5.1.11

Dirigir y orientar con alientos nuevos

Finalizó el 2010 con más pena que gloria. El decreto aprobado por la Asamblea Legislativa para viabilizar las candidaturas no partidarias, independientes le llaman algunos, fue vista por diversos observadores como un paso penoso, pero obligado, para “permitir” la inscripción de “muchos” ciudadanos en el Tribunal Supremo Electoral, más allá de ello diría para entorpecer un pleno derecho y garantizar la dictadura de partidos políticos totalmente desprestigiados y repudiados por la población.

Si así fuere, se trata de un honor discutible, pero sin duda excepcional. El país no recuerda acto similar, la comedia y la tragedia puesta en escena por diputados sin escrúpulos, desde la época de los madrugones y de la imposición del Poder Ejecutivo sobre los otros Órganos del Estado, algo normal en los nefastos 20 años en el ejercicio del poder del partido Arena y en la oprobiosa dictadura militar bien con el Pro Patria, con el PRUD o con el PCN. Es verdad que en el caso presente no se trata de una reforma constitucional, ni se hiere de muerte la incipiente democracia, pero se hace burla de una disposición legal y constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Y desde luego, se niega por sucias maniobras legislativas el tránsito de los ciudadanos hacia puestos de elección popular.

Es posible señalar que el caso referido representa a juicio de los diputados de Arena y del FMLN, muestras del cambio de nuestro estilo político. Ello se desprende de las reiteradas declaraciones de doña Norma Guevara, cómodamente viviendo dentro del presupuesto de la nación a partir de la firma del Acuerdo de Paz, bien en la Asamblea Legislativa o en el Concejo Municipal de San Salvador. Lamentable porque de manera injusta se restan posibilidades de acceder a esos puestos a otros militantes de reconocida solvencia moral y capacidad profesional. Y así podíamos señalar otros nombres y citar ejemplos de canibalismo político y oportunismo excesivo. El lenguaje, las ideas, las promesas, la técnica del arribismo y hasta de la propaganda, son los mismos usados hasta ayer, por los astutos, vacíos políticos del pasado. El verdadero “cambio” debía principiar, suponemos, por un análisis mucho más científico, preciso, de la problemática nacional y hasta de la región, y por el trazo de soluciones nuevas, actuales, diferentes. Ser políticamente joven no es llegar al poder o a los puestos de dirección temprano -- para eso basta la voluntad de los poderosos-- sino llevar al poder el aliento de los tiempos nuevos.

El FMLN ha perdido mucho aliento y olvida con facilidad los caminos revolucionarios recorridos. Las alianzas con “cualquier fuerza política partidaria”, no responden a los principios establecidos en sus estatutos. Si bien tras el fin del conflicto armado se “legalizó” para participar como partido político en el juego electoral, ello no quiere decir aceptar de manera irreflexiva todas las “invitaciones” para llegar a acuerdos o participar en alianzas nada transparentes con partidos de oscura trayectoria. Es como dar aplausos, abrazos u ovaciones a un adversario político arrepentido y que como alcohólico anónimo cuenta todas sus desgracias y no sólo pide el perdón o la absolución de sus pecados, sino la admisión con plenos derechos en la estructura partidaria.

Cuando el jefe de Estado expresa ideas que a muchos parecen desconcertantes, quizá éstas encuentren su interpretación y motivaciones, en la necesidad política de escuchar voces de disensión o de protesta que aclaren las interrogaciones populares. Si, por ejemplo, habla a “su partido”, es decir la base popular que lo llevó a la presidencia, y afirma que sus funcionarios tienen prohibido hacer proselitismo o utilizar los recursos del Estado para favorecer a determinado candidato o que en este país están descartados los golpes militares o que no habrá nunca más dictaduras porque existe ya en los salvadoreños una creciente tendencia al análisis y la inconformidad, no pueden referirse esas palabras a la posibilidad de que fuerzas oscuras se levanten en la nación, como repetición de aquellas que azotaron en días aciagos a la república. Para no ir muy lejos los cruentos periodos del PCN, porque obviamente esas formas de poder autoritario no serían ya tolerables. Son palabras justas porque ciertamente no es honesto usar recursos y fondos del Estado para promover o apoyar candidaturas, mucho menos “hacer tiempo” en “horas no laborales”, como solía decir el bachiller Saca, para hacer proselitismo.

Tal vez indirectamente se busque para evitarlas el estudio de otro tipo de “dictaduras” -- las únicas posibles en nuestro país y en nuestros días-- aquellas que algunos tratadistas han llamado dictaduras constitucionales, que aparecen cuando existe un vacío de opinión y languidece la actividad política o cuando una situación extremadamente grave impulsa a la adopción de normas excepcionales. Del mismo modo cuando se habla, como tan repetidamente acaece, de la necesidad de un “nacionalismo” en los campos de la economía, la cultura o la política, se trata de hallar, sin duda, una definición estricta para estos conceptos, porque nada es más peligroso según lo demuestra la historia de las ideas políticas, que el manejo impreciso o demagógico del término “nacionalismo”. “Soy arenero y nacionalista hasta la cacha”, exclamaba Juan Doménech, cuando era presidente del Coena. Lo mismo decía el fundador de Arena y de los Escuadrones de la Muerte, Roberto D´Aubuisson.

Este año preelectoral es un tiempo cronológico demasiado importante para el FMLN, periodo para la reflexión, la auto crítica y el necesario análisis de errores y aciertos. Debe profundizarse en el campo ideológico y retomar los principios revolucionarios, pues no basta participar en eventos electorales, sino mantener un permanente acercamiento con la población para organizarla y mantenerla en constante accionar en otros campos. Los jóvenes, por supuesto, deben tener o lograr una visión clara del mundo actual y de nuestra realidad política, social y económica. Todas son, según creo, incitaciones para una reconsideración de nuestros problemas y un angustioso llamado a la crítica política, sin la cual no es posible la vida de gobiernos democráticos. Pero todo hasta el día de hoy, ha caído en la indiferencia y el silencio cómplice. Los dirigentes aparentemente han perdido la capacidad de provocar respuestas aun en sus propias filas. El pesado organismo político que lo sustenta, no reacciona. El ideal de cambio propuesto, de transformación bajo lineamientos burgueses, no atrae ni apasiona, ni a los jóvenes miembros del régimen. En sus declaraciones y discursos, lamentablemente, los hombres y mujeres al frente del FMLN no postulan ideas originales. No ofrecen nada extraordinario. Aspiran a ser, simplemente, funcionarios. Desean seguir dando vueltas a la vieja noria seca y nada más. El político tiene la edad de sus ideas, de sus impulsos, de sus inconformidades, de sus ambiciones, ¿qué edad tienen nuestros rejuvenecidos dirigentes políticos?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El compas de espera acabó, y a los "esperones" como vos, les deseamos paciencia, banquito para sentarse y larga vida....jejeje!

Anónimo dijo...

Es increible que todavia existan personas que tienen fe en que el fmln tiene la capacidad de 'retomar los principios revolucionarios' cuando en la practica han demostrado ser mas derechistas que arena!! Estoy segura que la juventud es mas realista y tiene una vision clara de lo que en realidad tiene que hacer y eso es no seguir apoyando a ese partido electorero que lo que menos tiene es de revolucionario igual que los que los siguen apoyando...

Anónimo dijo...

leggere l'intero blog, pretty good

Translate