27.7.11

Cuándo nos decidimos a hacer los verdaderos cambios

“El cambio ya comenzó”, reza un slogan del FMLN. Se refieren a la realización de varias obras en dos años cumplidos del actual gobierno. Hemos dicho que proyectos materializados como reconstrucción de carreteras primarias y secundarias, hospitales, unidades y clínicas de salud, así como la entrega de paquetes escolares y agrícolas, caen en el plano normal atribuido a una gestión, el no hacerlas, tales obras pues, reflejarían incapacidad y pésima administración. Los cambios deben caracterizarse más como procesos cualitativos que cuantitativos.

Esto es absolutamente válido, puesto que sólo puede valorarse por los fines por perseguir. En el plano económico por la elevación constante en el nivel de vida de toda la población y por lograr la máxima independencia posible. Un crecimiento meramente cuantitativo no implica desarrollo y menos cuando va acompañado de profundas desigualdades y no permite verdaderas transformaciones en la estructura económica y social. No tenemos que profundizar ni investigar mucho para reconocer las carencias de grandes mayorías de la población, así como las desviaciones del aparente desarrollo orientado a servir de plataforma a las minorías privilegiadas.

En cuanto a lo social, falta mucho por hacer y recorrer en materia de salud y educación. Todavía no logramos alcanzar una cobertura total en estos dos importantes rubros. Adolecemos de un porcentaje alto de analfabetismo, deserción escolar todavía elevada, miles de niños campesinos sin acceso a las aulas primarias, falta de centros de educación en lugares apartados de un país tan pequeño y, desde luego, carencias materiales tanto para alumnos como profesores. En salud no hemos resuelto la cobertura y atención universal, hay carencias incalificables de medicamentos y no contamos con equipos modernos para atender enfermedades que atacan a la población. El Hospital Bloom es un ejemplo delicado y hasta ofensivo: tantas veces no hay equipo quirúrgico, suficientes salas y camas para internar a niños. Existe negligencia y un conformismo con lo hecho hasta ahora. A estas alturas debieran de estarse construyendo al menos dos hospitales más para infantes en las zonas occidental y oriental del país.

Si el discurso presidencial, imitado por funcionarios y dirigentes políticos del partido en el gobierno, advierte que todo lo hecho hasta ahora y las obras por venir son para defender y proteger a las clases más pobres, entonces deberíamos atacar lo medular y lograr la total unidad del pueblo en torno a un programa ejecutivo: por ejemplo: suprimir el modelo neoliberal y optar por un sistema acorde a las necesidades de crecimiento y desarrollo sostenido de la economía del país. No se trata de corregir desajustes heredados por pésimas gestiones pasadas, eso sería una curita sobre la herida sangrante; se trata de ir al fondo de los problemas, de implantar un modelo económico y social capaz de transformar muchas de las estructuras caducas y borrar todas esas desigualdades de la sociedad. Hacer oídos sordos de la apología de economistas y analistas de la derecha que siempre tratan o encuentran la manera de racionalizar sus consejos y asustar con el petate del muerto. O no los han escuchado cuando afirman que no “se debe poner más impuestos, ni criticar a los empresarios porque todo eso desalienta la inversión”. De hipócritas y cínicos está también pavimentado el camino al infierno.

En el mensaje presidencial del segundo año de gobierno esperábamos escuchar noticias esperanzadoras y no simples ecos lastimeros o excusas para justificar una, dos o tres medidas. Si el mandatario hubiera dicho que ya estaba superada la crisis financiera nacional y que nos encontramos en una nueva etapa de expansión y reactivación de la actividad económica, con nuevos programas para las mayorías poblacionales, con la “fábrica de empleos”, como algo práctico más que un mero símbolo, les aseguro que un estado de ánimo distinto, positivo y esperanzador, se reflejaría en los rostros de los salvadoreños, sobre todo de los que todavía esperan un empleo digno, un salario justo y una ilusión de superación para sus hijos.

Sin embargo, tenemos que reiterarlo, hasta ahora con las tibias medidas adoptadas por el Ministerio de Economía, Hacienda y Agricultura no se ha logrado tan siquiera contrarrestar el alza de los precios; no ha aumentado la producción agrícola y mucho menos la industrial; no han crecido las exportaciones y ni siquiera conocemos de nuevas plantas maquiladoras instalándose en el país. No ha disminuido la tasa de crecimiento del endeudamiento externo y nos encontramos en un nivel peligroso, tal lo vaticinan las organizaciones calificadoras de riesgos. No somos economistas; pero basta observar los índices y los prestamos adquiridos en los dos últimos años y aprobados por la Asamblea Legislativa para conocer el estado actual tanto de nuestras finanzas como de la deuda pública y privada.

No somos agoreros ni profetisas del mal; pero el presente y el futuro de nuestro país tienen negros nubarrones en el horizonte. Mucho falta por hacer y desarrollar en los últimos tres años que le restan al actual gobierno. Debe lograrse coherencia ideológica y operativa en el gobierno. Aquí está la clave. Para enfrentarse a una primitiva oligarquía y a una voraz burguesía, deben limarse asperezas y cerrar las fisuras que se advierten dentro del propio sector público. Si queremos destruir un modelo económico y social totalmente adverso a las necesidades de las mayorías e implantar un modelo distinto con una “economía hecha por todos y para todos” se debe actuar con energía, de frente a las presiones nacionales e internacionales y apoyarse en la fortaleza del pueblo salvadoreño. Si en verdad hablamos de “un cambio” este gobierno y sus legítimos aliados tienen la fuerza y la capacidad para dirigir efectivamente la economía en beneficio popular. Si lo pensaron y lo mantienen en la mente, no soy tan iluso y estoy plenamente convencido de la fuerza telúrica descansando todavía en la profundo de la conciencia de las mayorías populares.

26.7.11

No les quedó otra ¿verdad?

En más de una ocasión sostuve que la presión que estaba sintiendo el FMLN no solo tenía presencia en las redes sociales o en la virtualidad de la web, sino que transitaba por otros senderos de mayor presencia y por ende, de mayor temor, por parte de los que se dedican a contar votos e intenciones como instrumento de subsistencia.

Aunque aplaudo de pie esto que se ha conocido de la propuesta del FMLN para derogar el 743, no escondo que ante hechos de esta naturaleza en donde lenguas viperinas y pensamientos obtusos al interior de la cúpula hicieron a muchos perder la esperanza y quizás hasta la paciencia, siempre habrá más de una tesis para explicar lo que ahora desdice de muchos, aquellos que en su momento dijeron “El 743 no es nuestro problema” o uno más demagógico “El 743 es un problema de la derecha”.

Mi primera suposición es que hubo temor a perder electoralmente un caudal importante de votos que está manifestado en las izquierdas de este país y ha de ser perro que ante una astilla que viene de un mismo palo no se tengan argumentos.

La segunda tesis es que luego de la superación del veto presidencial, recibieron coscorrones o llamadas de atención incómodas que decantaron en un “rompimiento” entre Funes y algunos del FMLN con el poder de seguir complicando políticamente al mandatario y han dicho, si ya la hicimos negra, entonces hagámosla hocicuda.

No importando el motivo, es de recordarles al FMLN de forma permanente que siempre es y será más natural y conveniente tener tranquilos a los integrantes de las izquierdas, que pretender convencer a las derechas de que la cúpula transita democráticamente, eso siempre ténganlo en mente.

Pero regresando a esto, me agrada que por fin puedan retornarle al partido tricolor esa “cazabobos” que los desgastó como FMLN y de cara al pueblo más de la cuenta, creo que es momento de comenzar a presionar al partido ARENA que aunque la ley de amnistía sea declarada inconstitucional, ellos deben concurrir con sus votos para mandar a la “gaver” al 743.

Esta coyuntura la deben de saber jugar, no se vayan a equivocar nuevamente señores del FMLN, los de ARENA son ratas de piñales más espeso y siempre encuentran modos y formas de salirles adelante. Sé que al interior del FMLN hay inteligencia, hay estrategas, pongamos a estos a jugar este “tablero”, ya que a la brevedad se comenzarán a dar cuenta que el volado no está tan chiche como parece, pero en resumidas cuentas, nunca es tarde para enmendar errores y eso se los aplaudo y los felicito.

