Un amigo mexicano me preguntó la semana pasada sobre el estado de la economía salvadoreña, la global y la familiar y cuáles eran las perspectivas de crecimiento para el próximo año. Me interrogó sobre la relación del gobierno con los empresarios y si ambos sectores trabajaban unidos, si colaboraban, para diseñar y ejecutar planes en beneficio de la población más necesitada. Difíciles interrogantes, pero en la medida avanzaba la conversación con el acompañamiento de pupusas y refresco de cebada, trataba de construir respuestas para facilitar la digestión y el conocimiento del profesional en ciencias económicas.
El ritmo de la productividad en la economía salvadoreña es apenas perceptible, la escasa preparación domina el medio. Se desperdicia lo poco que se tiene y cuesta caro. No se distingue entre trabajar más y producir más (no es lo mismo). En términos generales falta aún conciencia de la organización en la fuerza del trabajo, las inversiones, la técnica, la comercialización, la administración. Contamos con una planta productora muy reducida y tenemos mucha oferta de servicios, artículos ya elaborados nos inundan del exterior, sobresaliendo los fabricados en China.
Los empresarios exigen al gobierno reglas claras, seguridad jurídica y plena “libertad” para producir, no intromisión en asuntos del mercado, mucho menos imposición de más impuestos y reformas de leyes laborales y fiscales. No están dispuestos a ceder en nada y son reacios a contribuir en programas sociales para ayudar a combatir la extrema pobreza. El gobierno no puede pedirles que contribuyan con el 50% de aportes económicos, por ejemplo, para el vaso de leche diario a los escolares en las escuelas públicas, con base en un censo dónde se determine a los provenientes de las familias más vulnerables, porque comienzan a quejarse de estar teniendo fuertes pérdidas en su producción y ventas. Son reticentes a conceder aumentos al salario mínimo de los trabajadores. Muy o mínima conciencia para contribuir a la inversión social.
A muchos de ellos los hemos escuchado decir que en el país falla la mano de obra. En lo particular creo sería una injusticia atribuir a una intención del operario, del trabajador, del artesano que hace un servicio en la casa, esa falta de responsabilidad tan exasperante; la ineficacia, la rápida solución del remiendo y del “ahí se va”. Esto forma parte de una conducta no elaborada conscientemente, reflejo de una larga, antigua situación general donde predomina la improvisación, la poca capacitación y el afán de aprovechar “lo que venga”, “lo que caiga”, porque también existe, al mismo tiempo, una seria desocupación que provoca una fuerte lucha en el mercado de trabajo, donde no es siempre la aptitud lo que gana.
Mi amigo estaba incrédulo, como buen economista sacó una libreta y hacía apuntes, reside en Chiapas y exporta aguacates hacia nuestro país. También lienzos, papel, tintas, pinceles, acrílicos, óleo y acuarela para pintores. ¿Cuándo ocurre una tragedia en este país digamos terremotos o inundaciones cuál es el aporte de los grandes empresarios?, me preguntó.
En lo particular he conocido el caso de algunos de ellos que envían ropa, comida, colchonetas, medicinas y agua a las zonas afectadas; las cúpulas empresariales hacen mucha propaganda sobre “ayudas solidarias”; pero es mínimo y escasamente para unas cuantas familias. La mayor cuota procede del gobierno y también de la ayuda internacional. Hemos conocido casos en otros países, como Argentina, Chile y México donde hay generosa respuesta y acción solidaria para socorrer a miles de damnificados, no con sobras o mínimas cuotas alimenticias únicamente para “salir en las fotografías” y pasar como magnánimos o ilustres ciudadanos al servicio de su pueblo, sino por ese compromiso de sentirse parte de su nación, de mostrar el lado humano, aspecto tan menospreciado por las rancias oligarquías de muchos países de América Latina.
