30.3.10

Precios bajos y mayor productividad

Cuando constatamos los precios de los productos básicos en el mercado, ya no digamos en los súper mercados, algo que siempre criticamos a los regímenes neoliberales de Arena, el Centro para la Defensa del Consumidor, no tiene que hacer ningún retorcimiento dialéctico para urgir al gobierno a que tome el control de la economía. Lo mismo pasa con el anunciado aumento a la tarifa eléctrica con todo y el precio subsidiado a las familias de menor consumo, al menos es la lucha que mantienen en la Asamblea Legislativa los diputados del FMLN.

Estas voces, a las que podríamos añadir otras, no están, absurdamente, “contra” el gobierno, sino cumpliendo su función política de asumir la realidad, tal como ella es y por lo mismo colaborar con el régimen, en una especie de recordatorio sobre la urgencia de asistir a mayorías para las que un aumento en los precios de los artículos, alimentos de sus hijos, les repercute dolorosamente. Las señoras del mercado, con gesto displicente, aseguran que los costos han aumentado “por el período de Semana Santa”. Lo mismo ocurre en agosto o en las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

No se trata de discrepancias con la política de “control” supuestamente anunciadas por el Ministerio de Economía. Lo que falta, nos parece, es que las discrepancias razonadas y razonables se traduzcan en actos de justicia social, para esas mayorías que cada vez tragan con menos resignación las “pastillitas de esperanza” que con tanta frecuencia les receta, sin decir dónde queda la farmacia, la iniciativa privada y tantas veces la retórica oficial. Iremos bastante mal si a la postre resulta que las discrepancias razonadas y razonables, sólo sirven para que los corazones cándidos se feliciten por nuestra “libertad oratoria”. Iremos adentrándonos más en ese insultante surrealismo que por un lado grazna sobre las irrestrictas libertades políticas de los salvadoreños y por el otro se encuentra con las protestas de la empresa privada por el intento del gobierno de regular el precio de los medicamentos.

Tal surrealismo nos tiene infestados hasta los tuétanos y los resultados que produce los tenemos todos a la vista: confusión, dispersión, desánimo, incredulidad. El país, la sociedad, puede marchar con esperanza y paso seguro, si las medidas tomadas desde el gobierno apuntan a satisfacer necesidades permanentes de las familias más vulnerables, para ello es imperativo tomar medidas drásticas, enérgicas contra los acaparadores, los comerciantes sin escrúpulos, no temerle a las amenazas constantes de los monopolios, de las cúpulas empresariales, que lejos de alentar el progreso de la nación, de favorecer a los sectores más necesitados, siempre velan por sus propios intereses, por ese afán de lucro, de ambición desmedida.

En este país también hemos contemplado a lo largo de los años que mientras más tiempo pasa, los ricos son más ricos y los pobres se acercan más a la total miseria. Los “grandes” empresarios entienden muy bien el “arte” de hacer negocios, de llevar más dinero a sus bolsillos. Entre ellos se reparten las ganancias, todos los beneficios, también las felicitaciones y los oportunos halagos por las inversiones y la creación de “muchas fuentes de trabajo”. Cuando en este país fallece unos de “esos pioneros” el primero en rendir su tributo es el troglodita director de el diario de hoy: murió uno de los grandes benefactores de la patria, escribe. Lejos está en su misión de investigar y ser imparcial en sus opiniones, nos referimos a que tantas veces estos “próceres” de la iniciativa privada han evadido impuestos y han escamoteado prestaciones sociales a sus empleados y trabajadores. Lo están viendo actualmente con premios al “mérito” empresarial entregado a Industrias Hilasal y Laboratorios López. Ambas fábricas contaminan gravemente el medio ambiente.

Desde luego, esto ha venido funcionando desde hace años en nuestra sociedad, es una práctica aberrante y una de nuestras más graves y peligrosas realidades, por lo tanto, parece urgente, imperativo, el abandono de esa fórmula de conciliación que las voces más advertidas, dentro y fuera del sistema, vienen contrastando con la realidad y demostrando por un lado “su buena voluntad” y por el otro su radical ineficacia. Cabe repetir que, hasta ahora, el gobierno ha demostrado su capacidad para adaptarse a requerimientos no previstos. Cabe esperar, entonces, los urgentes cambios a profundidad.

Los acercamientos y conversaciones con “altos” empresarios, deben ser para llevar óptimos resultados a las grandes mayorías, nunca para pactar acuerdos de beneficios particulares, de multiplicar ganancias para unos pocos en menoscabo de la población. La Ley de Medicamentos, por ejemplo, debe convertirse en un mecanismo útil para proteger al pueblo, para garantizar medicinas baratas y de calidad, nunca para someterse a los requerimientos de los laboratorios, de los grandes importadores de medicamentos éticos. No se trata de eliminarles sus ganancias; pero sí de establecer los márgenes correctos, justos.

Lo mismo para los importadores de insumos agrícolas. El gobierno puede convertirse no en intermediario, sino en un facilitador de estos productos para los pequeños y medianos productores. No puede todo el tiempo estar regalando paquetes agrícolas, pues a la larga los fondos faltarán; pero sí enseñarles a pescar, como dice el proverbio japonés. Aquí por largos años el ex presidente Alfredo Cristiani y su grupo de amigos, controlaron la importación y venta de semillas mejoradas, el mercado de los fertilizantes y todo lo relacionado con la agricultura. Eso era parte del modelo neoliberal. Esto entendemos que ha terminado con el nuevo gobierno y por lo tanto las cooperativas y los agricultores independientes deberían sentirse seguros que todo transcurrirá por cauces normales y con normas de total transparencia y honestidad.

29.3.10

La responsabilidad del legislador con los jóvenes

La serie de reformas o modificaciones a la Ley Penal Juvenil, como el aumento hasta 15 años de cárcel a menores por delitos graves, una nueva figura delictiva para los mayores que “recluten”a jóvenes para delinquir y la publicación de sus rostros, difícilmente contribuirá a disminuir los índices delincuenciales, a controlar la actividad de las pandillas y el crimen organizado, pues se deja a un lado la acción preventiva, el ataque directo a las causas estructurales que fecundan la mayoría de hechos delictivos.

Los “sabios” legisladores proponen cambios en los artículos 15, 17, 18 y 25 de la Ley Penal Juvenil y el 345 del Código Penal, buscando penalizar el homicidio simple y agravado, conspiración en el mismo, extorsión, secuestro, atentados contra la libertad individual, violación y agresión sexual agravada y robo agravado. Las penas serán iguales tanto para menores como para mayores. La misma ley tal como está redactada permite a los jueces de menores revisar cada seis meses, las sanciones impuestas a los menores, “para comprobar si el mismo ya es apto para reinsertarse a la sociedad”.

Sanciones, severos castigos, “aplicación de las leyes”; pero no se aterriza en el auxilio o reparación de las víctimas, en los programas de rehabilitación y orientación a los jóvenes. Todo se centra en “igualar” legalmente a hombres y jóvenes en la comisión de un delito, sin ignorar que en la misma ley se establecen “penas” para los mayores que “recluten” a jóvenes para delinquir. O no hemos estudiado a fondo el paquete de leyes propuestas por los diputados o existen graves contradicciones en el tratamiento penal de cada uno de los casos. No sólo en los claramente tipificados ya señalados, sino en la edad de los que han cometido los delitos.

Estas reformas legales, de acuerdo con las propias ideas de los legisladores, dejan sentadas las bases jurídicas para el cambio de la realidad social (de ello está consciente el mismo ejecutivo puesto que las modificaciones logran consenso en una reunión de dirigentes de partidos políticos con el propio presidente de la república y su equipo de asesores jurídicos), aunque dicho cambio no se logra sin embargo, a través de una simple modificación en las leyes, puesto que debe verse simplemente como puntos de partida hacia el logro de transformaciones más concretas en el medio social. La rehabilitación de los jóvenes y su inserción en la sociedad como sujetos productivos es una tarea profunda y de largos alcances. Mucho se ha escrito al respecto y por cierto prácticas y ejercicios precisos al respecto pueden encontrarse en el libro El poema pedagógico, de Antón Makarenko.

En consecuencia, uno de los puntos cruciales por discutir ante tales hechos ya consumados, sería la actitud que los padres de familia, en primera instancia, los organismos de protección a los derechos humanos, las instituciones internacionales que velan por la defensa y correcta aplicación de las legislaciones, adopten en consecuencia de las nuevas decisiones legales (debe recordarse que las disposiciones constitucionales internas están en desventaja con relación a lo dictado por los convenciones internacionales de las cuales el país es suscritor), ya que se reaccionaría en contra de sanciones que conspiren o atenten contra tales tratados. O, por el contrario, podríamos encontrarnos con la agradable sorpresa de que se dispongan a hacer un esfuerzo por superar sus posibilidades jurídicas y legales para responder inteligentemente con actitudes que sean el producto del conocimiento consciente de toda la situación.

En estas modificaciones a la Ley del Menor Infractor y del Código Penal, los diputados han consultado con diversos sectores; pero muy poco se ha escuchado la opinión de los padres de familia, de las madres que se esfuerzan por exteriorizar sus ideas quizás no desde el punto de vista jurídico o penal; pero sí desde el sentimiento de mujeres abnegadas, trabajadoras y en la mayoría de los casos desde su posición de madres solteras; ellas nunca son escuchadas siendo las principales protagonistas en cuanto en silencio cumplen con sus deberes y obligaciones. Con base en lo dicho consideramos a la mujer media, común pues, al ser súbitamente enfrentada a una nueva circunstancia legal: castigada en sus hijos sin ser la responsable directa de la desintegración familiar y de la exclusión y marginación social.

Esto nos lleva a reflexionar por un momento en las madres de familias numerosas (con ocho o diez hijos), en donde prevalece una verdadera miseria económica con todas las consecuencias que esto trae consigo, y preguntarnos: ¿qué posibilidades tendrán estas mujeres para elegir no sólo el momento adecuado de ejercer su función reproductora, sino el tiempo suficiente para dedicárselo a sus hijos menores y mayores? ¿Conocer exactamente las actividades de sus hijos y cómo utilizan el tiempo, pues de ellas es sabido que no asisten a la escuela por no contar con los recursos suficientes para el sostenimiento escolar? ¿Serán ellas capaces de asimilar los castigos impuestos por legisladores sentados en cómodos sillones que desconocen su diario vivir? ¿Leerán ellas estos nuevos articulados desarrollados en la Ley del Menor Infractor en el Código Penal o simplemente se someterán a las “disposiciones legales”? ¿Sabrán leer o conocerán el significado de delitos agravados o conspiración del delito?

