30.9.11

Por sus acciones compatriota y no, por sus comerciales

En la A.L. hoy se dio una batalla campal entre el nefasto Parker y varios diputados, pero el que más efusivo se puso fue Francis Zablah, al que sin darse cuenta con el calor de las notas se le salió el “FUAAA”. Bueno, lo acusó sin decir el nombre de haberse acabado al PDC y de utilizar su curul como un buffete gaguero y de cuarta.

Ustedes saben que a Parker las cosas no le han venido a bien últimamente, hablamos por ejemplo de que no tendrá derecho al adelanto para su “campaña” electoral por haberle clausurado el TSE su “changarro” y nos referimos al PDC. Luego este revés que le dan los del FMLN, GANA y CD le dan este día al aprobar modificaciones en la ley de tarjetas de crédito que busca disminuir las tasas de interés.


Los patronos de Parker no están felices y ya se han comenzado a dar cuenta que este diputado ya no huele, ni hiede. Que sus acciones pasen sin pena ni gloria es lo peor que le puede pasar a un político en este país. Desde esa situación incómoda en la que se encuentra, ha comenzado desde que lo bajaron de un puesto de la junta directiva de la A.L. a despotricar en contra de cualquier adversario que ose llevarle la contraria, cuestionarlo o que intente apostarle al fortalecimiento democrático de este país.


Sabemos que las agendas de este tipo son tan oscuras como su pasado –recuérdense que fue nombrado en el informe Comisión de la Verdad – y tan pestilente que no hay forma de que el pueblo le crea siquiera el bendito.


Pero compatriota, mosca con lo que te voy a decir, en la A.L. este día se votó para detener ese volado que las entidades financieras hacen de esquilmar al pueblo, de la mano de intereses exorbitantes y malas prácticas empresariales. Pero veamos algo, quienes fueron los que no votaron, el PCN, el PDC y los de ARENA, estos últimos que en los anuncios aseguran beneficiar al pueblo, pero en la práctica hacen todo lo contrario y es que son consecuentes con su pasado y presente compatriota, ellos defienden los intereses del poder y no al medio millón de tarjetahabientes que se pueden beneficiar con intereses acordes a las crisis, realidades y con un país que supuestamente está dolarizado.


Es acorde que les pongan un techo a estas empresas sanguinarias y concuerdo que ocho veces el pago que se hacen por los depósitos a plazo, es una relación congruente, ya basta que quieran en un solo puyón hacerse millonarios.


Es turno ahora del presidente de demostrar de qué lado está, de las empresas o del pueblo. Mauricio Funes debe recordar que en tres años regresará a ser uno de a pie más, ahora es cuando periodista de que demuestres y reintegres a este pueblo la confianza que te dio cuando te eligieron.


No pierdan de vista al partido ARENA y los demás partidos que hoy no votaron, te pregunto mi pana ¿de qué sirve que nos digan en una anuncio mal hecho que nos eduquemos en el uso de las tarjetas de crédito? Si cuando deben mostrar de qué lado están, decantan siempre del lado del poder, de los que más tienen en este país, de los que no necesitarían muletillas para seguir jodiendo a este pueblo.


A vos y a este que te escribe la vida nos a enseñado que para la derecha hay salvadoreños de diversas categorías, hay unos de categoría privilegiada que aunque delincan no aparecen presentados ante las cámaras de televisión, como por ejemplo, los cipotes fresas que golpearon a un par de jóvenes y que los mandaron al hospital. Si fuera un cipote pariente de Juan Pueblo, hasta el micrófono le escapan a meter en la trompa con la venia de la PNC.


Kvernicola

28.9.11

Genocidio y barbarie en Libia

Estamos viviendo tiempos odiosos, terribles, la barbarie llega a los extremos de bombardear y masacrar pueblos enteros, organismos militares internacionales como la OTAN se arrogan el “derecho” de lanzar miles de bombas y misiles contra la población civil en Libia; pero también cumplen similar papel en Pakistán y Afganistán. Todo, paradójicamente, cuenta con el aval de las Naciones Unidas, organización que pretende mantener la paz y la seguridad mundiales y promover la cooperación entre las naciones. Todo se realiza a la luz pública, pero con el silencio cómplice de muchos.

Nos dicen, en realidad, que si bien se habla cada día menos, esto no significa que se haya perdido la capacidad de hablar, denunciar y la voluntad de expresarse. Al menos los medios alternativos y los espacios como este, nos permiten alzar la voz y señalar culpables directos de genocidio cometidos contra naciones indefensas. Mucho poder económico y militar pueden tener los Estados Unidos, pero no han logrado acallar las voces de denuncia y solidaridad contra pueblos oprimidos y sometidos a salvajes e irracionales bombardeos. Guerras modernas como la actual han sido vistas muy pocas veces en la historia de la humanidad. La OTAN masacrando a un pueblo indefenso, como Libia, sin tener ninguna oposición, ninguna baja en sus filas, por cuanto no existe resistencia, sin siquiera con hondillas, a semejante barbarie.