En El Salvador hace unos meses las cúpulas empresariales presentaron un plan de flexibilidad laboral el cual fue rechazado por los sindicatos por considerar que en el fondo se pretendía eludir ciertas conquistas sociales, sobre todo el derecho a la jubilación, los días de descanso y otras prestaciones. Se llegó a considerar inclusive que tal medida no llevaría a producir más por medio de una mayor productividad. En este país hace falta capacitación y seguridad laboral, oportunidades de estudio para los hijos de los trabajadores, dignificación al trabajo de las mujeres, así como respeto a su condición de madre, pues cuando están embarazadas no se concede el tiempo estipulado por las leyes para su maternidad ni su recuperación posterior.
Con el nuevo gobierno se esperaban mayores avances en materia laboral, lo mismo en la educación, en salud, en materia agraria, en seguridad ciudadana, en programas masivos de vivienda popular; pero un tanto por el descalabro económico en que los anteriores regímenes dejaron al Estado, como por la misma crisis financiera internacional, se han retrasado mucho o se ha avanzado muy poco, al grado que en ciertas zonas se han abandonado los proyectos. Como dice un adagio “mucho ruido pero pocas nueces”. El gobierno del FMLN está en la obligación de promover muchas obras en beneficio de la población más vulnerable, sobre todo cuando el mismo mandatario dijo en su discurso de toma de posesión que “no tenemos derecho a equivocarnos” y también “gobernaremos con opción por los pobres”, siguiendo “el legado de nuestro pastor monseñor Oscar Arnulfo Romero”.
En síntesis, querido amigo, no hemos avanzado mucho en materia de inversión y productividad, el crecimiento económico para este año, según los cálculos de economistas, será de menos 1; los funcionarios del Banco Central de Reserva se han mostrado optimistas y afirman que será de más uno. Es muy complicado porque las remesas provenientes de Estados Unidos no han aumentado mucho, las exportaciones siguen a la baja y no hemos contado con una fuerte y sostenida inversión extranjera. Es más se ha reducido el empleo en muchos centros de trabajo y otras empresas anuncian recortes de personal para el año entrante. Por un lado influye la crisis económica mundial y, por el otro, los grandes empresarios salvadoreños responden mucho a los llamados y las campañas desestabilizadoras contra el gobierno promovidas por el partido Arena.
El ritmo de la productividad en la economía salvadoreña es apenas perceptible, la escasa preparación domina el medio. Se desperdicia lo poco que se tiene y cuesta caro. No se distingue entre trabajar más y producir más (no es lo mismo). En términos generales falta aún conciencia de la organización en la fuerza del trabajo, las inversiones, la técnica, la comercialización, la administración. Contamos con una planta productora muy reducida y tenemos mucha oferta de servicios, artículos ya elaborados nos inundan del exterior, sobresaliendo los fabricados en China.
Los empresarios exigen al gobierno reglas claras, seguridad jurídica y plena “libertad” para producir, no intromisión en asuntos del mercado, mucho menos imposición de más impuestos y reformas de leyes laborales y fiscales. No están dispuestos a ceder en nada y son reacios a contribuir en programas sociales para ayudar a combatir la extrema pobreza. El gobierno no puede pedirles que contribuyan con el 50% de aportes económicos, por ejemplo, para el vaso de leche diario a los escolares en las escuelas públicas, con base en un censo dónde se determine a los provenientes de las familias más vulnerables, porque comienzan a quejarse de estar teniendo fuertes pérdidas en su producción y ventas. Son reticentes a conceder aumentos al salario mínimo de los trabajadores. Muy o mínima conciencia para contribuir a la inversión social.
A muchos de ellos los hemos escuchado decir que en el país falla la mano de obra. En lo particular creo sería una injusticia atribuir a una intención del operario, del trabajador, del artesano que hace un servicio en la casa, esa falta de responsabilidad tan exasperante; la ineficacia, la rápida solución del remiendo y del “ahí se va”. Esto forma parte de una conducta no elaborada conscientemente, reflejo de una larga, antigua situación general donde predomina la improvisación, la poca capacitación y el afán de aprovechar “lo que venga”, “lo que caiga”, porque también existe, al mismo tiempo, una seria desocupación que provoca una fuerte lucha en el mercado de trabajo, donde no es siempre la aptitud lo que gana.
