29.1.10

De universos paralelos y aspiraciones lejanas

En este teatro de lo absurdo, de lo paradójico, de lo incomprensible, de promesas insatisfechas, de actuaciones presidenciales poco éticas; es muy difícil abstraerse de lo cotidiano para observar alguna ruta confiable de este gobierno, a la cual se le pueda dar seguimiento, con el objeto de obtener alguna certidumbre del verdadero y esperado cambio.

Ante esa dificultad, muy de vez en cuando busco esos halitos de descanso mental; entre chispazos matinales y aspiraciones lejanas, mi mente me invita a extrapolar realidades y a pensar en universos paralelos que me lleven a estampas de más tranquilidad, paciencia, tolerancia y verdad.


Al observar la coyuntura nacional y el accionar de nuestro presidente Funes, no te niego que he deseado en lo más profundo de mí ser, enfrentarlo con aquel buen y extinto entrevistador de, "Sin Censura".

Sé que es imposible pretender el enfrentamiento, pero mentalmente configuro algunas de las posibles preguntas que el entrevistar le realizaría al ahora presidente y sin más te las dejo para que vos le intentes buscar la respuesta adecuada a cada una, intentando alejarse de las banalidades "políticamente correctas":


1. Cómo se entiende y asimila, sin caer en el prejuicio y el señalamiento, la designación de Polistepeque?


2. Es cierto Sr. Presidente que uno de sus hijos tiene relación con esta "empresa" Polistepeque?


3. A que se debe la asignación de un poco más del 62.5% de la publicidad de su gobierno a la empresa TCS, parecería que esta acción lleva como norte comprar el silencio de sus activos detractores. Esta asignación Sr. Presidente se enfrenta con su eslogan de incluir, ya que ha dejado fuera del pastel a muchas de las empresas radiales y de comunicación alternativa.


4. Sr. Presidente, retomando algunos señalamientos que le hicieron en el periodo electoral me pregunto si ya ha comenzado a honrar la deuda con el Sr. Salume. Nos podría explicar cómo se pagan 2 millones de dólares con un salario de algo más de 5 mil dólares mensuales.,


5. Una de mis fuentes me ha asegurado que usted recibió apoyo monetario del Sr. Carlos Slim, para su campaña electoral. Tiene que ver este apoyo recibido con su posición de vetar el decreto legislativo que elimina el pago de la cuota básica de telefonía fija.


6. Una de sus promesas de campaña fue la de llevar a prisión a los corruptos de gestiones pasadas, hasta el momento las cárceles del país siguen a la espera. Qué ha pasado, falta voluntad, falta interés o existe algún pacto con ARENA para no hacer efectiva esta promesa.


7. Ha logrado recopilar las pruebas en contra del Sr. Colorado, se recuerda del incidente?


8. Algunos piensan y afirman que con sus acciones, en lugar de escuchar consejos del más allá del Santo de América, está escuchando sugerencias del mero chimbolero - de donde es inquilino el mayor D'aubuisson.


9. Hablando de su meritocracia, quisiera preguntarle sin llegar a ofenderlo: Conoce usted el significado de esta palabra o simplemente le pareció adecuada y rimbombante su uso al momento de su mensaje en la feria internacional.


10. Pensándolo bien y recordando su mensaje de la feria internacional, y sus promesas de campaña me pregunto: A quién le debe más explicaciones con sus acciones? Al pueblo o a la ANEP.


11. A quien escucha el presidente cuando sale cada día de su casa de habitación? Déjeme que le reformule la pregunta: Quién es el hombre o mujer fuerte y de confianza del presidente Funes? La influencia del Sr. Salume es real o ficticia en su accionar Sr. Presidente?


12. En esas sus reuniones donde llegan solo con invitación, saco y corbata, ha logrado hacer las paces con el Sr. Altamirano, Sr. Hernández, los Galeas, Paolo, Laffita, Nacho y demás especies de esa fauna caníbal de la derecha. Una de mis fuentes me ha insinuado que está revalidando algunas mentas, es cierto eso?


13. A qué se debe su distanciamiento del ideal del pueblo y entendería, de los suyos? Es difícil hacer realidad ahora que puede, lo que tanto criticó y señaló en estos veinte años atrás.


14. Qué es más difícil? quedar mal con sus nuevos amigos los empresarios o con todo ese pueblo que confió en usted y lo llevó al poder?


15. No se a usted, pero al menos a mí no me gustó que el presidente de Brazil le diera unas cachetaditas cariñosas al presidente de mi país, me pareció como que le dijera: Cómo está mi cachorrito?


16.
Si pudiera volver a embarcarse en esto lo haría y que acciones evitaría repetir?

Luego de todos estos cuestionamientos de mi universo paralelo te aseguro que el presidente le va a responder al entrevistador: "No te lo voy a responder en este instante, mejor respóndetelo tu cuando engañes a este pueblo y seas presidente."


Kvernicola

El monopolio y la impunidad en la información

La Corte Suprema de Justicia ha declinado escuchar “formalmente” la opinión de los periodistas en el juicio en que se debate la libertad de informar sin riesgo de ser procesados o encarcelados por “sus críticas”. El magistrado Florentín Meléndez razona que “no son parte en el proceso (…) los procedimientos constitucionales son procesos formales establecidos por la ley. Ahí se establecen quienes son las partes procesales, quienes pueden participar y quienes no. Aun cuando el tema les atañe a los medios, no son parte de los procedimientos.”

Al respecto, el dinosaurio de el diario de hoy, sale a la palestra no en defensa de los comunicadores ni de “la libertad de expresión”, sino preocupado por su seguridad personal, pues constantemente injuria, distorsiona los hechos y ataca verbalmente a distintas personas, sobre todo políticos y empresarios que piensan distinto y se pronuncian a favor de una sociedad más justa, igualitaria y participativa. Es un ser contradictorio ya que al “alertar” sobre “las amenazas que se ciernen sobre la prensa y los periodistas, sostiene que “En El Salvador continuamente se calumnia, injuria y difama, pero no por los medios independientes establecidos sino de manera anónima en hojas sueltas, panfletos, discursos políticos y especialmente a través de la Internet…” El burro hablando de orejas, el crítico implacable que fustiga la espiga en el ojo ajeno y no ve la viga en sus propios ojos.

El dinosaurio jamás ha permito la réplica o una aclaración de personas e instituciones nacionales e internacionales denigradas y atacadas en su medio de publicidad. Se preocupa de una reforma penal o judicial para “sancionar o procesar a los periodistas o medios que calumnien u ofendan la dignidad” de terceros, pero nunca habla del deber de reparar los atentados contra la verdad por medio del restablecimiento de este sagrado valor. La Ley de Imprenta reconoce el “derecho de respuesta”, derecho que muy pocas veces ha sido reconocido en este país. Es más: el fundador de el diario de hoy, Napoleón Viera Altamirano, fue de los que encabezó una campaña para que el gobierno presidido por el coronel José María Lemus, suprimiera esta reforma en la Ley de Imprenta.

Esta disposición actualmente en discusión en la Corte Suprema de Justicia, más que una atribución de los jueces debería ser un deber de los propios medios de difusión y de los periodistas. Legislaciones modernas en otros países lo contemplan, pero excitan a los comunicadores a ejercer con dignidad y con alto profesionalismo el periodismo. ¿cuántas veces por ejemplo el diario de hoy a calumniado y atacado despiadadamente al gobierno de Venezuela? Al presidente Hugo Chávez, elegido democráticamente en dos ocasiones consecutivas en su país, lo llama “sambo”, “dictador” y “perturbado mental”; lo mismo al mandatario de Bolivia, a quien llama “emplumado” y Evo suéter”. Sin embargo, NUNCA ha publicado una aclaración de las embajadas de esos países hermanos acreditadas en El Salvador. El señor Altamirano, conocido como “el dinosaurio” por los salvadoreños, goza de impunidad y de esa patente de corzo para desprestigiar, calumniar y difamar; pero no conoce de dignidad ni de normas elementales de respeto a la persona humana, ni mucho menos de responsabilidad para concederle al derecho de respuesta a las representaciones diplomáticas.

Los Códigos de Honor de varios países coinciden en que el periodista o un editorialista no debe esperar que se le obligue a rectificar. La ética profesional reconoce como deber, el corregir espontáneamente todo error del que se tiene conciencia. El periodista responsable tiene la obligación de hacerlo en la edición siguiente del medio de difusión. Es decir, no solamente se debe corregir únicamente la información, sino también el comentario. Por ello es que la Corte Suprema de Justicia intenta agregar a la idea de la responsabilidad y la ética, un sentido de la obligación legal para proteger el derecho a la intimidad y la dignidad de las personas y las instituciones. Puede ser, como ciertamente está ocurriendo, que los propietarios de los medios de publicidad y los periodistas se “sientan” perjudicados, pero nosotros entendemos que la norma y el proceso va encaminado a volver más profesional a los medios y a garantizar una prensa libre e independiente que al final reconozca que la rectificación espontánea engrandece al periodista.

La Corte Suprema de Justicia no está para dictar o aprobar leyes, únicamente para hacerlas cumplir, de acuerdo con la Constitución y las leyes secundarias. En Estados Unidos donde existen distintos códigos de honor, leyes sobre derecho y transparencia de la información, se dan repetidos casos de enfrentamientos entre los tribunales y los periodistas: todo al final se arregla con base en las leyes, en las disposiciones legales y en el profesionalismo y en la ética de unos y otros. Desde luego, esto ocurre en una sociedad totalmente evolucionada donde se respetan las leyes. Recordamos cuando se dio el amplio debate sobre el derecho de los niños negros y jóvenes a ingresar a cualquier escuela pública y universidad. La Corte Suprema de justicia legisló y favoreció esta medida que trajo paz y reconciliación a la sociedad. Los periodistas no tomaron “parte” y únicamente se limitaron a informar. Fue una decisión limitada pero muy trascendental. Todos los casos relacionados con la integración racial no se iniciaron en la Corte Suprema sino en los pequeños tribunales estatales y federales, para finalmente llegar en apelación al máximo tribunal de justicia.

No está ocurriendo lo mismo en nuestro país; pero la Corte Suprema de Justicia está procediendo con sabiduría y asumiendo un responsabilidad que le compete, pese a los resabios y furibundos ataques del dinosaurio de el diario de hoy, quien en el fondo está preocupado de las multas por pagar debido a las múltiples infracciones cometidas por sus permanentes injurias en los editoriales, así como en las noticias difundidas. Ojalá que los magistrados también incluyan en este proceso iniciado, los ultrajes contra jefes de Estado de otros países, pues todos sabemos desde la escuela que es una infracción ofender verbalmente o por escrito a estas personas, así como a sus símbolos patrios. Todos los ciudadanos deberían estar asistidos por el derecho a obtener una reparación a su dignidad, no sólo los altos dignatarios, sino Juan Pérez y Tomás Hernández, para tipificar la generalidad de un país, de una nación.

Los jueces en este país tantas veces se han sentido ofendidos y denigrados, así como sometidos al escarnio y las difamaciones sin antes haber sido escuchados. Desde luego, muchos de ellos han cometido graves faltas al derecho penal y a las leyes, pero el periodista tiene la obligación y el deber de informar con veracidad y equidad luego de conocer sus apreciaciones y sus alegatos. Al hacerlo no debe destruir impunemente al profesional y a su dignidad como persona y funcionario. Estos son los límites establecidos por la ética y la moral. En la persona de un juez la justicia no debe ser desacreditada inútilmente porque el país tiene necesidad de comprender su justicia. Aun si la justicia es un misterio insondable para el ciudadano la autoridad es justa.

