30.8.11

Los enemigos de siempre

Es muy difícil en este país, lograr consensos o siquiera pequeños arreglos para intentar solucionar problemas de larga data. El gobierno, por ejemplo, no ha logrado ni siquiera acercamientos con las cúpulas empresariales para discutir seriamente el alto costo de la vida, la falta de inversión, la generación de empleos y acuerdos sólidos para hacerle frente al crimen organizado y a la delincuencia común, las pandillas y las “maras”.

Sin embargo, cuando hay graves amenazas contra “la estabilidad” del país o presiones sobre ciertos sectores que desde siempre han gozado de impunidad, entonces surgen las campañas, la unidad de los grupos poderosamente económicos y los llamados al gobierno para actuar en “defensa de la democracia, las leyes y las libertades públicas”. Lo acabamos de ver con la crónica anunciada de la sentencia de la Corte Plena de la Corte Suprema de Justicia declarando inadmisible e improcedente la “captura” y extradición de los militares implicados en el asesinato colectivo de los sacerdotes jesuitas y dos empleadas.

Esos sectores agazapados en la impunidad nunca han señalado con propiedad cuáles son las “fuerzas ocultas”, o los “intereses extraños” que conspiran contra la estabilidad e intentan destruirla. Si acudimos a los archivos, a la memoria histórica, fácilmente comprobamos como cada vez que ocurren “amenazas” contra determinados intereses de la oligarquía o de grupos afines, se emplean las mismas fórmulas abstractas de denuncia. A ratos dejan descansar el Socialismo del Siglo XXI, desde luego al FMLN y al mismo “gobierno izquierdista”, para emprenderla contra funcionarios y países extranjeros, como está ocurriendo contra un Juez español y su país de origen.

La diferencia entre el ayer no tan lejano y el presente es el avance del tiempo, el cambio de personajes y la mayor formación política de los ciudadanos. Desde luego, la firma del Acuerdo de Paz y la fundación de instituciones como la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, la desmilitarización de la sociedad, la creación de una nueva policía y con ello la desintegración de cuerpos represivos como la Guardia, y las policías de Hacienda y la Nacional. También dejarle únicamente a la Fuerza Armada la defensa de la soberanía del Estado y la integridad del territorio, como bien lo estipula el Art. 212 de la Constitución de la República. Si ustedes recuerdan antes los militares eran presidentes del país y ocupaban la dirección de instituciones como la ANDA, la CEL, ANTEL, el Seguro Social, Correos, Cuerpo de Bomberos y paremos de contar.

En fin, muchas cosas de “antes” han desaparecido pero otras se mantienen, como esos acostumbrados pronunciamientos anticomunistas y los “temores” contra gobiernos claramente democráticos como el de Venezuela. Los dicterios pues siguen apuntando hacia regímenes extranjeros de corte progresista, como los gobiernos de Ecuador y Bolivia, así como políticos nacionales con formación socialista. En los últimos meses la espiral ascendente de actos contra la estabilidad del régimen, ha ido desde la nube de chistes ingeniosos o idiotas con que solemos atenuar nuestro sentimiento subconsciente de frustración fustigando a quienes tienen el “poder”, hasta torpes campañas contra un posible impuesto a la Seguridad para “vacunar” a las empresas y empresarios de mayor ingreso, así como contra la Ley de Medicamentos porque los grandes fabricantes de medicinas y los monopolios importadores de medicinas no quieren ceder en sus fabulosas ganancias a costillas de las necesidades de la población.

Como en el ayer cuando obligaron a un presidente de la república a dar miles de pasos atrás con el proyecto de la Reforma Agraria, también ahora se descubre cuál es el poder que maneja los hilos de la desinformación y de las campañas sucias contra leves intentonas del gobierno por hacer más llevadera la vida para las mayorías poblacionales. Desde luego, esas “fuerzas agazapadas” buscan ahora alarmar, dividir, predisponer al pueblo contra su gobierno, pues con el engaño y el temor encuentran excusas perfectas para mantener sus privilegios y seguir con el lucro y el enriquecimiento. Se libra, pues, una batalla verbal contra fantasmas y supuestos enemigos que “atentan contra nuestra democracia y los grandes valores de la libertad”.

Las campañas desde luego arrecian cuando se acercan las elecciones, ya ni ocultan las mismas cúpulas empresariales su afinidad con el partido Arena, del cual siguen fielmente la misma agenda. Surgen entonces los intereses económicos de un capitalismo dependiente, y una vez más, en coincidencia de propósitos con la política de los Estados Unidos hacia América Latina. El terror (digamos la distorsión y la manipulación) viene utilizándose de las formas más variadas con el propósito de provocar un endurecimiento de línea y la supresión de medidas que solamente beneficia al capital, a los grupos reaccionarios y a los intereses monopólicos fincados en El Salvador.

25.8.11

Gobernar con el pueblo

La crisis económica, el alto costo de la vida, el alarmante desempleo, son ramas del mismo árbol, su origen viene de años atrás y a pesar de las reiteradas declaraciones oficiales sobre medidas emergentes para superar tan complicado problema, es una hosca y cotidiana realidad para las amas de casa y, desde luego, para todo el grupo familiar.

El ciudadano medio hace constantemente este desolador recuento y llega a conclusiones amargas. Los más resignados, los aferrados a la reflexión y al análisis integral, los que tienen la honestidad de reconocer los esfuerzos del gobierno, casi terminan absolviendo al presidente en los comienzos de un tercer año de mandato en el que las realidades concretas son muy pálidas comparadas con las reiteradas promesas de un cambio para mejorar y superar los aciagos 20 años del régimen arenero.

Por cierto un día de estos escuchamos al ex presidente Alfredo Cristiani y al diputado Roberto D´Aubuisson, fustigando al gobierno por “su incapacidad” para frenar y combatir a la delincuencia común. Lo dicen seres humanos, de carne y hueso, quienes tuvieron en sus manos las herramientas, las leyes y los recursos para eliminar o reducir los índices de violencia. Fueron 20 años de “mano dura” y “súper mano dura”; pero no lograron su cometido pues a mayor criminalidad más ganancia para las agencias de seguridad privada, lo mismo para los importadores de armas de fuego y municiones. Los cínicos e hipócritas abundan en esta desolada y arrasada geografía de Cuscatlán.

Como panorama general ya se ve que tales declaraciones son para impacientar a cualquiera, cuando no a indignarlo hasta convertirlo en profeta de la violencia oral como último recurso. Ellos, los políticos y dirigentes del partido Arena, lo hacen con fines electoreros, pues su única preocupación por el momento es “hacer lo necesario” para recuperar el Ejecutivo, pasando por las cuotas municipales y los diputados de la Asamblea Legislativa. ¿Habrán hecho los méritos suficientes para aspirar a gobernar nuevamente este país? Si nos atenemos y repasamos lo realizado en los cuatro periodos al frente del Ejecutivo llegamos a la conclusión que únicamente favorecieron a poderosos grupos de poder económico, fueron autoritarios y eficientes en la corrupción.

