Es repugnante, cínica e hipócrita la campaña mediática desarrollada actualmente por los dirigentes de Arena en contra del gobierno, no sólo por basarse en mentiras y supuestos, sino porque no tienen ninguna autoridad moral y legal para hacer juicios de valor o denigrar a una corriente política que por primera vez dirige los destinos del país e intenta con pocos recursos construir una sociedad más humana y justa, además de construir el tejido productivo y ecológico destruido por los infames cuatro regímenes areneros.
En su campaña hablan y acusan de desabastecimiento de medicinas en la red hospitalaria y en las farmacias del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS). El problema es agudo pero no es atribuible sólo a la actual administración, ya que las actuales autoridades cuando asumieron sus cargos encontraron un déficit del 45% y lo han reducido al presente a un 15%, si nos atenemos a los datos proporcionados por la Unidad de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública.
Por lo demás, las anteriores autoridades de Salud Pública del gobierno de Antonio Saca, no han esclarecido dónde están los 29 millones de dólares prestados por el Banco Centroamericano de Integración Económica y aprobados por la Asamblea Legislativa para la construcción del Hospital de Maternidad. Lo mismo sucedió con los graves hechos de corrupción cometidos en la reconstrucción de los hospitales de Zacatecoluca, Usulután y Santa Tecla. Actualmente se sigue juicio al anterior Ministro de Salud Pública y otros funcionarios medios acusados por “negligencia” y de “haber dejado abandonados” los trabajos en esos nosocomios. Es decir de corrupción.
No es nuestro papel defender al gobierno o al partido FMLN de los ataques de Arena, ellos tendrán sus oficinas de prensa y publicidad para desmentir y poner en su lugar a los altos dirigentes de Arena; pero sí nos molesta y ofende que los corruptos del pasado quieran en el presente volverse redentores del pueblo salvadoreño, sobre todo cuando lo hacen con fines electoreros, tratando de sobrevivir y demostrar lo “bueno que fueron como administradores” de los bienes públicos, cuando todo el mundo sabe la clase de funcionarios que tuvimos al frente del ISSS, del Ministerio de Salud Pública, Obras Públicas, el Banco de Fomento Agropecuario, la CEL y la ANDA, sólo para citar seis casos de los más conocidos por la población.
El mismo Hugo Barrera, ideólogo de la perversa y cínica campaña propagandística de Arena, siendo Ministro de Medio Ambiente en el periodo de Antonio Saca, entregó el Premio Nacional Ambiental a la empresa Baterías Récord, además de provocar la deforestación de la finca El Espino al autorizar la ampliación de las instalaciones del campo de golf del club Campestre. Recordamos que el mismo presidente Saca se opuso al cierre de la fábrica de baterías, a pesar de la grave contaminación y del daño irreversible causado a cientos de pobladores de Sitio del Niño y otras comunidades vecinas. Se conoce que las 32 mil toneladas de desechos tóxicos de esa empresa intentaban ser entregados a una empresa mexicana para su procesamiento y que el Estado corriera con todos los costos.
¿Dónde están las obras y los empleos del actual gobierno del FMLN?, reza parte de la campaña arenera? Ya hemos citado cómo dejaron abandonados los trabajos de reconstrucción de los hospitales de Usulután, Zacatecoluca y Santa Tecla; pero también se cometieron graves hechos de corrupción en la construcción de un tramo de 3 kilómetros y medio de la calle Diego de Holguín. Las actuales autoridades de Obras Públicas han tenido que atar muchos cabos sueltos, investigar dónde fueron a parar más de 30 millones de dólares, cuáles fueron las empresas que en el gobierno de Antonio Saca “ganaron las licitaciones” y por qué se abandonaron los trabajos cuando ya se habían pagado más de 10 millones de dólares en anticipos violando una serie de leyes tanto en la adjudicación, como en la entrega anticipada de dineros sin haber comenzado la obra.
En el caso del desempleo y de la creciente delincuencia, los principales responsables de esas lacras sociales fueron los cuatro gobiernos de Arena. Fueron ellos los que deliberadamente abandonaron la agricultura y generaron una enorme cesantía en el campo. Su principal argumento era “se reducen los costos al importar los alimentos”. Pues sí las grandes empresas salieron favorecidas con la importación de enlatados, bienes de consumo, cereales, frutas y verduras. Además al crear desempleo obligaban a miles de salvadoreños a emigrar hacia los Estados Unidos y otros países. De tal suerte que las remesas enviadas nos convirtieron en un país altamente consumista. El daño social provocado con semejante política fue la desintegración familiar y la proliferación de pandillas.
Los argumentos y las tesis de los dirigentes de Arena no tienen un asidero lógico pues caen por su propio peso. Desde luego, ellos siempre han contado con el apoyo de medios de información que responden a intereses de los poderosos grupos económicos del país. Si los asesores de publicidad y propaganda tanto del gobierno como del FMLN no hacen nada por desmentir la cínica y costosa campaña de los dirigentes areneros, corren el peligro de que muchos salvadoreños crean semejante patraña y por ende pierdan alcaldías y diputaciones obtenidas en las pasadas elecciones. El régimen debe hablar con obras de beneficio social, con acciones contundentes contra la delincuencia común y el crimen organizado, así como con denuncias precisas contra los corruptos de las pasadas administraciones areneras. El FMLN también debe ingeniárselas para desmontar la campaña de calumnias de sus adversarios políticos.
