27.4.11

Cuba heroica resiste y avanza

El odio irracional del director de el diario de hoy contra Cuba y sus dignos gobernantes, es el mismo que siente, transpira, contra todo sistema humanista contrario al régimen de explotación y de marginación del hombre y la mujer. Así ha sido siempre desde el aparecimiento del sistema socialista en abierta oposición contra el capitalismo.

Los “razonamientos” del dinosaurio de el diario de hoy no van encaminados a debatir ideas o discutir sobre las bondades o errores de un modelo económico y social. Simplemente se trata de llevar confusión, de esgrimir supuestos argumentos salidos de una mente anquilosada y anclada en la prehistoria. Al informar sobre el derrumbe del sistema financiero mundial hace unos cuatro años, no profundizó en las causas y en las contradicciones propias del modelo neoliberal, simplemente “se debió a fallas humanas”, como pudimos leerlo en sus editoriales de ese periodo. Para este caballero el capitalismo, la explotación del hombre por el hombre, la esclavitud, la servidumbre, son buenos en cuanto ayudan al enriquecimiento de unos pocos y a la multiplicación de la miseria entre millones de personas.

En su editorial del martes 19 de abril del año en curso escribe: “La historia del Siglo XX comprueba que los hombres libres son capaces de sobreponerse a las peores catástrofes, como sucedió con Alemania y Japón en los años cincuenta, pero no con los Castro encima…Es un pleito de tigre contra burro amarrado: la intención de modernizar la economía cubana pero “sin adoptar fórmulas capitalistas” está condenada al fracaso, lo cual es, Dios (cuando le conviene cree en un ser Superior) no lo quiera, la antesala de una hambruna general. El plan es un destete del bebé sin tener listas las pachas, sin dinero para comprarlas y sin idea de cómo se usan…” Cuba, señor, está prepara mejor que cualquier país del mundo para sobrevivir y superar la carestía de alimentos, el mismo criminal bloqueo económico impuesto por el imperialismo, los hizo ser autónomos y hacer mucho uso de su imaginación y su inventiva. ¿Puede usted decir lo mismo de El Salvador?

Suponemos que el señor Altamirano ha estado en Cuba, ha visitado la isla, a los “guajiros” (campesinos), sus viviendas y ha conocido cómo viven y se alimentan. Ha investigado sobre los índices de desarrollo humano, salud, nutrición, investigación tecnológica y educación. También, suponemos, conoce el desarrollo en el campo deportivo, donde los atletas (el deporte es un derecho de todo el pueblo) están bien alimentados, preparados para la alta competición y obtener medallas de oro, plata o bronce en Olimpiadas y competencias mundiales. ¿Se podrá decir lo mismo de El Salvador o cualquier otro país de Centro América? Difícilmente podríamos ver los enormes avances en tantos campos logrados por el pueblo cubano.

¿Por qué entonces atacar sin piedad a un pueblo y a sus dirigentes que tanta solidaridad han brindado a otras naciones del mundo sin pedir o exigir nada a cambio? Se trata de extremismo ideológico, de odio contra toda causa y posición humanista, más allá de auténticos logros del campo socialista. Los dirigentes de esa revolución hace años victoriosa han reconocido fallas y errores cometidos en el área económica y social, en su recién clausurado Congreso han decidido introducir reformas y cambios en la conducción, en métodos aplicados, en subsidios otorgados a la población y en la supresión paulatina de la tarjeta de racionamiento. Al permitir cierta liberalización en los métodos de producción, comercialización y distribución de productos, no se están acercando al modelo capitalista, sino más bien profundizando en la socialización de la economía.

El Estado cubano permitirá, permite ya, la producción individual, lo mismo que la colectiva y la estatal. Nadie “estará fuera de la ley”, como perversamente lo da a entender el dinosaurio de el diario de hoy. Los controles y la regulación siempre existirán como corresponde a un gobierno y un Estado responsable. ¿Qué ocurre en El Salvador con el descontrol y la anarquía en la venta de combustibles, medicinas, alimentos o gas licuado? Sencillamente compramos los medicamentos más caros del mundo, los importadores y distribuidores de productos derivados del petróleo siguen acumulando enormes ganancias, mientras la población languidece y continúa en la pobreza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha urgido desde hace tiempo a los diferentes gobiernos de este país prestar mayor atención a la niñez, invertir más en salud y educación. Sus constantes estudios revelan grados mayores de desnutrición en la población infantil. Por el contrario, Cuba continúa en los primeros lugares a escala mundial de protección a la niñez.

En el fondo, como decíamos, es un enfrentamiento ideológico. El capitalismo, como sistema, sucede al feudalismo. En la base del capitalismo se encuentra la propiedad privada de los medios de producción y la explotación del trabajo asalariado. La ley fundamental de la producción capitalista consiste en obtener plusvalía. Son sus rasgos característicos la anarquía de la producción, las crisis periódicas, el paro forzoso crónico, la miseria de las masas, la competencia, las guerras. La contradicción básica del capitalismo -- entre el carácter social del trabajo y la forma capitalista privada de la apropiación-- se expresa en el antagonismo entre las clases básicas de la sociedad capitalista, el proletariado y la burguesía. La lucha de clases del proletariado, que palpita en toda la historia del capitalismo, toca a su fin con la revolución socialista. Los elementos fundamentales de la superestructura correspondiente a la base capitalista son las instituciones políticas y jurídicas y el sistema de la ideología burguesa. La igualdad política formal proclamada por los ideólogos del capitalismo queda reducida a la nada en virtud de la desigualdad económica.

El socialismo es un régimen surgido como resultado de la supresión del modo burgués de producción. Está basado en la propiedad social sobre los medios de producción (en Cuba se hace mucho énfasis en esto), propiedad que presenta al modo tradicional dos formas: estatal (de todo el pueblo) y cooperativo. Actualmente se insiste mucho en la propiedad mixta y compartida. La propiedad social determina la inexistencia de clases explotadoras, de la explotación del hombre por el hombre, que las relaciones entre los trabajadores sean de colaboración amistosa y de ayuda mutua. Bajo el socialismo se acaba con toda opresión social y toda desigualdad nacional, con la oposición entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el trabajo físico (todavía se conserva una diferencia esencial). En la sociedad socialista se dan dos clases amigas: la obrera y la campesina. Las diferencias entre esas dos clases, se van borrando gradualmente. Las relaciones de todos los grupos sociales, unos con otros, se caracterizan por la unidad político-social e ideológica; las de las relaciones de amistad, colaboración y fraternal ayuda mutua. Sobre la base de la propiedad social, bajo el socialismo se desarrolla de manera planificada la economía nacional, lo cual es inaccesible al capitalismo. El desarrollo y el perfeccionamiento de la producción social sirven para satisfacer, de manera cada vez más completa, las crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo. La vida de la sociedad capitalista se asienta sobre una amplia democracia.

Los dos sistemas son como el agua y el aceite. Los ideólogos de la derecha y los extremistas como el dinosaurio de el diario de hoy, jamás aceptarán las bondades del socialismo. Para ellos nada más existe el modelo capitalista que permite la explotación del hombre por el hombre, la especulación, la acumulación y las enormes ganancias económicas por el mercantilismo. En América Latina está comprobado hasta la saciedad el fracaso del modelo neoliberal. No es por obra y gracia de fuerzas extraterrestres el arribo de gobiernos progresistas y de izquierda a naciones como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay, Uruguay y próximamente el Perú. Los pueblos se cansan de la explotación, la corrupción y la miseria. Todo el que parte regresa y todo camino tiene su principio y su final.

25.4.11

USA y la historia de sus genocidios

El descarado y bárbaro ataque contra el pueblo libio sí tiene parangón en la historia pues los Estados Unidos con el pretexto de “defender los derechos humanos, la democracia y las libertades” han procedido a invadir y bombardear a distintas naciones del mundo. Los golpes de Estado, las asonadas militares, las ocupaciones por la fuerza, siempre han estado a la orden del día.