El modelo impulsado, el neoliberalismo, les permitió hacer de El Salvador una enorme y próspera hacienda. Un modelo cuya distinción más conspicua fue la corrupción de los funcionarios, ministros y mandos medios, como quedó plenamente demostrado en el Banco de Fomento Agropecuario, los Ministerios de Obras Públicas, Salud Pública, Gobernación, Instituto Salvadoreño del Seguro Social, ANDA, CEL y paremos de contar. En 20 años de desviaciones los que fueron y algunos de los que hoy son, El Salvador ha visto nacer una enorme casta de súper millonarios que hicieron sus colosales fortunas con el dinero del pueblo y sin correr el menor riesgo. Lo hemos repetido hasta la saciedad: en los últimos 25 años de torcer los caminos de la decencia, no hemos asistido a una sola consignación de un funcionario importante que se haya hecho merecedor de la cárcel por sus desvergonzados latrocinios. Nada más acusaciones aisladas e intentos de “hacer justicia”, al menos eso se desprende de los voluminosos expedientes entregados a la Fiscalía General de la República (a propósito ¿dónde está y qué hace el Fiscal?) por algunos funcionarios del actual régimen.

El presidente Mauricio Funes prometió en su campaña electoral “meter presos a todos los corruptos”; pero como bien se dice del “dicho al hecho hay un gran trecho”. El mandatario debemos reconocerlo es un hombre salido de este sistema. Como titular del Ejecutivo es el jefe de este sistema. Cuando su gestión ha avanzado más de dos años y dos tercios, nos preguntamos todavía si en realidad tiene el poder suficiente que respalde sus buenas intenciones (nos referimos a combatir la corrupción y meter presos a los corruptos, desde luego tal función le corresponde al poder judicial). Nos está permitido suponer que sí. Nos permite la suposición el hecho evidente de que cuantas veces se ha decidido, cuando ha tomado serias decisiones, las cosas o le han salido bien o muy mal. Luego es fuerte. Luego si puede, en la medida en que lo quiera, hacer un poco más respirable la atmósfera del país, haciendo a un lado el veto a la Ley del Tabaco.

En fin, somos los gobernados de un sistema donde la voracidad política ha sido muchas veces superior a la voracidad de la iniciativa privada. Somos, pues, desde hace muchos años, un país con las manos sucias. Pero un país que pese a toda su podredumbre o quizá a consecuencia de ella, deposita cada cinco años, en un solo hombre, poderes difícilmente comparables con otros gobernantes del planeta.

Cómo quisiéramos nosotros que los mandatarios gobernaran junto a su pueblo y para su pueblo. Escuchando a todos y haciendo hasta lo imposible para satisfacer la gran mayoría de sus necesidades. Este pueblo no exige demasiado, nada más lo indispensable: en la actualidad: frenar la delincuencia, castigar a los corruptos, frenar el alto costo de la vida, brindar oportunidades a los jóvenes y generar empleos. Eso sería más que suficiente ¿no lo cree así señor presidente?

22.8.11

El periodismo y el caso jesuita

El juez español Eloy Velasco alborotó el panal. Los familiares de los sacerdotes jesuitas asesinados en noviembre de 1989, pusieron su parte, también la comunidad religiosa, aquella comprometida con los grandes valores de la solidaridad, el bien común y la justicia. A su manera todos han contribuido a “poner la trampa” como dice la jauría y los interesados en ocultar hechos y acontecimientos.

Los hechos, la noticia misma, no podían pasar inadvertida. El juez español ha demostrado conocer el piso y el techo, la capacidad de asombro, de temor e impunidad de los reos, sus familiares, los implicados en ese y otros crímenes de lesa humanidad. También era previsible adelantar el papel de periodistas y la prensa sometida, secuestrada y falta de los valores tan esenciales de la libertad de expresión. Tantos se han aventurado sobre la brecha que la maleza deja ver apenas. Los señores reporteros jamás desbrozan ni trazan a sus informaciones camino alguno. Apenas perciben una senda por reducida que ésta sea por ella enfilan su vocación de jauría, sin detenerse a meditar quién la abrió y por qué. Los medios de este país tienen una agenda y un papel por cumplir: todo dentro y nada fuera del sistema.

Ustedes, mis amigos, han visto a los perros aguacateros. También de esos que cuidan la ranchería. Uno atraviesa corriendo el caserío ladrando desesperadamente y los demás se van detrás de él descuajándose las mandíbulas en sonidos enloquecedores. De repente el provocador del escándalo se detiene y con él todos sus seguidores que sin hacerle caso ya se retornan a sus huecos de polvo para continuar sesteando con la cola entre las patas. De ahí volverán a levantarse si alguno otro de su especie repite la carrerita que no conduce a ninguna parte; que le viene por inspiración obviamente perruna. Los campesinos dicen que persigue a una sombra difunta o al aire que se enrosca en espirales, dialogando con los chiriviscos. Ellos sabrán por qué lo dicen.

Pues bien igual a lo descrito son los “reporteros” de la gran prensa. Basta que uno embista la ambigüedad de una noticia, la silueta de una información, el equivalente de una sombra difunta o del aire arremolinado para que todos los demás lo sigan. ¿Alguno de los medios de difusión de este país ha enviado a España a uno de sus periodistas para entrevistas al juez Eloy Velasco o siquiera investigar los términos de la petición judicial hecha por los familiares de los sacerdotes jesuitas? Si de verdad quisieran llegar a la verdad, dar a conocer todo el contexto de la demanda y la resolución de la Corte de España deberían gastar unos cuantos dólares en una entrevista e investigación sensacional. Lo hacen con la cobertura deportiva, también cuando se trata de desprestigiar o desinformar sobre el gobierno de Venezuela. Para eso cuentan con un cantinero a sueldo.

La gran prensa conoce donde está el problema de fondo; pero no le interesa la verdad, ésta, siempre secuestrada. Se buscan nada más los equívocos, la manipulación y le tergiversación noticiosa, mordaces y mal intencionadas. Eso lo hemos visto hasta el día de hoy con el tratamiento dado al proceso contra diez militares salvadoreños abierto en los tribunales españoles. Lo hemos visto tantas veces con noticias sesgadas, distorsionadas, sobre el ejemplar gobierno venezolano. De hecho son muy pocos los países en el mundo donde la libertad de prensa y de expresión de cierto sea un canto a la justicia, a la imparcialidad y la objetividad. Todos los medios, casi siempre, por espíritu de contradicción profesional, difieren las versiones de un suceso. Unos exaltan; otros destrozan.

Los “analistas” de la derecha por supuesto hacen coro a los bufones de la prensa. Luego de escucharlos por televisión o leer algunas de sus “reflexiones” todavía estoy tratando de entender lo que quisieron decir. Intentan un poco el chiste, otro poco la ironía, los dardos lanzados contra un solo blanco. Rozan el anecdotario, lo vimos con lo sucedido hace unos tres años en Honduras: era imposible lograr o convencerlos de que lo ocurrido era un golpe de Estado, una asonada militar. Se plegaron a un solo discurso: una deposición del cargo del presidente Manuel Zelaya por parte de la Asamblea Legislativa y cumplida por la Corte Suprema de Justicia. Que ambas instancias hayan interpretado el papel después de la captura en horas de la madrugada y de la expulsión hacia Costa Rica, les tuvo sin cuidado. Había que seguir una agenda.

Ocurre lo mismo en el presente con el proceso judicial seguido en España: el gran debate se sostiene aquí, tratando de meter miedo a la población, de confundir, se habla de “atentando contra la paz y la reconciliación”, de violación a la Constitución y de querer “abrir heridas” de guerra cuando éstas nunca se han cerrado. De paso los juristas, también siguiendo una agenda, se refieren a la Ley de Amnistía y a un “crimen ya juzgado”. Basta conocer un poquito de convenios y de tratados internacionales, para saber que los crímenes de lesa humanidad no son cubiertos por amnistía o amnesia alguna. El vil asesinato de los sacerdotes jesuitas, como tantas masacres cometidas por militares salvadoreños durante el conflicto armado, han sido tipificados por la Corte Internacional de Justicia como crímenes de lesa humanidad.

