Lo que observamos en el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) no es nuevo, observar a un magistrado desgarrarse las vestiduras porque ahora las aritméticas políticas no le son favorables es “chapupa” y una canción de vieja data. Los que ahora se hacen llamar “defensores de la institucionalidad” en las entidades del estado, en el pasado y cuando ellos lo requirieron. Todos ellos pisotearon e hicieron cambios de última hora para beneficiarse o para beneficiar a sus partidos políticos. Compatriota esa es la forma de hacer política partidaria en este país, esa es la forma con la cual actúan los que tienen ciertas “ventajas” en estos vaivenes, reveses y vendettas partidarias. Observar al magistrado Araujo casi llorar porque el poder que tenía simplemente se esfumó y hacer un berrinche no es de hombrecitos. Perdónenme, pero ahora que estos personajes oscuros nos vengan a querer meter en sus desmadres y pleitos no tiene nombre, y tampoco se vale. Hagamos un esfuerzo y recordemos, ¿qué “pequeños” cambios realizó el magistrado Araujo en contubernio con la derecha, cuando tenía el sartén por el mango en el órgano rector de las elecciones? Me recuerdo que cambiaron el mecanismo para lograr la aprobación de las decisiones –supuestamente colegiadas – al interior del TSE. Un chanchullo que llevó de una mayoría calificada a una mayoría simple, en donde se tenían todos los votos de la derecha para tal fin. Este cambio tuvo su génesis en la certeza de la derecha y el poder, de que mientras hubiese fuerza entre el representante de la Corte Suprema de Justicia – con cercanía al pensamiento izquierdista – y el magistrado Chicas del FMLN, no les sería fácil hacer los cambios que se avecinaban. Pero qué cambios fueron? Por ejemplo, un par de carácter administrativo como dotarle al magistrado presidente de una oficina de primer mundo, hasta con fuente incorporada. No si Walter Araujo se dio una gran vida, no necesitaba tener un decreto para hacer sus desmanes, ahí tenía a la derecha al interior de esa entidad “colegiada” para que lo acompañaran en todos sus caprichos. Ese cambio de mayoría calificada a mayoría simple, permitió que en este país se dividieran las elecciones por primera vez en nuestra historia democrática. Además, implicó que este país erogara innecesariamente por ese capricho o “salvavidas” al que aspiraba adherirse esa derecha poquitera y “transera” de señales, de todos conocidas. Esa derecha partidaria que ha vuelto a verse caminar por nuestra realidad política, cual Lázaro, sabía que en el choque de trenes de la contienda presidencial ellos no tendrían vela en ese entierro y obligaría a la gente a no mal gastar el voto, afectándolos naturalmente y casi destinarlos a “morir” de nueva cuenta. Pero además compatriota, con el magistrado Moreno Niños, de qué institucionalidad habla la derecha retrograda, representada en el magistrado Araujo y en los otros que detrás de él están “pujando” mediáticamente. Kvernicola
Algunos políticos y sus “amigos”
Hace 16 horas





0 comentarios:
Publicar un comentario