En todo caso, atreverse a hablar a la conciencia de los silenciosos…eso es lo imperdonable o lo demencial. Se recuerda muy bien al ex presidente George W. Bush, cuando alineó a los Estados en buenos y malos. Y justo con esa “santa cruzada” lanzó despiadados ataques contra las poblaciones indefensas de Afganistán e Irak. En el fondo, todos sabemos que las guerras en principio y al final tienen razones económicas. Libia no es la excepción. El petróleo y las reservas monetarias arriba de los 160 mil millones de dólares depositados en bancos europeos son la excusa perfecta. Al menos el descaro del presidente francés así lo confirma al adelantar que el 40% de las acciones de los recursos petroleros de Libia les pertenecen.

En segundo plano quedan las firmas estampadas en declaraciones universales y convenios sobre derechos humanos. No tiene importancia, pasan sobre papeles y principios escritos con dolor y sangre. Francia y Estados Unidos saben mucho de esto, pues surgieron de procesos independistas dolosos. En cambio ahora nada más se atiende a los mandatos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde el solo veto de un país es suficiente para rechazar resoluciones mayoritarias de los países del mundo. Tal ocurrirá con el pedido de Palestina para ingresar como país miembro de la ONU.

¡Cómo cambian los tiempos! Antaño, antes de la Segunda Guerra Mundial había organizaciones que defendían a los perseguidos. La Solidaridad Internacional Antifascista de los anarquistas, el Socorro Rojo de los comunistas, el Fondo de Solidaridad de los socialistas. No había organizaciones de este tipo de carácter derechista porque las derechas hacían el papel de perseguidoras.

Hoy, nada de estos existe. Lamentable que unas que otras se hayan plegado a intereses imperialistas. Por eso la OTAN y el mismo Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pueden actuar con total impunidad. Se dice que nada más, para defender a los prisioneros de conciencia, existe Amnistía Internacional. Fue fundada en 1961 por un inglés, y desde entonces se han constituido secciones de la misma en muchos países. Se sostiene con las aportaciones voluntarias de los silenciosos que se sienten representados por quienes hablar y por hablar están encarcelados, a menudo torturados, con frecuencia sin juzgar, aislados e incomunicados. Estados Unidos sabe mucho de esto, hacen juicios amañados, solapados y castigan a quienes sólo ellos consideran culpables. Las cárceles de Guantánamo, base militar de este país imperialista en tierras de Cuba, son testimonio elocuente de lo dicho; pero también tienen similares prisiones en muchos países del mundo. La prepotencia imperial también mantiene en prisión a cinco ciudadanos cubanos acusados de conspiración terrorista, cuando todos conocen que tales personas cumplían actividades distintas al mantener observación permanente sobre las acciones de cubanos anticastristas en Miami.

Dar dinero o tiempo a Amnistía Internacional no significa que se esté de acuerdo con lo que tal o cual prisionero de conciencia sostiene, sino que se defiende su derecho a decirlo, y que se da uno cuenta de que esos prisioneros de conciencia, sean cuales fueren sus ideas, por el solo hecho de que las expresaron a todo riesgo, forman una selección -- palabra odiosa--, el núcleo de lo más idealistas, de los capaces de convencerse de algo, poco importa que, hasta el punto de arrostrar prisiones y tortura por defenderlo. Perseguir a alguien por hablar es injusto. Es, posiblemente, la injusticia mayor de nuestra época. Y hablar es la necesidad número uno de nuestro tiempo. Es obligación de todos denunciar a Estados Unidos, a sus halcones del pentágono, a la industria armamentista, por tanto crimen cometido en nombre de la humanidad, de las libertades (por cierto es insólito que grandes deportistas de esta nación rindan pleitesía y admiración a sus militares porque “están luchando y dando sus vidas por nuestras libertades”. Por Dios hasta que grado de insensatez hemos llegado) y de la democracia.

Atila mató a millares, en masa, sin pestañear y se vanaglorió de ello.

Hitler mandó a matar a seis millones de judíos, pero lo mantuvo en secreto.

Entre esta vanagloria de Atila y ese secreto de Hitler está toda la historia, tan larga y tan reducida, del progreso de la conciencia humana.

Estados Unidos de Norteamérica y la OTAN, no matan menos, pero se procura justificar el crimen. Señal de que el hombre lo acepta menos que en el pasado. Una manera de manifestar esta no aceptación es por la palabra. Los que están encarcelados por haber hablado, los prisioneros de conciencia, en fin de cuentas se hallan en la prisión por habernos defendido y por haber dicho lo que muchos otros sólo pensamos. Los cinco cubanos están presos, con condenas infames, por luchar precisamente contra el terrorismo y la barbarie. No han cometido ningún delito contra la estabilidad y la supuesta democracia de Norteamérica; pero se les priva de su libertad y de su legítimo derecho a la vida.

Si en verdad queremos luchar por la humanidad, por las verdaderas libertades y el derecho de los pueblos a darse el sistema y la vida que mejor les parezca, debemos de acudir a la palabra, la denuncia y la solidaridad constante contra los oprimidos del mundo. Los que están encarcelados por haber hablado, los prisioneros de conciencia, en fin de cuentas se hallan en la prisión por habernos defendido y por haber dicho lo que muchos otros sólo pensamos.