Lo cierto es que tantos “periodistas”, “analistas” y juristas se han empolvado. El tiempo que llevan de rezago les ha incorporado reumas sino que artritis progresiva. Están fuera de cancha, como dicen los expertos en deporte. Ya no esgrimen la espada de combate, o la pluma de consumados articulistas, sino simplemente una navajita de rasurar para cortar la arteria que conduce a la verdad. Son tantos los casos y tantas las paradojas ocurridas en los últimos tiempos que junto con el Apocalipsis bíblico habremos de decir: este pueblo ya no tiene esperanzas, al menos mientras lo más rastrero, siniestro y malévolo siga campeando en los campos de Cuscatlán.

17.8.11

Cortinas de humo? Sí, como no!

Cuando Ocho Horas Perras dice “Se pone en peligro la democracia en este país, con el hecho de solo pensar en la derogatorio de la ley de amnistía” Me pregunto y te pregunto a vos, ¿a qué se está refiriendo exactamente este ex militar?
Quizás es que tomarán de nueva cuenta las armas para masacrar a este pueblo o ¿qué crees compatriota que significa esa frase?

También vale la pena preguntarse, ¿a quién le estará enviando esos mensajes cifrados o esos salveques? De algo estoy claro, esa cobertura mediática no es gratis y alguien debe de estar financiando esa manifestación de mareros de la semana pasada.

Este tema me causa un gran escozor y seguramente no soy el único, observar a tantos que masacraron al pueblo desfilar por las calles exigiendo impunidad, no es algo con lo cual me guste desayunar. Este es el teatro de lo absurdo, pobrecito mi paisito, a lo que se ha llegado en estos tiempos del señor. A caso piensan que por decreto uno puede olvidar y perdonar algo que aún no es claro para muchos.

Me decía un buen amigo, a mi hijo lo mataron equivocadamente y fue a aparecer al temible “Playón”, el cipote no debía nada, era un excelente estudiante de medicina al cual le fue arrebatada la vida por estos animales y quieren que, vía decreto queden cerradas las heridas, perdónenme y discúlpenme, pero eso no es así de simple como lo explica el “chimbolo” Angulo o el “chato” Vargas.

Sera simple para aquellos que fueron verdugos durante el conflicto armado y seguramente, estos carniceros no quieren en estos tiempos en donde la justicia se ve lejana, como pueblo podamos acceder a ella.

En igual sintonía está Freddy Di Capo, piensa que la majada ha olvidado que él tenía conocimiento del desarrollo del magnicidio, como lo argumentan y afirman en este país e internacionalmente, más de una fuente.

Hablan algunos osados que nos debemos de enfocar en el tema económico o en el de la delincuencia y dejar a un lado estas “cortinas de humo”. No niego que para algunos en el gobierno quizás eso signifique, pero para la mayoría doliente NO es así.

Te pregunto a vos compatriota ¿crees que esta impunidad con la que ha cabalgado la derecha por estas tierras, no es uno de los principales génesis de tanta muerte y desgracia en estos días?

Vos crees compatriota que observar esos crímenes de estado sin castigo, no tiene una afectación en la psiquis nacional, la cual se transforma y soslaya la capacidad de asombro.

No te has dado cuenta que como sociedad hemos estado sometidos a un proceso de insensibilización y tanto las barbaries cometidas en el pasado, como las que ahora comenten los delincuentes, no nos quitan ni el hambre y en forma alguna causan desesperanza, a menos claro está, que vos conjugues esas situaciones en segunda o tercera persona y en la misma frase el nombre de un ser querido o cercano.

Kvernicola

Justicia y reparación histórica

Con este asunto de la “detención” de altos militares para supuestamente ser juzgados por el asesinato contra seis sacerdotes jesuitas y sus dos empleadas, es obvio que sólo la definición precisa de una política interna decidirá si tenemos una actitud para el escaparate internacional y otra para consumo dentro de nuestras fronteras o si una y otra se identifican y complementan.

Hasta el día de hoy lo único observable es la confusión, el debate estéril, las posiciones encontradas, el engaño, las amenazas y las campañas mediáticas para defender lo indefendible y llevar temor a la población, pues, se afirma, una extradición de los militares para ser juzgados por tribunales españoles “sería una violación a la Constitución” y una “amenaza grave a la paz y a la reconciliación”, lograda luego de la firma de los Acuerdos de Paz.

Las instituciones jurídicas y policiales directamente involucradas en este asunto, no tienen forma de equivocarse ni llamarse a engaño: únicamente cumplir con las leyes, los principios vigentes y los tratados y convenios firmados por el Estado salvadoreño sobre la extradición y los crímenes de lesa humanidad que no prescriben y no son protegidos por ninguna ley de amnistía. Por lo tanto, sólo una interpretación lógica y coherente tanto de las leyes internas como de los tratados internacionales, permitirá que El Salvador adelante en ese proceso tantas veces retardado del justo cumplimiento de deudas pendientes con los familiares de las víctimas. No se trata nada más de “pedir perdón”, sino de llegar al fondo de los hechos y hacer prevalecer la justicia para lograr estabilidad y una paz duradera.

Con lo sucedido hasta ahora -- militares acusados protegidos en un cuartel, magistrados excusándose de participar en Corte Plena, nombramiento de abogados defensores, torpes pronunciamientos de cúpulas empresariales e intervenciones de políticos interesados-- advertimos un afán apenas oculto de tranquilizar a ciertos sectores más decididos a defender los privilegios y los halagos que configuran la desviación y las frustraciones jurídicas y que ahondan cada día el abismo entre aquellos a los que fácilmente se aplica la ley y los poderosos que por cualquier medio evaden toda responsabilidad punitiva. La frase de Ciro Alegría será siempre puntual: la justicia es una serpiente que sólo muerde a los descalzos.

Quizá no sea exagerado entonces afirman que en el modo y manera en las cuales la Corte Suprema de Justicia, la Cancillería y los juzgados respectivos definan sus próximos pasos (hacer valer la ley y cumplir fielmente con los tratados internacionales), han de basarse el juicio y el carácter histórico del hacer político y jurídico de este país. Hasta hoy no encontramos motivos para suponer un ajuste resuelto, audaz, efectivo, sobre este hecho en que hay evidencias claras de participación en el atroz asesinato colectivo, en que ciertamente se causaron lesiones permanentes a la humanidad. No por menos grave se realizó el proceso de Nuremberg cuando en años 45-46 se juzgaron y condenaron a militares y civiles nazis acusados de crímenes de lesa humanidad.

Se insiste en que nuestra Constitución es la suma de las definiciones, la síntesis de nuestros programas, la clave de todas las soluciones. Pero la sacralización de nuestros mandatos constitucionales, omnipotentes en la retórica y tan despreciados en nuestra realidad permanente, permiten lo mismo las equivocadas interpretaciones como la aplicación interesada para proteger la impunidad. A lo largo de los años se ha reformado -- menos los llamados artículos pétreos, más que todo lo referido a la territorialidad y la forma de gobierno-- para “garantizar” o hacer “más funcionales” las elecciones, la entrega de parcelas de tierras, nuevos impuestos y otros. Con el asunto de la Reforma Agraria nunca se pudo doblegar la impunidad y el poder de los terratenientes y por ello el agrarismo es sólo adorno retórico en las leyes secundarias y olvido de los gobernantes.