Es lo mismo que sugerimos en las modificaciones punitivas, un mayor esfuerzo en la acción preventiva y en la reparación a los familiares de las víctimas: para que la intención de una ley que busca corregir o castigar, se cumpla satisfactoriamente en el caso de los menores infractores, es indispensable que junto a la proposición e instauración de esa normativa, se lleve a la práctica una serie de medidas educativas y sociológicas que capaciten no sólo a los jóvenes, sino a todo el grupo familiar; para ello, desde luego, es necesario y urgente conocer a fondo el ambiente, el entorno, el centro y el espacio, donde se desarrolla la vida de estas personas. ¿Por qué piden dinero o comida los niños en las calles de San Salvador? ¿Qué lleva al hecho delictivo o integrarse en pandillas o maras a los jóvenes? ¿Por qué se produce la desintegración familiar en la sociedad salvadoreña y como mayor peso en los estratos de menores o nulos ingresos económicos? ¿Por qué existen tantas madres solteras en este país sobre las que recae el sostenimiento del hogar con muchos hijos? Las preguntas serían interminables y muy difíciles las respuestas.

Si hasta la fecha ha privado la idea fatalista de que las mujeres deben tener hijos en cumplimiento de su estructura y funciones biológicas, y de tener todos los hijos que “Dios les dé” y los que sean capaces de concebir, ya por verdadero deseo, por accidente, por violación o por “equivocación”;; o también ser designadas por una sociedad machista a conducir el hogar, la orientación y la vigilancia de toda su prole, difícilmente modificarán ellas su criterio por el solo hecho de que aparezcan modificaciones a las leyes, si antes, como lo hemos mencionado, no se les prepara intelectual y emocionalmente para la reconsideración de sus conceptos. En todo caso, tal preparación debe abarcar todos los aspectos y todas las épocas de la vida, pues haciendo una revisión nos encontramos con el hecho que desde la infancia la mayoría de juguetes destinados a las niñas con muñecas, lo cual lleva implícita una fuerte intención, puesto que en esa época tan importante en la formación de las bases de la personalidad humana, a ellas no se les deja más que esa posibilidad, y a diferencia de los varones, quienes pueden usar para sus juegos una gran variedad de artefactos especialmente diseñados, ya se trate de trompos, avioncitos, canicas, trencitos y “armas de fuego”, que indudablemente estimulan su imaginación. La madre sale de su “hogar” desde muy temprano en la mañana bien a vender en el mercado, en la calle o “vender su fuerza de trabajo” en una casa residencial. Los niños quedan en la calle y entonces se inicia el drama que al final de la tarde puede tener un desenlace inesperado.

Cuando la infancia transcurre en tales condiciones, nos referimos a hogares desintegrados y en zonas paupérrimas y deprimidas, marginales, pues, las consecuencias son tan obvias, que no es preciso abundar en el proceso íntimo del condicionamiento educativo, sobre todo si agregamos que existe además todo un efectivo sistema de propaganda comercial que alude a la maternidad de una manera tan insistente que deja una vez más convencidas a las mujeres de que lo único que les queda es ser madres el mayor número de veces posible; pero, además, en los canales de televisión se exhiben perversamente “películas” de alto contenido erótico y pornográfico que fácilmente inducen a niñas y niños a actos sexuales. En muchos casos, al incesto, relaciones entre hermanos o entre padres e hijos.

Una vez más, los legisladores que han introducido modificaciones y cambios sustanciales a los artículos de la Ley del Menor Infractor y del Código Penal ¿habrán estudiado a fondo todas estas situaciones? ¿Habrán reparado en las causas que corrompen a nuestra juventud? Pueden imponer sanciones drásticas, castigar a padres de familia, a menores de edad, perseguir hasta el cansancio a los “pandilleros”; pero si al mismo tiempo no se establecen centros de formación y de orientación, talleres de capacitación y se concretizan programas como Fábrica de Empleos o Ciudad Mujer, estaremos “arando en el mar”, como dejó escrito para la posteridad, el libertador Simón Bolívar, días antes de su muerte.

26.3.10

¿Quiénes son los responsables de la delincuencia?

En la ignorancia del pueblo las iglesias de distintas denominaciones, los partidos políticos, los explotadores capitalistas y los gobiernos derechistas han encontrado el caldo de cultivo ideal para atraer a sus filas a grandes contingentes poblacionales. Desde luego, la insultante pobreza y la búsqueda permanente del pan para alimentar a una numerosa prole, sobre todo en el campo, también ha sido un factor de “domesticación” y sometimiento de seres humanos. Los mismos curas y pastores que, para hacer más almas para el purgatorio --¿qué hambriento puede conducirse de tal modo para ser admitido en el cielo?--, están dispuestos a ver imposibles cómo encuentran el infierno en la Tierra.

Esa ignorancia se manifiesta de manera dramática en cada proceso electoral cuando los partidos políticos de la derecha utilizan en sus campañas propagandísticas la amenaza, el temor y la intimidación entre la población más humilde: con total descaro se acusa de “comunista” al adversario, se le dice diariamente a los padres de familia que “les quitarán a sus hijos” y nunca “los volverán a ver”. Asimismo, les advierten que “ya no vendrán más remesas de los Estados Unidos” y que “los ancianos serán convertidos en jabón”. El actual Vicepresidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, fue víctima de una brutal campaña difamatoria y el partido Arena y todos sus lacayos y testaferros, lo acusaron de haber autorizado la masacre de centenares de combatientes y de haber “dado luz verde”, al comandante Mayo Sibrián, para torturar y ajusticiar a “gran cantidad de guerrilleros”.

La ignorancia y la densidad poblacional también sirvió para la explotación de la mano de obra en fábricas, plantaciones agrícolas y centros comerciales. Todavía en pleno Siglo XXI en uno de los almacenes más grandes de este país a los empleados se les paga por comisión, de acuerdo con lo vendido en el día van guardando copia de las facturas y al final del mes les cancelan el porcentaje. Esta norma se utiliza mayormente en época de Navidad y Año Nuevo. Los jóvenes provenientes de hogares con serias limitaciones económicas tienen que aceptar “el convenio” porque hay centenares haciendo “cola”.

A la ignorancia, a la sobrepoblación, se une la falta de alimentos no sólo en nuestro país sino en muchas partes del universo. El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas resume que en el mundo se producen 40 millones de toneladas de cereales, de los cuales 26 millones se consumen para hacer frente a la demanda del crecimiento de la población y el resto en elevar el nivel de vida de los grupos oligárquicos que controlan a los hambrientos y no quieren que se sacien.

En toda esta situación tiene mucho que ver la tenencia de la tierra, la superficie cultivada y la excesiva concentración en pocas manos. Asimismo, la deforestación, la tala indiscriminada de los bosques, el desaparecimiento de los mantos acuíferos y el desgaste permanente del recurso suelo. Los mismos técnicos y expertos de las Naciones Unidas señalan que se está llegando al máximo de la capacidad de producción de la tierra. Ir más allá es contraproducente. Se quisieron pescar más langostas y atunes en las aguas del Golfo de Fonseca y ahora disminuyen en toda esa extensión marítima. Lo mismo cuando las flotas japonesas se lanzaron en busca de las ballenas y ahora disminuyen en el mar. Se quiso aumentar el rendimiento del campo en México y en la India, pero los fertilizantes han subido tanto –a causa del nacionalismo petrolero de las oligarquías árabes—que ya no es posible.

Los sectores interesados culpan a los gobiernos por el atraso y la ignorancia de las mayorías poblacionales: nunca asumen su propia responsabilidad, sobre todo para hacer equitativa a la sociedad, pues en nuestro país para no ir muy lejos es inmensa la brecha entre los pocos millonarios y los pobres. También se pronuncian desde siempre, de forma demagógica, por un control de natalidad. Las cosas deben verse y analizarse desde la realidad: quienes se oponen a que se controle, sea cual sea el pretexto que aduzcan (incluso si son tan bobos que se lo creen), lo que hacen en realidad, es defender ese ejército de reserva de mano de obra que Marx consideraba circunstancial con el crecimiento de la burguesía.

Marx le dio el nombre y reveló la función que la burguesía atribuye al exceso de nacimientos sobre defunciones, al crecimiento de la población: hacer –dicho en pocas palabras—que siempre haya hambrientos, para mantener los salarios bajos, para disponer siempre de criados obsequiosos, para poder sustituir a los rebeldes y “revoltosos” en las fábricas y en el campo. El capitalismo desarrollado quizás ya no necesita esto y por ello se inclina por el control de la natalidad. Pero la burguesía africana, árabe, asiática, latinoamericana, continúa urgida de ese ejército de reserva de trabajadores y criados y si para tenerlo la gente ha de pasar hambre, pues se mira para otro lado y se dice que otros tienen la culpa.

En El Salvador la anarquía del sistema (no prevé la mano de obra surgida todos los años), la excesiva concentración de la riqueza en pocas manos, la inequidad del modelo económico, la todavía tenencia de la tierra en pocas familias, el crecimiento poblacional, las injustas estructuras económicas y sociales, han originado permanentes contradicciones, miseria extrema y migración constante. Los oligarcas siempre apostaron por mantener en la ignorancia a la población, para poder perpetuarse en el poder y ejercer libremente la explotación. El surgimiento de pandillas, de maras y contrabandistas debe analizarse bajo esta realidad y no fuera de contexto. Los cuatro regímenes areneros, por ejemplo, de manera infame provocaron el desempleo masivo lo que de manera directa causó la migración de miles de compatriotas hacia los Estados Unidos y, desde luego, la desintegración familiar. Los jóvenes se quedaron solos en los hogares, sin respaldo de padres o madres, sin orientación, sin unidad ni cariño. ¿Dónde encontraron esa protección, amistad y dinero fácil? Ustedes, estimados amigos, tienen la respuesta.

En síntesis, las causas de la desintegración familiar, de la extrema pobreza, de la creciente delincuencia, de las pandillas juveniles, deben buscarse en las injustas estructuras económicas, en la inequidad del sistema, en el excesivo lucro y ambición desmedida de unos pocos, en contraposición a las necesidades permanentes de las mayorías poblacionales.

24.3.10

¿Ahora sí es diferente, presidente?


Teniendo en consideración el mensaje de su toma de posesión, considero oportuno que ahora es cuando debe de esclarecer un par de hechos del pasado, entre los que se encuentran el asesinato de nuestros mártires y de mucho de nuestro pueblo. Si no quiere investigar a los corruptos de ARENA, pues no lo haga en este momento, pero no deje sin castigo -al menos moral - a todos los que atentaron contra nuestro pueblo y contra nuestros pastores.

Los mensajes que usted le envía a la población se ven poblados normalmente de retorica y de buenas intenciones, diré entonces que no es difícil gobernar - no es comida de hocicón - y ahora desde esa trinchera desde donde se encuentra, se da cuenta que es más fácil criticar.


Por lo anterior, le insto a realizar las tareas en su gestión con menos esfuerzo económico, pero que requieren como es natural, de más voluntad política y sobre todo de más acción.


