Ese volado de que no llegue el nuevo titular de justicia y seguridad tiene a la gente y principalmente a los “menteros”, intentando acertar lo que será el designio del mandatario salvadoreño en lo referente a esta cartera de estado. Algunos dan por descontado que el funcionario que se sentará en ese hormiguero que dejó Melgar será el general Munguía Payés.
Algunos hilan fino y aseguran que este es el primer peldaño en la carrera presidencial del militar, carrera que podría estar subvencionada por los gringuitos. Dicen los que manejan esta teoría que desde el norte le van a echar todos los kilos para que quede bien parado en el combate a la inseguridad y que la ruta hacia la silla presidencial no le cueste mucho. Quizás hay un poco de congruencia con esto y lo que menciona Dago, de que el que se siente en el ministerio de justicia y seguridad es un ministro puesto por Washington.
Como sea que fuese lo que el mandatario esta maquinando, la tardanza en la elección no es congruente con la situación de inseguridad que vivimos la mayoría en este país. Algunos dicen que se debe a que no hay rumbo y que el presidente está más preocupado por las frivolidades que se desprenden del poder y no en gobernar para las mayorías, para los que necesitan una respuesta a sus necesidades.
La elección del titular de tan importante cartera debe de cumplir con al menos, competencias idóneas en temas de justicia y seguridad, un buen administrador y que sea de aceptación de todos los sectores, no necesariamente de aquellos que están pagando el mariachi, mosca con eso. Personalmente no me agradan los chafarotes, aunque tengo muy buenos amigos que son la excepción en la regla y es que no podemos perder de vista que ellos no tienen experiencia en temas de seguridad pública y enseñarles puede salir más caro, si sabes a lo que me refiero.
Personalmente pienso que ya es tarde para continuar con las changonetas o con las medias tintas en este volado del combate a la inseguridad. Debemos como país, buscar formas de solventar nuestra situación si es que las autoridades no se ponen pilas en ayudar nos y apoyarnos. Organicémonos en nuestros barrios y colonias, si vemos algo fuer a de lo común inmediatamente enteremos a los demás vecinos y a la policía, si es que aún les tienes fe.
No digo que agarremos la justicia en nuestras propias manos, pero la legítima defensa es una posibilidad que podemos utilizar para salir de este volado que tanto nos agobia. Acércate más a tu familia, vecinos y amigos y traten de protegerse en conjunto, no pierdan de vista que solo el pueblo salva al pueblo.
Algunos hilan fino y aseguran que este es el primer peldaño en la carrera presidencial del militar, carrera que podría estar subvencionada por los gringuitos. Dicen los que manejan esta teoría que desde el norte le van a echar todos los kilos para que quede bien parado en el combate a la inseguridad y que la ruta hacia la silla presidencial no le cueste mucho. Quizás hay un poco de congruencia con esto y lo que menciona Dago, de que el que se siente en el ministerio de justicia y seguridad es un ministro puesto por Washington.
Como sea que fuese lo que el mandatario esta maquinando, la tardanza en la elección no es congruente con la situación de inseguridad que vivimos la mayoría en este país. Algunos dicen que se debe a que no hay rumbo y que el presidente está más preocupado por las frivolidades que se desprenden del poder y no en gobernar para las mayorías, para los que necesitan una respuesta a sus necesidades.
La elección del titular de tan importante cartera debe de cumplir con al menos, competencias idóneas en temas de justicia y seguridad, un buen administrador y que sea de aceptación de todos los sectores, no necesariamente de aquellos que están pagando el mariachi, mosca con eso. Personalmente no me agradan los chafarotes, aunque tengo muy buenos amigos que son la excepción en la regla y es que no podemos perder de vista que ellos no tienen experiencia en temas de seguridad pública y enseñarles puede salir más caro, si sabes a lo que me refiero.
Personalmente pienso que ya es tarde para continuar con las changonetas o con las medias tintas en este volado del combate a la inseguridad. Debemos como país, buscar formas de solventar nuestra situación si es que las autoridades no se ponen pilas en ayudar nos y apoyarnos. Organicémonos en nuestros barrios y colonias, si vemos algo fuer a de lo común inmediatamente enteremos a los demás vecinos y a la policía, si es que aún les tienes fe.
No digo que agarremos la justicia en nuestras propias manos, pero la legítima defensa es una posibilidad que podemos utilizar para salir de este volado que tanto nos agobia. Acércate más a tu familia, vecinos y amigos y traten de protegerse en conjunto, no pierdan de vista que solo el pueblo salva al pueblo.
Kvernicola





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