Con todo, la experiencia reiterada forja convicción entre los salvadoreños de que la política nacional puede cambiar de rumbo sin alterar los textos legales. Lo estamos viendo con la sentencia de la Sala de lo Constitucional de permitir candidaturas no partidarias y listas abiertas con fotografías y nombres para que los ciudadanos puedan escoger libremente por quién votar. ¿Sucederá lo mismo con este caso de los jesuitas? Es decir, ¿se permitirá a la Corte Plena emitir un fallo apegado al derecho nacional e Internacional? ¿Todo ello sin hablar de injerencia externa o violación de la Constitución? Todo está por verse.

Decir, pues, que nada cambiará porque tenemos una Constitución, es sólo un transitorio recurso político sin compromiso de real validez. A la hora de los “lamentos” volvemos a escuchar esa tesis. Y no faltan quienes puedan interpretar esa repetición como un tranquilizante para los poderosos magnates de la Iniciativa Privada, asustados hasta el pánico luego de conocerse el proceso judicial seguido en España y la alerta roja decretada por la INTERPOL para capturar a los implicados en el asesinato colectivo de los sacerdotes jesuitas. ¿Y por qué el temor, sí tantas veces los hemos visto exigir respeto a las leyes y al Estado de Derecho? Debemos recordar, lo dice la investigación seria y documentada de la Comisión de la Verdad, que muchos “respetables” miembros de la oligarquía y la burguesía salvadoreña fueron fundadores y patrocinadores de los Escuadrones de la Muerte, responsables de miles de asesinatos contra ciudadanos salvadoreños.

Si al final del camino, nada más se emite sentencia para tranquilizar a determinados sectores interesados de la sociedad salvadoreña, tanto la política nacional como el engranaje jurídico con todo y Constitución y leyes secundarias, no serán sino un bello sueño convertido una vez más en frustración histórica.

15.8.11

Criminales de guerra pendientes de juicio

Han ocurrido tantas cosas importantes para el mundo durante el último año, con gran fuerza particularmente en nuestro país, que su balance parece referirse a un tiempo mucho más largo. A diferencia de los de antes, de otros acontecimientos, pues, los grandes hechos de ahora son, todos, de carácter internacional, complicados y con largas colas.

El proceso seguido por el juez de instrucción de España, Eloy Velasco, contra no menos de diez altos militares salvadoreños -- ahora en retiro-- tiene implicaciones internacionales en cuanto involucra a la Corte Internacional de Justicia, a España, El Salvador e instituciones defensoras de los derechos humanos. Además, el juicio promovido por familiares de seis sacerdotes jesuitas asesinados por orden del Estado Mayor militar de El Salvador, abarca aspectos jurídicos, políticos y económicos.

Los defensores a ultranza de los militares acusados del atroz asesinato de los sacerdotes jesuitas, invocan la necesidad de “mantener en armonía la familia salvadoreña” y el “respeto de los Acuerdos de Paz”, además de otras curiosas afirmaciones como la incompetencia del juez español para “conocer y juzgar a los acusados”. De temerarias afirmaciones pasan a severas contradicciones, pues reconocen “lo atroz del infame crimen” y que “jamás debió de ocurrir”. Si nos remitimos al pasado hablan de que el sistema colonial ya no es un pastor con su rebaño. ¿Dónde quedan entonces los tratados internacionales? ¿Dónde la aplicación del derecho internacional? ¿Dónde los convenios sobre crímenes de lesa humanidad firmados por el Estado Salvadoreño?

La verdad es que la historia es una asesina competente de quienes se salen de su vigencia o pretenden interpretar a favor de sus intereses los tratados y convenios que están por encima de las leyes secundarias de la república. Lo del célebre proceso de Nuremberg, en Alemania 1945-46, ilustra bastante: un tribunal internacional, juzgó al partido nazi en lo colectivo y en particular a altos militares y civiles por crímenes de guerra cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. Hasta el día de hoy nadie ha denunciado la ilegalidad del juicio, tampoco las penas de muerte y las condenas a cadena perpetua.

Lo que ocurre acá es insólito y muestra a las claras la impunidad en que se mueven muchas personas y organizaciones; pero también la forma descarada de involucrar a la fuerza armada actual en hechos ocurridos en noviembre de 1989, cuando el alto mando y su comandante en jefe, el presidente Alfredo Cristiani, ordenaron la ejecución de los seis sacerdotes jesuitas salvadoreños por naturalización y españoles por nacimiento. Pretender que el proceso abierto en las cortes españolas es una amenaza contra la institución armada o contra el pueblo salvadoreño, es deleznable, infame y cínico. Tampoco se está rompiendo la supuesta reconciliación y unidad del pueblo, porque no ha existido y tampoco se “están abriendo heridas” porque éstas nunca se han cerrado en cuanto no ha existido investigación, juicios ni condenas contra los culpables de tantas masacres y crímenes de lesa humanidad.

Lo cierto es que la base económica, la impunidad, hacen bien clara la realidad judicial y política en este país. Ese subdesarrollo del que tanto hemos hablado, se ha vuelto un motivo cada vez más poderoso de unidad entre las víctimas que de vasallaje hacia el antiguo imperio. Los cínicos hablan sobre el derecho de las víctimas a su reparación y el conocimiento del pasado; pero cuando están de por medio intereses más altos y se pretende llegar al fondo del asunto, astutamente acuden a la interpretación, a la intimidación y subterfugios como ese de “resguardar” a los militares acusados del atroz crimen, en un cuartel militar. Se evita ilegalmente la captura por parte de los cuerpos policiales y su entrega al juez respectivo como mandan las mismas leyes de la república, una vez más interpretadas a “su medida” por los verdugos y victimarios. Ni el Ministro de Defensa ni otro alto oficial de la fuerza armada tienen la potestad de “capturar” y entregar reos a los tribunales correspondientes.

Pero aquí los testaferros, los abogados corruptos, los “analistas” de la derecha y otras especies del mismo piñal, se amafian alrededor de los victimarios y sus defensores, en primer término el poder económico, para negar el derecho claramente establecido en las leyes de la república para los familiares de las víctimas; de hecho la ventilación y los alegatos que debían de hacerse en España, se están haciendo aquí con el deliberado propósito de crear confusión y sembrar miedo en la sociedad salvadoreña. El juez de instrucción de España, Eloy Velasco únicamente está procediendo apegado a las normas jurídicas de su país y a los tratados internacionales suscritos tanto por España como por El Salvador, entre ellos el de Extradición y el juzgamiento de implicados en crímenes de lesa humanidad.

En noviembre de 1989, la matanza colectiva contra los sacerdotes jesuitas y dos empleadas, causó gran conmoción y una condena general contra los altos mandos militares; las maniobras utilizadas por el régimen de turno y posteriormente la amnistía decretada por la Asamblea Legislativa, a petición del Órgano Ejecutivo, impidió una investigación a fondo, así como los procesos correspondientes para castigar a los responsables de semejante crimen; en aquellos años, quizás no dio resultado tan positivo la llamada opinión pública, como está ocurriendo actualmente, hasta el punto de que los motivos de desvelo de los genocidas se genera ya, por igual, dentro y fuera del país. Aun en Estados Unidos, patria de la democracia minoritaria, hay creciente repulsa a la política oficial de apoyo a los militares acusados del imperdonable crimen colectivo. Aquello de “salvar a los amigos”, ya no es cuestión de honor en el seno del Congreso norteamericano.