El pueblo está esperando muchos resultados -me incluyo en esas aspiraciones - pero vámonos por partes presidente y atendamos aquellos rque deriven en esultados que van más allá de una piche promesa electoral. Me refiero aquellos que penden de una obligación con la vida y la humanidad.


Ahora que puede, dese la oportunidad de regalarle a este pueblo el esclarecimiento de un par de hechos emblemáticos, por algo hay que comenzar. Le aseguro que mucho de nuestro pueblo esta sediento de justicia y de "saber".


Sería un bonito regalo que le haría al pueblo y a la vida misma, si se comprometiera a indagar y a castigar moralmente a los hechores de tan abominables crímenes.


Me gustaría que fruto de esa investigación y castigo moral, se prohíba en este país que se le rinda pleitesía y reconocimiento público -de cualquier tipo - a los que salgan salpicados en estos crímenes de lesa humanidad.

Tenemos un ejemplo palpable, existe un redondel donde se idolatra al más indigno de los asesinos de este país y nosotros como pueblo simplemente lo permitimos y bajamos la cabeza.

Deberíamos de instituir este día, como aquel en el que se deposite basura en ese redondel como muestra de repudio y desprecio a estos sectores, ese sería un mensaje atinado a esa oscura y latente derecha.

Tan oscura y latente, que se ha logrado esconder en la locura y el despiadado pensamiento del asesino Roberto D'aubuisson, porque no nos hagamos los ingenuos, atrás de D'aubuisson hay más culpables que están vivitos y coleando, y me refiero a esa burguesía salvadoreña que tiene una alta dosis de culpa en ese abominable hecho, eso compatriota no me lo podrán negar.


Les aseguro que mientras estas heridas no se sanen y permanezcan sangrando por falta de verdad, no encontraremos sosiego, paz y tranquilidad.


Ahora es cuando presidente, si existe una verdadera intencionalidad de hacer -espero que así sea - es momento de buscar la verdad a como dé lugar, para que iniciemos hacia rutas de amor y paz.


Creo que es momento que desde el estado se pida perdón por todos los crímenes de una forma real y no protocolar, pero quizá más importante, es la de buscar la reivindicación popular, formas hay.


Kvernicola

23.3.10

Los "nuevos" amigos de Romero

Repasando mentalmente lo acontecido en nuestro pasado, respecto a la conmemoración del magnicidio de nuestro San Romero de América, debo mencionar que en estos tiempos de "cambio", le han germinado nuevos amigos y seguidores al santo.

No te has dado cuenta compatriota, que ahora nuestro San Romero de América está de moda - eso no está mal - entre la gente "bien" de la derecha y principalmente, en aquellos sectores que por muchos años lo tildaron de comunista y subversivo.


Poco les falta a estos grupos camaleónicos, que cambien sus camisas de marca por aquellas estampadas con la cara del santo, las cuales has observado en todo este tiempo atrás cotidianamente en nuestro pueblo.


No me va a extrañar que el día de mañana cuando este servidor deba de visitar uno que otro ministerio y un par de empresas de la derecha, esa estampa alusiva al santo se haga una realidad entre los que lo han fustigado y vilipendiado en el pasado, no me cabe la menor duda.


Te aseguro que el día de mañana se "venderán" más lágrimas de cocodrilo alrededor del recuerdo y memoria del santo, que en cualquier otra época del pasado salvadoreño.


Ojalá que esta adhesión a Romero por estos sectores, sea un símbolo de conversión real y no solo un mecanismo de subsistencia económica.


Por ejemplo, el día de ahora venía cavilando sobre nuestra realidad - la cual no cambia - en una de esas cuestionadas unidades del servicio público, cuando de presto, en el radio apareció un anuncio del oscuro periódico Diario el mundo. Mi sorpresa en esta ocasión fue el tratamiento que le dieron a nuestro santo al anunciar un reportaje periodístico para el día de mañana.


No puedo negar que me encantó la forma, aunque viniendo de donde viene, instantáneamente me pregunté: "Y a estos qué les ha picado?".

Estarán cambiando y arrepintiéndose de todas las vejaciones en contra del santo o simplemente, están escribiendo con el estomago y de una forma mercantil, personalmente me quedo con esto último.


Para mañana hay muchos actos programados, espero con ansias lo que el presidente Funes dirá al respecto. Sí el día de mañana aparece con un mensaje rimbombante, espero que sea más hábil y lo haga acompañar de acciones concretas y de fácil cumplimiento.


Te pregunto a vos, de qué servirá que diga seguir los pasos del santo, sí en la realidad no lo hace. De qué servirá que teniendo los medios, no mueva un dedo por esclarecer el hecho, bueno, ese y muchos otros más.


Fíjate vos, el cipote del periódico elfaro ya le mostró al mundo que se puede hacer mucho si se tiene el interés y la voluntad de resolver. Aparentemente no se necesita de plata, basta un par de hamburguesas y un poco de inteligencia.


Mi santo, como pueblo seguiremos esperando justicia y recordando su legado, no solo por lo que eres y significas en el corazón de este pueblo, sino por la vigencia de tu mensaje reconfortante y por el señalamiento certero de tu palabra hacia nuestras necesidades y vicisitudes


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

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Monseñor Romero en la historia

El más grande homenaje que se le puede rendir es derogar la Ley de Amnistía para hacer justicia a todas las víctimas de la represión y de los Escuadrones de la Muerte


A monseñor Oscar Arnulfo Romero le debemos los salvadoreños, los amantes de la justicia, de la solidaridad, de la paz social y del bien común, un fervor esencial y el ejemplo constante de una actitud: si renovó la palabra, el mensaje de la voz para los sin voz, el cumplir exactamente con el testimonio cristiano, no fue menos por su compromiso genuino con los humildes y desheredados que por su limpieza de ánimo, su generosidad y su desprendimiento. Los adjetivos no sobran: monseñor Romero fue un sacerdote bueno, tanto como el marquesote y un profeta excepcional.

Para los feligreses, para los cristianos y los seguidores de las causas justas, monseñor Romero era (es) una presencia estimulante. Sus homilías dominicales, sus mensajes diarios, su prédica constante, eran una lección para todos nosotros: él era dueño de esa envidiable “difícil facilidad” que separa a un simple predicador de un verdadero profeta. Como pocos, supo ver e interpretar en el mensaje bíblico, en Santiago, el Sermón de la Montaña o en Juan, una posibilidad inexhaustible de comentar la realidad nacional y del mundo. Aun el tratamiento de las cosas más sombrías no borraba la frescura, el encanto y la fuerza de su lenguaje ni sus puntos de vista, frecuentemente marcados por la denuncia (que a veces, como en él, resultaba una versión del sentimiento piadoso). Monseñor Romero estuvo siempre atento a lo que ocurría a su alrededor; pocas ocasiones resulta más verdadera esa frase: la política, el quehacer cotidiano, las represiones de los cuerpos policiales, el macabro accionar de los Escuadrones de la Muerte, el patrocinio de “familias respetables”, el constante irrespeto de los derechos humanos, el estoicismo de los campesinos, todo era materia para sus punzantes y reveladoras homilías.

Como auténtico profeta (sin reservas de ninguna naturaleza) no sólo denunció y condenó la represión contra el pueblo, sino que su visión fue más allá al responsabilizar a los gobiernos norteamericanos, a la oligarquía salvadoreña y a su aparato de dominación, es decir la fuerza armada, por los crímenes y masacres cometidas contra los campesinos, los obreros, estudiantes, sacerdotes, intelectuales y profesionales. Sus reveladores y enérgicos mensajes no estaban cubiertos de magia, sino de una punzante realidad: la del observador minucioso que sabe traducir sus impresiones y elaborarlos con sobriedad, agilidad y contundencia. Sus homilías se convirtieron en el látigo permanente contra los poderosos, los mercaderes y traficantes de las “buenas conciencias”.

El pueblo humilde, el desamparado, es el que más le debe a monseñor Romero, porque a él dedicó la mayor parte de su labor. Los desheredados, los más vulnerables, encontraron en el obispo mártir a una persona sencilla que no negaba ni regateaba su disposición al servicio y al ejemplo, bien con la denuncia oportuna o entregando sus escasas pertenencias para alimentar o vestir al necesitado. En este apartado nos dejó muchísimas muestras del verdadero siervo, del profeta y del ser solidario. La sensibilidad y el humanismo eran parte de su incorruptibilidad, de su firme compromiso con las más humildes del pueblo salvadoreño. Sus prédicas, sus enérgicas denuncias, contra los poderosos, son un testimonio de esa firmeza en sus convicciones. La coherencia de su pensamiento estaba enraizada en una clara postura ética: la moral, la rectitud en el diario proceder y vivir, el servicio a los demás, no eran un expediente retórico para congraciarse con la jerarquía eclesiástica, sino un ejercicio continuo y una posición nacida de lo más profundo de su corazón.

Los sectores retrógrados y ultra conservadores de este país e, incluso del Vaticano, quisieron atacarlo y enjuiciarlo a partir de “prédicas comprometidas con la política”; pero si hemos de avanzar en la verdad y en la realidad de los hechos, debemos afirmar que la política fue para monseñor Romero una divinidad equívoca. El mantuvo sus fidelidades progresistas, no de un hombre de izquierda, sino de un profeta, de un ser humano comprometido con las causas supremas de su pueblo. Las amonestaciones de la jerarquía no lo hicieron desistir o renegar de su compromiso, si en ciertos momentos afrontó amargas experiencias como el más alto dignatario de la iglesia en El Salvador, al sufrir el desaire y los ataques de la Conferencia Episcopal, de obispos castrenses y de “mercaderes” vestidos con sotana, supo sobreponerse y resurgir de las cenizas como el Ave Fénix.

La mezquindad provinciana atizada desde los centros de poder, no pudo jamás ganarle la partida, abrumando a un hombre integro, recto, testimonio para los nuevos y futuros tiempos. Monseñor Romero, por el contrario, vigorizó su compromiso y estuvo más atento que nunca a la vida política nacional –en primer término—e internacional; sus homilías, sus mensajes, demostraban sobradamente su convencimiento de que el cristiano comprometido, es sobre todo un político en acción para la solidaridad, la justicia social y el bien común. Con el magnicidio de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, todos los salvadoreños perdimos algo. Su desaparición física nos concierne y nos compromete: el fue un profeta, honrado, humilde, inteligente, talentoso y cordial.

22.3.10

De Puerto Rico a la experiencia hondureña

Es perversa y demoníaca la política emanada desde los centros de poder en Washington. No lo decimos por el presente cuando mantienen sendas invasiones en Irak, Afganistán, Pakistán y presencia militar relevante en varios países africanos y en el Este de Europa, o el patrocinio letal en la franja de Gasa, o el permanente desgaste e intromisión en los asuntos domésticos de Venezuela, sino por los antecedentes que han dado origen a su estrategia de expansión y dominación hegemónica en el planeta.