Por cierto, no se me vaya a confundir señores de la cúpula del FMLN, aplaudo y estamos hablando exclusivamente solo de la derogatoria del 743, cualquier otra ley la vamos a evaluar bajo la lupa de la consulta pública, el plebiscito, cuando este sea permitido.


Kvernicola

25.7.11

Ver el pasado para construir el futuro

Todos los días desde junio de 2009 pasamos de lo insólito a lo imposible, de lo creíble a lo increíble, del asombro al estupor. Los medios de deformación nos informan de lo sucedido a nivel nacional e internacional, la agenda del gobierno y el auge delincuencial, apartamos lo que es del dominio público, el producto de la vida regular de la nación, ese mínimo de logros que no merece elogios porque de no alcanzarse revelaría incapacidad y fracaso intolerables; saber administrar es el supuesto primario, elemental, explica y justifica en parte, la existencia de la pesada, monstruosa máquina burocrática de la República. En pocas palabras, estaríamos caminando de mano de la demagogia arenera, tan cínica como su infame administración de 20 años.

Nos preocupan a veces pequeños detalles, ecos y luces del faro presidencial. No entendimos el veto de hace un par de años al decreto legislativo que anulaba el cobro por acceso a la telefonía fija; tampoco los tibios cambios al sistema tributario; no digamos las presiones para no aumentar los impuestos al consumo del tabaco y las bebidas alcohólicas. O sancionar tan rápidamente el decreto legislativo 743 para modificar de manera inconstitucional la composición o la forma de votar de los cinco magistrados de la Sala de lo Constitucional; no comprendemos todavía porque no se continuó con el impuesto al patrimonio nacional o el impuesto a la seguridad. El titular del Ejecutivo afirma convencido no haber recibido ninguna presión. ¿Será tan así? Es necesario a estas alturas de la gestión gubernamental que significado tiene el trabajo de los hombres o los personajes que dirigen el destino del país, en nuestro proceso histórico, advertir si hemos adelantado, si no perdemos el camino.

Con todo lo dicho, lo que falta todavía por señalar ¿será suficiente para juzgar el papel cumplido por el gobierno? Como ya lo hemos señalado en innumerables oportunidades, para ello contamos con un archivo y una memoria precisa, consideramos eficaz y válida la gestión de un régimen en la medida que haga posible la vigencia de un modelo social, político y económico determinado. ¿Cuál entonces el modelo seguido en la presente administración? Se nos vendió un cambio, no radical, pero al menos distinto a las anteriores gestiones. ¿Qué tenemos al inicio del tercer año? Más de lo mismo: el costo de la vida altísimo, aumento en las tarifas eléctricas, en los productos de primera necesidad, en la acumulación de riqueza en las mismas manos de siempre y ese desesperante emigrar de compatriotas hacia los Estados Unidos. El criminal modelo neoliberal con tan graves daños a la economía de muchos países latinoamericanos, sigue vigente en nuestra república. Entre nosotros las tensiones, las contradicciones, se originan en la incapacidad para trazar nítidamente el modelo conforme nuestra vida política y acorde a las exigencias de las mayorías poblacionales y no por la mezquindad y la avaricia de las minorías privilegiadas.

No podemos continuar rigiéndonos por modelos económicos arcaicos, mucho menos por la interpretación antojadiza de artículos pétreos de la Constitución de la República, esos mismos que recogen un esquema político reducido, acorde a las necesidades de la oligarquía y la insaciable burguesía nacional. Han transcurrido muchos años, desde 1983 de la actual Constitución, con ligeras modificaciones en 2003, y desde luego ha sido un instrumento útil para unos cuantos funcionarios, jueces y políticos; pero no para las mayorías poblacionales; pero no puede ser ya cuando muchos de “sus objetivos” se han cumplido y envejecido otros. Si como algunos piensan, de sus páginas podemos arrancar todavía temas que, modernizados, puedan servir para construir un modelo político dinámico, original, muy salvadoreño, diverso a los que el mundo contemporáneo ensaya, es un deber que lo demuestren. Solo así resultará válida y alcanzable la meta de hacer una revolución dentro de la ley, con la ley, como lo adelantaba Schafick Jorge Handal.

En todo caso, cuando escuchar a muchos políticos del presente, nada más encontramos la usual literatura política, nada que pueda mover la inquietud de los jóvenes o renovar la voluntad de los mayores. El estilo del mensaje -- tan aforístico, didáctico y dogmático-- no responde a las angustiosas interrogaciones de nuestra hora; el lenguaje puede ser diáfano pero expresa una doctrina política elemental, a menudo contradictoria. Y muchas veces desleída y borrosa. Ya va siendo hora de impulsar reformas serias, comenzando por la misma Constitución de la República. Lo hemos dicho nada es estático, todo está en movimiento, y así como es necesario tener memoria histórica y ver siempre el pasado para no repetir los graves errores, también es necesario pensar en el futuro, creando y manteniendo bases fuertes en el presente. Este entonces el verdadero reto de los auténticos seres humanos.

21.7.11

Es natural que surjan voces que exijan claridad, convicción y coherencia.

Como en todo, hay que saber diferenciar y no pretender en un solo “atarrayazo” envolver a los que expresamos crítica de algunas acciones – mosca con algunas – de la cúpula del FMLN. Es de apuntar que no todos los que criticamos a la anquilosada cúpula del FMLN albergamos en nuestras letras resentimiento o desprecio, con los que bajo ciertas circunstancias y coyunturas podemos llegar a identificar coincidencias.

Si en el pasado cercano Hugo Martínez y algunos otros cuadros o dirigentes del FMLN que ahora pululan o tienen un “hueso” en la gestión de Funes, sentían simpatía por el proyecto ALBA y ahora lo denigran y despotrican, es claro que surjan voces que exijan claridad, convicción y coherencia.

Si en el pasado el FMLN pidió que se transparentara el padrón electoral a todos los partidos de la contienda electoral y ahora que ellos tienen la sartén por el mango no lo hacen, es natural que surjan voces que exijan claridad, convicción y coherencia.
Si los efemelenistas cuando eran oposición tenían las formulas mágicas para que el ciudadano pudiera elegir a sus gobernantes y ahora que son gobierno y que tienen un buen radio de acción le esconden y niegan a la población esa posibilidad, es natural que surjan voces que exijan claridad, convicción y coherencia.

Cuántas veces escuché decir al FMLN que la deuda “eterna” de este país no aguantaba un puyón más y ahora que son gobierno parece que la capacidad de endeudarse se incrementó por el simple hecho de que ahora ARENA ya no es gobierno, es natural que surjan voces que exijan claridad, convicción y coherencia.

Recuerdo al otrora diputado Melgar del FMLN hablar de posiciones mágicas, de no dar sus votos para un empréstito de 100 millones en la gestión Saca para el combate delincuencial, hablar de guardar a la fuerza armada y de exigirles tanto a Paco Flores y al bachiller Saca no más “Manos duras”, en ese volado de combatir la delincuencia y que últimamente estén exigiendo un cheque en blanco de 400 millones de dólares, es natural que surjan voces que exijan claridad, convicción y coherencia.

Muy recientemente y cuando la derecha oscura, electorera y “pendeja” de este país le recetara un “doble Nelson” a la Sala de lo Constitucional con el objeto de atrofiarla, el FMLN haciendo acopio de luchas y reivindicaciones del pasado, crearon un comunicado que instaba a garantizar el respeto de las competencias de los órganos del estado. Recientemente al observar la posibilidad de derogar esta nefasta mordaza estos “izquierdista” han saltado contra todos los pronósticos dando a conocer sus más oscuras intensiones electoreras, entonces es natural que surjan voces que exijan claridad, convicción y coherencia.

Si el FMLN siempre acompañó la lucha sindical en similar o mayor magnitud y que ahora le den la espalda a sus ex compañeros de lucha, es natural que surjan voces que exijan claridad, convicción y coherencia.