Son el único escudo que el hombre de bien tiene frente al poder. Y nosotros, los silenciosos, los que no tenemos acceso a los “grandes medios de comunicación”, somos la única protección que ellos tienen.

El problema no es que piensen que somos majes, el problema es cuando con sus aspiraciones lo afirman


Las cuentas alegres ya se escuchan parlotear y serpentear cual piscuchas y no hemos llegado a octubre compatriota. Unas cúpulas partidarias dicen que tienen asegurado 40 escaños, otros dicen que 38, los partidos pequeños le apuestan a 12 cada uno y otros partidos nuevos o más chaparros le apuestan entre 2 y 4.

Al hacer sumatorias simples, vos comienzas a maquinar situaciones y a ponderar pareceres y te cuestionas, ¿o piensan las cúpulas partidarias que la cantidad de curules se va a estirar para cubrir la galguería o están poniendo de manifiesto sus ansiedades y “salveques”, más que sus reales aspiraciones?

Además, no se vos, pero no veo que en esa sumatoria simple haga su aparición las candidaturas no partidarias. Será compatriota que a lo mejor los de la A.L saben que con la camándula de requisitos definidos en el 555 hará imposible que concurran ciudadanos del común o simplemente, no ven este tipo de candidaturas como opciones viables que les hagan cosquillas ¿Qué opinas vos?

Pero hilemos un poco más, Alfredo Di Capo asegura y jura que su bancada se incrementará, el partido ARENA piensa erróneamente que se nos han olvidado veinte años de gestión nefasta en donde solo ellos se sirvieron con la cuchara grande, recetándose bancos, AFPs y otras privatizaciones que ahora nos esquilman día con día.

Me pongo a pensar en esa catizumbada de gente que llevaron al CIFCO este pasado fin de semana, venían buses de los más recónditos lugares del país y la majada campesina en su mayoría, no sabía con certeza que los traían a una foto familiar, familia a la que ellos sinceramente no pertenecen. Como es lógico en estas oportunidades los “uniformaron” con camisas alusivas para que salieran “bonitos” y acordes, sobre todo esto último. Algunos rótulos en las jersey apelaban a logros inexistentes, a líderes cuestionables y sanguinarios del pasado.

Al final de la somnolienta jornada tricolor, en donde los más emocionados como siempre eran los comandos de campaña de los candidatos que se promulgan como cartas ganadoras y los susodichos levantados en hombros. La demás gente llego por las “chirilicas”, un viaje a la capital y el almuerzo. Pero miren esto, la crisis está tan jodida que hoy no hubo pollo con en otras ocasiones, nada más yoyos y agua.

No nos demos paja señores, eso que promulgó Fredy Di Capo no se da por manifestación espontánea, se requiere de trabajo en campo fuerte, de cumplir promesas, de eliminar la demagogia, de la instauración de un verdadero espíritu de servicio y de acercarse al pueblo de manera real y no coyuntural, como acostumbran en estos tiempos electoreros. Por lo observado en ARENA, es más de lo mismo, las mismas vacas sagradas en una rotación que no da para la esperanza de hacer cosas buenas, sino, de un regreso a privatizaciones, a hacer todo de espaldas al pueblo, de beneficiar a unos pocos y de utilizar al estado como financista.

Antes de que vayan a ladrar los de siempre, de una les digo que ahora estoy pensando en ARENA, la evaluación del FMLN es muy, pero muy similar. Estos dos apelan a su "borreguismos" a los que votan a lo ciego, por Dios!

El problema no es que piensen que somos majes, el problema es cuando con sus acciones lo afirman.

Kvernicola

26.9.11

La oligarquía se encrespa

No es de ahora: la oligarquía salvadoreña, por medio de sus representantes empresariales, siempre se ha opuesto a las más mínimas reformas o al pago de impuestos, reales y honestos por supuesto, como exigen las leyes fiscales de la república. “Demandamos del gobierno austeridad y un plan para generar empleos y reactivar la economía”, advierten. He aquí una de las consecuencias de la política oficial, el encrespamiento insolente de las clases poderosas del país. Ya ni siquiera necesitan que se anuncien tímidas medidas que eventualmente lesionarán sus intereses. Les basta con una simple exhortación, pongamos por caso, el anuncio de un impuesto a la seguridad a los capitales arriba de los 500 mil dólares, para que las “cúpulas empresariales” salgan en defensa de sus “derechos”.

Y sus arremetidas y alegatos llegan a los extremos de la ferocidad sin tapujos. Los señores de la ANEP, la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) y otros especimenes del mismo árbol, no están de acuerdo con ninguna medida que busque estabilidad y prosperidad de las clases más necesitadas, con lo cual dan un deplorable espectáculo de miopía política, pues el mandatario y sus funcionarios no son personas que alienten en las “luchas revolucionarias” o se adhieran a determinado modelo o sistema como el Socialismo del Siglo XXI (“estamos en contra de la implantación del comunismo en nuestro país”, repite el señor Andrés Rovira, presidente de GANA y testaferro de la oligarquía), sino más bien hombres del sistema.

