Esta pasada navidad me reuní con dos buenas amigas a compartir un cafecito y una plática muy amena, esta época siempre es propicia para encuentros y promesas pendientes. Menciono esto, ya que en algún momento de esta vida había que moverse con gente de confianza de lo virtual a lo presencial y así fue.
Una plática cargada de emotividad, incredulidad obvia, contenido, coincidencias y que brindó la oportunidad de realizar algunas asignaturas pendientes, ya que con algún tiempo en las redes sociales, era imposible que más de alguna situación incomoda se gestara y que mejor momento para aclararla.
El ser humano ante el desconcierto es natural que lo veas forjando sus propios modelos, ya sea por las expectativas o por las aspiraciones. Como sea, el primer encuentro con una de estas cipotas en esa tarde decembrina se desarrolló en un ambiente de incredulidad, y no la culpo, más viejo de lo esperado, no apegado al modelo o con menos elaboración en el verbo que lo que permite el escrito, de a poco espero que haya llegado el asimilamiento, lo importante es que ahora podía conversar con mi propio nombre con esta cipota a la cual le tengo un gran cariño, respeto y sobre todo confianza.
Llegamos a casa de mi segunda amiga virtual y espero que de ahora en delante, mi amiga presencial. Con esta cipota hemos conversado y compartido bonitas situaciones, hemos tenido nuestras diferencias al inicio y es que el hecho de ser un hombre de las cavernas algunas veces me traiciona el método. Pero en fin, al verme reflejado en sus facciones también detecte resquicios de incredulidad, le di un abrazo fraterno y me adentré a su casa.
Lo primero que me dijo fue “Roncito no tengo”, no importa le dije, con agüita y cafecito vamos a desarrollar esta tertulia me pensé y es que era lo propio ¿no lo crees compatriota? No faltó el ofrecimiento de tequilita y vinito, pero en esta primera visita había que estar lo más tranquilo y relajado posible. En mi no asomó la incredulidad y era obvio, pero si me embargo el nerviosismo, no es lo mismo estar escribiendo como en este momento, que estar con la mente “chulona” intercambiando temas.
Ya establecidos y sentados aparecieron los: “Yo te creía así”, “Pensé que eras Fulano o Sutano”, “Te hacia con un teléfono diferente” y las preguntas que intentan o buscan encajar lo que a la vista está, con aquel modelo forjado de leer a un conocido, pero a la vez extrañó fueron apareciendo en fila India.
Luego de las aclaraciones respectivas entramos en materia a componer el mundo, a buscar esas recetas que este país necesita, espera y que coincidentemente nunca llegan. Bajamos y subimos candidatos, hablamos de las cúpulas partidarias y lo que a este pueblo le significan, hablamos de la corrupción y de temas diversas en busca sino de solución, al menos de alicientes. Hablamos de la familia, nos dimos la oportunidad de conocernos un poco más.
El tiempo con estas dos cipotas se fue volando y llego el momento de la despedida, la cual llego de fundidos abrazos, con los cuales intentas endosar el cariñó, la fraternidad, la admiración y el respeto que en el ciberespacio se ha forjado y que ahora se materializa de la mano de la confianza.
Acordamos una reunión un poco ahora si más etílica, me hablaron de un lugar bonito en donde vende “Cirogrip”, tertulia que espero podamos concretar a la brevedad, ya que con estas divas lo que hace falta es el tiempo para compartir lo que sabemos que es una aspiración en conjunto. Un mejor país, en donde la verdadera inclusión se haga presente, la tolerancia y el respeto sea nuestro credo, y que podamos acceder a estadios en donde no importe tu realidad, en conjunto lleguemos a conclusiones similares y ese es mi comentario en este día. Antes de retirarme no me queda más que desearte un feliz día de los inocentes!
Una plática cargada de emotividad, incredulidad obvia, contenido, coincidencias y que brindó la oportunidad de realizar algunas asignaturas pendientes, ya que con algún tiempo en las redes sociales, era imposible que más de alguna situación incomoda se gestara y que mejor momento para aclararla.
El ser humano ante el desconcierto es natural que lo veas forjando sus propios modelos, ya sea por las expectativas o por las aspiraciones. Como sea, el primer encuentro con una de estas cipotas en esa tarde decembrina se desarrolló en un ambiente de incredulidad, y no la culpo, más viejo de lo esperado, no apegado al modelo o con menos elaboración en el verbo que lo que permite el escrito, de a poco espero que haya llegado el asimilamiento, lo importante es que ahora podía conversar con mi propio nombre con esta cipota a la cual le tengo un gran cariño, respeto y sobre todo confianza.
Llegamos a casa de mi segunda amiga virtual y espero que de ahora en delante, mi amiga presencial. Con esta cipota hemos conversado y compartido bonitas situaciones, hemos tenido nuestras diferencias al inicio y es que el hecho de ser un hombre de las cavernas algunas veces me traiciona el método. Pero en fin, al verme reflejado en sus facciones también detecte resquicios de incredulidad, le di un abrazo fraterno y me adentré a su casa.
Lo primero que me dijo fue “Roncito no tengo”, no importa le dije, con agüita y cafecito vamos a desarrollar esta tertulia me pensé y es que era lo propio ¿no lo crees compatriota? No faltó el ofrecimiento de tequilita y vinito, pero en esta primera visita había que estar lo más tranquilo y relajado posible. En mi no asomó la incredulidad y era obvio, pero si me embargo el nerviosismo, no es lo mismo estar escribiendo como en este momento, que estar con la mente “chulona” intercambiando temas.
Ya establecidos y sentados aparecieron los: “Yo te creía así”, “Pensé que eras Fulano o Sutano”, “Te hacia con un teléfono diferente” y las preguntas que intentan o buscan encajar lo que a la vista está, con aquel modelo forjado de leer a un conocido, pero a la vez extrañó fueron apareciendo en fila India.
Luego de las aclaraciones respectivas entramos en materia a componer el mundo, a buscar esas recetas que este país necesita, espera y que coincidentemente nunca llegan. Bajamos y subimos candidatos, hablamos de las cúpulas partidarias y lo que a este pueblo le significan, hablamos de la corrupción y de temas diversas en busca sino de solución, al menos de alicientes. Hablamos de la familia, nos dimos la oportunidad de conocernos un poco más.
El tiempo con estas dos cipotas se fue volando y llego el momento de la despedida, la cual llego de fundidos abrazos, con los cuales intentas endosar el cariñó, la fraternidad, la admiración y el respeto que en el ciberespacio se ha forjado y que ahora se materializa de la mano de la confianza.
Acordamos una reunión un poco ahora si más etílica, me hablaron de un lugar bonito en donde vende “Cirogrip”, tertulia que espero podamos concretar a la brevedad, ya que con estas divas lo que hace falta es el tiempo para compartir lo que sabemos que es una aspiración en conjunto. Un mejor país, en donde la verdadera inclusión se haga presente, la tolerancia y el respeto sea nuestro credo, y que podamos acceder a estadios en donde no importe tu realidad, en conjunto lleguemos a conclusiones similares y ese es mi comentario en este día. Antes de retirarme no me queda más que desearte un feliz día de los inocentes!
Kvernicola





1 comentarios:
Gracias por escribir de mi pais es un bonito aporte leer buenos deseos para los salvadorenos.
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