Si recordamos bien y los datos de la Internet no están equivocados, durante quince años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, una colosal propaganda instrumentada desde los Estados Unidos ofreció como el mejor de los sueños realizables para los países latinoamericanos lo que se llamó “modelo de desarrollo a la manera de Puerto Rico”. Aunque esta propaganda nunca pudo ocultar el hecho subyacente del coloniaje, con su decantación cultural y sus sutiles métodos represivos, convenció a muchos incautos del siguiente enunciado: asociación graciosa con la metrópoli imperial, igual a prosperidad y acelerado desarrollo.

“Estado Libre Asociado” es la definición actual de Puerto Rico, en cierta manera un enclave colonial de los Estados Unidos. Uno de los padres de este acelerado paraíso fue el señor Luis Muñoz Marín, gobernador de la isla, quien con los más suaves modales actuaba en el ámbito antillano como un buen abuelo demócrata, coinventor del desarrollismo y si ustedes lo prefieren especie de Anastasio Somoza Franciscano. Hasta los días presentes, el modelo puertorriqueño, en esencia, consiste en lo económico en abrirse a la irrestricta inversión norteamericana, canalizada hacia la pequeña y la mediana industria de transformación, y a la empresa agrícola moderna, principalmente dedicada a productos de exportación. Las condiciones privilegiadas que otorga a la colonia la legislación imperial, garantizan no sólo un desmesurado proteccionismo a las empresas norteamericanas radicadas en la isla, sino una serie de ventajas en el propio mercado de los Estados Unidos.

El modelo ha funcionado para los requerimientos comerciales, mercantiles, financieros y de inversión de los Estados Unidos. El coloniaje “nunca es despreciable” cuando rinde dividendos, sobre todo a la metrópoli. Ocurrió con el enclave bananero en Honduras. Las enormes transnacionales como la United Fruit Company o la Standard Fruit Company, se apropiaron de extensiones de tierra fértil en la costa hondureña las que cultivaron de plantaciones de banano. Se produjo la economía de retorno con los ferrocarriles llevando la materia prima a los puertos y desde aquí los barcos navegando hacia la metrópoli localizada en Nueva Orleáns. Desde esta ciudad, regresaban los cargamentos de enlatados con productos para los niños y las familias hondureñas. Pasaron muchos años para que los vecinos se dieran cuenta que los flanes, conservas y alimentos para los infantes, eran hechos con sus propios bananos. Esas compañías se constituyeron en el verdadero poder político y económico. Ponían y quitaban presidentes, tenían a las fuerzas armadas como su exclusivo instrumento de represión. Y en el tiempo presente, continúan ejerciendo el mismo poder.

En Puerto Rico, al igual que en Honduras, para evitar que la prolífica población diluyera “los ingresos” obtenidos por la exportación (malévola forma de interpretar una explotación irracional) y presionara contra el sistema y sus verdaderos usufructuarios, por diversos medios subliminales se inducía a los puertorriqueños a emigrar hacia la metrópoli. Las empresas bananeras, en cambio, vieron que la mano de obra hondureña era baratísima y junto con los cargamentos de banano, empezaron a llevarse familias enteras hacia Nueva Orleáns, para ser empleadas en las fábricas procesadoras de jaleas, conservas y otros alimentos para niños. Novelas y filmes estremecedores, y estudios antropológicos como los de Oscar Lewis, han dado apenas una vaga idea de lo que significó este desmembramiento familiar y las condiciones primarias de vida en un país distinto, donde las prácticas raciales eran asunto de todos los días. Además de la explotación irracional de la mano de obra. Se comprueba una vez más como lo dijo Carlos Marx que “la fuerza de trabajo es la mercancía de compra y venta” de los capitalistas.

Ese modelo de desarrollo (incluye los tremendos problemas de las minorías étnicas y parias sociales) se practica en la actualidad con algunas variantes: préstamos económicos a largo plazo, tratados de Libre Comercio, bases militares y “ayudas emergentes” para paliar desastres naturales o “combatir el terrorismo, el narcotráfico o el accionar de las guerrillas”, como es el caso de Haití y Colombia. Los Estados Unidos siempre encuentran opciones y mecanismos para presionar a gobiernos independientes o someter a regímenes lacayos o sumisos como Álvaro Uribe o Alan García en Perú. Otros por sus “méritos” capitalistas como los casos de Chile y Panamá, no necesitan mayores “presiones” pues por “miles” de razones aceptan la intromisión o “las recomendaciones” del imperio. Es tal el descaro de esa política pendular, que absolutamente ninguna política social o económica puede insertarse en los países dependientes sin la venia de los grandes consorcios y del gobierno norteamericano. Es el compromiso del “nuevo” mandatario de Honduras, Pepe Lobo, y lo será del presidente chileno.

En Honduras para estabilizar el gobierno y reactivar la economía, el presidente Lobo tiene que asumir las recomendaciones de los organismos financieros mundiales y aceptar vía la embajada en su país los mandatos originados en Washington. Ya se sabe que no puede desviar recurso alguno de la voraz demanda de los consorcios industriales y comerciales hacia la solución de las más apremiantes necesidades de la población. De pronto, el famoso modelo del Estado Asociado y otras yerbas, se ve de bulto como lo que es en realidad en Honduras: una deformidad económica y una pantalla que oculta la verdadera situación degradada de un pueblo. Los Estados Unidos, tienen formas peculiares para “ordenar” a distintos mandatarios en el mundo a cumplir “ciertos encargos” muchas veces sin ser tan explícitos para “no comprometer” demasiado a los presidentes. Sin embargo, son los hechos los que limitan las palabras y los discursos.

Por cierto, el presidente Lobo ha anunciado el lanzamiento de un plan de cuatro años de inversiones destinado a reactivar la economía y el agro y supuestamente convertir a Honduras en autosuficiente en materia de alimentos de origen agropecuario. Los hondureños que ya conocen demasiado estas canciones, se enteraron con escepticismo de los detalles del plan: implantación de técnica “aerocomerciales” para incrementar la productividad de carnes, aves, productos lácteos, frutas y legumbres; reorganización del mercado, bajo control de la voraz empresa privada; incremento del crédito y de la ayuda técnica. ¿Saben de dónde proviene toda la ayuda financiera y la asesoría? Pues del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Más pronto que tarde ese régimen comenzará a aumentar los impuestos, a suprimir empleos públicos y a reducir la inversión social: todo un canto al neoliberalismo.

Honduras ha sido siempre pobre; pero nunca han pasado hambre. Se dice que el “Plan Lobo” es a una respuesta enérgica a la grave carestía de alimentos, en parte mínima debida a la sequía del año pasado; pero fundamentalmente debida a los defectos irreparables del modelo económico y a la estructura rural. Dos aspectos que intentó solucionar el presidente Manuel Zelaya, quien chocó por ello con las estructuras económicas y la insaciable avaricia de la oligarquía hondureña. Se conoce que un país eminentemente agrícola como Honduras, importa el 40% de su comida, a un costo de millones de dólares anuales. Los latifundios económicos agravan la situación de los trabajadores del campo. No sabemos a que cantidad ascienden actualmente; pero sí, no significan un grupo de presión suficientemente fuerte contra la estructura del agro, pero que tampoco constituyen una mano de obra capaz de convertir en realidad los sueños del “Plan Lobo” de aumento de la producción alimenticia. Ni el gobierno ni la iniciativa privada están en condiciones de recuperar a los trabajadores que hace rato emigraron (no tan masivamente como en El Salvador) del campo para emplearse en las fábricas, enrolarse en las fuerzas armadas o emigrar a la metrópolis.

En todo caso, los grandes empresarios, los grupos de poder militar económico y militar en los Estados Unidos, están contentos porque las “aguas volvieron a su nivel” en Honduras; pero es una “calma chiche” porque siempre hay que desconfiar de las vientos suaves y de los aparentes momentos de tranquilidad. El poderoso Frente Nacional de Resistencia está totalmente organizado en todo el país y de su seno pueden surgir distintas opciones, incluso, la vía armada. Los violadores de los derechos humanos, los que en su momento conculcaron todas las libertades, no pueden dormir tranquilos, saben que parieron un fenómeno y no pueden predecir el futuro, tampoco las metas cortas de la organización y la movilización de las masas populares.

19.3.10

El poder económico contra la Ley de Medicamentos

Si en este país la clase empresarial, la más fuerte, la asociada en las cúpulas, fuese un poquito solidaria, si le asistiera un mínimo de conciencia social y de humanismo, la sociedad salvadoreña quizás sería un tanto distinta, un tanto solidaria, reforzada en valores humanos, en busca del bien común y la equidad. Los mismos esquemas de violencia, de intolerancia y de delincuencia también se verían disminuidos, pues lo uno trae lo otro y se procede en cadena o en reacciones sucesivas.

Sin embargo, hay demasiada avaricia, ambición y un afán excesivo por la acumulación de riqueza. Bien dice el refrán “el que más tiene más quiere” y por este sendero transitan todos los negocios, grandes y pequeños. Nadie, ni la misma iglesia, están contra el capital; pero sí contra los capitalistas, los usureros, los monopolios y los prestamistas, los que se lucran de las necesidades y el dolor ajeno. Aquí por mucho tiempo, las fábricas mejor han optado por cerrar o trasladar sus inversiones a otros países, antes de aumentar el salario a sus trabajadores o concederles algunas prestaciones sociales.

Sus ganancias deben ser muy arriba del 50 y del 100 por ciento. Los supermercados, por ejemplo, compran el melón a 15 centavos de dólar y lo venden a un dólar, cuando ponen las “ofertas al costo” el precio es de $0.50.00 y siempre obtienen fuertes dividendos. Una porción de pastel “tres leches” o de brazo gitano, tiene un valor de $2.50.00 en el Palacio de los Postres. Una señora que elabora rica repostería en el barrio San Miguelito, vende una porción más grande por $0.50.00. Los que justifican semejante estafa dirán que “los costos de producción” son mayores en la colonia Escalón (pago de luz, teléfono, empleadas, seguridad, etc.,) que los de doña Estela, en San Miguelito. Podría ser; pero también en su humilde hogar esta abnegada señora paga empleadas, materia prima, luz y quizás ahora hasta renta a los pandilleros.

En tiempos del conflicto armado se dieron muchas injusticias contra los obreros en distintas fábricas, los propietarios lejos de dialogar con sus trabajadores los reprimían con la Guardia o la Policía Nacional, acusándolos de comunistas. Las mismas noticias de periódicos como el diario de hoy decían: “Los huelguistas están causando graves pérdidas a la economía del país y están perjudicando a la mayoría de sus compañeros que no los respaldan en sus peticiones de aumento salarial”. Ese aumento solicitado no excedía de uno o dos colones en aquellos difíciles tiempos. Los propietarios de una fábrica de textiles localizada en la colonia 5 de Noviembre, compraban lujosos y veloces carros, valorados en muchos miles de dólares, para competir en carreras en el Autódromo El Jabalí; pero nunca se preocuparon por mejorar las condiciones salariales y sociales de sus trabajadores. A la postre, mejor prefirieron cerrar sus operaciones que ceder a las mínimas peticiones de los obreros. La prepotencia, la soberbia, también son protegidas por las leyes salvadoreñas. Aquí, otro ejemplo, sólo una huelga de trabajadores de la pesca en el puerto El Triunfo, ha sido declarada “legal” por el Ministerio de Trabajo en toda la historia política y jurídica de este país. ¡Ver para creer!