Entonces te pregunto a vos, esto que te menciono es un invento mío que se impulsa desde mi hígado o desde la razón de la colectividad, que ve todas estas incoherencias y que de forma natural se una a esas muchas voces que exigen claridad, convicción y coherencia.

Kvernicola

20.7.11

Los temores de la oligarquía criolla

Cuando los dirigentes de Arena y los directivos de las cúpulas empresariales, miembros y financistas de esta agrupación de la extrema derecha, rechazan la posibilidad, de algún día introducir cambios a la Carta Magna, por medio de una Asamblea Constituyente, no sólo estamos comprobando la irracionalidad y la incultura de estos señores anclados en la prehistoria, sino viendo un claro ejemplo de irrealismo verbal. Las sociedades avanzan, los procesos son cambiantes, la materia no es estática. Los grandes avances en la ciencia y la tecnología se deben a profundas investigaciones, a mentes claras y decisiones trascendentales.

El feudalismo y el esclavismo sustituyeron a las sociedades primitivas. El desarrollo industrial claramente estableció a los capitalistas y a los asalariados. Los siervos y los esclavos prácticamente desaparecieron, dicho así porque todavía en muchos países existen enclaves coloniales (aquí hasta en los años 70 había uno en la isla del Espíritu Santo, conocida como el Cocal, donde en una inmensa plantación de cocos se extraía la sustancia comestible para convertirla en aceite. El propietario de este enclave era Benjamín Sol Milet). Honduras, Guatemala, Panamá y Costa Rica fueron grandes enclaves de las compañías bananeras. La economía de retorno, los barcos mercantes y la explotación irracional de la mano de obra, así como la enajenación de la autonomía e independencia de estos países era aceptada y elogiada por las fuerzas armadas y las oligarquías criollas.

Ahora voceros de esta clase dominante, se atreven a veces con frases solemnes como que “no seremos una colonia de nadie” o “una zona de influencia”, hipocresía total pues son los primeros en dar el aval para establecer academias y bases militares en tierra salvadoreña. También son aliados de consorcios transnacionales y tranquilamente venden sus “compañías” y bancos al capital internacional sin pagar los respectivos impuestos al Estado salvadoreño. No ser colonia o zona de influencia son las aspiraciones elementales de todos los pueblos dignos del mundo, citemos para el caso en Nuestra América, como decía José Martí, a Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Argentina. Un lenguaje demasiado grande y forzado en boca de los primeros en sacar sus dineros del país y en propiciar la explotación de la mano de obra.

El referéndum y el plebiscito son utilizados en sociedades avanzadas o con procesos de democratización, al contrario de lo expresado por testaferros, dirigentes empresariales o políticos trasnochados, son mecanismos para propiciar la participación de la gente en decisiones trascendentales. Por ejemplo: aquí en un madrugón se introdujo la Ley de Integración Monetaria, conocida como dolarización, la misma vía siguió la firma del TLC con los Estados Unidos. Antes de ser aprobadas ambas leyes en la Asamblea Legislativa lo sensato, lo prudente, hubiera sido consultar a las mayorías poblacionales si estaban o no de acuerdo con tales decisiones ejecutivas. Ahora todas las baterías y los dardos se enfocan contra países de América que en un verdadero acto de fe y de democracia brindan cada día mayor participación a sus pueblos en grandes decisiones políticas.

Señalemos incidentalmente ya que hablamos de plebiscitos, referéndum y verdadera participación de las mayorías poblacionales, que ni Venezuela, ni Cuba ni Ecuador, no son una amenaza para la sana convivencia y armonía de los pueblos, no son ellos los que hacen la guerra o desestabilizan a otras regiones del mundo, ya no digamos de América, ni las que utilizan los modos casi invencibles de la propaganda, el convencimiento y la compra, los que explotan nuestros recursos de tierra y mar, ni los que descapitalizan y tratan de intervenir en el proceso de nuestra política. Su influencia si la tienen es hasta el presente doctrinal, teórica y produce esa hirviente polémica entre conservadores, marxistas, castristas y recalcitrantes reaccionarios, que si debemos decirlo con las reservas del caso, es el fermento que activa el pensamiento fresco de los jóvenes abierto a todas las corrientes que todavía estremecen nuestro tiempo. En fin ni son Cuba ni Venezuela, mucho menos Ecuador o Bolivia, las que muestran al mundo el ejemplo de sociedades ricas, suntuosas y arrogantes, logradas sobre la miseria de los pueblos del Tercer Mundo. Son otras las potencias las que invaden, saquean. y bombardean criminalmente pueblos indefensos como Libia, Irak y Afganistán.

No es totalmente comprensible para nosotros, la fiebre verbal originada por una idea lanzada al viento de la necesidad de introducir cambios a la Constitución, pues muchos de los problemas sociales y económicos que nos abaten y nos mantienen en un atraso permanente, se deben a la tozudez, al pensamiento de los dinosaurios y a la lucha sin tregua de las minorías económicamente poderosas incapaces de ceder y de ver más allá de sus narices. Como también es necesario decirlo es también explicable la tensión que al gobierno producen las presiones externas y los ostensibles desafíos de esa poderosa oligarquía que no ha podido o no ha querido someter con base en los propios artículos de la Constitución. Y nadie puede ignorar, también, la desilusión que nace día a día del frágil, mediocre y corruptible material humano.

18.7.11

La estéril política nacional

No existe en estos momentos en el ámbito político nacional, en la Asamblea Legislativa, en el Ejecutivo o en el Órgano Judicial, una voz que llame a la cordura, a la reflexión o sea capaz al menos de hacer meditar o pensar al ciudadano medio; las palabras y frases que se escuchan son nada más de injuria, de malestar, de amargura. No oímos el verbo o el sustantivo que conmueve, vive un minuto y se deshace; del discurso sereno, incendiario por la pasión y la coherencia, el que deja estela luminosa y hace vibrar mentes y corazones. El que se endurece en la acción y motiva a acciones mayores.

Hacen falta los guías, los maestros de la buena oratoria, de la palabra dicha por los grandes líderes. Arte menospreciado hoy, por filibusteros de la política, sin la grandeza y el orgullo de antaño se practica, clandestino, en las cloacas, vergonzante. Deformado, enmascarado, existirá en tanto pululen en el escenario nacional los rufianes o testaferros agazapados, medrando en los llamados partidos políticos y, por supuesto, viviendo del Estado, al fin y al cabo único pretexto para continuar “sirviendo al pueblo salvadoreño”. Tienen en el presente el ejemplo nada edificante del PCN y el PDC burlando una vez más la voluntad de las mayorías poblacionales.

Cómo está a faltar la serenidad y el liderazgo para conducir al pueblo a puerto seguro, ya nunca más hemos visto la sensatez y la cordura para señalar vicios y errores y buscar los senderos correctos para poder hablar de que estamos construyendo una democracia o al menos buscar caminos civilizados que nos conduzcan a la armonía social. Evitamos el buen decir, le tenemos pánico a la elegía, a la magnifica escritura, a la pieza oratoria. Ya el viejo de los ojos incansables, Marcelino Menéndez Pelayo, escribía hace muchos años que lo más original de la poesía americana era, a su juicio, en primer lugar la descriptiva y, en segundo, la poesía política. El arte de decir político tiene entre nosotros una larga tradición, no para ennoblecer el verbo, sino para sentir desprecio por los que se dicen servidores de la cosa pública. No podemos pedir peras al olmo, ni mucho menos prudencia a diputados serviles, ignorantes e incultos.

Guardo muchos recuerdos del buen decir, de la fresca y bella oratoria del doctor Alfredo Martínez Moreno, en su momento, presidente de la Corte Suprema de Justicia. Poseía hermosa figura de hombre de asamblea, una voz educada, profunda y, gracias a su memoria, cultura y elocuencia, construía hermosas estructuras verbales. En Martínez Moreno, como sucedió con otros grandes salvadoreños de la oratoria pasada, el tono levantado, heroico del lenguaje del romanticismo se atenúa, como si sobre él pasara la brisa suave, musical del modernismo. Eran otros tiempos y otras figuras. Ahora son pequeños hombres, enanos, villanos, los que pululan en la Asamblea Legislativa y en otros engranajes administrativos del Estado.

