29.11.10

El cinismo de las cúpulas empresariales

Toda declaración, posición y hasta la reiteración de trabajar de la mano con la presidencia de la república para superar la crisis social y económica del país, sirven de pretexto para los ataques despiadados y campañas oscuras de las cúpulas empresariales y altos dirigentes de Arena contra el FMLN. La aprobación del Presupuesto de la nación ha sido el penúltimo eslabón en la cadena de infamias y calumnias. Fue como si esto les diera una mayor confianza en su habitual agazapamiento.

Se han dedicado a un constante acoso, a una permanente campaña de desprestigio, porque suponen que de cara a las próximas elecciones, minando al partido de izquierda carcomen los aspectos plausibles del gobierno, entorpecen las políticas sociales y siembran dudas entre la población. En realidad tanto Arena como ciertos dirigentes empresariales (citemos a los presidentes de la ANEP y de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, así como personeros de la Industria Químico farmacéutica), no recurren al ejercicio abierto de la política, que implica oposición con discusión, sino con métodos apolíticos, oscuros y bastardos. No son los que quieren dar la cara, sino barrenar. De eso modo no arriesgan las posiciones económicas privilegiadas adquiridas en otras administraciones, con regímenes que ellos reputan mejores dentro de un mismo sistema, porque les otorgaron concesiones, privilegios, mientras el actual trata de trabajar a favor de las familias más vulnerables, al menos así se desprende de los programas concretos de vivienda popular, seguridad y protección social universal, aumento a las pensiones, agilización en la entrega de títulos de propiedad de parcelas agrícolas, paquetes y uniformes escolares gratis y más.

Desde los congresos, reuniones privadas , cócteles y otros ámbitos; incluidos las bodas y los entierros, a los que no faltan por su sobra de tiempo y por el disfrute de bienes que les consiente la ociosidad – madre de todas las maledicencias --- se han dedicado a lanzar variadas especies con el propósito de destruir el bien ganado prestigio del partido FMLN, así como denunciar los que ellos llaman “intromisión” del presidente, en cuestiones del libre mercado y libre empresa. Todo para desprestigiar y entorpecer las tibias transformaciones y cambios internos frente a conocidas resistencias. También no les gusta el giro en las relaciones internacionales, sobre todo el acercamiento con Cuba, Vietnam y otros pueblos progresistas del mundo.

Todos estos hechos les diferencia de los críticos abiertos, tontos útiles del sistema, que parten de planteamientos ideológicos o de enfoques y análisis diferentes, en la búsqueda de supuestas opciones, de otras rutas, pero que no ignoran el valor de algunas obras sociales, de infraestructura y posiciones tanto del mandatario como del partido de izquierda, cualquiera sea la evaluación de resultados. Y eso revuelca a aquéllos en lo soez, el egoísmo, el pataleo; en la ambición y en los turbios fines de impedir el saneamiento a que puede conducir una época como la presente, donde se tiene la oportunidad de hacer posible una verdadera participación popular. Los voceros empresariales niegan seguir una agenda política, en la práctica hacen lo contrario y hay una oposición férrea, tenaz, contra toda acción gubernamental que busca favorecer a las mayorías poblacionales, como la aprobación de la Ley de Medicamentos o el anunciado aumento salarial a los empleados públicos.

Las campañas mediáticas y hasta el rumor son las armas más usadas en el presente por estas fuerzas retardatarias, ello con el propósito de atrasar o evitar ciertas obras de beneficio popular que reafirmen la aceptación y el aumento de las preferencias de la población respecto al presidente y al partido FMLN. Pero tienen mal gusto, revelan porquería, no se valen de los recursos del idioma, sino de sus expresiones más soeces y obscenas. Y hay que ponerse a pensar, como frecuentemente lo hizo en sus reflexiones dominicales monseñor Oscar Arnulfo Romero -- tan inconforme que resultó conflictivo, piedra en el zapato, y así nada sospechoso de incondicional ni adulación--- en quienes lo crean, si son objeto de análisis -- los chambres vestidos de campañas, pues--- y con qué finalidad se hace todo eso, aunque ya lo hemos adelantado por aquello de entorpecer las obras gubernamentales y favorecer supuestamente sus preferencias electorales. Mientras se publicita una calumnia (“aprueban presupuesto con más salario a sus diputados y páginas en blanco…”) se olvida la sustancia política. Quien lo toma como base de una lucha política, se conforma y ahí se queda. Su vuelve acrítico y únicamente satisface la malsana condición que sólo los santos -- y quién sabe--- no tienen en algún momento. Es el deseo de los resentidos: que todos se revuelquen en el resentimiento.

De eso se desprende que al presente régimen los resentidos no le quieren entender nada. Para ciertos empresarios (reiteramos los de las cúpulas empresariales) y dirigentes de Arena, nada es aceptable. Si se aumentan las pensiones y el sueldo a los empleados, se están utilizando dineros de préstamos; si se anuncia una campaña de alfabetización, se acusa de intentar adoctrinar a los niños, a los adultos y a los jóvenes; si se piensa en aprobar una Ley para regular y vigilar los precios y la calidad de los medicamentos, se habla de conspiración contra la empresa privada. Si se hacen salidas al exterior para ampliar horizontes económicos y de inversión, se habla de querer imponer como modelo el Socialismo del Siglo XXI. De hecho, son personas ancladas en la prehistoria, viviendo los tiempos de las cavernas, sin darle la mínima oportunidad a las ideas nuevas, a los tiempos del cambio necesario.

Durante mucho tiempo hemos criticado la política chovinista –nada que ver con el nacionalismo dinámico-- y la ciega manera de proceder ante las corrientes universales transformadoras. La actitud de los gobiernos areneros fue ignorar no sólo la realidad de los países socialistas en el mundo -- la tercera parte de su población-- sino vivir sumisos, de rodillas ante el imperio. Por incomprensiones o para no molestar al poderoso país del Norte acostumbrado a dictar e imponer su política a todo el mundo. Durante los últimos 20 años y muchos años atrás, nos mantuvieron en un congelamiento anacrónico, nosotros prolongamos la guerra fría y se nos convirtió en pulmonía el permanente resfrío de los Estados Unidos.

De ese lenguaje oscuro, obsceno, están revestidos los detractores y resentidos que conscientemente trabajan por intereses que quieren seguir teniendo atado al país bajo la opresión del mercantilismo internacional y local por supuesto. Si los “grandes” empresarios amaran este país, si quisieran el progreso y el desarrollo social y económico a toda plenitud, fueran los primeros en aceptar sin excusa alguna la declaración patrimonial, la regulación y vigilancia de precios y calidad de medicamentos, un aumento al salario y a las prestaciones de sus trabajadores, un impuesto adicional para la seguridad y contribuir con energía al combate contra la delincuencia común y el crimen organizado. Ahí está lo difícil, pero es buen síntoma que algunos ladren.

26.11.10

Así se conmemora en El Salvador.....


Estamos claros, deseosos y esperanzados en que el reordenamiento llegue a la capital salvadoreña, ante eso no hay duda y tampoco discusión. Eso significa que el repudio de las últimas horas va más por el método utilizado y la forma, que por el fin buscado.

Por años hemos deseado que se instale una verdadera solución en lo que a reordenamiento se refiere, no solo en el centro de la capital, sino en diversos barrios, colonias y que involucre también a los facinerosos del sector del transporte público.


Significa que la necesidad ha sido expuesta por la población, como respuesta siempre nos han atosigado los ediles en turno, con parches políticos con fines netamente electoreros y Quijano no es la excepción, más bien, es la insignia de esto que menciono.


Ya que además del ingrediente electorero, Quijano es de la idea de involucrar en esos procesos represivos a la PNC y por ende al ejecutivo. Este involucramiento lleva ingredientes peligrosos y Quijano conocedor de eso, no pierde la oportunidad para pedir “apoyo”.


Recuerdo que en el proceso de desalojo de los vendedores y vendedoras del parque infantil, la PNC llego a instantes de que el asunto se les saliera de las manos. Quijano estaba en esa oportunidad con una “guacalito” listo para lavarse las manos, por si algo salía mal.


Luego nos enteramos que Quijano había hecho este proceso con todo el dolo necesario, como para enfrentar al pueblo con el ejecutivo, prueba de eso es que, la famosa opción prometida por Quijano a los vendedores a esta fecha aún no es viable. Figúrate vos!


En esta oportunidad – la de la noche de ayer – me agradó la forma en que la PNC le sacó el cuerpo a este edil mal intencionado, y este debió de salir armas y garrotes en mano a reprimir a la población.


Mira como son de curiosas las cosas, en el día que se celebraba la lucha en contra de la violencia de la mujer, sometieron a este sector en donde el 80% son del sexo femenino. Me hubiera gustado escuchar pronunciamientos de aquella señora que no le agradan las cachiporristas o de esos grupos feministas. Dónde están que no las escucho?


Espero que esta gente que ahora ha golpeado Quijano, no haya sido parte de aquella comitiva que acompañó a Quijano al programa de Arenacho a quejarse de Violeta Menjivar, por el reordenamiento del Mercado Central y de la Plaza de la Salud. Por cierto, qué bonita quedó esa plaza, desde acá mis recuerdos para Violeta!


Así pues camarada, espero que el presidente Funes y el director de la PNC no se vayan en la “camita” que siempre les prepara Quijano. Y que, antes de que les pida apoyo Quijano, ustedes le exijan el plan de reordenamiento. Estamos cansados de esas medidas chapuceras que obligan a que la gente ande con carretillas a diestra y siniestra, esas no son soluciones.


Por cierto alcalde Quijano, qué pasó con las bóvedas y el metro bus?


Kvernicola

Hablan las pitonisas del desastre

Es un tema reiterado, pero necesario para aclarar conceptos y ubicar las cosas en su justa dimensión: no se trata de una reivindicación de la iniciativa privada para reclamar por “su derecho” al libre mercado, sino de evadir responsabilidades, mantener privilegios y conservar intereses tan “respetados” en los 20 años de los regímenes areneros y también con anteriores gobiernos surgidos y mantenidos por la estructura oligárquica.

La “gran” empresa privada no quiere pagar más impuestos, ni siquiera declaraciones al patrimonio como es usual y normal en otros países con “rostro democrático”, tampoco acepta la aprobación de una Ley de Medicamentos para regular la calidad y el precio de las medicinas. A su particular juicio eso conspira contra la “libertad de empresa” y el Estado de Derecho. De forma deliberada rechazan el estudio científico hecho por prestigiosas instituciones sobre la producción, importación y comercialización de las medicinas. Su preocupación únicamente reside en garantizar el gran negocio de los laboratorios químico-farmacéuticos; pero nunca hablan de las necesidades y de la preocupación de los consumidores. El neoliberalismo, el mercantilismo, coloca en primer lugar la mercancía, las ganancias, el lucro, el dinero; el ser humano en último lugar.

La “gran” empresa privada nunca ha sido solidaria con las necesidades de las familias más vulnerables, ellos pueden hablar de sus colaboraciones, sobre todo alimenticia, en tiempos de desastres; pero es la excepción no la regla. En los albores de su gobierno, el presidente Funes se prometió una conducta amistosa y de franca colaboración con la iniciativa privada. Los llamó a la unidad, a invertir y generar empleos. Los llevó a Brasil en su primer viaje a ese país como mandatario; también los inventó a acompañarlo en su misión oficial a Cuba. No lo hicieron por razones ideológicas, hipócritas y cínicas. Cuando poco después los hechos concretos, esos hechos que dan a las palabras su exacto valor, le hicieron ver la imposibilidad de lograr su cooperación, con una docilidad ante las realidades que aumentan, en vez de disminuir, su agudeza política, comenzó a fustigarlos y culpar a “ciertos empresarios” de seguir una agenda política del partido Arena.