Mi amigo estaba incrédulo, como buen economista sacó una libreta y hacía apuntes, reside en Chiapas y exporta aguacates hacia nuestro país. También lienzos, papel, tintas, pinceles, acrílicos, óleo y acuarela para pintores. ¿Cuándo ocurre una tragedia en este país digamos terremotos o inundaciones cuál es el aporte de los grandes empresarios?, me preguntó.
En lo particular he conocido el caso de algunos de ellos que envían ropa, comida, colchonetas, medicinas y agua a las zonas afectadas; las cúpulas empresariales hacen mucha propaganda sobre “ayudas solidarias”; pero es mínimo y escasamente para unas cuantas familias. La mayor cuota procede del gobierno y también de la ayuda internacional. Hemos conocido casos en otros países, como Argentina, Chile y México donde hay generosa respuesta y acción solidaria para socorrer a miles de damnificados, no con sobras o mínimas cuotas alimenticias únicamente para “salir en las fotografías” y pasar como magnánimos o ilustres ciudadanos al servicio de su pueblo, sino por ese compromiso de sentirse parte de su nación, de mostrar el lado humano, aspecto tan menospreciado por las rancias oligarquías de muchos países de América Latina.
En El Salvador hace unos meses las cúpulas empresariales presentaron un plan de flexibilidad laboral el cual fue rechazado por los sindicatos por considerar que en el fondo se pretendía eludir ciertas conquistas sociales, sobre todo el derecho a la jubilación, los días de descanso y otras prestaciones. Se llegó a considerar inclusive que tal medida no llevaría a producir más por medio de una mayor productividad. En este país hace falta capacitación y seguridad laboral, oportunidades de estudio para los hijos de los trabajadores, dignificación al trabajo de las mujeres, así como respeto a su condición de madre, pues cuando están embarazadas no se concede el tiempo estipulado por las leyes para su maternidad ni su recuperación posterior.
Con el nuevo gobierno se esperaban mayores avances en materia laboral, lo mismo en la educación, en salud, en materia agraria, en seguridad ciudadana, en programas masivos de vivienda popular; pero un tanto por el descalabro económico en que los anteriores regímenes dejaron al Estado, como por la misma crisis financiera internacional, se han retrasado mucho o se ha avanzado muy poco, al grado que en ciertas zonas se han abandonado los proyectos. Como dice un adagio “mucho ruido pero pocas nueces”. El gobierno del FMLN está en la obligación de promover muchas obras en beneficio de la población más vulnerable, sobre todo cuando el mismo mandatario dijo en su discurso de toma de posesión que “no tenemos derecho a equivocarnos” y también “gobernaremos con opción por los pobres”, siguiendo “el legado de nuestro pastor monseñor Oscar Arnulfo Romero”.
En síntesis, querido amigo, no hemos avanzado mucho en materia de inversión y productividad, el crecimiento económico para este año, según los cálculos de economistas, será de menos 1; los funcionarios del Banco Central de Reserva se han mostrado optimistas y afirman que será de más uno. Es muy complicado porque las remesas provenientes de Estados Unidos no han aumentado mucho, las exportaciones siguen a la baja y no hemos contado con una fuerte y sostenida inversión extranjera. Es más se ha reducido el empleo en muchos centros de trabajo y otras empresas anuncian recortes de personal para el año entrante. Por un lado influye la crisis económica mundial y, por el otro, los grandes empresarios salvadoreños responden mucho a los llamados y las campañas desestabilizadoras contra el gobierno promovidas por el partido Arena.





2 comentarios:
Si siempre la culpa es de arena y no de la incapacidad de los politicos del fmln que ahora nos gobiernan tan eficientemente.
Estan facil caer en la especulacion,en calumnias,difamaciones,suposiciones,injurias,de todo eso esta lleno el articulo sobre el FMLN,por lo que ARENA, te refieres caes en la preocupacion que en el partido no tiene politicos mucho menos ideologos,sugiereles que tengan una escuela politica para sus militantes.para el FMLN hacer politica contra ARENA, es pan comido,es esa tu preocupacion??
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