5.12.11

Los grandes enemigos ocultos

Una vez más se encrespa la insolente oligarquía y los “grandes” empresarios aglutinados en las cúpulas como la ANEP, la ASI y la Cámara Salvadoreña de Comercio e Industria. No se trata de que el gobierno los haya puesto en la mira de “enemigos públicos número uno”, simplemente se ha anunciado otra tímida reforma fiscal, modificación al pago de la renta con ligeros aumentos a las personas naturales y jurídicas de mayores ganancias y reducciones a los salvadoreños de menores ingresos conforme una tabla porcentual elaborada por el Ministerio de Hacienda.

Con tales modificaciones a la declaración anual de la renta, uno se pregunta ¿irá a desaparecer muy pronto esta especie de nuestra fauna burguesa, precisamente la más robusta y segura de sí misma? No. O, al menos, no por obra de ofensivas del tipo de la que está enderezándole el gobierno. Aun sin haber leído a profundidad a Darwin jamás, puede entenderse que para que una especie cualquiera desaparezca o se extinga, hace falta algo más que sonoros calificativos, regaños y enfrentamientos verbales, que no son más que balas de salva. Con llamar “agentes políticos de un partido”, como el presidente de la república calificó a los representantes de las cúpulas empresariales, se les puede matar, ciertamente, pero de risa. Puede también amenazárseles con una catoniana, severísima legislación penal: esto haría más divertido su invulnerable presencia, como está demostrado a través de la historia nacional.

El hecho de que los severos señalamientos y acusaciones del mandatario de la república esté dándose en el marco de una profunda crisis económica nacional e internacional (no olviden ha entrado en crisis el modelo capitalista, de acuerdo con esos desajustes cíclicos producto de sus propias contradicciones como bien lo analizó Carlos Marx) -- repudio a una no oculta agenda política encabezada por el partido Arena--, presta cierta seriedad a esa condena. Pero hacer sólo de los dirigentes empresariales el centro del problema, no conduce sino a un fangoso subjetivismo del que no pueden salir, como está ocurriendo, más que exaltadas apelaciones al “patriotismo” de los “grandes” empresarios salvadoreños y quizá también de representantes de las transnacionales y, a lo sumo, normas jurídicas de conducta que serán completamente impotentes frente a las leyes objetivas que gobiernan la presencia y la acción de los políticos y hombres de negocios contrarios a la política social y económica del régimen. Es bien sabido que las aguas impetuosas de un río desbordado no se contienen con jaculatorias ni con cubetas, sino con diques, verdad sufridos habitantes del Bajo Lempa.

En el fondo de la cuestión está el expansionismo del capital financiero nacional e internacional. El Salvador, mediante su estructura estatal, no cuenta con los mecanismos jurídicos ni con la autoridad necesaria para haber puesto cierta resistencia consciente a ese expansionismo y dominio del “gran capital”. La historia nuestra está repleta de ejemplos. Si, por ejemplo, se escribiera la historia de todo el periodo desarrollista y de los últimos años del neoliberalismo, del ajuste económico, del rebalse y del Consenso de Washington, el cargo de traición a la patria podría lanzarse a demasiada gente, desde luego encabezados por la burguesía. Pero esto no tiene mucho sentido ahora: para tener el derecho de sentenciar a alguien, dice Sartre, hay que tener también el poder de ejecutarlo. Demasiada gente se atuvo a la máxima de que el dinero no tiene patria. Demasiada gente sucumbió ante el soborno de dólares, la corrupción, emanada de las corporaciones norteamericanas invasoras, colonizadoras, mientras su patriotismo se refugiaba en el gusto por las colecciones de piezas arqueológicas, por la arquitectura colonial, por los trajes típicos. Entre esa gente estaban en primera fila los representantes de la oligarquía y, por supuesto, los testaferros.

Los representantes de la burguesía y de la oligarquía y los pioneros no son producto netamente salvadoreño. Hijos del choque del capitalismo monopolista con los intereses de los países atrasados, aparecen fatalmente en todos los climas en que es necesario disimular un poco ante el pueblo la explotación de esos países, acomodarse provechosamente al nacionalismo burgués y crear burguesías intermediarias que sirvan de base social a las grandes estructuras multicorporativas del imperialismo y protejan a ésta contra las estatizaciones nacionales. El hábitat favorito de los “representantes”, abogados y prestanombres no es otro que el que constituye el principal medio de penetración: las sociedades anónimas, forma organizativa típicamente capitalista que surgió cuando fue preciso captar y centralizar el ahorro público. Si estas sociedades anónimas alcanzan cierta significación estadística en América Latina o en cualquier región integrada al imperialismo, es porque no son más que tentáculos de los gigantescos monopolios internacionales. ¿Qué esmirriada burguesía nacional fue capaz de oponer sus sociedades anónimas a los pulpos de los Rockefeller o los Morgan en su tiempo? ¿Qué burguesía, cúpula empresarial o sociedad anónima es capaz de oponerse a los dictados del señor Carlos Slim?

Este breve análisis nos indica por donde deben enfocarse los pleitos del señor Presidente. Ya tuvo una experiencia en sus inicios cuando intentó una tímida reforma fiscal que no llegó a nada, pues los limosneros de las tabacaleras y los cerveceros impidieron cualquier avance en esa materia. El Ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, sabe perfectamente de que se trata, donde aprieta el zapato y hasta donde debe llegarse. El es un representante del gran capital y nunca perderá tal “privilegio”. El gobierno, el del “cambio” venció electoralmente a la burguesía, pero no la venció políticamente, de tal suerte que su representante partidario, Arena, pues, se encuentra viento en popa y aprovechando las grandes contradicciones al interior del régimen.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Pertenezco a un grupo de 25 distribuidores que trabajaron con Claro Chile y me estafaron. En estos momentos hay otra cantidad importante de distribuidores que se retiraran porque también han sido engañados. Hemos pedido que venga un auditor de México para que investigue pero la Gerencia de Claro Chile no quiere porque sabe que se encontrara con muchas irregularidades. Claro Chile no quiere devolvernos las propiedades que dejamos en garantía como tampoco los dineros que nos adeudan. Estamos iniciando una demanda colectiva contra Claro ante los tribunales de justicia para poder recuperar nuestro patrimonio. Durante todo este tiempo no pudimos ganar dinero sino que por el contrario nos arruinaron porque la política de Claro es que el distribuidor se endeude con ellos para quedarse con las garantías. Cuidado a los distribuidores nuevos porque al inicio todo parece muy bonito y te ofrecen el oro del mundo pero a medida que pasa el tiempo no te puedes salir porque ya estas endeudado con ellos.
La gran cantidad de dinero que Claro se ha gastado en contratar a Don Francisco y Cecilia Bolocco para que hagan publicidad a Claro ha salido de los bolsillos de los distribuidores

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