3.3.11

No es falta de cupo, es falta de cacumen


Con tristeza observo como mi Alma Mater la transgreden un grupo de cipotes haraganes y que a simple vista se nota que el “coco” no les da o que llegaron tarde a la repartición de cacumen.

La historia de la Universidad Nacional está tintada de heroísmo, esfuerzo, reivindicación de la justicia, de olor a pueblo, de tenacidad, de bolsillos sin pisto, pero sobre todo, de mucho cerebro y de pestañas quemadas. No hay que perder de vista esto último, no es un circo, es un centro de formación y de construcción de presentes y futuros.


Si no te das compatriota la oportunidad de observar este fenómeno con detenimiento y mente abierta, puedes irte en la “chicaguita” y pensar que estos cipotes y cipotas luchan por acceder a una educación universal en el ámbito universitario. Pero déjame decirte que no es así, nada que ver compatriota, nada que ver.


Me van a disculpar, pero no todos vamos a tener cabida en el ámbito académico e intelectual, algunos traeremos para el “business”, otros traerán actitudes para la vagancia, otros para los chanchullos y algunos otros, mezclan estos tres y se hacen políticos.


No podemos pretender que todos en un país sean profesionistas, ni en la isla de Cuba se logra eso. Ten en consideración que no todos somos iguales y que las sociedades y principalmente los pueblos, requieren de diversidad, bueno, si hasta los mañosos son necesarios, y si no, para qué servirían los policías.


En resumidas cuentas compatriota, nos debe caer el veinte que si vamos a prepararnos tecnológicamente de cara al futuro, debemos seleccionar a los mejores, a los cerebros, a los más aptos, a los que se les hará fácil la asimilación de las cosas novedosas y que le darán un “plus” a este país. No podemos seguir desperdiciando esfuerzos en batallas perdidas, no se puede.


Pero imaginemos por un segundo y de forma hipotética, que el estado salvadoreño tiene recursos ilimitados y puede albergar en mi Alma Mater a cualquier estudiante que quiere labrarse un futuro y que además, tiene cabida para todos los “chinchulines” pseudo revolucionarios que también cohabitan y desfilan por aquellas instalaciones históricas.


Hasta esta fecha y tengo un chingo de abriles encima, no conozco de un chinchulín de estos, que corone un esfuerzo universitario, pero que adicionalmente a eso, pueda encontrar cabida en el ámbito laboral.


Y se preguntarán el por qué de este razonamiento, pues es bien “chiche” compatriota, papita como dicen por mi tierra. Ninguno de estos llega a mi Alma Mater con la intención real de prepararse, ninguno de ellos tiene las bases o el deseo para que la teoría filosófica, económica o científica les cale y les cambie su manera de ver la vida y de enfrentarse a ella. La única educación o preparación a la que acceden es a la del resentimiento gratuito.


Mediante un colega tuve acceso a información de las notas de estos que fueron rechazados y da pena que exijan su ingreso. Replanteando lo dicho, cómo nos puede plantar cara y al mismo tiempo, pedir una oportunidad con notas muy por debajo del cinco.


Darles un espacio es gastar pólvora en zope, si vamos a realizar un esfuerzo enfoquémonos en los que quieren prepararse y no en aquellos que solo tienen el deseo de joder.


Kvernicola

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