El otro aspecto que se debate actualmente es la fuente y el secreto profesional. El conflicto del secreto profesional no se presenta en el caso de acusación a un periodista. Cuando un periodista es acusado por un delito de prensa, tiene siempre el derecho a no revelar sus fuentes de información, que provocaron su acusación. Es un hecho indiscutible, ante cualquier legislación, en cualquier país, el comunicador acusado es libre de defenderse como a bien tenga y guardar el secreto de sus fuentes de información. El conflicto del secreto profesional del periodista se presenta cuando éste es citado para testificar en un juicio contra terceros. El conflicto entre el secreto profesional y la justicia nace pues, de la condición anónima de las fuentes de información. El momento en que el periodista viola el anonimato de sus fuentes de información, pierde la confianza que le tienen y no conseguirá más informaciones que las obtenidas en los medios oficiales.

En este caso, debemos decir que las fuentes extraoficiales son necesarias para evitar que exista un monopolio de la información por parte del Estado; y de “esta manera se salvaguarda además, la libertad de información. En tal sentido, esperamos así lo entienda la Corte Suprema de Justicia, el periodista debe mantener, por el interés de su propia profesión, el anonimato de las fuentes de información extraoficiales. Asimismo, la justicia reclama el derecho a conocer toda la verdad y que nadie puede rehusar a decir la verdad, a no ser que la ley le reconozca el secreto profesional. En la mayoría de países no se reconoce el secreto profesional de los periodistas; y se sostiene que el periodista no tiene el derecho a callar y a evitar con ello, el desenvolvimiento de la justicia.

Desgraciadamente en este país todavía no existen leyes sobre el Acceso a la Información, la transparencia y el Derecho a la Información; lo más trágico es que no existen Códigos de Honor, donde se pueda contemplar el secreto profesional y lo referente a las fuentes extraoficiales de información. Los códigos dan prioridad a la protección de la libertad de información por medio del anonimato de las fuentes. En la mayoría de países, la ley rehúsa admitir que el periodista sea beneficiario del secreto profesional, pues la ley penal sólo admite el secreto profesional para lo que se llama “las confidencias necesarias”, es decir, únicamente a las personas a quienes uno está obligado hacer confidencias: el médico, el abogado, el sacerdote, son personas a quienes la ley reconoce el secreto profesional porque son necesariamente confidentes. Las confidencias hechas al periodista no son necesidades.

En lo particular, estamos seguros que la participación de la Corte Suprema de Justicia en el proceso sobre la libre expresión, obedece sobre todo a la impunidad de un medio de difusión como el diario de hoy y a la impunidad de su dinosaurio director para difamar, calumniar e injuriar a personas e instituciones. No sólo lo hemos comprobado en toda campaña electoral donde este medio toma partido como protagonista directo, sino en acciones tendenciosas a través de hechos brutos. Un medio con alta ética profesional, siguiendo las normas establecidas y las leyes estipuladas, no debería estar sometido a tales procesos; pero como aquí ya se volvió una costumbre: el difamar y calumniar a las personas sin que les asista el derecho a réplica o respuesta, las máximas autoridades se han visto en la obligación de adecuar y aplicar las leyes y los procedimientos correspondientes.

28.1.10

Yo si voté por vos

No quiero ser absolutista con este comentario presidente Mauricio Funes, tampoco quiero favores personales a cambio del mismo, pero te digo desde esta trinchera que yo si voté por vos, así como muchos de los de a pie. A pesar de esto muy raras veces con tu gestión has llegado a favorecer a las mayorías de este pueblo o has visitado con tu trabajo o acción los alrededores de mi vecindario.

Paradójicamente a lo anterior, Me enteré que visitaste hace unos pocos días a los de la ANEP, entiendo que ninguno de ellos votó por vos, y si tu memoria no te falla en el ENADE del 2009 vilipendiaron y pusieron en entredicho tu bonito mensaje de aquella oportunidad.


Muy presente tengo en mi mente la retorica empleada por el cipote Daboud -ex presidente de la cámara de comercio - para descalificar el contenido y la esencia de tu mensaje, a ese coro se aunó el es presidente de la ANEP, el Sr. Colorado y muchos otros más que ahora te "aplauden" y te "vitorean".


Sé que eres listo, no me cabe la menor duda de eso, por lo tanto, deberé de intuir y deducir que sabes que los que ahora te aplauden en el ENADE o en esas fiestas de saco y corbata, en el pasado reciente te volaron riata y NUNCA te quisieron como presidente de este país. Eso lo sabes muy bien!


En contraposición a estos, déjame decirte que muchos de mis compatriotas de a pie y este servidor, soñamos desde noviembre de 2008 con que estuvieras en esa silla presidencial beneficiando a los que siempre fuimos marginados.


Parecería con algunas de tus acciones que nos has olvidado y te has olvidado además, del sacrificio y empeño de muchos, esfuerzo que fructificó en la primera magistratura de El Salvador que ahora ostentas.


Al escuchar tu mensaje en ENADE presidente Funes, me atrevo a decir que dejaste en el "Lobby" del hotel, la guía de San Romero de América o quizá, el santo simplemente prefirió decirte: "Dale vos, ahí no quepo, acá te voy a esperar".


Fíjate presidente Funes que, algunas veces muchos de los salvadoreños ponemos en duda que te hagas acompañar de la guía del santo y si te hace la segunda, mucho otros ponen en duda que atiendas sus sugerencias y consejos.


Lo que prometiste en tu toma de posesión cumplir es de lo que más alejado has estado en tu gestión: Meritocracia, San Romero de América, el ataque frontal a los actos de corrupción y el beneficio de las mayorías.

Espero que no debas de pedir perdón por estas deudas que tienes con TODOS los que votamos por vos.


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

27.1.10

Los indocumentados salvadoreños de El Salvador

Este año 2010 no llegó con buenas noticas, muchos albergábamos la esperanza de que algunas facetas de la cotidianidad salvadoreñas nos fueran más convenientes en este nuevo año, pero no ha sido así y algunas nos han caído como balde de agua fría. Entre esas facetas existe una que a pesar del impacto no se ha abordado seriamente. A esta personalmente lo tildo comoí: “La odisea guanaca de reposición del DUI”.

Te aseguro que ya sabes por dónde va este comentario y aunque parezca fuera de tiempo, no me quise pronunciar antes, ya que sabía que iba a tener una clara posición en los últimos días de este mes que está por terminar.


Les aseguro que la vivencia en los DUI centros es una muestra de lo que le sufríamos a las gestiones areneras; es de apuntar, que esa empresa privada que se debería deber a sus clientes –cautivos por cierto –, en lugar de procurarles lo mejor, se decanta por maltratarlos y denigrarlos sin más.

Desde finales de la semana pasada estoy intentando la renovación del DUI sin poder hacerlo hasta este instante. Existen muchos factores para que esto no se de y te voy a enumerar un par de ellas:

- Existe confusión y poca claridad en los requisitos que debes de cumplir al momento de pretender renovarlo, en la TV te dicen que la partida de nacimiento y un recibo de la energía eléctrica son suficiente. Por otro lado, en la asamblea se maneja el concepto de que solo la partida de nacimiento y el antiguo DUI son suficientes. En el DUI centro la historia es otra y si te descuidas te pedirán hasta la magnífica.


-La demanda ha sobrepasado la capacidad instalada de los DUI centros, no obstante, el “arenerito” de cuarta que comanda el RNPN, no mueve un tan solo dedo para solventar la situación, en más, lo escuche decir que quería imponer una especie de multa para todos aquellos que no lo renováramos en tiempo. Cuando escuche eso no pude decir más que este tipo es un idiota incapaz y sobre todo un prepotente inepto.


- Si quieres hacer las cosas bien y te vas al portal web para hacer la cita, te das cuenta que esa madre es “chafa” y no sirve en lo más mínimo para garantizarte un proceso anticipado y sobre todo fluido.


- Haces una cola impresionante, pasada al menos unas cuatro horas parado en las manos de un inclemente sol, te llega el turno de recibir un poquito de ese incipiente aire acondicionado del DUI centro y un guardia “medio jinete” te dice: “Se cayó el sistema, deben de esperar” y si llegan el tiempo de cerrar te dicen: “Regresen otro día”.


- Si al sistema informático le da la regalada gana de funcionar, tienes que soplarte la mala gana y el maltrato de las funcionarias y funcionarios que ahí laboran. De ahí fácilmente te pueden retachar a tu casa, si quieres o pretendes cambiar algo en tu información del DUI. Por ejemplo, una señora cometió el error de decir que se había divorciado, hay mamá! Le han comenzado a pedir una serie de documentos autenticados y la mandaron a su casa.


Así que no se te vaya a ocurrir compatriota cambiar nada, dile que solo quieres que te tomen la foto nueva y listo. Si no, te quedaras sin el plato y sin la sopa.


Te aseguro que esto es poco, si lo comparo con las historias que ahí se cuentan. Creo que lo mejor sería es que prorrogaran la vigencia del DUI y que nos envíen a la renovación cuando todos estos vicios estén plenamente superados.


Finalmente, hay una gran cantidad de salvadoreños que no se han acercado a los DUI centros porque no tienen "plata" para la renovación, así de simple.

Me pregunto, qué solución se les dará a estos nuevos indocumentados salvadoreños?


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

El miedo a la expresión y voluntad popular

En acatamiento de las disposiciones del Código Municipal, el alcalde de Zacatecoluca realizó una consulta popular para que los habitantes de la ciudad se manifestaran en torno al ordenamiento de la cabecera, sobre todo de las ventas ambulantes, estacionarias, el transporte urbano, la remodelación del parque, monumentos y parte del patrimonio histórico y cultural. Un evento supervisado por el Tribunal Supremo Electoral, sin derecho a voz ni voto, tal como lo expresaron previamente en un comunicado publicado en los medios de difusión del país.

Las alcaldías realizan al menos dos veces al año los cabildos abiertos, tal como lo señala el Código Municipal, para informar a la población de las obras y de los proyectos por realizar, obtienen ideas e insumos de la gente, aprobación de los mismos o sugerencias para mejorarlos o emprender otro tipo de acciones. Es una pequeña muestra de la importancia de la “democracia participativa” y no simplemente de hacer, ejecutar y ordenar porque los alcaldes han sido electos por el voto popular para “ejercer soberanía”. El mandato del pueblo va mucho más allá de la simple administración de una comuna.

Sin embargo, el fascista dinosaurio de el diario de hoy, un ser perverso, inhumano y oscurantista, califica de “farsa” la consulta popular, al tiempo de distorsionar los hechos y mentir descaradamente al decir que “unos cuantos miles de campesinos, que ni viven ni trabajan en esa cabecera, fueron acarreados para votar…” A renglón seguido recuerda que “el acarreo” de votantes, también lo hacía el general Martínez, “como también lo hizo Osorio en los cincuenta”. El odio visceral de este caballero, su estado senil, lo lleva a inventar y entrar en evidente contradicción con hechos que sí han sido censurables en los gobiernos de Arena. Vamos a refrescarle la memoria:

El alcalde de San Salvador, Norman Quijano, con su equipo de campaña y logística dirigido por el fallecido Adolfo Torres, trasladó a miles de votantes de varios municipios de San Salvador, para votar en la capital. Una situación denunciada por dirigentes del FMLN y comprobada con fotografías, documentos como DUI y testimonios de los mismos votantes. El diario de hoy tan dado a “las investigaciones” periodísticas cuando se trata de favorecer al partido Arena y atacar a sus rivales políticos, no informó sobre tales denuncias y, por el contrario, las noticias tenían como fuente a funcionarios del entonces gobierno y altos personeros de Arena, quienes “rechazaban” las acusaciones de fraude o “rueda de caballitos” y explicaban que se trataba de “maniobras de la oposición para justificar su derrota en las urnas”.

En la última campaña presidencial las “informaciones” de el diario hoy fueron perversas, constantes y calumniadoras en contra del FMLN y su fórmula presidencial. Las mentiras arreciaron cuando sus mismas encuestas les decían que el partido de izquierda iba muy adelante en las preferencias electorales. Se inventaron noticias como: grupos irregulares de hombres armados (publicaban hasta fotografías de supuestos “terroristas” con capuchas del FMLN), adiestramiento militar de niños en la comunidad de El Paisnal, fotografías de manifestantes “violentos” en Nicaragua, con camisetas del FMLN, “hallazgos graves” con implicaciones de altos dirigentes del FMLN en una súper computadora blindada encontrada en las selvas ecuatorianas, “manifestaciones violentas” con militantes del FMLN, ataques “graves” a la caravana del candidato Rodrigo Ávila y una serie de informaciones tendenciosas más en el orden de la propaganda nazi que de un periodismo serio y profesional.