Cómo muchos abogados habrán de extrañar en el presente a los grandes maestros de la cátedra, a ilustres pedagogos y animadores de las ideas, aquellos que desde las aulas universitarias no las creaban, sino que las transformaban, las arrancaban de los libros (por cierto me gustaría que algún medio de difusión corriera una encuesta entre los diputados y les preguntaran cuántos y qué clase de libros han leído) y las llevaban a sus alumnos a través de un decir incomparable. Ilustres hombres de antaño que supieron poner pasión en las palabras, hacerlas plásticas y vivas. Esos grandes maestros de las ideas políticas se terminaron, nadie tomó el relevo y por ello tenemos un escenario árido y confundido, raquítico, estéril.

En el presente, gracias a la magia de la televisión, escuchamos de cuando en vez a los diputados desde el seno de la Asamblea Legislativa. Y qué gran decepción, cuánta hipocresía y burla contra el pueblo salvadoreño, más contra el buen decir. Son odiosas las comparaciones; pero cuando este Órgano del Estado funcionaba en el Palacio Nacional, en el llamado centro histórico, se oían debates y discusiones a la altura de los grandes Congresos. Verdaderos representantes del pueblo que en la polémica manejaban un sutil proceso dialéctico. Sintetizaban los argumentos del contrario, los ordenaban y clarificaban, para destruirlos de manera fría y sistemática. Eran casos extraordinarios de expositores lógicos. Vecino de esa Asamblea Legislativa estaba el despacho del doctor Alfredo Martínez Moreno. Escucharlo también era como abrir el revés de un reloj y ver trabajar su fina maquinaria. A veces se perdía en largas divagaciones, entre cuyos laberintos hallaba siempre el hilo sutil del discurso interrumpido. Alarde de organización mental, era un modelo elocuentísimo de la antielocuencia. Nos alegra que todavía se haga presente en el escenario político y que muestre a las presentes generaciones, sobre todo de abogados y políticos, su estatura de gran intelectual y fecundo procesador de ideas.

Estudiar estos ejemplos y otros muchos, de nuestra enrarecida atmósfera política y también de nuestra lengua, debe ser un deber y también una aventura alucinante para las presentes generaciones. Por ello puedo afirmar que la lección esencial, primaria, que recoge quien observa el trabajo de los grandes del idioma político es, sin duda, que la exposición verbal de las cuestiones, ideas y problemas que ha de sujetarse, para ser viva, eficaz, a una medida, a un límite. Cuando desborda rompiendo diques o se hace corriente incontenible repitiéndose hora por hora, se convierte en demagogia, a la larga intrascendente y banal. El sentido de las proporciones que es una forma de realismo, hace, por encima de lo ornamental, la grandeza del discurso y su dignidad, porque la palabra evade, con frecuencia, las redes de la autocrítica, y es para quien la pronuncia y, a veces, para quienes la escuchan, embriagadora. Tan fascinante como una droga convierte en aparente realidad la confusa materia de los sueños.

15.7.11

La guanacia y sus medios de comunicación

No es la ocasión en la que un integrante de los medios de comunicación se ve inmerso en un accidente vial, en una situación penosa o en un triangulo amoroso. Como tampoco es la primera ocasión en que la nota no trasciende a la opinión pública y de ser posible, esta se esconde y se evade responder cuestionamientos.

Nos enteramos que una joven tuvo un accidente vial y que se encuentra en una situación delicada de salud, la joven cipota labora en una de las radios del consorcio del Dr. Saca y en la Telecorporación Salvadoreña. Por lo anterior, vos te imaginarías que la ahora convaleciente tiene asegurada su recuperación, si es que la esencia de nuestra presencia así lo permite.

Algunos aseguran que el accidente se debió al exceso de alcohol, esa situación para este escrito es harina de otro costal y análisis, pero no está demás dejarlo como parte del contexto al que tenemos derecho cuando leemos una nota.

Lo que sí es parte de este comentario es que la cipota se recupera en el Hospital Rosales y según algunas noticias, luego de tres intervenciones quirúrgicas su situación es de pronóstico reservado. Vos podrías seguir leyendo y no te percatarías de una situación, dije que se recupera en el Hospital Rosales.

Bueno y acá es donde inician mis cuestionamientos y si vos quieres, pongo en la picota un par de temas que de a poco desarrollaré.

En primer lugar, te pregunto a vos, y es que acaso esta cipota estaba desempleada antes del percance como para ir a buscar recuperar su salud a un hospital de caridad.

Si la respuesta es negativa y se encontraba laborando, es entonces que me pregunto y te pregunto a vos, acaso no tiene derecho un trabajador a acceder a la seguridad social desde el primer día en que se establece o define su relación laboral. Y entonces pues?

Será que en estas dos empresas las leyes no se cumplen a cabalidad para todos o acaso hay empleados de primer, segundo, tercer y cuarta categoría.

Según tu perspectiva compatriota ¿debería el Ministerio de Trabajo de oficio investigar este tipo de situaciones? Según recuerdo, aún no tenemos legislación aprobada alrededor de la flexibilidad laboral, como para que la conductora no tuviese derecho a esos beneficios. Además, no me vayan a salir con el “chanchullo” de lo de servicios profesionales, ese tipo de contrataciones son temporales y la temporalidad está bien definida, como para aplicar a ella.

Pero además de las cuestiones legales, hay situaciones de responsabilidad empresarial que no veo en estas dos empresas y que por obvias razones, no se le ha dado el seguimiento debido, ya que los cuestionamientos saldrían como sale este. Espero que la cipota se recupere favorablemente, espero que esas empresas sanguijuelas reaccionen y brinden un apoyo activo a sus empleados, creo que en este país no se debería de permitir empresarios sinvergüenzas y aprovechados como estos.

Kvernicola

13.7.11

¿Y cómo le van a hacer vos?

Hay circunstancias que de suyo se sabe o conoce que serán complicadas de administrar, en esta vida no se puede quedar bien con todo el mundo, eso está más que sabido y sobre eso no hay pierde compatriotas, no me vayan a mal interpretar. No obstante, hay circunstancias que al apelar a la historia uno se queda pensando, bueno y este ¿cómo le va a hacer vos cuando les quiera o tenga que pedir el voto a los educadores?

Esto en clara referencia a lo vertido por el vicepresidente Sánchez Cerén, en lo relativo a las presiones sindicales que según lo expresado por Bases Magisteriales inician el próximo lunes con suspensiones de clases. Nunca he sido amigo de las suspensiones laborales de ningún tipo, aunque es una herramienta poderosa de presión, el afectado es siempre el pueblo y por ese motivo NUNCA las he visto bien.

Hablando de estas presiones sindicales, parecería que al Vicepresidente se le ha olvidado totalmente sus tiempos como integrante de la “oposición”, recuerdo que al igual que muchos de sus “compas” ahora “ensacados”, siempre empujaron las luchas sindicales y eran de los más tozudos al momento de asimilar las pocas conquistas que tuvieron en los veinte años de ARENA. En más de alguna oportunidad recuerdo que ante los incrementos logrados, se atrevió a denominarlos de migajas que se caían del gran capital.

No me cabe la menor duda de la derechización del vicepresidente, y digo derechización, ya que ha olvidado lo mal que se vive con el salario de maestro o maestra en este país, y lo que ahora observo en los incrementos “logrados”, son retratos de estampas del pasado en donde las migajas vuelven a ser parte de la “solución”, según él, que se le está dando a esa clase trabajadora que está a cargo de educar a este analfabeta pueblo.

Otra posibilidad es que no sea la derechización del otrora “maestro” la que observemos, si no simplemente, la demagogia de aquel que se encontraba en la oposición lo ha alcanzado y lo castiga con su mismo discurso y mecanismos presión.

Eso de que en este país no se camina con presiones, es una oración que mejor se la hubiese tragado y si alguna vez se la dijeron en alguna mesa de dialogo los señores de ARENA, le aseguro al vicepresidente que no era este el momento para aplicarla, y tampoco él era el personaje, digamos más idóneo para recetárselas a sus antiguos compañeros de lucha, esto de antiguos compañeros es un decir, ya que estoy comenzando a conocer – seguramente no seré el único – a muchos que ahora desconocen a su pueblo y a sus necesidades.

