No debemos caer en el derrotismo compatriota y siempre debemos procurar revertir las adversidades y convertirlas en oportunidades.
Además de quejarnos, sería interesante que como pueblo aportáramos con ideas y soluciones. Si vemos derroche y excesos en el primer órgano del estado, busquemos formas novedosas e ingeniosas que promueven el ahorro y la prudencia, al momento de utilizar los limitados recursos y hagámoslo de conocimiento de los padres de la patria.
Aunado al esfuerzo de buscar la austeridad estatal, pensamos que podemos endosar en un mismo esfuerzo la búsqueda por la promoción de nuestra “salvadoreñineidad”. Vos te preguntarás, ¿cómo se conjugan estos dos volados que podrían pensarse hasta equidistantes? Pues es muy fácil compatriota y a continuación te lo desarrollo.
Muchas veces nos hemos quejado de la ausencia de promoción de la cultura salvadoreña en todo aquel que visita la tierra cuscatleca, escucho voces que argumentan que estamos perdiendo nuestra identidad como nación y que las nuevas generaciones se alienan con modas y tendencias extrañas. Raras y contadas veces a los extranjeros que visitan la casa del pueblo salvadoreño – Asamblea Legislativa – se les pone en contacto con nuestras raíces y con la verdadera cocina salvadoreña.
Es en este punto de la cocina salvadoreña en donde converge la austeridad y la promoción cultural que debemos de procurarle a todo el que visita esta bonita tierra.
Me imagino que ya vas cayendo en la cuenta de lo que implica esta campaña, que buscaría por un lado, la promoción cultural y por el otro, la austeridad al momento de desarrollar la actividad estatal. Si aún no te ha caído el veinte de qué se trata esta campaña, no te agobies compatriota pues es muy fácil, de ahora en adelante en el primer órgano del estado solo se comerán pupusas. Si, como lo lees, “Pupusas para los diputados”
Los padres de la patria no pueden quejarse, este suculento platillo es tan versátil que abarca cualquier gusto y extravagancia. Vos sabes que para gusto las pupusas: Las hay vegetarianas como las de cochinita, ayote y chacalín, para los que no tienen problemas de colesterol están las de chicharrón, para los más “piquis” las hay hasta gourmet. No se vayan por otro lado compatriotas, nos referimos a pupusas comestibles.
No pierdan de vista que a través de las pupusas se puede romper el hielo con todos los extranjeros que nos visitan. Explíquenles como se comen y degustan las deliciosas pupas.
No nos vamos a poner tan drásticos y para el almuerzo de los diputados y diputadas, les podemos permitir pequeñas variaciones y me refiero a: Una sopa de frijoles con pellejo de tunco, para los vegetarianos una sopita de chipilín o mora, para los días festivos podemos pensar en sopones de patas o res, eso sí, con gaseosa o refresco y no con “aguas locas”.
A media tarde se les puede permitir atol chucho e incluso, podría incorporarse a la dieta legislativa nuégados y chilate.
Compatriota, esta es una dieta rica en nutrientes, austera y apegada a la realidad en la que muchos o la mayoría vivimos.
No más aguas embotelladas en la Asamblea Legislativa, los queremos ver ingiriendo agua del “chorro”, quizá así agilicen una adecuada ley de agua.
Si esta campaña funciona, tendríamos que hacerla presente en todos los banquetes de la casa presidencial. Ahí cuando menos, no más escocés, puro chaparro para las celebraciones.
Te invito a vos a recomendar qué otros platillos podrían incorporarse en la dieta legislativa y presidencial.
Kvernicola
Además de quejarnos, sería interesante que como pueblo aportáramos con ideas y soluciones. Si vemos derroche y excesos en el primer órgano del estado, busquemos formas novedosas e ingeniosas que promueven el ahorro y la prudencia, al momento de utilizar los limitados recursos y hagámoslo de conocimiento de los padres de la patria.
Aunado al esfuerzo de buscar la austeridad estatal, pensamos que podemos endosar en un mismo esfuerzo la búsqueda por la promoción de nuestra “salvadoreñineidad”. Vos te preguntarás, ¿cómo se conjugan estos dos volados que podrían pensarse hasta equidistantes? Pues es muy fácil compatriota y a continuación te lo desarrollo.
Muchas veces nos hemos quejado de la ausencia de promoción de la cultura salvadoreña en todo aquel que visita la tierra cuscatleca, escucho voces que argumentan que estamos perdiendo nuestra identidad como nación y que las nuevas generaciones se alienan con modas y tendencias extrañas. Raras y contadas veces a los extranjeros que visitan la casa del pueblo salvadoreño – Asamblea Legislativa – se les pone en contacto con nuestras raíces y con la verdadera cocina salvadoreña.
Es en este punto de la cocina salvadoreña en donde converge la austeridad y la promoción cultural que debemos de procurarle a todo el que visita esta bonita tierra.
Me imagino que ya vas cayendo en la cuenta de lo que implica esta campaña, que buscaría por un lado, la promoción cultural y por el otro, la austeridad al momento de desarrollar la actividad estatal. Si aún no te ha caído el veinte de qué se trata esta campaña, no te agobies compatriota pues es muy fácil, de ahora en adelante en el primer órgano del estado solo se comerán pupusas. Si, como lo lees, “Pupusas para los diputados”
Los padres de la patria no pueden quejarse, este suculento platillo es tan versátil que abarca cualquier gusto y extravagancia. Vos sabes que para gusto las pupusas: Las hay vegetarianas como las de cochinita, ayote y chacalín, para los que no tienen problemas de colesterol están las de chicharrón, para los más “piquis” las hay hasta gourmet. No se vayan por otro lado compatriotas, nos referimos a pupusas comestibles.
No pierdan de vista que a través de las pupusas se puede romper el hielo con todos los extranjeros que nos visitan. Explíquenles como se comen y degustan las deliciosas pupas.
No nos vamos a poner tan drásticos y para el almuerzo de los diputados y diputadas, les podemos permitir pequeñas variaciones y me refiero a: Una sopa de frijoles con pellejo de tunco, para los vegetarianos una sopita de chipilín o mora, para los días festivos podemos pensar en sopones de patas o res, eso sí, con gaseosa o refresco y no con “aguas locas”.
A media tarde se les puede permitir atol chucho e incluso, podría incorporarse a la dieta legislativa nuégados y chilate.
Compatriota, esta es una dieta rica en nutrientes, austera y apegada a la realidad en la que muchos o la mayoría vivimos.
No más aguas embotelladas en la Asamblea Legislativa, los queremos ver ingiriendo agua del “chorro”, quizá así agilicen una adecuada ley de agua.
Si esta campaña funciona, tendríamos que hacerla presente en todos los banquetes de la casa presidencial. Ahí cuando menos, no más escocés, puro chaparro para las celebraciones.
Te invito a vos a recomendar qué otros platillos podrían incorporarse en la dieta legislativa y presidencial.
Kvernicola





0 comentarios:
Publicar un comentario