28.2.11

Los folclóricos


No salgo de mi asombro, en este país hay cada personaje robando cámara que ni te la crees. Entre más folclórico, más cancha les dan los medios de comunicación. Por eso, es que rápidamente florecen desde lo más profundo de nuestra “indiosincrasia” personajes como: La Tenchis, Will Salgado, Catalino Miranda y hasta D’aubuisson.

El problema no es que florezcan, vamos a estar claros de una vaina, en este país las expresiones folclóricas hay que darles cabida y si está en nuestras posibilidades, las debemos de apoyar con todos los poderes. Pero, de eso, a creer cuanta chabacanada y bayuncada se les ocurra decir a los folclóricos, eso compatriota son otros diez pesos.

En artículos anteriores les sugería a las autoridades que el primer paso para resolver este desmadre del transporte público de pasajeros es hacer que se cumpla la ley. Simple y llanamente, que lo que está escrito se lleve a la práctica. Sabías vos compatriota que está normada la existencia y exigencia de un carné de conducción para el transporte público de pasajeros, tanto para el chofer como para el cobrador. Y “diay” pues?

Aparentemente hubo receptividad al clamor ciudadano y desde el sábado han comenzado las autoridades a revisar la documentación en “regla” de los motoristas y todo aquel que no la tuviese, lo han dejado fuera de circulación.

Por su parte, los empresarios les advirtieron a todos sus choferes que todo aquel que no tuviese en regla sus documentos de transito se abstuviera de presentarse a la ruta a laborar, ya que tenían conocimiento – un soplo – que llegarían la autoridad a realizar una revisión “sorpresa”. Ahora es que una afirmación sale a la luz, significa que los empresarios conocen cuando uno de sus motoristas va a la calle sin sus respectivos documentos en regla. No dijo Genaro Ramírez que ellos como dueños de las carcachas ni cuenta se daban pues.

Paralelo a este desfile de lobos con piel de oveja que observamos, uno de los folclóricos hizo su aparición en la televisión nacional. Y como bien dicen que la ignorancia es atrevida, el Sr. Catalino Miranda nos regaló un par de conceptos que quiero compartir con todos ustedes:

“La licencia no es la que conduce, es el motorista, ese es solo un papel en sí”. Poco le faltó decir “chuco”, pero mira compatriota, que alucinante es enterarse de la importancia que los empresarios le dan a la legalidad.

“Esta es una persecución que nos hacen como gremio, el hecho de no tener licencia de conducir no se debe a que no puedan manejar, muchas se las han decomisado por las infracciones”. Debe de enterarse Catalino que parte de la buena conducción es conocer el reglamento y las leyes de tránsito, pero sobre todo, acatarlas.

“Nadie en su sano juicio va a exponerse a que los maten”. Poco le faltó decir a Catalino, aunque entre líneas se lee: Estos solo bolos o “drogos” pueden desempeñar su trabajo.

“No se puede juzgar a todo un gremio por estas pequeñas cosas que suceden, imagínense ustedes, qué fuera de la iglesia católica si hubieran cerrado todas las parroquias por los curas pedófilos”. Me encantan estos parangones absurdos, no siempre es conveniente mesclar el cebo con la manteca, díganle a Catalino, por favor!

“Los motoristas del transporte público son héroes”. Me pregunto, qué entenderá Catalino por héroe.

Te podrás dar cuenta de estas semillas de conocimiento y sabiduría, este Catalino está “propio” para que le efectúen una evaluación sicológica y quizá, hasta siquiátrica. De una al “manicero”, no habrá andado drogo vos?

Dejando descansar al folclórico de Catalino, te digo a vos compatriota, con un poquito de fuerza que hagan las autoridades, se puede llevar calma a la población.

Esperamos que este esfuerzo sea permanente y no llamarada de tuza, tampoco queremos que el gobierno se deje presionar por estos cafres y mercaderes de la muerte. En este país TODOS debemos de cumplir la ley.

Recomendamos que para las próximas inspecciones, esperamos que las hayan, se realicen con el más sepulcral sigilo, ya que la “sorpresa” hubiese sido más gratificante para este pueblo si a las rutas no les hubiese llegado el soplo que los llegarían a auscultar la autoridad.


Kvernicola

La decadencia del capitalismo

Muchos podrán no estar de acuerdo con este análisis, pero los hechos y las cifras respaldan nuestra tesis. Hace muchos años lo anticipó y lo explicó científicamente Carlos Marx. El derrumbe del sistema financiero mundial es claramente el anunció de la agonía del imperio.

La recesión, los graves problemas económicos, el desempleo y la depresión de los Estados Unidos no comenzó hace cinco años, se inició en 1965, es decir en la segunda mitad de la década de los sesenta. Los indicadores y las cifras de esa fecha así lo indican.

1. Las exportaciones, la importación y la producción a gran escala, así como la capacidad competitiva de USA empezó a reducirse desde 1965 en relación a países europeos y el Japón. Las cifras expresan una verdad irrefutable: el costo de la mano de obra por unidad producida aumentó de 14.5% en los Estados Unidos, mientras en otros países disminuía, especialmente en Francia y Alemania.

2.El Banco Central, la Reserva Federal, indica que de 1964 a 1969 las importaciones norteamericanas aumentaron de 80% y las exportaciones solamente de 30% provocando a mediados de 1969, por primera vez en la historia de los EU, un déficit en su balanza comercial.

3. En 1968 el costo de la vida superó el récord de 1951. Actualmente es superior.

4. En septiembre de 1969 el desempleo tuvo su alza más fuerte desde 1960, año de receso. En el presente el desempleo supera el 10%. En Detroit las grandes fábricas de automóviles han despedido a miles de empleados.

5. El desplome financiero mundial, situación no aceptada por los mismos capitalistas, puesto que sería tanto como aceptar lo inviable del sistema, ha provocado que la economía mundial en su conjunto entrara también en una fase de contracción; sólo los datos de la Organización Mundial del Comercio señalan que el producto bruto global de los países industrializados, que entre 1950.1968 había crecido a un ritmo promedio de 5%, sólo creció un 3% en los últimos años.

Como hemos señalado a pesar de los fríos números, de las mismas estadísticas manejadas por los organismos financieros mundiales, la mayor parte de los apologistas del sistema capitalista, los economistas y los sociólogos latinoamericanos sólo han aceptado la existencia de la depresión hasta hace unos cuatro años, cuando en Estados Unidos el gobierno tuvo que asistir económicamente a los bancos y a la industria del automóvil, básicamente. La baja popularidad del presidente Obama debe buscarse en esos antecedentes, puesto que los millones de habitantes reclaman que sus impuestos sirvieron para mantener a flote al sistema financiero y a grandes industrias.

A pesar de la grave recesión y el fracaso total del modelo neoliberal y hasta del mismo consenso de Washington, en la mayoría de congresos muy poco se habla sobre el tema y se ignoran a propósito las causas de la depresión. La razón de esta actitud se halla, en lo fundamental, en un intenso prejuicio ideológico generado a través de los largos años en que la teoría keynesiana conservó el rango de una teoría dominante.

En términos prácticos el postulado esencial de la teoría keynesiana es el siguiente: después de la depresión de 1930 en los Estados Unidos el capitalismo ha aprendido a controlar sus ciclos económicos y a neutralizar sus efectos, es decir, ha dejado de comportarse cíclicamente para siempre, ha entrado en una eterna fase post cíclica. Este postulado se convirtió en la base de toda una serie de interpretaciones erróneas sobre el sistema capitalista mundial y, en consecuencia, de interpretaciones erróneas sobre la realidad latinoamericana. El Banco Mundial y el Banco Financiero Mundial al recomendar la disminución de la inversión social, el aumento de los impuestos y la reducción de la burocracia estatal, han llevado por caminos totalmente equivocados a los países del nuevo Continente.

El Diccionario Filosófico ya lo señala claramente en la lógica de las relaciones, en todo caso no está demás que las interpretaciones erróneas sobre el sistema capitalista mundial pueden resumirse en la tesis siguiente: el capital norteamericano se internacionaliza cada vez más, invade todos los poros de las economías nacionales y las convierte en sus apéndices. Conclusión: los Estados Unidos tienden a incrementar y a consolidar su hegemonía sobre el sistema capitalista mundial. No es antojadizo su intromisión en la grave crisis social y política actual de varios países de la cultura árabe, tampoco su disputa por el mercado mundial con China.

A su vez, las interpretaciones erróneas sobre América Latina que se derivan de la tesis anterior pueden sintetizarse así: la creciente penetración del capitalismo norteamericano en América Latina (Simón Bolívar lo anticipó) está eliminando las posibilidades económicas de un desarrollo del capitalismo nacional. El incremento de la hegemonía mundial de USA se manifiesta en esta región en la progresiva eliminación de las posibilidades políticas de un desarrollo del Estado nacional, en un control cada vez más intenso sobre las clases dominantes y en una represión creciente sobre las clases dominadas. Conclusión: los países latinoamericanos tienden a la eliminación progresiva de toda posibilidad democrática y nacional. Los ejemplos de Venezuela, Ecuador y Bolivia son enaltecedores. Por eso el odio de los halcones de Washington y las constantes maniobras y ataques contra los gobiernos progresistas y revolucionarios de esos países.

La recesión de los Estados Unidos no finalizará tan pronto: sus propias contradicciones así lo determinan. Los economistas y estudiosos del marxismo señalan que la depresión vino a recordar que las extrapolaciones lineales de las fases de prosperidad son contradichas por el advenimiento de las fases de depresión, y que la extrapolación lineal en este periodo tratado era el efecto ideológico de la dominación de la teoría del capitalismo sin ciclos, del capitalismo “post-cíclico”, del capitalismo en eterno progreso y expansión lineales. La depresión ha venido a demostrar una vez más que la única prospectiva válida en historia es aquella que se funda en el comportamiento cíclico de los procesos sociales.

26.2.11

No caigamos en mañas y ansiedades ajenas


Lo de estos “motorolos” criminales se circunscribe en buena parte a que se cumplan a cabalidad las leyes de tránsito vigentes en el país. Cualquier otra iniciativa que se pretenda impulsar, sin contemplar lo anterior, la debemos de observar con suspicacia, recelo y si es posible, no considerarla en el corto o mediano plazo. Primero es lo primero y este es tiempo de ordenar la casa y contar solamente con lo del matate, para que no nos hagamos bolas.

Te aseguro compatriota que ningún esfuerzo por seguir amontonando legislación y normativa inoperante, nos va a llevar a buen término en esto que la población a gritos necesita. Sin ser adivino, en algunas ideas planteadas veo mañas de antaño y esfuerzos por poner a sudar a la mayoría ansiedades ajenas.