Hace más de un siglo, cuando en una sesión del Congreso el presidente Polk trataba de obtener una partida presupuestal extraordinaria para proseguir la guerra contra México, todos los presentes, los congresistas pues, apoyaron al invasor desenfrenado con sendos discursos en los que se habló de la necesidad de lavar la afrenta de Texas, de desbarbarizar a los zafios mexicanos y de ganar para la nueva gran nación americana el espacio vital indispensable para cumplir sus objetivos nobilísimos de llevar la misión civilizadora hasta el Cabo de Hornos. Todos, menos uno: Thomas Corwin, senador por Ohio, quien los llamó en fuerte y firme voz mentirosos y rapaces. “Desde Alejandro Magno hasta Napoleón -- les advirtió, palabras más, palabras menos, -- todos los conquistadores y depredadores de tierras inocentes y ajenas han tratado de justificar su ambición y su servicia con el pretexto del espacio vital. Yo fui juez alguna vez -- prosiguió-- y traté con toda laya de maleantes; pero jamás me enfrenté a un ladrón de caballos tan cínico que alegará en su descargo que se había apoderado de uno sólo porque era el mejor que había visto en el contorno y aquí un colega ha dicho que es necesario tener el dominio de California porque San Francisco es el mejor puerto en el Pacífico. No olvidéis, sin embargo -- concluyó--, que el hijo de Ammon (nombre éste de Ammon dado en la antigüedad a Alejandro de Macedonia) terminó sus días borracho en las calles de Babilonia”.


¿Quién hizo caso a Corwin? ¿Quién dudó de “las buenas intenciones” de los ladrones y rapaces para apoderarse de los tres grandes Estados de México? La bandera de las barras y estrellas, impulsadas por prenazis como Polk, siguió su carrera Río Bravo abajo hasta el Cabo de Hornos, como lo proclamó y reclamó Monroe, y aún se desbordó a través de los océanos a los cuatros confines del mundo, guerras “civilizadoras y democráticas” para expandir su dominio territorial, para apoderarse de las riquezas, como el petróleo y minerales preciosos. Así ha sido desde siempre y así continuará hasta que el propio imperio se desmorone y terminé sus días borracho en las cenizas de sus propias contradicciones.


Y podríamos seguir hurgando en la historia para develar las mentiras, las difamaciones, invasiones y atropellos internacionales del “gran gendarme del mundo”. Cuentan, frontera arriba, que el patriarca de la Independencia, George Washington, no dijo jamás una mentira. De niño, una vez, se relata en su biografía, travieso, cortó un cerezo de la casa y cuando su padre le preguntó el nombre del autor, el pequeño George no vaciló en responder: “Yo he sido”. Sin embargo, en la Constitución que emanó de la guerra de Independencia en el país emancipado de la Inglaterra imperial y despótica, cobradora de altos impuestos al té vendido a las colonias, se dice que “todos los hombres han nacido iguales y han nacido libres”, más el señor Washington siempre tuvo esclavos negros a montones en su hermosa y vasta finca de Virginia, a medio paso de la ciudad capital que había de llevar su nombre.


En el recinto del Capitolio de la ciudad de Washington, el visitante mira asombrado, en la galería de las estatuas de los próceres, la de San Houston, el artífice del despojo de Texas a punta de rifle y de pistola, previa la engañifa de la “colonización pacífica”. ¿Por qué, entonces, para la imaginería popular no se iban a adobar también santos bizarros al estilo de Crochet, Búfalo Bill, los ladrones de bancos y trenes y aun del general Custer, asesino de indios? Como dicen en los refranes populares para una buena imaginería sacralizada, basta una rica imaginación mentirosa.


Podríamos continuar con los ejemplos y las grandes contradicciones de una sociedad y gobiernos cínicos. En el actual Chicago, en la añeja plaza de Haymarket, el visitante acude a buscar lo que señala la gesta del 1º. De Mayo. Quizás espera ver algo que recuerde, aunque sencillo, a los obreros de la McCormick que la policía baleó al tratar de romper su huelga por la jornada de ocho horas; tal vez algo que señale el infamante patíbulo donde fueron ahorcados Spies y sus compañeros conocidos en el todo el orbe como los Mártires de Chicago, ejecutados por luchar contra las fábricas inhumanas. Pero no. Se encuentra el pedestal de un monumento erigido en honor de la policía de Chicago, represora brutal en aquellos sucesos sangrientos y gloriosos: unas veces, la estatua del gendarme, casco firme y garrote en alto; otras, no más sus restos, porque más tarda el ayuntamiento en restaurarla que los estudiantes de la Universidad en bombardearla de nuevo. Pero si aquí durante las celebraciones del 1 de Mayo se enjuicia y se recuerda el terrorismo interno como internacional cometido por los halcones de los Estados Unidos, la prensa fascista publica al día siguiente en primera plana que los “comunistas continúan ofendiendo a la gran nación del norte”. Cínicos y pusilánimes.


Al final del siglo XIX, se hizo la guerra contra España “por ayudar a la liberación de Cuba” y los marines ebrios -- los consorcios detrás-- se quedaron en Cuba, gracias a la Enmienda Platt, hasta el despuntar de enero de 1959. Y vino luego Nicaragua. Y Guatemala. Y Santo Domingo. Y cuatro docenas más de falaces incursiones semejantes, de “liberación democrática” a punta de bayoneta y a golpe de cañón, para la mayor gloria de Teddy Roosevelt o Woodrow Wilson o Edgar J. Hoover, incluso. ¿Para que insistir en la falacia de Bahía de Cochinos o del genocidio de Vietnam bajo la sombra augusta del santurrón John F. Kennedy, si el mismísimo Lincoln, tras de salir triunfante de los años agotadores y cruentos de la Guerra de Secesión, hizo pacto con los hacendados del Sur esclavista para conquistar votos, y los esclavos negros “liberados” fueron sacados de los algodonales para lanzarlos a los estercoleros de los ghettos y ser linchados, si de ellos osaban salir un día, y para ser enfrentados luego a sus hermanos de discriminación, los chicanos, en el azuzamiento de perros y gatos para tener mano de obra, fuerza de trabajo, más barata?


En el presente, el glorioso Premio Nóbel de la Paz hace su propia guerra contra el pueblo de Libia en busca de los cuantiosos yacimientos de petróleo y para apoderarse de los 200 mil millones de dólares en reservas del pueblo. Puede ser, como sucedió cono Nixon, que Obama escape como moderno Houdini, de semejante carnicería; pero no lo podrá hacer del juicio de la historia. De cierto, Obama irá públicamente al banquillo de los acusados y con él se enjuicia, y por lógica se revisa, la historia de tantas maldades cometidas por su país y sus gobernantes.

22.4.11

Ingenuidad o “apachón” de ojo

Una supuesta “ingenuidad” del presidente Funes o quizá, un “apachón” de ojos al sector más pudiente del país por parte del mandatario, ha ocasionado que la ley que habilitaría al estado a requerir la declaración patrimonial, quede sin el músculo esperado y circunscrita nada más a informar por parte de los afectados sus bienes inmuebles.

El decreto 659 aprobado por la derecha parlamentaria a mediados de marzo de 2011 modificará el artículo 91 del Código Tributario en sus incisos sexto, séptimo, noveno y onceavo, de tal suerte que los afectados por dicha modificación entreguen información parcial de su patrimonio.


Hagamos una reflexión de lo que ha acontecido y los actores de esta desafortunada forma que tiene la derecha partidaria, de proteger al sector que más recursos tienen y que se niega a pagar tributariamente lo que le corresponde.


No se puede perder de vista que este control del patrimonio es una valiosa herramienta para que los contribuyentes afectos, paguen sus incrementos de patrimonio año con año y que cualquier bien no declarado, podría implicar multas o inhabilitaciones políticas. Además, puede ser de gran utilidad para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, esas fortunas inexplicables y exuberantes que vimos en algunos políticos con grandes mansiones y autos de lujo.


Me pregunto y te pregunto a vos, crees que esta “ingenuidad” del mandatario la podemos tomar como tal o es simplemente, un favor que él le está haciendo al algunos sectores pudientes del país.


En otras oportunidades el mandatario cuando ha tenido diferencias sustanciales con lo legislado no se ha limitado a observar las leyes. Sabe y sus asesores así se lo han de haber expresado que de existir el riesgo de ser superado por con una mayoría simple, es mejor vetar el cuerpo de ley y no exponerse. Preocupa entonces que al mandatario y a sus asesores los hayan “madrugado” o “cipotiado” en esta oportunidad o quizás, los asesores que están detrás de los pasos que da el mandatario no son los idóneos o los que el país necesita.


Esas fortunas que se pretendían auditar con esta ley siempre han sido reacias a pagar lo que por ley o por “solidaridad” les corresponde. El hecho de que se elimine la declaración de bienes muebles, deja de lado la declaración de yates, autos, helicópteros, aviones, joyas y un sinfín de artilugios donde se pueden esconder fortunas mal habidas.


Los políticos de la derecha seguramente han de estar celebrando la “viveza” con la que en esta ocasión actuaron, pero les aseguramos que nos vamos a dedicar con todas nuestras fuerzas a que el pueblo no olvide el mal actuar de estos malos salvadoreños y salvadoreñas. Te pregunto compatriota, si actúan conforme a la ley, ¿cuál es el miedo que los ausculten? ¿Por qué al pueblo no le pueden legislar para que las cargas les sean menores? ¿Por qué el pueblo nunca puede escapar de esos pesos que cada vez le son más?



