Lo hemos dicho en varias ocasiones y lo reiteramos ahora: el diputado Angulo de Arena es un cínico, extremista ideológico, sin memoria histórica o simplemente un malvado. Ahora resulta que los 20 años de regímenes areneros fueron tranquilos, no hubo delincuencia común ni crimen organizado y sus funcionarios fueron honestos, transparentes y no hubo ningún caso de corrupción. Como quien dice: la Magdalena se vistió de muchos tafetanes y alcanzó la colcha para abrigar a las mayorías poblacionales.
Pero en fin: él caballero obedece a una consigna, a ciertos lineamientos emanados de la cúpula de su partido y desde luego un recetario apegado a una campaña preelectoral. Se habla entonces de un gobierno incapaz, de mayores impuestos y despilfarro. De un gabinete de seguridad pública sin funcionar, de acoso a la población por el incesante alza en el costo de la vida, de “ciertos arreglos” para controlar el Tribunal Supremo Electoral y el Registro Nacional de las Personas Naturales, todo con vista a “un fraude anunciado”. Es decir, los burros hablando de orejas o de macetas alineadas en la misma acera.
Los mismos dirigentes de Arena acusan al régimen de no dialogar “seriamente” con los diversos sectores de la vida nacional, de mantenerse cerrados a ciertas iniciativas, como poner en práctica las sugerencias e ideas vertidas en un plan estratégico sobre seguridad nacional, así como en lo relacionado a los subsidios al gas licuado, al transporte público y a la energía eléctrica. Los que nada hicieron en 20 años y mantuvieron siempre una actitud arrogante e intransigente, se atreven en el presente a dar consejos, por supuesto valiéndose de alguna manera de la actitud complaciente del presidente de la república, quien invitó a los ex presidentes areneros a formar parte de una alta comisión para aportar a supuestos proyectos de nación.
“Nosotros, dicen los altos dirigentes de Arena, hemos manifestado nuestra mejor disposición para dialogar y tratar de llegar a acuerdos en puntos esenciales”. Hablan de planes presentados, de muchas iniciativas antes, incluso, de formarse la citada Comisión Presidencial. Pero, en el fondo, ¿habrá credibilidad y buenas intenciones? No lo creemos, pues mientras se tira la piedra se esconde la mano, para muestras está la campaña mediática y la colaboración de los medios de difusión ya conocidos para enfocarse en problemas tan sensibles como la delincuencia, los subsidios, las calles en mal estado o el costo de la vida. Desde luego, son temas noticiosos; pero también están los hechos de corrupción cometidos por ex funcionarios areneros y por supuesto hay obras que merecen destacarse como Ciudad Mujer, hospitales reconstruidos y los programas de paquetes agrícolas y el vaso de leche y mejor alimentación en las escuelas promovidos por el Ministerio de Educación.
Por el lado contrario a lo afirmado por los dirigentes de Arena, debemos reconocer que hasta ahora el “diálogo mayor” se ha entablado solamente entre los miembros de las cúpulas empresariales y el gobierno (en los hechos está actuando como un empresario más). Esta situación es incomprensible e incluso contradictoria con lo que tanto se ha proclamado sobre la armonía y entendimiento entre los sectores sociales. Por lo observado, los sindicatos privados y públicos, las organizaciones sociales y las asociaciones campesinas han manifestado su mejor disposición para dialogar y tratar de llegar a acuerdos en temas sensibles como los aumentos salariales y otras prestaciones. No corresponder a tales requerimientos sería irrealista e insensato. ¿Verdad señor Secretario de Asuntos Estratégicos?
No ocurre lo mismo con los paros o huelgas del sector privado. Una vez los empresarios accedan a aumentar los salarios (¡aleluya!) tendrán varios argumentos a su favor para justificar entre otras cosas: la escasa expansión de las exportaciones derivada de los mayores precios internos, en vista de los mayores costos por concepto del alza de salarios; lo poco atractivo que le resulta al empresario privado promover la creación de empleos, en virtud de los constantes conflictos y fricciones que tienen que soportar; los aumentos automáticos e inmediatos de los artículos ya terminados en existencia, no obstante que en su producción los costos salariales fueron inferiores a los actuales.
Pero como son las cosas, las recriminaciones empresariales no se reducen al ámbito estrictamente económico. De hecho los grupos patronales desde la toma de posesión de este gobierno enfatizaron en la ineficiencia del Estado para administrar la cosa pública, no digamos su férrea oposición a “castigarlos” con nuevos impuestos, como ciertamente está haciendo el gobierno de los Estados Unidos al anunciar cargas impositivas “para que los ricos del país paguen más” y hacer frente a la situación económica delicada de USA, que por cierto se ha retirado del brutal e incalificable ataque armado contra Libia. En lo que sí tienen razón, la iniciativa privada pues, es en enfatizar la necesidad de un plan de desarrollo y de una verdadera programación de las actividades económicas. A falta de una acción decidida de parte del sector público, será la empresa privada la que realice los mayores intentos de planeación y organización de la actividad económica en función, claro está, de sus muy particulares intereses.
No podemos dejar de mencionar también que el gobierno está promoviendo la incertidumbre de distintos sectores sociales. Y paradójicamente quizá el grupo que sufre menos incertidumbre es el empresarial. Las mayorías poblacionales, las capas medias, perciben cada día más que, a pesar de las declaraciones, el Estado salvadoreño no está protegiendo sus intereses o, peor aún, empieza a no poder actuar con la imparcialidad que se esperaría de un “gobierno del cambio” o de izquierda, si ustedes lo prefieren. Con el paso del tiempo esta situación sólo puede conducir a que las grandes mayorías reconozcan que su “enemigo” no se reduce a los grupos empresariales privados, a las transnacionales, sino también al propio Estado que actúa en forma adversa a los intereses de la población.





1 comentarios:
Hay que ser objetivos... esas palabras que los ricos paguen màs ya es obsoleto. Pagan impuestos las personas que trabajan, es cierto el que hace mas dinero desde un empleado hasta un millonario a medida que sus ingesos aumentan.
Los que no trabajan quieren que les den dinero, en vez de buscar un empleo, el cual puede ser: desde salir a vender Tortillas. Muchos ven que los ricos no pagan inpyuestos, pude ser porque hacen donativos, y todos sabemos que dar notativos es excento de impuestos. NO ESTOY A FAVOR DE NADIE, pero es tiempo de cambiar la vision de los blogs, no aumentar el odio de unos contra los otros.
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