Hagamos un esfuerzo y veamos si necesitamos más leyes:

¿En este país es legal conducir sin la debida autorización vigente? Me refiero, licencia de conducir idónea para el automotor que pretendes manejar. La respuesta es NO, es un rotundo NO.

¿Es legal conducir como enajenado por las calles de este El Salvador, irrespetando cuanta señal de transito aparezca en el camino, irrespetando los límites de velocidad establecidos? La respuesta es NO.

¿Es legal en este país conducir bajo los efectos del alcohol o cualquier otro droga? La respuesta seguirá siendo NO.

¿En este país es legal conducir y al mismo tiempo hablar por teléfono celular? La respuesta es NO, lo peor es que muchos buseros además de la distracción del teléfono celular, llevan a todo dar música estridente.

En este país hay legislación vigente, para que los vehículos deban de ser revisados con cierta periodicidad. Entonces, no me explico cómo circula tanta chatarra y no solo del transporte público, si no, chatarra en general. Como tampoco me explico, cómo circula tanta cafetera que expeliendo hollín a diestra y siniestra.

Por lo visto compatriota, hay leyes para detener este desmadre que ahora sufrimos, la pregunta de medio melón – ya me acordé de aquel que creíamos muerto y que dicen que lo han visto en Nicaragua – ¿por qué razón teniendo todas estas leyes y normativas no se llevan a la práctica?

Más de algún funcionario va a excusarse en la falta de personal o la falta de recursos, para controlar a tanto delincuente que ponen los dueños de los buses, detrás de un volante.

Argumentará más de algún funcionario que los que pasan hablando por celular – sí, me refiero a los policías – no son expertos para diagnosticar si una llanta está en malas condiciones, como para tildarla como un melón –este es otro tipo de melón, en minúscula. Dirán que tampoco tienen la “experticia” – como les agrada esta palabra a los cuilios – para ver si les faltan latas al bus.

Si nuestro flamante cuerpo de policía de tránsito por acción u omisión, no puede controlar a un “motorolo” en todos estos pecadillos detallados con anterioridad, tendrán la capacidad para identificar la correcta vigencia de una póliza con cobertura para afectación de terceros. Hablando de esto, la cobertura para daños a terceros no supone el resarcimiento de ningún daño a pasajero alguno, mosca con eso, que hay muchos frotándose las manos y pretendiendo que todos sudemos esas ansiedades ajenas.

Pero mira, este volado en el que la PNC de transito se hace del ojo pacho puede tener muchos orígenes e inspecciónemelos:

1. Les vale madre la autoridad de los agentes de tránsito.

2. El gremio de buseros le tiene comprada la voluntad a los agentes de tránsito y quizá, a cambio de un par de pesos, los “cuilios” se hacen los del ojo pacho. Esta acción de hacerse los majes, significa luto y dolor en la familia salvadoreña. Concordante con esto es que hemos visto a mujeres policías haciendo esta labor, ojalá sean menos corruptibles.

Finalmente, otros que se están frotando las manos son los que piensan erróneamente en la factibilidad de estatizar el transporte público, ya se ven trayendo canastadas de buses brasileros y se ven, según ellos, con ganancias exorbitantes luego de esta gestión gubernamental.

Seamos prácticos compatriotas, lo que se requiere es que los policías y las policías se pongan a trabajar con todo los poderes, que salgan a la calle y que no tienten tablita, deben de aplicar la ley tal cual. Eso sí, al elemento policial que se le demuestre pidiendo mordidas o que se hace el de los panes, que no solo lo destituyan, que lo manden a por un par de vacaciones en Miami – Mariona, pues.

No hablo de subsidio, porque eso es una injusticia y una premio a la corrupción. El busero que no le parezca y que no se apegue a brindar un buen servicio, pues que ahueque y que se dedique a otros menesteres. No más Genaros y Lovos en este país!

Kvernicola
el-salvador.blogspot.com

24.2.11

Qué dijo presidente, subsidio o suicidio?

Es difícil iniciar este comentario y plasmar las ideas, sin que el malestar y la impotencia afloren, no obstante, procuraré que los mismos no me nublen la visión y que pueda compartir con ustedes algunas apreciaciones y contextos que debemos poner en perepctiva.

No es la primera oportunidad que los cafres del volante le arrebatan vidas al pueblo salvadoreño, no es la primera vez que la cantidad de vidas arrebatadas genera indignación en toda la comunidad nacional e internacional, no es la primera ocasión que observo a los representantes de los buseros argumentar que nos están haciendo un favor con transportarnos en esas carcachas y no es la primera vez que los dueños de los buses prometen mejorar el servicio y renovar esos vejestorios, tampoco es la primera oportunidad que un busero malcriado se atreve a desafiar a todo un país, argumentando que él pasando iba y que los muertos no son responsabilidad de su gremio.


Ojalá me equivoque con esto, no es la primera vez que este pueblo olvida tanta muerte en las calles por falta de control.


Pero esta pila de situaciones le falta una chonga y la misma, te la voy a preparar, mediante una anécdota que escuché uno de estos días en un laboratorio clínico de esta mi vilipendiada capital.


Resulta que la crisis ha afectado a muchos y los laboratorios clínicos no son la excepción, y este servidor parando la oreja escuchó la siguiente conversación.

Técnica Rosita: Mira Jorge y nos salió el negocito para hacer los antidoping de la ruta X?

Técnico Jorge: Nomb'e vos, Don Juan no pudo hacer que la directiva de la cooperativa autorizara realizar el examen a los motoristas.

Técnica Rosita: Y que pretexto les pusieron? Muy caro o no tienen pisto?

Técnico Jorge: Noomb'e Rosita, dice Don Juan que le dijeron que ellos saben que sus motoristas solo "enmariguanados", bolos o "encocados" manejan.

Técnico Rosita: No te creo que le hayan dicho eso a Don Juan, qué descarados, qué sinvergüenzas, los deberían de castigar a esos empresarios vos.

Técnico Jorge: Mira Rosita, si dice Don Juan que le dijeron que esa es la única forma en que los motoristas se echen el trompo al uña de "manejar", imagínese le dijeron, quién va a querer lidiar en su sano juicio con la renta que exigen las maras, las mordidas de la jura y la neurosis que manejan desde dueños hasta cobradores.

Yo te pregunto a vos compatriota, ¿Crees que es honesta la forma de pensar de estos malos empresarios? ¿Crees que desconocen el coyol que nos meten a cada usuario cada vez que abordamos esos desvencijados artefactos? ¿Quiénes son los llamados a procurarnos tranquilidad al momento de abordar un bus?

A costa de nuestras vidas están haciendo dinero y para colmo de males, siempre encuentran la forma de doblarle la mano, el brazo y cualquier cosa que vos te imagines a esto gobiernos tataratas y sin carácter.

Pero mira lo lindo de esto, mira lo bello y oportunistas que se vuelven nuestros políticos. Ahora argumentan que esto que sufrimos es un problema de ausencia de leyes.

Ya observamos a varios de ellos y ellas, casi llorar al lado de los féretros y bajo la manga, leyes que buscan réditos electorales. Ya basta, no se vale que jueguen con el sufrimiento y el luto del pueblo.

Este no es un problema de ausencia de leyes, quién les ha dicho eso, estamos en presencia de una clara omisión al momento de aplicar las ya existentes.

¿Cómo es posible que un chofer acumule infracciones que rondan los ocho mil dólares?, ¿Cómo es posible que los dueños de buses se atrevan a poner nuestras vidas en manos de estos salvajes?

Pero la joya de la corona compatriota, conociendo todo esto y te aseguro que el gobierno lo sabe, nuestros flamantes funcionarios se atreven a darles un subsidio a estos cafres, para que nosotros comentamos un suicidio cada vez que nos subimos a esas mier***.
Vamos a estar claros de una vaina, si sabiendo que puedes morir intentas alguna acción en tu contra, eso es y se llama suicidio.

Kvernicola
el-salvador.blogspot.com

Declaraciones y discursos presidenciales

Es interesante escuchar los discursos y las declaraciones del presidente de la república, no sólo de El Salvador, sino de muchos países del mundo, sobre todo cuando negros nubarrones se ciernen sobre sus coronas, pues en esto también entran los últimos monarcas europeos, de Asia y África. Los ejemplos están a la vista y se debe a injerencia de intereses externos; pero también al descontento y la cólera contenida por tantos años por los millones de habitantes cansados de la corrupción, el despilfarro y la ostentosa vida de tantos de esos figurones de la política internacional.

En todo caso nos quisiéramos referir al terrorismo gramatical, la atenta inquisición de los yerros del pronunciador de los discursos, sus titubeos oratorios. Cuando hay carencia o insuficiencia del lenguaje es frecuente el balbuceo, el constante eh, eh, eh, o esas pausas tan frecuentes no para demostrar prudencia, cautela o simple enlace con la siguiente oración o frase, sino por falta de recursos si ustedes lo prefieren, intelectuales. Hay mandatarios que tienden a expresarse en párrafos larguísimos, de 20 o 25 líneas sin más respiros que un par de comas. Además están plagados de oraciones incidentales explicativas que diluyen la fuerza que sin ellas podría tener el pensamiento principal. Por último, dañan sus expresiones el frecuente uso equivocado de preposiciones, pues como la gramática enseña, éstas “denotan el régimen o relación que entre sí tienen dos palabras o términos”.

Por cierto, la correspondencias de número tienen también sus reglas gramaticales y atendiendo a ellas debemos convenir en que “el frecuente uso equivocado de las preposiciones”, agente singular gramaticalmente, no puede inferir un daño plural en “las expresiones”, como parece insinuarlo la forma verbal “dañan” usada constantemente por los políticos. Desde luego, los diputados son los más grandes terroristas del lenguaje. Cuando dicen “difiero con casi todos los colegas que han hablado”, no se sabe si quisieron decir “concuerdo con”, pues se difiere “de”. Asimismo, cuando se dice los “egresados en las escuelas” entra la duda de si no quisieron decir los “ingresados” en las escuelas. Es inútil poner “…reflexionamos en que el espíritu humano…” Y no digamos esta expresión: “…me es grato recibir la vigorosa presencia de ustedes.

Son tantos los gazapos que al compaginar tantos discursos habría que hacer subrayados con sus puntuales versalitas para destacar los disparates de todo orden cometidos por los “honorables” diputados” y también los presidentes de los otros Órganos del Estado. Pero la vigilancia gramatical tiene también algunas derivaciones analíticas. De la muletilla presidencial que lleva, por rutina, a iniciar múltiples exhortaciones con infinitas variantes del verbo reflexionar (“considerar nueva y detenidamente las palabras del señor Dabou”), se podría inferir una característica psicológica: mientras para el común de los mortales la reflexión es un ejercicio callado, para nuestro mandatario hablar es como se piensa o se reflexiona.