Nada más señalamos unos cuantos casos, pues el referir todas las injusticias cometidas por los “grandes” empresarios contra los salvadoreños, sería la de nunca terminar y nos faltaría papel y tinta para hacer el listado. Desde luego, los “generadores” de empleo siempre han sido calificados como “los ilustres benefactores de la patria”, por el dinosaurio de el diario de hoy, por cierto otro de los explotadores en este país. Se trata de “resaltar virtudes” y “enormes sacrificios” de unos, mientras se ataca y se denigra a otros, por el simple hecho de exigir mejoras salariales y otras prestaciones sociales que las mismas leyes o el Código de Trabajo establecen, como vacaciones anuales, aguinaldo, Seguridad Social, tiempo justo para ingerir los alimentos, medidas de seguridad interna, despensa familiar y más.

Y es la de nunca acabar: en el presente un anteproyecto de Ley de Medicamentos y Productos Sanitarios, actualmente en la Asamblea Legislativa, está siendo atacada por los voraces empresarios fabricantes e importadores de medicinas. El “defensor” de todas las injusticias cometidas contra el pueblo salvadoreño, el dinosaurio de el diario de hoy, asume en una supuesta noticia que el Ministerio de Salud Pública “pretende vigilar el mercado y regular los precios, poniendo en manos de burócratas el destino del mercado farmacéutico y lejos de beneficiar a los consumidores podría crear un monopolio farmacéutico estatal”.

El anteproyecto de Ley de Medicamentos surge por una necesidad sentida por los salvadoreños que cada día afrontan dificultades para adquirir productos recetados por médicos en consultas privadas o públicas, debido al alto costo de las medicinas. Un estudio realizado por expertos de la Universidad de El Salvador, encabezados por el actual Subsecretario de Salud Pública, Eduardo Espinoza, reveló que en este país el precio de los productos farmacéuticos es uno de los más altos de “todo el mundo”. La regulación propuesta por el proyecto de ley actualmente en estudio por parte de la Comisión de Salud Pública de la Asamblea Legislativa, pretende regular los márgenes de ganancias de la industria, los cuales llegan a 5,200% en los casos de medicina de marca y de 2,800% en los genéricos.

En el mismo proyecto de ley se estipula la creación del Consejo Nacional de Medicamentos y Productos Sanitarios (CNMPS), el cual tendrá “un carácter permanente para asesorar a las autoridades de Salud Pública en los aspectos relacionados con la elaboración y evaluación de las políticas, planes y programas de medicamentos y productos sanitarios”. Este organismo estaría integrado por delegados de los Ministerios de Salud, Economía, Hacienda, representantes del Seguro Social, de la Defensoría del Consumidor, Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, la Facultad de Química y Farmacia de la Universidad de El Salvador y organizaciones no gubernamentales relacionadas con la salud.

En la integración de tan importante organismo, no se han invitado a representantes de la empresa privada, laboratorios y farmacias, debido a que “no pueden ser juez y parte” en una tema tan delicado como la producción, distribución y venta de medicamentos. Sin embargo, ya las primeras reacciones en contra de tal institución, así como de la regulación de precios en el mercado, han surgido de parte de voceros de la ANEP y de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, así como del presidente de la Industria Químico Farmacéutica (INQUIFAR), José Mario Ancalmo, quien desmiente al Subsecretario de Salud Pública, sobre el escandaloso costo de las medicinas. La Defensoría del Consumidor debe ser más protagónica y asumir las funciones para las que fue creada, con sólo publicar comparativamente el precio de algunos medicamentos vendidos en los mercados de Honduras y Nicaragua, con los expendidos en El Salvador, se puede rebatir con pruebas contundentes los despreciables argumentos de este caballero propietario de Laboratorios Ancalmo.

Los diputados de la derecha difícilmente aprobarán la Ley de Medicamentos y Productos Sanitarios, al menos como ha sido científicamente elaborada por las autoridades del Ministerio de Salud, en cuanto precisa medidas precisas de control de calidad y regulación de precios: ya tenemos antecedentes sólo en este gobierno con la revisión fiscal, el decreto para eliminar el pago de acceso a la telefonía fija, la Ley de Transparencia y Acceso a la Información, y tantas propuestas más que de haber sido aprobadas traerían beneficios a las mayorías poblacionales. Las transnacionales, los monopolios y las “grandes” empresas, cuentan con muchos aliados en este régimen, de ahí que será muy difícil producir cambios estructurales, más allá de los cosméticos, que en verdad afecte en poder económico, político y social de la burguesía oligárquica de este país.

18.3.10

El fin jamas justificará los medios


Estos periodistas de cuarta y medios derechistas del país tienen agenda oculta e intereses económicos, en este tema del asesinato del joven del INFRAMEN. Te aseguro que no nos están diciendo la verdad, aunque observes al oscuro Arenacho echar baba como un vulgar chucho.

Antes de proseguir, debo decir que estoy a favor que le caiga todo el peso de la ley al joven del ITI que asesinó al joven del INFRAMEN y que el MINED, debe de buscar que las rencillas entre estas dos instituciones estatales se termine de una vez por todas. Formas hay!


Observando el programa de Arenacho y las posiciones de los periodistas de derecha, no me cabe la menor duda que estos tienen como norte: “El fin justifica los medios”. Aunque el medio signifique la transgresión de nuestras leyes o tratados firmados.


Respecto a este tema hay muchas cosas que de forma “conveniente”, han sido escondidos por los medios derechistas de este país, como es el hecho que, el joven del ITI fue capturado por la PNC infraganti y no como fruto del trabajo periodístico del fotoperiodista.


Por lo anterior, la exposición fotográfica del hecho perdía el valor investigativo, valor investigativo desde donde se quiere asir el Sr. Trillos y los demás medios derechistas, para justificar el ilícito cometido.


Esto no quiere decir que la fotografía pierda su valor probatorio en la justicia salvadoreña, lo cual no tenía necesariamente que ser expuesta en los medios para cumplir su cometido. Bastaba si se quería colaborar con la justicia, diligenciarla al tribunal correspondiente.


Por otro lado, tanto el medio como el periodista se dieron cuenta de la edad del muchacho homicida, debido a las pesquisas primarias que realizó la PNC al momento de la captura. Así que la transgresión se dio con ventaja, premeditación y alevosía.


Lo preocupante es que pudiendo hacer bien las cosas, el pésimo periodismo de este país y principalmente sus dueños, priorizan lo que publicaran en sus maderas, por lo amarillista y sensacionalista de la nota, conociendo de antemano que eso es lo que vende.


Para mí la palabra comprometida es sagrada


Instamos al presidente de la república a no tropezar con sus promesas no cumplidas, como la de llevar a los corruptos a la cárcel. Ese su discursito de que “Para mí la palabra comprometida es sagrada” es falso y poco serio.


Le recordamos que en el estadio Cuscatlán prometió que los malacates irían a parar a la cárcel, qué ha pasado desde entonces a esta fecha, pues nada! Los corruptos andan campantes y como si nada ha pasado.


No me quiero poner a pensar que está matando su chucho a tiempo, para que cuando le toque salir del estado, no lo busquen por las golosinas, recuerditos y favorcitos que se llevará para su casita.

Ayy, los políticos de este país! Todos corruptos y cortados por la misma tijera. Basta ya!


Atlacatl
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16.3.10

Arenacho utiliza la coyuntura de la UES


Mi estimado compatriota, estoy viendo el programa de Arenacho y al observar el tipo de preguntas y el trasfondo en las mismas, no puedo más que pensar que este oscuro personaje está intentando sacar raja política y raja empresarial a la coyuntura en la UES. No me cabe la menor duda!

Lógicamente para su objetivo tiene que utilizar a un tonto útil, en esta oportunidad, tiene a un camaleónico Rufino Quezada, triste rector de nuestra heroica UES.


Lo que se logra desprender es que Arenacho quiere dejar en entredicho la relación disque histórica de Rufino Quezada con el FMLN. Si te pudiste dar cuenta, le preguntó en más de una ocasión si él se consideraba una persona de izquierda y te aseguro que el cuestionamiento va con dolo y con esa orientación, a mí este carajo no me da paja.


De ahí, Arenacho le hizo la reflexión a Rufino, en el sentido de que sus antiguos amigos de izquierda lo habían dejado solo en este asunto de la toma universitaria. De forma clara, este taimado personaje de derecha que se viste de periodista todas las noches, está intentando con su verbo salpicar al FMLN y a las personas de izquierda de este país.


Que no nos den o te den atol con el dedo compatriota, lo que realmente ha pasado es que a Rufino Quesada la situación se le salió de las manos, se ha podido identificar que es un ser incapaz que no ha podido salir avante con el conflicto y que debió de buscar otros mecanismos de represión para que le hicieran la plana.


No estoy a favor de “las tomas universitarias”, pero en este asunto la falta de soluciones de los titulares derivó en el entrampamiento, en cadenas y candados.


Como cosa inconcebible y paradójica el ahora rector les quiso echar la UMO y si hubiese estado la extinta guardia nacional, te aseguro que Rufino Quezada también se las hubiera ofrecido a los estudiantes, no me cabe la menor duda.


Es de todos conocido que Rufino Quezada en el pasado fue un bochinchero que participó en tomas a la U cuando pertenecía a la AGEUS y que además, le serruchó el piso a Chavelita Rodríguez en el tema de los préstamos del BID, por cierto, en esa oportunidad Arenacho habló pestes de Rufino Quezada.


Por otro lado, si se le murieron las ratas a Rufino Quezada en los laboratorios de la UES, le voy a regalar un buen puñado para que las reemplace y para tal efecto, le sugiero que vaya a la asamblea legislativa y que pregunte por las fracciones parlamentarias del PCN, PDC, ARENA y GANA, ahí van a tener de para escoger.


Finalmente, a los amos de Arenacho les conviene que en la UES no ingrese un solo estudiante, ya que ellos se podrían convertir en "clientes" potenciales de la universidad “Tontologica”. Lugar en donde no importa qué calificaciones obtengas – no hacen examen de admisión – ya que lo único que les interesa a estos salvajes y sanguijuelas empresarios de la UTEC es el billete.

Este Arenacho es un tipo oscuro y sucio, que en este tema de nuestra UES no puede por ética, poner nada en la palestra política, ya que él lleva en sí una agenda oculta.