Le recomiendo a la cúpula de FMLN y también a algunos militantes que son funcionarios de la gestión Funes, que prefiero que depongan sus cargos y se dediquen a retomar el rumbo que alguna vez les vi a muchos, eso sí, de la mano de este pueblo. Creo que no se dan cuenta que la derecha al dejarlos ostentar esos “huesos”, los enfrenta con el pueblo y los enfrenta con su historia.

Te pregunto a vos compatriota ¿cómo le van a hacer estos que le niegan al pueblo el bienestar, para venir en el 2012 a hablarnos de que la derecha nos tiene como estamos? Por dignidad señores, por la historia o por la congruencia, déjense de payasadas.

Kvernicola

¿Para quién gobierna el presidente Funes?

La crisis económica, superada con base en declaraciones oficiales, es una hosca y cotidiana realidad para las amas de casa. No hay forma ni medida alguna (eso parece) capaz de contener el alto precio de los frijoles, del azúcar, los tomates, chiles verdes, papas, aguacates y paremos de contar. Desde el Ministerio de Agricultura escuchamos cantos de sirena, de buenos augurios para las cosechas entrantes; pero nada de eso alivia ni calma el descontento en los hogares de millares de salvadoreños.

El ciudadano medio hace constantemente este desolador recuento y llega a conclusiones amargas. Los más resignados, los que todavía “reconocen” los esfuerzos del señor presidente de la república, casi terminan absolviéndolo de una primera etapa de su gobierno en el que las realidades concretas son muy pálidas comparadas con las reiteradas promesas. Se dicen: “Tiene buenas intenciones; él, en lo personal, es un hombre honesto con gran capacidad de trabajo”; pero es también un hombre del sistema, lo ha hecho el sistema y no puede romper las estructuras que hicieron posible su carrera política. Y están además los intereses creados, las presiones formidables de quienes controlan a VOLUNTAD LA ECONOMIA DEL PAIS, que lo obligan frecuentemente a hacer declaraciones que no son vías para un reencuentro con el pueblo salvadoreño.

Lo vimos hace un par de año al vetar el decreto de ley para abolir el pago de acceso a la telefonía fija, al retroceder en una verdadera reforma del sistema tributario o más recientemente al ceder a las presiones de las cúpulas empresariales para crear impuestos por lo demás necesarios al patrimonio y a al “pago” de la seguridad nacional. Como panorama general ya se ve que este cúmulo de contradicciones, de tres pasos para adelante y diez para atrás, de vetos, observaciones y remiendos de leyes, es para impacientar a cualquiera, cuando no a indignarlo hasta convertirlo en profeta de la violencia como último recurso. Sin embargo, si ustedes lo prefieren, una vez hecho la reflexión y los recuentos del caso, quedémonos con el razonamiento de quienes pretenden absolver al Señor Presidente en función de lo recio que es el sistema.

¿Verdaderamente será así? Es cierto que Mauricio Funes es hechura y creación, aunque él en lo personal no hubiera tomado parte, de un Sistema cuya distinción más conspicua es la corrupción de los funcionarios: en más de 20 años de desviaciones los que fueron y algunos de los que hoy son, El Salvador ha visto nacer una enorme casta de millonarios que hicieron sus colosales fortunas con el dinero del pueblo y sin correr el menor riesgo. Para eso se garantizaron de colocar a “sus hombres” y sus “tapaderas” en la Corte de Cuentas y en la Fiscalía General de la República. De tal suerte que en largos años de “vida republicana y democrática”, no hemos asistido a una sola consignación de un funcionario importante que se haya hecho merecedor de la cárcel por sus desvergonzados latrocinios. En todo ese tiempo, políticos y ex políticos, aprovechando mañosas modificaciones a las leyes (o sin ellas, o con ellas), han podido explotar a miles de campesinos a los que, como en los peores tiempos del feudalismo y el esclavismo, convierten en peones acasillados, con la suprema ironía de que teóricamente son los dueños de la tierra. También hacen lo mismo en la industria, pero con el pretexto de “estar creando fuentes de trabajo” les pagan bajos sueldos y son reacios a prestaciones sociales contempladas en el Código de Trabajo.

Volvamos a preguntar: ¿Verdaderamente será así? Concedido que Mauricio Funes es hombre salido de un Sistema muy someramente descrito al referirnos a las profundas contradicciones. Pero es también el Presidente de la República. Es, por el momento, el jefe de ese Sistema. Lo único por averiguar es si en realidad tiene el poder suficiente que respalde sus “buenas intenciones” o ese slogan de “siente, lucha y sufre como tu”. Nos está permitido suponer que sí. Nos permite la suposición el hecho evidente de que cuantas veces se ha decidido, cuando ha tomado serias decisiones, las cosas le han salido bien y el Sistema, aún con sus golpes bajos y sus patadas debajo de la mesa, ha sido impotente para frenar las decisiones. Luego es fuerte. Luego sí puede, en la medida en que lo quiera, hacer un poco más respirable la atmósfera del país. Lo decimos por los paquetes escolares, los agrícolas, el seguro universal y la pensión mínima pero real a personas mayores de 60 años.

Somos los gobernados de un Sistema donde la voracidad política ha sido muchas veces superior a la voracidad de la iniciativa privada. Somos, pues, desde hace muchos años, un país con las manos sucias. Pero un país que pese a toda su podredumbre o quizá a consecuencia de ella, deposita cada cinco años, en un solo hombre, poderes difícilmente comparables con otros mortales. Lo extraño es la simbiosis, el cambio que produce el poder, esas extrañas decisiones, omisiones y acciones, que al final se atribuyen a las enormes presiones de poderosos grupos económicos y, desde luego, a los compromisos adquiridos en plena campaña electoral. Las transnacionales subsisten y crecen por las “generosas” donaciones. La subvención compromete, escribió García Márquez.

Un gracioso amigo me comentó en una conversación de cafetín, que era necesario volver a un gobernante como Maximiliano Hernández Martínez, al menos se lo comentó su padre, en una tradición oral desde su abuelo. Martínez, me dijo, no deploró la situación heredada luego de la “gran depresión” ni la consideró fatal e inconmovible: se puso a “gobernar con el ejército y el apoyo de la oligarquía”. Nada con lo que quedaba de pueblo. Sabía que todos, o casi todos, tenían las manos sucias. Y su dictadura fue dura; pero no a la manera de Pilatos, pues “no permitió la corrupción” ni “malos manejos de los fondos del Estado” Vaya forma de mi amigo de reflexionar y aceptar las atrocidades de un gobernante. Nuestro Presidente no llegará a tanto; pero todavía la pregunta está en el aire: ¿Para quién gobierna?

11.7.11

Conformismo frente a la angustiosa crisis

El FMLN, sobre todo su dirigencia, es actualmente el blanco de agudas críticas no sólo de sus rivales agazapados en las sombras, sino de sus mismas bases, algo insólito y anormal de una institución arraigada entre los sectores más humildes y populares, herencia de una larga y cruenta lucha por lograr una sociedad igualitaria o al menos con mayor participación en los centros de decisión política y económica. En años de la dictadura militar y con grandes núcleos en proceso de organización, muchos aspectos se marcaron con claridad casi violenta.

Lo decimos por la gente organizada, los que abrazaron un ideal y fueron incluidos en la lista de “enemigos de la patria” y “comunistas. Desde entonces, quedaron en los archivos del Estado Mayor de la Fuerza Armada, voluminosos expedientes donde miles de salvadoreños fueron cuidadosamente aislados. Esas personas eran simpatizantes, colaboradores o miembros de la entonces vanguardia revolucionaria o de las distintas corrientes político-ideológicas que la integraron. Debe entonces, a la altura de los años, recobrarse esa memoria histórica, cruzar ciertos linderos y establecer lazos más estrechos con las organizaciones obreras, campesinas, de técnicos, profesionales o intelectuales surgidas de ese oscuro pasado para permanecer y crecer en el presente cuando se supone hay mayor libertad de organización y expresión del pensamiento.