Y no es casualidad que las mismas acusaciones y campañas de Arena contra el gobierno y el FMLN sean asumidas, prácticamente copiadas, por las cúpulas empresariales. ¿Será por la cercanía de las elecciones para diputados y concejos municipales? ¿O será por un plan de desestabilización con los mismos fines? Nos guste o no, provocados o no, los hechos concretos se están produciendo en nuestro país con más celeridad que las mismas declaraciones. Los hechos palpables de la recién clausurada Feria Internacional, con la escasa participación de la “gran” empresa privada, las acusaciones reiteradas del nulo crecimiento económico o el aumento de la pobreza (generados por razones estructurales y no coyunturales) son las que están planteando al presidente Funes ciertas posiciones de cara a los restantes tres años de su gobierno, en el medio fuertes reacciones contra el canibalismo y ambiciones desmedidas de grupos empresariales. Por lo tanto, está dentro de la lógica de las cosas que éste régimen actúe en función de los cambios económicos, políticos y sociales requeridos por las mayorías poblacionales.

En esta batalla contra la pobreza, la nula inversión privada y el negativo crecimiento económico para este año, el gobierno deberá contar con el apoyo del pueblo, ese mismo que lo llevó a la presidencia de la república. Si los llamados a la unidad y a trabajar todos por el desarrollo de El Salvador, no son escuchados por ciertos sectores y, por el contrario, la respuesta es el alevoso ataque, las calumnias y las campañas mediáticas, no queda más camino que hacer alianzas con las organizaciones populares, con los empresarios patriotas y con todas las fuerzas vivas que en las buenas y en las malas dicen presente para llevar la nave a puerto feliz. Además, el país está endeudado y no se cuenta con recursos suficientes para concretar todas las obras. Esto no lo ignoran las cúpulas empresariales, pero hacen todo lo posible por sembrar en los caminos plantas de incertidumbre, propalar rumores y generar divisiones.

Nadie en su sano juicio podrá ver en las declaraciones de dirigentes de las cúpulas empresariales (siempre coinciden en propósitos y misiones los presidentes de la ASI, ANEP y Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, con la dirigencia de Arena) una “solución nueva” o un real aporte a la difícil situación económica y social del país. Y la lógica parece indicar que tanto los ataques directos, como las campañas mediáticas, recrudecerán en los próximos meses. La realidad y los próximos acontecimientos los convierten en actores y protagonistas políticos. Si usted lo ve en actos políticos o reunidos con personeros del COENA no se sorprenda ni se llame a engaño: están el lugar justo, en el indicado por sus particulares preferencias.

Es posible, por ejemplo, que si no superan el veto de la declaración patrimonial en la Asamblea Legislativa, se aprueben las leyes de medicamentos y de impuesto a la seguridad para las más grandes empresas, los veamos al frente de campañas de desprestigio contra el gobierno, de acusarlo de “llevar el país al caos” y de “no respetar las reglas del juego” e, incluso, atentar contra la democracia y las libertades públicas. Desde luego, de hacer vinculaciones con el régimen de Venezuela y de querer instaurar en el país el Socialismo del Siglo XXI, como lo utilizaron en la campaña electoral. En este país donde se han dado largas y cruentas batallas por la verdadera libertad y eliminación de la injusticia, no triunfarán las ideas fatalistas ni desfilarán los heraldos de los hechos trágicos.

El país de la memoria RAM


Hablando con uno de mis nietos de la corta memoria que existe en los ciudadanos de este país, llegábamos al consenso que ese breve tiempo en el que las "notas" se mantienen - cuando la misma no afecta intereses - en el pensamiento de la colectividad, se debe a una agenda que es impulsada de manera oscura y silente por los dueños de este país.

Hay eventos que no tienen relevancia como para colarse en la madera de un medio, pero existen circunstancias exógenas que hacen que adquiera le relevancia esperada. Otras veces, una llamada telefónica las baja de la madera o simplemente las desaparece y no vuelven a aparecer más.


Tenemos el caso de la muerte en el Super Selectos, te recuerdas, me pregunto y te pregunto si sabes en qué termino esa situación. Recuerdo que se movió la nota más por la web y la canastada de correos, pero un par de días después -dos para ser exactos - se estaba pensando y mascando otros titulares y otros contenidos menos incomodos para ese gran anunciante.


Recuerdo que al bachiller Saca le adjudicaron el robo de unos melones, me pregunto si hubo alguna investigación o algo que nos de la pauta para acreditar o desestimarle el acto al señor ex presidente.


Hace un par de meses el director del Instituto del Seguro Social (ISSS) habló que en la empresa de MECAFE se habían detectado plazas fantasmas, me pregunto y te pregunto, ¿en qué habrá terminado? Por qué los medios no le dan seguimiento a estas situaciones, por qué nuestro flamante Fiscal General se hace el "mariado" con todas estas pesquisas y procesos.


Ya lo dicen por ahí, el que anda en la miel algo se le pega, ahora resulta que el director del ISSS se ha visto involucrado en plazas fantasmas, solo que en esta oportunidad no las ha descubierto, sino más bien, se le acusa de querer utilizarlas, bonito El Salvador.


A propósito de esto, el presidente no ve razón para que esto se ventile en el Tribunal de Ética Gubernamental, tampoco considera que esto deba de influir para la continuidad del funcionario. Creo que el director del ISSS tiene un salvoconducto muy poderoso como para adjudicarse respaldos y defensas a ultranza. Qué opinas vos?


Ya que ando por estos rumbos presidenciales, me pregunto, ¿qué habrá pasado con Polistepeque y el pleito que tenía con las empresas mediáticas?


Los políticos saben de este mal y lo utilizan en nuestra contra, razón por la cual Mario Acosta Oertel se atreve a endilgarnos sentimientos de perdida, ante la ausencia del partido ARENA del ejecutivo. Habrase visto semejante canallada.


Mi cipote me dijo, que el problema es que la majada al acostarse cada noche se olvida lo vivido, lo sufrido, las tropelías con la que nos vacunan nuestro políticos y nada más albergan en su "chontoca" lo del día. Me asegura mi hijo que quizá estaremos en presencia de una nueva enfermedad, el síndrome de la memoria RAM. Razón por la cual y con alguna frecuencia voy a irrumpir con un pequeño recuento, como para hacer un pequeño y breve ejercicio mental de apropiarnos y dejar en un área segura del cerebro estos asuntos vitales en nuestras decisiones.


Atlacatl

25.11.10

El momento de las definiciones

Al observar a la derecha de este país intentar reagruparse y buscar eso difíciles consensos de intereses, tan disimiles como equidistantes, llego a la conclusión que, hemos llegado al momento de las definiciones. Por lo tanto, se debe dejar las medias tintas a un lado y eso significa que, o se está en favor del pueblo o en contra de este.

Sabemos que la derecha busca siempre proteger a su gente, compinches, colonos y a sus allegados, mucha de esta defensa va en detrimento del bienestar de las mayorías. En el pasado reciente hemos observado como nos aumentaron el tiempo para pensionarnos, el mismo modelo de pensiones privadas que nos impusieron, las diversas privatizaciones y de "cachucha" para adobar bien la pupusa, la dolarización.


Muchas cosas he visto que me han puesto más que pensativo y preocupado, ya que en eventos pasados NUNCA el partido ARENA había renegado de sus gestiones, como lo hace con la gestión arenera de Antonio Saca. Mira, vos!


Son tan barbaros estos tricolores y piensan que uno es ingenuo o bruto, ya que se atreven a asegurar que la majada está, a estas instancias del partido, añorando que el partido ARENA regrese al ejecutivo. Lo digo esto, ya que un alto funcionario de ARENA se atrevió a asegurar lo anterior, en una radio del país.


Lo que me enoja de este hecho es que al verter ese posicionamiento, no están pensando que somos majes, prácticamente lo están asegurando. Como era de esperar, la majada se manifestó y comenzaron a recordarle la camándula de pecados de las gestiones pasadas.


Más allá de las apreciaciones atrevidas de estos tricolores, pienso que de no ponernos en algo como pueblo, nuestro futuro es incierto, complicado y el animal con el que nos tocará bregar en el futuro cercano será casi el mismo satanás.


Al observar la clase política de este país no veo en ningunas de sus expresiones hoy por hoy, una fuerza que realmente vele por nuestros bienestares. Corrígeme compatriota si estoy equivocado, en la Asamblea Legislativa pernoctan una pacotilla de mercaderes que solo en buenas "naves" les gusta andar, les gusta viajar, comer bien y para colmo, son de la idea de inventarse plazas fantasmas con tal mantener esa madre que llaman: Status quo.


Así pues, ya va siendo momento que se den cuenta estos políticos de cuarta que sus acciones deben ser en favor del pueblo, si es que quieren que la majada los "premie" con otra oportunidad legislativa o municipal en el 2012.


No se vale y no deberías vos de permitir que te vuelvan a dar "atol con el dedo" y que por enésima ocasión les compres aquel volado de que te van a resolver tus situaciones, pero si los elijes. Date cuenta que tienen todo este año y el próximo para hacer las cosas bien.


Por otro lado y en la misma sintonía, el ejecutivo debe de comenzar a decantarse por que sus acciones vayan directamente a favorecer al pueblo. Ya nos aburrimos de que sigan cometiendo las torpezas de las gestiones areneras. El presidente debe darse cuenta que si nosotros hubiésemos querido estar gobernados por la derecha, nos hubiere sido más fácil y natural votar por ARENA.


Kvernicola

24.11.10

Las opciones políticas del futuro

El gobierno y la cúpula del FMLN son duramente atacados por la extrema derecha, los empresarios renuentes a aceptar tibias modificaciones tributarias y también sectores de la izquierda que quisieran cambios profundos en el modelo todavía con remanentes neoliberales y acentos del consenso de Washington. En lo particular no aspiramos a ser teóricos ni consejeros de la actual administración, lejos de aceptar tales calificativos por opiniones y “sugerencias” de los asiduos a esta sección. Nada más críticos y observadores de esta nueva experiencia en los anales de la historia política salvadoreña.

En tal sentido analizamos la actuación de los funcionarios y del mismo mandatario. También condenamos a quienes en el presente buscan convertirse en redentores o jueces, cuando durante 20 años no fueron capaces (o no quisieron) de hacer ligeros cambios en un modelo económico concentrador y excluyente. A políticos sinvergüenzas que de la noche a la mañana se pasan a otro partido, como quien se cambia de camisa por “estar sucia o sudada”. Gente sin excusa que lanzan su imponente capacidad para la injuria y el desprecio. Los vemos todos los días sin el mínimo pudor, con un cinismo brutal.

En estos comentarios nosotros proponemos y hacemos llamados a soluciones inmediatas y no una transformación esencial de la sociedad de nuestro tiempo, pues es algo que no se logra en tan corto periodo, digamos cinco años, sino requiere más años, más trabajo, paciencia y sabiduría; pero también son los propósitos y las señales las que marcan el rumbo y cuando está a faltar la energía y los mecanismos correctos, es la hora de criticar fuertemente para enderezar el camino. En concreto, hemos insistido en limpiar la casa de basura, de suprimir plazas ocupadas por antiguos militantes de Arena, quienes siguen con sus viejas mañas y sus capacidades probadas para la corrupción. No permitir el enriquecimiento ilícito, combatir, pues, a la nueva oligarquía. Alto a la violencia oficial, así sea verbalmente para desacreditar a sindicalistas o empleados gubernamentales. Lucha contra las intromisiones y “sugerencias” del imperialismo en nuestro país y en la región centroamericana. Respeto a la vida y la dignidad del ser humano. Cumplimiento estricto de la ley.