Para mantener la línea, podría inferirse que los infinitivos de los verbos no piden, ni aceptan siempre, simultaneidad de acciones, al revés de los gerundios, que la exigen, de modo que la expresión “para nuestro presidente hablar es como se piensa o se reflexiona”, debiera quizá transformarse en: “para nuestro presidente es hablando como se piensa o se reflexiona”. Lo importante es que del acopio de estas reflexiones gramaticales hechas “a vuelo de computadora”, deriva la “constante más sobresaliente” del mandatario: su “extraordinaria locuacidad”, elemental forma de decir, sin duda, que el titular del Ejecutivo habla mucho, ataca frontalmente y tantas veces es contradictorio en sus vehementes llamados a la “unidad” tan vago para unos y demagogo para otros.

Este pudor gramatical que nos imponen estas reflexiones, no es casual. En realidad es el momento más técnico y severo de un espíritu analítico tan ignorado y hasta despreciado en este país de milagrerías. Es importante reparar en los aspectos formales y de fondo de una labor presidencial: las formas oratorias del mandatario, las formalidades del juego parlamentario, las audacias poco protocolarias y diplomáticas en materia de política exterior, el desacierto semántico de las dos nociones que parecerían retratar -- o autorretratar-- al régimen: diálogo y autocrítica.

Un experto en asuntos de “gramática política” ha dicho que “la palabra autocrítica es desdichada por mil motivos (…) Cuando un hombre público propala la autocrítica, sólo la autocrítica, es inevitable suponer que se reserva en exclusiva el derecho a criticar sus actos y que, por lo tanto, se niega ese derecho a los demás…” Asimismo, parece reservarse el derecho a elegir la materia criticable y el grado de severidad, o de indulgencia, que usará al criticarse así mismo. Más desdichada, si se quiere, es la palabra “diálogo”, que el diccionario define como “una plática entre dos o más personas que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos”. En el presente caso, entonces, se trata en realidad de un monólogo, pues la segunda persona necesaria al diálogo, es decir, la Nación, no tiene manera de expresar sus ideas o sus afectos ya que todos los medios usuales para hacerlo fallan en nuestro país (El Salvador, pues): las manifestaciones públicas, los partidos políticos, la Asamblea Legislativa, las elecciones, la prensa, la televisión, la radio, el cine”.

Y así podríamos seguir hasta el infinito. Por ejemplo: el análisis de resultados electorales en un sistema de partidos como el salvadoreño es, en el mejor de los casos, un tributo colonial pagado a la politología argentina o hasta norteamericana, tan inclinada a descubrir en esas luchas tendencias importantes de su vida pública. Lo triste es que se denuncian penosos casos de corrupción de altos funcionarios, de evasión de impuestos, de contrabando y crimen organizado; pero nunca procede la Fiscalía General de la República o lo que nunca se escucha a nivel público, es el repicar del teléfono para “ordenar” a la instancia superior, “olvidarse de esos asuntos” y dejarlo a la posteridad. Y que decir de las reformas electorales, únicamente hechas para asegurar la supervivencia de los “partidos menores” y evitar caer en el bipartidismo, o sea un enfrentamiento de Arena con el FMLN es incurrir o en una broma no lograda o en las reglas de la plena ficción que esos mismos partidos han encarnado y sostenido con tenacidad ejemplar.

En fin, el análisis de los discursos y la actuación de los presidentes de las naciones, se presta para muchas reflexiones y conjeturas. Lo importante en todo caso son las demandas de la opinión pública y que las críticas buenas y malas trasciendan el círculo de quienes gobiernan. No se trata de poderes absolutos ni de recursos materiales y económicos en abundancia, debe entenderse nada más que el mandatario no es ya la única pieza clave del sistema político; sus funciones han entrado en una etapa de mezcla orgánica con otros núcleos de poder -- dígase los empresarios y los financieros en menor medida la burocracia sindical. Y con esos núcleos, el presidente no trata ya sólo en términos de consulta y conciliación, sino también a menudo, y públicamente, de desafío y enfrentamiento. La realidad también indica que el Poder Ejecutivo se ve obligado hoy a satisfacer demandas en un tercer sector, menos localizable y más volátil, pero de alguna importancia así sea embrionaria: la opinión pública o, mejor dicho, los derechos consagrados de quienes se han dedicado solitariamente por años a construirla con su actividad, su independencia, su prestigio y su espíritu crítico.

23.2.11

La maternidad y el papel de las mujeres

Las organizaciones feministas han crecido y se han desarrollado mucho en nuestro país en los últimos cinco años. Con todo son más las excluidas y las que nunca opinan y en silencio cumplen con sus deberes y obligaciones. Pensamos en las madres de familias numerosas (con seis u diez hijos), en donde prevalece una verdadera miseria económica con todas las consecuencias derivadas y hacemos la siguiente reflexión: ¿qué posibilidades tendrán estas mujeres para elegir el momento adecuado de ejercer su función reproductora? ¿serán ellas capaces de percatarse del hecho de que no es posible tener hijos por tenerlos, sin considerar las circunstancias reales que esto implica?

La ley y la constitución supuestamente otorgan garantías a hombres y mujeres por igual, no debería haber discriminación, ni mucho menos aprovecharse de las necesidades de las jóvenes para cometer ilícitos, tal como aparentemente ha sucedido con el jefe de recursos humanos de la Asamblea Legislativa, al someter a constantes acosos sexuales a una madre soltera. De acuerdo con testimonios son varias las mujeres ultrajadas por este funcionario del Órgano Legislativo. El nuevo presidente Sigfrido Reyes tiene una magnifica e inexcusable oportunidad de “hacerse notar” y comenzar a ejercer sus funciones ordenando una investigación sobre los casos denunciados.

Desde luego, los abusos se dan tanto en el sector público como en el privado, lo mismo contra niños indefensos, ultrajados hasta por sus mismos familiares. Si el Código de Familia y los Códigos Procesal y Procesal Penal no son letra muerta debe actuarse con diligencia para reivindicar tanto a las madres solteras como a los hijos. Para que la intención de una ley que otorga a la mujer el derecho de elegir con respecto a su maternidad se cumpla, es indispensable que junto a la proposición e instauración de esa ley, se lleve a la práctica una serie de medidas educativas y sociológicas que capaciten al grupo femenino para el ejercicio de su elección. Pensamos que la esposa del presidente de la república, como encargada de la Secretaría de Inclusión Social tiene todas las facilidades y garantías para desarrollar una magnifica labor de protección de las mujeres y la niñez, en síntesis de toda la familia.

Hay demasiados vacíos en la ley y no se ha logrado adecuar la legislación en función de las verdaderas necesidades y realidades de la mujer salvadoreña. No solo las madres solteras, sino las obreras, las campesinas y todas las vendedoras ambulantes y estacionarias sin protección social ni jurídica de ninguna naturaleza. Si hasta la fecha ha privado la idea fatalista de que las mujeres deben tener hijos en cumplimiento de su estructura y funciones biológicas, y lo que es más, tener todos los hijos que “Dios les dé” y los que sean capaces de concebir, ya por verdadero deseo, por accidente o por equivocación; difícilmente modificarán ellas su criterio por el solo hecho de que aparezca una nueva ley o se pretenda modernizar el Instituto de la Mujer, si antes no se les prepara intelectual y emocionalmente para la reconsideración de sus conceptos. En este campo hay mucho por hacer y deben trabajar coordinadamente las instancias gubernamentales y las asociaciones feministas.

En todo caso, tal preparación debe abarcar todos los aspectos y todas las épocas de la vida, pues haciendo una revisión nos encontramos con el hecho de que desde la infancia la mayoría de los juguetes destinados a las niñas son muñecas, lo cual implica una fuerte intención, puesto que en ese tiempo tan importante en la formación de las bases de la personalidad humana, a ellas no se les deja más que esa posibilidad, y a diferencia de los varones, quienes pueden usar para sus juegos una gran variedad de artefactos especialmente diseñados, ya se trate de trompos, capiruchos, avioncitos, canicas o trenes, etcétera, estimulando su imaginación; las niñas no pueden jugar más que con los tales muñecas con sus respectivos biberones o pañales y pequeños utensilios de cocina, con lo cual sus intereses quedan encauzados de una buena vez; pues es muy mal visto que una niña juegue con juguetes destinados a los varones, a riesgo de que desvirtúe el desarrollo de su feminidad.

Cuando la infancia transcurre en tales condiciones, las consecuencias son tan obvias que no es preciso abundar en el proceso íntimo del condicionamiento educativo, sobre todo si agregamos que existe todo un efectivo sistema de publicidad comercial que alude a la maternidad de una manera tan insistente para dejar una vez más convencidas a las mujeres que lo único e indispensable es ser madres el mayor número de veces posible. Paradójicamente las mayores familias se pueden encontrar en hogares de mínimos recursos económicos. Por eso insistimos en la necesidad de una fuerte educación, formación y orientación desde la temprana edad. Desde luego, no ignoramos las graves problemas estructurales influyendo en este delicado panorama de la familia salvadoreña.

En tales condiciones, las posibilidades de elección son muy escasas, más como se trata de partir de una abstracción legal para sensibilizar a toda la nación hacia una nueva actitud, entonces habrá que tomar ciertas medidas educativas e informativas que ayuden a superar muchos conceptos tergiversados y aclaren que la maternidad implica algo distinto a recibir agasajos o felicitaciones cada diez de mayo o sobrellevar embarazos que culminen en “heroicos partos”; así como que también es algo diferente a “dar la vida por los hijos” y a soportar con “santidad” la falta de agradecimiento de aquéllos. Es urgente, por lo tanto, empezar a considerar a la maternidad desde un punto de vista más realista, como una simple función humana y desvincularla de los mitos que distorsionan su concepto convirtiéndola en una verdadera fuente de confusiones, en las cuales tanto las madres como los hijos y hasta los padres salen muy mal librados, pues en consecuencia todos giran alrededor de un engranaje de ficciones propiciadoras de culpa, rencores y chantajes.

21.2.11

¿Con qué nota califica usted al presidente?

Hace un par de semanas la periodista Arastegui formuló unas declaraciones revelando actos de corrupción, autoritarismo y conflictos de intereses del presidente de México, situación que impulsó al mandatario a exigirle disculpas públicas “sobre hechos no comprobados” y atentatorios contra “su moralidad y transparencia”. La comunicadora lejos de retractarse, puntualizó sus acusaciones al tiempo de asegurar contar con “suficiente documentación y pruebas” para respaldar lo dicho contra el primer magistrado de los Estados Unidos Mexicanos.