Con todo, no parece haberse superado ciertos límites, existen cuentas pendientes y rezagos históricos, peligroso cuando se trata de una fuerza política considerable y actualmente al frente de los destinos del país. Un muro invisible, pero impenetrable, ha separado al FMLN (reiteramos a su dirigencia) de las masas populares, las que por otra parte, acosadas por problemas y carencias inmediatas, inaplazables, poco quieren saber de las grandes teorías de la gobernabilidad o independencia de poderes. Les aflige la situación económica, el desempleo, la desintegración familiar, la inseguridad y el alto costo de la vida. A todo esto nos referimos cuando hablamos de abandono, de la cada vez mayor distancia entre el discurso y la realidad, entre la demagogia y los hechos. De pan y trabajo vive el ser humano, de fraternidad y libertad también. Hay excesivo conformismo frente a la angustiosa crisis económica del pueblo y en relación a la esperanza de sus resultados.

Los últimos hechos permiten trazar el panorama aún incompleto, ciertamente, pero en el que se destacan los motivos mejor definidos: la preocupación esencial de la dirigencia efemelenista parece centrarse en fallos y sentencias dados por la Sala de lo Constitucional, en acusar sin fundamento y con vago sentido a cuatro magistrados de “intentar reformar la Constitución”, de sentirse agredidos por una disposición expresa que manda votar por listas abiertas, sobre nombres y fotografías de candidatos. Una bandera nada más es un símbolo, una fuerza política como el FMLN no debería creer que sus militantes, amigos o simpatizantes nada más emiten el sufragio por los colores, los símbolos o las banderas. El sentimiento, así como la solidaridad, viene del corazón, está arraigado en la tradición, en el conocimiento y en la voluntad política.

Aparte cuestiones comerciales, industriales, técnicas, más o menos realistas, aparecen los hechos, la realidad y sus contradicciones. El FMLN no es una marca o un producto que se compra. Si hay un proyecto, un plan o un programa permanente, ese mismo habrá sido sometido a consideración de la población no ahora, sino desde siempre, cuando se comenzaron a organizar los primeros núcleos, cuando se combinó la lucha política con la militar y la diplomática. Sus militantes, los pasados y los presentes, se entregaron a una lucha sin descanso, ni tregua, por una idea, por una clara misión: transformar la sociedad, no claudicar ni regalar mucho menos vender principios. El abandono y la separación con las bases, con los sectores populares, es la negación de los ideales, es conformismo y un claro agotamiento de las energías físicas y mentales. Se impone, por lo tanto, una reconstrucción, un recambio de la dirigencia, una reflexión urgente sobre lo hecho hasta ahora y sobre los peligros y retos del futuro. No simplemente un pensar sobre cuestiones electoreras o la pérdida de puestos en el gobierno. Esto nada más es un medio no lo sustancial, lo estructural.

El Salvador cruza uno de los momentos más inciertos de su historia. Por muchas razones: tenemos desde luego el crecimiento de la delincuencia común y los peligros del crimen organizado penetrando ya a la fuerza armada y la Policía Nacional Civil, el alto costo de la vida, el cierre de fuentes de trabajo y el aumento considerable de la emigración hacia los Estados Unidos. También los miles de “indocumentados” enviados de regreso a su país. En esta república la violencia es casi ley. El porvenir inescrutable. La leyenda y los mitos al mismo tiempo contienen e impulsan a las masas. Las medidas de seguridad o inseguridad son, consecuentemente, inseparables de la vida nacional. Son todos elementos para discutirse, para reflexionar, para enfocar el futuro y pensar en cómo llevar adelante una política integral para ayudar a los salvadoreños a realizarse aquí y no en tierras lejanas.

Cuando estas palabras se escriben otra historia se inicia en la vida de este país. Sin banderas ni entusiasmo. Una antesala desdeñosa, casi hostil: la terrible carestía y el aumento desmesurado de los artículos de primera necesidad. Agreguemos el 13% más a la tarifa eléctrica. No son momentos para seguir insistiendo en cuestiones pueriles, en símbolos o banderas, en fallos o sentencias. Dejemos a la Sala de lo Constitucional cumplir con sus obligaciones y pensemos un poco más en el futuro y en la realidad de este país, inmensamente rico y desgarradoramente pobre.

8.7.11

El 743 ya les está pesando ¿les alcanzarán las energías de aquí al 2012?

Muchos son los que se suman para exigirle a la Asamblea Legislativa que derogue el nefasto decreto 743, que en resumidas cuentas todos sabemos que es un atentado a la democracia, a la institucionalidad y a la separación de poderes en este país.

No solo es el pueblo el que exige y demanda la derogatoria, es la relatora de las Naciones Unidas, es la jerarquía de la iglesia católica, es la comunidad universitaria, es la comunidad internacional y seguramente hay muchas entidades multilaterales que han comenzado a presionar fuerte para regresar al estado anterior. Esto último lo ves reflejado en las recientes actitudes y posicionamientos del mandatario respecto al 743, de cual supuestamente no quiere hablar, pero sigue hablando y no ha dejado de hacerlo desde hace más de un mes.

Vos me tienes que ayudar, es que no entiendo ¿cómo es posible que alguien que se precie de estadista y que hace las cosas “supuestamente” muy bien aconsejado y asesorado? Está pidiendo derogar algo que sancionó recientemente y que no llega a los dos meses de edad.


Será posible que se hayan aprovechado de la ingenuidad política del mandatario, será que lo sorprendieron y lo han metido en tremendo “coyol” esas ratas políticas de piñales más espesos.

Y es que la situación fue confusa al inicio, el FMLN en primera instancia con baños de pureza emitió un pronunciamiento criticando a los partidos de derecha que habían aprobado el decreto 743, ese que le metía un “cuetazo” a la democracia que se comenzaba a construir en este país, de la mano de la Sala de lo Constitucional.

El partido ARENA se percató y sopesó el desgaste político que el decreto les estaba y está significando e hicieron un par de jugadas sin llegar a la acción – solo asustando con el petate del muerte – argumentaron que estaban dispuestos a derogar el 743 y le lanzaron una caza bobos al FMLN.

Los tricolores identificaron que el FMLN se había beneficiado y aprovechado de las ansiedades de la derecha, sin concurrir con los votos y sin el desgate obvio, y los convidaron a ser parte de la deyección en la que la mayor parte de políticos se encuentran y estos simplemente aceptaron.

Vos me “podes” compatriota – por los escritos de todos estos años atrás – no es ganas de joder a un partido con el cual tengo simpatías y afinidades muchas, pero estas aunque bastas no son suficientes para que este que les escribe se haga el “maje” y deje pasar estos atropellos democráticos.

Debe darse cuenta la cúpula del FMLN que más que defender una bandera, se debe defender la democracia y las posibilidades del pueblo de acceder a ella en las mejores condiciones de equidad, garantizar a las futuras generaciones el voto directo e igualitario, piensen en el país y la sangre de muchos que añoraron lo que en manos de ustedes está en la coyuntura actual.

Fíjense cipotes de la cúpula que en estos volados hay que actuar con agilidad, sensatez y con al menos dos dedos de frente. Si ya le comenzó a “pesar” esto al mandatario que no va a elecciones en el 2012, imagínense a ustedes lo que esto les significará si no corrigen su posición.

Te confieso compatriota que con o sin banderas, no podría votar NUNCA por la derecha de este país. Hay situaciones que son insoslayables e irreconciliables entre mi ideología y ese sector de pensamiento que por siglos ha estado en el poder. Eso no significa un voto obvio por el FMLN, no que va, deben trabajar más por la democracia y por el voto directo para que exista un nuevo endoso.



Kvernicola

6.7.11

Las viejas injusticias agravadas

El Tribunal Supremo Electoral (TSE), como no podía ser de otro modo, canceló a los partidos Conciliación Nacional y Demócrata Cristiano, acatando la sentencia de la Sala de lo Constitucional que había declarado inconstitucional un fallo anterior de la Corte Suprema de Justicia, pues en las elecciones de 2004 ninguno de esos institutos políticos había obtenido el 3% de los votos válidos, como señala el Código Electoral, para continuar participando en distintos comicios electorales.