En su campaña hablan y acusan de desabastecimiento de medicinas en la red hospitalaria y en las farmacias del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS). El problema es agudo pero no es atribuible sólo a la actual administración, ya que las actuales autoridades cuando asumieron sus cargos encontraron un déficit del 45% y lo han reducido al presente a un 15%, si nos atenemos a los datos proporcionados por la Unidad de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública.
Por lo demás, las anteriores autoridades de Salud Pública del gobierno de Antonio Saca, no han esclarecido dónde están los 29 millones de dólares prestados por el Banco Centroamericano de Integración Económica y aprobados por la Asamblea Legislativa para la construcción del Hospital de Maternidad. Lo mismo sucedió con los graves hechos de corrupción cometidos en la reconstrucción de los hospitales de Zacatecoluca, Usulután y Santa Tecla. Actualmente se sigue juicio al anterior Ministro de Salud Pública y otros funcionarios medios acusados por “negligencia” y de “haber dejado abandonados” los trabajos en esos nosocomios. Es decir de corrupción.
No es nuestro papel defender al gobierno o al partido FMLN de los ataques de Arena, ellos tendrán sus oficinas de prensa y publicidad para desmentir y poner en su lugar a los altos dirigentes de Arena; pero sí nos molesta y ofende que los corruptos del pasado quieran en el presente volverse redentores del pueblo salvadoreño, sobre todo cuando lo hacen con fines electoreros, tratando de sobrevivir y demostrar lo “bueno que fueron como administradores” de los bienes públicos, cuando todo el mundo sabe la clase de funcionarios que tuvimos al frente del ISSS, del Ministerio de Salud Pública, Obras Públicas, el Banco de Fomento Agropecuario, la CEL y la ANDA, sólo para citar seis casos de los más conocidos por la población.
El mismo Hugo Barrera, ideólogo de la perversa y cínica campaña propagandística de Arena, siendo Ministro de Medio Ambiente en el periodo de Antonio Saca, entregó el Premio Nacional Ambiental a la empresa Baterías Récord, además de provocar la deforestación de la finca El Espino al autorizar la ampliación de las instalaciones del campo de golf del club Campestre. Recordamos que el mismo presidente Saca se opuso al cierre de la fábrica de baterías, a pesar de la grave contaminación y del daño irreversible causado a cientos de pobladores de Sitio del Niño y otras comunidades vecinas. Se conoce que las 32 mil toneladas de desechos tóxicos de esa empresa intentaban ser entregados a una empresa mexicana para su procesamiento y que el Estado corriera con todos los costos.
¿Dónde están las obras y los empleos del actual gobierno del FMLN?, reza parte de la campaña arenera? Ya hemos citado cómo dejaron abandonados los trabajos de reconstrucción de los hospitales de Usulután, Zacatecoluca y Santa Tecla; pero también se cometieron graves hechos de corrupción en la construcción de un tramo de 3 kilómetros y medio de la calle Diego de Holguín. Las actuales autoridades de Obras Públicas han tenido que atar muchos cabos sueltos, investigar dónde fueron a parar más de 30 millones de dólares, cuáles fueron las empresas que en el gobierno de Antonio Saca “ganaron las licitaciones” y por qué se abandonaron los trabajos cuando ya se habían pagado más de 10 millones de dólares en anticipos violando una serie de leyes tanto en la adjudicación, como en la entrega anticipada de dineros sin haber comenzado la obra.
En el caso del desempleo y de la creciente delincuencia, los principales responsables de esas lacras sociales fueron los cuatro gobiernos de Arena. Fueron ellos los que deliberadamente abandonaron la agricultura y generaron una enorme cesantía en el campo. Su principal argumento era “se reducen los costos al importar los alimentos”. Pues sí las grandes empresas salieron favorecidas con la importación de enlatados, bienes de consumo, cereales, frutas y verduras. Además al crear desempleo obligaban a miles de salvadoreños a emigrar hacia los Estados Unidos y otros países. De tal suerte que las remesas enviadas nos convirtieron en un país altamente consumista. El daño social provocado con semejante política fue la desintegración familiar y la proliferación de pandillas.
Los argumentos y las tesis de los dirigentes de Arena no tienen un asidero lógico pues caen por su propio peso. Desde luego, ellos siempre han contado con el apoyo de medios de información que responden a intereses de los poderosos grupos económicos del país. Si los asesores de publicidad y propaganda tanto del gobierno como del FMLN no hacen nada por desmentir la cínica y costosa campaña de los dirigentes areneros, corren el peligro de que muchos salvadoreños crean semejante patraña y por ende pierdan alcaldías y diputaciones obtenidas en las pasadas elecciones. El régimen debe hablar con obras de beneficio social, con acciones contundentes contra la delincuencia común y el crimen organizado, así como con denuncias precisas contra los corruptos de las pasadas administraciones areneras. El FMLN también debe ingeniárselas para desmontar la campaña de calumnias de sus adversarios políticos.





1 comentarios:
Suena interesante , Pero que tal cantidad de desechos toxicos ! Increible lo tocas en el post.
Publicar un comentario