Kvernicola

20.4.11

¿Cuáles son las políticas económicas del país?

Las declaraciones surgidas del gabinete económico del gobierno no son halagadoras. Una vez más se acudirá a importar granos básicos para satisfacer las demandas y las necesidades internas. Los precios de los combustibles siguen presionando sobre nuestra ya precaria economía y mientras por un lado se prevé una disminución en la tasa de crecimiento del Producto Nacional Bruto para el presente año, por otro se anuncia, como algo prácticamente irremediable, el mayor déficit en la balanza comercial que se haya observado hasta la fecha. Estas tendencias, al parecer paradójicas, están en contra de lo que en general se supone debería acontecer.

Las declaraciones del Ministro de Economía, Héctor Dada, no aclaran el difuso panorama. No somos economistas ni expertos en la materia como dicho funcionario; pero cuando la economía disminuye su ritmo de crecimiento se espera que las necesidades de importación también se reduzcan, aunque sea levemente, debido a una menor demanda de insumos y bienes de capital cuya demanda, como dicen los economistas, es esencialmente inelástica. Y no sucede actualmente en el país.

No sabemos hasta cuando ascenderá el déficit comercial, ni siquiera una estimación nos proporcionó un ejecutivo de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, cuando consultamos por teléfono. Tales cifras ni por asomo se encuentran en el Ministerio de Economía. Los técnicos y “analistas” escuchados en diversos programas de televisión, hablan también de un déficit en la cuenta corriente, rebasando por amplio margen las metas previstas. No hay coherencia entre dirigentes de la empresa privada, funcionarios del gobierno ni los analistas. La discrepancia en los órdenes de magnitud, por lo visto, es realmente impresionante.

Hay diversas variantes para medir esta compleja situación. Analicemos uno. Como El Salvador es uno de los pocos países del mundo sin moneda propia, no existe política monetaria ni se aplica control de cambios -- o sea, no hay límite para la adquisición de dólares u otras monedas extranjeras—es imposible controlar la salida de divisas. De modo que una de las formas de disminuir tal salida sería a través de un estricto control de las importaciones. Pero todo esto parece muy ajeno a la política manejada por los ministerios de Economía y de Hacienda. Por supuesto del Banco Central de Reserva.

El salvadoreño común se preguntará por qué si el déficit comercial crece en forma exagerada, los responsables de controlarlo no cumplen con función. O sea que además de denunciarlo, procedieran a adoptar las medidas correctivas necesarias. La opinión pública no controla los instrumentos concretos de política. Los responsables son los mismos funcionarios que periódicamente se refieren a ella. Se podrá argumentar, con cierta razón, que el problema es complejo y no cuentan con los instrumentos o el poder para realizar una política comercial efectiva. Pero entonces surge la pregunta de simple sentido común. ¿Por qué, si el Estado y sus funcionarios no tienen, por ahora, las riendas de la política comercial, no procuran allegársela? Además si la política comercial no la dicta el gobierno ¿quién lo hace? ¿los industriales? ¿la burguesía? O ¿la oligarquía?

Siempre se ha sostenido que una cosa es administrar el gobierno y otra muy distinta tener el control económico. Y es que aspectos tan importantes como el control del sistema de decisiones estratégicas para el desarrollo del país debería concentrar más la atención de nuestros dirigentes políticos, empezando por la cúspide. Los esfuerzos para defender los precios de las poquitas materias primas o defender los pocos bosques y las reservas naturales, aun en caso de lograrse, representan objetivos muy poco ambiciosos. Insistir en la obtención de mejores términos de intercambio no tiene nada de novedoso o firmar TLC con los Estados Unidos para lograrlo.

Con esto del encarecimiento del petróleo y sus derivados, de la escasez de granos básicos, es mucho más importante conocer con precisión los mecanismos y tendencias del comercio internacional. ¿Qué produce China, Vietnam o la India? ¿Cómo podemos acceder a esos mercados o traer productos buenos a nuestro país? También debe reconocerse el proceso de creciente marginación de los países atrasados en el intercambio mundial. Se sabe que la participación de los países subdesarrollados en el comercio internacional llega apenas a un 19%. En América Latina, según la CEPAL, los países con mayores exportaciones son Brasil, Chile y Argentina. Ojalá el Ministerio de Economía de El Salvador tenga una estrategia al respecto y que pronto se hable de un mayor acercamiento no sólo con economías emergentes, sino con todos aquellos países del mundo que nos ofrezcan reciprocidad en el intercambio, calidad y bajos precios en artículos de importancia para el mercado nacional.

18.4.11

No hay ética en los partidos políticos

Los partidos políticos tradicionales han emprendido la larga marcha hacia las elecciones de diputados y concejos municipales del próximo año. Lo único que parece preocuparles, no los graves problemas de la nación: la espiral de la delincuencia, el alto costo de la vida, la imparable factura petrolera y sus derivados, sobre todo el gas licuado consumido en miles de hogares salvadoreños, el deterioro ambiental y el recalentamiento global y paremos de contar.


La gente no está pensando en alianzas, arreglos o convenios partidarios. Deja eso a los vividores del Estado, a los políticos y sus seguidores. Es fácil hablar de candidatos, de quienes serán los próximos alcaldes, de planes y proyectos. El hablar así, el futurismo, pues, tiene como resulta inevitable, circunstancias y estímulos muy peculiares y ese en ese campo de previsión por el futuro inmediato del país donde se muestran con más diáfana claridad muchas de las tradiciones negativas de El Salvador “surgido” luego del Acuerdo de Paz, firmado en Chapultepec, México, en enero de 1992.


Los salvadoreños ya no querían guerra y ansiaban la paz, suficiente dolor, sangre y muerte había llenado de luto a miles de hogares. Se esperaba entonces nuevos horizontes, cambios promisorios, aciertos en el quehacer nacional. Se sabía de la política y de los partidos tradicionales. De la persistencia de un partido monopolizador de los triunfos electorales, en realidad una secuencia histórica desde el Pro Patria, continuando con el PRUD, luego el PCN y al final Arena. Ratas del mismo piñal. Una mezcolanza sui generis, poca entendida por los observadores extranjeros (llamados así los delegados internacionales de las distintas elecciones), blanco cada vez más directo de quienes aspiran por avances nacionales en el camino de la democratización política.


Desde luego, con el surgimiento de Arena, desde las cenizas mismas de miles de cadáveres de los Escuadrones de la Muerte, un partido que -- excepción quizás única en la historia nuestra del siglo pasado-- no luchó por conquistar el poder sino en él nació y su esfuerzo hasta hoy es por conservarlo sin ortodoxos escrúpulos de fidelidad ideológica, sino más bien en el uso y abuso de los recursos del poder mismo. De cierto en el presente sufre serias contradicciones, luchas intestinas y desaires de algunos de sus patrocinadores, miembros del selecto grupo de la poderosa oligarquía. Con todo no habrá de resignarse pues basan su supervivencia en el retorno al gobierno y en la derrota de su encarnizado rival político.


Es decir, el FMLN. Un partido con principios y estatutos bien definidos, pero no siempre llevados a la práctica con la celeridad y la claridad demandada por sus exigentes bases y por muchos sectores de la población. Pues no se trata simplemente de “tener más diputados” y “lograr mayor número de alcaldías”. Eso sería una simple progresión aritmética. Se trata de ser más contundentes y acertados en la política nacional, en volver realidad todos los anhelos de la gente, de no sucumbir a los halagos, de ni siquiera “tener la intención” de meter la mano en el arca abierta. De estar prestos a las grandes batallas junto a las necesidades más apremiantes de la población. Sus diferencias con los partidos de la derecha deben ser reales, concretas y efectivas.


A partir de estas realidades puede hablarse en abierta discusión pública sobre la calidad de los presuntos candidatos y el acierto de programas y de acuerdos con “otras” fuerzas políticas. Cuando se habla de frente, con entera claridad, no hay donde perderse. Las conspiraciones y las campañas mediáticas promovidas por los rivales, caen por su propio peso; pero cuando se negocia bajo la mesa, con las cartas escondidas y se escuchan contradicciones, puntos encontrados, entre los mismos dirigentes, confunde y engaña a la población. No estamos diciendo nada nuevo ni tratando de enmendar la plana de probados dirigentes políticos. Simplemente externando lo dicho en corrillos, en cafetines, en universidades, en sindicatos, en la calle.


