Muchos podrán no estar de acuerdo con este análisis, pero los hechos y las cifras respaldan nuestra tesis. Hace muchos años lo anticipó y lo explicó científicamente Carlos Marx. El derrumbe del sistema financiero mundial es claramente el anunció de la agonía del imperio.
La recesión, los graves problemas económicos, el desempleo y la depresión de los Estados Unidos no comenzó hace cinco años, se inició en 1965, es decir en la segunda mitad de la década de los sesenta. Los indicadores y las cifras de esa fecha así lo indican.
1. Las exportaciones, la importación y la producción a gran escala, así como la capacidad competitiva de USA empezó a reducirse desde 1965 en relación a países europeos y el Japón. Las cifras expresan una verdad irrefutable: el costo de la mano de obra por unidad producida aumentó de 14.5% en los Estados Unidos, mientras en otros países disminuía, especialmente en Francia y Alemania.
2.El Banco Central, la Reserva Federal, indica que de 1964 a 1969 las importaciones norteamericanas aumentaron de 80% y las exportaciones solamente de 30% provocando a mediados de 1969, por primera vez en la historia de los EU, un déficit en su balanza comercial.
3. En 1968 el costo de la vida superó el récord de 1951. Actualmente es superior.
4. En septiembre de 1969 el desempleo tuvo su alza más fuerte desde 1960, año de receso. En el presente el desempleo supera el 10%. En Detroit las grandes fábricas de automóviles han despedido a miles de empleados.
5. El desplome financiero mundial, situación no aceptada por los mismos capitalistas, puesto que sería tanto como aceptar lo inviable del sistema, ha provocado que la economía mundial en su conjunto entrara también en una fase de contracción; sólo los datos de la Organización Mundial del Comercio señalan que el producto bruto global de los países industrializados, que entre 1950.1968 había crecido a un ritmo promedio de 5%, sólo creció un 3% en los últimos años.
Como hemos señalado a pesar de los fríos números, de las mismas estadísticas manejadas por los organismos financieros mundiales, la mayor parte de los apologistas del sistema capitalista, los economistas y los sociólogos latinoamericanos sólo han aceptado la existencia de la depresión hasta hace unos cuatro años, cuando en Estados Unidos el gobierno tuvo que asistir económicamente a los bancos y a la industria del automóvil, básicamente. La baja popularidad del presidente Obama debe buscarse en esos antecedentes, puesto que los millones de habitantes reclaman que sus impuestos sirvieron para mantener a flote al sistema financiero y a grandes industrias.
A pesar de la grave recesión y el fracaso total del modelo neoliberal y hasta del mismo consenso de Washington, en la mayoría de congresos muy poco se habla sobre el tema y se ignoran a propósito las causas de la depresión. La razón de esta actitud se halla, en lo fundamental, en un intenso prejuicio ideológico generado a través de los largos años en que la teoría keynesiana conservó el rango de una teoría dominante.
En términos prácticos el postulado esencial de la teoría keynesiana es el siguiente: después de la depresión de 1930 en los Estados Unidos el capitalismo ha aprendido a controlar sus ciclos económicos y a neutralizar sus efectos, es decir, ha dejado de comportarse cíclicamente para siempre, ha entrado en una eterna fase post cíclica. Este postulado se convirtió en la base de toda una serie de interpretaciones erróneas sobre el sistema capitalista mundial y, en consecuencia, de interpretaciones erróneas sobre la realidad latinoamericana. El Banco Mundial y el Banco Financiero Mundial al recomendar la disminución de la inversión social, el aumento de los impuestos y la reducción de la burocracia estatal, han llevado por caminos totalmente equivocados a los países del nuevo Continente.
El Diccionario Filosófico ya lo señala claramente en la lógica de las relaciones, en todo caso no está demás que las interpretaciones erróneas sobre el sistema capitalista mundial pueden resumirse en la tesis siguiente: el capital norteamericano se internacionaliza cada vez más, invade todos los poros de las economías nacionales y las convierte en sus apéndices. Conclusión: los Estados Unidos tienden a incrementar y a consolidar su hegemonía sobre el sistema capitalista mundial. No es antojadizo su intromisión en la grave crisis social y política actual de varios países de la cultura árabe, tampoco su disputa por el mercado mundial con China.
A su vez, las interpretaciones erróneas sobre América Latina que se derivan de la tesis anterior pueden sintetizarse así: la creciente penetración del capitalismo norteamericano en América Latina (Simón Bolívar lo anticipó) está eliminando las posibilidades económicas de un desarrollo del capitalismo nacional. El incremento de la hegemonía mundial de USA se manifiesta en esta región en la progresiva eliminación de las posibilidades políticas de un desarrollo del Estado nacional, en un control cada vez más intenso sobre las clases dominantes y en una represión creciente sobre las clases dominadas. Conclusión: los países latinoamericanos tienden a la eliminación progresiva de toda posibilidad democrática y nacional. Los ejemplos de Venezuela, Ecuador y Bolivia son enaltecedores. Por eso el odio de los halcones de Washington y las constantes maniobras y ataques contra los gobiernos progresistas y revolucionarios de esos países.
La recesión de los Estados Unidos no finalizará tan pronto: sus propias contradicciones así lo determinan. Los economistas y estudiosos del marxismo señalan que la depresión vino a recordar que las extrapolaciones lineales de las fases de prosperidad son contradichas por el advenimiento de las fases de depresión, y que la extrapolación lineal en este periodo tratado era el efecto ideológico de la dominación de la teoría del capitalismo sin ciclos, del capitalismo “post-cíclico”, del capitalismo en eterno progreso y expansión lineales. La depresión ha venido a demostrar una vez más que la única prospectiva válida en historia es aquella que se funda en el comportamiento cíclico de los procesos sociales.
