala. Pichinte andaba un ataché. Pero que andaba un millón, no lo sé. Yo nunca le encontré a Pichinte nexos con el narcotráfico, ni nada…”
Tamaño favor le hace a la familia del diputado y a las mismas investigaciones alrededor del tema. Más adelante afirma que “Pichinte tenía plata. El negocio de ellos es también constante (¿será igual al narcotráfico?) y sonante. Pero el hombre se iba a ver con un agente de una supuesta fábrica y él iba a abrir una fábrica en Guatemala. Pisto sí tenía. Yo tenía sospechas pero nunca hallé nada…” Caramba cuantas cosas! De lo que nos libramos los salvadoreños, es decir de haber llegado a presidente de la república. Vamos por partes:
1. Las investigaciones realizadas por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de las Naciones Unidas determinan que los diputados al Parlacen Ramón González, Eduardo d´Abuisson y William Pichinte, transportaban en un vehículo Land Cruiser, cinco millones de dólares. Si las autoridades guatemaltecas conocían este dato ¿por qué razón no lo sabía el señor Rodrigo Ávila quién únicamente afirma que “Pichinte llevaba dinero?
2. ¿Por qué razón los diputados de Arena no declararon en la aduana el efectivo que transportaban? Aquí las leyes obligan a hacer un declaración, de dónde se ha obtenido el dinero y su destino. Si usted viaja en avión a los Estados Unidos le entregan un formulario para que declare legalmente cuánto lleva de dinero y qué piensa adquirir en ese país. No es simple formulismo, se trata de un mecanismo para evitar la evasión y la elusión fiscal. Al Capone, el famoso mafioso, no fue encarcelado por cometer gran cantidad de crímenes, desfalcos, extorsiones o dedicarse al contrabando de licor, la prostitución o los juegos prohibidos, sino por evasión de impuestos.
3. “Pichinte tenía plata”, afirma el señor Ávila. ¿A cuánto ascendería su fortuna, porque el negocio de su familia era de fabricar sencillos sombreros de palma y escobas del mismo material. Para llegar a tener cinco millones de dólares o al menos un millón, se necesitaría vender miles de esos productos por varios años y todo sabemos que es materialmente imposible, además de lo barato de su comercialización. Ninguno de los tres diputados era heredero de grandes fortunas, ni tampoco tenían empresas ni se dedicaban a otro tipo de negocios, fuera de la política. ¿Cómo entonces acceder a millonarias cantidades en tan corto tiempo?
4. El señor Rodrigo Ávila también ha declarado que los diputados fueron muertos porque los que ordenaron su asesinato les dijeron que se trataba de “narcotraficantes colombianos”, quienes “trasladaban en un compartimiento secreto de su vehículo cinco millones de dólares”. ¿Cómo sabía de la cantidad exacta? ¿Quién o quienes eran sus informantes? ¿Por qué razón intervinieron agentes policiales y altos mandos de la Dirección de Investigaciones Criminales en la operación de exterminio?
5. ¿Por qué proceder con tanto sadismo, será por aquello del odio y de sembrar vientos para cosechar tempestades? Los narcotraficantes tienen sus formas de proceder, así como bien estructuradas sus secciones: a. comandos de exterminio b. comandos de limpieza (los que eliminaron a los policías en la prisión de máxima seguridad) c. comandos de investigación e inteligencia d. comandos de relaciones y más. Sus tentáculos y redes están extendidas por varios países de América del Sur, Centro América y América del Norte. Los colaboradores reciben una especie de estipendio y están adscritos a una sociedad muy particular.
6. El señor Rodrigo Ávila no ignora todo esto pues fue director de la PNC y estuvo involucrado en múltiples investigaciones. Sabe perfectamente de dónde provienen las toneladas de droga, cómo ingresan a Centro América, quienes se encargan de su traslado, el transporte utilizado y el destino de los cargamentos. También sabe de los bancos o centros comerciales ocupados para el lavado del dinero. Cuando agentes del Tesoro de los Estados Unidos investigaron los casos de INSEPRO y FINSEPRO, no lo hicieron para contribuir con las autoridades salvadoreñas, nada más para conocer los listados de las personas e instituciones involucradas en el lavado de dólares.
No se siembran vientos sin cosechar tempestades. En el libro Águilas Negras, escrito por un norteamericano, se dan detalles pormenorizados del uso del Aeropuerto Internacional de Ilopango y de la Fuerza Aérea Salvadoreña, dirigida por el general Rafael Bustillo, para transportar armamento dirigido a la contra nicaragüense y también para introducir droga en territorio norteamericano. El comandante Edén Pastora, en ese tiempo responsable de tropas de la contra y trabajando para la CIA norteamericana, era el encargado de recibir ese armamento y llevarlo a territorio costarricense o hondureño y luego distribuirlo entre los ex guardias somocistas que él mismo combatió cuando militó con los sandinistas. Así es de turbia la política y sus patrocinadores, en la cúspide el Departamento de Estado, el FBI, la DEA, la CIA y los halcones de Washington.
