11.12.11

De los baches, la inseguridad y el caos al paseo El Carmen.

Este fue un sábado muy diferente al que acostumbro en mi cantón, ha venido una mi mojarra de los “yunai” y me pidió que fuéramos a Tecla, que quería conocer el paseo El Carmen. Como todo un experto, le recomendé que fuéramos a Don Quijote, uno de los barcitos más “tuanis” que ahí hay. No es que tenga que ver con la dueña del lugar, pero el ambiente es a todo dar y da para recomendar.

Al llegar al mentado bar no había la posibilidad de que un alma pudiera encontrar asiento, así que nos dirigimos con mi mojarra a conocer el ya famoso Paseo y el primer sitio en la ruta fue el antiguo palacio municipal. Camino íbamos cuando nos detuvimos a ver el arte de un carajo que con unos aerosoles pintaba unos cuadros futuristas y sicodélicos. Ahí tuve mi primer encuentro con el pasado, al sentir el olor de la pintura que salía me retorno a aquella época de finales de los 70 en la Universidad Nacional, vaya como cambias las cosas me dije.

En el otrora palacio tecleño una melodiosa voz de una “cipotia” inundaba los vetustos muros, la calidez del canto opacaba los fríos de esta época decembrina. Afirmo compatriota que tenemos madera en este nuestro terruño y lo que se tiene que hacer es brindarle la oportunidad a los artistas para que demuestren y creo que caballito Ortiz ha pegado un hit con este proyecto que en su primera fase es todo un éxito. Dicho sea de paso, tuve la oportunidad de saludar a Oscar, iba acompañado de Marcos Rodriguez el de transparencia que al parecer se está ganando las “chirilicas” porque en este país muy pocas cosas se permiten transparentar y dar visibilidad.

Sin desearlo tanto, debí abandonar la melodiosa voz del canto que regalaba esta talentosa cipotia y debimos regresar a nuestro destino, el mentado barcito del que hablamos al inicio.

Un par de metros habíamos recorrido y me encontré con Ángel Ibarra, me costó reconocerlo, ya que había dejan aquellas sus camisas de manta con las cuales siempre se deja ver. Puchica me dije, este volado de las caretas y disfraces en este país son jodidos de eliminar. En medio de la cavilación estaba cuando me topé con Francis Zablah, a la casa de votos me dije. Es que estos políticos guanacos no se acuestan sin cenar.

Una melodiosa guitarra estaba en el antiguo parqueo y nos detuvimos a escuchar la ejecución, el cipote hábil con las cueras y con el canto, hacia remembranzas de héroes y luchas del pasado, vos sabes más o menos a que tiempo me refiero. Ese fue mi segundo encuentro con el pasado, al recordar tiempos en donde los ideales pesaban más que las ambiciones y los intereses. En fin, si muchos que dieron la vida hubiesen tenido la oportunidad de ver lo que ahora vemos todos, quizás no hubieran brindado su vida para que las cosas siguieran igual.

Pegado al ex parqueo hay un restaurant muy bonito y de cache y en un cuartito escondidito estaba el Ministro de Obra pública, como le gusta a Gerson decir. El cipote estaba con menos verbo que de costumbre y con mucha abren propia de alguien que viene de combatir con la ansiedad. Luego de un breve salido continúe mi travesía entre un mar de gente y uno que otro político.

Llegamos por fin y ya nos tenían unos asientos reservados, la música era espectacular y las bebidas ni que hablar. Luego de varios horas y de una amena charla en la que compusimos y metimos a la cárcel a cuanto político corrupto se nos atravesó por la mete, abordamos la visión que tuvo Oscar al crear este proyecto que con un poco inversión se ha dado un salto cualitativo importante y un realce a la actividad económica de esa bonita ciudad.

Sin temor al yerro, la creatividad del edil tecleño es digna de admirar y de imitar, no se necesitan grandes recursos para dar respuestas como las que Oscar le ha dado a Santa Tecla. Con muy poco –relativamente hablando – se ha dado bienestar y hasta plusvalía.

Con en todo no podía falta el pelo en la sopa y saliendo del barcito ya un poco entonado y satisfecho, me encontré al Judas de Galeas, lo único que pude hacer al pasar a su lado fue chiflarle la vieja, se me quedó viendo con ojos amenazadores, pero le enseñé el más grande dedo de mi mano izquierda y ahí, decidió hacerse el maje. Siempre he dicho que a ese carajo muy pocas veces le dedico líneas, pero una chiflada de vieja, no se la niego a nadie y menos a un carajo como este.

La mojarrita me dijo que no me pelara, que avanzáramos y que dejara el pasado atrás, ese volado es difícil, pero algo se hace. La última persona del espectro político que me encontré fue a Florentin Meléndez al que le dije, hay que seguir adelante, queremos más cambios y más democracia. Se rio y nos despedimos, al igual me despedí de su señora esposa.

Alguien que no es de ese mismo grupo, pero que conocí por estos lares del ciberespacio es al cipote de la MS, andaba cámara en mano y dije, este ha de ser y al regresar a casa y consultar el perfil del cipote informático, ya no tuve la menor duda. Tenía ganas de vacilarlo, pero me dije, dejémola ahí cavernario y no vayas a comprometer tu anonimato.

En resumida cuentas compatriota, un bonito pase, un bonito clima y esperanza, esperanza de que en la clase política hay personas que si pueden trabajar con un espíritu de servicio que se nota. Felicidades al caballito Ortiz, sé que la comuna tecleña está más que asegurada.

Kvernicola

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