Se puede trabajar para las próximas elecciones, desde luego es la misión de un partido político; pero sin descuidar el presente, los reclamos y el sentimiento de agonía de los más humildes y sufridos. Ese pensar en el mañana, sin resolver los problemas del presente, ese futurismo de encrucijada, de trampa, de rumor destructivo es, desde luego, una de las consecuencias inevitables de nuestras más lamentables peculiaridades políticas y también de nuestros procedimientos electorales. Con todos los problemas, dudas e incertidumbres se puede vivir; pero no para siempre. Por eso es necesario limpiar continuamente la casa, sacarle brillo a los pisos, escuchar opiniones. El político tradicional es demagogo, engaña, miente, confunde. El nuevo político, ese ansiado por la población luego de terminada la guerra, debe ser distinto, no un “hombre nuevo”, como quería el Che Guevara, sería lo ideal, pero sí envuelto en valores, revestido de energía y preparado para las grandes luchas por la justicia social, la solidaridad y la paz.

15.4.11

Pido la palabra

La vida me ha enseñado que ante cualquier circunstancia en la que vea afectación obvia de la conciencia colectiva, ignorancia manifiesta o mala intención, debo de pedir la palabra, expresar mi sentir y parecer. En la medida de lo posible, lo haré con el respecto y el tacto debido, más si se trata de contrapuntear a una dama. La majada ya va cayendo en cuenta de quién se trata, ¿verdad?

Esta vez es el turno de abordar una nota de Julia Regina de Cardenal en donde estampa “¿Preparando fraude electoral?”. Dicho sea de paso, siempre he tenido tope y encontronazos mentales con la postura de esta señora, ya que considero que mucho del planteamiento de ella respecto al tema de la concepción no es de este planeta y realidad. Parece el desenvolvimiento y el interludio de un cuento de hadas, en donde siempre el príncipe llega al rescate de la princesa, se llega a un final feliz y los niños aparecen por manifestación espontánea.


Así pues, en esta oportunidad Julia Regina se ha salido de su área de confort y ha transitado hacia un sector árido y oscuro en donde pulula nuestra clase política llena de mentiras, demagogia, trinquetes y compadrazgo. Extraño que nuestra dama en cuestión, se atreva a caminar por estos senderos en donde lo que hoy es verdad, mañana ya no lo será más.


No sé si alguien le ayuda – lo dudo, por el contenido – con el escrito o en una convección de Canasta o “Bridge” se diagraman las líneas gruesas de este tremendo adefesio que ahora nos ocupa.
Vamos por partes aclarando cada una de las situaciones expuestas por esta columnista del Diario de Hoy y que piden a gritos una aclaración.

En el artículo dice “se aprobó una reforma al Código Electoral, tomando por sorpresa a los demás partidos, para sustituir al representante del PDC por uno de GANA en las juntas electorales departamentales, municipales y de votos”.

Ustedes saben que soy un crítico de las acciones erróneas del FMLN y que no tengo pelos en la lengua para hablarlos, pero lo que se dictaminó cubre un vació “creado” por la derecha de este país, cuando decidieron partir las elecciones municipales y de diputados, con la presidencial. La ley dice que la conformación de las juntas a las que hace referencia la columnista se conforman tomando en consideración los resultados de la última elección. No dice última elección legislativa, municipal o presidencial, NO! dice elección a secas.


Vos sabes que en la última elección solo dos partidos políticos fueron los que participaron, ya que tanto el PDC como el PCN recularon y le cedieron el paso al partido ARENA, te recuerdas que se dieron besos y abrazos en el Cuscatlán, qué bellos se miraban todos los de la derecha agarraditos de la mano. Así que, aunque no les guste a la derecha, había que hacer algo para corregir ese vacío que ELLOS crearon, que no es lo mejor del mundo la corrección o que uno pueda aspirar como pueblo a algo mejor, pero que le vamos a hacer con esa débil institucionalidad que ellos mismos se han encargado de minar.


Luego más adelante dice Julia Regina, esto para mi es la ingenuidad a su más pura y clara expresión “Hacen que se pierda la credibilidad y la imparcialidad del TSE”.


Hello Julia Regina, son integrantes de partidos políticos y de tendencias de pensamiento diferentes los que ahí cohabitan de ¿qué imparcialidad se puede hablar?


Lo de credibilidad, te recuerdo que esta entidad siempre ha permitido la propaganda anticipada, el juego oscuro al momento de aprobar nuevos partidos, se ha cuestionado por contar con un integrante de dudosas credenciales, se ha adquirido “software pitareado” con la venia de esa mayoría creíble a la que apela Julia Regina y se ha alquilado equipo informático de nivel intermedio pagado, como si se fuera a utilizar para dirigir al Discovery de la NASA. En fin, sería la de no terminar.


Le recuerdo a la bella dama, que la derecha cambió el juego democrático de este ente hace un rato atrás y la mayoría simple a la que hace referencia, antes era mayoría calificada. Por qué en aquella oportunidad, no nos habló de que se estaba gestando un fraude o cuando decidieron partir las elecciones.


Finalmente y como todo cuento o pasquín de la derecha, no podría faltar los saludos que este sector de pensamiento siempre le manda a Chávez Frías. Así pues, sin pena ni gloria, Julia Regina nos ha regalado una nota interesante, no por su contenido, si no por sus falencias y mentiras.


Kvernicola


P.S. Cómo se hace para prestarlo y no salir con premio, o será que ya no se presta?

14.4.11

¿A quién defiende el Estado salvadoreño?

Lo hemos dicho en varias ocasiones y lo reiteramos ahora: el diputado Angulo de Arena es un cínico, extremista ideológico, sin memoria histórica o simplemente un malvado. Ahora resulta que los 20 años de regímenes areneros fueron tranquilos, no hubo delincuencia común ni crimen organizado y sus funcionarios fueron honestos, transparentes y no hubo ningún caso de corrupción. Como quien dice: la Magdalena se vistió de muchos tafetanes y alcanzó la colcha para abrigar a las mayorías poblacionales.


Pero en fin: él caballero obedece a una consigna, a ciertos lineamientos emanados de la cúpula de su partido y desde luego un recetario apegado a una campaña preelectoral. Se habla entonces de un gobierno incapaz, de mayores impuestos y despilfarro. De un gabinete de seguridad pública sin funcionar, de acoso a la población por el incesante alza en el costo de la vida, de “ciertos arreglos” para controlar el Tribunal Supremo Electoral y el Registro Nacional de las Personas Naturales, todo con vista a “un fraude anunciado”. Es decir, los burros hablando de orejas o de macetas alineadas en la misma acera.


Los mismos dirigentes de Arena acusan al régimen de no dialogar “seriamente” con los diversos sectores de la vida nacional, de mantenerse cerrados a ciertas iniciativas, como poner en práctica las sugerencias e ideas vertidas en un plan estratégico sobre seguridad nacional, así como en lo relacionado a los subsidios al gas licuado, al transporte público y a la energía eléctrica. Los que nada hicieron en 20 años y mantuvieron siempre una actitud arrogante e intransigente, se atreven en el presente a dar consejos, por supuesto valiéndose de alguna manera de la actitud complaciente del presidente de la república, quien invitó a los ex presidentes areneros a formar parte de una alta comisión para aportar a supuestos proyectos de nación.


“Nosotros, dicen los altos dirigentes de Arena, hemos manifestado nuestra mejor disposición para dialogar y tratar de llegar a acuerdos en puntos esenciales”. Hablan de planes presentados, de muchas iniciativas antes, incluso, de formarse la citada Comisión Presidencial. Pero, en el fondo, ¿habrá credibilidad y buenas intenciones? No lo creemos, pues mientras se tira la piedra se esconde la mano, para muestras está la campaña mediática y la colaboración de los medios de difusión ya conocidos para enfocarse en problemas tan sensibles como la delincuencia, los subsidios, las calles en mal estado o el costo de la vida. Desde luego, son temas noticiosos; pero también están los hechos de corrupción cometidos por ex funcionarios areneros y por supuesto hay obras que merecen destacarse como Ciudad Mujer, hospitales reconstruidos y los programas de paquetes agrícolas y el vaso de leche y mejor alimentación en las escuelas promovidos por el Ministerio de Educación.


Por el lado contrario a lo afirmado por los dirigentes de Arena, debemos reconocer que hasta ahora el “diálogo mayor” se ha entablado solamente entre los miembros de las cúpulas empresariales y el gobierno (en los hechos está actuando como un empresario más). Esta situación es incomprensible e incluso contradictoria con lo que tanto se ha proclamado sobre la armonía y entendimiento entre los sectores sociales. Por lo observado, los sindicatos privados y públicos, las organizaciones sociales y las asociaciones campesinas han manifestado su mejor disposición para dialogar y tratar de llegar a acuerdos en temas sensibles como los aumentos salariales y otras prestaciones. No corresponder a tales requerimientos sería irrealista e insensato. ¿Verdad señor Secretario de Asuntos Estratégicos?