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

El conflicto de la Universidad de El Salvador

Somos un pueblo de “míreme pero no me toques”, complejo, contradictorio, unas veces politizado, otras pragmático y tantas otras sensiblero. Si todo lo que se está viviendo aquí no fuera tan dramáticamente o trágicamente exigente, ciertas manifestaciones de prominentes representantes gubernamentales provocarían grandes regocijos, alegrías o quizás congojas. Estos, que caracteriza tanto a un momento social y político, es lo que no trasciende al exterior aunque en el interior el peligro es llegar hasta la consagración.

Ocurre especialmente en el ámbito de la cultura, en la educación y en la Universidad que, no es la primera ni la última vez, ha sido tomada o invadida por un grupo de “estudiantes” de un anacronismo casi teatral: se los imaginan representando a Anastasio Aquino y sus gladiadores en su lucha contra los opresores criollos, ya están encapuchados (la misma añoranza por los años de la guerra de los periodistas jóvenes, sobre todo de la televisión, que se visten con chalecos especiales, sólo les falta el casco y las botas) y únicamente requieren machetes en lugar de palos y piedras.

Es interesante, además, escuchar algunas expresiones sueltas tanto del Rector como de altos funcionarios de Seguridad Pública. Los medios cumpliendo con una “apretada” agenda, las han recogido. Es una lástima que no se puedan transmitir las entrelíneas por las que los periodistas hacen circular su opinión sobre el asunto, pero de algo servirá reproducir las fórmulas concretas con que estos “intelectuales” interpretan la hora que vive el país y la misión a ellos encomendada. Todos son políticos y seguidores de una consigna: el respeto a los derechos humanos, a las normas de convivencia y, por supuesto, a las leyes de la república.

El que inauguró esta especie de ordalía lingüística fue el Rector Rufino Quezada, quien acusó a las máximas autoridades de Seguridad Pública de “no intervenir para expulsar a los revoltosos”. Agregó que también el Fiscal General de la República no está asumiendo sus responsabilidades y lo exhortó a autorizar la intervención de la Policía Nacional Civil. En una de sus últimas declaraciones dijo que se reuniría con la Comisión de Seguridad de la Asamblea Legislativa, para demandar la actuación de las instituciones correspondientes en el cierre de la Universidad de El Salvador.

Días antes una anciana legisladora de Arena, Milena Calderón, en representación de su grupo parlamentario, había presentado una pieza de correspondencia para autorizar la intervención de la PNC y el desalojo de los “estudiantes”. En tanto, el Fiscal se excusó de las peticiones de las autoridades universitarias y alegó en su favor no “actuar legalmente por desconocer el rostro y la identidad de los ocupantes”. Mientras, el Ministro de Seguridad y el director de la policía, le pidieron al rector “dialogar con los estudiantes” y resolver el problema de forma pacífica. Todas las declaraciones causaron estupor y no faltaron los “analistas” quienes calificaron de disparates las recomendaciones o propuestas de unos y otros.

Como el problema parece no tener solución, el Consejo Superior Universitario, al menos hasta el sábado 13 de marzo del año en curso, tomó la “sabia” decisión de iniciar las labores universitarias en pleno exilio. ¿Estarán cumpliendo la sagrada misión de Hacia la libertad por la Cultura? Para ellos, significa apegarse al reglamento y estructurar un aparato defensivo de la moral y las buenas costumbres. Ceder, retroceder estratégicamente y dejar en manos de “los revoltosos” las instalaciones universitarias. Dentro del mismo orden de conceptos, de tales autoridades es la siguiente ampliación conceptual del sentido de la “misión” académica: “Hechos de fuerza, ponen en peligro al ser nacional y el derecho a la educación que nosotros defendemos”.

Para poner orden en una Universidad complicada, con cerca de 50 mil estudiantes inscriptos y 4 mil docentes y empleados, estas formulaciones son claras y aparecen como programáticas: es decir, se ciñen a un plan docente universitario. El mismo rector se ha encargado de darles forma al proclamar que “se están perdiendo 150 mil dólares diarios por no continuar las actividades académicas, de investigación científica, alimenticias y sueldos caídos”. En el ámbito universitario, fundamento de la cultura, la misión de la alta autoridad se presenta para luchar por el rescate del espíritu, que significa rescatar todo, desde los bienes materiales, hasta los intangibles y llegar hasta el hombre integral, como ciertamente pregonaba el Justicialismo, esgrimido por Juan Domingo Perón, en la Argentina.

Hace algunos años cuando era frecuente la toma de la universidad por huestes militares: los coroneles y generales justificaban tales atrocidades con las frases de “Estamos procediendo conforme a la ley para garantizar el orden y el derecho a la educación de todos los salvadoreños”. Es decir, estos señores ingresaban “por la fuerza de las armas” a restaurar el orden, el mismo que por otros cauces fue destrozado cuando se separó a la filosofía de la teología. Casi nada, como se puede ver, tanto que ni vale la pena comentarlo so pena de caer en discusiones positivistas del tipo “si Dios existe me gustaría verle la cara”. Así fue desde lejanos tiempos de las invasiones y conquistas de los españoles quienes en nombre del orden, de la religión y de la civilización, arrasaban con todo. Muerte, dolor y luto. El cirio y el garrote acompañaron siempre esas “conquistas para la corona española.

En fin, puede entenderse la perplejidad que ha causado un lenguaje como éste en un medio que se jacta de su alto nivel intelectual, con un desarrollo editorial aceptable, con un nivel de politización universitaria fuera de lo común, hasta con varios premios internacionales por su trabajo de investigación, sobre todo en el área de biología y especies menores, se ven invadidos por esta jerga que por lo menos los descoloca y, en la medida en que los que la emplean encarnan de alguna manera al Estado, los debe hacer sentir irreales, como en esa película de Buñuel (La vía láctea) en el que de pronto, surgiendo de la vida normal, tienen lugar ceremonias inquisitoriales que parecen poseer una lógica y un sentido. Pesadilla que no tiene el menor aspecto de querer acabar aunque se pueda fácilmente ridiculizar ese lenguaje medievalista de la Universidad.

En serio, hay algunas muestras de ese afianzamiento, pero cuesta abandonar el ámbito universitario agobiado por esta ignominia. El problema de “la toma” no se resolverá desalojando por la fuerza a los “estudiantes”, tampoco abandonando las instalaciones y reanudando las actividades académicas “en el exilio”. La solución pasa por integrar rápidamente una comisión de diálogo con representantes de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, padres de familia, representantes de los “estudiantes” y autoridades del Consejo Superior Universitario. Una vez establecida la agenda “sin condiciones” previas o “camisas de fuerza”, se discuten tanto las peticiones de unos, como los argumentos en contra. Si las soluciones pasan por refuerzo presupuestario, espacios académicos y más profesores, entonces se solicitan a las instituciones correspondientes, Educación o Asamblea Legislativa. Si estos jóvenes en realidad desean ingresar a una facultad, ya en plena labor educativa deberán demostrar con sus notas y su rendimiento académico que sus “acciones de hecho” estaban plenamente justificadas. Si no son capaces de rendir y superar la mínima nota exigida por la Universidad, ellos mismos tendrán que abandonar sus estudios superiores y buscar alternativas para ser sujetos productivos en la sociedad.

No se trata de humillarlos si no cumplen con sus tareas educativas; si a la satisfacción de sus mandantes se les conceden moderados premios: después de todo, dentro de la moral que ellos mismos formulan, el sacrificio y la resignación deberían ser suficientes recompensas. Los hechos de prepotencia, la descalificación a priori, el juzgar por simpleza no conducen a nada. Los intelectuales, los docentes, los que manejan la palabra, el idioma, están más en la obligación que cualquier mortal, de inducir al diálogo, de buscar maneras civilizadas de llegar a acuerdos. Así se hizo para poner fin al conflicto armado y en el camino estamos aprendiendo a dirimir en paz, no siempre correctos, nuestras diferencias.

15.3.10

Paquetes escolares y denuncia!

El fin de semana que recién pasa, fui invitado al cumpleaños de mi primo; debo decir que fue una tertulia interesante, aleccionadora y sobre todo amena. Normalmente en estas veladas el tema político y la situación de nuestro país siempre es un tema de conversación y el tema educativo siempre permanece en la picota.

Al ser mi pariente un intelectual de la educación, se hace acompañar normalmente de mucha gente de ese gremio de las letras, los libros y los números; en estas reuniones puedes encontrar personajes versados en el quehacer del magisterio y con la versión que otorga el hecho de estar en la trinchera.


Ahí vos te das cuenta de la realidad estudiantil, de lo que el magisterio es hoy en día, de cómo han evolucionado los paquetes escolares, las maras en la realidad educativa de nuestra juventud y además, puedes palpar la pobreza heredada por los gobiernos areneros a este sufrido pueblo, en las carencias, limitantes y necesidades de ese puñado de cipotes de las escuelas públicas.


En ese esfuerzo de conocer más de este tema y tratar de aportar a la discusión, tiré al ruedo tertuliar la posición de Joao Picardo, respecto a que muy pocos paquetes escolares se han entregado a esta fecha y que nuestro flamante presidente, ha hecho más ruido que las pocas nueces que se han colectado.


El Sr. Picardo en el programa de Romeo Lemus hizo referencia a la campaña televisiva que tiene montada el presidente de la entrega del paquete, dejó entrever si decirlo, que era populismo barato y sobre todo, populismo incumplido.


No había terminado mi alocución, cuando casi al unísono los profesores y un par de directores de escuela, me dicen: “Este Sr. Picardo es un irresponsable, no tiene conocimiento claro de lo que sucede en las escuelas, ya que desde su cómodo sillón es muy difícil captar la realidad de las escuelas del país”.


Una buena amiga que ejerce como directora de una escuela pública me dice que, ella está pendiente nada más con un 30% de la entrega del calzado y que todo lo demás ya lo entregó.


Acota mi buena amiga que, el problema de los zapatos es algo atribuible a los proveedores y ese es un tema generalizado. Dicho sea de paso, encontrar artesanos del calzado es tan difícil como encontrar una aguja en un pajar, toma en consideración que ARENA y sus compinches casi extinguieron este sector meramente artesanal.


Con lo anterior me queda claro que la voluntad está y que el resultado en la medida de lo posible ha sido un éxito. Donde no ha existido un éxito, me comentan los profesores es en la escuela Alberto Masferrer de Santa Tecla.


En mi cara un signo de interrogación se hizo presente y me dice uno de ellos: “La monja no les aceptó el uniforme a los del MINED por parecerse a los del Instituto Damián Villacorta, y obligó a los padres a comprarlo; pero no conforme con eso, recibió los cuadernos (paquetes escolares) y obligó a los padres de familia a firmar de recibido SIN RECIBIRLOS, qué te parece”.


Yo no entiendo cómo este gobierno permite este tipo de abusos, no entiendo la razón por la cual los padres de familia no lo denuncian, me gustaría que alguien del MINED fuera a contarle las costillas a esta abusadora directora. El autoritarismo debe de ser una cosa del pasado.