Programa obvio, elemental. Nada de “entorpecer” ni meterse con la empresa privada o los monopolios. Es lo básico, suficiente para ennoblecer a un gobierno. Digamos que la estrategia para alcanzar la victoria, la felicidad de una nación, no se funda en la violencia, sino en la creación de conciencia y decisiones populares que a la larga se podrían imponer en una especie de plebiscito nacional: está usted de acuerdo en llevar adelante estas reformas, quisiera una Ley de Medicamentos para vigilar y regular la calidad y el precio de los medicamentos, estaría a favor de una campaña nacional de alfabetización y reformas profundas de la educación y la salud. Esta concepción ideal, de la vida pública, se enmarca en el supuesto de una América – Ibero América-- unida y organizada política y económicamente, conforme a la voluntad de cumplir una misión en el proceso de la historia humana.

Las actuales generaciones son espectadores del renacer en América Latina. Viejos paradigmas, modelos arcaicos, alianzas perniciosas con el imperialismo, han caído. No es gratuito la ascensión de Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Rafael Chávez, en Bolivia, Ecuador y Venezuela. ¿Por qué triunfa un ex guerrillero y una ex guerrillera en Uruguay y Brasil? Simple y transparente: los pueblos han perdido el temor a los fantasmas del socialismo o el comunismo y, por el contrario, han castigado la opresión, la exclusión, la marginación, la explotación que encarnaban antiguos gobiernos de la derecha más extrema. Lo mismo ocurre en Paraguay y Argentina. Igual en Guatemala o El Salvador. Lo mismo fue en Honduras, primavera truncada por el odio enfermizo de los esbirros y los lacayos al servicio del imperialismo. La realidad es otra y se anima, muchas veces, por la emoción nacida de un descubrimiento: la igualdad de hombres y mujeres, modos, artes, lengua y aun el paisaje, permiten, impulsan a crear una hermandad de pueblos.

Todo esto, sin embargo, pretende ser minimizado por agentes del pasado, por viejos políticos curtidos en la corrupción y en la maldad, no son capaces de ver ojos bonitos en cara ajena ni mucho menos aceptar la voluntad de los pueblos. Tanto en Bolivia, como en Brasil y aquí en El Salvador, la gente no fue a las urnas a depositar su voto amenazados por una pistola, simplemente por la razón de la conciencia, el convencimiento de que su situación de vida había desmejorado. Los cínicos de Arena, por ejemplo, no tienen autoridad alguna para señalar rumbos, aconsejar o atacar al gobierno por determinadas medidas, cuando ellos han sido los culpables directos de todo el desastre económico, político y social de la nación.

Nosotros aspiramos a una transformación y a una unidad nacional, vendría luego la centroamericana y la unión iberoamericana se configura como un ideal lejano, de largo madurar, situado más allá de las circunstancias pasajeras. Pero esto no quiere decir, como lo exigía José Martí y Simón Bolívar, que la aspiración a la unidad de nuestros pueblos no sea estímulo para la lucha. Para todo esto es necesario introducir reformas profundas en el modelo económico y político de la nación, lo mismo evitar concesiones a los grupos de poder económico, o hacer alianzas o pactos a ciegas con políticos sin escrúpulos o empresarios que únicamente ven sus intereses particulares, sin pensar en ningún momento en las sentidas necesidades de las mayorías poblacionales. Debemos por lo tanto estar siempre atentos a las aspiraciones y las inconformidades colectivas, a la realidad de la patria.

En este mes, para el caso, se conmemoró un aniversario más de la ofensiva final del FMLN. Fueron otras las generaciones las que impulsaron esa gesta; las actuales muy poco o nada saben de lo ocurrido en noviembre de 1989 y de alguna manera quisiéramos contestar la pregunta flotando en el ambiente: ¿Se puede conducir a una mayoría de jóvenes a la victoria o la muerte, empeñándola en una lucha cívica que supuestamente las circunstancias condenaban al fracaso? Ese es, sin duda, un planteamiento falso de la cuestión. Los muchachos fueron a la batalla por convicción, felices de aportar con su heroísmo al cambio de la sociedad. Distinto es que algunos dirigentes ahora se hayan acomodado a la “buena vida” y de forma desleal hayan olvidado esa generosa entrega. Cumplieron lo que a ellos se pidió y vivieron, además, ese momento que da claridad y sentido a la existencia.

Por eso la necesidad urgente de un gobierno del FMLN de profundizar en los cambios de la sociedad, no de manera drástica sino gradual como lo hemos apuntado. No mentirle a la población, ser precisos y exactos en los juicios, no alterar la historia ni construir castillos en el aire. Esta administración es nada más de transición, no se le puede exigir más allá de las posibilidades reales, las que demanda la realidad; pero en el futuro inmediato los dirigentes del partido de izquierda deben ofrecer un programa coherente y presentarlo de frente al país, no conciliando intereses con la derecha o buscando la aprobación de los grupos oligarcas, nada más sometiéndolo a la aceptación o el rechazo de las mayorías poblacionales. Si los salvadoreños están de acuerdo lo harán saber en las elecciones, si por el contrario quieren la corrupción, los privilegios, la exclusión, la opresión y la marginación votarán por opciones de la derecha y entonces todos sabremos a que atenernos. Eso de “no ofender ni molestar a la empresa privada reaccionaria” debe quedar en el pasado. No hay otra solución.

23.11.10

Desdolarizar o no, esa es la pregunta

En economía y en la vida política de los países, nada es imperecedero o estará escrito en piedra, como para mantenerse arraigado a las realidades de las naciones y a los cambios naturales que estas sufren.

El tema de la desdolarización no debería de ser un tema cerrado en estos tiempos de crisis y de poco acceso a dinero, la flexibilidad que brinda una moneda propia siempre puede ser una opción a explorar y a tomar en cuenta.


Creo que nadie puede decir que, pensar en desdolarizar nuestra economía es un mal mensaje que conlleva inestabilidad para hacer negocios o para atraer la inversión extranjera, ya que, de cara al buscar el beneficio de las mayorías se debe siempre observar y ponderar los pros y contras intrínsecos en las medidas a implementar. Para no hacernos engañar, el distanciamiento de la inversión extranjera tiene otros bemoles y además estos son de vieja data.


Al escuchar algunos pronunciamientos de las cúpulas de agrupaciones empresariales, me da la sensación que están más, pensando en favorecer partidariamente alguna tendencia partidaria – de todos, conocida – que, intentando buscar medidas que fortalezcan la recuperación del crecimiento económico del país.


La desdolarización per se no es un tiro de muerte o mucho menos, volvamos nuestros ojos al norte e identifiquemos que, desde que la crisis se instaló en el mundo, la máquina de hacer dólares no se ha apagado y me parece que ha echado más humo del que pueden sustentar.


Pero en fin, dejemos a los del norte con sus propios dilemas y problemas, y pensemos como país, ¿qué es lo que más nos conviene? Pensemos en estudiar a profundidad el problema o fenómeno, considerando el hecho de traer expertos en estos temas – si es que existen – para que nos ayuden con el tema o evaluemos Cuscatlán adentro, cuáles pueden ser las rutas viables que podemos transitar, que satisfaga a las mayorías y que sea sostenible en el tiempo.


Como un salvadoreño del común no cerraría el tema, incluso, debería de aplicar esfuerzos como país a evaluar opciones, que incluso pueden pasar por la instauración de un bimonetarismo real.


No podemos seguir empeñando el futuro de nuestros hijos y nietos, para sustentar una dolarización que no aguanta más carga, solo por tener tranquilos y satisfechos a unos pocos, a los pocos de siempre. Ya que en el momento que una crisis se produzca en este país, producto de esta dolarización, los que deberán de afrontar y soportar, con la carga y la culpa seremos las mayorías.


Tenemos el ejemplo palpable del corralito argentino, te aseguro que, de no estar preparados como pueblo con sendos estudios, análisis y una salida viable, lo que se nos avecina es un corralón y una “guebiazón” que no tendrá parangón. En la Argentina, solo el pueblo perdió, recuerda eso compatriota.


En esa maraña y confusión monetaria se irán en la colada, no solo los pocos ahorros de las mayorías, sino también, el fruto del trabajo y el esfuerzo de buena parte de la población: La Pensión.


Le pedimos al presidente que se mantenga con mente abierta, hay que revisar el tema de forma oportuna y asertiva, no se puede por una ingenuidad política, cerrar los ojos y esperar que el "guamazo" afecte a todo un país. Por eso es que se debe de pedir y exigir que los presidentes sean medianamente listos. Ojo con eso!


Kvernicola

22.11.10

Negociando jugosas plazas

Debería el señor Oscar Kattán renunciar a la brevedad del Instituto Salvadoreño del Seguro Social – ISSS –, ya que, el ofrecimiento a Juan Pablo Duran no solo es anti ético, sino también, roza con actos bochornosos de corrupción y soborno. Me pongo a pensar que si esta es la forma de actuar y razonar que el flamante director del ISSS usa, ese instituto se encuentra en manos equivocadas.

Creo que, en la misma colcha se arropan los titulares de economía, y si en pequeñas situaciones y de poca monta se ponen de manifiesto, por decencia deberían de renunciar de sus respectivas carteras.


No estoy defendiendo a Juan Pablo, pero si con nuestros dineros se van a estar comprando voluntades y callando pareceres, me parece que estos señoritos del CD deberían de hacerse a un lado.


Imagínate compatriota, con tanto desempleo en esta nación cuscatleca, nos enteramos que, tras bambalinas y de la mano de políticos corruptos, se estén ofreciendo estabilidades económicas, para evitar, desestabilizaciones políticas.

No se vale!

Tengamos cuidado con esta derecha recalcitrante


Con mucha preocupación he observado la forma en que le partido ARENA intenta reagruparse y constituir instancias de engaño a “costillas” de nuestra ignorancia.


Quizá no sean los únicos políticos en este empeño, pero este servidor, se prometió a si mismo, que haría lo que estuviera a su alcance para que nunca más ARENA regresara a ostentar la silla presidencial.


Ningún pueblo que se precie y valore, debería de volverle a endosar respaldo a un grupo de facinerosos que durante veinte años los trasquiló.


Hace un par de días, anduvieron por mi cantón los más prominentes directivos del partido tricolor prometiendo cielo y tierra. Estos siempre se pintan cuando de engaño se trata, y días previos al evento, regalaron los ya famosos “kits” areneros, con la idea de uniformar no solo lo externo, sino también, algunas formas de pensar e inconformidades.


Entrando en materia, muchos de los disertantes se pintaron con mensajes anticomunistas muy coloridos y a la vez, cargados de un componente ideológico trasnochado, que siempre se dispara desde la trinchera con el arma conectada al hígado y no a la razón.


Me “agradó” que nos dijeran en sus alocuciones los señores de ARENA, que esta vez –si es que les damos el voto –, nos van a brindar lo que siempre y por años nos han negado como pueblo, porque eso da pie para afirmar que, ellos están conscientes que, desde siempre ellos se han servido con la cuchara grande y que privan sus intereses, sobre las necesidades y vicisitudes de las mayorías.