Si en verdad se respetan las leyes salvadoreñas y los tratados y convenios internacionales sobre crímenes de guerra, secuestros, tortura y demás violaciones contra los derechos humanos pasados y presentes, los defensores a ultranza de los altos mandos militares, deben permitir que los hechos transcurran con normalidad, que funcionen las instituciones, como el fallo de la Corte Suprema de Justicia o de la Sala de lo Constitucional y que la jurisdicción internacional cumpla con lo signado en sus estatutos. De lo contrario, estaríamos una vez más permitiendo a la impunidad y al autoritarismo imponerse al imperio de la ley y de las voces más claras e independientes que desde hace rato claman por la investigación, el juzgamiento, el castigo y demás contra verdaderos genocidas que desde hace mucho tiempo han poblado estas tierras, por cierto conquistadas por la espada y el cirio de la corona española.

11.8.11

Cosas que deberíamos saber

La estrategia de los nueve militares de intentar resguardarse en las entrañas de la Fuerza Armada para no ser sujetos de extradición o de un enjuiciamiento local, es una jugada hábil y por ende sorpresiva. No podemos tapar el sol con un dedo, en este país a los poderosos o los que tienen vasos comunicantes con los amos de este raspón del mundo, siempre se les beneficia con medidas sustitutivas a las cautelares. Medidas que siempre se te niegan si vos eres “roto” o del pueblo, vos sabes que si te robas una gallina te meten al “tabo”, si estos comenten un magnicidio seguramente los mandaran a sus casas.

Te aseguro compatriota que más de alguno de nosotros tuvo la esperanza de ver "enchuchados" a semejantes animales. Muchos que les sufrimos de forma directa o indirecta a estos asesinos, albergábamos verlos iniciar su Calvario con las “heladas” puestas.

Vos sabes que no ha sido así y parece que de la mano de un poder cómplice representado en algunos magistrados de la CSJ en pleno, saldrán estos verdugos del pueblo a reírse de sus maldades y a brindar con ellas, bajo una soñolienta sonrisa de prepotencia.

Pero mira las situaciones compatriota, en oposición al deseo de muchos que deseamos que estos paguen por sus barbaries, observamos una campaña bien montada y orquestada por la derecha, para confundir e influenciar a la majada con mentiras y medias verdades.

Sabemos que la derecha no quieren que se dé el primer paso en la obtención de la justicia – tardía – que todos deseamos. Porque muchos de ellos, de fructificar este esfuerzo internacional de enmendar procesos amañados, seguramente se irán en la colada más temprano que tarde.

Con el perdón de muchos amigos chafarotes, todos sabemos que el militar por definición no es un tipo hábil de mente, no lo digo por jodarria ya que es parte de su formación. No se les enseña a pensar sino a obedecer. Lo anterior puede significar que la oligarquía derechista tienen las manos tintadas de sangre y que los militares les tienen la cola pateada, de eso no hay duda y seguramente ese es un temor palpable.

Si a lo anterior le agregas que muchos militares de hoy, se formaron siguiendo lineamientos y pensamientos de la sanguinaria y temible “Tandona” que tanto luto llevó al pueblo salvadoreño, la situación se vuelve oscura y dantesca. Qué se puede esperar de semejante formación, angelitos como los quiere hacer ver el "chato" Vargas. Que la vejes y la vida los haya castigado no significa que en el pasado no fueran unos animales y unos salvajes.

Creo que los que los defienden comenten el yerro al argumentar que estos seres cometieron esos "hechos" – mira la forma en que le bajan volumen a las masacres – en defensa de este país y de su soberanía. Pero al observar las atrocidades cabe preguntarse, defendiendo este país de quién? De su misma gente, de sus mismas raíces o defendiendo a El Salvador de la sed de equidad de todo un pueblo.

Vos sabes y hay que decírselo a la cipotada, “La opresión se ejercía en contra del pueblo todos los días con el contubernio de la bota militar, si pensabas diferente a la oligarquía o no te dejabas esquilmar por esa raza putrefacta simplemente te daban “gas” y aparecías en calidad de bulto en el temible Playón”.

Pero la estrategia de estos cobardes que ahora se esconden en las enaguas de sus compinches, es argumentar que hay un doble juzgamiento. Permítanme decirles que si bien es cierto los hechores materiales fueron juzgados en una pantomima mal hecha, a los hechores intelectuales – esos que se reunieron para la planificación y donde argumentan que estuvo Freddy Di Capo – a esos NUNCA se les juzgó.

Finalmente, no se puede abrir una herida que nunca se cerró. Quién le ha dicho al “chimbolo” Angulo y al otro carajito de GANA que las heridas del pueblo las cerraron los acuerdos de paz o la ley de amnistía, no nos quieran ver la cara de majes, no nos jodan.

Kvernicola

10.8.11

Los indignados exigen respuestas

No es cosa fácil ni sencilla lo que ocurre actualmente en varios países europeos y en algunos de América Latina, incluyendo a El Salvador. Los focos de inconformidad de los jóvenes subsisten. El desempleo, la falta de oportunidades, el alto costo de la vida golpean todos los días. La participación de grupos organizados en las decisiones estratégicas del gobierno es todavía una asignatura pendiente. La democratización de las organizaciones obreras y campesinas sigue siendo meta lejana.

Lo último es más fuerte en América Latina, como si no hubiéramos aprendido nada de los tristes sucesos del pasado. Si algo tuvieron las dictaduras militares fue autoritarismo, represión generalizada y negación de todos los valores universales, incluyendo los proclamados por las Naciones Unidas como el derecho al sufragio libre, a la solidaridad, a la justicia social, al bien común y al respeto a todas las libertades. Europa, en cambio, se mueve en una especie de círculo vicioso donde se alientan tales libertades; pero en el fondo, se reprimen las manifestaciones juveniles y se descartan las aspiraciones a una vida mejor, dejando de lado los graves errores cometidos por el capitalismo y los capitalistas. ¿A dónde van a parar todas las ganancias de las fábricas e industrias establecidas? ¿Quiénes mantienen vigente las desigualdades y la explotación en las sociedades? ¿Por qué las empresas se descapitalizan y se dejan sin empleo a miles de personas, millones sólo en España?

En los recintos de la educación superior no se vislumbran cambios favorables, las inconformidades han crecido, formando una atmósfera caótica y explosiva, o lo que es peor, de indiferencia y abstención. La conjura contra los jóvenes y sus institutos pone en peligro el futuro del país y a la confusión y la anarquía no se oponen sino declaraciones intrascendentes y atentatorias, como eso de la “educación es parte de la mercancía”. Nos referimos concretamente a Chile, donde diariamente los jóvenes universitarios y de secundaria se manifiestan exigiendo mayor apertura, menos costo de la educación y declaración oficial de “no a la privatización”. Para diluir su responsabilidad el gobierno afirma que todos esos movimientos “son alentados por la oposición y dirigidos por mentes perversas”. Fácil. Palabras que hacen sonreír a quienes conocen la realidad chilena. Sabido es que en la llanura de la política latinoamericana ni el más débil tallo de hierba se dobla si no lo mueve el viento de la oligarquía. Desde luego, hay saludables excepciones en Venezuela, Ecuador, Bolivia y quizás en Argentina.