No ocurre lo mismo con los paros o huelgas del sector privado. Una vez los empresarios accedan a aumentar los salarios (¡aleluya!) tendrán varios argumentos a su favor para justificar entre otras cosas: la escasa expansión de las exportaciones derivada de los mayores precios internos, en vista de los mayores costos por concepto del alza de salarios; lo poco atractivo que le resulta al empresario privado promover la creación de empleos, en virtud de los constantes conflictos y fricciones que tienen que soportar; los aumentos automáticos e inmediatos de los artículos ya terminados en existencia, no obstante que en su producción los costos salariales fueron inferiores a los actuales.


Pero como son las cosas, las recriminaciones empresariales no se reducen al ámbito estrictamente económico. De hecho los grupos patronales desde la toma de posesión de este gobierno enfatizaron en la ineficiencia del Estado para administrar la cosa pública, no digamos su férrea oposición a “castigarlos” con nuevos impuestos, como ciertamente está haciendo el gobierno de los Estados Unidos al anunciar cargas impositivas “para que los ricos del país paguen más” y hacer frente a la situación económica delicada de USA, que por cierto se ha retirado del brutal e incalificable ataque armado contra Libia. En lo que sí tienen razón, la iniciativa privada pues, es en enfatizar la necesidad de un plan de desarrollo y de una verdadera programación de las actividades económicas. A falta de una acción decidida de parte del sector público, será la empresa privada la que realice los mayores intentos de planeación y organización de la actividad económica en función, claro está, de sus muy particulares intereses.


No podemos dejar de mencionar también que el gobierno está promoviendo la incertidumbre de distintos sectores sociales. Y paradójicamente quizá el grupo que sufre menos incertidumbre es el empresarial. Las mayorías poblacionales, las capas medias, perciben cada día más que, a pesar de las declaraciones, el Estado salvadoreño no está protegiendo sus intereses o, peor aún, empieza a no poder actuar con la imparcialidad que se esperaría de un “gobierno del cambio” o de izquierda, si ustedes lo prefieren. Con el paso del tiempo esta situación sólo puede conducir a que las grandes mayorías reconozcan que su “enemigo” no se reduce a los grupos empresariales privados, a las transnacionales, sino también al propio Estado que actúa en forma adversa a los intereses de la población.

13.4.11

Ex combatientes reclaman a dirigencia del FMLN

Un día de estos, en una conversación nocturna, tuve la oportunidad de escuchar y debatir a varios miembros y combatientes de una de las corrientes políticas más poderosas del FMLN. De hecho, se reúnen cada semana para analizar la realidad nacional, obtener insumos y sacar conclusiones. Lo hacen con la misma exactitud y disciplina que los caracterizó en los tiempos más duros del conflicto armado. Lo hacen con pasión, con dureza y mucho realismo. La sinceridad y la franqueza de sus opiniones. Trataré de ser fiel a sus exposiciones y sus puntos de vista. La síntesis que presentaré a continuación (cuento con la aprobación de ellos para hacerla pública) pertenece a un destacado comandante y actual licenciado en Ciencias Económicas.

“Con frecuencia me he preguntado y quizá lo mismo han hecho otros de mis compañeros, no me refiero a ustedes por supuesto, si nuestro trabajo tuvo -- visto desde cierto ángulo-- validez moral. ¿Se puede conducir a una mayoría a la humillación o la muerte, empeñándola en una lucha cívica que las circunstancias condenaban al fracaso? Es decir, me estoy refiriendo a una insurrección general y una completa victoria militar. No pongan esa cara de asombro o angustia.

(Ligeras risas y gestos de sus manos acompañan su exposición) “Ese es, sin duda, un planteamiento falso de la cuestión. Si los dirigentes -- en algún grado-- pudimos al fin de la lucha caer en la duda y el desaliento, para quienes nos acompañaron primero en las concentraciones, en las movilizaciones, en la toma de oficinas públicas, de embajadas, y luego en la cruenta lucha, el deber se agotó en el momento en que se comenzaron a hacer extrañas alianzas, hasta culminar con la firma de un acuerdo no del todo benigno para las esperanzas e ilusiones de nuestro pueblo. Desde luego, los compañeros de la Comandancia cumplieron lo que a ellos se pidió y vivieron en días previos a la firma, ¿de dónde vinieron las presiones, no simplemente de las Naciones Unidas, no debe descartarse al gobierno de los Estados Unidos. Para ellos, ese momento les dio claridad y sentido a la existencia.

“Para nosotros la historia era distinta. Nos encontrábamos con la tropa en la montaña, nos llegaba alguna información, pero no la suficiente. Debo agregar que había mucha expectativa. Desde mucho tiempo atrás habíamos señalado el rumbo de la revolución y nuestras bases estaban conscientes y seguras de la victoria, también de la forma del nuevo gobierno, de la extinción de un modelo explotador y la instauración de un sistema distinto, al menos con justicia social, encaminado al bien común y la solidaridad. Dijimos que los males del país eran curables, siempre y cuando elimináramos las causas de la injusticia. Todos creyeron, Confiaron. Así cerramos con la gente más humilde y sacrificada de nuestro pueblo un compromiso que no podía terminar simplemente con la firma de un acuerdo ese 31 de diciembre de 1991 en las Naciones Unidas. Si las fuerzas y el impulso nos abandonaron, por lo menos nunca debimos, impasibles, aceptar cuanto en los días gloriosos de la lucha militar y política rechazamos.

“No puedo -- por supuesto-- juzgar a mis compañeros de aquella jornada. Sé bien que no éramos ni un coro de ángeles, ni una legión de héroes. Ha corrido largo el río del tiempo. Mucho ha acontecido entretanto en el mundo, en El Salvador. En ese transcurso se repitieron ocasiones dramáticas, en las que las voces de ayer -- no importa que ya fueran opacas-- debieron oírse: los acosos contra la revolución sandinista y contra la revolución cubana, incluyendo ese atroz e infame bloqueo económico. La rabia impotente de los jóvenes por las escasas oportunidades para cursar estudios superiores. Las actuales embestidas contra los gobiernos democráticos de Venezuela, Ecuador y Bolivia. Unos cuantos hechos, entre mil. Muchos de nosotros no hemos sido dignos de un pasado glorioso. Hemos enmudecido o callado ante tanta injusticia. El tolerar o dejar pasar, no es el papel asignado a un verdadero revolucionario. En este punto sí critico a muchos de mis compañeros dirigentes del FMLN.

“Ahora nos llega una noticia desconcertante: el pactar acuerdos con ex dirigentes de Arena para obtener pequeños logros electoreros, soslayando los verdaderos intereses del pueblo. El silencio cómplice ante el anunciado aumento a las tarifas eléctricas. Hay mucha confusión y casi nula elaboración y trabajo con las ideas. Nos hemos olvidado del análisis serio y de las conclusiones sensatas. Parece que para algunos es más importante el resultado inmediato, los réditos electorales, que el abordaje de los problemas estructurales. Caemos en lo inmediato, en el hoy y nos olvidamos del futuro. Confusión que revela -- en el mejor de los casos-- ausencia de sentido crítico, olvido de los términos exactos de la teoría y análisis marxista. ¿No es estéril la lucha por la unidad y el desarrollo de nuestros pueblos si no se dignifica antes la vida interna de cada país?. ¿No es, o puede ser, la costosa edificación de una política internacional grandilocuente y hueca sólo una manera de conducir y manejar la atención pública con el propósito -- fallido hasta ahora-- de apartarla de los gravísimos problemas cuyas soluciones no encontramos?

“De verdad me gustaría escuchar a nuestro flamante Canciller dar su punto de vista sobre ese ataque alevoso de la OTAN contra el pueblo libio, no callar, simplemente para “no afectar relaciones diplomáticas”, sino que esgrimir nuestra autonomía e independencia en las relaciones internacionales. Bien aquí concluyo. Si todo es error de juicio, de apreciación histórica, carece naturalmente, de importancia. Pero si fuera oportunismo tardío, búsqueda senil de beneficios ya inútiles, se demostraría que esa inmensa masa poblacional que nos acompañó en la lucha, no fue nunca, coro de ángeles ni legión de héroes. Y que son ahora, junto a madres sufridas, a mujeres solas, a niños huérfanos, sólo espectáculo doloroso. Seres cansados que cuando la noche se aproxima y el alma cae, quieren acercarse a un poder, a la cúpula del FML; también decadente y entregarle lo único hermoso que entonces poseían: un puñado de recuerdos de su ilustre juventud.”