Por lo anterior compatriota, te insto a que no te dejes engañar. Hoy por hoy, no existe en el partido tricolor y en la derecha salvadoreña, persona alguna que piense en mejorar tu realidad y tu paupérrima situación.


Kvernicola

El crimen de los diputados del Parlacen

Todos los intuían y quizás los expertos en el tema sabían que esto podía -- y aún tenía-- que suceder. No se siembran vientos sin cosechar tempestades; no se premian crímenes sin enfrentar los lutos; no se canta a la violencia sin sufrirla; no se llena al mundo de odio sin tener hijos del odio, del odio hechos, para el odio destinados. Esto empezó con el origen mismo de éste partido, fundado por personas proclives al crimen como lo demuestran los Escuadrones de la Muerte y todo ese esquema diseñado para exterminar a rivales políticos y a todas aquellas personas que piensan o pensaron distinto.

Cuando no se toleran las ideas y se quiere vencerlas o destrozarlas por medio de la fuerza y más aún por el uso de las armas, retrocedemos a la época de las cavernas y revivimos los vergonzosos días de la inquisición; claro que si vamos al origen llegamos a Caín; pero si nos atenemos al siglo XX nos topamos con Hitler, Franco, Mussolini y sus descendientes, los aprendices del narcotráfico, de la eliminación de las ideas y del pensamiento por cualquier medio. Fue como el anuncio de toda la brutalidad que nos ha caído después.

Si el mundo contempló horrorizado la bestialidad de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, después la brutalidad contra Vietnam y continúa con Irak y ahora en Afganistán ¿de que se espanta ahora? El Salvador fue la tumba de al menos 70 mil asesinados por los Escuadrones de la Muerte, la fuerza armada y los cuerpos policiales, todo eso tuvo un origen, nombres y responsables. Hitler perdió la guerra, pero el nazismo y sus seguidores la ganaron. El pacto de los sanguinarios sigue vivo, más vivo que nunca: ya no es un pacto o una alianza, es más que un matrimonio, es la comunión, la integración en un solo demonio de varias bestialidades. Los que acusaron a los fascistas lo reviven ahora en Washington, donde el pacto vive, se hincha, triunfa, llena el mundo.

Lo de la muerte de los diputados del Parlacen, la ocurrida el 17 de febrero de 2007, estuvo preparada para que sucediera en Guatemala. ¿Lo sabían muchos o no? ¿fue un simple crimen o había antecedentes, explicaciones o motivos para ello? Ese extraño ser que por dos periodos fue director de la Policía Nacional Civil de El Salvador, Rodrigo Ávila, se contradice en sus propias declaraciones, duda o siembra sospechas. Dice: “Es que Pichinte (diputado William Pichinte) llevaba dinero. Qué tanto de dinero, no lo sé. Supuestamente iba a comprar unas propiedades en Guatemala. Pichinte andaba un ataché. Pero que andaba un millón, no lo sé. Yo nunca le encontré a Pichinte nexos con el narcotráfico, ni nada…”

Tamaño favor le hace a la familia del diputado y a las mismas investigaciones alrededor del tema. Más adelante afirma que “Pichinte tenía plata. El negocio de ellos es también constante (¿será igual al narcotráfico?) y sonante. Pero el hombre se iba a ver con un agente de una supuesta fábrica y él iba a abrir una fábrica en Guatemala. Pisto sí tenía. Yo tenía sospechas pero nunca hallé nada…” Caramba cuantas cosas! De lo que nos libramos los salvadoreños, es decir de haber llegado a presidente de la república. Vamos por partes:

1. Las investigaciones realizadas por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de las Naciones Unidas determinan que los diputados al Parlacen Ramón González, Eduardo d´Abuisson y William Pichinte, transportaban en un vehículo Land Cruiser, cinco millones de dólares. Si las autoridades guatemaltecas conocían este dato ¿por qué razón no lo sabía el señor Rodrigo Ávila quién únicamente afirma que “Pichinte llevaba dinero?

2. ¿Por qué razón los diputados de Arena no declararon en la aduana el efectivo que transportaban? Aquí las leyes obligan a hacer un declaración, de dónde se ha obtenido el dinero y su destino. Si usted viaja en avión a los Estados Unidos le entregan un formulario para que declare legalmente cuánto lleva de dinero y qué piensa adquirir en ese país. No es simple formulismo, se trata de un mecanismo para evitar la evasión y la elusión fiscal. Al Capone, el famoso mafioso, no fue encarcelado por cometer gran cantidad de crímenes, desfalcos, extorsiones o dedicarse al contrabando de licor, la prostitución o los juegos prohibidos, sino por evasión de impuestos.

3. “Pichinte tenía plata”, afirma el señor Ávila. ¿A cuánto ascendería su fortuna, porque el negocio de su familia era de fabricar sencillos sombreros de palma y escobas del mismo material. Para llegar a tener cinco millones de dólares o al menos un millón, se necesitaría vender miles de esos productos por varios años y todo sabemos que es materialmente imposible, además de lo barato de su comercialización. Ninguno de los tres diputados era heredero de grandes fortunas, ni tampoco tenían empresas ni se dedicaban a otro tipo de negocios, fuera de la política. ¿Cómo entonces acceder a millonarias cantidades en tan corto tiempo?

4. El señor Rodrigo Ávila también ha declarado que los diputados fueron muertos porque los que ordenaron su asesinato les dijeron que se trataba de “narcotraficantes colombianos”, quienes “trasladaban en un compartimiento secreto de su vehículo cinco millones de dólares”. ¿Cómo sabía de la cantidad exacta? ¿Quién o quienes eran sus informantes? ¿Por qué razón intervinieron agentes policiales y altos mandos de la Dirección de Investigaciones Criminales en la operación de exterminio?

5. ¿Por qué proceder con tanto sadismo, será por aquello del odio y de sembrar vientos para cosechar tempestades? Los narcotraficantes tienen sus formas de proceder, así como bien estructuradas sus secciones: a. comandos de exterminio b. comandos de limpieza (los que eliminaron a los policías en la prisión de máxima seguridad) c. comandos de investigación e inteligencia d. comandos de relaciones y más. Sus tentáculos y redes están extendidas por varios países de América del Sur, Centro América y América del Norte. Los colaboradores reciben una especie de estipendio y están adscritos a una sociedad muy particular.

6. El señor Rodrigo Ávila no ignora todo esto pues fue director de la PNC y estuvo involucrado en múltiples investigaciones. Sabe perfectamente de dónde provienen las toneladas de droga, cómo ingresan a Centro América, quienes se encargan de su traslado, el transporte utilizado y el destino de los cargamentos. También sabe de los bancos o centros comerciales ocupados para el lavado del dinero. Cuando agentes del Tesoro de los Estados Unidos investigaron los casos de INSEPRO y FINSEPRO, no lo hicieron para contribuir con las autoridades salvadoreñas, nada más para conocer los listados de las personas e instituciones involucradas en el lavado de dólares.

No se siembran vientos sin cosechar tempestades. En el libro Águilas Negras, escrito por un norteamericano, se dan detalles pormenorizados del uso del Aeropuerto Internacional de Ilopango y de la Fuerza Aérea Salvadoreña, dirigida por el general Rafael Bustillo, para transportar armamento dirigido a la contra nicaragüense y también para introducir droga en territorio norteamericano. El comandante Edén Pastora, en ese tiempo responsable de tropas de la contra y trabajando para la CIA norteamericana, era el encargado de recibir ese armamento y llevarlo a territorio costarricense o hondureño y luego distribuirlo entre los ex guardias somocistas que él mismo combatió cuando militó con los sandinistas. Así es de turbia la política y sus patrocinadores, en la cúspide el Departamento de Estado, el FBI, la DEA, la CIA y los halcones de Washington.

La deificación del mayor Roberto d´Aubisson y de los diputados del Parlacen, hecha por los mismos dirigentes de Arena, ha sido parte del gran libro del odio, de sangre y de lodo que se ha obsequiado, ¡generosos que son algunos! A estos pueblos analfabetas. ¡No se puede ser tan “intelectual” como para ignorarlo! El cotidiano genocidio de Afganistán no palidece en ningún momento ante los crímenes diarios cometidos por los narcotraficantes y pandilleros en la frontera de México con los Estados Unidos. Es la cocina diaria de los noticieros de televisión, radio y prensa. ¿Será este el mundo que vamos a heredar a nuestros hijos? ¿Cómo se puede mentir con tanta impunidad? Con tal de “salvar” nombres o militantes, no se profundiza en las investigaciones o se intenta tirar lodo sobre funcionarias como la fiscal costarricense Gisele Rivera, nada más una parte de la CICIG. Al final la verdad, la pura verdad, saldrá a flote; pero continuarán los “grandes poderes políticos” intercediendo y obstruyendo la justicia, esa heredada desde Hiroshima y Nagasaki, pasando por Vietnam y ahora en su máxima expresión en Afganistán. También en Guatemala y El Salvador.

18.11.10

No tenemos derecho a equivocarnos

Hace apenas unos años atrás los “problemas” de la democracia, de los intentos de la izquierda de acceder al gobierno o de los mismos movimientos de liberación, los “arreglaban” los Estados Unidos con intervenciones militares, golpes de Estado o colocando en la presidencia y en las instancias de poder, a personas alineadas a sus particulares pensamientos. Los emisarios o encargados de la diplomacia luego de “viajes de acercamiento o contactos” por algunos de nuestros países, llegaban a la imperial conclusión de que el “proyecto socioeconómico” para el continente podría cumplirse con mayor eficacia, animando y sosteniendo a los regímenes militares.

Por eso resultaban cínicas sus declaraciones en aquellos no lejanos tiempos y todavía en el presente de el “apoyo a las democracias”, a los procesos electorales y al libre mercado. Además del “estudio” y la preparación de los contingentes militares en sus distintas escuelas, comandos o academias. La guerra psicológica, los cursos de sabotajes, torturas, lucha contrainsurgente, fueron la agenda permanente de soldados, clases y mandos superiores.

Desde luego, los cursos, las becas, las misiones militares en el propio seno de los Estados Mayores de las fuerzas armadas, no fueron los únicos recursos utilizados para mantener controlados a los distintos gobiernos. También se usaron diversos mecanismos y maniobras en el terreno económico, sobre todo cuando había petróleo, oro, plata, diamantes, hierro, cemento y otros. Fresco está en la mente de muchos aquella frase famosa pronunciada por Nelson Rockefeller, cuando dijo: “Si los productores de petróleo mantienen los precios actuales, será imposible controlar la inflación en el mundo”. Si alguien desea recordarlo, las recientes alzas en los precios del “oro negro”, dejaron a las compañías, la mayoría de ellas norteamericanas, ganancias brutales.

Esto ha sido siempre así, el presidente de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, lo recuerda cuando afirma que hace apenas 20 años el barril de petróleo en su país lo compraban las compañías norteamericanas a un promedio de ocho dólares, obteniendo exorbitantes ganancias. De modo que esto parecería uno de esos cuentos en los que tanto los personajes como sus países de origen cambian de personalidad. Es decir, los magnates y el centro de poder, se van adaptando también a los cambios cuando no son producidos por ellos para favorecer su dominio y sus monopolios. El imperialismo (hemos dicho que se trata del complejo militar, industrial, químico, biológico, espacial y más) cuando un gobierno se distancia de su dominio, diseña una serie de estrategias militares, políticas, culturales y económicas para desestabilizarlo, generarle problemas sociales internos y, al final, provocar golpes de Estado. Honduras es un claro ejemplo de ello, desde luego en Ecuador se intentó aplicar la misma medicina.