Atlacatl
el-salvador.blogspot.com

P.S. Por cierto, PRESIDENTE, BAJELE A LOS ANUNCIOS TELEVISIVOS, NOS ESTÁ COMENZANDO A MAREAR, YA SE ESTÁ PARECIENDO AL DESAFORTUNADO BACHILLER SACA!!

Debemos acercarnos a Amèrica Latina

No son casuales los cambios de gobierno y las transformaciones sociales que se están produciendo en América Latina, sobre esto hemos escrito sendos comentarios y explicado las razones que han llevado a la mayoría de los pueblos a optar por otras corrientes políticas y enterrar modelos caóticos como el liberalismo y el neoliberalismo variantes del capitalismo. Podríamos afirmar que el principal rasgo de nuestra época consiste en que el Socialismo del Siglo XXI se va convirtiendo en el factor decisivo del desarrollo de la sociedad humana.

El alcanzar esta cima ha requerido drásticos movimientos y, sobre todo, una elevada politización de importantes sectores de la sociedad. Las mismas políticas excluyentes y mercantilistas impulsadas por las oligarquías locales y el imperialismo han contribuido decisivamente a la maduración de la conciencia individual y colectiva y a la organización y movilización de grandes contingentes ciudadanos. No por nada se afirma que el ex presidente George Bush ha sido uno de los electores en los procesos de los últimos años en América Latina.

Antes de agregar los acontecimientos internacionales impulsores de estos avances en la conciencia colectiva, debemos mencionar que los mismos partidos políticos tradicionales y la voracidad de las oligarquías, también han posibilitado el avance de las fuerzas democráticas de izquierda. En El Salvador, por ejemplo, los partidos de la derecha desde el Pro Patria, hasta Arena, han impuesto modelos o sistemas sociales y económicos excluyentes, marginadores del desarrollo para las mayorías poblacionales y dirigidos a favorecer los intereses de la burguesía. La concentración de la tierra, de las finanzas, la banca, el comercio, la industria, el comercio exterior, la construcción en pocas manos, es evidente y demuestra el desprecio de esta clase social y sus instrumentos políticos para el pueblo.

En el antecedente exterior debemos citar que el nacimiento en 1917 del primer Estado socialista al que se sumaron otros, inclusive China Popular, después de la Segunda Guerra Mundial, contribuyó decisivamente para ayudar a los movimientos de liberación nacional que, desde entonces, se activaron en los tres continentes conocidos como Tercer Mundo. Todos esos movimientos siempre contaron con el apoyo abierto de los países socialistas y por eso pudieron avanzar y vencer, entre ellos, Cuba, Argelia, Vietnam, Nicaragua, entre otros. El propio Mao Tse Tung reconoció en 1949, “acerca de la dictadura democrática del pueblo” que sin la ayuda de la Unión Soviética no podría haber triunfado contra Chiang-Kai-Shek en su lucha de liberación nacional.

Siempre están los antecedentes y los ejemplos, como ocurre actualmente con Venezuela. Las derechas reaccionarias, las oligarquías prehistóricas dueñas de los medios de difusión, no cesan en sus campañas mediáticas en contra de la revolución bolivariana y otros edificantes procesos como los de Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Sin duda está planteada en esos países la lucha de clases pues la burguesía luchará hasta su última gota de sangre por conservar sus privilegios. La férrea oposición de las cúpulas empresariales en El Salvador a las revisiones tributarias, a la regulación de las medicinas vía una Ley de Medicamentos, la lucha contra la eliminación del pago por acceso a la telefonía fija o al Plan Nacional de Alfabetización y Reforma Educativa, nos ilustra gráficamente en esta tesis.


El presidente Mao decía que “Si no hubiera existido la Unión Soviética, sin la victoria de las fuerzas antifascistas en la Segunda Guerra Mundial, si el imperialismo japonés no hubiera sido destrozado (lo que fue para nosotros de extraordinaria importancia), si en Europa no hubieran existido países de democracia popular, sin la creciente resistencia de los países subyugados de Oriente, sin la lucha de masas en Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y el Japón contra las camarillas reaccionarias gobernantes, de no haber existido aunque sólo sea uno de estos factores, la presión de las fuerzas reaccionarias internacionales habría sido considerablemente más fuerte que lo que es hoy. ¿Habríamos podido vencer en tales circunstancias? Claro que no”.

Los estudiosos del marxismo expresan que razones geopolíticas –no las comparto—llevaron a Mao Tse Tung a volverse contra sí mismo, negando una verdad que él confesara limpiamente, dando las espaldas al futuro. Esta cuestión también ha sido largamente debatida luego del derrumbe del “socialismo” en la Unión Soviética y otros países del este europeo. Bajo el pretexto de que era necesario promover la guerra contra el imperialismo, aunque ese paso condujese a la hecatombe nuclear, Mao no sólo condenó la coexistencia pacífica entre los dos sistemas, el socialista y el capitalista, que Lenin defendió con tanto énfasis, sino que también pasó a acusar a la Unión Soviética, como potencia atómica, de haber pactado con Estados Unidos, la otra potencia atómica, la división del mundo, de modo que cada parte pudiese disfrutar lo que le correspondía, sin interferencia de la otra. Este cuento chino encantó a muchos. Y fue así que Pekín pasó a ser para la juventud sin base ideológica y la intelectualidad que toma al obrero y al campesino con pinzas, la Meca de la revolución mundial, y Moscú, la del revisionismo. El resultado no se hizo esperar. El imperialismo, como un tigre en acecho, aprovechó, el conflicto chino-soviético, la división del campo socialista, la tensión existente, para caer inmediatamente sobre la presa más codiciada.

En la época presente, hay muchas similitudes: Venezuela se ha constituido en un ejemplo para los países de América Latina y desde luego en un muro infranqueable para las pretensiones de los Estados Unidos de retornar al neocolonialismo, a políticas decadentes como la de Buena Vecindad, Alianza para el Progreso, América para los Americanos o la del dominio estratégico como la del Traspatio. Los procesos de cambio, la implantación de un sistema como el Socialismo del Siglo XXI, requiere de distensión, de una coexistencia pacífica, para desarrollarse y encarnarse en las aspiraciones populares. También necesita de la organización y movilización popular. Desde luego, de la conciencia ideológica y de una reserva humana bien preparada. La trilogía pueblo-gobierno-partido es inseparable y decisiva para la consolidación de un nuevo modelo. El imperialismo y las oligarquías saben y conocen mucho de esto. Por eso los intentos repetidos de Golpes de Estado contra el presidente Hugo Rafael Chávez Frías y toda clase de maniobras desestabilizadoras, para impedir que eche raíz el nuevo modelo de sociedad.

El capitalismo y todas sus variantes han demostrado no sólo en América Latina, sino que en otras partes del mundo, su imposibilidad para desarrollar armónicamente a los pueblos y traer bienestar a las mayorías poblacionales. El progreso de una nación, como sería el caso de El Salvador, no se mide por los índices macroeconómicos como perversamente sostienen los apologistas del sistema, sino por el grado de satisfacción de todas sus necesidades alcanzado por las clases más vulnerables. De que sirve contar con siete millones de teléfonos celulares, centros comerciales y vehículos lujosos, residencias palaciegas, grandes vías y carreteras, si en los hospitales públicos y en las farmacias del Seguro Social no existen suficientes medicinas, si miles de niños no pueden asistir a los centros escolares por razones económicas, si existen graves casos de niños desnutridos y miles de familias salvadoreñas sin techo ni vestimenta para protegerse de las inclemencias del tiempo.

Nosotros estamos lejos de aspirar todavía a un sistema como el Socialismo del Siglo XXI, pero al menos hemos dejado atrás años de corrupción, de privilegios, contrabando y quizás de exclusión social y marginación política. El gobierno “del cambio” debe, al menos, dejar sentadas las bases para una transformación de un futuro cercano, por ello la urgencia de un Plan Nacional de Alfabetización, de impulsar las Reformas Educativa y de Salud, así como de propiciar la participación de los sectores mayoritarios en programas gubernamentales de claro contenido social y cultural. El Salvador debe acercarse a los países de América Latina que están “construyendo porvenir” y tomar lo mejor de ellos para desarrollarlos en nuestro país. La misma apertura de relaciones con el heroico pueblo vietnamita debe ser aprovechado con ventaja, pues hay mucho por aprende de las victorias en todos los campos alcanzado por esa nación, constituido por habitantes de una extraordinaria calidad humana. Lo mismo sacar provecho de los grandes avances logrados por Cuba en materia educativa, deportiva y en salud pública. Hay tanto por hacer, tantas amenazas y tan poco tiempo.

12.3.10

Tiempos nuevos, demandan energías superiores

La historia no vuelve a repetirse jamás. “Cuando se repite es una comedia”, decía Carlos Marx. Pero hay emociones en las breves existencias humanas que parecen iguales. Un día de estos repasando los acontecimientos de algunos países de América Latina y, sobre todo, de Cuba, no he podido dejar de asombrarme de la manera creativa, heroica, valiente, como ese pueblo ha salido adelante sobreponiéndose al criminal bloqueo, amenazas permanentes, chantajes y agresiones de la mayor potencia imperial del mundo.

Cuando los norteamericanos no les vendieron repuestos para los tractores tuvieron que regresar al arado, a la yunta de bueyes. Sus experiencias son muy fecundas en materia de agricultura. Se han pasado casi 50 años haciendo grandes esfuerzos para desarrollar una agricultura diversificada, en un ambiente tropical y sin desigualdades sociales. También han tenido que luchar contra las plagas, la mayoría de ellas provocadas por agentes exógenos inventados y lanzados por aviones del imperialismo. Hay suficiente información documental y testimonial para probarlo.

Los gobiernos neoliberales de Arena abandonaron por 20 años la agricultura, de satisfacer en gran medida nuestras necesidades alimenticias, pasamos a importar cereales, verduras y frutas. Además, todavía tenemos muchas tierras casi sin explotar. En Chalatenango, por ejemplo, apenas estamos desarrollando una infraestructura que es indispensable. Usulután y Morazán lamentablemente no han logrado volver a los años buenos de la intensa producción y productividad. De momento, la escasez es lógica. Los programas gubernamentales deben enfocarse a reactivar el agro, el hato ganadero, el cultivo y la cosecha de frutas y legumbres.

La experiencia cubana puede sernos muy útil, esto debe aprovecharlo el Canciller Hugo Martínez, en la visita que la próxima semana hará a la isla para inaugurar la sede diplomática. En Cuba cuentan ya con una ganadería bastante sólida. No como Argentina y Uruguay, bastiones tradicionales en América Latina; pero sí sostenida y garantizada en el tiempo. En pleno trópico crean ganado vacuno, y les produce leche y carne en cantidades y calidades satisfactorias. De hecho, están asistiendo a Venezuela para incrementar y cimentar su mercado de lácteos.