Todas las noticias y comentarios durante el periodo electoral, por supuesto a favor del partido de gobierno y de sus candidatos y en contra del FMLN y su fórmula presidencial. Cuando sus asesores de campaña comprobaron que “era contraproducente” atacar a Mauricio Funes, la emprendieron groseramente contra el candidato a la vicepresidencia Salvador Sánchez Cerén. El medio en mención se hizo eco de mentiras y calumnias descomunales, no sólo mediante las noticias sino que en los editoriales bajo la responsabilidad de uno de los peores terroristas verbales de la historia nacional. Cuando se conoció que Arena preparaba un “fraude “monumental”, acarreando votantes de Guatemala, Honduras y Nicaragua, se ignoró la denuncia y las pruebas presentadas por los dirigentes del FMLN.

Ahora con un hecho tan importante para la ciudad de Zacatecoluca, el dinosaurio suelta toda su furia, su rabia desenfrenada, llevando la actividad política a fronteras insospechadas. La misma “madera” (noticia de primera plana) dedicada al triunfo de la ultraderecha en Chile, también fue “utilizada” al consignar “el fracaso de la consulta popular” en Zacatecoluca. Es decir, ya no se trata de una simple información, de un hecho que debe servir de ejemplo para otros municipios, sino que “de la derrota de los comunistas”, de los Castro, de Cuba, de los Chávez, de Venezuela; de los sandinistas de Nicaragua. Y es más miente descaradamente al expresar en su editorial que “…lo más significativo es que ningún particular en Zacatecoluca sabía cuáles eran los propósitos de la consulta al pueblo, fuera de darle al alcalde un cheque en blanco para que hiciera lo le daba su real gana”. La consulta popular, la participación de los ciudadanos, constituye una aberración y un claro ejemplo de cómo se pretenden implantar modelos de otros países, sobre todo de Venezuela, Cuba, Ecuador y Bolivia, según la anacrónica y antihistórica forma de pensar de Altamirano Madriz.

Si de algo estaban totalmente informados los habitantes de Zacatecoluca era de los objetivos de la consulta popular, preparada con meses de anticipación, tal que hasta el Tribunal Supremo Electoral brindó asesoría en los distintos niveles, sobre todo en las mesas receptoras de votos y en la instalación de los centros de votación. A este respecto la falsa noticia se define como el hecho de publicar una información contraria a la verdad. Aquí no se trata de negligencia o imprudencia, simplemente al dinosaurio de el diario de hoy lo guía el odio y esa “pila” ideológica de la que nunca se ha podido librar. En este caso comentado, como en todos los que hemos mencionado, la verdad ha sido falsificada intencionalmente.

El alcalde y todas las autoridades municipales de Zacatecoluca han sido difamadas, se han alterado los hechos y se ha calumniado un proceso limpio, transparente. La única reparación que cabe es el restablecimiento de la verdad. Si el dinosaurio se respetara asimismo y a sus lectores, debería de conceder el derecho de respuesta a las personas injuriadas; pero como ya es norma y tradición en la política editorial e informativa de el diario de hoy, ese derecho consignado en los códigos de honor de los países civilizados, jamás lo podremos ver en este caso. Ni pago de daños ni perjuicios. Con todo, la población, en este caso de Zacatecoluca, puede tomar una clara opción: no comprar nunca más este periódico y propinarle una bofetada a este ser despreciable, fascista y terrorista.

26.1.10

El correcto balance entre pueblo y empresa


La derecha en este país de la mano de su brazo parlamentario ha hilado fino en este tema de la suspensión del cargo básico de telefonía residencial. Le está apuntando a la "raja" electorera desde ya.

Por un lado, ellos no serán los que carguen con los "platos rotos" de cara a las empresas de telefonía y por otro, aprovecharán la coyuntura con el pueblo - si es que Funes lo veta - para restregarle a los votantes que no hay tal cambio y que seguimos lo mismo o peor.


Te aseguro que estarán dispuestos los de la derecha de llegar un veto, a brindar sus votos para sobrepasarlo. Saben que hacer esto obligará al presidente y al FMLN a contrapuntear, a encrespar las relaciones y esto es un insumo electorero fabuloso.


Por eso hay que tener cuidado presidente con la decisión, el pueblo está observando y a menos que existan deudas pendientes, el decreto se debería de quedar como está.


Es más, se debería de transitar hacia tarifas basadas en costos de operación y de una vez por todas, hacer realidad la universalidad de los números telefónicos, para que el salvadoreño se pueda mover con su número al operador que más le beneficie y no estar amarrado a malos servicios, malos tratos y costos exorbitantes. Esto si sería beneficiar el pueblo y buscar la tan afamada y efímera competitividad en las empresas.


Figúrate que este cargo básico es en resumidas cuentas un subsidio - premio - que el pueblo le paga a estas empresas de telecomunicación y que va en concordancia con su ineficiencia. Lógicamente la ANEP y demás fauna están presionando para que el presidente Funes vete el decreto, para que las pobrecitas empresitas no pierdan esa millonada que les entra mensualmente.


La derecha es así en este país y no cambiará, ARENA es así y no cambiará, aunque en esta coyuntura, cosas hemos de ver Sancho amigo. Por eso te digo, solo el pueblo salva al pueblo.


Como sea que fuese el pensamiento de la derecha, estoy claro de que, como pueblo, estas empresas con la complicidad de las gestiones areneras nos han visto la cara de "majes" y con leguleyadas o convenios a nuestras espaldas, nos han saqueado y sangrado. Así de simple.


La esperanza del pueblo al votar por el FMLN en las presidenciales era que, con la llegada del primer gobierno de la izquierda, estas iniquidades se eliminaran o al menos disminuyeran. Lo curioso es que como se ven las aguas, el presidente Funes va a beneficiar a las empresas de telefonía, en detrimento del bolsillo del pueblo.


En una de las tertulias a las que acostumbro a ir, un mi amigo nos dijo: "El presidente Funes tiene algunos favores pendientes con Carlos Slim". Otro de mis amigos de forma intempestiva dijo: "Y quién rotas es ese maitro Slim y qué tiene que ver con esto de los teléfonos". Calmando el ímpetu de mi amigo le dije: "Es el dueño de lo que era ANTEL y de un chingo de negocios más".


Aparentemente según mi chero, este señor Slim envió un par de melones a la campaña del candidato ahora presidente y quiere sus réditos de la inversión. No cabe duda que esta gente de billetes no se acuesta sin cenar y que nada brindan de choto, pensar lo contrario es ser un ingenuo e iluso.


A pesar de lo anterior y observando el comportamiento de las empresas telefónicas en el istmo, nuestro país es el que tiene el cargo básico más alto de la región, siendo que las empresas que operan son las mismas es natural preguntar. Y que nos pasa guanacos? Vamos a seguir agachando el tetunte?


Estamos claros de una vaina, en este asunto hay que buscar el correcto y perfecto balance entre pueblo y empresas,pensando más en el descalzo que en el de saco.


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

La lenta agonía de Arena

Los políticos son personas especiales: optimistas, perseverantes, atrevidos, demagogos, mentirosos, hipócritas, cínicos y paremos de los calificativos. No hay problema planteado o demanda de las personas que no tenga solución. En campaña electoral ofrecen el cielo y la tierra, es popular la anécdota de construir puente para facilitar el tránsito de personas y vehículos; al decirles que no existe río, ofrecen trabajar con las fuerzas de la naturaleza para desviar aguas de otro municipio y posibilitar que la comunidad cuente con uno.

Los políticos no tienen escrúpulos, engañan a la gente y vencen toda clase de obstáculos en busca de un puesto público. Les gusta ser diputados por el sueldo devengado, las prebendas y las oportunidades de viajar gratis a distintos lugares del mundo. Los requisitos para optar al cargo hablan de “instrucción notoria”, pero hay muchos que lo único que les falta es rebuznar. Muchos afrontan problemas con el fisco y tienen cuentas pendientes en almacenes, gasolineras y quizás hasta con las farmacias. Sin embargo, la Corte de Cuentas y las alcaldías les extienden el finiquito y la constancia de buena conducta. De la noche a la mañana se convierten en ciudadanos ejemplares.

“En manada” son fuertes, expresivos, felices y con una energía física y mental que ya quisieran los boxeadores. Nunca aceptan su responsabilidad en el fracaso de un programa o plan del partido, tampoco cuando ocurren deserciones o expulsiones de sus correligionarios. Siempre encuentran la excusa perfecta : “el compañero no compartía nuestros postulados” o “fue comprado por el dinero de personas interesadas en destruirnos”. Se creen iluminados y los escogidos para sacar adelante a la comunidad o el país. Los únicos que saben de política y de cómo aconsejar al alcalde, al señor Ministro o al gobernador.

El optimismo y la esperanza nunca la pierden. Arena, por ejemplo, no tiene retorno y es de esas especies a punto de extinguirse. Los señores Hugo Barrera y Mario Acosta, hablan, por ejemplo, de relanzar al partido “con una combinación de caras nuevas y viejas”. En primer lugar, no puede rescatarse una institución política totalmente desprestigiada y señalada por la población como nido de corruptos, violadores de los derechos humanos y propiciadora de privilegios para los grupos económicamente poderosos del país. En segundo, cómo pueden hablar de “sangre nueva” cuando sus principales dirigentes son Alfredo Cristiani, Ana Vilma de Escobar, Milagro Navas, Barrera, Acosta, Armando Calderón Sol, Donato Vaquerano y paremos de contar.

Hace una semana un canal de televisión informó sobre la Nueva Junta Directiva de Arena en el Departamento de Usulután. Lo mostrado por las cámaras fue triste y lamentable: la mayoría de sillas vacías y unas cuantas personas tratando de aparentar fortaleza, unidad y alegría. Sin embargo, el señor Cristiani continúa restándole importancia a la sangría de militantes del partido: “son traidores, renegados”, afirma. Cuando la directiva departamental de Ahuachapán, encabezada por el alcalde de la cabecera Rafael Morán, renunció de Arena, los denigró acusándoles de haber “recibido dinero de otro instituto político”. Temeraria y peligrosa afirmación. Lo puede decir porque está acostumbrado a “ordenar” a sus títeres y lacayos. Las leyes le tienen sin cuidado; todo lo puede el dinero, como decía Rubén Darío.

Don Hugo y don Mario no pueden mostrar debilidad y pesimismo, hacen de “tripas corazón” y “mantienen en alto el estandarte” no importa que el barco haga aguas y esté a punto de naufragar totalmente. Hay esperanzas, ilusiones, de “levantar el muerto”, la agonía no significa deceso, nada más un tropiezo en el camino. Los políticos son optimistas, audaces, impredecibles. Mientras vean unas cuantas personas, militantes de hueso tricolor alzando el puño y cantando el himno, se sienten amparados, estimulados a seguir adelante. Cómo les brillan los ojos cuando ven a unos centenares de hombres y mujeres gritando y dando vivas y aplausos al fundador de los Escuadrones de la Muerte y también de Arena. Llegan al orgasmo y a la cima del ridículo. Así son los políticos.

Nunca se dan por vencidos, la consigna es engañar, mentir y hacer demagogia. Las personas, los militantes, los correligionarios son importantes mientras sirvan “a la causa” y ayuden a conseguir votos para llevarlos al cargo público. Después viene la amnesia y como por encanto se olvidan de las promesas, de los “amigos” y de todas aquellas personas que les ofrecieron su casa para las reuniones y de paso gastaron unos centavos para dar café y pan a los asistentes. En las comunidades las rivalidades políticas son constantes. Viejas amistades quedan en el olvido por servir indistintamente a los políticos. A estos les importa “un comino” que la familia se divida o los compadres rompan una vieja tradición de respeto y amistad.