La deificación del mayor Roberto d´Aubisson y de los diputados del Parlacen, hecha por los mismos dirigentes de Arena, ha sido parte del gran libro del odio, de sangre y de lodo que se ha obsequiado, ¡generosos que son algunos! A estos pueblos analfabetas. ¡No se puede ser tan “intelectual” como para ignorarlo! El cotidiano genocidio de Afganistán no palidece en ningún momento ante los crímenes diarios cometidos por los narcotraficantes y pandilleros en la frontera de México con los Estados Unidos. Es la cocina diaria de los noticieros de televisión, radio y prensa. ¿Será este el mundo que vamos a heredar a nuestros hijos? ¿Cómo se puede mentir con tanta impunidad? Con tal de “salvar” nombres o militantes, no se profundiza en las investigaciones o se intenta tirar lodo sobre funcionarias como la fiscal costarricense Gisele Rivera, nada más una parte de la CICIG. Al final la verdad, la pura verdad, saldrá a flote; pero continuarán los “grandes poderes políticos” intercediendo y obstruyendo la justicia, esa heredada desde Hiroshima y Nagasaki, pasando por Vietnam y ahora en su máxima expresión en Afganistán. También en Guatemala y El Salvador.
Cuando no se toleran las ideas y se quiere vencerlas o destrozarlas por medio de la fuerza y más aún por el uso de las armas, retrocedemos a la época de las cavernas y revivimos los vergonzosos días de la inquisición; claro que si vamos al origen llegamos a Caín; pero si nos atenemos al siglo XX nos topamos con Hitler, Franco, Mussolini y sus descendientes, los aprendices del narcotráfico, de la eliminación de las ideas y del pensamiento por cualquier medio. Fue como el anuncio de toda la brutalidad que nos ha caído después.
Si el mundo contempló horrorizado la bestialidad de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, después la brutalidad contra Vietnam y continúa con Irak y ahora en Afganistán ¿de que se espanta ahora? El Salvador fue la tumba de al menos 70 mil asesinados por los Escuadrones de la Muerte, la fuerza armada y los cuerpos policiales, todo eso tuvo un origen, nombres y responsables. Hitler perdió la guerra, pero el nazismo y sus seguidores la ganaron. El pacto de los sanguinarios sigue vivo, más vivo que nunca: ya no es un pacto o una alianza, es más que un matrimonio, es la comunión, la integración en un solo demonio de varias bestialidades. Los que acusaron a los fascistas lo reviven ahora en Washington, donde el pacto vive, se hincha, triunfa, llena el mundo.
Lo de la muerte de los diputados del Parlacen, la ocurrida el 17 de febrero de 2007, estuvo preparada para que sucediera en Guatemala. ¿Lo sabían muchos o no? ¿fue un simple crimen o había antecedentes, explicaciones o motivos para ello? Ese extraño ser que por dos periodos fue director de la Policía Nacional Civil de El Salvador, Rodrigo Ávila, se contradice en sus propias declaraciones, duda o siembra sospechas. Dice: “Es que Pichinte (diputado William Pichinte) llevaba dinero. Qué tanto de dinero, no lo sé. Supuestamente iba a comprar unas propiedades en Guatemala. Pichinte andaba un ataché. Pero que andaba un millón, no lo sé. Yo nunca le encontré a Pichinte nexos con el narcotráfico, ni nada…”
Tamaño favor le hace a la familia del diputado y a las mismas investigaciones alrededor del tema. Más adelante afirma que “Pichinte tenía plata. El negocio de ellos es también constante (¿será igual al narcotráfico?) y sonante. Pero el hombre se iba a ver con un agente de una supuesta fábrica y él iba a abrir una fábrica en Guatemala. Pisto sí tenía. Yo tenía sospechas pero nunca hallé nada…” Caramba cuantas cosas! De lo que nos libramos los salvadoreños, es decir de haber llegado a presidente de la república. Vamos por partes:
1. Las investigaciones realizadas por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de las Naciones Unidas determinan que los diputados al Parlacen Ramón González, Eduardo d´Abuisson y William Pichinte, transportaban en un vehículo Land Cruiser, cinco millones de dólares. Si las autoridades guatemaltecas conocían este dato ¿por qué razón no lo sabía el señor Rodrigo Ávila quién únicamente afirma que “Pichinte llevaba dinero?