No es un caso de doctor Jeckyll y míster Hide, sino más bien de dos señores Hide, a los que si llueve les va bien y si hay sequía les va mejor. Y no es más que lo natural, si nos remitimos a nuestra propia experiencia: si se intenta generar más ingresos a las arcas del Estado o “tocar” los intereses de la “gran empresa privada”, llegan los avisos (otros les llaman presiones) y las amenazas de “paralizar la inversión” o “generar desempleo”, como lo han declarado públicamente dos altos empresarios de INQUIFAR.El asunto es dejar las “cosas” tal como están, como las administraron los cuatro regímenes de Arena, sin molestar ni “meterse” con sus importaciones, su producción, los precios y las licitaciones, mucho menos intentar aprobar declaraciones al patrimonio.

Con la voz del tunante, del mercader de las Santas Escrituras, del que se siente con las espuelas bien puestas para “librar las batallas del futuro”, el presidente de Industrias Químicas Farmacéuticas (INQUIFAR), Mario Ancalmo, propietario del Laboratorio del mismo apellido, declaró a los cuatro vientos que se deben respetar las leyes de la república y que “nosotros estamos dispuestos a competir en igualdad de condiciones”; pero aclaró que “los precios de las medicinas deben dejarse al libre juego de la oferta y la demanda”, porque en el “patrón económico que nos rige esa ley debe imperar”. Y el poético corolario: “El control de precios debe desaparecer por negativo, porque genera incertidumbre y desempleo”.

Como proyecto capitalista, sería perder el tiempo oponerle uno o dos peros. Lo que cuenta no es eso, sino el que estas declaraciones sean portavoz de capitales nacionales; pero también de las transnacionales, siguiendo ese patrón del señor Rockefeller y los lineamientos de los monopolios de las medicinas. Aquí está la almendra de todo el asunto: la desordenada carrera de los precios produce a determinados sectores de la economía, unas ganancias “brutales”. Se imaginan ustedes al señor Ancalmo, al señor Cristiani o a los hermanos López, de otro laboratorio químico-farmacéutico, contando sus enormes ganancias al final de cada mes. Pero como son varias las empresas que se cubren con el tapete de la sociedad anónima, lo que les permite ponerse al servicio de los capitales extranjeros, resulta así que al manifestar su tenaz oposición a una Ley de Medicamentos y a una posible regulación de precios y de la calidad de los productos, lo puesto en claro son las preocupaciones imperiales por una economía que aspire a un mínimo de nacionalismo, de transparencia y quizás también de justicia social.

Sin embargo, el gobierno, por medio del Secretario de Asuntos Estratégicos, aunque con la tibieza que parece serle característica, anuncia que seguirán por el camino trazado y legislar correctamente en materia de importación y comercialización de los medicamentos. Una vez más citamos al presidente Hugo Rafael Chávez, quien cada vez que una empresa o una compañía internacional se niega a colaborar con los proyectos gubernamentales para beneficio de las mayorías poblacionales, inmediatamente las nacionaliza o las expropia. Exactamente así se gobierna y se distingue a los pusilánimes de los verdaderos estadistas. Aquí en nuestro país podemos regirnos por la misma Constitución que prevé que el Estado podrá imponer a la propiedad privada las modalidades que dicta el interés público, y que ésta es la base legal para legislar en materia económica.

Cada vez que se invoca la Constitución uno siente un curioso estremecimiento habida cuenta de lo poco que se han apoyado en ella nuestros gobiernos, sobre todo en eso de “acudir a las necesidades de las mayorías”. Aquí no se trata de conciliar intereses con los “grandes empresarios”, se trata de justicia social, de brindar bienestar a las familias más vulnerables y éstas se ubican en más de dos millones de habitantes. Porqué buscarle tres pies al gato cuando el rumbo está totalmente claro y el mismo presidente de la república fue enfático al declarar en el discurso de toma de posesión de su cargo que “mi guía será monseñor Romero” y “gobernaremos en la opción por los pobres” y para rematar: “No tenemos derecho a equivocarnos”. El camino es uno sólo y por el debemos transitar los que amamos, respetamos y vivimos por El Salvador.

17.11.10

El país se nos termina por la tala y la corrupción

Ya nadie discute que el recalentamiento global, la mayoría de desastres naturales, se deben al deterioro ambiental, a la tala excesiva de árboles, al despiadado trato dado por el ser humano al recurso suelo. No basta contemplar los casos de otros países, nosotros lo vivimos constantemente. Hace un poco más de dos años la tragedia de la colonia Málaga fue el pálido reflejo de lo comentado: las aguas de una quebrada crecieron y en su fuerza arrastraron un bus trasladando a miembros de una congregación religiosa.

Apenas unos días antes habíamos escuchado a las autoridades de entonces del Ministerio del Medio Ambiente explicar sobre las medidas que se estaban tomando para impedir la tala de árboles en la finca El Espino y en otras construcciones en la parte alta de la colonia El Carmen, rumbo al volcán de San Salvador. Ustedes preguntarán ¿Cuál relación entre semejante tragedia con las urbanizaciones en esa zona? Sencillo: al no haber una barrera natural en la parte alta de la zona poniente, las corrientes de agua toman como su cauce el Paseo General Escalón, el bulevar Los Héroes y el Venezuela y desembocan en la quebrada del Acelhuate. Cuando llueve torrencialmente podemos ver las correntadas de agua arrastrando piedras, troncos y ramas de árboles, lodo y toda clase de objetos. Como las realidades medio feas no parecen convenir a nuestro carácter dramático ésta que mencionamos quedó sellada y agravada para siempre en la memoria de los responsables de haber sancionado a tiempo a los culpables, así como tomar las medidas de prevención y de mitigación en la propia zona donde se produjo el desastre.

Cualquiera pensaría que este nuestro país tan folclórico no sólo es dueño de su energía eléctrica, de sus recursos pesqueros, de sus puertos y aeropuertos, sino también de sus mermados bosques. Lo pensaría cualquiera que no desee tomarse la molestia de ver las cosas como son y no como le dice que son. Con las zonas hace unos cuantos años todavía boscosas se han hecho millonarios, o han aumentado su fortuna, muchos constructores, a cambio de dejar en la miseria a miles de salvadoreños y en condiciones lamentables los recursos forestales de nuestro país. Feas realidades que a diario se vivieron con los cuatro gobiernos areneros; pero siendo honestos ni aquéllos ni éste, no encontraron (o no lo quisieron) el instrumento o la simple decisión para salirles al paso. Bueno hasta titulares de Obras Públicas se dedicaron a construir zonas residenciales en zonas forestales de la calle al Puerto de La Libertad.

Nosotros no contamos con los extensos bosques de Honduras, Guatemala o Nicaragua, mucho menos que los de Finlandia, uno de los mayores países productores de papel periódico. Resulta curioso que en la actualidad con un gobierno distinto no se impulsen políticas para proteger con blindaje las áreas forestales, pues si analizamos bien tampoco se toman decisiones definitivas y precisas en contra de la minería metálica y de la explotación de los caudalosos ríos para construir presas hidroeléctricas. Y no nos vamos a preguntar por qué, porque tendríamos que pasar revista a tantos problemas que gobiernos corruptos anteriores dejaron intocados. Pendientes, desde luego, muchos más, como la Reforma Agraria o al menos la entrega de títulos de propiedad de parcelas agrícolas para dedicarlas al cultivo de cereales.

Objetivamente, nada parece impedirle al gobierno tomar medidas urgentes para controlar a los violadores de los recursos naturales, a los que tomando la Constitución en sus propias manos esgrimen “razones” y argumentos para continuar alegremente talando árboles y construyendo en la Cordillera del Bálsamo. Los alcaldes muy poco pueden hacer para imponer sanciones a los constructores, muchos de ellos, hasta colaboran con los “grandes” empresarios para levantar lujosos centros comerciales o residencias de lujo. Muy poco les interesa destruir los “pulmones naturales”, eliminar las pocas cuencas acuíferas y por supuesto destruir los nichos ecológicos de tantas especies de la fauna y la flora. Poderoso caballero es don dinero, escribiría en su momento Francisco de Quevedo.

Todo lo ilícita y canallesca que se quiera, pero una de las grandes riquezas que un puñado de salvadoreños explota desde hace muchísimo tiempo, es la corrupción de los campesinos. Como cualquier hombre “necesitado” el campesino o el cooperativista está a la espera de venderse, en este caso de entregar su macizo boscoso, literalmente por tortillas duras. Y no nos dejemos asustar por la expresión de “corrompidos”. Uno de los viejos trucos de nuestra demagogia es poner a nuestros hombres del campo como pacientes y sufridos seres que confían en el advenimiento algún día de la justicia social prometida. Ustedes lo pueden escuchar en cada proceso electoral, sea para elegir presidente de la república o simplemente alcaldes o diputados. La cantaleta es la misma. ¡A la gente de mi pueblo!

¿Cómo unos cuantos vivos explotan una zona boscosa que no es de ellos? Dicho del modo más simplista, así: Se “aceita” en donde se debe la maquinaria oficial. Ya sobre el terreno, se ponen a mano con los líderes campesinos o el terrateniente del lugar. La compañía extranjera, si es el caso de la explotación minera, ofrece construir escuelas, clínicas de salud, viviendas, mucho trabajo para todos y también unos cuantos miles de dólares al señor alcalde. Se buscan los permisos legislativos y del Ejecutivo con “abogados” comprometidos “con el desarrollo” y ya está el plan totalmente armado. No sería el caso de los jefes edilicios de Antiguo Cuscatlán, Zaragoza, Nuevo Cuscatlán, Santa Tecla o La Libertad; pero muchos de esos funcionarios ahora poseen unos cuantos bienes más. Lo sabrá la Corte de Cuentas o quizás la oficina de probidad de la Corte Suprema de Justicia. ¡Vaya usted a saber!

Si estas verdades cotidianas las estuviéramos leyendo en algún texto sobre ficción, pensaríamos que nada más es pura fantasía, pero no es así, ni tampoco corresponde al tiempo del dictador Martínez, quien se dice aplicó mano verdaderamente dura a los corruptos. Por supuesto no apoyamos ni alabamos un ápice de semejante asesino; pero si recordamos un triste episodio de la historia patria. Queden en paz los restos del dictador; para estas injusticias no necesitamos recurrir ni a su anécdotas ni a sus aguas de color. Nosotros en el presente acudimos a la lámpara de Diógenes para buscar al hombre y al funcionario honesto quizás sucumbamos en la búsqueda par al menos habremos hecho el intento.

15.11.10

Todos somos culpables de nuestra agonía

La Defensoría del Consumidor ha adelantado que un ominoso porvenir se presenta para nuestra economía. No se necesitaba el aviso oficial para saberlo, sentirlo en carne propia todos los días. En todos los hogares salvadoreños, de capas medias hacia abajo, los padres de familia resienten el requerimiento insistente e imperioso en demanda de una elevación del “gasto diario” porque los precios suben en forma vertiginosa, y preocupa más a las amas de casa la carencia o escasez de muchos artículos de primera necesidad.

El mismo Ministro de Agricultura, luego de comprobar la escasez y acaparamiento del frijol, hizo públicas declaraciones del alza inmoderada de los precios de este producto y de otros artículos de la canasta básica, la esencial donde se “meten” los tomates, los chiles verdes, los aguacates, el maíz, el azúcar, las cebollas, el aceite, y señaló cuáles eran en su opinión las causas de ello. Conocimos de al menos tres importadores de cereales que “embodegaron” los frijoles y esperaron el momento oportuno para sacarlos al mercado y comerciarlos a precios muy altos. En el año por terminar nada eficaz pudo lograrse para aliviar la pesada carga que agobia a los campesinos y, lo peor, las perspectivas para el próximo año no son las mejores para los hombres más empobrecidos del país. Los fenómenos naturales también concurren a la ya grave situación de este país.

