11.2.11

Las promesas incumplidas de Quijano

Las percepciones de los capitalinos, las encuestas de opinión dicen sí, tiene grandes probabilidades de triunfar en las elecciones del próximo año y reelegirse para un nuevo periodo. Me refiero al alcalde de San Salvador, Norman Quijano. Con toda su prepotencia y sus promesas incumplidas (metro bus, bóvedas y construcción de tiendas populares, más cámaras de vigilancia en lugares públicos para controlar la delincuencia) puede continuar con sus interminables discursos demagógicos y su enfermizo odio contra los vendedores ambulantes.

No es la pasión lo que me hace decir esto (a pesar de suscitarme el señor Quijano toda mi capacidad de antipatía, no mucha por cierto). Es, simplemente, el examen de su carrera política, de sus años como diputado en la Asamblea Legislativa, sus expresiones peyorativas contra sus rivales (no sus enemigos) y su odio contra el pueblo cubano, a pesar de conocer de la cordialidad de sus habitantes y de la simpatía y belleza de sus mujeres.

Veamos…

Durante los años en la Asamblea Legislativa no propuso ninguna ley, ni creó nada, se limitó a criticar a sus “rivales” políticos y fue el encargado de coordinar la sucia campaña contra la alcaldesa Violeta Menjivar. Desde asesorar al sindicato de empleados municipales contrarios a la funcionaria, hasta nunca apartar el dedo de los problemas de la ciudad, supuestamente nunca resueltos por las autoridades edilicias. El FMLN también fue el centro medular de sus constantes arremetidas. ¿Será este el papel de los políticos de oposición? Como la pasión sin educación conduce al fanatismo, podemos ubicar al señor Quijano y otros altos dirigentes de Arena en este triste escenario.

En el año y medio al frente de la alcaldía de San Salvador, tampoco ha hecho nada relevante, nada creador, que pueda permitir verlo como un hombre de Estado o un excelente administrador. Ha sido, eso sí, hábil en preparar su reelección, lo único visible en el firmamento. Estos 18 meses han sido dedicados al maquillaje, a pintar plazas y decorar parques, a promover ventas de comida y artesanías, figurar en las primeras planas de la prensa amarillista, a presentarse como “el salvador de la ciudad”, sobre todo de los “vulgares vendedores”, tal el calificativo utilizado en las sesiones privadas del Concejo Municipal. ¿Dónde están las grandes obras? Dónde los novedosos proyectos o iniciativas para prevenir las inundaciones y deslaves en zonas críticas?

Los capitalinos, al igual que las mayorías poblacionales, entienden que la situación económica del país se ha complicado a tal extremo de reunirse tres crisis a un mismo tiempo: la crisis de trabajo, con desempleo, la inflación y el descenso del valor del dólar. En términos generales la balanza de pagos es deficitaria, aquí como en Estados Unidos, de donde depende nuestra moneda. Cuando a las personas se les ataca simplemente por vender se atenta contra muchas cosas: el señor Quijano cargará por siempre con esa infame medida de desalojar a los vendedores en tiempos cercanos a la época navideña, precisamente cuando aprovechan los más humildes para lograr algunas ganancias.

El señor Quijano, antes de ser alcalde viajó a muchas ciudades del mundo para conocer las experiencias municipales. Aprendió como hacen los limeños para superar el déficit de agua; cómo han hecho las autoridades municipales en Quito y Guayaquil para ordenar las ventas ambulantes y estacionarias; vio el sistema articulado de buses en Bogotá y en Guatemala. ¿Era necesario realizar esas visitas antes y también ahora como el principal funcionario edilicio para no aplicar nada en la ciudad ahora administrada? Todo eso lo hizo de cara a las elecciones municipales y desde luego en el presente para despertar y confirmar la gracia de los sueños. De cara a esa realidad conocida creó nuevas dependencias y puso a profesionales para dirigirlas. Aumentó la burocracia y el presupuesto ¿cuál ha sido la ganancia de los capitalinos? El ornato siempre es bueno; pero es una labor cotidiana de cualquier alcaldía, no necesita mayor esfuerzo ni mucho menos gastos onerosos. Distinto fuera si trabajara coordinadamente con el Ejecutivo para ordenar el transporte urbano y vehicular y la construcción de anillos periféricos y ejes viales. Entonces estaríamos hablando de auténticas obras y de haber aprendido de los costosos viajes a tantas capitales de América Latina y Europa.

En corto tiempo también esperamos las auditorias de la Corte de Cuentas para conocer cómo se están manejando los impuestos y las tasas municipales. Hasta hoy no se conoce de escándalos de corrupción; pero como la gallina aunque le corten el pico…No estamos inventando nada, hay expedientes donde consta de prevalecerse del cargo de diputado para fines ajenos a su función como servidor público. Esas acusaciones no se han desvanecido. Me dirán que en su momento la Corte de Cuentas le entregó el finiquito para postularse como candidato a alcalde de San Salvador. Eso es irrelevante, pues al frente de esa institución está un señor puesto por los mismos areneros. Por cierto ya lleva más de 20 años en ese puesto, verdadero coto de caza del PCN.

En fin, todas las grandes promesas hechas por el señor Quijano en su campaña electoral, se han desvanecido. No ha cumplido ni una sola. Prometió poner ley y orden y, como dicho está, se ha limitado a perseguir y garrotear a los vendedores ambulantes. Prometió austeridad y transparencia en las arcas municipales, y hemos visto nada más muchos despidos por razones partidarias y contratación de “técnicos” en dependencias nuevas. Ahora existe desequilibrio y déficit en la municipalidad, igual o mayor al encontrado al recibir la vara edilicia. Prometió seguridad en los parques y plazas públicas, por cierto atribuyéndose funciones que no le corresponden, y en el presente han aumentado los rateros y los asaltos a mano armada en todos esos lugares. La municipalidad está ahora más polarizada que nunca antes.

Se diría que con estos antecedentes, el señor Quijano no debería ser reelegido. No lo sería si en política sólo influyeran la información de los capitalinos y la razón. Pero hay otros factores. Uno de ellos es el dinero. Los grandes comerciantes y la burguesía lo apoyan, porque piensan en él como posible candidato a la presidencia de la república en 2014. El partido Arena se desquebrajó; pero sus patrocinadores y fundadores no tienen otro árbol para luchar contra la izquierda. Existe una especie de lucha no tan oculta entre el Ejecutivo (gobierno del FMLN, dice la campaña mediática) y la administración municipal. De este “enfrentamiento” creado por los publicistas y asesores de Arena, surgirán muchas cosas: candidatos, rivales, oportunidades, probabilidades y también excusas. Por ahora tienen la oportunidad de estar más expuestos a la opinión pública por el control y dominio de los medios de difusión. En un país como éste, es una enorme ventaja. No se debe olvidar con todo, que el señor Quijano es un mal perdedor. Si comienza a perder puntos en las encuestas, puede cometer errores, porque se descontrola fácilmente. Y estos errores pueden costarle una anunciada reelección.

Yo diría que, todo sumado y restado, el señor Quijano tiene el 45% de probabilidades de vencer. Ni un punto más.


1 comentarios:

Anónimo dijo...

Este Sr. solo tiene boca y a los medios de comunicación de derecha a su servicio, no hay día que en TC eces, salga fumigando un par de casas y la noticia dice que fue todo un barrio, que hizó una campaña de limpieza que abarco una cuadra pero en la noticia fue a nivel metropolitano, como ciudadanos debemos exijirle que cumpla sus promesas de campaña. Es bien sabido que toda la podredumbre que se saco del ejecutivo, este dis que señor los ha contratado con jugosos salarios.

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