Es lógico suponer, entonces, que tanto para el presidente de la república, como para sus funcionarios, la propiedad privada, mientras más grande mejor, tiene prestigios de lo sagrado. Pero esta aparente paradoja tiene explicación sencilla: quieren seguridad, estabilidad y desarrollo económico, mayores ganancias, pero sin la intervención del gobierno. Y como saben que tienen bajo su dominio el control mediático y el poder económico, acuden a la provocación, a las acusaciones sin sentido y lo más aberrante, a pasar ante el pueblo como las víctimas del acoso y la persecución de un régimen con “características socialistas”.

Estos dos años y medio del gobierno actual son prueba suficiente de que su estilo político suscita y favorece estas actitudes, que como hemos apuntado se internaron desde el principio del mandato por el camino de la insolencia. Lo dicho: comprendemos el estilo político del mandatario. Lo entendemos en esta medida: preocupado por gobernar desde una rigidez implacable, tiende a quedar bien con todos y no a una conciliación con todos, cosa muy distinta. Las realidades nacionales le van demostrando una y otra vez en la recta final de su mandato que conciliar el hambre con la riqueza, puede ser, todo lo más, una hermosa utopía; pero ya sabemos que no hay tal lugar. Lo reiteró en su mensaje en las Naciones Unidas al recordar que en “El Salvador hay mucha pobreza y desigualdad en la sociedad”.

Muy extraño parece pues durante este régimen se continuado con la desagradable paradoja de “buscar aliviar la pobreza, alcanzar la paz y la justicia social” y suscitar en cambio la violencia. La anarquía es patente en esta sociedad, sólo basta comprobar que no existe empleo para los cientos de egresados cada año de las universidades e institutos superiores. Lo reiteramos su “ánimo conciliador” (si nos atenemos a esos llamados constantes a reunirse en Casa Presidencial con todos los representantes del sector empresarial, con los transportistas, con los dirigentes magisteriales y paremos de contar) lo conduce a vacilaciones y sorprendentes cambios de actitud que como es natural aprovechan tirios y troyanos para llevar agua a su particular molino. Y las consecuencias no invitan ni al entusiasmo ni al optimismo. Pero uno añadiría que los salvadoreños, ante las insólitas provocaciones y acusaciones al poder público hicieran a éste reaccionar de manera firme, enérgica y sin titubeos. Es evidente que una vez comprobada la imposibilidad de conciliar intereses en pugna, el camino a seguir no parece ser otro que el de la elección: elegir entre esos intereses el que tiene preferencia en los afanes gubernamentales y dársela.

Es rasgo de una política tan indecisa y tan “conciliadora” dar por resueltos problemas que nada más quedan pendientes. En estos días, sigue siendo la inseguridad ciudadana y la oposición al impuesto a la seguridad, el caso típico para la ilustración. La política comentada nos lleva a pensar que la aceptación de las peticiones de los representantes empresariales (además de la reducción de los gastos presidenciales, de la austeridad en general, de la focalización de los subsidios, de “reglas claras” para la inversión y no “castigar a la empresa privada con más impuestos, la reestructuración del gabinete de seguridad) “resuelve” agudas contradicciones entre oligarcas insolentes y la ciudadanía desesperada. Suscitará, al contrario, mayores inconformidades. No se trata de “aceptar consejos”, se trata de compartir responsabilidades.

El Ministro de Hacienda hace tiempo habló de “grandes empresarios” que evaden impuestos, lo señaló también un ex embajador de los Estados Unidos, porqué entonces las cúpulas empresariales no aceptan sus propios errores, al menos de algunos de sus agremiados, y comienzan a cumplir con “esa sagrada misión” de tributar honestamente para exigir mayores responsabilidades al gobierno. Es nada más un primer paso para resolver un problema, como el de la violencia que sigue intacto. Se limpiará un poco de su smog el contaminado aire nacional, cuando se vaya viendo, si es que se ve, que se intenta encarar el problema en su conjunto (erradicación de la delincuencia común, el crimen organizado, la evasión y elusión de impuestos, el contrabando, la corrupción en general) y que se buscan a fondo y en serio soluciones adecuadas para llevar un mínimo de tranquilidad a la población salvadoreña.

Nadie, entonces, tendrá la impertinencia de afirmar que gobernar es fácil; sobre todo en el caso del actual mandatario y de su gabinete de gobierno, heredero de viejas injusticias agravadas. Pero empeñarse en caminar al filo de la navaja o en esa especie de equilibrista de circo sobre un cuerda, puede resultar que no se camine en absoluto.

22.9.11

Se les terminó la gasolina o se las vendieron más cara

Ayer en el programa de Arenacho se presentaron dos magistrados de la CSJ y hablaron de diversos temas y situaciones que tienen entrampada a la CSJ en pleno. Escuché del magistrado Valdivieso, un mensaje esperado y al mismo tiempo confrontativo en contra de Florentín Meléndez, al que acusó de que la imagen de “superhéroe” lo tiene absorto y buscando cortinas de humo, para que la majada no se recuerde que hay deudas en temas constitucionales relacionadas a diversos temas electorales.

