Las decisiones que a través de los años se han adoptado en la Casa Blanca, en Washington, han afectado a menudo al mundo entero, o, cuando menos, a grandes sectores. Incluso las decisiones sobre asuntos meramente interiores pueden tener, indirectamente, esta consecuencia. Por ejemplo, la política migratoria, el recorte de empleos, el racismo o sobre la cuestión de “ley y orden” determina estudios, posiciones y teorías que influyen en la cultura y la producción intelectual de otros países, y hasta, por imitación, en su legislación. Las filtraciones de casos de espionaje, informes cruzados entre las diversas embajadas y el Departamento de Estado, son los últimos hechos que han provocado reacciones adversas y malestar en muchos gobiernos del mundo.
No se olvide que los Estados Unidos son los generadores de muchas ideas conservadoras y hasta reformistas. Esto ocurre siempre así: la cultura va con el poder y actualmente el gran poder está en esa nación del norte. Extrañamente el dominio de las comunicaciones y la información se ha vuelto contra ellos. Claro que dado el bajo nivel de educación política de los ciudadanos de la mayoría de los países del universo, víctimas de oligarquías mucho más corruptas e implacables que puedan serlo las norteamericanas, si todos pudieran votar por el presidente de los Estados Unidos se produciría un caos infernal, que haría imposible toda política con un mínimo de coherencia (y la de hoy ya casi llega a este mínimo). Los demagogos se llevarían sistemática las elecciones.
Pero esto no quita que, cuando menos, nos interesemos todos mucho, como por una cosa personal, por el resultado de las próximas elecciones norteamericanas. Sobre todo, si el actual mandatario Obama tendrá la oportunidad de reelegirse por cuanto su popularidad ha decrecido bastante debido a erradas políticas internas como en el campo internacional. La mayor factura se la pasa la grave recesión económica, el nivel de desempleo (actualmente ronda el 9%) y las intervenciones militares en Irak y Afganistán. Ahora bien, dentro de un par de años (según quien gane), tengo la impresión de que la presidencia de los Estados Unidos habrá perdido este carácter universal que ha tenido desde Roosevelt para acá.
Los frenéticos irreflexivos que razonan con base en sus complejos, considerarán esto como su ganancia. Creo se encontrarán con igual resultado que con su deseo de muchos años de terminar con la guerra fría. Si hacemos un breve recuento, se terminó ésta por Nixon, dividido virtualmente el mundo en dos zonas de influencia, los países pequeños y medianos pueden ser ignorados por las grandes potencias, no disponen ya de ningún medio de presión -- como se puede observar con cada viaje a naciones europeas o asiáticas realizadas por la señora Hilary Clinton-- (esas revelaciones del sitioWikileaks no sólo demuestran el interés del Departamento de Estado, del Pentágono, de la CIA por los intereses de cada gobierno expiado, sino la forma de ejercer presión para acceder a posiciones de fuerza e influir en aspectos políticos, económicos y estratégicos). Ahora los viejos enemigos de la guerra fría estarían muy contentos, no lo dicen abiertamente, si ésta continuara…
Tal vez en el futuro inmediato los mismos que se alegran de las desgracias de los Estados Unidos causadas por ellos mismos, incluyamos la primacía diplomática (y caso pierdan la económica), se lamentarán de esta pérdida, porque verán la amenaza de China o Japón (o ambas juntas) también el conjunto de países europeos con una política exterior bien definida, así como en su economía doméstica pese los fuertes golpes sufridos con el desplome financiero mundial. Los aduladores del sistema no aceptan sus graves contradicciones ni la repetición de los ciclos que paulatinamente horadan la estructura hasta hace muy poco tiempo monolítica del capitalismo.
Creo que, con todos los defectos e injusticias que entraña, la primacía norteamericana ha permitido ciertas libertades para escribir artículos como éste, y desde luego abrir el espacio cibernético para la osadía de periodistas como Assange, asimismo la existencia de periódicos y otros medios de difusión claramente opositores a esa política prepotente y de clara intromisión en los asuntos internos de la mayoría de países del mundo. No se trata de ser permisibles u otorgar privilegios, cada ser humano y nación tienen sus prerrogativas; pero debe aceptarse que de cuando en vez esa clase de diplomacia favorece a los pequeño. Con todo, encuentro que el declinar de esta primacía, sin una mejor -- o menos mala-- por sustituirla, es un enorme peligro, es posiblemente el problema más grave afrontado por el mundo y -- cosa peor-- sin tener el mundo ningún medio para resolverlo.
Estamos hablando de hecho concretos, de grandes intereses e influencias. El nacionalismo ambiente -- la sustitución de ideologías por sentimientos parroquiales-- no deja muchas veces ver esta realidad. Pero esto no significa ausencia de realidad. Una de las curiosas características de este nacionalismo es que muchas veces se tiene por cuenta ajena: es frecuente encontrar en la misma sociedad norteamericana a ciudadanos negros defender a los árabes ex mercaderes de esclavos, o grupos confesionales proteger al sionismo judío. La razón me parece evidente, retomando el asunto de la reelección o no del señor Obama, para quien vea la realidad sin telarañas en los ojos. Todo también tiene que ver con la crisis del modelo económico: las variantes del sistema capitalista ya no dan para más, los pueblos presienten la agonía lenta pero segura, es por lo tanto menester encontrar otros rumbos y asideros.