Pero hay algo, de más profunda gravedad, que el analista político no puede desdeñar. La misión esencial de los gobiernos, en la que aún los más escépticos han puesto su esperanza, era la posibilidad de lograr la paz de las conciencias y el retorno a los modos legales, civilizados, de la convivencia. En el caso particular de nuestro país, ello es más evidente. A lo largo de los años hemos tenido diversas conflagraciones, pequeñas y grandes revueltas, verdaderas revoluciones e intervenciones militares para supuestamente contener las ansias de libertad del pueblo. Es decir, contamos con la experiencia y el legado de un pasado con sus distintas interpretaciones. Aquellos fueron regímenes autoritarios, represivos, impuestos y sostenidos por la oligarquía y la venia de los Estados Unidos. ¿Qué tenemos actualmente? Deberíamos decir, un gobierno distinto, al menos en la apariencia.

No obstante, las prisiones se han poblado nuevamente de jóvenes y el hecho es igualmente sombrío si se trata de delincuentes comunes o de suicidas políticos. Ambos extremos angustian. Si los jóvenes delinquen masivamente, sin motivaciones políticas, en algo todo nuestro sistema social es deleznable e ineficaz. Decir que son delincuentes comunes explica poco, si no logramos aclarar el complicado proceso que los lleva a usar la violencia como medida extrema, y si se trata de jóvenes impulsados por sentimientos o razones políticas es visible que no hemos sabido orientarlos o que mantenemos un sistema social éticamente inválido, contra el cual se rebelan. La prensa diaria ha denunciado hechos que parecen cosa del pasado.

En España, para reflejar un ejemplo en el Viejo continente, los jóvenes han declarado su malestar creciente por las nulas oportunidades que encuentran luego de egresar de las universidades o de institutos tecnológicos para desempeñarse en la sociedad. También hacen justos reclamos por el despilfarro observado en el gobierno (incluyendo los insultantes gastos millonarios hechos por los reyes y príncipes para sostener castillos y palacios, establos y campos, con impuestos pagados por el pueblo), por el daño permanente al medio ambiente y por continuar manteniendo a toda costa un sistema social y económico totalmente inhumano.

Esos miles de jóvenes tanto en España como en Chile, han declarado públicamente no estar ligados a grupos confesionales, y en el rechazo total al terrorismo o la violencia como medios útiles en su lucha social. Es más cuando han sido atacados por los uniformados únicamente levantan sus manos en señal de “ser sus armas” para la defensa. Les interesan sus reivindicaciones, salvar la dignidad del ser humano y mantener el respeto a la ley, esto es, el decoro de sus respectivos países como naciones.

El origen de estos movimientos no debe perderse de vista, no se trata de brotes de inconformidad aislados, responden a una situación desesperante, a una realidad tan agobiante difícil de ignorar. En estas condiciones, ser una líder, un gran gobernante, un estadista de genio, no es fácil. Se necesita de la conjunción afortunada de elementos extraordinarios: amor a su país, valor, educación política, genio creador y, por encima de todo esto, la coyuntura histórica que permita que esas virtudes cristalicen. Desgraciadamente, para los españoles la situación se va haciendo tarde. El tiempo conspira contra ellos. Ya la monarquía no resiste el paso de los cambios ni de los acontecimientos mundiales. En el caso de Chile, todavía los procesos electorales son una salida y los jóvenes nada más esperan soluciones efectivas de corto plazo. ¿Hasta cuando durará? Sólo el tiempo medido en claras respuestas a demandas populares, lo dirá.

8.8.11

Las exigencias de las bases al FMLN

En las últimas semanas y meses quizás hemos escuchado muchas recriminaciones y acusaciones contra la dirigencia del FMLN, cúpula le llaman, por parte de sus mismas bases, en torno a la designación de candidatos a alcaldes y también sobre decisiones para diputados. Esta situación no del todo normal, ha hecho volver a mi recuerdo la consideración de los clásicos, el oasis que nos hace detenernos para revisar las personas y las cosas con mayor serenidad y ponderación, fuente segura de información y enseñanza y a sus reflexiones sobre las cualidades y virtudes de quien ejerce la autoridad -- monarca, príncipe, gobernante ¡o simple policía!-- y esto fue lo que vino a mi memoria.

En el caso del FMLN se trata de un Coordinador General y una Junta Directiva, es decir máximas instancias con la Asamblea y la Convención, para tomar decisiones finales, también para ponderar, examinar expedientes y juzgar a posibles candidatos y aspirantes a reelección o nuevas personas. Como ya se ha repetido hasta la saciedad, la ciencia y el arte de gobernar es, sin duda, la ciencia y el arte de manejar, dirigir y proteger a una colectividad de seres; pero, no debe olvidarse nunca -- pero nunca-- que esos seres son personas, por lo que la idea, tan popular de que el gobernante es muy parecido en sus funciones al trabajo de un pastor que cuida su rebaño es, únicamente, metáfora, falsa en lo absoluto.

Desde luego, no estamos hablando de un gobierno propiamente de una nación, nos referimos al mando, al orden, a la disciplina, emanada de una Comisión Política o de una Coordinación general. En este caso del partido FMLN. El mando del hombre -- sobre el hombre-- no es un mando gregario. La explicación mejor que conozco, lo he dicho en anteriores comentarios, nos la da Platón, quien nos ofrece el símil o la metáfora del tejedor: el arte de gobernar es como el arte de tejer: consiste en componer una trama elástica y resistente de hijos que son hombres -- hilos vivos-- hombres con su alma en su almario, con su personalidad propia -- carácter, pasiones, hábitos, inquietudes, y esperanzas-- que es necesario conjugar en bien de todos y de la paz social.

El caso de la dirigencia del FMLN es difícil y complicado. Se trata de mantener en armonía a hombres y mujeres surgidos de diversos desprendimientos ideológicos. Hablamos de antiguos miembros del PC, de las FPL, el ERP, la RN y el PRTC. Además de las distintas personas y agrupaciones sociales que se han sido sumando en el transcurso de los años. Los intelectuales, sobre todo, aspiran a escalar en posiciones de mando, otros a puestos públicos, no existe convergencia total cuando se trata de la formación de un Concejo Municipal, tampoco en la composición de las nóminas para diputaciones. Hay celos, disputas, diferencias políticas e ideológicas, amargura y también despecho. Muchos alcaldes se sienten con suficiente capacidad, energía y motivaciones para continuar ejerciendo sus funciones. Nadie discute la autoridad y la capacidad del alcalde de Santa Tecla. Hay unanimidad en torno a su figura y su postulación.

No ocurre lo mismo con las alcaldías de Apopa, San Martín, San Marcos e Ilopango. Tampoco en la nueva candidatura a la alcaldía de San Miguel. Es aquí cuando la cuestión se complica y se vuelve delicada de resolver para la dirigencia nacional del FMLN. Pero también se cometen muchos errores cuando se trata de dar una solución salomónica a asuntos tan candentes. Para el caso: pretender nominar de dedo a la señora Zoila Quijada para la alcaldía de Apopa, en sustitución de una doctora y hasta eficiente administradora de la cosa pública de esa importante ciudad, como es la Sra. Luz Estrella Rodríguez, sería un error descomunal. En el caso de San Miguel se ha dicho que hay mucho descontento y que hasta miembros de la directiva departamental se encuentran inconformes con la elección de un sobrino del Coordinador General, Medardo González, para disputar la silla edilicia.