Lo que no dijeron es que el magistrado Ulices “pupusa power” Guzmán, sus secuaces y patrones, imposibilitan que la mora que la sala en pleno le debe al pueblo no se honre. Entendemos la razón por la cual no salió a bailar la “pupusa power”, como dicen por estos lares, chucho no come chucho y si lo hace no come mucho.


Lo que desde fuera de la barda podemos ver es que la derecha oscura y sus colonos enquistados en la sala pretenden es que no avancemos y que se tenga resguardo de casos, como el de los militares asesinos de los jesuitas.


Por otro lado, lo mencionado por el magistrado Valdivieso lleva un dato interesante que no se puede dejar de lado. Yo te pregunto a vos para que valoremos lo dicho por este magistrado, más allá de las intenciones propias de él y en nuestro propio contexto e interés. ¿Existe un retraso extraño desde que revirtieron el decreto 743? ¿Se les terminó la gasolina o se las han vendido más cara?


Me pregunto y te pregunto a vos ¿el decreto 758 y el 555 enfrentaran las sanciones de inconstitucionalidad que todos esperamos? Recuerda que este decreto 758 parido por las ansiedades del FMLN y su “marca”, pretende que el voto directo e igualitario sea una realidad en nuestro país. El 555 es el que impone una camándula y rige todo el tema de candidaturas no partidarias.


Sería interesante que se le comenzara a presionar a los cuatro de la corte para que se pronuncien como el pueblo espera y como la ley lo demanda. No debemos compatriota quitar el dedo del renglón hasta que esto no este solventado a nuestro favor.


Es importante preguntarte a vos que valores algunas situaciones adicionales, pero que cohabitan en este mismo entorno, a los Indignados también se les acabó la gasolina o solo fue un esfuerzo de la derecha, en donde manipularon cipotes ingenuos y sin criterio, para utilizarlos en contra de Funes y el FMLN.


Están los de FUSADES que desde hace ratos no se les escucha ni pio, respecto al voto directo e igualitario, ¿qué estará pasando? Se le pinchó la llanta a ese tanque de “pensamiento” o también se quedó sin combustible.


Lo menos que esperamos es que le piquen a las “yinitas” para que nos regalen más democracia, ahora es cuando señores de la Sala de lo Constitucional, no se nos hagan los de los panes, no esperamos que sean superhéroes, esperamos que sean democráticos y consecuentes con el cambio que comenzaron. Quién dijo miedo?


Kvernicola

21.9.11

Las injusticias de un pequeño país

"Aunque nuestra patria sea chiquita nosotros la soñamos grande"

Rubèn Darìo


Los salvadoreños han esperado por demasiado tiempo que los sucesivos gobiernos resuelvan los graves problemas de insalubridad, desempleo, injusticia social, falta de oportunidades para la educación, marginación, alto costo de la vida y mucho más. Sin embargo, no se han logrado sentar las bases para establecer equidad en la sociedad, ni siquiera ha sido posible acceder a mínimas condiciones de vida como lo demuestran claramente los índices de inversión social.


Los factores señalados, más otros como los constantes fraudes electorales y el acaparamiento de la tierra y otros bienes de producción concentrados en un 3% de la población salvadoreña, llevaron a sucesivos levantamientos hasta culminar con la cruenta guerra civil de un poco más de diez años. A pesar de los miles de muertos, de las masacres, de la desintegración familiar producida por la migración hacia los Estados Unidos y otros países en busca de mejores condiciones de vida, no escarmentamos y continuamos profundizando la desigualdad y ampliando la brecha entre los que lo tienen todo y los miles de salvadoreños sin lograr satisfacer o tener acceso a la canasta básica alimenticia.


Un pequeño país como el nuestro debería ser un ejemplo de solidaridad, de fraternidad, de paz y justicia social; pero existe demasiado egoísmo y avaricia en las clases más pudientes; además de la tolerancia e incapacidad de los gobiernos para atender todas las necesidades de la población. Aquí todavía no hemos realizado una verdadera reforma agraria, no contamos con un sistema integral de salud y educación; es penoso comprobar los altos índices de deserción escolar y el vergonzoso analfabetismo entre grandes capas de la población.


Con apenas 21 mil kilómetros de extensión territorial, adolecemos de cobertura en salud pública, de graves problemas de insalubridad (miles de campesinos todavía no cuentan con servicio de aguas negras y sus excretas las expulsan al aire libre) y de una falta de infraestructura educativa eficiente que permita a los niños de las áreas rurales siquiera acceder a los primeros años de educación primaria. No contamos tampoco con vías de comunicación en buen estado y grandes segmentos de la población siguen incomunicados teniendo que caminar muchos kilómetros para hacer sus diligencias o visitar a sus familiares o centros de salud en otras comunidades.


Los cordones de miseria en las grandes ciudades, sobre todo San Salvador, San Miguel y Santa Ana, son producto tanto de la migración de las áreas rurales, como de la falta de oportunidades de trabajo para miles de salvadoreños. Nunca se atendieron las iniciales demandas de educación para los hijos de estas familias y tanto la improvisación de la mano de obra como la delincuencia germinaron libremente en las zonas de miseria y marginalidad. Desde tiempos de los gobiernos del PCN la Policía Nacional tenía registrados los lugares donde proliferaba la delincuencia común, tenía censados a los delincuentes e, inclusive, los tenía bien descritos como los esquineros, los brincadores, los carteristas, estafadores y otras nominaciones utilizadas en el bajo mundo.