1. Las exportaciones, la importación y la producción a gran escala, así como la capacidad competitiva de USA empezó a reducirse desde 1965 en relación a países europeos y el Japón. Las cifras expresan una verdad irrefutable: el costo de la mano de obra por unidad producida aumentó de 14.5% en los Estados Unidos, mientras en otros países disminuía, especialmente en Francia y Alemania.
2.El Banco Central, la Reserva Federal, indica que de 1964 a 1969 las importaciones norteamericanas aumentaron de 80% y las exportaciones solamente de 30% provocando a mediados de 1969, por primera vez en la historia de los EU, un déficit en su balanza comercial.
3. En 1968 el costo de la vida superó el récord de 1951. Actualmente es superior.
4. En septiembre de 1969 el desempleo tuvo su alza más fuerte desde 1960, año de receso. En el presente el desempleo supera el 10%. En Detroit las grandes fábricas de automóviles han despedido a miles de empleados.
5. El desplome financiero mundial, situación no aceptada por los mismos capitalistas, puesto que sería tanto como aceptar lo inviable del sistema, ha provocado que la economía mundial en su conjunto entrara también en una fase de contracción; sólo los datos de la Organización Mundial del Comercio señalan que el producto bruto global de los países industrializados, que entre 1950.1968 había crecido a un ritmo promedio de 5%, sólo creció un 3% en los últimos años.
Como hemos señalado a pesar de los fríos números, de las mismas estadísticas manejadas por los organismos financieros mundiales, la mayor parte de los apologistas del sistema capitalista, los economistas y los sociólogos latinoamericanos sólo han aceptado la existencia de la depresión hasta hace unos cuatro años, cuando en Estados Unidos el gobierno tuvo que asistir económicamente a los bancos y a la industria del automóvil, básicamente. La baja popularidad del presidente Obama debe buscarse en esos antecedentes, puesto que los millones de habitantes reclaman que sus impuestos sirvieron para mantener a flote al sistema financiero y a grandes industrias.
A pesar de la grave recesión y el fracaso total del modelo neoliberal y hasta del mismo consenso de Washington, en la mayoría de congresos muy poco se habla sobre el tema y se ignoran a propósito las causas de la depresión. La razón de esta actitud se halla, en lo fundamental, en un intenso prejuicio ideológico generado a través de los largos años en que la teoría keynesiana conservó el rango de una teoría dominante.
En términos prácticos el postulado esencial de la teoría keynesiana es el siguiente: después de la depresión de 1930 en los Estados Unidos el capitalismo ha aprendido a controlar sus ciclos económicos y a neutralizar sus efectos, es decir, ha dejado de comportarse cíclicamente para siempre, ha entrado en una eterna fase post cíclica. Este postulado se convirtió en la base de toda una serie de interpretaciones erróneas sobre el sistema capitalista mundial y, en consecuencia, de interpretaciones erróneas sobre la realidad latinoamericana. El Banco Mundial y el Banco Financiero Mundial al recomendar la disminución de la inversión social, el aumento de los impuestos y la reducción de la burocracia estatal, han llevado por caminos totalmente equivocados a los países del nuevo Continente.
El Diccionario Filosófico ya lo señala claramente en la lógica de las relaciones, en todo caso no está demás que las interpretaciones erróneas sobre el sistema capitalista mundial pueden resumirse en la tesis siguiente: el capital norteamericano se internacionaliza cada vez más, invade todos los poros de las economías nacionales y las convierte en sus apéndices. Conclusión: los Estados Unidos tienden a incrementar y a consolidar su hegemonía sobre el sistema capitalista mundial. No es antojadizo su intromisión en la grave crisis social y política actual de varios países de la cultura árabe, tampoco su disputa por el mercado mundial con China.
A su vez, las interpretaciones erróneas sobre América Latina que se derivan de la tesis anterior pueden sintetizarse así: la creciente penetración del capitalismo norteamericano en América Latina (Simón Bolívar lo anticipó) está eliminando las posibilidades económicas de un desarrollo del capitalismo nacional. El incremento de la hegemonía mundial de USA se manifiesta en esta región en la progresiva eliminación de las posibilidades políticas de un desarrollo del Estado nacional, en un control cada vez más intenso sobre las clases dominantes y en una represión creciente sobre las clases dominadas. Conclusión: los países latinoamericanos tienden a la eliminación progresiva de toda posibilidad democrática y nacional. Los ejemplos de Venezuela, Ecuador y Bolivia son enaltecedores. Por eso el odio de los halcones de Washington y las constantes maniobras y ataques contra los gobiernos progresistas y revolucionarios de esos países.
La recesión de los Estados Unidos no finalizará tan pronto: sus propias contradicciones así lo determinan. Los economistas y estudiosos del marxismo señalan que la depresión vino a recordar que las extrapolaciones lineales de las fases de prosperidad son contradichas por el advenimiento de las fases de depresión, y que la extrapolación lineal en este periodo tratado era el efecto ideológico de la dominación de la teoría del capitalismo sin ciclos, del capitalismo “post-cíclico”, del capitalismo en eterno progreso y expansión lineales. La depresión ha venido a demostrar una vez más que la única prospectiva válida en historia es aquella que se funda en el comportamiento cíclico de los procesos sociales.





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