Pero todo el análisis parece discurrir como en el centro de una campana neumática que aísla siempre el contexto conflictivo, el trajín de los intereses que rodean, punzan y definen la acción política. Los discursos y las comparecencias presidenciales parecen dichos para ser imprecisos, no para responder a urgencias prácticas y a auditorios concretos del momento. En México como en otros países, el caso de El Salvador, por cierto, muy particular, las reformas administrativas, las electorales y constitucionales parecen brotar de un abstracto juego de mecanismos autónomos que guardan poca o ninguna relación con la realidad social que les da origen; los proyectos sobre la Agricultura Familiar, su reactivación o el anuncio de “reformas fiscales”, parecen surgir del simple hecho de que al presidente se le hayan ocurrido y no de la necesidad de dar respuestas estratégicas a problemas que ningún mandatario hubiera podido, responsablemente eludir.

Eso ocurre también con las encuestas o estudios de opinión pública otorgando distintas calificaciones de popularidad al mandatario. En este caso muy particular de El Salvador, es por lo menos extraño que ciertos sondeos de un presidente como Mauricio Funes hayan puesto a un lado las características más notables de sus primeros 18 meses de gobierno: la continua agitación en todos los niveles, la irrupción climática de graves problemas heredados por los cuatro nefastos regímenes areneros, el desplome de viejas confianzas predatorias en la bondad del camino, el forcejo de intereses que se habían expresado hasta entonces calladamente, la eficaz política de reconcentración de los inquietos sectores técnicos, profesionales, estudiantiles, intelectuales a los que duros años de conflicto armado y de ingratas administraciones derechistas de los últimos 20 años (desde Alfredo Cristiani a Antonio Saca) despojó bárbaramente de toda disyuntiva política.

Más precisamente, el estilo personal de gobernar ha puesto a un lado lo que parece políticamente crucial. A manera de ejemplos, uno se pregunta dónde han quedado, en que agitados vientos de otras tierras, cuestiones como la histórica y pendiente Reforma Agraria, la anunciada Reforma Integral de Salud, de Educación y la masiva campaña nacional de alfabetización. Desde luego, la reactivación de la agricultura y la estratégica y no tan simbólica Fábrica de Empleos; el impacto en la opinión pública de la conducta del presidente al vetar ciertos decretos de ley de beneficio popular – momento crucial, más que cualquier acumulación de discursos o frases hechas, de la credibilidad de la palabra presidencial-- ; el largo litigio de la burocracia sindical que despertó grandes esperanzas en algún momento sobre todo en la etapa de la campaña electoral cuando había tanto entusiasmo por aquello de “con Mauricio presidente, todo será diferente”, sino de una renovación total, sí de un incipiente pluralismo en el movimiento obrero, promesa y abrazo que ha terminado en reiteradas protestas e inconformidades.

En el país no contamos con periodistas de la talla de Arastegui, cosa rara el actual mandatario fue un tenaz crítico de la corrupción y el verticalismo de los regímenes areneros. Ha habido contados intelectuales con los dedos de la mano que se hayan lanzado a una crítica no condescendiente del poder público. Lamentablemente los presentadores y “ conductores de programas de entrevistas de la televisión cuentan con escasas entendederas y muy limitado acervo cultural y hasta de criterio para formular preguntas serias y agudas tanto al mandatario (estuvo en el último mes en cuatro canales de televisión) como a los ministros. Todo se diluye y se realiza como en un salón de baile con vueltas y retorcidas a tono con la melodía. No se trata de calumniar e irrespetar al funcionario o ganarse un exilio en la propia casa, sino de cuestionamientos y críticas elevadas, aprovechables para semejante audiencia. La trasgresión consiste en que esa familiaridad, ese tono supuestamente ácido y humorístico que quizás se permitirían al amigo o al colaborador en el recinto sellado de la sala o el despacho, vengan a la luz en el modo público de una caja de imprenta. Dicho de otro modo: aquí las instituciones han hecho pública su discordia y para un público que ha sido sistemáticamente condenado al puritanismo y a respetar el secreto que ronda al poder, este hecho tiene un leve sabor escandaloso

Sería bueno preguntarse porque no se decreta cuanto antes una completa Ley de Acceso y Transparencia a la Información, no sólo para los periodistas sino para todos los salvadoreños: derecho a conocer como se administran los impuestos pagados, cómo se invierten los fondos provenientes de convenios, préstamos o donaciones de gobiernos amigos o instituciones internacionales, cuánto ganan los ministros y sus asesores, cuánto gasta la Asamblea Legislativa y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, a cuánto ascienden los gastos de representación y los viáticos en “giras” por diversos países del mundo, a cuanto asciende la partida secreta de Casa Presidencial. ¿Por qué un solo diputado de la Asamblea Legislativa cuenta con 16 asesores?

La trasgresión se verifica en aquella zona esencial de nuestra cultura política -- si algo es-- que murmura, a pesar de tantos clisés democráticos adquiridos. Al señor presidente no se le dicen esas cosas. Respeto heredado y miedo concreto a la figura presidencial: la veneración es el rostro socializado del terror; la parte más arraigada de nuestra experiencia ciudadana parece saber con exactitud que quien gobierna entre nosotros es, efectivamente, el superviviente; o para recordar a Max Weber que “detrás del poder nos mira siempre la solemnidad de la muerte. El presidente de El Salvador ha tenido siempre una cierta condición fulminante: ominosa o promisoria, según el sapo que le tire la piedra. Unos en el pasado, fueron autoritarios, sanguinarios, ladrones; otros son soberbios, prepotentes y vanidosos. Uno bien quisiera que los periodistas de este país fueran sagaces, que no sólo contaran chistes malos o se dieran de besitos con el presidente y sus funcionarios, que también pusieran al descubierto la incapacidad de la ineptitud de ciertos ministros y mandos medios, su “gramática anterior a la sintaxis”, los balances desasosegados de la obra a un tercio del gobierno, la vergüenza de soportarlo todo, la imposibilidad de no soportarlo. Por un mecanismo no escrito que habla bien de la eficacia de la dominación ideológica nacional, hace mucho tiempo que la corrupción, la torpeza política, el silencio generalizado, nos parecen consecuencias lógicas y hasta pasables de un modo peculiar y obligado de vivir. De irla pasando, como decían los abuelos. Los grandes gestos morales de la vida pública están adheridos a momentos de indignación y ruptura con esa tradición de amargo acatamiento.

Vistas así las cosas, el desacato a la figura presidencial parecería ser uno de los mayores sacrilegios que pueden cometerse en el rosario teológico de normas que rigen la intimidad de la cultura política de El Salvador. Y el desacato personalizado, o individualizado, uno de los peores. El desacato de las cúpulas empresariales no es, en realidad, ni excesivo ni virulento, pero se multiplica y se comenta porque proviene de los testaferros y marionetas de la oligarquía, y como ustedes saben este poderoso grupo económico tiene bajo su tutela o pago diario a “los grandes medios” de difusión y cuando la lora mayor habla se mueven los títeres.

18.2.11

Se buscan funcionarios honrados

El anuncio de nuevos impuestos, sobre todo al patrimonio, hecho por el Ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, no cayó en gracia a los “grandes” empresarios salvadoreños, al menos los representados en la ANEP y Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), situación delicada y complicada para el gobierno puesto que necesita aumentar la recaudación fiscal para hacer frente a la petición de aumentos salariales de los empleados públicos y para acelerar las obras de infraestructura, los programas de vivienda popular y la importación de granos básicos, sobre todo frijoles y maíz.

Hasta hace unos meses atrás los mismos empresarios ahora opuestos a estas medidas fiscales, veían con beneplácito algunos anuncios hechos por el gobierno, en el campo de la recaudación, como la forma de instrumentar los programas de desarrollo. Los mismos dirigentes de la ANEP se mostraban entusiasmados por la continuación o el reforzamiento del programa de infraestructura rural y urbana para hacer más fluido el transporte y la reactivación de la agricultura. De la noche a la mañana han cambiado de opinión y ahora las baterías se enfilan contra el Ejecutivo por intentar aplicar el impuesto por demás justo y necesario al patrimonio, como es normal en la mayoría de países.

En lo particular pensamos, se busca, en suma, un desarrollo para incrementar el ingreso, su mejor distribución, corregir desequilibrios sectoriales y nacionales, fomentar el mercado interno tan deprimido, para generar ocupación (la empresa privada no está invirtiendo ni generando nuevos empleos) y lograr eficiencia que a la larga nos permita ser más competitivos en el exterior; al mismo tiempo reducir el ritmo de endeudamiento externo para lograr continuidad en el progreso. Por ello se habla de un “pacto fiscal” y la necesidad de trabajar unidos, sector privado y público, y con un mayor grado de solidaridad con las mayorías poblacionales.

Como ya lo hemos dicho, para ello será necesario reforzar enormemente la acción del sector público y lograr coherencia ideológica y operativa en el gobierno. Es por lo tanto, indispensable mayor acercamiento entre el primer mandatario el partido FMLN. Aquí está la clave. Da la impresión de un angustioso llamado y de un firme propósito de enfrentarse a las fisuras que se advierten dentro del propio sector público. No debe descansarse hasta destruir la urdimbre de intereses que frenan desde hace largos años el desarrollo de El Salvador. Por la experiencia el mismo no pasa por la “generosa” oferta o la entrega solidaria de la voraz empresa privada.

Como lo hemos señalado deben redoblarse esfuerzos, acciones, y revisar tesis. Suena bien la frase “una economía hecha por todos y para todos” y hoy es preciso poner el capital al servicio de la nación”. Decirlo suena bonito; pero cumplirlo es harina de otro costal. El idioma de las cúpulas empresariales es siempre lesivo al interés de las mayorías poblacionales. No se trata de “lucha de clases” o de “quitarle dinero a los capitalistas” para entregárselo a los pobres, frase trillada y tan pobre que retrata de pie entero a los señores de la iniciativa privada. Pero cuáles son las realidades que padecemos. Los empresarios privados será siempre eso, negociantes y su conducta estará regida por el afán del lucro. Nosotros creemos que el sector público tiene la fuerza y la capacidad para dirigir efectivamente la economía en beneficio popular. Por ello nos gustaría a manera de plan piloto poner a funcionar las tiendas o mercados populares administrados por el gobierno para que la gente pueda acceder a comprar productos de primera necesidad a precios muy cómodos.