Así pues, existe escasez, carencias, alza de los precios, amenazas de huelgas, pérdida o disminución de las cosechas, necesidad de continuar importando maíz, frijoles, arroz, verduras, frutas, falta de productos para exportar, con el agravante del aumento de los precios del petróleo a nivel internacional que influyen directamente en nuestra precaria economía. Y para colmo, nos seguimos endeudando y parte de esos intereses deben pagarse en el primer semestre del próximo año. Luego están las calles deterioradas, la falta de incentivos fiscales, la nula inversión nacional y extranjera, la nula colaboración de los empresarios y la tenaz oposición a la aprobación de una Ley de Medicamentos para controlar la calidad y los precios de las medicinas.

Todo esto ofrece un panorama oscuro y más aún tenebroso. Falta agregar el impacto más a fondo en nuestra economía de la crisis y recesión en marcha en los Estados Unidos. Ya es un hecho la disminución de las remesas, la situación inestable de nuestros compatriotas en el país del Norte y la fluctuación del dólar. La derrota electoral de los Demócratas tendrá algunas variaciones sobre todo en el recrudecimiento de las guerras, en la política migratoria y en la seguridad social. El presidente Obama no es el chivo expiatorio en todo esto, es simplemente el culpable por levantar falsas expectativas y asumir compromisos más allá de sus posibilidades y de la realidad del poder político y económico en manos del complejo militar e industrial.

Todos estos datos, aunados a la terrible realidad objetiva de la complejidad cada día mayor de la lucha por la vida: precios de los artículos de consumo necesario elevados a la estratosfera, insuficiencia de los salarios para atender las necesidades vitales de las familias. Acentuación de las abismales diferencias entre reducido grupo de quienes lo tienen todo, viven en mansiones suntuosas, son dueños de lujosos automóviles, viajan a cualquier parte del mundo por negocios o placer, se van cacería a países del África y, por otra parte, la gran mayoría de quienes viven apenas, sosteniendo sus cuerpos de mala manera, habitan insalubres y estrechas casuchas y gozan y se divierten de ilusiones insatisfechas, consumiéndose en el resentimiento, el odio y el rencor; todo esto, ha hecho y no podemos soslayarlo, que en el ánimo de millones de salvadoreños – con el apoyo y la autoridad de los altos funcionarios – cunda la desilusión y el desencanto y piensen – no sin razón—que vivimos en épocas de crisis, que nuestro desarrollo, como dicen los economistas está seriamente deteriorado y cada vez se aleja más de nosotros la meta de una vida normal en que todos disfrutemos, con sencillez y holgura, del pan nuestro de cada día.

Y, como asimismo todos pagamos -- poco o mucho-- nuestros impuestos, que son “equitativos y proporcionales” como dice el Código Tributario; y como estos impuestos los cobra y administra el gobierno, esta razón nos lleva a concluir que es, precisamente, el régimen quien debe aplicar estos impuestos para procurar nuestra paz y nuestra felicidad, ordenar el país y velar por la satisfacción de nuestras necesidades, materiales y espirituales, como lo dice textualmente la Constitución. Un sentimiento al parecer lógico y justo nos hace atribuir a los gobernantes, la culpa directa inmediata y exclusiva de nuestros males personales y los de la nación. Y gritamos, increpamos, maldecimos a las autoridades culpables de la falta de medicinas en los hospitales, de los hoyos en las calles, del alza inmoderada de los productos de primera necesidad, de la falta de empleos, de la continúa emigración de compatriotas hacia los Estados Unidos.

Porque díganme ¿quiénes son los culpables de la gigantesca alza de los precios? Los gobernantes son los culpables del terrible caos de nuestra agricultura; culpables de la atonía financiera; de la dolarización; ellos los culpables del endeudamiento nacional, así como de la ineficacia de una burocracia indolente, voraz y monstruosa. Los regímenes areneros se llevaron el “premio mayor” y no es eufemístico, pues saquearon el erario nacional, practicaron alegremente la corrupción, la evasión y la elusión fiscal, el contrabando y entregaron esta “hacienda” conocida como El Salvador, a la oligarquía.

Una nación, mis amigos, sin crítica y sin opinión pública, es una nación inerte, sin vida, anquilosada. Pero no olvidemos que la culpa de nuestros males y los de la comunidad, no es exclusiva de los gobernantes, que por cierto no surgieron de la nada, no aparecieron por un acto de magia, sino que los creamos, o bien los ratificamos en sus puestos nosotros, con nuestros votos o con nuestra deliberada voluntad de aceptación y consentimiento por lo menos tácito. Todos somos culpables de los males de la nación y la vida -- o más bien la historia--- a todos nos pedirá cuentas rigurosas de nuestras conductas. Arena estuvo 20 años en el poder total porque nosotros fuimos ilusos, confiamos en los mafiosos y permitimos el mayor daño posible a nuestra economía, a la agricultura y a la integración familiar. Por supuesto, al abuso permanente a los derechos humanos.

12.11.10

Mafias de las medicinas en El Salvador

El Salvador no alcanzará un desarrollo económico sostenido, equilibrado, mientras persistan actitudes mezquinas y toda clase de oposición política a las tibias medidas emprendidas por el gobierno, como fue hace unos meses las reformas fiscales que buscaban cerrar brechas a la evasión, al contrabando y también a las licitaciones amañadas, tan de moda durante los regímenes areneros.

En la actualidad hay una férrea campaña contra la declaración patrimonial al aducir los más ricos de este país (por supuesto ellos no salen a la palestra y envían a lacayos y testaferros) que estarían expuestos a secuestros, asaltos y extorsiones por parte de los pandilleros. Estos caballeros medievales no quieren pagar los enormes gastos en seguridad hechos por el gobierno central y como es usual en ellos quieren que los paguen los de menos ingresos en el país.

En otros países, Colombia es un claro ejemplo, se cobran altos impuestos a las empresas y personas naturales de ingresos anuales superiores a los 300 mil dólares, dineros utilizados por el gobierno para sus operaciones contra la delincuencia, el crimen organizado y entendemos también para combatir a los insurgentes. Lo mismo por los grandes bienes materiales (terrenos, carros de lujo, lanchas, fincas de recreo, etc.,) Ese “pacto fiscal” hecho por el entonces mandatario Álvaro Uribe y los “grandes” empresarios, no tuvo mayor oposición pues entendieron que al final todos saldrían ganando pues se trataba de encontrar la paz y la seguridad social para todos los colombianos.

En El Salvador ya hace tiempo no tenemos estabilidad política ni armonía social. El conflicto armado llegó a su final con la firma del Acuerdo de Paz en 1992; pero todavía no se ha logrado la reconciliación debido a una serie de maniobras políticas y jurídicas hechas por el entonces presidente Alfredo Cristiani, entre ellas la aprobación de una amnistía para los militares acusados de crímenes de lesa humanidad. Al no existir el esclarecimiento de graves violaciones a los derechos humanos, no encontramos la verdad y por lo tanto no existe justicia ni perdón. Como las heridas nunca cerraron la sociedad permanece en una especie de limbo.

No se trata sólo de evitar pagar impuestos de acuerdo con los ingresos percibidos, los acaudalados de este país se niegan a apoyar toda pequeña obra de reivindicación social como el aumento al salario de los empleados públicos, la aprobación de la Ley de Medicamentos para garantizar medicinas de calidad y a precios justos a la población, o las reformas integrales de salud y educación. La consigna del partido Arena de crear barreras a todo proyecto de promoción social es también tomada como bandera “de lucha” por las cúpulas empresariales.

La Asociación de Industriales químico-farmacéuticos de El Salvador (INQUIFAR) mantiene una tenaz oposición a la aprobación de la Ley de Medicamentos, acusando al Ministerio de Salud Pública de “irrespetar las leyes y pasar encima de la Constitución”. Los distintos estudios realizados por la Universidad de El Salvador y una sección especializada de la Organización Panamericana de la Salud, han revelado que en nuestro país se venden las medicinas “más caras del mundo”. Es decir, los márgenes de ganancia de laboratorios, importadores de medicamentos y farmacias son enormes.

La lucha, entonces, no es porque se están violando las leyes y vulnerando sus derechos, sino porque con la aprobación por parte de la Asamblea Legislativa de dicha ley se estaría poniendo fin al “negocio del siglo”, tal como ocurre con la venta de repuestos para vehículos automotores, fertilizantes, leche en polvo, combustibles y toda clase de artículos suntuarios o productos de consumo alimenticio importados. Si esta clase de “empresarios” tuvieran un mínimo se sensibilidad, si fueran cristianos, como hipócritamente se confiesan, bajarían los precios de las medicinas sin necesidad de la aprobación de una ley.

Sin embargo, no está en la lógica del neoliberalismo, del mercantilismo, obtener ganancias módicas o conformarse con márgenes normales una vez sacados los costos de importación o producción y deducidos todos los impuestos. El capitalismo no trata de eso, sino de excluir de la vida política y económica a las masas trabajadoras, a las mayorías poblacionales. Por cierto si el diario de hoy, como lo hace usualmente cuando se trata de “sacar raja política” o “agredir” informativamente al gobierno, promoviera una encuesta o un sondeo de opinión sobre el tema de las medicinas, estamos seguros que la mayoría de salvadoreños estaría en CONTRA DE LA POSICIÓN DE LA INDUSTRIA QUIMICO-FARMACÉUTICA y a favor de que el Estado regule la importación y la producción nacional de medicinas, así como por el abaratamiento de los medicamentos.

Se dice que al interior de la Asamblea Legislativa “hay distribuidas miles de razones” por las cuales los diputados se abstienen de votar a favor de la Ley de Medicamentos. Es triste y lamentable; pero no existe fuerza legal ni recurso jurídico alguno para desmontar ese enorme negocio que continúa enriqueciendo a los laboratorios químico farmacéuticos, a los importadores y distribuidores de medicinas. El gobierno debe mantenerse en la línea de favorecer a las mayorías poblacionales y no ceder a las presiones de las mafias atrincheradas en la ANEP y en la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador.

10.11.10

Pasemos de un país folclórico a uno serio

Los más recientes datos proporcionados por las autoridades de seguridad pública indican la disminución de los homicidios, secuestros, extorsiones y asaltos. Han aumentado las violaciones y los robos a mano armada. Muchas bandas y pandillas han sido desarticuladas y sus cabecillas y secuaces capturados. Son alentadoras las estadísticas y en cierta medida reflejan el acierto de los operativos y el control de los municipios y zonas más afectadas por la delincuencia común.

En uno de los comentarios pasados expresamos que nadie en su sano juicio podría ver en la presencia del ejército en las calles, en las terminales de autobuses, en centros de producción agrícola, en escuelas e institutos públicos, una “solución nueva”. Sin embargo, la lógica parece indicar que el recurrir a métodos viejos y contraproducentes, es porque en su momento no se dio con la solución adecuada. Y hemos dicho también: a un grave problema estructural, de clara debilidad sociológica de crisis de la sociedad, no se pueden aplicar únicamente métodos y recursos policíacos.