Los políticos de Arena tienen fe, confianza, en “la fortaleza de su partido”, en la combatividad y fidelidad de sus militantes. Desde luego, el PCN fue el artífice del engaño, de la hipocresía, la demagogia y el cinismo; pero han quedado reducidos a nada, a simples comparsas; lo mismo ha ocurrido con la Democracia Cristiana. Otros tránsfugas no corrieron igual suerte, simplemente desaparecieron del escenario político. Los Guardado, los Villalobos, los Martínez. Arena podrá sobrevivir pero nada más será la sombra, la pálida y triste imagen de “lo que una vez fue”. Las encuestas de prestigiosas instituciones y universidades le otorgan un 18% de aceptación popular. Ya no tienen forma de subir el porcentaje, nada más de seguir la curva descendente; pero los políticos y sus dirigentes, son optimistas. Al menos, es la carta de los perdedores.

25.1.10

Los generales hablan sandeces

Los asesinos patológicos con soberbia y prepotencia piden ahora al gobierno un plan de seguridad, al tiempo de advertir que la “carencia de planes” desprestigia a la Fuerza Armada de El Salvador. El cinismo ahora tiene nombre y apellido, no es posible encontrar honor, dignidad y decoro en los militares, en los instrumentos de dominación y represión por largos años de la oligarquía, los responsables directos de masacres, torturas, crímenes, secuestros y desapariciones forzosas de miles de salvadoreños. Hechos brutales cometidos como “agentes del Estado” por los cuales el presidente de la república, Mauricio Funes, acaba de “pedir perdón” al pueblo en ocasión de celebrarse 18 años de la firma del Acuerdo de Paz.

¿Cuál es la autoridad o el respaldo moral que respalda a los generales Mauricio Vargas, Humberto Corado y René Emilio Ponce para “recomendarle” al gobierno planes más efectivos para combatir la criminalidad? Como jefes de unidades militares o “comandantes” del Estado Mayor, firmaron y ordenaron masacres contra la población salvadoreña antes y durante el conflicto armado, reprimieron manifestaciones de estudiantes, campesinos y obreros en las calles de San Salvador, llenaron de presos políticos las cárceles, donde torturaron y asesinaron a miles de civiles, la mayoría de ellos inocentes y sin haber sido remitidos a los juzgados correspondientes como lo señala la Constitución y las leyes secundarias. Nunca les importaron las leyes ni el marco jurídico y constitucional del país. Fueron artífices y señores de la guerra, y las torturas, responsables de todo y de nada, facultados para decretar el derecho a la vida o la muerte.

Ahora, cuando la delincuencia y la criminalidad por ellos creada y heredada, se ha convertido en una “fuerza despiadada”, se atreven a afirmar que el involucrar a la fuerza armada en los planes de represión contra la delincuencia, “podría acarrear costos a la fuerza armada, pues está arriesgando a sus soldados y su prestigio de forma aislada y sin contar con un plan integral que venga de las autoridades a quienes les compete hacerlo”. Lo dicho: mayor cinismo e hipocresía imposible de encontrarlos en otro lugar y espacio, los reyes de la página roja, los represores e inventores de las torturas y asesinados mas sofisticados se atreven ahora a dictar reglas, a impartir “sanos” consejos”, a rasgarse las vestiduras. Ustedes, generales, deberían de estar en el banquillo de los acusados, ser juzgados por crímenes de lesa humanidad, por violar reiteradamente la Constitución, por alterar el orden y la legalidad en esta sociedad, responsabilidad que cínicamente atribuyeron a los patriotas salvadoreños que con valentía y coraje desafiaron el supuesto orden institucional.

La misión de la fuerza armada está claramente delimitada en la Constitución, que le ordena velar por la soberanía e integridad del territorio nacional. La facultad de salir a la calle para colaborar con la Policía Nacional Civil, aprobada por la Asamblea Legislativa, es y debe ser provisional y por un período corto pues se corre el peligro de retornar a tiempos pasados y peligrosamente convertirla en un “auxiliar necesario” e indispensable, como ciertamente lo están viendo sectores de la población. El Ministerio de Justicia y Seguridad Pública debe analizar detenidamente el papel y la misión asignado por la Constitución y proceder con planes y acciones creativas para prevenir y combatir el delito. Puede ser que el estado de emergencia y el accionar de las pandillas, la delincuencia y el crimen organizado haya superado sus capacidades tanto en hombres, equipos y recursos móviles y estacionarios y tal situación hizo al presidente de la república acudir a los efectivos militares; pero no puede ser la regla y el expediente de siempre. Se debe tomar la experiencia de otros países y actuar con imaginación y mucha creatividad. No es posible que a un problema con profundas raíces sociológicas y humanas únicamente se le de una salida policíaca.

Los “generales” tiene la visión militarista, sus encasas entendederas no les permite analizar con propiedad el fenómeno. Es más, se atreven a “sugerir” y hablar tonterías como eso de que “El Salvador está como un semáforo en amarillo mientras el gabinete se centra en la dialéctica”, literalmente expresado por el general Mauricio Ernesto Vargas. O las mentiras dichas por el general René Emilio Ponce de que “antes de que los soldados salieran a las calles, la Procuraduría de los Derechos Humanos no había recibido ninguna queja por violación a los derechos humanos (…)”. Las noticias de los medios de difusión constantemente hablan de violaciones sexuales o asesinatos cometidos por soldados, clases y oficiales. Pero para este general estos únicamente han ocurrido en cuanto “salieron a patrullar”. Mayor cinismo e hipocresía, ¡imposible!

Los grandes y graves problemas heredados por los regímenes areneros que padece el país, serán muy difíciles de atacar y resolver en cinco años; pero es necesario crear planes concretos en el lo económico, social y político para garantizar fuentes de empleo, un mejor sistema sanitario y asistencia a la población más vulnerable, educación gratuita en todos los niveles, mejores centros de instrucción desde la parvularia a la universitaria, leyes más fuertes y apropiadas al momento en que estamos viviendo y, por supuesto, pensando en el futuro, así como instituciones bien constituidas que brinden seguridad y garantías a todos los salvadoreños, nos referimos concretamente al Tribunal Supremo Electoral, a la Fiscalía General de la República, a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, a la Procuraduría General de la República y a la Corte de Cuentas.

23.1.10

Los medios de difusión en una democracia

Todas las sociedades se gobiernan por leyes; pero gobernar por la ley no es suficiente, ni lo son los organismos que imponen la ley. El desenvolvimiento tranquilo y ordenado de la sociedad depende del clima de la opinión pública.


Una distinguida señora, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Salvadoreña de Radiodifusores Salvadoreños (ASDER), dijo en un programa de entrevistas de un canal de televisión, no saber que “se quiere decir por democratización de los medios de comunicación”; pero sí precisó una temeraria afirmación al insinuar que “podría referirse a despojar de frecuencias de radio a los actuales propietarios”. No deseamos enmendarle la plana, ni mucho menos “educarla” en el conocimiento sobre temas que una institución como la que representa debería manejar con fluidez y claridad, puesto que la materia prima usada no menos de quince horas al día es la palabra, el verbo, el sustantivo, el predicado, el sujeto y distintos calificativos.

Si sus compañeros de ASDER defienden y respetan la libertad de expresión, como un pilar fundamental de la democracia, deberían saber que ésta se caracteriza por proclamar el principio de la subordinación de la minoría a la mayoría y el reconocimiento de la libertad y de la igualdad de derechos de los ciudadanos. Este sistema de gobierno adoptado por la mayoría de países del mundo occidental, se basa en un ordenamiento de leyes y en el acatamiento de la justicia, un fin perseguido por la humanidad y en todas partes, pero no siempre aplicado con imparcialidad en las distintas sociedades y países.

Las leyes se han aprobado para ser acatadas por personas naturales y jurídicas y no para valerse de ellas, como tristemente ha ocurrido en El Salvador, donde los monopolios de las comunicaciones han sido la norma básica. Aquí, pocas familias son poseedoras de gran cantidad de emisoras de radio y de canales de televisión, se constituyen en verdaderos grupos de poder mediático y llegan, incluso, a imponer la agenda diaria a los gobernantes de turno. Las frecuencias de radio se han otorgado de forma discrecional a los “amigos” del presidente o “miembros” del partido. En una democracia, respetuosa de las leyes y del ordenamiento jurídico, esto no debería ocurrir; pero ha sido una conducta normal en este país.

En pleno siglo XXI, caracterizado por un enorme avance en la ciencia y la tecnología, nosotros cargamos con el lastre del feudalismo. Las grandes fuerzas que operan en el mundo moderno –crecimiento demográfico, movilidad acelerada, el vasto incremento del Estado, concentración urbana de las sociedades—han impuesto cambios trascendentales en nuestro sistema judicial; pero no parecen haber modificado la estructura de pensamiento de los grandes empresarios de la radiodifusión, de la televisión y la prensa. O estimada señora y distinguidos miembros de ASDER, si estos cambios se han realizado, ¿en qué sentido han afectado a la prensa? O talvez, una mejor forma de expresarse sería ¿cómo ha reaccionado la prensa ante estos cambios, y qué está haciendo y qué puede hacer para enfrentarse a las exigencias suscitadas del hecho de que la justicia ha de preservar a nuestra nación?

La democratización de las comunicaciones pasa por otorgarles voz a las personas, por el acceso irrestricto a los medios de difusión, por garantizar el derecho de respuesta, por combatir el monopolio y permitir a distintas asociaciones y comunidades contar con sus propios recursos de comunicación. En El Salvador los “grandes empresarios” han defendido no la libertad de expresión y de prensa, sino el derecho a la libertad económica, a la pauta publicitaria. Lo estamos viendo actualmente: ¿ha protestado editorialmente el diario de hoy por la millonaria cantidad asignada a tres canales de televisión propiedad de una familia, en menoscabo de “otros” canales cuya pauta ha sido pírrica? Ignoramos cuál es la cantidad presupuestada a este medio de prensa; pero en la medida que “satisfaga” sus ambiciones, así también se conocerán sus particulares posiciones. La Asociación Salvadoreña de Agencias de Publicidad (ASAP) que tan alegremente se lucró durante los 20 años de gestión de los gobiernos areneros y que en alguna medida participó de la corrupción y de los “repartos del pastel” publicitario, ahora se rasga las vestiduras y alega “favoritismo” del gobierno al encomendar las campañas publicitarias a una agencia supuestamente propiedad de un brasileño. Cuando no se ha tenido una conducta empresarial ejemplar y no se ha actuado conforme establecen los códigos éticos, no se puede hablar de respaldo ni autoridad moral para en el presente defender un derecho jamás obtenido.

Nosotros quisiéramos ver algún día, a las radios miembros de ASDER, como defensoras de los más débiles y vulnerables en este país; adquirir fortaleza, no por la pauta publicitaria, sino por denunciar los abusos de los privilegios y la injusticia con los pobres y oprimidos. Desarrollar una programación diaria de calidad y con altos valores humanos, no simplemente la transmisión de chistes de mal gusto, humor de pésima calidad y noticias “subidas de tono”. En los actuales momentos cuando se ha producido un cambio de gobierno, no de sistema, las radios, la televisión y la prensa deben marchar al ritmo de “estos cambios”, ser críticos con las buenas y malas obras del régimen; pero también ser responsables con los ciudadanos.

La experiencia y la tradición no avala la conducta de los agremiados de la ASDER, la deslealtad con sus radio escuchas ha sido notoria. Lo vivimos cada cuatro o cinco años con las campañas electorales para elegir nuevo presidente de la república. Las radios de los “grandes” y pequeños empresarios, hacen suya la agenda oficial. Los tiempos más duros y diabólicos de Hitler, con su propaganda política, se repiten en este país, toman prestado elementos y consignas incendiarias para difamar y calumniar al adversario. Desde luego, son épocas y “enemigos distintos” por lo cual esos sistemas de acción psicológicos se tornan ineficaces y se anulan en la práctica. Pero lamentablemente el daño está hecho no sólo para los supuestos receptores, sino para los mismos propaladores de tales mentiras y engaños.