Cuando necesitaban tirar cortinas de humo debido a problemas en la economía, por realizarse en el país un evento de gran magnitud o por la visita de un presidente extranjero, no vacilaban en ejecutar grandes redadas de delincuentes comunes. Exactamente como ocurre en la actualidad cuando se quiere aparentar un trabajo diligente y eficiente contra el narcotráfico: nada más acuden a las comunidades ya conocidas como La Fortaleza para capturar a los llamados “pucheros” o distribuidores menores de marihuana y el conocido “crack”. El trabajo o investigación a gran escala para detener a los grandes mafiosos nunca se hace o inexplicablemente se detiene en determinado punto, como bien lo denuncia a cada instante el experto en drogas, Carlos Avilés.


Por ello cuando el actual gobierno lanzó durante la campaña electoral la frase de “Nace la esperanza, viene el cambio”, la población necesitada de cambio y esperanza no vaciló en apoyar al FMLN y su candidato, pensando que por fin se terminarían tantos años de injusticia y comenzaría una nueva era para El Salvador. Lamentablemente no ha sido así y continúan los problemas y agravándose otros como la espiral de la delincuencia, el desempleo y el alto costo de la vida. Cosas mínimas como el abastecimiento de medicinas en los hospitales públicos y en las farmacias del Seguro Social, tampoco se han resuelto. El ex presidente de Brasil, Ignacio “Lula” Da Silva, bien se lo recomendó al decirle al señor Funes, que la mejor obra de un gobierno estaba en atender e invertir en los más pobres de su país. Pero en fin.


Es triste y lamentable comprobarlo: pasarán otros cinco años y la población seguirá esperando a que llegue un gobierno que de verdad se preocupe por atender las demandas más sentidas en salud, educación, vivienda y alimentación. Si al menos el régimen actual hubiera dedicado mucho de su esfuerzo para combatir la corrupción y castigar a los responsables, recuperar y crear nuevos empleos, así como bajar el costo de la vida, los salvadoreños estuvieran al momento satisfechos y agradeciendo al mandatario como al partido en el gobierno. Satisfacciones mínimas, sin mayores costos, en un pequeño país de escasos 21 mil kilómetros cuadrados de extensión territorial, con una Constitución ejemplar y con una población dispuesta a los mayores sacrificios con tal de ver cumplidas sus legítimas aspiraciones.

20.9.11

Estamos jodidos todos ustedes.

Observar la gestión cosmética, frívola y de promesas incumplidas con la que ha avanzado el actual alcalde de San Salvador. Es una muestra y presagio que en el 2012 volveremos a escuchar proyectos como el Metrobus, las bóvedas y un tratamiento óptimo de los desechos sólidos. Seguramente escucharemos que no habrá aumento de tasas e impuestos, cuando en la práctica vos sabes que el Dr. Quijano ha dejado a muchos con los ojos “chiboludos” y llorosos, por la “enzaguanada” que ha propinado.

Proyectos que se rescatan de la actual gestión, un par de placas como la que está por la UCA, planchas de cemento y tala de árboles en dos parques y me refiero a El Salvador del Mundo y Plazas Beethoven. Palo a vendedores en el centro de la capital, sin darles una opción viable y por ende estos compatriotas vuelven ahora de manera ambulante a inundar las calles del centro capitalino. No es que esté a favor del desorden, pero si te dedicas a aplicar parches las cosas no van a funcionar como se espera.

Lo que sí ha engalanado a la alcaldía capitalina últimamente es a una cantidad importante de “perdedores areneros”, que al intentar mantenerlos vigente el COENA con los pistos del pueblo, les dio cabida con salarios jugosos y ahí tenemos a: Gilbert Cáceres, Rodrigo Ávila y hasta el cipote de FOSALUD que lo han puesto a implementar campañas de salud, entre los empleados. El político siempre cuida y protege a sus pares, cosa que no pasa con vos pueblo.

Muy recientemente he escuchado decir al edil que quiere una amplia alianza con el PDC y el PCN, sabe que ahora le harán falta los votos que le “conseguía” el aparato estatal cuando estaba en mano de ellos, aparato con el cual lucro a manos abiertas el “finado” chele Torrez, ojala la siga pasando bien en Nicaragua.

Pero bueno, levantas la cabeza y decís, voy a sacar a este rufián de Quijano de la alcaldía capitalino, su incapacidad y tranza es descomunal, solo comparada con su prepotencia y populismo. Pero no ves a nadie, no ves una carta que además de ser “ganadora”, vos sepas que puede llegar a realizar un trabajo acorde a las necesidades de las mayorías en la capital.

Que me perdone Jorgito Handal, pero la misma crítica que le hice en su momento a Rodrigo Ávila, ahora se la tengo que hacer a él. Necesitas más verbo Jorgito, necesitas más contenido, debes estar encima de las muchas regadas de Quijano, necesitas hacerte acompañar de gente que sepa de estos menesteres y no te expongan innecesariamente. Por favor, desde ya te pido que no te prestes a ese juego de perder una alcaldía tan importante como la de la capital, en la cual muchas y mejores cosas se pueden hacer y lograr.