12.4.11

Ojalá solo sea mediocridad y no encubrimiento

Será que los salvadoreños y las salvadoreñas estaremos condenados a ver y a vivir la mediocridad como algo natural, mediocridad manifiesta en la gestión que desarrollan diversas entidades del estado.

Será que siempre compatriota, nos acompañará el derrotismo, la impotencia y la decepción en la mayor parte de ámbitos y circunstancias en las cuales nos desarrollamos como nación.

Estas son preguntas que me hago y te lanzo a vos compatriota, al enterarme de situaciones en donde por no aplicarnos como deberíamos, dejamos pasar la oportunidad de construir un mejor país, una mejor democracia y un mejor futuro para las nuevas generaciones.

Lo anterior, apropósito de las más recientes noticas en el caso de la “construcción” de los hospitales, en donde me imagino, ya te enteraste que la jueza que lleva este “sonado” caso del ex Ministro Guillermo Maza, desestimó la detención provisional para él y otros seis indiciados por considerar debilidad en las pruebas presentadas por la Fiscalía General de la República.


Voces ya se alzaron en contra de la juzgadora, por considerar que ella está recibiendo presiones para inclinarse hacia un fallo favorable al ex Ministro Maza y demás sospechosos, como lo dejó entrever el Ministro Melgar y el Diputado Presidente Sigfrido Reyes.


Los dimes y diretes entre la clase política y los juzgadores no son nuevos, en el pasado, ARENA acusó al órgano judicial por dejar en libertad delincuentes. En estos tiempos del “cambio”, los que le reclaman al órgano judicial son los del FMLN. Eso quizá no va a cambiar, ahora que están jineteando los efemelenistas ven que el volado es diferente y no solo de soplar y hacer botellas.


Pero hilando fino, te pregunto a vos compatriota, si ante cualquier circunstancia o actividad que realices te muestras titubeante o inseguro, será muy probable que no te vaya tan bien como esperas o ambicionas. Seguramente el tartamudeo mental o las excusas no sean elementos que uno quiera contar entre sus virtudes.


Si al escuchar a uno de los fiscales del caso del ex Ministro Maza decir “este caso es tan complejo que no todos lo hemos entendido” o peor aún, escucharlo afirmar “no tengo mucha experiencia en esto”. Seguramente caerás en la cuenta que el trabajo “investigativo” empeñado hasta el momento es mediocre o una reverenda “chapuza”.


Me pregunto, ¿cómo es posible que estas situaciones se den en un caso tan delicado como este? Te pregunto a vos, al escuchar a la parte querellante con tremendos yerros e inseguridad, como juez o jueza, ¿vos tendrías el valor de seguirles el juego a la FGR?


Compatriota, no estoy defendiendo a la jueza, estoy poniendo en contexto algunas situaciones y elementos que pueden llegar a desestimar de forma conveniente y sospechosa una situación de esta envergadura y naturaleza.

Espero por el bien de la democracia, que los fiscales asignados se pongan “buxos” y pilas, por favor.

Espero que el fiscal Barahona no se ponga en evidencia e instrumentalice a sus mejores elementos, no es posible que por “leguleyadas”, yerros en procedimientos o en las investigaciones se les abran las puertas a los de “cuello blanco”.


Aplicando mi suspicacia y pisca maquiavélica te digo, ojalá que este no sea el mecanismo perfecto para dejar sin efecto y libres a todos los implicados en los casos que el FMLN detectó como actos de corrupción. Ojalá no sea así, porque de serlo así, no joda!


Kvernicola

11.4.11

Navegamos en mar borrascoso

Cada día es más desesperante la situación de los salvadoreños: el alto costo de la vida, la interminable ola de violencia con su triste secuela de más de doce asesinatos diarios, el galopante desempleo, la emigración constante hacia los Estados Unidos y las amenazas cada vez más peligrosas de un déficit alimenticio, no representan un rosario de buenas esperanzas ni constituyen un compás de espera mientras vienen “tiempos mejores”, como solía decir un ex presidente de la república.


El país todavía espera, mientras escucha los tristes debates entre los políticos y los “encarnizados” enfrentamientos de los señores diputados cada vez más rebasados por la realidad, una definición concreta de la política gubernamental. ¿Seguiremos formando comisiones de alto nivel para encontrar aparentes soluciones a problemas estructurales? ¿Se persistirá en ese grave error de consultar a ex mandatarios, señalados por graves casos de corrupción y de sumir a la nación en una de las peores catástrofes de su historia, antes de aprobar proyectos con supuestos beneficios para las mayorías poblacionales? Es un error, reiteramos, porque el pueblo salvadoreño eligió a gobierno distinto para llevarlo a puerto feliz y nunca ha dado su venia o favorecido con sus votos a personas desgastadas o que tanto daño le han causado al país, como lo hemos dicho.


Del mismo modo, ¿seguiremos rindiéndole culto a la divinizada libertad de comercio y disculpándonos con los barones de la empresa privada? En ese lamentable caso, todo pesimismo parece razonable. Todos comprendemos las dificultades y complicaciones de la política y la economía interna, tan vulnerables a los vaivenes de los acontecimientos internacionales, sobre todo cuando somos tan dependientes de los Estados Unidos. De hecho, por razones de carecer de moneda propia, la grave recesión en ese país del norte nos golpea directamente. De una simple tos allá pasamos a una neumonía en El Salvador. La economía doméstica también debe contar con el visto bueno de las cúpulas empresariales, pues estos testaferros de la oligarquía están siempre más dispuestos a cooperar con promesas que a nada los comprometen que a tolerar la menor limitación a su situación privilegiada.


No resulta extraño entonces someternos a los dictados de la arrogante burguesía: si el piso es débil, si sentimos crujir las ramas cada vez que los fuertes vientos mueven el árbol, si no estamos protegidos por políticas estratégicas en diferentes áreas, sobre todo la económica y la social, seguiremos rindiendo culto al modelo neoliberal totalmente en decadencia a nivel mundial. Ese sueño de la prosperidad, sostenido con la tesis “hamiltoniana” de crear la riqueza, aunque se concentre en pocas manos, que ya después rebasará fatalmente esa limitación para beneficiar a las mayorías poblacionales, nada más permitieron la concentración de la riqueza y la multiplicación de la pobreza y la pobreza extrema en este país de tan encendidos contrastes.


Y como son las cosas “cuando no son del alma”, como dice la canción: la burguesía se ha vigorizado con los subsidios y estímulos directos e indirectos, multiplicados con su protectora alianza con las transnacionales. Han cimentado y ampliado su poderío hasta el grado de la impertinente altivez que hasta el día de hoy muestran, amenazando a un descolorido gobierno con el retiro de sus inversiones (¿?), el cierre de sus operaciones y aumentar el desempleo, cada vez que el poder público anuncia una pálida medida para tratar de corregir los injusta distribución del producto nacional. No tenemos que dar ejemplos, esos están a la luz del día como el rechazo a las tibias reformas fiscales, o la cancelación del pago por acceso a la telefonía fija. Sobre los subsidios o los estímulos ya “todo el mundo” sabe que las grandes empresas nunca pierden, si ven peligro arrebatan. De tal suerte que la situación persiste, pues las máximas obligaciones fiscales, con impuestos al consumo (o uso de) artículos y servicios indispensables continúa afectando a los consumidores, a la gente más humilde, a las familias vulnerables.


De cierto que la salud del país sucumbirá, más pronto o más tarde, a nuevos triunfos del interés de la “libre empresa”, sobre las necesidades vitales de la mayoría de los salvadoreños. Esto no es ningún dilema enfrentando por el actual régimen que tantas muestras ha dado de servir a su “césar” y rendir culto al gran capital. Ya no parece siquiera posible una política de mediación coordinadora que proteja más en las palabras al interés público pero que en los hechos reiterados favorezca a los intereses privados. Ya lo hemos dicho: vivimos no una situación de emergencia, sino una amenaza latente de una pavorosa carestía. Nada altera la realidad el hecho de que mucho de esa amenaza obedezca a factores internacionales ni en que medida esos factores incontrolables sean más poderosos que los de origen interno. Estamos lejos de soluciones prontas y eficaces. El capitán de la nave ha equivocado el camino, El Salvador nada más se mueve por reflejos condicionados, tratando de encontrar el sendero correcto en un bosque nebuloso, en un mar borrascoso.

7.4.11

Pega primero, pega dos veces

Tengo la impresión de que las capturas que observamos esta semana de prominentes funcionarios de las gestiones pasadas, más que tratarse de un fruto de las pesquisas y de las denuncias, tiene su origen en la ansiedad del Fiscal General Romeo Barahona de que no le quiten el monopolio investigativo.