Si los medios de difusión de El Salvador quieren cambiar y ejercer una función como defensores de los más humildes de este país, de los marginados de la justicia, tendrán que mirar más allá de la pauta publicitaria, de los límites de las “grandes empresas”. En los Estados Unidos, de acuerdo con lo referido por Wesley Clark, los peligros que ahora se presentan, provienen no tanto de las empresas gigantes, que han sido controladas y vigiladas por cerca de 70 años, sino de los nuevos centros de poder- el Estado que ha crecido enormemente en los últimos 60 años, los sindicatos que comparativamente han crecido aún más y, quizás, las asociaciones raciales y religiosas, con mayor fuerza y protagonismo.

Un sistema verdaderamente democrático no se alcanza por decreto o deseo de unas cuantas personas, es un proceso largo, coherente y bien pensando, donde todas las instituciones funcionan, se escucha a las personas y se respetan las leyes. En este escenario los medios de difusión juegan un papel de primera importancia, pues en alguna medida se convierten en fiscalizadores de la administración de los gobernantes, del trabajo de los funcionarios. Se hacen eco de las peticiones de los ciudadanos, de las críticas y aspiraciones. Si en una comunidad no está llegando el agua potable o carecen se servicio eléctrico, los medios de comunicación deben decirlo y pedir explicaciones por tales deficiencias. Desde luego, los medios no pueden asumir solos la responsabilidad que le impone la ciudadanía; la tarea de verificar que se publique la verdad no corresponde sólo a los periódicos, las radios o los canales de televisión; “estos no pueden cargar unilateralmente con tamaña cruz”, ni quizás quieren hacerlo; la mayor parte, a lo más, acogen aclaraciones o polémicas (al menos en ciertos programas de televisión y de radios comunitarias) relacionadas con noticias hechas públicas. Únicamente en las dictaduras los ciudadanos delegan al gobierno la calificación de la verdad. La tarea de que la verdad sea efectivamente conocida es en una democracia el deber de todos.

22.1.10

El vergonzoso papel de don Nacho Castillo

Triste papel en verdad de don Nacho Castillo. No lo decimos por su quehacer “periodístico” actual, sino por su conducta profesional a lo largo del tiempo. Recordamos su llegada al país formando parte como camarógrafo de IVEPO, una empresa de comunicación, propaganda y producción dirigida por José Miguel Frites, miembro de la estación de la CIA norteamericana en este país. Eran los días álgidos de la guerra civil, los años 80 cuando gobernaba la Democracia Cristiana y al frente de la presidencia de la república estaba el ingeniero José Napoleón Duarte.

Don Nacho tenía credenciales de prensa tanto de esta oscura empresa, como de cadenas de televisión de otros países. En este carácter ingresaba a distintos escenarios donde las fuerzas insurgentes tenían sus campamentos o “zonas de control”, como les llamaban. También tenía muchos “amigos” militares en los cuarteles. Además de “cumplir” su misión como periodista ¿Qué otras características y objetivos desempeñaba? Se conoce que en esos duros días del conflicto armado a muchos hombres y mujeres de prensa el ejército les permitía ingresar hasta las “profundidades” donde acampaban, hacían sus ejercicios y se movilizaban los contingentes guerrilleros.

A su retorno, las unidades de inteligencia de la fuerza armada, asentadas en los cuarteles regionales, procedían a los “registros” acostumbrados y hacían “copias” de las filmaciones de los camarógrafos, muchas veces en contra de las protestas de los periodistas, al menos de los que siempre han actuado con ética, profesionalismo y respeto a su dignidad como personas. ¿Estaría en este caso don Nacho Castillo o sería acaso uno más de los informantes de la fuerza armada? Lo seguro sí es que mucho de ese material iba a la Embajada de los Estados Unidos, concretamente al jefe de la estación de la CIA, de eso se encargaba don José Miguel Frites. ¿Lo sabía o lo ignoraba don Nacho? Es algo que no conocemos y únicamente él lo podrá revelar.

Don Nacho es graduado de periodista por la Universidad de Chile y, por lo tanto, tiene suficientes credenciales para desempeñar con capacidad (no profesionalismo ni imparcialidad, a las pruebas nos remitimos) su profesión: al fundarse Canal 12, dejó su trabajo en IVEPO y pasó a ocupar la dirección del nuevo noticiero conocido como AL DÍA. Fue una novedad su formato a pesar de ya estar al aire un noticiero en Canal 10, en alguna medida asesorado por “expertos” chilenos. Las noticias ocupaban gran parte de la programación; pero fue su entrevista matinal conducida por dos periodistas la que atrajo mayormente la audiencia de los salvadoreños. El tiempo transcurrió, la Democracia Cristiana se debilitó producto de su corrupción, de las divisiones internas y las ambiciones de políticos sin escrúpulos. Con todo, era una crisis y una caída anunciada luego del pacto firmado con los militares para “gobernar” el país.

La situación es hábilmente aprovechada por Arena que inicia su periodo de veinte años al frente del gobierno. Inmediatamente muchos comunicadores, publicistas y propagandistas se identifican con el programa político e ideológico de este partido, entre ellos, don Nacho Castillo. Posición que no ha variado y que, por el contrario, se ha consolidado hasta nuestros días. Como bien escribe Gabriel García Márquez, “la subvención compromete”. Al menos en los últimos años don Nacho ha ocupado puestos de asesor en la desaparecida Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL), en la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y también en la Corte Suprema de Justicia. Puestos que lamentablemente por nuestro malinchismo entregamos a extranjeros, en desprecio a la capacidad de nuestros compatriotas. Por cierto, ahora que la extrema derecha ha ganado las elecciones presidenciales en Chile, don Nacho debe meditar detenidamente la posibilidad de regresar a su país para incorporarse y colaborar con ese régimen, exactamente a su medida. Igual paso debería seguir don Claudio de Rosa, actual asesor en materia económica de la fracción de Arena en la Asamblea Legislativa. ¿Por qué les gustará tanto nuestro país? ¿será por los salarios ganados o por la hospitalidad ofrecida sin condición alguna por los guanacos?

Quizás don Nacho no sea un militante o miembro de Arena; pero de lo que estamos seguros y lo han comprobado todos los días miles de salvadoreños, es que los programas que ha dirigido en los canales de televisión para los que ha trabajado, han tenido una clara orientación ideológica hacia la derecha, con “ciertas” consideraciones con los políticos entrevistados de esta tendencia y “cargando” los dados contra los políticos de izquierda. Si estamos errados y son equivocadas nuestras apreciaciones, desde ya nuestras más sinceras disculpas a este caballero.

Sin embargo, lo ocurrido la noche de este martes 19 de enero, en la entrevista con el ex presidente del COENA, Antonio Salaverría, nos confirma en nuestras apreciaciones. Don Nacho dio lástima, se mostró en toda su magnitud como “un profesional” de las comunicaciones al servicio de una tendencia política, triste y consternado por la crisis de Arena, preocupado al extremo por la extinción y agonía de una expresión política ultra conservadora, negadora de los valores humanos y al servicio exclusivo de una minoría económicamente poderosa. Durante la campaña electoral pasada, inclinó la balanza a favor del candidato Rodrigo Ávila y sus dardos siempre apuntaron a las “aparentes” contradicciones entre el FMLN y su candidato presidencial, al grado que en las entrevistas el propio Mauricio Funes, se encargó de señalarle tales preferencias, tendencias e incongruencias.

La noche de este martes 19 de enero, le concedió más de dos horas en el espacio de las 8 En Punto, a un personaje anodino, sin credenciales de ninguna naturaleza, más que ser terrateniente, ferviente admirador del fundador de los Escuadrones de la Muerte y ex presidente del COENA. A don Nacho únicamente le falto darle besitos y abrazos y para completar la telenovela echarse a llorar lamentando la enorme e irreversible tragedia del partido Arena. En ningún momento “cuestionó” sus intervenciones y siempre se mostró anuente a sus “críticas” y consideraciones. El señor Salaverría, siempre le recordaba “se lo expresé cuando la vez pasada estuve en su programa”, además de hacerle saber que “a continuación me referiré a su pregunta”, sabiendo que disponía del tiempo suficiente para hacer sus particulares apreciaciones y juzgar cómodamente a sus compinches desde una posición “ahora independiente”. Este triste capítulo, uno más en la pálida historia del periodista chileno, nos lleva a otras consideraciones.

La libertad de permanecer libres

Don Nacho los tratados sobre ética periodística y códigos de honor, nos hablan que la libertad es ante todo una prerrogativa, que el periodista debe poder invocar a favor de su libre expresión. Si usted se ha dado a la tarea de estudiarla, se dará cuenta que este es un derecho concedido por nuestra Constitución, al igual, suponemos, la de su país de origen. La libertad no es una prerrogativa es más bien un deber impuesto a los periodistas y por lo mismo constituye una de las ramas fundamentales de la ética profesional. Usted al proceder en sus entrevistas de una forma tan parcial, mostrándose incluso de palabra a favor de una expresión política determinada, está perdiendo irreversiblemente toda posibilidad de mantenerse libre e independiente y por lo tanto proclive a ser juzgado y llevado al tribunal de las causas populares. Por lo demás, el periodista no es completamente libre. Su situación en alguna medida es ambigua, pues, por un lado es hombre de pluma o de micrófono y por otra parte es asalariado que está al servicio de una empresa, lo que limita su libertad. Sus actuaciones al estar frente a miles de televidentes deben ser profesionales, dignas e imparciales. Asimismo, el hombre de prensa es un ciudadano sujeto a una serie de deberes para con su país, lo que igualmente, limita su libertad. Y como lo hemos dicho, el periodista se encuentra con que su libertad se halla limitada, frente al público, por el deber de la verdad. ¿No le parece entonces que la libertad del periodista es una libertad relativa?

En sus programas de debate, en sus entrevistas, usted está llamado a proceder con la máxima responsabilidad e imparcialidad, no sólo por lo consignado por la ética periodística, sino por respeto a miles de televidentes. Por lo demás, la misma libertad de expresión y de prensa es un deber para los comunicadores. La libertad constituye una de las bases fundamentales de los códigos del periodismo. Un periodista que se respete a sí mismo, a su empresa y a sus televidentes, radio escuchas o lectores, no puede renunciar a toda su libertad y profesionalismo, bajo riesgo de perder su nobleza, con lo que perdería el derecho de ser periodista en el sentido pleno de la palabra. Lamentablemente su conducta lo ha orillado al triste papel de “defensor de causas perdidas” y un multiplicador más de las torpezas de los políticos. En todo caso, para terminar don Nacho, este es un problema de moral individual que depende de la importancia que el periodista dé a sus obligaciones. Usted está obligado a mantener una total independencia frente al gobierno; obligación de mantener independencia frente a los grupos de presión; obligación de mantener independencia frente a las empresas de prensa; obligación de mantener independencia frente a los partidos y dirigentes políticos y obligación de mantener independencia frente al público. Si el caso lo amerita, continuaremos en esta línea porque consideramos un deber nuestro rechazar lo absurdo y fustigar a comunicadores que en esencia deberían tener la obligación de la veracidad y la lealtad para con la población.

Hablemos de la mayoría de edad


Muchos de mis amigos me han cuestionado los motivos o razones por las cuales pasé por alto comentar, respecto a la conmemoración de “mayoría de edad” de la firma de los acuerdos de paz y los detallitos derivados del evento; como fueron: El discurso indulgente de Funes, el discurso subjetivo de Sánchez Ceren y el discurso ausente de la derecha escuadronera de este país.

No es excusa en lo más mínimo mis queridos compatriota, pero con tantas cosas en el ambiente y con un puñado de trabajo — gracias a Dios — les aseguro que estos días de enero van volando, y las horas se me van sin poder escribir una línea o hilar una idea. Pero en fin, me doy mis escapaditas mentales y acá vienen un par de ideas.