Gente cercana a los cabezones de la cúpula “chapuda” me han dicho que ya están cansados ellos y ellas de “gobernar”, ya están cansados de estar en la picota y quieren regresar de manera conveniente a la oposición, sitio donde se pasa más “chelura” y se come calentito sin las presiones actuales.

La cúpula del FMLN sabe que solo con los borregos no les bastará, lo saben perfectamente y por eso es que esta campaña extemporánea de Jorgito la vez simplona y con muy pocos argumentos como para hacerle cosquillas a Quijano.

Al darte estos dos ejemplos compatriota, no me queda otra que decir, estamos jodidos todos ustedes. No hay forma de que este país se levante, si los partidos políticos mueven a su antojo lo que será nuestro futuro, de la mano de esas pinches opciones que nos ponen a disposición.

Kvernicola

19.9.11

La dialéctica y los políticos

En los últimos años han proliferado en el ámbito nacional los así llamados “analistas políticos”, la mayoría de ellos posesionados en la derecha, otros superficiales y profetas o pitonisas del desastre. Los hay con cierta capacidad y virtuosismo para ver más allá de sus narices y explorar el incierto futuro de este país. Al igual que los diputados, no poseen estos caballeros (los analistas) esa calidad dialéctica tan importante como necesaria para profundizar en variados temas. Por fraterna que resulta la dialéctica a la palabra, al discurso y al coloquio, la equivalieron siempre al arte menor de proferir conceptos desde una tribuna. La confundieron con la retórica, oficio simplón de los políticos.

“Cuando no tenga oficio les ruego me ofrezcan participar en la política”, decía cierto personaje. Sin pretensiones de academizar, conviene no obstante explicar que la dialéctica con todo y estar hermanada a la palabra, nada tiene que ver con el bla, bla, bla del orador. En realidad se trata de un método discursivo que al tiempo que plantea es refutado y que cuando se torna convincente es porque de aquí para allá y vuelta, han mediado muchos análisis, muchas revisiones, muchas síntesis. Cuando combinados razonamientos imponen finalmente la conclusión puede decirse que se actuó dialécticamente.

De hecho, todos los sucesos que el hombre contempla, exigen un tratamiento dialéctico si se quiere otorgarles causalidad y efectos veraces. Si solamente se quiere juguetear con ellos bastará echar mano de la retórica.

Les decía que los diputados salvadoreños carecieron siempre de aptitudes para moverse en el campo majestuoso de la lógica comparada. Cuando se “trepan” a la tribuna sus labios se vuelven omnisapientes, rotundos, definitivos en su sabiduría. De ese modo, discerniendo al capricho, concluyendo por sí solos, pudieron muchos políticos construir de la nada, jalándola desde el fondo de su particular metafísica, la versión de un moderno Fouché o de un Cromwell, encaminada a minar la imagen del gobierno o de sus rivales políticos. Falta de fundamento dialéctico, la imagen tremendista de la mayoría de diputados, incluyendo muchos de la llamada “izquierda”, tiene menos valor que un centavo en la economía dolarizada.

El otro día en una de esas tormentosas reuniones de la Asamblea Legislativa, dijo cierto diputado que el rumor, la insidia, el infundio y las campañas mediáticas estaban siendo utilizados en contra del gobierno. Ahora bien, la palabra gobierno puede interpretarse de muchos modos diferentes si se le sabe envolver en metáforas y silogismos (¿saben los señores diputados su significado literario y como se usan?), pero inscrita en el parco presente indicativo como lo hizo el “representante” del pueblo, significa inequívocamente gobierno derechista.

Pues bien, ninguno de los elementos o ingredientes que se enlistan en el impresionante catálogo desquiciante, ha sido fabricado para agraviar, mortificar o desmerecer la gestión de don Mauricio. La agravian, mortifican y desmerecen por razones de actualidad, porque el tiempo-espacio donde ocurre el mandato del señor Funes es el mismo donde hacen explosión aquéllos. Nos explicamos.

Hubo en tiempos no tan lejanos un mandatario que se dio marco constitucional y dentro de ese corte enjundioso suscribió toda suerte de ordenamientos oficiales. Tan pretenciosos como ajenos al ánima nacional, tan ampulosos como ligeros, tan técnicos como imprácticos, los preceptos embrionarios de nuestra actualidad política, trajeron a los salvadoreños desasosiego, insatisfacción, iracundia, ganas de protestarlos a como diera lugar. En el presente el encargado del Ejecutivo, en ocasiones reiteradas, ha explicado sin tapujos las imperfecciones del Estado, la cruel desigualdad en la sociedad, la pobreza extrema de miles de compatriotas y la urgencia de destruir el pasado infame, los decretos y leyes oprobiosas y comenzar a caminar por senderos de verdadera democracia, paz y justicia social.