Era evidente una vez estudiada la sentencia de la Sala de lo Constitucional y comprobada la imposibilidad legal y jurídica de sobre vivencia, que el Tribunal Supremo Electoral decidiera por mayoría (tres votos a dos) proceder a la cancelación de estos dos partidos políticos, que muy poco o nada han aportado al desarrollo de la incipiente democracia del país. Desde luego, el fallo no ha sido tan fácil pues han tenido que bregar contra intereses encontrados, sobre todo de la derecha tradicional tan dada al gamberrismo político y a los mismos dirigentes de estos partidos acostumbrados por años a vivir de la teta del Estado.

No todo desde luego está resuelto. Es rasgo de una política tan conciliadora dar por resueltos problemas que nada más quedan pendientes. En estos días, restan por resolver fallos pendientes de la Sala de lo Constitucional como anular el decreto legislativo que permite votar por banderas y en listas cerradas, en clara oposición a una sentencia anterior emitida por esa misma Sala. También es de esperar que sea decretado inconstitucional ese recurso perverso de nombrar la mayoría de diputados por residuos y cocientes, irrespetando la voluntad de la mayoría de votantes.

La política que comentamos, así como la serie de argucias de los partidos políticos, nos lleva a pensar que la anulación del PDC y el PCN apenas “resuelve” agudas contradicciones en el mismo seno de la derecha partidaria o partido-cracia como le llaman analistas y observadores de la política nacional. Suscitará, al contrario, mayores inconformidades, como hemos visto con las torpes declaraciones del señor Rodolfo Parker, Secretario General del difunto PDC, quien acusa al FMLN de haber maniobrado e influido para la cancelación de su instituto político. Asimismo, la carrera contra el tiempo que han emprendido para recolectar firmas y presentarlas al TSE para la inscripción de “nuevos” Partidos, pero con siglas, colores y logotipos similares. Esto no ayuda a mejorar aires políticos llenos del smog de la corrupción.

Por el contrario, cancelados partidos políticos ilegales, uno pensaría que el proceso de armonía y legitimidad debe continuar para consolidar la democracia. Y la tarea como todos se imaginan es lograr mayor transparencia y participación de sectores organizados o no en los procesos electorales. En este mismo apartado entran los fallos y las sentencias emitidas o por tener curso legal de la Sala de lo Constitucional, que son bien mirados y hasta sinceramente aplaudidos por distintos sectores de la vida nacional. La mayoría de reputados abogados constitucionalistas del país han dado su veredicto final: las sentencias emitidas por la Sala de lo Constitucional son correctas y apegadas totalmente a las leyes y a la Constitución de la República. Pero sí esos esfuerzos se quedan en la fase simplemente declaratoria, el engranaje de la peculiar política podría moverse con los obvios resultados de impaciencias y aberraciones políticas que pueden desembocar en hechos prácticos de desestabilización y hasta de violencia.

No ocurre lo mismo con los nuevos funcionarios nombrados en la Corte de Cuentas de la República: el inicio no ha sido correcto pues los tres magistrados tienen procesos pendientes tanto en la misma Corte como en la Fiscalía General de la República. Asimismo, uno de ellos es presidente del partido GANA y de entrada hay motivos suficientes para pensar que no se avanzará mucho en la investigación de los múltiples casos de corrupción. Sucedió lo mismo con la elección del Fiscal General de la República y ya todos conocemos que no avanzan en nada los casos pendientes. Aquí se da aquello de la simple remoción de unos incapaces y sometidos a grandes intereses económicos para el advenimiento de otros, con iguales o superiores compromisos. ¿Verdad señor Rovira?

Tanto en la Fiscalía General de la República, como en la Corte de Cuentas, no se ha limpiado de smog el contaminado aire institucional, de tal forma que no hemos avanzado nada, simplemente han prevalecido los fuertes intereses de los partidos políticos, incluyendo al FMLN. En principio creímos ingenuamente que se intentaba encarar el problema en su conjunto y que se buscaban a fondo y en serio soluciones adecuadas para que haya un mínimo de tranquilidad en la población y que la transparencia de esas instituciones serviría, como lo hemos dicho, para investigar los múltiples casos de corrupción, por cierto bien documentados y presentados por funcionarios del actual régimen a la Fiscalía General de la República.

No hemos avanzado nada: heredamos viejas injusticias agravadas, turbios negocios y conocimiento exacto de licitaciones amañadas, casos de corrupción alarmantes. Lo ilustra el hecho de un ex ministro de Salud Pública, actualmente detenido y acusado con pruebas contundentes de desfalcos, abusos de autoridad y corrupción en manejos de fondos públicos. Existen las denuncias presentadas por los titulares de Obras Públicas, Gobernación, Salud Pública e Instituto Salvadoreño del Seguro Social. Hay muchos casos más. Pero empeñarse en caminar al filo de la navaja, puede resultar que no se camine en absoluto.

4.7.11

Alianza con los humildes del país

Durante la dictadura militar en El Salvador (1932-1979) toda protesta, manifestación, huelgas o paros laborales eran atribuidos al Partido Comunista u organizaciones de izquierda, no se hablaba de injustos salarios, nulas prestaciones sociales y económicas o de la acumulación de la riqueza en pocas manos y en consecuencia lógica la terrible miseria de las mayorías poblacionales. La poderosa minoría, la oligarquía, pues, controlaba el estado político y económico y tenía en la fuerza armada y en los cuerpos policiales, su aparato de represión.

En el presente, cuando supuestamente una corriente de izquierda dirige los destinos del país, se señalan con nombre y apellido las “fuerzas ocultas”, los “turbios intereses” que conspiran contra la estabilidad e intentan destruirla. Una y otra vez se ha señalado desde el Ejecutivo a las cúpulas empresariales, a sectores derechistas, a sindicatos manipulados por estas fuerzas, como los promotores de los desórdenes y de todas las protestas en contra de las “realizaciones” y proyectos gubernamentales. El mismo presidente Funes ha dicho: “el partido Arena en veinte años no hizo nada por el país y ahora se rasgan las vestiduras y critican todo acto en beneficio de la población…”

El gobierno, en voz del titular del Ejecutivo, les está diciendo: los conozco, sé que quieren, que traman, les veo las manos, escucho sus pensamientos, sus acciones; y públicamente menciona nombres, reiteradamente al presidente de la ANEP, Jorge Dabou y al presidente de Arena, Alfredo Cristiani. También señala a ciertos dirigentes de partidos de la derecha de “estar confabulando” y prestarse a las maniobras de los sectores más recalcitrantes y retrógrados del país. Como dicho está, la diferencia entre ayer y hoy es que las huelgas, las marchas campesinas y obreras, las murmuraciones, los rumores y los “actos de terrorismo” los gobiernos derechistas, incluido el de la Democracia Cristiana, los cargaba a la cuenta de siniestros y emboscados enemigos de un signo, y ahora se atribuye la responsabilidad a los del signo contrario. La extrema derecha, pues. Incluyendo un sabotaje a un complejo centro de distribución de agua potable al norte de la capital salvadoreña.

Durante los años difíciles de la dictadura militar, los pronunciamientos anticomunistas del PCN, y de las cúpulas empresariales estaban a la orden del día; Arena, desprendimiento del PCN siguió con esa tónica. Una manera de confundir a la opinión pública y desde luego para justificar su ausencia de sensibilidad para atender las apremiantes demandas de la población. Hoy están las ardientes, calenturientas, proclamas contra “el gobierno del FMLN” por su “incapacidad, su derroche y más impuestos”. Se tiene el cuidado de señalar al partido de izquierda, separándolo para fines electorales, de la figura del presidente de la república, al mismo tiempo que perversamente se trata de profundizar una supuesta división o al menos de crear dudas e incertidumbre. Los dicterios antes apuntaban, aunque vagamente, hacia agentes del mundo comunista, en los tiempos más recientes, a los conspiradores del Socialismo del Siglo XXI, incluyendo la “amenaza permanente” del comandante Hugo Rafael Chávez Frías, el gran estadista venezolano.