La actual alcaldesa de Ilopango, de profesión odontóloga, tiene no tan buenos antecedentes, se le califica de autoritaria y de no tomar en cuenta las sugerencias y aportes de sus mismos concejales. No sabemos a ciencia cierta hasta donde es verdad o mentira; pero es aquí donde la dirigencia departamental de San Salvador y la misma Comisión Política del FMLN deben analizar con cuidado, reflexionar sobre el tema y tomar sabias decisiones, incluidas encuestas y estudios de opinión en las mismas comunidades de donde se originan los problemas. ¿Conocer qué piensan los habitantes y sus mismas bases? Lo mismo para los alcaldes de San Martín y San Marcos. Si uno nada más se atiene a las “críticas” emanadas de los medios de difusión (ya se sabe que siempre tienen una agenda particular cuando se acercan elecciones que pueden favorecer o no al partido Arena), es muy poco lo que se puede sacar en claro, además sería un craso error actuar únicamente por lo que “dice fulano o mengano”.

La dirigencia del FMLN, como cualquier otra autoridad, necesita entonces prudencia, discreción, acción permanente y ejemplar, vigilancia y previsión, imparcialidad, son algunas de esas virtudes que se exigen. Desde luego, está también el justo medio, la necesidad de escuchar a la población, a todos los sectores para tomar una decisión final. Una virtud que casi nunca encontramos en nuestro medio: la humildad y la mansedumbre, deben de acompañar el análisis y la oportuna reflexión. Si vamos a los clásicos encontramos que Plutarco elogió estas virtudes en Pericles, de quien dijo que nunca se vio “genio más dulce, ni en la mansedumbre más majestuoso”; y otro gran escritor las descubrió u elogió en un emperador romano “¡saber ponerse al nivel de los que obedecen, sin perder la dignidad de príncipe; saber seguir siendo hombre a pesar de poseer el imperio!” Este es el máximo elogio que Plinio ofrendó a Trajano, el gran emperador que España dio a Roma.

El señor Medardo González, así como cualquier otro miembro de la Comisión Política del FMLN, se sentiría honrado si al menos un miembro de base, un simple ciudadano, un seguidor de la solitaria estrella roja, pues, le dijera un día cualquiera: ustedes son humildes, han dejado a un lado la soberbia y la prepotencia, nos han escuchado y han actuado con sabiduría.


7.8.11

¿Consumismo o con su mismo?


Esta semana de vacación que está feneciendo ha dejado cosas al descubierto muy reveladoras y que me hacen reflexionar el nivel de complicación en el que como pueblo nos encontramos.

En primer lugar, el nivel de consumismo es aberrante y los medios para tener mejores “muebles” que el vecino, se ha convertido en una competencia mortal hacia el endeudamiento, aquel que con el pasar del tiempo te roba tu tranquilidad y la de tus seres queridos. El consumismo es tan avasallante que no respeta códigos ni estatus social, tanto influye al médico, al ingeniero, al marero y hasta a los desempleados. Teniendo como caldo de cultivo, esa manera abusiva en la que los medios te “generan” necesidades o estándares de vida ficticios, se está llevando de encuentro la sostenibilidad alimentaria, el acceso a una mejor educación y a un mejor cuido de la salud, sabiendo que el gobierno en esos rubros tiene sendas deudas.

Me contaba un amigo dueño de un establecimiento de comida que desde una de las prisiones le habló por teléfono un supuesto marero. Durante la llamada, el amigo de lo ajeno, le decía que necesita que fuera a un conocido almacén y que le comprara un televisor led de 42 pulgadas y se lo mandara para la casa de una de sus “damas”.

Según me cuenta mi acongojado amigo, este temible marero le decía a manera de “tranquilizarlo” que él le ayudaría a pagar las cuotas desde la prisión y que puntualmente le enviaría la mitad del importe de las letras, imagínate compatriota el timo. Ya intuyes que esos complementos de las letras nunca llegaron y mi amigo es el que va semanalmente a pagar ese televisor que disfrutan otros.

Con esto de las rentas, ya no solo tienes que mantener y subsidiarte tu consumismo, sino, el de los que se acostumbraron a vivir del pueblo y me refiero a los otros mareros y no a los políticos.

Otra situación que observo y que va de la mano del consumismo, es la bestialidad con la que los usureros locales e internacionales vacunan a la majada con las más altas tasas moratorias y de interés de la región.

Lo anterior concuerda con lo expresado por Nayda Medrano en el canal 21 el pasado miércoles, los números que la cipota maneja son reveladores y dan cuenta el nivel de complicación en el que la mayoría estamos y como en todo análisis de Paretto, el 80% de la población con tarjeta de crédito pagan las mayores tasas del mercado. Parafraseando al siempre vigente Monseñor Romero, la serpiente siempre muerde y morderá los pies de los descalzos.

La derecha recalcitrante en este país siempre nos ha golpeado, siempre se han aprovechado de nuestras necesidades y vicisitudes, siempre nos han engañado con espejitos, como lo hicieron muchos de sus antepasados. La izquierda por su parte ha buscado leyes que beneficien, pero al hacerlo de manera timorata más pensando en no joder al gran capital y a los grandes intereses, que en beneficiarnos a todos, a los del pueblo. Vos sabes que desde esa perspectiva las situaciones no alcanzarán a cubrirnos como se debería y se espera de iniciativas que en teoría nacieron del pueblo y recalco eso.

Ya es momento que como pueblo hagamos cambiar estas situaciones, de a poco y desde nuestra propia trinchera nos enfrasquemos en educar a las nuevas generaciones y de mentalizarnos en otro tipo de consumismo: “Consumismo de saber, con su mismo carro, con su mismo vestido, con su mismo estilo de vivir”.

Kvernicola

4.8.11

Reflexiones sobre el poder político

La capacidad mental, creadora, del ser humano ha sido grande a través de la historia de la humanidad: investigando en el campo de la ciencia, la medicina, la tecnología, adentrándose en las profundidades del mundo físico y arrancando a la naturaleza el secreto de sus leyes, para utilizarlas, domeñarlas y, victoriosamente, afirmar la superioridad de la razón humana. Los religiosos y los cristianos incluirían en este gran enigma al Ser Superior, el que supuestamente concede las llaves y el permiso para hacer todas las transformaciones; pero, cuando la reflexión se proyecta en ese gran misterio terrenal que es el hombre -- individual o colectivo-- ésta ha debido detenerse ante lo inescrutable de la psicología individual y de los hechos sociales, debiendo -- impotente y respetuosa-- reconocer su incapacidad para captar las esencias del alma individual y colectiva.

No busquemos más allá de lo real, de lo verificable y lo creíble. Tal sucede con un hecho que permanece inaccesible a la mente del hombre, mencionemos también a la mujer, por aquello del respeto al género. Este hecho es, la existencia en el mundo del poder y, más específicamente del poder político; de la circunstancia evidente de que un grupo de seres humanos elabora las leyes y las normas de vigencia obligatoria y el otro, las acata, y no necesariamente las cumple, (incluimos aquí el poder económico para desobedecer normas, leyes, convenios y reglamentos) so pena de sufrir las sanciones correspondientes.

En este país donde nacimos y nos desarrollamos, no todo transcurre con normalidad y eficacia. Hemos tenido la experiencia de las sentencias emitidas por la Sala de lo Constitucional, los disparates cometidos por los diputados de la Asamblea Legislativa y las sanciones apresuradas del Presidente de la República. En todo caso, el poder político, lo conocemos, lo acatamos, lo sufrimos y aún lo impugnamos; sabemos o creemos saber lo que es el poder y lo que el poder hace, pero la mente humana, jamás ha sido capaz de captar su sustancia y su esencia. El fenómeno del poder es, sin discusión alguna, el fenómeno esencial de la vida política.

