24.3.11

No ladran al tanteo, saben mucho

El arribo del presidente Obama a nuestro país es una visita a su delegado para Centro América y se produce cuando el Jefe del Ejecutivo recién “sale” de amenazas veladas y ataques mediáticos contra algunas medidas económicas anunciadas pero nunca materializadas. Reacciones negativas, de clarísima advertencia y amenaza. El recién clausurado Congreso de la ANEP nada más sirvió para “limar asperezas”, para una “tregua parcial”, en tanto se recibe calurosamente al mandatario norteamericano y logran migajas de los convenios y las supuestas ayudas “para la reactivación económica”.

El diario de hoy, conocido como vocero de Arena, continúa soltando sus andanadas. Sigue afirmando que “los nuevos impuestos” (¿?) pueden matar a la gallina de los huevos de oro. Esta aberración es sólo aparente: cuando se considera que los mínimos impuestos y las subvenciones no impiden que la tal gallina siga empollando y entre en agonía, su muerte eventual perjudica, no al país que busca rescatar su riqueza sino al que desde largos años la ha saqueado y colocado en bancos extranjeros. ¿Es así señores de las cúpulas empresariales o estamos equivocados?

¿Cómo es posible, entonces, que a pesar de las reiteraciones del presidente, en el sentido de que no habrá nuevos impuestos le envíen a su gobierno tan feroces amenazas. Por extraño que le parezca a unos cuantos, no es nada difícil que estas escandalizadas reacciones sean la consecuencia de informaciones que nosotros desconocemos. No tenemos porque estar enterados de todo, pues aquí el juego perverso de siempre ha sido escamotear o esconder las actuaciones del gobierno y también las supuestas inversiones, licitaciones amañadas y contratos del sector privado.

Con las declaraciones del presidente Funes en el congreso de la ANEP, ENADE 2011, entendemos que esa “tregua solicitada” para mientras termina la visita del “jefe mayor”, tiene además otras explicaciones. Una de ellas sería que el mandatario ha percibido a que a nuestro “incipiente” desarrollo económico le falta algo; y que ese algo es un poco o mucho de justicia social. Lo cual implicaría, además, que siente repugnancia a tomar el camino más grato para cierto tipo de inversionistas extranjeros, como esos colgando del brazo del señor Obama: el de la mano dura. El que, en gracia al desarrollo económico injusto, mediatiza obreros en sindicatos peleles y reprime con “métodos sofisticados” cualquier brote de legítima protesta.

Objetivamente, decíamos al principio, nadie puede demostrar que el actual gobierno haya lesionado de alguna manera intereses particulares y mucho menos las supuestas inversiones de los monopolios extranjeros, principalmente los norteamericanos. De tal manera, podría parecerle al señor Obama y a los hombres de negocio de su país, que el de Mauricio Funes es un gobierno con el que “se puede tratar”. Y, sin embargo…

Es bien sabido que al imperialismo le preocupan los acontecimientos mucho antes de que se conviertan en hechos consumados. Lo recordamos muy bien con el caso chileno: cuando los votantes regresaron a sus hogares después de votar por Salvador Allende, la CIA comenzó a desarrollar su “programa”. No ocurrirá lo mismo con nosotros; pero tengamos presente el ejemplo de Honduras: el presidente Manuel Zelaya cerró tratos con el gobierno de Venezuela y se adhirió al ALBA. Suficientes motivos para la asonada militar y su separación del gobierno. Si por ejemplo, al jefe del Ejecutivo se le ocurriera condenar el incalificable ataque contra el pueblo de Libia o terminara el convenio del establecimiento de la base militar de Comalapa, serían motivos de alarma para quienes consideran que los “derechos” del imperialismo son violados por cualquier actitud de sano nacionalismo e independencia. Es una simple utopía, una visión de un aventurero en el crepúsculo del sueño.

Los temas por tratar ya han sido anunciados: la emigración de salvadoreños, la expulsión de otros miles por “indocumentados” o supuestamente cometer delitos; las relaciones comerciales y la balanza de pagos; la doctrina de la seguridad nacional, el crimen organizado y la estabilidad política y económica de la región. ¿Cómo entra la empresa privada en tales arreglos? Tendrán sus reuniones con los hombres de negocio norteamericanos y la oportunidad de estrechar la mano del mandatario norteamericano en la cena-agasajo ofrecida por su colega salvadoreño. Al final emitirán sus declaraciones y en entrevistas por la televisión elogiarán la gira y los convenios firmados. Nada más una pausa, luego reanudarán sus ataques y sus campañas mediáticas. Al fin estamos en un año preelectoral y la agenda trazada por el partido Arena incluye al sector privado.

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