En los últimos meses de este año, la espiral ascendente de actos contra la estabilidad del régimen, ha ido desde la nube de chistes ingeniosos o idiotas con que los salvadoreños solemos atenuar nuestro sentimiento subconsciente de frustración fustigando a quienes supuestamente tienen el poder (no se olvide que todavía la oligarquía mantiene el poder político y económico, al igual que en los Estados Unidos la poderosa industria armamentista, química y tecnológica controla todos los actos del presidente Obama y su equipo de gobierno), hasta la criminal alarma por el sabotaje acuífero, pasando por la grave contaminación de plomo en una amplia zona de San Juan OPico, desde luego pasando por “la indignación” de padres cavernarios por los textos modernos que el Ministerio de Educación ha incluido en el programa de enseñanza y que supuestamente los profesores hacen leer a sus hijos.

Las cosas son tan contradictorias y tratadas tan pésimamente o con cierto demagogia, que el Secretario General del PDC, Rodolfo Parker acusa al FMLN de haber confabulado para concretar la extinción de este partido y del PCN, cuando toda la población sabe ahora que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) únicamente obedeció una sentencia de inconstitucionalidad emitida por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Desde hace algunos años, ambas instituciones “ejercían sus derechos”, primero por un mandato de la antigua Sala de lo Constitucional y luego por un decreto amañado, torcido y manipulado de la Asamblea Legislativa, un Órgano del Estado tan desprestigiado y repudiado por los salvadoreños, si nos atenemos a lo expresado en cuanta consulta o encuesta de opinión se ha realizado en el país.

Pero en vano escudriñará el lector las crónicas, los reportajes y las investigaciones de los medios de difusión, y no podrá descubrir qué potestad, tendencia, o poder superior es el que busca alarmar y dividir, predisponer al pueblo contra su gobierno, ni cuáles son los intereses internos o externos que buscan el retroceso o estancamiento, a los que urge cerrar el paso; el gobierno ha señalado nombres de personas e instituciones involucradas en todos los intentos de desestabilización; pero hasta ahora no hemos conocido los poderosos consorcios, monopolios o gobiernos de otros países favoreciendo los fines inconfesables de los grupos de presión internos. Se libra, pues, una batalla verbal contra “fantasmas” que no por ser incógnitos dejan de causar terror, inestabilidad y grave inquietud en los ánimos.

Con todo lo hecho hasta hoy por la Sala de lo Constitucional, actuando con estricto apego a las leyes y a la Constitución, muchos de esos sectores estarán muertos de la risa pues así se olvidan de los grandes y graves problemas que abaten a la población: sigue el alto costo de la vida, los productos esenciales no cesan en su espiral de crecimiento de precios negativos para las familias más vulnerables, el crimen organizado aprovecha los espacios abiertos y la supuesta crisis de ingobernabilidad y “distracción” de los cuerpos policiales para aumentar sus negocios, lo mismo la delincuencia común, apéndice del crimen organizado, de acuerdo con palabras del mandatario de la república; los costos de la gasolina no dan señales de disminución y para colmo se anuncia un nuevo incremento en la tarifa de energía eléctrica. El miedo, el temor, viene utilizándose con finas maniobras, con el evidente propósito de provocar un endurecimiento de línea gubernamental, o al menos caer en más errores, la misma “supresión de libertades” que solamente beneficia al capital, a los grupos reaccionarios y a los grandes intereses monopólicos fincados en El Salvador.

Con todo, empeñosamente se convoca a una gran unidad del país, el presidente dialoga con las cúpulas empresariales (lastimosamente no lo hace con los sectores populares), buscando “no afectarlos” con el impuesto de seguridad para combatir la creciente ola delincuencia y el crimen organizado. Los tiempos no son propicios porque la inconfundible carestía y las “adecuaciones fiscales”, que sacrifican al causante medio y al consumidor, crean inevitable descontento. Pero su el Ejecutivo no se limitara únicamente a señalar a los responsables de propiciar crisis e inestabilidad, sino que pusiera reglas claras y aplicara medidas contundentes sin tanta reunión y “un ponerse de acuerdo”, si se señalara con claridad y valentía a los enemigos de las instituciones (el Ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, conoce perfectamente a los evasores de impuestos), a los siniestros intereses del signo que fueren, que tratan de imponernos su ley, sin duda el pueblo acudiría gustoso en apoyo de la actual administración. Toda alianza presupone intereses comunes de los aliados y también enemigos o amenazas que a todos afecten. Mientras no se sepa contra qué nos aliamos, mientras la cacería de fantasmas y los torrentes de palabras sigan adelante sin que los ciudadanos sepamos claramente contra quién debemos luchar, hombro a hombro con los gobernantes, no pasará de su fase retórica el famoso llamado a la unidad. Pero ante todo, el régimen debe mostrar voluntad de trabajar con y por los más humildes de este país, desprenderse de las ataduras del poder económico y dejar a un lado esas tristes alianzas con dirigencias partidarias trasnochadas, como las de GANA, y los extintos PDC y PCN.

1.7.11

No pretendas confundir a la gente compadre


El día de ayer en las afueras de la Asamblea Legislativa hubo presencia – orquestada – de varias personas con distintivos del partido FMLN. Pensé erróneamente que los “borregos” del partido de izquierda habían despertado de su letargo y se estaban uniendo al esfuerzo de reclamo que impulsan los indignados. Mi sorpresa fue que en lugar de reprochar al presidente Funes y a la Asamblea Legislativa por tremendo yerro y jayanada, los asistentes daban su “apoyo” al mandatario por sancionar el decreto que restringe a la población el voto directo.

Miren compatriotas, soy una persona de izquierda, siempre lo he sido y siempre lo seré. Pero esta legitimación que pretenden de la mano de la “mapachada” seguidora del partido efemelenista no tiene asidero, sustento o legitimidad.

Perdónenme señores del FMLN, en el pasado ARENA ha hecho esto mismo para intentar disfrazar como conveniente algo que todos sabíamos que era pernicioso para el pueblo. Estas “manifestaciones” en el pasado pretendieron maquillar las chabacanadas como logros, me pregunto y te pregunto a vos ¿por qué imitar las cosas malas del pasado compatriotas? No me digan porque luego de probar las mieles del poder, se quieren perpetuar en ellas.

Aunque las comparaciones son odiosas, este supuesto acompañamiento de la “mapachada” es tan casi como echarse flores uno mismo por las pequeñas maldades que uno mismo hace o aplaudirse y llenarse de prestancia por las sinvergüenzadas que se les hacen a otros. Por Dios, hasta dónde van a llegar estos revolucionarios por el deseo maldito de querer mantenerse comiendo calientito y seguido.

Aunque me gane apelativos por esta postura ¿quién manda a los efemelenistas a hacer tanta barrabasada? Acaso esperan que la majada se quede callada y no reacciones ante estos preparativos electoreros que los vemos realizar, y no me salgan con que esto no es así. Quieren hacerle un contrapeso en la opinión de la gente, por ese rechazo que han comenzado a sentir, me han dicho que un par de asesores así se los están sugiriendo.

Si el FMLN cambiara de postura y se dejara de tanta babosada, babosada que podría ser el sinónimo perfecto de ambición desmedida, este que les escribe los seguiría apoyando cuando se trató de sacar a ARENA del poder. Mientras no haya cambio y se pongan a trabajar más que para una bandera, para un pueblo, seguiré con mis escritos.

No se vale que nuestra incipiente democracia se vea manoseada porque al FMLN ahora le es conveniente explotar su marca, su bandera y sus colores. Para que nos hacemos majes, la defensa que el FMLN hace de su marca es legítima, aunque al tener ellos una visión cortoplacista y coyuntural de cara al evento electoral 2012, no les cae el veinte que la plusvalía de su marca es como siempre lo será cuando se habla de partido político: Pasajera y para que rime BAJERA.

Ningún partido puede mantenerse en el gusto de la gente, máxime si no cumple sus promesas o se enquistan personas que no buscan el fortalecimiento democrático del país, sino el fortalecimiento de sus billeteras.

Kvernicola

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