En Venezuela funcionan muy bien y con eficiencia los mercados populares. Desde luego, tanto allá como acá, eso no es del agrado de los “grandes mercaderes”, de los negociantes y comerciantes sin escrúpulos, puesto que una competencia de tal naturaleza conspira desde su origen contra el lucro y el mercantilismo. Aplaudimos y festejamos esa iniciativa de crear un nuevo mecanismo parecido al Instituto Regulador de Abastecimientos (IRA), abolido durante la administración del presidente Alfredo Cristiani. Una despensa popular de tal magnitud debe contar con la administración gubernamental y contar con la participación de los trabajadores y los mismos usuarios del servicio, con un amplio espíritu de cooperación y en busca de mayores beneficios para todos. La productividad y la eficiencia no es ver como se explota más a la gente. Ojalá esto lo entendieran los empresarios privados, siempre tratando de escatimar el más mínimo beneficio a sus propios empleados y por supuesto a los compradores para lograr mayores ganancias.

En síntesis, el sector público debe robustecerse, soldar fisuras y actuar con unidad. Hasta ahora y juzgando por su acción económica y postulados en esta materia, podemos distinguir tres grupos de “funcionarios”: a. los desarrollistas, apologistas de un progreso ilusorio. Este grupo mantiene relaciones estrechas con la oligarquía b. los entreguistas, que dicen sí a todo en su afán de quedar bien con el presidente y c. los falsos redentores. Aparentan trabajar con transparencia y de cara al pueblo, pero en el fondo buscan satisfacer sus propios intereses. Si de verdad queremos el progreso, el desarrollo y el bienestar de la nación se hace necesario trabajar con honestidad y de frente al futuro, con hombres y mujeres de mucha capacidad y rectitud. El mandatario como capitán de esta nave está en el deber cuando no en la obligación de encontrar tales funcionarios, premiar la lealtad y castigar a los corruptos. No hay caminos intermedios.

16.2.11

La congruencia del discurso y las acciones


Luego de dos semanas en la presidencia de la Asamblea Legislativa, de acomodarse en la nueva silla y de asimilar – espero – sin el nerviosismo inicial lo que se avecina, es momento de dar inicio a los cambios y señales que el pueblo quiere ver en el primer órgano del estado.

Si por un acto de la más burda ingenuidad, el presidente de la Asamblea Legislativa nombró a "Don" Ciro Cruz Zepeda su asesor y cuasi mentor, es momento de repetir plana y enmendar esos yerros garrafales con acciones concretas.

Un “pijazo” se le va a cualquiera, decía aquel que mató al poeta. Eso mismo le digo a Sigfrido, nos vamos a hacer los “locos” momentáneamente pasando la página con esa su desafortunada participación. Ojalá que la vergüenza y la goma moral llegaran después del discurso, para que, en la más fina introspección, se caiga en la cuenta de la tremenda deyección cometida.

Pero en fin, situaciones que se deben de enmendar a la brevedad, ya sea que lo realicen en público o en privado. Pero que se realice y que no estén esperando que se enfríe el volado, porque nos vamos a encargar de que no se enfrie.

• Las plazas chabelas o fantasmas.
• La explicación de las páginas en blanco del presupuesto de la Asamblea Legislativa.
• Las listas abiertas, aunque no es un tema administrativo, es importante que se haga.

Recuerdo que al momento de utilizar palabra, Sigfrido mencionó que daría transparencia a su gestión en la Asamblea Legislativa. Esperamos que esa transparencia haga su presencia a la brevedad y que nos enteremos en que termina el culebrón de las plazas y otros menesteres pendientes.

Sabemos que no será fácil, los partidos políticos de la derecha darán la lucha, así que hay que balancear la presión para cumplir estos señalamientos expuestos, con los intereses por acceder a los beneficios que el pueblo espera, léase, la aprobación de algunas leyes que siguen durmiendo el sueño de los justos.

Pero además de que se instale la transparencia, debe de llegar la modernización a la Asamblea Legislativa, no es posible que sigan repitiendo las mañas del pasado y que se entienda por modernización el hecho de brindarle a cada diputado y diputada una IPAD.

Es importante que se ponga en práctica la austeridad, no es posible que todo un pueblo esté con el cinturón hasta donde topa y al interior del primer órgano del estado, estén como Cesares o semidioses, comiendo uvas y chupando vino de a galán, como si estuvieran en el Olimpo.

No queremos saber de que se propinan esos viajes a convenciones estériles y sin sustento, con gastos en viáticos exorbitantes y con hospedajes “platinun” en hoteles de seis estrellas, por favor, mesura.

Espero que se den cuenta los diputados y las diputadas que gozan de derechos de primer mundo, viviendo y legislando para un país del tercero.

Debemos de apegarnos a la congruencia, no más adquisición de automóviles u oficinas de lujo, por Dios, ese es un insulto para las mayorías. Ahora que el FMLN tiene la posibilidad de demostrar, pues que de un ejemplo de voluntad de hacer bien las cosas, queremos observar un buen trabajo.

Recuerden que los estamos observando y que no descansaremos hasta que cumplan lo que a las tarimas electoreras llegan a propugnar y a enarbolar. Después no nos culpen si los criticamos por todos los errores cometidos o las promesas incumplidas, tildándonos de que somos de la derecha, por Dios!

Pónganse vivos, esta es una oportunidad de oro y si quieren otro endoso, pues, a trabajar mucha!

Kvernicola

Intereses encontrados en el CES

Las mafias de transportistas y como no también de las cúpulas empresariales, han intentado socavar la autoridad gubernamental e imponer sus propios designios. En el pasado inmediato lo han logrado con ciertos decretos y leyes, sobre todo las relacionadas con tibias reformas al fisco y a la economía en general. No es ningún secreto que al Estado corresponde o compete la responsabilidad de fijar el rumbo y el ritmo del desarrollo, mientras al sector privado o “los particulares” desenvolver libremente su actividad, con esa especie de llave maestra conocida como “responsabilidad social y nacional”.

Hay reglas, métodos de trabajo, normativas que deben respetarse. Por ello las sociedades democráticas, el mundo civilizado, se rigen por un conjunto de leyes y un documento básico conocido como Constitución. En tal sentido, lo hemos dicho en innumerables ocasiones, el porvenir o el destino de un país no puede dejarse en estos días (antaño no se respetaban “los reglamentos” y se imponía le ley del más fuerte, la oligarquía ordenaba y sus administradores cumplían) al libre juego de las fuerzas, tampoco al dictado arbitrario del poder. El Consejo Económico Social (CES) es un buen intento del gobierno por cumplir en parte con esa previa consulta con los sectores organizados antes de impulsar determinadas políticas.

En todo caso, la administración no puede ser un foro para negociar intereses personales o de grupo como lo han pretendido las cúpulas empresariales tan arrogantes e impulsivas, como ha quedado en evidencia en estos días cuando el Ministro de Hacienda anunció la posibilidad de nuevos impuestos. El mandatario respondió de inmediato aclarando el tema en discusión: no se trata de impuestos a la seguridad nacional ni otros similares. “Todo lo dicho por el ministro, dijo, se analizará en el Consejo Económico Social”. Quienes no sean capaces de armonizar su interés personal con el de la comunidad, poco tienen que hacer en ese foro, mucho menos en un país en busca de alcanzar su desarrollo y cierto grado de igualdad en la sociedad, algo utópico todavía pero no imposible.

La iniciativa privada conoce la verdadera situación económica y social del país, más allá de las alarmantes estadísticas sobre desarrollo humano entregadas cada año por el PNUD de las Naciones Unidas. Sin embargo, lejos de contribuir a disminuir esa ancha franja entre las mayorías poblacionales y el reducido número de familias millonarias, buscan pretextos para enjuiciar y atacar al gobierno y, sobre todo, las medidas anunciadas para reducir esa brecha. Quienes siempre hemos estado convencidos de que los intereses nacionales están por encima de los intereses privados, de que la función pública exige una absoluta entrega, un elevado espíritu de servicio, absoluta honradez y d que el desarrollo económico es sólo un medio para alcanzar el bienestar del pueblo, no podemos menos que apoyar con argumentos y calor si ustedes lo prefieren, esos planteamientos de auxiliar a las familias más vulnerables, a condición de que se traduzcan en realidades.

El mismo informe del PNUD caracteriza el desarrollo económico como un proceso cualitativo más que cuantitativo. Esto es absolutamente válido, puesto que sólo puede valorarse por los fines por perseguir. Fundamentalmente por la elevación constante en el nivel de vida de TODA la población y por lograr la máxima independencia posible. Un crecimiento meramente cuantitativo no implica desarrollo y menos cuando va acompañado de profundas desigualdades y no permite verdaderas transformaciones en la estructura económica y social. Así lo señalan los diferentes estudios, hasta de la misma FUSADES y las facultades de Ciencias Económicas de la UCA y de la Universidad de El Salvador, después de reconocer las carencias de grandes mayorías de la población y las desviaciones de nuestro desarrollo. Es sintomático que en ese mismo foro instaurado por Casa Presidencial, el CES, pues, los representantes de la gran empresa siempre se oponen a planteamientos serios y se van por la tangente o buscan la excusa más fácil al hablar de “lucha de clases” o de “querer imponer más impuestos” o continuar con “la letanía de quitar a los ricos para dar a los pobres”. Todos esos argumentos anclados en la prehistoria.

En cuanto a la política seguida hasta el momento por el gobierno, se explica que la aminoración del ritmo del crecimiento durante los últimos 18 meses fue para defender a las clases pobres (¿?), particularmente porque las presiones inflacionarias, expresadas en el alza de los precios, las están afectando seriamente. La “atonía” adquiere así, a posteriori, un carácter deliberado. La verdadera política debe ser corregir todos los desajustes, sobre todo cuando encontramos a ciertos analistas y economistas de apología que encuentran siempre la manera de racionalizar sus consejos. Debemos decir en abono que las condiciones externas no fueron nada favorables, disminuyeron las remesas, el derrumbe del sistema financiero mundial, las mismas medidas proteccionistas del gobierno norteamericano para proteger su economía interna y otros factores depresivos en los mercados exteriores, sirven también para explicar la baja en el ritmo de nuestro crecimiento.

Lo importante es superar esta etapa con planes y medidas agresivas y hacer un último llamado a la iniciativa privada para reactivar la actividad económica no en beneficio del gobierno o del partido FMLN, sino de las mayorías poblacionales. Con las actuales condiciones no podremos salir adelante, lo ha dicho la CEPAL y el mismo PNUD, pero más la caótica realidad a la que diariamente estamos enfrentados los salvadoreños. Si las cúpulas empresariales no ceden o no apoyan medidas de bienestar general deben salirse del Consejo Económico y Social y declarar públicamente su total desacuerdo con el gobierno y con todos los planes generadores para lograr estabilidad económica, política y social.

14.2.11

Relaciones exteriores con dignidad

Un amigo me comentaba un día de estos que el trabajo de los ministros de Relaciones Exteriores es un simple protocolo, una tragicómica mezcla de bastones y levitas, gomina y medallas, discursos bobos y bailes de salón de mucho “champagne”; pero le replicaba: la misión de la diplomacia verdadera es cosa muy distinta. Se han dado tantas cosas en este país, nombramientos por simple amistad, secretarias o profesionales sin dominio de esta suerte de política, sobre todo con los gobiernos areneros, que han llevado a dudar de la eficacia y la importancia de las relaciones internacionales.