Recientemente se ha conocido que el presidente Funes quiere crear una comisión con el apoyo de organismos internacionales, esta comisión o ente, pretende realizar procesos investigativos que busquen frenar y por qué no decirlo, eliminar los procesos de corrupción que se gestan en las esferas del estado.

Aunque no valoramos en este momento la efectividad y la certidumbre de este esfuerzo en esta ocasión, no omitimos mencionar que estas comisiones al no ser vinculantes y quedarse en los senderos de las recomendaciones, no llegan NUNCA a obtener los frutos esperados.

Se recuerdan de la Comisión de la Verdad, tanto que se trabajó para desenmascarar los crímenes del pasado, cuánto pueblo perdió el miedo y se volcó a denunciar y todo para qué, para que quedara en un libro de denuncias que no se pueden articular, que son letra muerta como el arameo antiguo.

Para que una iniciativa como la comisión investigadora del presidente Funes brinde frutos, debe de articularse con cuerpos de ley que la viabilicen no solo en su operación, si no, en sus resultados. Para que los mismo sean vinculantes y que le dé certeza a la gente y al pueblo de que este no será otro cohete “soplado”.

Otra duda que me asalta, ¿a quién colocar en esa comisión? A quién colocar, que no se sienta ni dolido por el pasado, ni comprometido con este, como para hacerse del ojo pacho y dejar pasar situaciones oscuras. Existe en este país la cultura de la denuncia, todo eso lo tenemos que tamizar antes de emprender una empresa en que le estamos diciendo al mundo que no somos capaces o que no confiamos en nuestras instituciones. Peor aún, ¿qué le estamos diciendo al crimen organizado con una solicitud de este tamaño?

Pero retomando las capturas de esta semana, entendemos que el Fiscal Barahona sabe que el que pega primero, pega dos veces. Con estas capturas intenta enviar un mensaje de que él y su equipo tienen la capacidad, aunque no es tema de capacidades, sino de compromisos, agendas y colas pateadas, entendemos lo que se pretende.

Por el bien de la democracia, esperamos que la presión ejercida por el presidente Funes, creemos que desde esa perspectiva se realizaron los anuncios, surta su efecto y que a la brevedad se vayan desenmarañando no solo las denuncias interpuestas, sino aquellas que de oficio debe de perseguir esta entidad investigativa.

Muchos están a favor, muchos estarán en contra, personalmente creo que necesitamos de situaciones más permanentes y menos temporales, necesitamos fortalecer la Fiscalía General de la República, y esto supone con el perdón del fiscal Barahona, que él se haga a un lado y algunos otros funcionarios más de esa entidad, ya que tienen compromiso con el pasado.

Kvernicola

6.4.11

La burocracia no admite reformas

Cada día es más amplia y aguda la presencia del Estado en las actividades de los particulares. No se trata de una vía para abandonar el modelo neoliberal, ni mucho menos para asomarnos al socialismo. Hombres de negocios, patronos, obreros, campesinos, comerciantes grandes y pequeños, todos los que realizamos una actividad relacionada con los demás, en alguna forma tenemos que ver con la administración pública: autorizaciones, licencias, impuestos, reglamentos, infracciones y castigos, subsidios y exacciones forman una espesa red que va aprisionando la acción del individuo conforme aumenta la intervención del poder público.

A este ensanchamiento o expansión de la esfera oficial corresponde un aumento acelerado de la burocracia – se ha visto aumentada y con desarrollo considerable en este quinquenio, pese a supuestas medidas de austeridad-- que no corresponde a un esquema previsto, pues se efectúa por adición y superposición de organismos burocráticos y forma una maraña cada vez más inextricable de trámites consumiendo tiempo, dinero y paciencia de los infortunados particulares. Se sabe que para lograr una licencia de exportación de productos no tradicionales a los Estados Unidos, se requiere una gran cantidad de autorizaciones. La entrada en vigencia del subsidio al gas licuado y la misma emisión del Documento Único de Identidad (DUI) son dos ejemplos de lo afirmado.

Obviamente florece en esta situación, el conflicto de intereses, sinónimo de corrupción. Las colas agotan la paciencia; pero el “pago para lograr servicios” desespera. Debe pagarse no sólo para que algo se resuelva, sino para verlo resuelto en tiempo razonable. Y en el caso del gas el monopolio del mismo está “haciendo su agosto”, aumentando los precios y favoreciendo el contrabando. Los usuarios se desesperan y no encuentran un mecanismo legal y expedito para lograr el subsidio. Sólo las agencias bancarias, dotadas con automatización y más personal, parecen funcionar con rapidez, aunque no siempre con corrección, pues los errores del personal que alimenta a las máquinas se refleja, inexorablemente, en los resultados.

La centralización de las decisiones -- todo se hace previo acuerdo del señor Ministro de Economía--, la multiplicación de controles, la discreta supervisión de la Defensoría del Consumidor, la absurda complicación de los trámites, las mismas “piedras tiradas a la vía”, por diligentes funcionarios y altos directivos del partido Arena, para entorpecer el curso del subsidio al gas licuado y “cobrar réditos en la Asamblea Legislativa” por retirarlas, todo esto constituye la sustancia de una pesadilla para miles de usuarios que tramitan “sin influencias” y, por supuesto, no tienen suficientes agallas para protestar por otros medios más que por las declaraciones inocentes por ciertos noticieros de la televisión. Desde luego, están las páginas de noticias y los comentarios del siempre dispuesto órgano oficial de propaganda de Arena.

Al menos, contrario a lo dicho, el actual gobierno ha intentado simplificar, aligerar, modernizar la administración y purgarla de sus corruptelas. Sin embargo, en sus entrañas conserva muchos de los mandos medios de anteriores regímenes quienes se acostumbraron a “cobrar por sus servicios” y obtener réditos por las más diversas vías. Son muy pobres los resultados hasta hoy obtenidos. Fuera de ciertos logros en el Ministerio de Obras Públicas no conocemos de otros casos donde funcione la sana administración y la política de rápidos y eficientes resultados. Desde el inicio de este régimen, se instauró la Secretaría de Asuntos Estratégicos, se establecieron las dependencias de Transparencia y Gobernabilidad; pero más allá de ciertas investigaciones en el campo de la corrupción y la presentación de pruebas ante la Fiscalía General de la República, no se ha logrado mayor cosa más allá del aumento de la burocracia y de las declaraciones líricas y comparecencias ante la prensa del señor Secretario de Asuntos Estratégicos. Funcionan varios comités y dependencias con “el sano propósito” de romper con el criterio centralista que rige la programación de las inversiones y de los proyectos a mediano y largo plazo, y los resultados de su acción no corresponden a las expectativas, por cuanto no se han definido claramente las metas ni los alcances de lo que se pretende.

En muchas dependencias de este gobierno, existen esos “antiguos funcionarios” opuestos a la transparencia, a la supuesta reforma administrativa anunciada y nunca concretada por el titular del Ministerio de Hacienda. Si de veras se quisiera terminar con feudos burocráticos debería pensionarse ya o esos viejos cuadros del PCN o de Arena que “sienten perder poder y capacidad de cometer irregularidades”. Esta fue y es la queja de la población: en muchas dependencias ven los mismos rostros de personas que hace años ni respiran en sus escritorios y únicamente ponen pretextos para mientras pasa el tiempo y se retiran con buenas pensiones. Los miembros del FMLN tienen mucha razón al exigir transparencia y lugar en la administración pública. Muchos son técnicos o graduados en universidades y tienen derecho a un empleo digno y bien remunerado.

Ese gobierno “ágil” y moderno que cumpla las metas que “se traza”, no es el que quieren quienes muy satisfechos están de contar con proseguir medrando precisamente al socaire de los defectos del sistema. A un cargo público no se va -- contra lo que suponen los apóstoles de la reforma administrativa-- ni por el honor, ni por el sueldo, sino por la oportunidad de enriquecerse vendiendo decisiones. Así lo hicieron los “viejos” cuadros del PCN y también los de Arena ¿Por qué cambiar con la actual administración? El simple enriquecimiento y no el espíritu de servicio es el móvil de quienes procuran cargos públicos. Tal es la regla general; las excepciones son mal vistas y difícilmente toleradas porque no encajan en la red de complicidades que mantiene la corrupción.

