El periódico electrónico El Faro se ha caracterizado por un periodismo fresco, de mucho voluntariado y en la mayor parte de las ocasiones, de mucho profesionalismo. Me ha gustado la agudeza con la que, cuando se lo proponen, abordan las notas y los contenidos que le regalan a toda la población.
No obstante, como seres humanos siempre estamos inmersos y sujetos al yerro, eso no hay ni que decirlo y tampoco, porqué refutarlo. No quiero ser alcanzativo, ya que estos yerros pueden ser motivados por las ansiedades o por las “cosas de cipotes”, en donde se peca y se interpone más la prestancia y el hecho de sobresalir, que el beneficio de las mayorías y del pueblo en general.
Es en ese entorno y en ese contexto que pienso que este periódico en esta oportunidad se fue en la chicagüita o como dijeran en mi cantón, los “chamaquiaron”. Percibo que los utilizó una rata de un piñal más espeso, con intereses que ellos y muchos no logramos dilucidar aún y que podrían estas imperceptibles intensiones, decantar en algo perniciosos para la colectividad salvadoreña.
Te pregunto a vos compatriota, en pleno circo mediático, vos crees que luego de todo este barullo y alboroto, en donde los presuntos implicados han tenido una exposición mediática importante y la seguirán teniendo; podrán ser judicializados o se les podrán abrir sendos casos. Si te pido a vos que me digas quienes se benefician de este destape, algunos podrían apostar que es el mismo supuesto cártel de “Texis”.
No será compatriota que El Faro, más que pensar en el beneficio de las mayorías, sopesó el obvio rating y dijo, “aunque estos nunca lleguen a tocar barrotes, me los llevo en la madera de mi medio electrónico”. Al menos da para pensarlo ¿no crees?
Están los que piensan que este es una lucha de cárteles, en la que los encargados de enviarle el “dulcito” al periódico, están pensando en sacar de circulación a un grupo que les hace competencia. Vos sabes que mientras este supuesto cártel esté en la picota, ninguna articulación se podrá hacer, pero la droga siempre tendrá que fluir o caminar hacia el norte. Entonces, desde esta perspectiva, los beneficiados son otros, a los que vamos a llamar los competidores.
También se escucha que esto tiene que ver con aquella comisión presidencial de investigación que Funes quiere implementar en el país. Razón por la cual, fue “fácil” que la información se filtrara como hasta el momento se filtró.
No niego que era una nota impactante que se habría espacio por si misma, tampoco digo que hubo mala intención por parte del periódico – al menos eso espero y presumo – y de los periodistas que se involucraron en la empresa investigativa. Lo que si digo es que esta publicación atrofia cualquier futura pesquisa, ya que con semejante gallo cantado, no van a encontrar a nadie fuera de base o en medio de una transacción sospechosa.
Lo que sí está claro es que esto puede servir para realizar algunas limpias importantes en las diferentes esferas del gobierno que tienen que ver con la persecución del delito y con la droga en particular. Acá no se debería de salvar nadie y la sola sospecha de un mal desempeño de un funcionario o de su posible involucramiento en este tipo de actividades, sea directa o indirecta, debería de ser causa suficiente para su separación, no importando el rango, los conectes y las presiones.
Solo les digo a los de El Faro, esta vez los “chamaquiaron”, “buxos” para la próxima.
No obstante, como seres humanos siempre estamos inmersos y sujetos al yerro, eso no hay ni que decirlo y tampoco, porqué refutarlo. No quiero ser alcanzativo, ya que estos yerros pueden ser motivados por las ansiedades o por las “cosas de cipotes”, en donde se peca y se interpone más la prestancia y el hecho de sobresalir, que el beneficio de las mayorías y del pueblo en general.
Es en ese entorno y en ese contexto que pienso que este periódico en esta oportunidad se fue en la chicagüita o como dijeran en mi cantón, los “chamaquiaron”. Percibo que los utilizó una rata de un piñal más espeso, con intereses que ellos y muchos no logramos dilucidar aún y que podrían estas imperceptibles intensiones, decantar en algo perniciosos para la colectividad salvadoreña.
Te pregunto a vos compatriota, en pleno circo mediático, vos crees que luego de todo este barullo y alboroto, en donde los presuntos implicados han tenido una exposición mediática importante y la seguirán teniendo; podrán ser judicializados o se les podrán abrir sendos casos. Si te pido a vos que me digas quienes se benefician de este destape, algunos podrían apostar que es el mismo supuesto cártel de “Texis”.
No será compatriota que El Faro, más que pensar en el beneficio de las mayorías, sopesó el obvio rating y dijo, “aunque estos nunca lleguen a tocar barrotes, me los llevo en la madera de mi medio electrónico”. Al menos da para pensarlo ¿no crees?
Están los que piensan que este es una lucha de cárteles, en la que los encargados de enviarle el “dulcito” al periódico, están pensando en sacar de circulación a un grupo que les hace competencia. Vos sabes que mientras este supuesto cártel esté en la picota, ninguna articulación se podrá hacer, pero la droga siempre tendrá que fluir o caminar hacia el norte. Entonces, desde esta perspectiva, los beneficiados son otros, a los que vamos a llamar los competidores.
También se escucha que esto tiene que ver con aquella comisión presidencial de investigación que Funes quiere implementar en el país. Razón por la cual, fue “fácil” que la información se filtrara como hasta el momento se filtró.
No niego que era una nota impactante que se habría espacio por si misma, tampoco digo que hubo mala intención por parte del periódico – al menos eso espero y presumo – y de los periodistas que se involucraron en la empresa investigativa. Lo que si digo es que esta publicación atrofia cualquier futura pesquisa, ya que con semejante gallo cantado, no van a encontrar a nadie fuera de base o en medio de una transacción sospechosa.
Lo que sí está claro es que esto puede servir para realizar algunas limpias importantes en las diferentes esferas del gobierno que tienen que ver con la persecución del delito y con la droga en particular. Acá no se debería de salvar nadie y la sola sospecha de un mal desempeño de un funcionario o de su posible involucramiento en este tipo de actividades, sea directa o indirecta, debería de ser causa suficiente para su separación, no importando el rango, los conectes y las presiones.
Solo les digo a los de El Faro, esta vez los “chamaquiaron”, “buxos” para la próxima.
Kvernicola





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