En el mundo moderno, al menos, el ejercicio de la política exterior poco o nada tiene que ver ya con simples protocolos, apretones de manos, saludos cortesanos o condecoraciones. Se ha vuelto una carrera ilustre, de profesionales auténticos (los franceses e ingleses pueden enseñarnos mucho al respecto), de conocedores de la geopolítica, de estudiosos profundos de la economía, la sociología comparada, los medios masivos de difusión de la cultura. A los pomposos bailes e intercambio de pergaminos, han sucedido las conferencias y los simposios, a los aburridos diálogos de salón han seguido los bien disciplinados trabajos de gabinete, la ciencia estadística ha desterrado a las grabadoras secretas. Mucho, desde luego, ha sido visto en las películas de espionaje y en esas de intriga barata.

En el trabajo diplomático, asimismo, tampoco la actividad se aplana reduciéndose a las rutinas simples de las visitas de cortesía, a los constantes viajes, como lo hacían dos señoras ministras de Relaciones Exteriores en dos o tres de los regímenes areneros. Una de ellas había sido ejecutiva en un centro financiero, la otra nada más era la hija del gobernador. Ninguna experiencia ni idoneidad las respaldaba para ejercer el cargo. En fin, cosas de la política criolla. Ellas autorizaron muchos visados a turistas de buena voluntad, como al caballero Luis Posada Carriles, terrorista confeso y responsable de innumerables crímenes. También se distinguieron por colocar muchas ofrendas florales al pie de monumentos nacionales o de países amigos.

La situación de la diplomacia, lo reiteramos, ha cambiado mucho. Por ejemplo, nuestro embajador en Cuba, no habrá de limitarse a manejar con más o menos soltura tales y cuales fórmulas de cortesía con la gente del país en que nos representa y a exponer, una vez sí y otra también, los propósitos amistosos que ahí nos animan. Tiene el señor embajador una tarea de altísima importancia por la posibilidad de traducirla en mutuas enseñanzas valiosísimas. Tomar para nosotros las mejores experiencias cubanas en los métodos de solución aplicados a problemas de gran envergadura social como, digamos, la educación masiva del pueblo cubano, el sistema integral de salud y la masificación del deporte para sus millones de ciudadanos, justificaría por sí solo la más larga estancia y la labor más ardua.

La política exterior, por tanto, está muy por encima de simples cortesanías, risas irónicas o cínicas. Pretende, en realidad, sumar el esfuerzo del país propio a las más fecundas corrientes del pensamiento y el trabajo ajenos, sin interferir en éstos ni comprometer aquél. No es, pues, labor distante ni desarticulada de la actividad general interna del país en juego; sino al contrario, la política exterior es reflejo fiel, producto lógico y consecuencia obligada de la mecánica social, económica y política de la nación que la proyecta. Nosotros estamos en la obligación de obtener muchas ventajas de las relaciones internacionales. Abrirnos al mundo y explorar nuevos mercados. China, por ejemplo, es un destino de primera importancia, nada menos en estos momentos estamos por recibir miles de quintales de frijoles para abastecer nuestra demanda y bajar los costos de un producto esencial para la dieta alimenticia de los salvadoreños.

Quiere decir esto que, si nuestra política exterior ha sido tradicionalmente respetuosa del derecho ajeno (con ciertas excepciones como el exabrupto del presidente Francisco Flores al violar la Carta Democrática Interamericana y reconocer a los golpistas en Venezuela), defensora intransigente de la autodeterminación de cada pueblo, pacifista incambiable, solidaria con los problemas de todos los hombres de buena voluntad en el planeta (no siempre fue así con los nefastos regímenes areneros), si invariablemente ha unido su voz a la de los pueblos oprimidos y ha prestado su hombro fraternal al de los países débiles, no ha buscado adoptar una postura teatralizante sino expresar una convicción sostenida. Al menos con este gobierno se ha condenado el criminal bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba y se han rechazado los golpes militares y las medidas de fuerza contra gobiernos democráticos de la región.

En el futuro esperamos se abran relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con China y se nombre cuanto antes el embajador en la heroica república de Vietnam, se mantengan lazos de amistad con todos los países y se responda con hechos y voces permanentes a las intervenciones de potencias militares en otras repúblicas. Así como es deseable se atienda la protección de los compatriotas trabajadores en emigración al extranjero, también esperamos se fortifique nuestro principio de soberanía nacional o sólo rechazando intromisiones declaradamente proconsulistas sino apoyando el derecho de otros países de América a escoger libremente sus sistemas socioeconómicos y políticos de gobierno, como lo han hecho Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Argentina.

Como nación brotada, en parto doloroso, a una precaria independencia, presionada por grandes intereses económicos, amenazada insistentemente por los grandes intereses mercenarios que revuelven al mundo, hemos transitado por la historia con luces y con sombras, entre infamias y glorias; pero sin duda no avergonzándonos jamás del trabajo y desempeño de nuestros compatriotas en lejanas tierras. Este gobierno está obligado a tener relaciones con la mayoría de países del mundo, de estrechar y consolidar convenios con naciones de altísima dignidad, con ello estaremos afianzando lo más profundo de nuestra espiritualidad: jamás dejar de defender lo que en derecho nos pertenece: nuestra nacionalidad.

11.2.11

Las promesas incumplidas de Quijano

Las percepciones de los capitalinos, las encuestas de opinión dicen sí, tiene grandes probabilidades de triunfar en las elecciones del próximo año y reelegirse para un nuevo periodo. Me refiero al alcalde de San Salvador, Norman Quijano. Con toda su prepotencia y sus promesas incumplidas (metro bus, bóvedas y construcción de tiendas populares, más cámaras de vigilancia en lugares públicos para controlar la delincuencia) puede continuar con sus interminables discursos demagógicos y su enfermizo odio contra los vendedores ambulantes.

No es la pasión lo que me hace decir esto (a pesar de suscitarme el señor Quijano toda mi capacidad de antipatía, no mucha por cierto). Es, simplemente, el examen de su carrera política, de sus años como diputado en la Asamblea Legislativa, sus expresiones peyorativas contra sus rivales (no sus enemigos) y su odio contra el pueblo cubano, a pesar de conocer de la cordialidad de sus habitantes y de la simpatía y belleza de sus mujeres.

Veamos…

Durante los años en la Asamblea Legislativa no propuso ninguna ley, ni creó nada, se limitó a criticar a sus “rivales” políticos y fue el encargado de coordinar la sucia campaña contra la alcaldesa Violeta Menjivar. Desde asesorar al sindicato de empleados municipales contrarios a la funcionaria, hasta nunca apartar el dedo de los problemas de la ciudad, supuestamente nunca resueltos por las autoridades edilicias. El FMLN también fue el centro medular de sus constantes arremetidas. ¿Será este el papel de los políticos de oposición? Como la pasión sin educación conduce al fanatismo, podemos ubicar al señor Quijano y otros altos dirigentes de Arena en este triste escenario.

En el año y medio al frente de la alcaldía de San Salvador, tampoco ha hecho nada relevante, nada creador, que pueda permitir verlo como un hombre de Estado o un excelente administrador. Ha sido, eso sí, hábil en preparar su reelección, lo único visible en el firmamento. Estos 18 meses han sido dedicados al maquillaje, a pintar plazas y decorar parques, a promover ventas de comida y artesanías, figurar en las primeras planas de la prensa amarillista, a presentarse como “el salvador de la ciudad”, sobre todo de los “vulgares vendedores”, tal el calificativo utilizado en las sesiones privadas del Concejo Municipal. ¿Dónde están las grandes obras? Dónde los novedosos proyectos o iniciativas para prevenir las inundaciones y deslaves en zonas críticas?

Los capitalinos, al igual que las mayorías poblacionales, entienden que la situación económica del país se ha complicado a tal extremo de reunirse tres crisis a un mismo tiempo: la crisis de trabajo, con desempleo, la inflación y el descenso del valor del dólar. En términos generales la balanza de pagos es deficitaria, aquí como en Estados Unidos, de donde depende nuestra moneda. Cuando a las personas se les ataca simplemente por vender se atenta contra muchas cosas: el señor Quijano cargará por siempre con esa infame medida de desalojar a los vendedores en tiempos cercanos a la época navideña, precisamente cuando aprovechan los más humildes para lograr algunas ganancias.

El señor Quijano, antes de ser alcalde viajó a muchas ciudades del mundo para conocer las experiencias municipales. Aprendió como hacen los limeños para superar el déficit de agua; cómo han hecho las autoridades municipales en Quito y Guayaquil para ordenar las ventas ambulantes y estacionarias; vio el sistema articulado de buses en Bogotá y en Guatemala. ¿Era necesario realizar esas visitas antes y también ahora como el principal funcionario edilicio para no aplicar nada en la ciudad ahora administrada? Todo eso lo hizo de cara a las elecciones municipales y desde luego en el presente para despertar y confirmar la gracia de los sueños. De cara a esa realidad conocida creó nuevas dependencias y puso a profesionales para dirigirlas. Aumentó la burocracia y el presupuesto ¿cuál ha sido la ganancia de los capitalinos? El ornato siempre es bueno; pero es una labor cotidiana de cualquier alcaldía, no necesita mayor esfuerzo ni mucho menos gastos onerosos. Distinto fuera si trabajara coordinadamente con el Ejecutivo para ordenar el transporte urbano y vehicular y la construcción de anillos periféricos y ejes viales. Entonces estaríamos hablando de auténticas obras y de haber aprendido de los costosos viajes a tantas capitales de América Latina y Europa.

En corto tiempo también esperamos las auditorias de la Corte de Cuentas para conocer cómo se están manejando los impuestos y las tasas municipales. Hasta hoy no se conoce de escándalos de corrupción; pero como la gallina aunque le corten el pico…No estamos inventando nada, hay expedientes donde consta de prevalecerse del cargo de diputado para fines ajenos a su función como servidor público. Esas acusaciones no se han desvanecido. Me dirán que en su momento la Corte de Cuentas le entregó el finiquito para postularse como candidato a alcalde de San Salvador. Eso es irrelevante, pues al frente de esa institución está un señor puesto por los mismos areneros. Por cierto ya lleva más de 20 años en ese puesto, verdadero coto de caza del PCN.

