Cuando los dirigentes de Arena y los directivos de las cúpulas empresariales, miembros y financistas de esta agrupación de la extrema derecha, rechazan la posibilidad, de algún día introducir cambios a la Carta Magna, por medio de una Asamblea Constituyente, no sólo estamos comprobando la irracionalidad y la incultura de estos señores anclados en la prehistoria, sino viendo un claro ejemplo de irrealismo verbal. Las sociedades avanzan, los procesos son cambiantes, la materia no es estática. Los grandes avances en la ciencia y la tecnología se deben a profundas investigaciones, a mentes claras y decisiones trascendentales.
El feudalismo y el esclavismo sustituyeron a las sociedades primitivas. El desarrollo industrial claramente estableció a los capitalistas y a los asalariados. Los siervos y los esclavos prácticamente desaparecieron, dicho así porque todavía en muchos países existen enclaves coloniales (aquí hasta en los años 70 había uno en la isla del Espíritu Santo, conocida como el Cocal, donde en una inmensa plantación de cocos se extraía la sustancia comestible para convertirla en aceite. El propietario de este enclave era Benjamín Sol Milet). Honduras, Guatemala, Panamá y Costa Rica fueron grandes enclaves de las compañías bananeras. La economía de retorno, los barcos mercantes y la explotación irracional de la mano de obra, así como la enajenación de la autonomía e independencia de estos países era aceptada y elogiada por las fuerzas armadas y las oligarquías criollas.
Ahora voceros de esta clase dominante, se atreven a veces con frases solemnes como que “no seremos una colonia de nadie” o “una zona de influencia”, hipocresía total pues son los primeros en dar el aval para establecer academias y bases militares en tierra salvadoreña. También son aliados de consorcios transnacionales y tranquilamente venden sus “compañías” y bancos al capital internacional sin pagar los respectivos impuestos al Estado salvadoreño. No ser colonia o zona de influencia son las aspiraciones elementales de todos los pueblos dignos del mundo, citemos para el caso en Nuestra América, como decía José Martí, a Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Argentina. Un lenguaje demasiado grande y forzado en boca de los primeros en sacar sus dineros del país y en propiciar la explotación de la mano de obra.
El referéndum y el plebiscito son utilizados en sociedades avanzadas o con procesos de democratización, al contrario de lo expresado por testaferros, dirigentes empresariales o políticos trasnochados, son mecanismos para propiciar la participación de la gente en decisiones trascendentales. Por ejemplo: aquí en un madrugón se introdujo la Ley de Integración Monetaria, conocida como dolarización, la misma vía siguió la firma del TLC con los Estados Unidos. Antes de ser aprobadas ambas leyes en la Asamblea Legislativa lo sensato, lo prudente, hubiera sido consultar a las mayorías poblacionales si estaban o no de acuerdo con tales decisiones ejecutivas. Ahora todas las baterías y los dardos se enfocan contra países de América que en un verdadero acto de fe y de democracia brindan cada día mayor participación a sus pueblos en grandes decisiones políticas.
Señalemos incidentalmente ya que hablamos de plebiscitos, referéndum y verdadera participación de las mayorías poblacionales, que ni Venezuela, ni Cuba ni Ecuador, no son una amenaza para la sana convivencia y armonía de los pueblos, no son ellos los que hacen la guerra o desestabilizan a otras regiones del mundo, ya no digamos de América, ni las que utilizan los modos casi invencibles de la propaganda, el convencimiento y la compra, los que explotan nuestros recursos de tierra y mar, ni los que descapitalizan y tratan de intervenir en el proceso de nuestra política. Su influencia si la tienen es hasta el presente doctrinal, teórica y produce esa hirviente polémica entre conservadores, marxistas, castristas y recalcitrantes reaccionarios, que si debemos decirlo con las reservas del caso, es el fermento que activa el pensamiento fresco de los jóvenes abierto a todas las corrientes que todavía estremecen nuestro tiempo. En fin ni son Cuba ni Venezuela, mucho menos Ecuador o Bolivia, las que muestran al mundo el ejemplo de sociedades ricas, suntuosas y arrogantes, logradas sobre la miseria de los pueblos del Tercer Mundo. Son otras las potencias las que invaden, saquean. y bombardean criminalmente pueblos indefensos como Libia, Irak y Afganistán.
No es totalmente comprensible para nosotros, la fiebre verbal originada por una idea lanzada al viento de la necesidad de introducir cambios a la Constitución, pues muchos de los problemas sociales y económicos que nos abaten y nos mantienen en un atraso permanente, se deben a la tozudez, al pensamiento de los dinosaurios y a la lucha sin tregua de las minorías económicamente poderosas incapaces de ceder y de ver más allá de sus narices. Como también es necesario decirlo es también explicable la tensión que al gobierno producen las presiones externas y los ostensibles desafíos de esa poderosa oligarquía que no ha podido o no ha querido someter con base en los propios artículos de la Constitución. Y nadie puede ignorar, también, la desilusión que nace día a día del frágil, mediocre y corruptible material humano.