La delincuencia en este país se ha desbordado por la falta de oportunidades a los jóvenes, por la desintegración familiar, el enorme desempleo y la casi nula capacidad de la empresa privada y del gobierno para fundar talleres de aprendizaje, escuelas técnicas y centros de formación y orientación. Los “niños de y en la calle” son una realidad desgarrante en este país, si a esa edad temprana no se les atiende con programas integrales, de seguro mañana tendremos caldo de cultivo para integrarse en las pandillas y hasta en el crimen organizado. Mucha de las pequeñas dosis de drogas circulan por esas manos, lo mismo “la pega” y el alcohol. La prostitución también despega por estos rumbos, lo decimos con base en datos recopilados y debidamente fundamentados por organismos especializados.

¿Cuál es la coordinación de las instituciones gubernamentales con las asociaciones privadas y entidades internacionales dedicadas a la protección de la niñez y la juventud? Lo preguntamos porque desde su inicio el régimen se prometió una conducta de amistosa colaboración con todas las entidades, desde la Secretaría de Inclusión Familiar, desde el ISDEMUS, y más. Cuando pocos meses después se empezaron a conocer cifras alarmantes de homicidios y masacres, cuando esos hechos que dan a las palabras su exacto valor, le hicieron ver a las altas esferas, no sólo a las autoridades de seguridad pública, la imposibilidad de lograr resultados concretos y efectivos, entonces se tomó esa decisión de enviar miles de soldados a las calles, de apresurar las promociones de policías y desechar la coordinación civil para sustituirla por la militar.

De tal suerte, nos guste o no, provocados o no, los hechos concretos se han estado produciendo en nuestro país con mucha más celeridad que las propias declaraciones. En esta vorágine, surgen los aprovechados y oportunistas, esos que “llevan agua a su molino partidista”, como denuncia el presidente Funes, al acusar a dirigentes de Arena de “echar leña al fuego”, de no contribuir a la armonía social y únicamente pensar en réditos electorales. No sólo estas circunstancias y estos puntuales problemas son los que van a plantearle al mandatario su dócil acomodo a presiones y realidades insoslayables, se viene una carestía de productos esenciales para el alimento diario de los salvadoreños, el nulo crecimiento de la economía y la necesidad de buscar fondos para cumplir con los anunciados aumentos salariales a los empleados públicos. ¿Y el aumento de los trabajadores de la empresa privada”? y ¿las medidas para combatir la especulación y el alza inmoderada de todos los productos? Por eso decimos que está dentro de la lógica de las cosas que este presidente en proceso actúe en función de los cambios urgentes en vez de aferrarse a las terquedades inútiles. Lo expresamos por esa “confianza ilimitada” dada a las cúpulas empresariales, así como la tibieza para proceder contra los mercaderes de la medicina y de los productos de la canasta básica.

Y, de pasada, en el trecho en que se adopten medidas urgentes, de sano equilibrio político y económico, iremos perdiendo nuestro perfil de país folclórico para adquirir el que muy modestamente debiera correspondernos: el de ser un país serio. Por ahora no lo somos. No es de un país serio tener tantas complicaciones en política exterior, ceder fácilmente a la presión de los monopolios internacionales, lo mismo que a las “advertencias” de las cúpulas empresariales locales. No es serio, dejarse intimidar por los mercaderes de las medicinas o por los acaparadores de granos básicos.

El gobierno y el partido político que lo llevó a la presidencia, deberían expresar conjuntamente su posición con respecto a todos estos temas, definir una política exterior coherente (desde luego, es una atribución que le corresponde al presidente de la república), lo mismo que definir políticas internas sobre la minería, la infame deforestación, el crimen organizado y las reformas todavía pendientes de Salud y Educación. El pueblo se sentiría más seguro y complacido si vieran pronunciamientos contundentes en temas estratégicos, no simplemente para “figurar en las encuestas”, sino para definir un rumbo en los próximos tres años. Seamos, pues, serios. Ni dramáticos ni folclóricos; simplemente serios. Y si, como se advierte y se anuncia, los cambios son inapelables, hagámoslos con seriedad. Dadas las condiciones del país, ¿será esto mucho pedir?

8.11.10

Los diputados del FMLN deben reflexionar

Hace unos meses decíamos que la derecha se había quedado sin ideólogos y referentes para continuar maniobrando en el campo intelectual; pero últimamente las corrientes de la izquierda también adolecen de personas para procesar las ideas y darles continuidad en el espacio y el tiempo. Esto es muy grave no sólo por la imperiosa necesidad de refrescar con planteamientos novedosos a la militancia, sino por educar políticamente a las nuevas generaciones, como generaciones de relevo para seguir con un ideario o con simples proclamas como esa de “la lucha continúa”.

La situación sin embargo es deprimente, delicada: por múltiples y coincidentes razones, expresadas y reiteradas hasta el cansancio cada vez que un político de izquierda quiere dar cátedra de su erudición y, sobre todo, de su propia importancia, es para sucumbir al halago, para “meter las extremidades” y confundir más que orientar, de regresión anti-histórica hacia el Medievo de aventuras políticas, alardes ideológicos y desgraciadamente cultivo del caos y la anarquía. Cuando el coordinador del FMLN, señor Medardo González, el “Milton Méndez” de la guerra, habla en público o en la televisión, sus mismos compañeros tiemblan, no de la emoción ni por el conjuro de miles de voces, sino por su nula coherencia, la mínima capacidad para presentar una tesis y producir un resultado.

Es lo mismo con el diputado Sigfrido Reyes: nada más que este caballero procede por ambición y una vanidad inocultable por figurar. Sus últimas declaraciones al intentar defender a los políticos derechistas de la Asamblea Legislativa, dan grima, deseos de llorar o gritar a los cuatro vientos. Pedirle al presidente del Banco Central de Reserva, Carlos Acevedo, que se retracte de lo dicho o pida disculpas a los diputados, es como exigirle al pueblo salvadoreño que no exija sus derechos o tenga paciencia mientras el Reino de los Cielos viene en su ayuda para generar empleos, combatir la delincuencia o bajar el costo de la vida. Las distintas encuestas de opinión realizadas a lo largo de los años, reflejan el desprestigio del llamado Primer Órgano del Estado, amén de los permanentes casos de corrupción, de abusos y actos reñidos con las buenas costumbres cometidos por ciertos “padres de la patria”.

Cuando hablamos de ambición y deseo de figurar, me refiero claramente a su propósito de llegar a la presidencia de la Asamblea Legislativa, luego de “un convenio” con el honorable Ciro Cruz Zepeda, de generales conocidas, para turnarse el cargo al cumplirse un año y medio al frente del Congreso. Piensa el señor Reyes, le concedemos tal privilegio, que sus declaraciones “en defensa” de la derecha legislativa, le concederá los votos y los apoyos necesarios para ocupar tal cargo. Es muy extraño porque conoce la fauna y los intereses que se procesan en las altas esferas políticas. Ya quisiéramos nosotros que toda esa energía y combatividad mostrada para acceder a la presidencia, la pusiera para defender los derechos de los consumidores o al menos para estar siempre en la palestra exigiendo la aprobación de la Ley de Medicamentos, la de Partidos Políticos o la Ley de Transparencia y Acceso a la Información.

Lo que priva en la Asamblea Legislativa es una política de sobornos (no necesariamente económicos), de acentuar la división entre las mismas Comisiones y, desde luego, una bien garantizada impunidad para todos los desmanes. Dice un adagio: mientras más agresivo, irrazonable es el líder, la paga, la subvención directa o indirecta alcanza mayores cifras y protección más efectiva. La voz del pueblo es la Voz de Dios. Y ésta dice que los partidos políticos, funcionarios de alta y mediana jerarquía, grupos y grupúsculos hierven en pugna por el soborno. Es un “secreto a voces” que los laboratorios y los importadores de medicinas están “dando millones de razones” a los señores diputados para que se opongan a toda costa a la aprobación de la Ley de Medicamentos tal como fue presentada por el Ministerio de Salud. Cuando el presidente del Banco Central de Reserva explica el fenómeno y hacen señalamientos directos, es porque diariamente asiste como observador a todo lo que acontece en el recinto legislativo, a cada una de las actuaciones de los diputados, sean estos de las derechas o de la izquierda.

Al interior de la Asamblea Legislativa pululan fuerzas oscuras; hay emisarios del pasado nefasto todavía con la consigna de apoyar lo más retardatario de este país, de contribuir con sus votos a la aprobación de leyes nefastas, como esa de impedir la declaración del patrimonio, que ciertamente es garantizar “legalmente” la evasión de impuestos. Así, poco a poco, se ha tejido y desarrollado una trama del absurdo, de la demencia, de la picaresca y de la cobardía. No hemos visto una terapéutica definida frente a este cáncer de la nación. Ante la trascendencia de los alardes de irresponsabilidad, las mayorías poblaciones piensan que también los diputados del FMLN están en franca alianza con la jauría legislativa para aprobar lo más nefasto o negar la posibilidad de buenas leyes para el desarrollo del país.

Lo triste también es que la autoridad gubernamental duda y vacila entre una actitud contemplativa aparentemente, pero que deja de serlo cuando se comprueba la actividad de ciertos funcionarios con presupuestos disponibles para convertir al Estado en “pistolero” fascista, al servicio de las oligarquías financieras y grupos confesionales. En esta grave situación del país, hay grandes intereses de por medio y no las simples y vacías declaraciones de diputados ambiciosos como lo hemos apuntado. Las mismas protestas y paros de los transportistas, no todos por supuesto, la especulación y acaparamiento de los frijoles, el alto costo de la vida, tiene un principio, una organización y un final, no verlo así es proceder con superficialidad y concederle más espacio a los políticos y empresarios conspiradores, tal como se juntan y se desarrollan al interior de esa fachada fascista conocida como Arena.

En todo este caldo, hay, efectivamente, agresiones externas, intromisión de grupos y de intereses de derecha y, paradójicamente, también de la izquierda, estos por ambición desmedida, cultivo constante del soborno, de la inmoralidad, del desprecio a toda norma legal y además, a está a faltar una decisión, una política gubernamental. No basta con reiterar que se respeta la libre expresión o la democracia, cuando se calla ante tanto abuso y se protege a los comerciantes e importadores sin escrúpulos que alegremente imponen los precios de los productos que venden, al fin y al cabo manda el “libre mercado”, así como la “competencia” es la encargada de “regular los precios”. Ya no son simples amenazas de “arderá Troya”, pues de ésta se ha pasado a la más ominosa y desquiciada realidad. Muestra de un proceso que nadie supo detener; suma de cobardías, ambiciones y pasión política, en el seno de la Asamblea Legislativa las diferentes corrientes políticas concilian entre sí, paralizan el derecho de la población a ser protegida (caso de la Ley de Medicamentos y por el otro, la aprobación de una ley para sí proteger a los millonarios), lesionan toda ley.

¿No ha llegado el momento de formular una política de rehabilitación, de limpieza en este capítulo vital para la salud presente y para el futuro de la patria? Todavía se está a tiempo, esperamos que el FMLN reflexione, que la dirigencia atienda el llamado de la población y no sólo de su militancia, los momentos electorales son importantes; pero el progreso de la nación se cumple con mucho más que votos o posiciones sectarias y verticalistas.

5.11.10

La puta política

Un escritor hondureño tiene un libro titulado La puta política donde profundiza en la realidad y en la ficción descubriendo a “personajes” vinculados a las mafias, al poder económico, a los militares y una serie de prácticas reñidas con la moral y las buenas costumbres. Un recorrido interesante sobre el pasado y el presente de esa todavía “república bananera” donde los políticos, militares y los empresarios se vinculan para cometer toda clase de fechorías como el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya Rosales y desde luego la alegre represión, los asesinatos selectivos y persecución contra líderes y bases del Frente de Resistencia Popular.