Creo que esta conmemoración fue más pintoresca que las anteriores, un discurso emotivo que no pasó de ser eso, ya que no hubo en el mismo un compromiso concreto de transitar hacia otros estadios esperados por la población, como son: La derogación de la ley de amnistía, la desclasificación de los archivos de la fuerza armada o al menos, un listado de los criminales del conflicto armado y que son protagonistas en el documento de la comisión de la verdad.


Sin algunos de los ingredientes mencionados anteriormente, el perdón quedará y quedó bonito pero hasta ahí. Un mi amigo en medio de una conversación y con un par de tragos entre pecho y espalda me dijo: “Y qué se puede esperar de un gobierno rosadito indio?”.


Los que más ruido han hecho son los medios comprometidos con la derecha, le han bajado volumen al desmadre en ARENA y potencian negativamente o peyorativamente los mensajes enviados por el presidente Funes y el vicepresidente Sánchez Cerén; ocultando lo más que pueden, el perdón obligado que debería de pedir ARENA, al ser vinculados en el martirio de los jesuitas y San Romero de América, por mencionar un par de casos ejemplares.


Escuché al cantinero bocón uno de estos días, indicarle al presidente Funes que le hizo falta pedir perdón en nombre del FMLN, partido que lo llevó al poder.


El cantinero se pierde en el análisis, debe de entender de una vez por todas que Funes es el presidente de este país y no un militante del FMLN.


Por lo tanto, la solicitud está fuera de base, lo que no estaría fuera de base es que el mismo cantinero bocón sea el indicado a pedir perdón, creo que tiene más credenciales y más penas que exculpar, ya que gracias a su participación en el conflicto mucha sangre se derramó en este país, parece que vivir en la colonia Escalón le ha borrado el “tape”.


Así pues y sin más, seguiré esperando el verdadero perdón del estado salvadoreño, el cual debería de venir de la mano de acciones concretas de reconciliación, antecedidas de la razón y la verdad.

Como inicio lo realizado por el presidente fue bonito, le sugiero al mandatario seguir ejercitándose y quizá, en la conmemoración de los veinte aniversarios existan más elementos y más valor de caminar juntos con el pueblo hacia las rutas de la verdad, el perdón y la reconciliación.


Esta es una mayoría de edad a la que le falta mucho por madurar, pero ahí la llevamos!


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

21.1.10

No es cualquier chinchulín


La aparición de Toñito Salaverria en la palestra pública puede tener muchas lecturas y potenciar a más de un beneficiario. El ex presidente del COENA ha hecho reveladoras “denuncias” disfrazadas de historietas, las cuales dan cuenta de actos oscuros del pasado reciente y que supo esconder ARENA en todos estos veinte años.

Muchos se preguntan “Por qué razón hasta ahora sale esto a la luz pública, de voz de un alto dirigente” la respuesta obvia y natural es que nunca hubo necesidad de culpar a nadie antes de esta derrota electoral, ya que de una u otra forma estaban asidos al poder ejecutivo y por ende tenían asegurada su respectiva ración.


No sé a vos, pero al menos a mi me pareció ver en esta ocasión a un Toñito Salaverria más distendido, más hábil políticamente hablando, menos pausado que de costumbre y más “boca barata”. No le ha aturrado a ningún cuestionamiento y se ha mantenido al menos esta media semana con un discurso coherente y quizá hasta reflexivo.


La radiografía a distancia que pudo proporcionarnos Salaverria, muestra a una ARENA muy difícil de perdonarse y de reagruparse, con tantos intereses que complacer disparando desde diversas trincheras, lo que se avizora es una versión mejorada de lo que le pasó al PDC en la década de los noventa.


Cabe afirmar luego de las declaraciones de Toñito, que en ARENA siempre ha privado de una u otra forma, en mayor o menor escala, el “ganguerismo”, el verticalismo a ultranza, la prebenda a tiempo, el oscurantismo y la corrupción. En estos tiempos de cambio, el escenario es otro, no así la ambición.


Denota además que no hay muchos fondos que invertir en el resurgimiento y el empresariado que siempre les prestó billete en tiempos electoreros, con la esperanza de retorno de este mediante prebendas y “apoyos” gubernamentales, se ve esquilmado y engañado.


Ese partido político mal acostumbrado ahora si, a papá gobierno, se ven desvalidos y sin ánimos de invertir sus propios recursos para salvar al partido tricolor; y el que si le está metiendo “plata”, como por ejemplo don Capo, pretende ser el único entrenado con voz y voto para dictar estrategia y alineación. Ahí observas al COENA de mentol, esa bola de carajos que solo la ven pasar sin ninguna participación real.


Lo interesante es que luego de las diversas declaraciones de Toñito, salieron a su encuentro manejando una retorica barata y gastada, un par de “activos” areneros; descalificándolo y endosando la intención y verbo de Salaverria a GANA y al bachiller Saca. Vamos a estar claros de una vaina, Salaverria no es cualquier chinchulín, es un tipo que tiene el suficiente conocimiento vivencial de lo relatado y creo que el dolor en él es tal, que en esta ocasión prefirió lavar la ropa sucia fuera de casa.


Es interesante que las maderas de los medios derechistas no le hayan prestado la debida atención a un hecho por demás revelador, estos se han decantado más por situaciones que atañen al FMLN o al vicepresidente Sánchez Cerén, con la clara visión de alguna afectación electoral.


Lo que me queda claro es que no deberíamos de permitir como pueblo, que ARENA vuelva a resurgir, ahora conocemos de voces con autoridad el verdadero accionar de este partido, el cual siempre se alejó de nuestras necesidades y siempre se acercó a las ambiciones de los grupos económicos.


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

20.1.10

La hipocresía de los políticos salvadoreños

Un nuevo tema ocupa en estos días a los “sesudos” analistas y decrépitos de las corrientes políticas: las supuestas reformas a algunos artículos pétreos de la Constitución de la República. Lo triste no es el debate o la discusión, sino la forma tan superficial, trivial, como se aborda una cuestión estratégica, pues se trata del ordenamiento jurídico del país y de la sociedad. Así como esos vuelos rasantes, tan pintorescos, de las gaviotas sobre el oleaje, con tan breve tacto oceánico, tocan estos aspectos quienes en privilegio o en audacia se hacen llamar “constitucionalistas” o expertos en la materia.

No creo que ninguno esté falto de capacidad interpretativa, pero estoy seguro de que muy pocos la utilizan para descender de la superficie hacia el profundo contenido o de las aspiraciones más sentidas de la población. No se trata de hablar sandeces o tonterías, como ciertamente acostumbra doña Gloria Salguero; o repetir como loro en estaca: el pueblo salvadoreño ha manifestado en distintas ocasiones su aspiración a vivir en democracia, en libertad, como dice el señor Francisco Merino. Sus apreciaciones tan ligeras como superficiales tienen su punto de partida en las elecciones, recurso amañado para mantener engañada a la población. Esta dimensión ni tan discreta ni pudorosa, pero sí hipócrita, pertenece a profesionales de la política, siempre vividores del presupuesto nacional.

Las supuestas “consultas populares”, tal como se acostumbra en estas sociedades y países capitalistas con remanentes feudales, no constituyen un medio estratégico para medir la voluntad popular, nada más para elegir diputados, alcaldes o presidentes. ¿Se la ha consultado alguna vez a la población salvadoreña si está a gusto con el sistema de vida impuesto por un ordenamiento jurídico contemplado en el marco de la Constitución? ¿Si está satisfecha con el sistema de salud y el educativo? ¿Si tienen resueltos todos sus problemas de vivienda, alimentación y prestaciones sociales? Hasta hoy las encuestas señalan que las inmensas mayorías se pronuncian contra la falta de empleo, la inseguridad ciudadana, la corrupción y la poca voluntad del gobierno central y las autoridades locales para resolver los graves problemas.

Esas son encuestas patrocinadas por partidos políticos, medios de difusión o universidades; son tímidas exploraciones, pero sondeos esclarecedores; fotografías de un momento o espacio determinado, pero vistiéndola de fantasía, endomingándola de adjetivos y verbos en procesión espectacular. Nosotros hablamos de un referéndum o un plebiscito dónde se le pregunte a los salvadoreños los grandes temas, dónde se manifieste a favor o en contra de una reforma constitucional, como se pretendía hacer en Honduras; pero como se le teme al soberano, los grupos oligárquicos que tanto hablan de democracia y Estado de Derecho, cuando ven amenazados sus intereses económicos, simplemente acuden al expediente tradicional del golpe militar “para reparar los daños a la nación”.

La población salvadoreña está a mercedad, secuestrada, por políticos sin escrúpulos, personas que no alcanzan prestigio ni autoridad suficientes para erigirse en orientadores o mentores de normas básicas para la convivencia ciudadana, mucho menos para sensibilizar sobre problemas esenciales que nos afectan a todos. Y no hago distingos entre don Orlando Arévalo, Guillermo Gallegos, Horacio Ríos, Ronal Umaña, Rodolfo Parker, Gloria Salguero o Donato Vaquerano. Todos son ratas del mismo piñal. Sin embargo, todos se empeñan en ser redentores, en los ungidos y llamados a “resolver las necesidades más sentidas de la población”, así como en la hora presente se atreven a hablar “en nombre del pueblo” y sentar una posición sobre lo bueno o lo malo para todos nosotros, los que con nuestros impuestos bendecimos su vida principesca.

Hace unos días, para citar otro caso, escuchamos a un político acusar a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de tomar partido a favor de los pandilleros, de defender sus derechos y, por el contrario, dejar indefensa a la ciudadanía. Pero para darle fuerza a sus pretendidos argumentos decía “No estamos defendiendo, lo reiteramos, a matones ni pandilleros; estamos sí, defendiendo al sector más promisorio de nuestra juventud, a la que esperamos ver en las aulas universitarias y no en el abandono o entregada al mundo de las drogas y las pandillas”. Una verdadera pieza teatral, un discurso de campaña política. De esas palabras que “tocan” el corazón de la gente y sirven tanto para la demagogia como para obtener curules en la Asamblea Legislativa.

Si este modelo económico, al menos el defendido y extendido por los nefastos regímenes areneros durante veinte años, fuera tan bueno y tan exitoso ¿por qué existe tanta pobreza en El Salvador? ¿Por qué no hay fuentes de trabajo y por el contrario se genera desintegración familiar con la migración constante de padres, madres e hijos hacia otros países en busca de mejores oportunidades de vida? ¿Alguna vez estos políticos de marras habrán discutido o puesto en el tapete del debate estos temas que afectan el normal desarrollo de nuestro país? Son unos hipócritas y unos cínicos pues al justificar su bienestar (buenos salarios, vehículos, suficiente alimentación, salud y educación para sus hijos, vivienda y más) explican que “afrontamos problemas pero nuestro sistema de vida, la democracia y las libertades son lo mejor que tenemos”.

Se confunden en sus “postulados” con los pastores religiosos que hablan de un Reino de Dios en otras dimensiones, en la “vida eterna”; mientras aquí sus hijos mueren de diarrea, llenos de parásitos o padeciendo severa desnutrición. El paraíso hay que construirlo en esta tierra, si para ello debe modificarse la Constitución y todo el ordenamiento jurídico y de leyes, debe hacerse y no esperar “tiempos mejores” o que llegue el mensajero de otras dimensiones. Si tenemos más de dos millones de compatriotas viviendo y trabajando en Estados Unidos, no es porque es la voluntad divina o el desprecio por nuestra tierra o patria, para decirlo poéticamente. Es sencillamente porque este sistema, el modelo de sociedad, no permite la superación ni ofrece oportunidades para mujeres y hombres. Doña Gloria Salguero, puede hablar lo que quiera, justificar todas las atrocidades y groserías cometidas por su partido político en nombre de la democracia y las libertades públicas; pero la realidad nuestra es otra, muy distinta a la que ella ve a través de los vidrios polarizados de su mercedez benz.