El feudalismo y el esclavismo sustituyeron a las sociedades primitivas. El desarrollo industrial claramente estableció a los capitalistas y a los asalariados. Los siervos y los esclavos prácticamente desaparecieron, dicho así porque todavía en muchos países existen enclaves coloniales (aquí hasta en los años 70 había uno en la isla del Espíritu Santo, conocida como el Cocal, donde en una inmensa plantación de cocos se extraía la sustancia comestible para convertirla en aceite. El propietario de este enclave era Benjamín Sol Milet). Honduras, Guatemala, Panamá y Costa Rica fueron grandes enclaves de las compañías bananeras. La economía de retorno, los barcos mercantes y la explotación irracional de la mano de obra, así como la enajenación de la autonomía e independencia de estos países era aceptada y elogiada por las fuerzas armadas y las oligarquías criollas.
Ahora voceros de esta clase dominante, se atreven a veces con frases solemnes como que “no seremos una colonia de nadie” o “una zona de influencia”, hipocresía total pues son los primeros en dar el aval para establecer academias y bases militares en tierra salvadoreña. También son aliados de consorcios transnacionales y tranquilamente venden sus “compañías” y bancos al capital internacional sin pagar los respectivos impuestos al Estado salvadoreño. No ser colonia o zona de influencia son las aspiraciones elementales de todos los pueblos dignos del mundo, citemos para el caso en Nuestra América, como decía José Martí, a Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Argentina. Un lenguaje demasiado grande y forzado en boca de los primeros en sacar sus dineros del país y en propiciar la explotación de la mano de obra.
El referéndum y el plebiscito son utilizados en sociedades avanzadas o con procesos de democratización, al contrario de lo expresado por testaferros, dirigentes empresariales o políticos trasnochados, son mecanismos para propiciar la participación de la gente en decisiones trascendentales. Por ejemplo: aquí en un madrugón se introdujo la Ley de Integración Monetaria, conocida como dolarización, la misma vía siguió la firma del TLC con los Estados Unidos. Antes de ser aprobadas ambas leyes en la Asamblea Legislativa lo sensato, lo prudente, hubiera sido consultar a las mayorías poblacionales si estaban o no de acuerdo con tales decisiones ejecutivas. Ahora todas las baterías y los dardos se enfocan contra países de América que en un verdadero acto de fe y de democracia brindan cada día mayor participación a sus pueblos en grandes decisiones políticas.
Señalemos incidentalmente ya que hablamos de plebiscitos, referéndum y verdadera participación de las mayorías poblacionales, que ni Venezuela, ni Cuba ni Ecuador, no son una amenaza para la sana convivencia y armonía de los pueblos, no son ellos los que hacen la guerra o desestabilizan a otras regiones del mundo, ya no digamos de América, ni las que utilizan los modos casi invencibles de la propaganda, el convencimiento y la compra, los que explotan nuestros recursos de tierra y mar, ni los que descapitalizan y tratan de intervenir en el proceso de nuestra política. Su influencia si la tienen es hasta el presente doctrinal, teórica y produce esa hirviente polémica entre conservadores, marxistas, castristas y recalcitrantes reaccionarios, que si debemos decirlo con las reservas del caso, es el fermento que activa el pensamiento fresco de los jóvenes abierto a todas las corrientes que todavía estremecen nuestro tiempo. En fin ni son Cuba ni Venezuela, mucho menos Ecuador o Bolivia, las que muestran al mundo el ejemplo de sociedades ricas, suntuosas y arrogantes, logradas sobre la miseria de los pueblos del Tercer Mundo. Son otras las potencias las que invaden, saquean. y bombardean criminalmente pueblos indefensos como Libia, Irak y Afganistán.
No es totalmente comprensible para nosotros, la fiebre verbal originada por una idea lanzada al viento de la necesidad de introducir cambios a la Constitución, pues muchos de los problemas sociales y económicos que nos abaten y nos mantienen en un atraso permanente, se deben a la tozudez, al pensamiento de los dinosaurios y a la lucha sin tregua de las minorías económicamente poderosas incapaces de ceder y de ver más allá de sus narices. Como también es necesario decirlo es también explicable la tensión que al gobierno producen las presiones externas y los ostensibles desafíos de esa poderosa oligarquía que no ha podido o no ha querido someter con base en los propios artículos de la Constitución. Y nadie puede ignorar, también, la desilusión que nace día a día del frágil, mediocre y corruptible material humano.





1 comentarios:
la oligarquia criolla se opone a cualquier referendum, porque tienen miedo a perder el poder que mantienen dentro de el gobierno a traves de altos ejecutivos en el gobierno, ya que estos miserables reciben dinero de estos perros oligarcas, para seguir esclavizando a el pueblo en sus negocios, pagandoles salarios de hambre y sobre explotando a los trabajadores. evaden los impuestos que por ley tienen que pagar y con esto se convierten en traidores de su patria si es que se sienten salvadorenos, el gobierno calladitos se quedan. un ejemplo el WICHO JUDAS FUNES rechaza la ley antitabaco porque disque viola las libertades de el pueblo a que se fume en cualquier lugar, la verda es que se sospecha que EL WICHO mencionado ya recibio $$$$$$$$$$$$$$$$$$$$ y quien lo convence a el WICHO que esta equivocado. si de casos vamos a hablar pasariamos meses discutiendolos.
SOLO EL PUEBLO SALVA A EL PUEBLO PERO CUANDO.
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