Nosotros tenemos muchas y serias limitaciones: el desarrollo agrícola es un proceso que requiere un largo periodo. Los países fuertes en esta materia no han surgido de un año al otro. Han tenido que pasar por un lapso prolongado de gestación. Ingresando al ciber espacio hemos comprobado como en Australia, en Canadá, en Estados Unidos, en Europa –para citar algunos de los sitios del planeta más prósperos en este sentido--, los agricultores han vencido, primero, grandes dificultades. Es una lucha que abarca la vida de varias generaciones. Los vietnamitas, otro ejemplo, derrotaron y expulsaron, primero, de su territorio a los invasores japoneses, franceses y norteamericanos y luego iniciaron la reconstrucción de su país y, por supuesto, la agricultura, fuente vital para su supervivencia.

En el mundo, desde luego, hay muchas otras experiencias que deben imitarse y ponerse en práctica si pensamos en el futuro alimenticio y en la reactivación progresiva de la agricultura. Desde luego, debe tenerse cuidado en no caer en la desigualdad. Los países imperiales, como Holanda, para el caso. En sus posesiones –en El Caribe se encuentran algunas islas que experimentaron la colonización holandesa--, puso en práctica un sistema de plantaciones, que trajeron consigo desigualdades sociales. El cultivo del algodón en Estados Unidos, también produjo una desigualdad aguda que prohijó la esclavitud. Esas prácticas y esos tiempos jamás deben repetirse. Nosotros debemos enfocarnos en producir más eficazmente; variedades de alto rendimiento; lograr un buen manejo de tierras; disponer de fertilizantes adecuados y emplearlos de acuerdo con las necesidades y prácticas modernas.

El canciller luego de su visita a Cuba se trasladará a Venezuela, también para participar en la inauguración de la embajada. Sobre esto, es bueno reflexionar y expresar algunas ideas en torno al trabajo diplomático. A nuestro entender, los representantes de El Salvador en el extranjero deben actuar en calidad de defensores de un país del tercer mundo, lo que implica su participación en los problemas más apremiantes del intercambio comercial de nuestros días, y la conciencia de los graves problemas que a raíz de ese intercambio recaen sobre nosotros. Críticas y observaciones al ingeniero Hugo Martínez las hemos formulado; pero creemos que el Ministro de Relaciones Exteriores es un hombre de ideas y de técnicas. No es experto en programas alimenticios, de nutrición; pero conoce las situaciones de conflicto a que ha conducido la escasez de alimentos y está muy al tanto de las causas que la producen.

Por supuesto que como encargado de la política exterior, conoce de las experiencias en los distintos campos de Cuba y Venezuela, sabe de las presiones políticas y económicas que vienen de la mayor potencia imperial del mundo; pero al mismo tiempo, sabe de nuestras limitaciones y carencias en campos tan diversos y disímiles como la agricultura, la tecnología, la ciencia, la cultura, la educación, la energía en sus diversas modalidades y mucho más. Los Estados Unidos no están en capacidad financiera en estos momentos, de atender todos nuestros requerimientos y por lo tanto no podrían “oponerse” por razones de legítima soberanía a que se suscribieran convenios con ambos países para adelantar y avanzar en materia agrícola, educativa, salud pública y deportiva.

El presidente Mauricio Funes, puede tener como referentes de su gestión, a los gobiernos de Estados Unidos y Brasil; pero no puede impedir que los avances y logros de otros países sirvan de ejemplo para nuestras propias motivaciones e iniciativas. Si el programa de alfabetización “Yo si puedo”, desarrollado por Cuba ha sido considerado exitoso por las mismas Naciones Unidas, ¿por qué razones no puede ser impulsado en El Salvador? Lo mismo ocurre en el deporte, en las investigaciones científicas, en el desarrollo de la salud pública y en la agricultura, sobre todo en la ganadería. Ninguno de esos programas puede ser anulado o descalificado por las absurdas campañas mediáticas de desprestigio a que nos tiene acostumbrados la derecha anclada en la prehistoria.

El canciller, pues, debe actuar con independencia, por supuesto someter a consideración de la presidencia todos los proyectos de convenios, y hacer todo pensando en el bienestar y la prosperidad de la nación. Esto demandan los nuevos tiempos y las reglas de la diplomacia internacional. No hacerlo así, significaría volver a épocas de la guerra fría, y recordar las etapas o épocas que creíamos superadas del esclavismo y el feudalismo.

9.3.10

Los cambios avanzan en América Latina

Han ocurrido tantas cosas importantes para nuestro país durante el último año que su balance parece referirse a un tiempo mucho más largo. A diferencia de los de antes, con el reformismo de la derecha duartista, los hechos de ahora son, propiciados por un gobierno de izquierda, entre ellos: la entrega de títulos de propiedad de parcelas agrícolas, la dotación de viviendas a familias vulnerables, el seguro universal y la eliminación de las llamadas “cuotas voluntarias” en los hospitales públicos.

En el ámbito internacional también hay mucho por destacar, sobre todo la reunión en México que llevó la sentar las bases para la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Del Caribe (CELAC) en clara contraposición a la Organización de Estados Americanos (OEA). Desde luego, no se ha mencionado claramente por los suscritores del acuerdo, pero en el fondo subyace esa intención. Los graves acontecimientos ocurridos en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Cuba, por supuesto, y últimamente en Honduras, han demostrado hace rato que la OEA feneció.

La historia es una asesina competente de quienes se salen de su vigencia. El sistema colonial ya no es un pastor con su rebaño; la base económica, que hace bien clara la realidad de la explotación y el subdesarrollo, se ha vuelto un motivo cada vez más poderoso de unidad entre las víctimas que de vasallaje hacia el imperio. Sobre el derecho de las naciones para gobernarse en forma soberana están de acuerdo los pueblos y sus verdugos, los socialistas y los capitalistas; este imperativo se traduce ya en muchos actos de independencia y tiende a relegar al olvido al viejo e inoperante principio de la no intervención –sobre todo desde que fue cínicamente suscrito por Estados Unidos.

La OEA “Ministerio de colonias”, de los Estados Unidos, como se conoció, no ha servido más que para legalizar y posteriormente justificar golpes de Estado, asonadas militares e intervenciones imperiales en otros pueblos. La expulsión de su seno de Cuba es un grave antecedente que jamás podrá ser borrado de los anales de la historia. ¿Qué decir de las invasiones a República Dominicana, a Grenada o Panamá? ¿De los golpes de Estado promovidos por la CIA en Guatemala, Brasil, Bolivia, Ecuador o Chile? En el centro, nucleando estos aspectos de la decadencia de la OEA está la cuestión siempre presente de Cuba. Para todos es conocido que esta organización no habría resucitado si en reuniones hemisféricas como recordamos la de Quito, la minoría opresora no se amafia alrededor de los norteamericanos para negar reconsideración al famoso acuerdo de bloqueo, hecho criminal, antihistórico e inhumano todavía mantenido por la mayor potencia militar y económica que conozca el mundo.

En el presente, el retorno de Cuba a su seno constituye su única posibilidad de volverse un foro “abierto”, un tapete de discusión entre los gobiernos de todas las pintas, renunciando a su primitivo estatuto de instrumento imperial, de “ministerio de colonias”, como lo bautizó Vicente Sáenz. Esta vez la OEA no acaba con su muerte; de sus cenizas ha surgido con obligada lógica, la idea de fundar un sistema económico y político exclusivamente latinoamericano y Del Caribe. Para explorarla, crear los estatutos, los mecanismos oficiales y jurídicos, se realizará una definitiva reunión el año próximo en Venezuela, justamente para conmemorar el bicentenario de la independencia del país sudamericano.

No importa que todavía funcione una “minoría opresora”, con Alan García de Perú y Álvaro Uribe, de Colombia y quizás otros mediocres y fantoches presidentes latinoamericanos, que en el caso que nos ocupa probarían su miserable astucia no ingresando, a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Del Caribe, que fuera de la égida de los Estados Unidos, busca el desarrollo sostenido de las naciones de este Continente. Por desdicha no abundan las alternativas en el ámbito del hemisferio y sería anacrónico conformarse con ese tipo de coincidencia flexible, basada en la no alineación y la coexistencia pacífica, al que desde muchos años se ha visto forzado a aspirar como mínimo unificador el Tercer Mundo.

De cualquier modo, los presidentes Hugo Rafael Chávez, de Venezuela; Lula, del Brasil y quizás Felipe Calderón, de México, poseen en estos momentos gran autoridad para hacerse escuchar. El uno inventó la fórmula genial de “sembrar” el petróleo para el desarrollo de los países menesterosos de la América Latina; el otro ha logrado cierta independencia económica de su país, con respecto a organismos financieros mundiales y, quizás con políticas un tanto populistas reducir la pobreza en el Brasil. De Calderón es poco lo que tenemos por decir pues a pesar de esta inédita iniciativa surgida en México, siempre está sujeto a las imposiciones políticas desde Washington. Combinan bien, entonces, quien habla con dinero del bueno en la mano, y quien habla con justicia de la real en la mano.

Con semejantes argumentos, una vasta concepción de las relaciones internacionales, una serie de coyunturas favorables y el respaldo casi unánime de su pueblo, el comandante Hugo Chávez, ha sido determinante para la creación de la Comunidad de Estados y el ejemplo vigorizador para muchos gobiernos de América Latina. Desde un reducto cada vez menos capitalista, en estrecha coincidencia con varios países árabes dentro de la OPEP y aprovechando todos los sistemas existentes de trato internacional, Venezuela se proyecta a Meso América, según se vio en la reciente junta de todos los jefes de gobierno de la región en México, cuyos acuerdos como dicho está no pudieron haber sido más concreto y mutuamente beneficiosos; se proyecta dentro del Pacto Andino, de la UNASUR, como antídoto del uribismo, y se proyecta hacia El Caribe a través de una relación armónica con Cuba.

El Salvador está condenado a estrechar sus lazos de amistad con los pueblos centroamericanos y latinoamericanos, no podemos establecer sanas y justas relaciones diplomáticas, culturales y comerciales dando la espalda al Continente. Desde luego, lo hemos dicho siempre y lo mantenemos, deben privilegiarse e incrementarse los lazos de amistad con los Estados Unidos, pero por razones históricas, geográficas, de idioma, raza e identidad, nuestro núcleo de expansión se encuentra en la región. Ninguna nación ni gobierno del mundo, debe presionar e imponer condiciones para nuestras relaciones internacionales. Si los grupos económicamente poderosos no entienden este lenguaje y este avance político e ideológico en América Latina, están en su pleno derecho de llevar sus inversiones a otros países, de seguro les irá mejor y obtendrán esos privilegios de que siempre gozaron con los gobiernos capitalistas en este territorio. La avaricia no paga, lo mismo que el crimen.

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