No somos profetas del desastre ni agoreros, nada más medimos nuestras posibilidades y nos basamos en la realidad vivida diariamente. ¿Cómo podemos hablar de los avances de la democracia y la pureza de nuestras leyes cuando en San Laureano y en San José Cortes, en Ciudad Delgado, sus habitantes no tienen agua potable y los niños languidecen en la desnutrición? ¿Cómo nos atrevemos a descalificar el trabajo de los médicos cubanos distribuidos en diferentes partes del mundo atendiendo a seres indefensos, cuando en este país siguen muriéndose niños por falta de alimentos y atención sanitaria? Si nuestro sistema económico es avanzado y equitativo ¿por qué existe esa enorme brecha entre una minoría privilegiada que lo tiene todo y una mayoría poblacional qué carece de todo? Estos son los grandes temas por discutir permanentemente, los que deben estar en la agenda del gobierno del cambio. De bonitas palabras y de discursos demagógicos estamos hartos, es hora de cambiar drásticamente el modelo y enrumbar el país por derroteros de verdadera felicidad y promoción social.

19.1.10

Los jóvenes, la religión y los políticos

Los salvadoreños son muy dados ha asistir a actos culturales, como conciertos de la sinfónica, populares, teatro y festivales folclóricos. Lo hemos comprobado en los últimos días en ocasión de las actividades programadas por la presidencia de la república para conmemorar el décimo octavo aniversario de la firma del Acuerdo de Paz, que puso fin al conflicto armado que por doce años se libró en los más variados escenarios de la geografía nacional. No debería sorprendernos por cuanto son muy pocos los momentos de diversión para el gran público, sobre todo cuando son gratis y pueden asistir todos los miembros de la familia.

Lo que sí me pareció asombroso, digno de encomio, era el público que llenaba la sala para escuchar el concierto de la Sinfónica Nacional. Indica cierta preferencia por la música clásica, al menos para un buen segmento de la población. El verbo llenar no sugiere la impresión que provocaba aquello: una muchedumbre amontonada en todos los sitios, en los sillones como en los pasillos. No es cierto tampoco que en tan pocas veces he visto un teatro tan rebosante de público entusiasta, tantas veces solos por la gente de a pié por lo carísimo de las entradas. Algo por destacar y quizás hasta curioso es que en su gran mayoría se trataba de jóvenes (en recitales de poesía, en conciertos clásicos y populares, en el teatro): estudiantes mezclados con obreros, maestros y médicos, amas de casa y señoras encopetadas.

Lo espiritual, de cualquier grado o naturaleza que sea, me parece infinitamente digno de respeto; no habrá pues en lo que voy a decir la menor brizna de crítica malévola y menos aún de ironía. Pero me fue imposible –y ésta es la primera observación que hago—dejar de asombrarme ante el conocimiento y la alegría que brotaba de ese apasionado público en el concierto de la sinfónica. Muy bien recuerdo cuando ya hace algunos meses ingresé por curiosidad a un templo cristiano donde se hablaba mucho de Cristo, por ejemplo, pero se tenía la neta y desoladora impresión de que muy pocos se habían dado el trabajo de leerse los Evangelios y, rechazando toda traba psíquica, de pensar en ellos seriamente. Se discutía de vida interior, del camino por seguir para hallar en sí mismo una fuente de paz, pero todo demostraba que casi ninguna de las personas que se encontraban ahí había tenido en sus manos las obras de los grandes o pequeños místicos producidos por más de veinte siglos de cristianismo. Se confundía el Antiguo con el Nuevo Testamento; se mezclaba la astrología con la ciencia-ficción; se disertaba acerca del Espíritu con la misma desenvoltura y aproximación de lenguaje con que se hubiera podido hablar del vino viejo en odres viejos, tal como está ocurriendo actualmente con la fundación de partidos políticos de la derecha reaccionaria. En fin: a pesar de la inquietud, del entusiasmo, y de tantos aplausos, en esa sala reinaba cual ama absoluta –por lo menos en la gran mayoría del público ahí presente—una pasmosa ignorancia acerca de los principios básicos de lo espiritual como cultura o como ejercicio.

Pero había, lo reitero, aquel asombroso interés de la muchedumbre juvenil: y es ésta la segunda observación que me parece útil consignar. Tremendamente desprovistos de cualquier género de cultura que no fuera la más elemental, y dando la impresión de ser hijos de una sociedad que no les proporciona a los jóvenes ninguna ilustración concerniente a las ineludibles necesidades del alma: pero inquietos, abiertos, disponibles, verdaderamente agitados por el deseo de saber. ¡Y esto sí es algo maravilloso! La pasión que según las evidencias despiertan en los jóvenes las infinitas posibilidades de la investigación o de la práctica espiritual (fe congénita en un más allá, religiones en sentido estrecho, exigencias morales), esta pasión contraría todas las ideas que solemos hacernos sobre nuestra época y de alguna manera las pone en duda. Pues se habla sin cesar de materialismo imperante, y vemos a cientos de jóvenes de toda clase social acudir a una sala donde se tartamudea, nada más, un lenguaje que proclama su rechazo de la simple materia. Se habla de crisis de las religiones, como en el siglo pasado no se dejaba de hablar de la muerte de Dios, y comprobamos que las almas –empleo deliberadamente esta palabra tan discutida—están sedientas de enseñanzas y doctrinas acerca de lo divino.

Salí trastornado del anfiteatro. No es fácil epilogar en pocas palabras lo que he sentido y lo que, más tarde, he argumentado conversando conmigo mismo; sin embargo, unas conclusiones se imponen de por sí solas. La primera concierne, creo yo, al terrible fracaso del cristianismo de este y anteriores siglos ante el papel que había d actuar para que no se crease ese vacío espiritual, y ese afán de llenarlo con algo, con cualquier cosa que sea, en las generaciones jóvenes. La segunda conclusión es más bien una pregunta, una más: me estoy preguntando si no estaríamos equivocados rotundamente en juzgar materialista una época que, mediante su búsqueda algo alocada de lo No Material, demuestra a gritos que en resumidas cuentas no lo es.

Hay algo más: ¿qué hacen las instituciones como la Secretaría de Cultura y el Ministerio de Educación para orientar a los jóvenes? ¿El papel de las iglesias evangélicas y católicas se limita simplemente a enseñar religión a los jóvenes y a convencerlos de aceptar a Cristo para ser salvos? Por lo demás, qué triste papel y ejemplo dado por añejos y decrépitos políticos de ufanarse de estar fundando partidos políticos con “ideas y propuestas nuevas”, cuando vemos las mismas caras desencajadas, corruptas, buscando el botín y vivir siempre cobijados por el presupuesto de la nación, es decir protegidos de nuestros impuestos. ¿Será posible que estos caballeros sean el horizonte y la guía de las presentes y futuras generaciones? El frío cala hasta los huesos y no terminaremos nunca de reflexionar sobre el impacto generado en nuestra juventud por las manifestaciones culturales y artísticas y el efecto tan negativo producido por esos hombres tan hipócritas, perversos y sinvergüenzas que son nada más vendedores de ilusiones y mercaderes de las necesidades más sentidas de nuestro pueblo.

18.1.10

En memoria de los mártires salvadoreños

Han tenido que pasar 18 años desde la firma del Acuerdo de Paz para que un gobierno, en el ejercicio pleno de su soberanía, pida perdón al pueblo salvadoreño, por los crímenes, secuestros, desapariciones forzosas, torturas, masacres, violaciones sexuales, abusos de poder y más ocasionados por la fuerza armada, guardias y policías nacionales y de hacienda y elementos para militares al servicio de los sectores económicamente poderosos. El presidente Mauricio Funes, haciéndose eco de una petición expresa de diversos estamentos de la sociedad, también expresó la voluntad de su régimen de compensar materialmente a los familiares de las víctimas, al tiempo de nombrar una Comisión para la Búsqueda de Niños desaparecidos en del conflicto armado.

Es apenas una pequeña muestra de lo que un gobierno verdaderamente democrático y profundamente identificado con los intereses populares, está obligado a hacer para dignificar y hacer justicia a más de 75 mil víctimas civiles del conflicto armado; falta, por supuesto, la derogación de la Ley de Amnistía para juzgar a todos los responsables de tanto crimen contra la población indefensa, contra luchadores de los derechos humanos e insignes salvadoreños que no sólo tomaron una opción por los pobres de este país, sino que desde un principio se mostraron a favor de una salida política y pacífica a la guerra civil que por doce años enfrentó a hermanos contra hermanos.

En el Acuerdo de Paz también quedó pendiente un contrato económico para materializar una sociedad más justa e igualitaria, con una distribución equitativa de la riqueza y acortar esa enorme brecha entre ricos y pobres, entre potentados y marginados. No es un secreto para nadie que sigue latente la concentración de la riqueza y la exclusión de las mayorías poblacionales. Y precisamente fue una de las causas del conflicto armando. Además de la violación reiterada de los derechos humanos, el cierre de oportunidades políticas, sobre todo, en las elecciones para cargos públicos, la tenencia de las mejores tierras en pocas manos, los privilegios para unas cuantas empresas y familias, así como la ausencia de un sistema democrático con sus libertades esenciales.

Por cierto, otra de las grandes deudas es con los lisiados de la guerra, quienes siempre han tenido que protestar y mendigar para que el Estado cumpla con una obligación firmada: la compensación o la pensión mensual. En los últimos días se tomaron catedral metropolitana y calles aledañas conocieron de sus marchas para exigir un derecho ganado con sangre y la muerte de sus seres queridos. El mandatario nada más cumple con un compromiso y esperamos que en el futuro no se repitan tomas y acciones de calle para concretar un acuerdo de nación, pues ha sido una disposición legal, aprobada por la Asamblea Legislativa y ratificada, suponemos a regañadientes, por anteriores gobiernos del país.

Si el país quiere lograr la reconciliación, la unidad de propósitos y plena armonía social, deben concretarse muchos acuerdos todavía pendientes, como el reparto justo de tierras, empleos dignos para todos los salvadoreños, apoyo a la pequeña y mediana empresa, creación de una Procuraduría para la Defensa de los Consumidores, acceso a la educación, la vivienda y la salud, así como instituciones fuertes para la defensa auténtica de los derechos de todo el pueblo. La Corte de Cuentas, la Fiscalía General de la República, el Tribunal Supremo Electoral, la Corte Suprema de Justicia, deben estar libres de toda contaminación partidaria y actuar con plena independencia para servir lealmente a los intereses de la patria, de la nación, es decir de los ciudadanos. Hay todavía muchos casos pendientes debidamente documentados tanto por la Comisión Ad hoc como por la Comisión de la Verdad. La investigación y el esclarecimiento nos llevarán a la verdad y luego a la justicia, al perdón y la reconciliación.

El Salvador vivió años duros durante la guerra civil. Los miles de muertos, los daños materiales, las desapariciones, los secuestros de niños, la desintegración familiar, los odios, los enfrentamientos entre amigos y familiares, fueron cosa de todos los días. De uno y otro bando se invirtieron millones de dólares para armar y alimentar a sus combatientes, la comunidad internacional también tomó parte a favor o en contra de las expresiones político-militares en pugna. Los Estados Unidos en los años más duros y difíciles del conflicto invirtieron un promedio de un millón y medio de dólares, además de mantener una asesoría permanente en el país y una preparación constante de los efectivos militares en sus bases extranjeras. Por ello se sostiene que cansados del enorme derroche en dólares, de conocer de la corrupción al interior de la fuerza armada y por acciones políticas internas de sus propios habitantes, presionaron al gobierno salvadoreño para sentarse con la delegación insurgente en las Naciones Unidas y acordar el fin al conflicto armado. Decisión concretada el 16 de enero de 1992 en el Castillo de Chapultepec, de la capital mexicana.