2. ¿Por qué razón los diputados de Arena no declararon en la aduana el efectivo que transportaban? Aquí las leyes obligan a hacer un declaración, de dónde se ha obtenido el dinero y su destino. Si usted viaja en avión a los Estados Unidos le entregan un formulario para que declare legalmente cuánto lleva de dinero y qué piensa adquirir en ese país. No es simple formulismo, se trata de un mecanismo para evitar la evasión y la elusión fiscal. Al Capone, el famoso mafioso, no fue encarcelado por cometer gran cantidad de crímenes, desfalcos, extorsiones o dedicarse al contrabando de licor, la prostitución o los juegos prohibidos, sino por evasión de impuestos.
3. “Pichinte tenía plata”, afirma el señor Ávila. ¿A cuánto ascendería su fortuna, porque el negocio de su familia era de fabricar sencillos sombreros de palma y escobas del mismo material. Para llegar a tener cinco millones de dólares o al menos un millón, se necesitaría vender miles de esos productos por varios años y todo sabemos que es materialmente imposible, además de lo barato de su comercialización. Ninguno de los tres diputados era heredero de grandes fortunas, ni tampoco tenían empresas ni se dedicaban a otro tipo de negocios, fuera de la política. ¿Cómo entonces acceder a millonarias cantidades en tan corto tiempo?
4. El señor Rodrigo Ávila también ha declarado que los diputados fueron muertos porque los que ordenaron su asesinato les dijeron que se trataba de “narcotraficantes colombianos”, quienes “trasladaban en un compartimiento secreto de su vehículo cinco millones de dólares”. ¿Cómo sabía de la cantidad exacta? ¿Quién o quienes eran sus informantes? ¿Por qué razón intervinieron agentes policiales y altos mandos de la Dirección de Investigaciones Criminales en la operación de exterminio?
5. ¿Por qué proceder con tanto sadismo, será por aquello del odio y de sembrar vientos para cosechar tempestades? Los narcotraficantes tienen sus formas de proceder, así como bien estructuradas sus secciones: a. comandos de exterminio b. comandos de limpieza (los que eliminaron a los policías en la prisión de máxima seguridad) c. comandos de investigación e inteligencia d. comandos de relaciones y más. Sus tentáculos y redes están extendidas por varios países de América del Sur, Centro América y América del Norte. Los colaboradores reciben una especie de estipendio y están adscritos a una sociedad muy particular.
6. El señor Rodrigo Ávila no ignora todo esto pues fue director de la PNC y estuvo involucrado en múltiples investigaciones. Sabe perfectamente de dónde provienen las toneladas de droga, cómo ingresan a Centro América, quienes se encargan de su traslado, el transporte utilizado y el destino de los cargamentos. También sabe de los bancos o centros comerciales ocupados para el lavado del dinero. Cuando agentes del Tesoro de los Estados Unidos investigaron los casos de INSEPRO y FINSEPRO, no lo hicieron para contribuir con las autoridades salvadoreñas, nada más para conocer los listados de las personas e instituciones involucradas en el lavado de dólares.
No se siembran vientos sin cosechar tempestades. En el libro Águilas Negras, escrito por un norteamericano, se dan detalles pormenorizados del uso del Aeropuerto Internacional de Ilopango y de la Fuerza Aérea Salvadoreña, dirigida por el general Rafael Bustillo, para transportar armamento dirigido a la contra nicaragüense y también para introducir droga en territorio norteamericano. El comandante Edén Pastora, en ese tiempo responsable de tropas de la contra y trabajando para la CIA norteamericana, era el encargado de recibir ese armamento y llevarlo a territorio costarricense o hondureño y luego distribuirlo entre los ex guardias somocistas que él mismo combatió cuando militó con los sandinistas. Así es de turbia la política y sus patrocinadores, en la cúspide el Departamento de Estado, el FBI, la DEA, la CIA y los halcones de Washington.
La deificación del mayor Roberto d´Aubisson y de los diputados del Parlacen, hecha por los mismos dirigentes de Arena, ha sido parte del gran libro del odio, de sangre y de lodo que se ha obsequiado, ¡generosos que son algunos! A estos pueblos analfabetas. ¡No se puede ser tan “intelectual” como para ignorarlo! El cotidiano genocidio de Afganistán no palidece en ningún momento ante los crímenes diarios cometidos por los narcotraficantes y pandilleros en la frontera de México con los Estados Unidos. Es la cocina diaria de los noticieros de televisión, radio y prensa. ¿Será este el mundo que vamos a heredar a nuestros hijos? ¿Cómo se puede mentir con tanta impunidad? Con tal de “salvar” nombres o militantes, no se profundiza en las investigaciones o se intenta tirar lodo sobre funcionarias como la fiscal costarricense Gisele Rivera, nada más una parte de la CICIG. Al final la verdad, la pura verdad, saldrá a flote; pero continuarán los “grandes poderes políticos” intercediendo y obstruyendo la justicia, esa heredada desde Hiroshima y Nagasaki, pasando por Vietnam y ahora en su máxima expresión en Afganistán. También en Guatemala y El Salvador.





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