En muy contados países la política y los que la ejercen sirve para el bienestar de la colectividad y lograr el desarrollo de los pueblos, mucho menos la felicidad de los habitantes. Está concebida para favorecer intereses particulares, lograr cargos públicos y hacer carrera desde el “barril sin fondo” del Estado. El Salvador no escapa a esta triste realidad. Uno estaría tentado a pensar o decir que los surgidos de las corrientes de la izquierda son más “potables” y poseen algún grado de sensibilidad para encarnar el sentir de las mayorías poblacionales. Pero la práctica y la más cruda realidad señalan otras cosas.

Desde luego, los actos más bochornosos, censurables y perversos se producen en el espectro de la derecha, pues su misma concepción política e ideológica los lleva a defender un programa definido por los grupos de poder económico a quienes responden y al mismo modelo creado para mantener un estado de cosas, privilegios e intereses de clase. Los dirigentes de Arena, por ejemplo, no pueden “ser servidores del pueblo”, como lo expresa cínicamente su presidente Alfredo Cristiani, pues se estarían contradiciendo en su carta de principios, en sus estatutos. Es decir, no se puede servir a dos amos, ya lo dice claramente la máxima A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Servir al pueblo salvadoreño sería olvidarse de defender privilegios, de favorecer el bienestar y la felicidad de las mayorías, de olvidarse de prácticas corruptas, de no evadir impuestos y, en concreto, de permitir una democracia participativa y la construcción de un sistema social con equidad, con amor por la justicia social y pleno respeto a los derechos humanos.

Eso no sería un modelo plenamente ideal, pero se estarían dando los primeros pasos para acceder a una mejor sociedad, a la construcción de un país con oportunidades donde todos los salvadoreños pudieran acceder gratuitamente a la educación, a la salud, a un trabajo y a la vivienda. Si el capitalismo con remanentes feudales como el nuestro, no ofrece estas condiciones, los funcionarios de alta jerarquía desde el ejecutivo, pasando por el legislativo hasta el judicial, están en el deber y en la obligación de estudiar otras posibilidades y no aferrarse a un modelo que ha dado muestras de no funcionar y no responder enteramente a los requerimientos y necesidades de sus habitantes.

Sin embargo, en este país continuamos viviendo en los mismos errores, viendo pasar los veranos y los inviernos, sufriendo los embates de los fenómenos naturales, destruyendo nuestros escasos recursos naturales, socavando las reservas forestales, dando permisos de construcción de viviendas o centros comerciales en suelos erosionados o dañados por las mismas prácticas aberrantes de los constructores e instituciones gubernamentales. La ANDA, por ejemplo, repara una fuga de agua o una cañería rota, pero NUNCA deja el pavimento o el propio suelo como lo encontró. Vienen después los grandes hoyos o cárcavas como técnicamente se les llama.

Eso en el aspecto físico; pero en otra realidad, vemos como tantos políticos dejan de ser miembros de un partido para pasarse alegremente a otro; pero luego de insultar, de hacer “duros” señalamientos contra la institución a la cual pertenecieron o contra sus antiguos compañeros, regresan nuevamente “a mi casa”, porque “es aquí donde me siento a gusto”. Lo estamos viendo actualmente con el alcalde de Ahuachapán, Rafael Morán, quien luego de abandonar al partido Arena y acusarlo de mantenerse “anclado en el pasado” y de señalar a sus dirigentes de “verticalistas y autoritarios”, se afilia a otro instituto político, GANA, de reciente formación.

Sin embargo, a los pocos meses abandona a GANA y vuelve al partido Arena. No hay excusa ni explicación alguna; pero todo indica que en tan poco tiempo, la derechista Arena dejó la “prehistoria” y sus dirigentes ya no son autoritarios ni verticalistas. La puta política, como dice el escritor hondureño, ha cambiado, como el camaleón, y todo es color de rosas y se transita por el sendero de la democracia, la tolerancia y la verdad. Lo mismo ocurrió con un diputado del departamento de Ahuachapán, regresó como hijo pródigo al “hogar donde me he sentido bien” y “vengo a trabajar sin condición alguna”. Así de simple, así de fácil.

No serán los únicos casos, vendrán próximamente otros, como una crónica anunciada. Hay “miles de razones” para ejercer la función tan apreciada de tránsfugas por esta fauna política. Ustedes conocen el caso del señor Orlando Arévalo, quien inició como funcionario del partido Demócrata Cristiano; luego pasó a Arena, siguió con el PCN y en la actualidad ha formado su propio partido político; también el caso del señor Will Salgado, alcalde de San Miguel (por cierto esta ciudad merece un jefe edilicio con otras características), quien llegó a ese cargo de la mano del partido Arena, pasó luego al PCN, después al PDC y actualmente es miembro de GANA, que de seguro lo postulará para un periodo más como candidato a Alcalde. En el FMLN también han ocurrido casos similares; la ambición no tiene ideología ni colores políticos.

Si la Ley de Partidos Políticos es aprobada en ese circo de la fantasía como es la Asamblea Legislativa, de seguro se incluirán artículos donde se contemple estas prácticas aberrantes, lo mismo la obligación de los dirigentes políticos de declarar sus ingresos y de dónde provienen los dineros para financiar las campañas electorales. Como dicen los abogados “hecha la ley, hecha la trampa”; pero al menos existirá una especie de reglamento para que los políticos sin escrúpulos tengan un mayor cuidado antes de introducir las extremidades en suelo falso.


3.11.10

La incertidumbre económica

Un amigo mexicano me preguntó la semana pasada sobre el estado de la economía salvadoreña, la global y la familiar y cuáles eran las perspectivas de crecimiento para el próximo año. Me interrogó sobre la relación del gobierno con los empresarios y si ambos sectores trabajaban unidos, si colaboraban, para diseñar y ejecutar planes en beneficio de la población más necesitada. Difíciles interrogantes, pero en la medida avanzaba la conversación con el acompañamiento de pupusas y refresco de cebada, trataba de construir respuestas para facilitar la digestión y el conocimiento del profesional en ciencias económicas.

El ritmo de la productividad en la economía salvadoreña es apenas perceptible, la escasa preparación domina el medio. Se desperdicia lo poco que se tiene y cuesta caro. No se distingue entre trabajar más y producir más (no es lo mismo). En términos generales falta aún conciencia de la organización en la fuerza del trabajo, las inversiones, la técnica, la comercialización, la administración. Contamos con una planta productora muy reducida y tenemos mucha oferta de servicios, artículos ya elaborados nos inundan del exterior, sobresaliendo los fabricados en China.

Los empresarios exigen al gobierno reglas claras, seguridad jurídica y plena “libertad” para producir, no intromisión en asuntos del mercado, mucho menos imposición de más impuestos y reformas de leyes laborales y fiscales. No están dispuestos a ceder en nada y son reacios a contribuir en programas sociales para ayudar a combatir la extrema pobreza. El gobierno no puede pedirles que contribuyan con el 50% de aportes económicos, por ejemplo, para el vaso de leche diario a los escolares en las escuelas públicas, con base en un censo dónde se determine a los provenientes de las familias más vulnerables, porque comienzan a quejarse de estar teniendo fuertes pérdidas en su producción y ventas. Son reticentes a conceder aumentos al salario mínimo de los trabajadores. Muy o mínima conciencia para contribuir a la inversión social.

A muchos de ellos los hemos escuchado decir que en el país falla la mano de obra. En lo particular creo sería una injusticia atribuir a una intención del operario, del trabajador, del artesano que hace un servicio en la casa, esa falta de responsabilidad tan exasperante; la ineficacia, la rápida solución del remiendo y del “ahí se va”. Esto forma parte de una conducta no elaborada conscientemente, reflejo de una larga, antigua situación general donde predomina la improvisación, la poca capacitación y el afán de aprovechar “lo que venga”, “lo que caiga”, porque también existe, al mismo tiempo, una seria desocupación que provoca una fuerte lucha en el mercado de trabajo, donde no es siempre la aptitud lo que gana.

Mi amigo estaba incrédulo, como buen economista sacó una libreta y hacía apuntes, reside en Chiapas y exporta aguacates hacia nuestro país. También lienzos, papel, tintas, pinceles, acrílicos, óleo y acuarela para pintores. ¿Cuándo ocurre una tragedia en este país digamos terremotos o inundaciones cuál es el aporte de los grandes empresarios?, me preguntó.

En lo particular he conocido el caso de algunos de ellos que envían ropa, comida, colchonetas, medicinas y agua a las zonas afectadas; las cúpulas empresariales hacen mucha propaganda sobre “ayudas solidarias”; pero es mínimo y escasamente para unas cuantas familias. La mayor cuota procede del gobierno y también de la ayuda internacional. Hemos conocido casos en otros países, como Argentina, Chile y México donde hay generosa respuesta y acción solidaria para socorrer a miles de damnificados, no con sobras o mínimas cuotas alimenticias únicamente para “salir en las fotografías” y pasar como magnánimos o ilustres ciudadanos al servicio de su pueblo, sino por ese compromiso de sentirse parte de su nación, de mostrar el lado humano, aspecto tan menospreciado por las rancias oligarquías de muchos países de América Latina.

En El Salvador hace unos meses las cúpulas empresariales presentaron un plan de flexibilidad laboral el cual fue rechazado por los sindicatos por considerar que en el fondo se pretendía eludir ciertas conquistas sociales, sobre todo el derecho a la jubilación, los días de descanso y otras prestaciones. Se llegó a considerar inclusive que tal medida no llevaría a producir más por medio de una mayor productividad. En este país hace falta capacitación y seguridad laboral, oportunidades de estudio para los hijos de los trabajadores, dignificación al trabajo de las mujeres, así como respeto a su condición de madre, pues cuando están embarazadas no se concede el tiempo estipulado por las leyes para su maternidad ni su recuperación posterior.

Con el nuevo gobierno se esperaban mayores avances en materia laboral, lo mismo en la educación, en salud, en materia agraria, en seguridad ciudadana, en programas masivos de vivienda popular; pero un tanto por el descalabro económico en que los anteriores regímenes dejaron al Estado, como por la misma crisis financiera internacional, se han retrasado mucho o se ha avanzado muy poco, al grado que en ciertas zonas se han abandonado los proyectos. Como dice un adagio “mucho ruido pero pocas nueces”. El gobierno del FMLN está en la obligación de promover muchas obras en beneficio de la población más vulnerable, sobre todo cuando el mismo mandatario dijo en su discurso de toma de posesión que “no tenemos derecho a equivocarnos” y también “gobernaremos con opción por los pobres”, siguiendo “el legado de nuestro pastor monseñor Oscar Arnulfo Romero”.

En síntesis, querido amigo, no hemos avanzado mucho en materia de inversión y productividad, el crecimiento económico para este año, según los cálculos de economistas, será de menos 1; los funcionarios del Banco Central de Reserva se han mostrado optimistas y afirman que será de más uno. Es muy complicado porque las remesas provenientes de Estados Unidos no han aumentado mucho, las exportaciones siguen a la baja y no hemos contado con una fuerte y sostenida inversión extranjera. Es más se ha reducido el empleo en muchos centros de trabajo y otras empresas anuncian recortes de personal para el año entrante. Por un lado influye la crisis económica mundial y, por el otro, los grandes empresarios salvadoreños responden mucho a los llamados y las campañas desestabilizadoras contra el gobierno promovidas por el partido Arena.

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