Institucionalidad, de qué habla magistrado Araujo

Lo que observamos en el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) no es nuevo, observar a un magistrado desgarrarse las vestiduras porque ahora las aritméticas políticas no le son favorables es “chapupa” y una canción de vieja data. Los que ahora se hacen llamar “defensores de la institucionalidad” en las entidades del estado, en el pasado y cuando ellos lo requirieron. Todos ellos pisotearon e hicieron cambios de última hora para beneficiarse o para beneficiar a sus partidos políticos. Compatriota esa es la forma de hacer política partidaria en este país, esa es la forma con la cual actúan los que tienen ciertas “ventajas” en estos vaivenes, reveses y vendettas partidarias. Observar al magistrado Araujo casi llorar porque el poder que tenía simplemente se esfumó y hacer un berrinche no es de hombrecitos. Perdónenme, pero ahora que estos personajes oscuros nos vengan a querer meter en sus desmadres y pleitos no tiene nombre, y tampoco se vale. Hagamos un esfuerzo y recordemos, ¿qué “pequeños” cambios realizó el magistrado Araujo en contubernio con la derecha, cuando tenía el sartén por el mango en el órgano rector de las elecciones? Me recuerdo que cambiaron el mecanismo para lograr la aprobación de las decisiones –supuestamente colegiadas – al interior del TSE. Un chanchullo que llevó de una mayoría calificada a una mayoría simple, en donde se tenían todos los votos de la derecha para tal fin. Este cambio tuvo su génesis en la certeza de la derecha y el poder, de que mientras hubiese fuerza entre el representante de la Corte Suprema de Justicia – con cercanía al pensamiento izquierdista – y el magistrado Chicas del FMLN, no les sería fácil hacer los cambios que se avecinaban. Pero qué cambios fueron? Por ejemplo, un par de carácter administrativo como dotarle al magistrado presidente de una oficina de primer mundo, hasta con fuente incorporada. No si Walter Araujo se dio una gran vida, no necesitaba tener un decreto para hacer sus desmanes, ahí tenía a la derecha al interior de esa entidad “colegiada” para que lo acompañaran en todos sus caprichos. Ese cambio de mayoría calificada a mayoría simple, permitió que en este país se dividieran las elecciones por primera vez en nuestra historia democrática. Además, implicó que este país erogara innecesariamente por ese capricho o “salvavidas” al que aspiraba adherirse esa derecha poquitera y “transera” de señales, de todos conocidas. Esa derecha partidaria que ha vuelto a verse caminar por nuestra realidad política, cual Lázaro, sabía que en el choque de trenes de la contienda presidencial ellos no tendrían vela en ese entierro y obligaría a la gente a no mal gastar el voto, afectándolos naturalmente y casi destinarlos a “morir” de nueva cuenta. Pero además compatriota, con el magistrado Moreno Niños, de qué institucionalidad habla la derecha retrograda, representada en el magistrado Araujo y en los otros que detrás de él están “pujando” mediáticamente. Kvernicola

4.4.11

Contradicciones en la política gubernamental

Hace un poco más de un año el gobierno intentó una reforma tributaria, “bastante profunda”, dijeron algunos funcionarios, para hacer llegar más fondos a las arcas del Estado, tapar “huecos”, combatir el contrabando, la evasión y elusión de impuestos, pues ha sido una práctica de grandes empresas de acudir a las más diversas formas para no pagar honradamente el impuesto sobre la renta y el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Recordamos todavía con el régimen de Antonio Saca, del partido Arena, el entonces embajador de los Estados Unidos en el país, demostró cómo se escamoteaban millones de dólares al fisco.


El actual gobierno ha intentado modernizar la recaudación fiscal, evitar el crecimiento desproporcionado del déficit de la balanza de pagos, limitar el excesivo endeudamiento (¿?), aumentar la eficiencia productiva del sector privado y, desde luego, fortalecer financieramente al Estado. Con todo es sabido que los objetivos de política no derivan de razones económicas, sino en la medida en que tienen implicaciones políticas. Además, hay objetivos, como el crecimiento económico, que no son irrenunciables; mientras otros, como la mejor distribución del ingreso (postergado por largos años en este país) o la limitación del endeudamiento, pueden soslayarse por algún tiempo.


De cierto en los hechos y a la larga, todos los objetivos alcanzan su turno o su urgencia, como mejor le parezca a los técnicos y expertos en la materia. El problema grave surge cuando los instrumentos de política económica existentes no sirven para responder a las nuevas necesidades políticas y económicas. Este es precisamente el caso de El Salvador actual. Lo estamos viendo con “la política de subsidios” al transporte, a la luz eléctrica y al gas licuado. También con las medidas paliativas, emergentes y no estructurales, a la escasez de productos básicos y, por supuesto, a la acumulación de problemas con los empleados públicos.


En todo caso, el régimen continúa con ciertos planes en el campo de la salud, la educación y la atención a la mujer. De acuerdo con los proyectos destacan la atención prioritaria a los problemas del sector agropecuario: se habla del desarrollo de una agricultura familiar, incentivos para los pequeños agricultores para que cultiven miles de manzanas de tierra con frijol y la apertura de bancos dedicados exclusivamente a otorgar créditos al sector campesino; la generación de un mayor número de empleos, en vista del creciente problema económico y social que implica tener grandes masas de trabajadores desempleados y subempleados; la necesidad de poner un límite al endeudamiento, que ya se encuentra a niveles críticos. En este punto advertidos contradicciones pues siguen acumulándose la deuda externa. Sin embargo, basta un examen superficial de las condiciones que sería necesario cumplir para alcanzar tales planes u objetivos, para confirmar las serias deficiencias de los actuales instrumentos de política económica.


De la falta de un control eficiente de los mecanismos de política, surge precisamente la gran distancia, o si se quiere la incongruencia, entre las intenciones verbalizadas en las continuas declaraciones oficiales (baste escuchar a los ministros de Economía, Agricultura y Hacienda), y la realidad de una situación económica y social que se agrava cada día. Los culpables de esta falta de coherencia imperdonable son de inmediato identificados con los responsables de la política económica. Esto es un hecho inevitable. Son los responsables de la administración en turno los que cargan con la culpa de tener instrumentos de política ineficientes. Puede ser que las razones vengan de atrás, que muchos de los males económicos y sociales, hayan sido heredados de los infames gobiernos areneros, pero eso no los salva de salir mal librados.


No en vano se ha subrayado que los principales problemas para los próximos tres años de la actual administración, derivarán del deterioro de las condiciones económicas. Este deterioro, de no corregirse a tiempo, puede producir consecuencias políticas y sociales difíciles de prever: el modelo puede virar hacia cualquier lado. No se trata simplemente de los subsidios para favorecer “a las grandes mayorías”, o de “ayudas a la tercera edad”, estamos hablando de la poca atención a los problemas estructurales como el sistema anárquico que no es capaz de dar empleo a esa cantidad de profesionales que egresan cada año de las universidades o de evitar esa emigración cada vez mayor de compatriotas hacia los Estados Unidos.


Es bajo esta óptica que juzgamos al actual régimen, pues es innegable la enorme distancia que está quedando entre los objetivos postulados y los resultados, tan limitados, que se están logrando en cuestiones como la generación de empleos productivos, el mejoramiento agropecuario, o la reducción del endeudamiento. La tendencia no es previsible que cambie en los años que le restan al régimen. Los agudos problemas económicos del año pasado se han multiplicado en el presente y toda apunta a un agravamiento para el próximo, pues no hay inversión, mayores exportaciones ni crecimiento económico. A todo esto debemos agregar la recesión en los Estados Unidos, a pesar de un ligero decrecimiento en la tasa de desempleo. Las remesas, según datos del Banco Central de Reserva, han aumentado un poco en relación al primer trimestre del año pasado; pero no es suficiente para solucionar los profundos “desarreglos” en el actual modelo económico. Los mismos préstamos internacionales logrados y gran parte de la recaudación fiscal nada más sirven para aliviar muy parcialmente los problemas financieros que aquejan al sector público y al país en general.


Es verdad que todavía existe un cierto margen para organizar internamente un sistema menos irracional, menos injusto. Sin embargo -- volvemos a lo mismo-- los instrumentos, los mecanismos que darían viabilidad a los mejores objetivos de política económica son prácticamente inexistentes. Por ejemplo, ¿quién sino el sector público sería capaz institucionalmente de ayudar a solucionar el problema de desempleo y subempleo de la mano de obra? Sin embargo, no hay siquiera un programa integral de empleo, más allá de la tal propaganda de una “fábrica de empleos”. Mucho menos los mecanismos para coordinar la educación, la capacitación y el establecimiento de las unidades productivas que absorberían esta mano de obra. El pesimismo nos embarga y así seguiremos mientras no veamos a los más altos niveles una decisión política para introducir drásticos cambios al modelo económico y social actualmente imperante en el país.

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