No se olvide que los Estados Unidos son los generadores de muchas ideas conservadoras y hasta reformistas. Esto ocurre siempre así: la cultura va con el poder y actualmente el gran poder está en esa nación del norte. Extrañamente el dominio de las comunicaciones y la información se ha vuelto contra ellos. Claro que dado el bajo nivel de educación política de los ciudadanos de la mayoría de los países del universo, víctimas de oligarquías mucho más corruptas e implacables que puedan serlo las norteamericanas, si todos pudieran votar por el presidente de los Estados Unidos se produciría un caos infernal, que haría imposible toda política con un mínimo de coherencia (y la de hoy ya casi llega a este mínimo). Los demagogos se llevarían sistemática las elecciones.
Pero esto no quita que, cuando menos, nos interesemos todos mucho, como por una cosa personal, por el resultado de las próximas elecciones norteamericanas. Sobre todo, si el actual mandatario Obama tendrá la oportunidad de reelegirse por cuanto su popularidad ha decrecido bastante debido a erradas políticas internas como en el campo internacional. La mayor factura se la pasa la grave recesión económica, el nivel de desempleo (actualmente ronda el 9%) y las intervenciones militares en Irak y Afganistán. Ahora bien, dentro de un par de años (según quien gane), tengo la impresión de que la presidencia de los Estados Unidos habrá perdido este carácter universal que ha tenido desde Roosevelt para acá.
Los frenéticos irreflexivos que razonan con base en sus complejos, considerarán esto como su ganancia. Creo se encontrarán con igual resultado que con su deseo de muchos años de terminar con la guerra fría. Si hacemos un breve recuento, se terminó ésta por Nixon, dividido virtualmente el mundo en dos zonas de influencia, los países pequeños y medianos pueden ser ignorados por las grandes potencias, no disponen ya de ningún medio de presión -- como se puede observar con cada viaje a naciones europeas o asiáticas realizadas por la señora Hilary Clinton-- (esas revelaciones del sitioWikileaks no sólo demuestran el interés del Departamento de Estado, del Pentágono, de la CIA por los intereses de cada gobierno expiado, sino la forma de ejercer presión para acceder a posiciones de fuerza e influir en aspectos políticos, económicos y estratégicos). Ahora los viejos enemigos de la guerra fría estarían muy contentos, no lo dicen abiertamente, si ésta continuara…
Tal vez en el futuro inmediato los mismos que se alegran de las desgracias de los Estados Unidos causadas por ellos mismos, incluyamos la primacía diplomática (y caso pierdan la económica), se lamentarán de esta pérdida, porque verán la amenaza de China o Japón (o ambas juntas) también el conjunto de países europeos con una política exterior bien definida, así como en su economía doméstica pese los fuertes golpes sufridos con el desplome financiero mundial. Los aduladores del sistema no aceptan sus graves contradicciones ni la repetición de los ciclos que paulatinamente horadan la estructura hasta hace muy poco tiempo monolítica del capitalismo.
Creo que, con todos los defectos e injusticias que entraña, la primacía norteamericana ha permitido ciertas libertades para escribir artículos como éste, y desde luego abrir el espacio cibernético para la osadía de periodistas como Assange, asimismo la existencia de periódicos y otros medios de difusión claramente opositores a esa política prepotente y de clara intromisión en los asuntos internos de la mayoría de países del mundo. No se trata de ser permisibles u otorgar privilegios, cada ser humano y nación tienen sus prerrogativas; pero debe aceptarse que de cuando en vez esa clase de diplomacia favorece a los pequeño. Con todo, encuentro que el declinar de esta primacía, sin una mejor -- o menos mala-- por sustituirla, es un enorme peligro, es posiblemente el problema más grave afrontado por el mundo y -- cosa peor-- sin tener el mundo ningún medio para resolverlo.
Estamos hablando de hecho concretos, de grandes intereses e influencias. El nacionalismo ambiente -- la sustitución de ideologías por sentimientos parroquiales-- no deja muchas veces ver esta realidad. Pero esto no significa ausencia de realidad. Una de las curiosas características de este nacionalismo es que muchas veces se tiene por cuenta ajena: es frecuente encontrar en la misma sociedad norteamericana a ciudadanos negros defender a los árabes ex mercaderes de esclavos, o grupos confesionales proteger al sionismo judío. La razón me parece evidente, retomando el asunto de la reelección o no del señor Obama, para quien vea la realidad sin telarañas en los ojos. Todo también tiene que ver con la crisis del modelo económico: las variantes del sistema capitalista ya no dan para más, los pueblos presienten la agonía lenta pero segura, es por lo tanto menester encontrar otros rumbos y asideros.





2 comentarios:
Muchos saludos, muy interesante el articulo, espero que sigas actualizandolo!
Felicitaciones, muy interesante el post, espero que sigas actualizandolo!
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