En fin, todas las grandes promesas hechas por el señor Quijano en su campaña electoral, se han desvanecido. No ha cumplido ni una sola. Prometió poner ley y orden y, como dicho está, se ha limitado a perseguir y garrotear a los vendedores ambulantes. Prometió austeridad y transparencia en las arcas municipales, y hemos visto nada más muchos despidos por razones partidarias y contratación de “técnicos” en dependencias nuevas. Ahora existe desequilibrio y déficit en la municipalidad, igual o mayor al encontrado al recibir la vara edilicia. Prometió seguridad en los parques y plazas públicas, por cierto atribuyéndose funciones que no le corresponden, y en el presente han aumentado los rateros y los asaltos a mano armada en todos esos lugares. La municipalidad está ahora más polarizada que nunca antes.

Se diría que con estos antecedentes, el señor Quijano no debería ser reelegido. No lo sería si en política sólo influyeran la información de los capitalinos y la razón. Pero hay otros factores. Uno de ellos es el dinero. Los grandes comerciantes y la burguesía lo apoyan, porque piensan en él como posible candidato a la presidencia de la república en 2014. El partido Arena se desquebrajó; pero sus patrocinadores y fundadores no tienen otro árbol para luchar contra la izquierda. Existe una especie de lucha no tan oculta entre el Ejecutivo (gobierno del FMLN, dice la campaña mediática) y la administración municipal. De este “enfrentamiento” creado por los publicistas y asesores de Arena, surgirán muchas cosas: candidatos, rivales, oportunidades, probabilidades y también excusas. Por ahora tienen la oportunidad de estar más expuestos a la opinión pública por el control y dominio de los medios de difusión. En un país como éste, es una enorme ventaja. No se debe olvidar con todo, que el señor Quijano es un mal perdedor. Si comienza a perder puntos en las encuestas, puede cometer errores, porque se descontrola fácilmente. Y estos errores pueden costarle una anunciada reelección.

Yo diría que, todo sumado y restado, el señor Quijano tiene el 45% de probabilidades de vencer. Ni un punto más.


9.2.11

El año continúa sin grandes cambios

Rápidamente terminó el mes de enero y lentamente empiezan a desgranarse los días de febrero. No han llegado, como tantos temíamos, cargados de dramáticos cambios. Mucho de cuanto se rumoró y se anunció al finalizar el 2010, con tan reiterados alardes publicitarios, se redujo a sus justas, modestas proporciones. El estilo de gobierno permanece inalterable: dejarse llevar por los excesos de la imaginación, cierto grado de populismo y detenerse, al fin, frente a la realidad. Estas frustraciones se originan quizá, tanto en las limitaciones de los hombres, como en las condiciones propias de países subdesarrollados y dependientes de todo como nosotros. Romper el círculo de hierro que nos encierra será posible únicamente mediante un largo batallar y por la aparición en nuestro medio, de un tipo diferente de trabajador de la política. Habría que buscarlo con lupa en el intrincado mar de contradicciones de esta folclórica república.

El panorama de todos modos es incierto, complejo, hasta irracional. Cambiar poco es difícil, mucho sería tarea de titanes. Mucho, para lograr ese fin, será necesario destruir o superar. Desgraciadamente hemos hecho de la política una actividad reservada a los mediocres; nos deslumbra el triunfo fácil, medimos el valor del ciudadano según el sitio ocupado en la jerarquía oficial y no señalamos los medios ni las razones por los que lo han alcanzado. Nuestra política no es una ciencia, ni un arte, ni siquiera una pasión, es nada más una habilidad y, en muchos casos, una aventura. “La verdadera naturaleza de la política, escribía Morgenthau, en su libro La lucha por el poder y la paz, queda oculta bajo justificaciones, ideología y racionalizaciones”.

En este país se hacen alianzas, convenios o acuerdos más por intereses personales, partidarios que pensando en el bien común o el bienestar y progreso de la nación. Un inventario esquemático, elemental, de nuestros “profesionales” de la política, -- en los niveles más altos-- nos permite advertir, en primer término, la persistencia del político tradicional. Sin preocupaciones doctrinales, la política es para él sólo en un medio. Forma la herencia que cada régimen recibe de los anteriores y es, ligado a sus iguales, un poderoso grupo de presión, una vasta gama de intereses. Lo vemos todos los días. La Asamblea Legislativa es un canto a las mayores sinvergüenzadas, a los constantes “arreglos” bajo la mesa, el centro de intercambio de favores por dinero, al concédeme ahora y tendrás réditos mañana. El partido GANA, por ejemplo, no es fruto de divergencias ideológicas, ni siquiera políticas, es un desprendimiento por intereses mezquinos, por amarguras y pleitos por cargos o candidaturas. Hablar de ética con esta clase de personas, es como mostrarles diamantes a los cerdos.

Cómo quisiéramos ver surgir políticos distintos, honestos, cultos, revestidos de al menos buenas intenciones. Se habla de los formados en la práctica, en la experiencia. Son llamados intuitivos. Nacieron de las filas de los pequeños propietarios del comercio, de la dirigencia del transporte, de los campesinos, sin una educación política sólida, pero lejos de mantenerse en “su clase”, en su natural ambiente, rápidamente adquieren las mañas y la forma fácil de “hacer dinero”, de entregar sus votos o su adhesión al mejor postor. Se pueden ver ocupando cargos de diputados, alcaldes y funcionarios públicos. De la noche a la mañana, han adquirido títulos de licenciados y hasta ingenieros. Los llama así la gente y los presentadores de televisión. No tienen el mínimo pudor ni la decencia para rechazar tales nominaciones. Es el grupo menos numeroso de la fauna política, no podemos decir por suerte o por desgracia. Pero muchos de ellos, caso de don Orlando Arévalo, ahora diputado independiente después de militar en la mayoría de partidos de la derecha, se dicen defensores de las grandes causas del pueblo salvadoreño.

En los últimos tiempos, podría decirse con este régimen, han aparecido en el foro público, otros personajes. Se gradúan o “los gradúan” en nuestras instituciones de enseñanza superior y muchos practican esa forma de turismo cultural que se concreta en breves periodos de inscripción en alguna universidad de las tantas de este país. No es posible poner en duda la utilidad de estas experiencias, ni negar cuánto significa en la formación cultural la convivencia en las aulas con jóvenes de otros orígenes y condición económica. Hay algunos que llegan graduados de universidades europeas, sobre todo de España. Hasta vienen hablando con el acento característico de los “churumbeles”. Pero todo resulta ilusorio si tal individuo después de su estancia en otros continentes, se sumerge, a su vuelta, en la burocracia o pierde sus capacidades críticas, se doma, disciplina y conforma, según la estática ortodoxia oficial. Aprende rápidamente “las gracias” de la política doméstica. Pierde así la oportunidad de ser, en la medida de sus atributos, un factor de cambio, un elemento fresco y joven en la evolución de su país.

Desde luego, en gobiernos anteriores, se dieron mayormente estos casos de “expertos” egresados de universidades europeas o de los Estados Unidos. Muchos de los dirigentes de Arena son profesionales y técnicos graduados en instituciones internacionales, con dominio del inglés y otros idiomas. Por eso era común escuchar en esos tiempos, un cambio drástico de nuestro estilo político, como si una o dos personas tuvieran la varita mágica para transformar las caducas estructuras políticas y económicas de este país. El lenguaje, las ideas, las promesas, la técnica de propaganda, no varió en lo mínimo, fueron los mismos utilizados hasta ayer por los astutos, vacíos políticos del pasado. Si hablamos de cambio, y desde luego aceptamos el reto del actual gobierno, éste debe principiar, suponemos, por un análisis mucho más científico, preciso, de la problemática nacional, y por el trazo de soluciones nuevas, novedosas, actuales, diferentes.

Cuando el jefe de Estado expresa ideas que a muchos parecen desconcertantes, quizá éstas encuentren su interpretación y motivaciones, en la necesidad política de escuchar voces de disenso o de protesta que aclaren las interrogaciones populares. Si por ejemplo habla de estar trabajando por el combate contra la delincuencia, en verdad deben disminuir los asesinatos, los asaltos y las extorsiones; pero la realidad es muy distinta. Si habla de ayudar a las mayorías en su administración económica, deben darse medidas elocuentes para reducir drásticamente el alto costo de la vida. Si se habla de protección a la niñez y a las madres, todo debe enfocarse a generar empleo masivo y evitar esa emigración permanente hacia los Estados Unidos produciendo desintegración familiar. No se puede seguir dando vueltas a la vieja noria seca y nada más. El político, como ya lo hemos dicho, tiene la edad de sus ideas, de sus impulsos, de sus inconformidades, de sus ambiciones. Pero ¿Dónde queda o se ubica el bienestar general de la nación y de sus habitantes?

7.2.11

Don Sigfrido, un bufón de primer orden

Los políticos sin ética ni escrúpulos afirman que “para lograr los grandes objetivos se hacen alianzas hasta con el diablo”, por supuesto refiriéndose a la famosa leyenda del ser malo habitando los últimos confines de la tierra. En el escenario nacional existen muchos, variados, especimenes seguidores de esta tesis supuestamente esgrimida por Maquiavelo, se podría aceptar viniendo de representantes de la derecha, de gente acostumbrada a los negocios más turbios, a imponer la “fuerza de sus razones” por todos los medios posibles. Cuando se da en el espectro de la izquierda molesta y se le pone la “piel de gallina” al más pintado.

No se trata de criticar por criticar, o de volverle la espalda a los “amigos” en derrota, porque ni la institución que los representa, el FMLN, pues, ni los dirigentes, se encuentran en esta situación. Del otro lado, diríamos rebanarse el rostro con una sonrisa cuando sobreviene el éxito de los “enemigos”. Fiel a esa moral simplona, debemos adoptar con el recién estrenado presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes, un claroscuro que reparta por igual entre su “amistad” y su “antagonismo”, advirtiendo de estos términos de deleite y encono, respectivamente, son figurativos, auxiliares solamente de mis parcas retóricas porque del señor Reyes no soy amigo ni le conozco. Simplemente por sus actuaciones vergonzosas.

En todas y cada una de las entrevistas y declaraciones vistas por la televisión, hemos notado una ambición desmedida, una necesidad de figurar y establecerse como un político de primer orden, esencial, en ruta hacia las elecciones presidenciales del 2014. Hasta el día de hoy no conozco de cualidades ni virtudes morales ni políticas que lo hagan merecedor a optar por una candidatura a la primera magistratura del Estado. Pero como bien rezan las refranes y las sentencias populares: en tierra de ciegos el tuerto es rey, o “todo poder humano se forma de paciencia y de tiempo”; citemos otra: ningún medio hay mejor para prosperar rápidamente que los errores ajenos”, otra “Al que para subir te da la mano bésasela a cada paso” o “Nadie es tan viejo que no crea poder vivir un año más” o “La vejez no es soportable sin un ideal o un vicio” y finalmente “De todas las ruinas del mundo, la ruina del hombre es, sin duda alguna, el más triste espectáculo”.