Esa es la anécdota, el simbolismo brutal de la guerra; pero la tragedia, el dolor, la muerte y el luto fueron el alimento diario de miles de salvadoreños durante doce años. Hay muchas lecciones para las presentes y futuras generaciones; pero los grandes mercaderes, los comerciantes de los conflictos, no aprenden y cada cierto tiempo se embarcan en nuevas aventuras. Los Estados Unidos, el poder imperial, no terminan nunca con las amenazas e invasiones a países del mundo. Ahora recién salen con la cola entre las patas de Irak y ya están con su enorme despliegue militar en Afganistán y Pakistán. Muerte, dolor y sangre a más civiles indefensos, destrucción de hogares y patrimonio histórico y cultural de pueblos con una larga tradición. El imperialismo y sus lacayos no conocen de civilización ni de respeto a los derechos humanos.

Al menos nosotros hemos puesto fin a una cruenta guerra, de eso hace 18 años, y a pesar de no haber cumplido con todas las expectativas de la población, ni resuelto graves problemas de tipo económico y social, estamos transitando por caminos de paz, llenos de espinas, pero al fin, enfrentándolos con el debate y las ideas, dirimiendo los grandes retos con la fuerza de la razón. No siempre será fácil pues todavía persisten posiciones retrógradas, ancladas en la prehistoria, como esa manía de tratar de infundir temor a la gente con el comunismo, el Socialismo del Siglo XXI o las “amenazas de Chávez”. Francamente es para pensar que los relativos avances en el “sistema democrático”, todavía no han sacudido las telarañas mentales de estas personas. Desde luego, individuos como Alfredo Cristiani, Enrique Altamirano, Milena Calderón, Ernesto Angulo, y esos que se autocalifican como “analistas”, simplemente defienden intereses económicos, bien como miembros de la burguesía o simples lacayos y testaferros. Cuando ya hemos avanzado en el duro proceso de la “reconciliación” nos animan esos pasos dados por el actual gobierno de pedir perdón al pueblo salvadoreño por los crímenes cometidos por la fuerza armada y los cuerpos policiales, además de anunciar una reparación moral y material para los familiares de las víctimas y la formación de una Comisión para la búsqueda de los niños (ahora adultos) desaparecidos o secuestrados durante el conflicto armado. Desde luego, esperamos otros gestos políticos para en verdad afirmar que estamos en el camino correcto hacia la restauración total del tejido social de nuestro país de la sociedad.

En este contexto las declaraciones de Alfredo Cristiani, de que “no le toca al Presidente de la República pedir perdón por los hechos cometidos por el FMLN, porque no es un agente del Estado. Él sólo puede hablar en nombre de agentes del Estado”, resumen la prepotencia, la soberbia, de los sectores oligárquicos y personas comprometidas con los crímenes del pasado, de no aceptar su responsabilidad en semejantes hechos. Por lo demás, el presidente Funes, se refirió en sus palabras a la nación a “crímenes” y otro tipo de violaciones a los derechos humanos cometidos expresamente por la fuerza armada, los cuerpos policiales y agentes para militares. En ningún momento, lo hizo a nombre del FMLN. Igual suerte corrieron las expresiones del ex presidente Armando Calderón Sol, quien en una acción lamentable restó importancia a la posición del titular del ejecutivo al decir que “no fue el Estado salvadoreño el que tomó la decisión de la guerra, así es que venir a pedir perdón creo que es un exceso innecesario que no tiene mayor trascendencia, no tiene ningún significado”. Francamente incalificable, grosero e insultante a la memoria de miles de víctimas civiles del conflicto armado y, sobre todo, a los familiares que por largos años han esperado disculpas y una reparación material. Por lo demás, todavía esperan una investigación para deducir responsabilidades y juicio a los culpables de crímenes y masacres de lesa humanidad.

15.1.10

La educación del hombre nuevo

Son apenas los inicios de una Reforma Educativa y ya se han empezado a escuchar los tambores de guerra o los anacrónicos y epopéyicos “Arderá Troya”, de los mismos poderosos sectores económicos, medios de prensa anclados en la prehistoria y los lacayos y testaferros siempre viviendo dentro del presupuesto de la oligarquía. Es paradójico porque los “grandes empresarios” e industriales son los que supuestamente apoyan una sociedad avanzada del conocimiento y, precisamente, la educación, la enseñanza, en todos los niveles, se mueve en el terreno seguro de los métodos experimentales y científicos. Es ciencia, y sobre todo es técnica que puede plantear y resolver, orientar, organizar, sistematizar y parece, incluso, que puede tener a su cargo la transformación del mundo.

La educación es parte del aparato ideológico de un gobierno y puede ser también de un partido político, siempre y cuando se trabaje con responsabilidad y viendo hacia el futuro. En tal sentido, es aceptado por todos que un Sistema Educativo no se cuestiona acerca de sus fundamentos sino de sus resultados. Hace muchos años, durante el régimen de Fidel Sánchez Hernández, se cuestionó mucho al Ministro Walter Béneke, por haber desechado los planes de alfabetización para los adultos mayores por “ser una inversión ya no rentable para el Estado”, así como eliminar la Escuela Nacional de Música, el Conservatorio Nacional y, en fin, el corazón de la cultura nacional. En el programa educativo de la secundaria y bachillerato se eliminaron materias importantes como la moral, urbanismo y cívica, así como el estudio de la astronomía, la trigonometría y la geometría. En el presente sería evidente por lo tanto que los nuevos métodos y las nuevas técnicas en el campo de la educación deberían permitir lograr una nueva sociedad y un nuevo tipo de hombre. Pero es justamente frente a estas concepciones que surgen los ataques viscerales de instituciones y personas vinculadas a la oligarquía. En todo caso, al Ministerio de Educación se le plantean las interrogantes sobre el tipo de reforma por emprender y qué tipo de sociedad y de ser humano queremos para el futuro.

La educación puede transformar todo, pero se olvida –decía Marx--, que el educador debe a su vez ser educado; ya entonces veía este pensador con claridad que hay un fundamento más allá de la ciencia y de la técnica. La objetividad y la neutralidad, de la Ciencia Pedagógica y de la Ciencia de Occidente esconden una cierta concepción del mundo y del hombre que es determinante aunque se la ignore o se la niegue. Hasta nuestros días, el modelo educativo únicamente ha formado seres humanos para insertarse y servir en el sistema de producción y en el aparato reproductor del Estado. El mundo de la técnica moderna hace del hombre mismo un instrumento más en la serie de instrumentos. En los niveles primarios y elementales o en los más altos de la más alta educación superior, en la vida cotidiana o en la técnica avanzada, en la política o en la “ciencia pura”, en todo se manifiesta este fundamento último de la historia de occidente y ahora historia mundial.

La educación en El Salvador, desde preparatoria hasta la universitaria, se ha limitado nada más a transmitir conocimientos sobre determinadas áreas a los alumnos; pero no los ha convertido en seres pensantes, en interlocutores válidos, en formadores y transformadores de su propia realidad. El Administrador de Empresas, por lo general, es un reaccionario y únicamente responde al concepto del dinero, de la mercancía, de los valores materiales. Es rato encontrar un profesional de tal especialidad que cuestione las políticas gubernamentales del neoliberalismo o se pregunte por qué razón los empresarios no ejecutan programas de bienestar social, distribuyen dividendos entre sus trabajadores o brindan más prestaciones sociales a sus empleados.

Hay por lo tanto un fundamento, una idea del mundo y del hombre, que aún sin expresarse o quizás por ello mismo, determinan nuestra vida y nuestros sistemas educativos. La “objetividad”, la “imparcialidad”, la “neutralidad”, del educador, del pedagogo, mientras más se afirman en el rigor científico, metódico, técnico, y rechazan ideas metafísicas, anticuadas, emotivas, como reflexionaba el insigne educador mexicano Vasconcelos, nos muestran más su carácter condicionado y determinado. En nuestro modelo, no hemos tenido un estudiante reflexivo y cuestionador de las enseñanzas no sólo las particulares impartidas por el profesor, sino de las generales. Hubo un tiempo en este país, que en un colegio salesiano se impartía la materia de “sociología cristiana” en el bachillerato, desde luego un intento por “salvar el alma” del joven y prepararlo para supuestamente defenderse de la única sociología, ciencia que estudia los fenómenos sociales, que se impartía en la Universidad de El Salvador. Se trata, en síntesis, de la enajenación del hombre moderno, o como dice Nietzsche, del nihilismo (niega los valores de la sociedad) disfrazado de progreso, de grandes valores y palabras.

En El Salvador se ha mantenido el sistema educativo ajeno a los valores, a la idiosincrasia y la realidad nuestra. Por eso está ya desfasado, como lo comprobaron hace muchos años los jesuitas, y actualmente en crisis, pero no sólo en cuestiones particulares más o menos graves, sino en la “crisis” del fundamento mismo de la ciencia y de la técnica, como advierte Husserl; es pues el deterioro mismo del sistema hasta hoy imperante en el mundo occidental, para ubicarlo de alguna forma; Marx diría “crisis del fundamento de la historia real y concreta del hombre”. Vistas así las cosas, lo anterior esboza o apunta la posibilidad de un cambio radical. Señala la necesidad de transformar el fundamento, es decir, el entorno nuestro y el hombre en el sentido originario y auténtico. Solamente esta transformación permitirá cambiar la educación –educar al educador—pero sólo será posible si replanteamos esos viejos problemas y preguntas pero no ya dentro de los viejos y abandonados lenguajes metafísicos sino a partir de la historia real y concreta, esa que diariamente vivimos y padecemos los salvadoreños.

No es simplemente el incluir en programas educativos materias sobre ecología, ciencia y energía, estructuralismo, derechos humanos, y valores como el bien común, la solidaridad y la participación; sino de cambiar al educador mismo, como lo señalaba Marx. En nuestro medio se habla constantemente de polarización política, de mayor participación de las bases y de crisis en el modelo de los partidos políticos; pero la “crisis” no es una palabra ni una idea abstracta sino una realidad concreta en el mundo actual y con todas las diferencias que quieran señalarse, sobre todo en las sociedades capitalistas y más aún con remanentes feudales, como la nuestra. No hemos encontrado soluciones, no hay ideas claras y precisas acerca del nuevo hombre y de la nueva sociedad. Se trata de una tarea, pero no intelectual ante todo, sino histórica. Es en la historia real donde podrán descubrirse y hacerse tanto el hombre como el mundo; donde podrán superarse la enajenación, el nihilismo, el carácter instrumental del ser humano; donde podrá educarse al educador y fundamentarse, entonces sí, la educación superior y el sistema educativo.

La educación superior no es ni debe ser sino formación o actitud crítica. Crítica en el sentido de “crisis”, de poner en duda, de decir no, de rechazar, pero no en la contemplación o en las actitudes negativas sino en la acción, en la praxis. Entendiendo por praxis tanto el trabajo, como la investigación, la docencia, la creación artística, la acción revolucionaria. Formación crítica, señor Ministro de Educación, Salvador Sánchez Cerén, es poner en crisis, es ir a la raíz, el fundamento, es ir más allá de lo establecido, de los prejuicios y sobre todo de los más solemnes y grandilocuentes.

Si en este gobierno “del cambio” permanentemente estamos aceptando como válidas y buenas las “recomendaciones” de las instituciones y personas vinculadas a la oligarquía, al aparato económico de dominación, nunca podremos ingresar a la era de la ciencia y la tecnología, a los métodos y sistemas avanzados de educación que verdaderamente nos hagan libres y soberanos. Lo reiteramos, la educación superior además de ciencia, técnica, sistema, es y debe ser CRÍTICA. La enseñanza, sobre todo en niveles de post grado, no es sino investigación. En los niveles más altos de la ciencia la educación y la investigación son lo mismo. La educación superior, la investigación, la formación del personal académico, la Universidad, son esencialmente autonomía y libertad, es decir acción crítica. Por esto pensamos que lo académico y la acción, la ciencia y la crítica, la educación, todo expresa y reúne lo real, el fundamento, la historia concreta del hombre.

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