En sociedades tan débiles, con democracias e instituciones públicas tan deficientes, como la nuestra, el poder real lo ejerce una minoría económicamente poderosa. Con todo, siempre habrá un ente rector. El simple, desnudo dato que nos ofrece la realidad, al margen de cualquier dialéctica, así como de doctrinas o ideologías, nos afirma en la convicción de que en las sociedades humanas, siempre se encuentra un órgano unificador o bien coordinador de las actividades de los miembros de dichas sociedades, como una exigencia, ineludible de la posibilidad de la vida en común, del orden y de la paz y, más aún, de la justicia. ¿Será posible tanta belleza y autenticidad en un país como el nuestro? Venimos de una dilatada dictadura militar, de un autoritarismo dañino y, por cierto, de enormes brechas de desigualdad donde unos pocos, un 3% de la población, lo tiene todo, y las mayorías se consumen en la pobreza y en la marginación social.

En esta situación, la misma realidad objetiva, sin necesidad tampoco de ninguna construcción conceptual, nos muestra -- o nos descubre-- la existencia en la vida social de tres factores autónomos, pero que se implican y se relacionan entre sí: el orden, el poder y la libertad. Trilogía clásica, heredada de los grandes filósofos y juristas franceses, en la que se resumen todos los elementos del problema político. Aunque entre estos tres elementos existan vínculos de parentesco, aunque la libertad sea una especie de poder y el poder una especie de libertad; aunque el orden exista con base en el poder; es, sin embargo, tan imposible subsumir uno en otro u otros, como suprimir cualquiera de ellos. Es también imposible aislarlos, porque recíprocamente se complementan: la libertad tiene necesidad del orden, no sólo porque todo desorden es un obstáculo práctico al ejercicio de ella, sino también por una razón más elevada, porque en su principio, la libertad no es más que la facultad de conformarse, espontáneamente con el orden y porque desde luego, es necesario el orden en el Estado para que tenga lugar la libertad y no únicamente la licencia. Como contrapartida el orden tiene necesidad de la libertad; por sí solo sería inmóvil, pero la ley de la vida es el movimiento y el cambio y la libertad se lo proporciona. En actitud siempre ominosa, queda siempre el poder.

En fin, el poder es una relación socio-política, basada en un recíproco efecto, entre los que detentan y ejercen el poder que, en consecuencia, podríamos llamar, “los detentadores del poder” y aquéllos a los que va dirigido que, en correspondencia, podríamos llamar “los destinatarios del poder”. Esta es la sustancial realidad de la vida política: la coexistencia entre los detentadores del poder y los destinatarios del mismo. El poder, considerado en sí mismo, es un elemento objetivo del acontecer político, sin ninguna calificación ética; sin embargo, resulta evidente que el poder incontrolado es, por su propia naturaleza malo. El poder encierra en sí mismo, la semilla de su propia degeneración. Esto quiere decir que cuando no está limitado, el poder se transforma en tiranía y en arbitrario despotismo. De ahí que el poder sin control adquiera un acento moral negativo, que revela lo demoníaco en el elemento del poder y lo patológico en su proceso.

2.8.11

De Fucik a la masacre de estudiantes

Es difícil realizar una entrevista o un reportaje (los periodistas lo saben mejor) en el que no escape la opinión del periodista y no predominen sus pensamientos personales, y es más difícil todavía hacer un reportaje en el cual, sin utilizar más palabras que las de los testigos del hecho, impere un toque de poesía, de ternura, de ilusión.

Sobre todo, hacer compatible la poesía -- poesía amarga en este caso, pero poesía al fin-- con la cruda realidad, escuchada directamente de quienes la vivieron y sin interpretar sus palabras, sino transcribiéndolas textualmente, y obtener una calidad literaria, es indudablemente muy difícil y muy poco frecuente en la historia del periodismo salvadoreño. Lo decimos porque se cumplió un aniversario más de la masacre de estudiantes ocurrida el 30 de julio de 1975 y también por celebrarse el recién pasado 31 de julio el Día del Periodista salvadoreño.

Al no ser periodistas ni reporteros, ni estar atados o anclados a la autoridad de director o editor alguno de un medio de difusión o información, contamos entonces con cierta licencia para “hacer y emitir opinión” y, desde luego, transparentar una posición política e ideológica. Pero lo que ya resulta más insólito todavía es que todo ese magnífico reportaje en el que juegan la poesía, el dato preciso, la ilusión y la realidad, las palabras de los testigos y el toque literario, constituya, además, una importante aportación a la historia.

Y tal es el caso del libro “Reportaje al pie de la horca”, de Julio Fucik, quien supo llevar a cabo un excelente, trascendental, trabajo testimonial de sus últimos días en las ergástulas de las fuerzas fascistas en Checoslovaquia. Una obra que reúne poesía, calidad literaria y acusación histórica. Con el recuerdo de esta vida ejemplar se rinde homenaje a los auténticos periodistas y por supuesto se hace memoria de un hecho sangriento cometido por criminales militares contra estudiantes universitarios y de secundaria. Lo uno lleva a lo otro: testimonio, recuerdo y homenaje.

Esa marcha estudiantil se realizó en protesta por una incursión sucedida días antes por fuerzas militares a las instalaciones del Centro Universitario de Occidente. Las banderas, las pancartas y los banderines se extendieron en la Universidad de El Salvador. Los estudiantes no iban armados ni los animaba acción ofensiva alguna contra el régimen sanguinario de Arturo Armando Molina. Únicamente las canciones revolucionarias, las consignas y los gritos cálidos salidos de gargantas jóvenes, brillos juveniles y esperanzas al viento. Palabras de quienes vivieron ese momento o frases de sobrevivientes de los hechos, lo convierten en testimonio y escudo protector acerado para el porvenir.

Lo sucedido ese 30 de julio de 1975, sobre la 25 Avenida Sur, frente a hospitales públicos y privados, adquiere en el Reportaje al pie de la horca, el tono preciso de una tragedia clásica, tantos años después de la inmensa Praga, sin que para ello se haya requerido, por un lado, otra cosa que el talento y el talante del autor, ordenando y disponiendo las palabras auténticas desde la humedad y soledad de la prisión; por el otro, el testimonio y la memoria histórica de quienes atestiguan los hechos ocurridos en la capital salvadoreña. Julio Fucik posee, así en presente, esa rara sensibilidad que distingue a los escritores natos y legó una obra de altísimo nivel literario de lo que no es, al pie de la letra, sino Reportaje al pie de la horca, como una demostración más de lo estrechamente ligados que están el periodismo, la literatura, el testimonio y la vida misma.

Tanto en uno como en el otro (sucesos ambos de trascendencia histórica) los personajes surgen y viven, cuentan su historia, su drama o hacen su declaración oficial, como la compañera de Julio Fucik o el guardián que sacó las páginas escritas de la prisión; también los sobrevivientes de la masacre del 30 de julio, ahora convertidos en profesionales o ciudadanos marcados para siempre, y de esa serie de testimonios se van transformando en personajes -- en agonistas decía Miguel de Unamuno-- capaces de salir de lo cotidiano y entrar en lo imperecedero, como las angustiadas madres buscando sin cesar a sus hijos en los hospitales o los carceleros checos incapaces de asistir al torturado Fucik.

Los dos son hechos trágicos en la historia; pero también un ejemplo y una lección no solo periodística sino humana que hace a la historia una aportación viva y documental.

Es curiosamente impresionante cómo las palabras de las tragedias en la vida real se parecen a las palabras de las tragedias que nos legaron los clásicos de las distintas épocas. Unas, sin embargo, caen en la mitología y en la leyenda, las narradas en acontecimientos históricos imperecederos.

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