Don Sigfrido es eso en esencia: egregia figura de tan abrumadoras retóricas sentenciosas. ¿Habrá sido así siempre? Delegado de esas sabidurías va a morir. Por lo visto hasta el presente de ingeniosidades a veces aleccionadoras y otras risueñas, desenfadadas y ligeras no ha modificado un instante su imagen, transitando desde sus “principios” primeros rumbo a la hora de los adioses definitivos la inmutabilidad de su inmenso histrionismo, de su carácter maleable; de su desprecio por la ética, lo noble y lo deseable por los hombres honestos, de su desprecio por lo que lo rodea incluidos políticos de la izquierda, leyes, jerarquía, inmerso, tal ve antes que nada, él mismo, a un tiempo eje y órbita de todo eso. Acudo a la poesía, a las figuras y metáforas para hacer más sentido y solemne este momento tan triste para la historia de este folclórico país.

Empeñoso de la pasarela, se impuso conveniencias de payaso (reitero mis disculpas a los hombres de las carpas) si era llamado a interpretar un drama y en el tablado desabrido de la comedia se alzó como estatua solemne de gravedades interpretativas. Lo vieron desfilando por el cementerio, por la tumba de monseñor Romero, un enorme show a la altura de la soberbia, de los desquiciados y también ambiciosos, sedientos de poder y de figurar a toda costa. También abrazando a un ex presidente de la república acusado de graves casos de corrupción, felicitando, agradeciéndole al ex presidente de la Asamblea Legislativa, Ciro Cruz Zepeda, por “sus sabios consejos”, ¡madre mía! Todo eso hizo con tal de arrancar de la galería el aplauso que su desmedro escénico no habría podido conseguir de manera natural.

¡Qué gran farsante este don Sigfrido! Lo digo sin ánimos de ofenderlo, aplicándole la etimología que le conviene. Farsante es aquel interpretando piezas cómicas, breves, insustanciales, cuyo objetivo principal es provocar un estado de ánimo risueño, conciliatorio de los problemas del espectador. Como ustedes pueden apreciar estimados amigos, no hay nada peyorativo en el vocablo. Malo decir, a pesar de exigir a gritos se diga, Fierabrás o Pantalón, personajes principales de la comedia italiana, especie de gritones que entre más levantan la voz más hilaridad provocan en la galería. Procurando la violencia de sus feligresías en oratorias pueblerinas o denostando al bufón de la alcaldía migueleña, don Sigfrido está interpretando pantomimas que mueven a las lágrimas, a la calamidad pública. Ya no la risa.

2.2.11

Mao, Kennedy y las oligarquías

Los revolucionarios decían que la violencia era la partera de la historia. También afirmaban que cuando las ideas sucumbían se imponía la “lógica” de los fusiles. Por eso Mao Tse Tung fue conocido como “militarista”, “anarquista” y también como “revisionista” por los mismos marxistas. Cuando se lucha contra los reaccionarios y retardatarios de las causas justas, todos los recursos son válidos, no pueden ser cancelados los excesos mucho menos los procesos de cambio estructural. Se dan tantos casos inclusive en países capitalistas. Estados Unidos es uno de ellos.

Se cuenta que antes de morir John F. Kennedy intentó controlar los precios del acero. Las grandes empresas siderúrgicas aceptaron el compromiso. Unas semanas después en el corazón del poder económico se llegó a una solución distinta: los precios subirían. El presidente Kennedy se enteró por los periódicos. Llamó al director de la United Steel a su despacho -- al despacho oval de Watergate-- y le pidió explicaciones. La respuesta fue simple:

n “No podíamos esperar”.
n “Pero ustedes me habían prometido lo contrario”.
n “Finalmente se tomaron decisiones de otro orden”.

John F. Kennedy, hijo de un reino de más de 300 millones de dólares, heredero de una mitología, continuador de una saga y una leyenda, se entregó a una de sus cóleras bíblicas. Está en los libros de memorias.

n “Mi padre me dijo siempre que ustedes eran unos hijos de ---“

Ya la mayoría sabe, en el idioma inglés, lo del perro y la perra. (Un presidente norteamericano dijo refiriéndose a Anastasio Somoza padre: “es un hijo de perra, pero es nuestro hijo”) Es una añeja y gruesa frase. Dicen que brotó del torrente portuario, en esos lugares de calor y sudor intenso, remontó los desiertos de Arizona; volvió, ingrávida como un estallido, a Yale y Harvard, a los campus aristocráticos de la nueva clase dirigente universitaria. Donde se forman los futuros presidentes, los creadores y patrocinadores del marketing, de los analistas y “sabios” de las finanzas. El presidente de la US Steel abandonó el despacho oval de la Casa Blanca. En los días siguientes, en las solapas de la clase dirigente de Wall Street, en las solapas, repito -- en diamantes-- las iniciales de las tres letras infamantes. El nuevo dinero kennedysta y el viejo poder del imperio se enfrentaban. Como sucedió con el caso Watergate. Centros de influencia y decisión confrontados. El joven Kennedy -- “el enemigo al que nos hemos habituado”, que decía Fidel Castro pensando según sus palabras, “en el norteamericano que tiene o debe nacer para comprender a Latinoamérica”-- estrenaba su lucha de clases tarde. La Irlanda de los proletarios y el acero de Chicago, los millones de los nuevos ricos dedicados a la política desde la racionalización de la conquista del poder y el poder industrial a secas, hermético, hijo de la revolución managerial, de la era de los directores y de los equipos cibernéticos, chocaban Tres letras en diamantes, como un desafío, en la solapa.

En el cuadro vivo de la historia todas las oligarquías en los distintos países proceden de la misma forma: preservar sus privilegios a costa de todo; para ellos los recursos armados de los revolucionarios, son un estigma, una ofensa, las armas son un falso recurso cuando se liquidan los argumentos de las ideas; pero en ellos se vale y se convalida todo: los escuadrones de la muerte, las desapariciones forzadas, la tortura, el secuestro, los asesinatos selectivos o no, las masacres. En 1996 el presidente de El Salvador Arturo Armando Molina, al anunciar el “inicio” de la Reforma Agraria pronunció una frase lapidaria: “Ni un paso atrás”. Cuando los representantes y enviados de la oligarquía se reunieron con él en Casa Presidencial, el tal slogan de definición, decisión y firmeza se encontró no con un paso atrás, sino con miles de huellas atrás en el camino de la vergüenza, la demagogia y el engaño. Y así podríamos seguir enumerando, señalemos en el presente dos ejemplos clásicos: cuando se dio la oportunidad de sancionar el decreto de cero pago por el acceso a la telefonía fija, el presidente Funes la regresó al recinto legislativo con observaciones pues “no se podían lesionar los intereses económicos y mucho menos poner en peligro las inversiones”, palabras más, palabras menos. El segundo: si la Asamblea Legislativa se resiste a aprobar el decreto de la Ley de Medicamentos, el titular del Ejecutivo debe proceder con propios decretos a regular el precio de las medicinas. Pero la oposición de las cúpulas empresariales, testaferros de la oligarquía, vuelven inviable este recurso presidencial.

En las formas exactas de una interpretación del mundo hay un libro del que todos conocen el título - “El imperialismo, fase superior del capitalismo”. El título es una estrategia, una proposición y una teoría. Mucha gente, incluyendo supuestos revolucionarios, se ha quedado con el título como si fuera una bomba de tiempo. Sus ejes simétricos, midiendo los meridianos del poder, página a página, son otra cosa, una invitación al conocimiento. La letra, a veces, ni con sangre entra. La letra, en ocasiones, es mítica: el título, el afuera. En su interior, un modelo, es decir, una organización formal de los fenómenos, un intento de medición de los hechos. Dice: “En 1904 había 1,900 grandes empresas (de 216,180, es decir, el 0.9%) con una producción de un millón de dólares y más. En ellas, el número total de obreros era de 1.4 millones (de un conjunto de 5.5 millones de trabajadores industriales) y la producción de 5,600 millones de dólares (respecto a 14,800 millones, o sea, el 38 %). Cinco años después, en 1909, los datos correspondientes eran: 3,060 establecimientos (de 268,491, es decir el 1.1%) y 9,000 millones de producción anual (sobre los 20,700 millones, en otras palabras, el 43.8% de la producción industrial”). El autor se llama Lenin. Hablaba de los Estados Unidos. Marx, antes que él, con sobria adivinación de los fenómenos había avanzado que el capitalismo sería, como modelo, el proyecto económico que haría posible la universalización. (Ustedes escuchan ahora hablar de globalización). Inclusive como explotación el capitalismo estaba organizado sobre la función del universo. Lenin, considerando esas dimensiones monopolísticas, añadía que el imperialismo era la fase superior del capitalismo y, en tanto que fase superior, la fase última antes de su destrucción. Esa es la hipótesis.

Hace años conocí a un auténtico revolucionario quien partiendo de bases firmes, de la realidad política, económica y social del país, me decía que la única forma de hacer cambios estructurales en El Salvador, era eliminando físicamente a la oligarquía. “Con esta gente, me explicaba, no se puede razonar, no hay manera alguna de hacerlos entrar en la idea de que el bienestar general de la población pasa por un distribución justa y equitativa de la riqueza, a mayor acumulación y concentración, mayor desigualdad. Unos en la opulencia y la mayoría en la miseria. Los reformistas lo que hacen es llegar a acuerdos cosméticos con la burguesía: ligeros aumentos salariales a los obreros, a los empleados públicos, entrega de parcelas rústicas de tierra a ciertos colonos, un régimen de seguridad social y préstamos blandos para adquirir viviendas, por supuesto para la clase media y a para todos lo que económicamente tienen posibilidades; pero esto no soluciona nada y, por el contrario, prolonga la agonía de las mayorías poblacionales”. La verdad, dicen los filósofos griegos, se caracteriza, a su vez, por la coherencia del discurso, es decir, por la compatibilidad indiscutible entre los dos términos de un enunciado. La verificación, por tanto, no es otra cosa que el acto que consiste en establecer aquello que se ajusta a la verdad.

En la situación actual de nuestro El Salvador acaso disponemos de materiales todavía muy insuficientes e imperfectos -- más la carga mítica de los preconceptos y de los prejuicios-- para definir y medir, en toda su intensidad, nuestro tiempo. Definir es el sujeto más la diferencia específica. Es entonces la hora señalada para hacer verdaderos cambios, no llegando a medidas extremas como las propuestas por el revolucionario de antaño; pero sí avanzando en lo realizable, en el combate frontal contra la corrupción, en le reactivación de la agricultura nacional y en una estrategia definida en la generación masiva de empleos. Lo demás viene por añadidura.

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