El mandatario (o los) al cual nos referimos -- por favor del sujeto hay que pasar a la institución para continuar la línea dialéctica-- nació torcido. Y así, deforme, grotesco, se eslabonó en otros subsecuentes. Cuantos los fueron encabezando los recibieron como un sacerdote la hostia consagrada y en su mayoría fueron incapaces de cuestionar la imagen cada vez más contrahecha, a fuerza de incorporarle éste una lesión permanente y aquel otro una joroba.

Uno arremetió contra los estudiantes universitarios y produjo una matanza en la 25 avenida sur, frente al Seguro Social, en 1975; otro intervino la Universidad bajo el lema de “definición, decisión y firmeza”; el mismo que se ufanaba en decir “campesinos del campo”; días más tarde como el cangrejo dio miles de pasos atrás para recordarle al pueblo que siempre estará bajo el dominio de la cruel e insensible oligarquía. Y podíamos recordar la historia y apenas comenzar con el “brujo” de 1932 y el genocidio de la población indígena.

En fin, el árbol -- el gobierno si me aceptan la metáfora-- siguió, pues, torcido. Hubo quienes lo podaron, estucaron, injertaron y hasta inseminaron con híbridos espectaculares. Pero ninguno se decidió a tirarlo, por más que era manifiesto que su sombra sacaba ronchas a la ciudadanía, corroía la moral de la administración pública y provocaba cánceres espantosos en el organismo de la república.

El señor Funes heredó el viejo tronco. Pero menos conforme son su diseño, más valiente y moderno, le ha metido contradictorias y confusas manos. Una rama, así de gruesa, vital que parecía al añoso vegetal, fue desgajada sin miramientos; la condensada opacidad que empeñosas arañas tejieron entre el follaje, arrancada sin disimular la repugnancia; un trozo enorme de corteza que hervía de gusanera administrativa y una sucia raíz ideológica que sobresalía de la fosa secular, violentamente mutiladas. No, estamos soñando, hablando del “deber hacer”, de una utopía.

Menos disponer que lo arranquen de cuajo, el señor Funes no ha intentando nada con el árbol siniestro, ni siquiera para cambiarle el trazo. Ha faltado valentía, pundonor, ahora sí, decisión, definición y firmeza y no esa simple alegoría de unir, crecer e incluir. Su Secretario de Asuntos Estratégicos, ahora también designado a la presidencia, continúa hablando de sus ideas de visionario, de su talante insobornable; pero eso en el dicho, en el hecho, ni siquiera ha ennoblecido la imagen del árbol. Muchos quisieran, recuerden estamos en la metáfora, que derribara el árbol de la injusticia y sembrara el país de una arboleda justa, digna, equitativa y distributiva para las mayorías poblacionales.

14.9.11

La corrupción y las oficinas de probidad

El presidente de Bolivia, Evo Morales, en uno de los primeros actos de su gobierno, decretó una disminución de salarios para todo su gabinete, acto bien recibido por sus funcionarios y desde luego por el pueblo. Asimismo, se procedió a investigar el enriquecimiento inexplicable de todos los funcionarios de regímenes anteriores. Los casos comprobados llevaron a seguir procesos a los responsables. En el país andino como en muchos otros de América existen verdaderas oficinas de probidad a la cual tienen acceso todos los ciudadanos que quieran comprobar a cuánto ascienden los ingresos reales, honestamente percibidos, de los servidores públicos.


En nuestro país, El Salvador, pues, para quienes nos leen en otras partes del mundo, existen por leyes de la república, una oficina de probidad en la Corte Suprema de Justicia y la supuesta controlaría, es decir la Corte de Cuentas, además de la Fiscalía General de la República; pero una cosa es “existir” y otra muy distinta funcionar. Para poder distinguir entre lo bien y lo mal habido es necesario informar al pueblo a cuánto ascienden los ingresos reales, los normales, de los Ministros, subsecretarios, oficiales mayores, directores y más en las esferas gubernamentales; pero aquí vamos del asombro al estupor: muchos alcaldes, con sueldos no mayores de dos mil dólares mensuales, cuando se retiran de sus cargos, estrenan mansiones en zonas exclusivas, así como aparecen manejando lujosos carros e invitando a sus amigos a ranchos en la playa o quintas en zonas montañosas.


Las tales dependencias gubernamentales como las citadas, existen para que las personas entrantes a cargos públicos declaren honestamente sus bienes; lo mismo al retirarse de sus puestos. Sólo publicando y dando a conocer el monto de las percepciones reales de los altos funcionarios se podrá saber (o deducir) si sus fortunas son el resultado de su personal corrupción, o si son simple consecuencia del funcionamiento “normal” del sistema. Muchos ex presidentes de la república amasaron durante su gestión cuantiosas fortunas, las cuales disfrutan en el presente viviendo como sultanes en otros países. La ley debiera aplicarse por igual para todos; pero no hemos sido equitativos en éste ni en otros rubros. El que roba madera para su cocina en grandes haciendas es capturado y condenado a purgar varios años; pero los que han exprimido las arcas del Estado y hecho desfalcos, grandes hechos de corrupción, simplemente disfrutan de esos dineros sin ser investigados, mucho menos castigados. Las arcas siguen abiertas para ellos y otros de su misma calaña.


Muchos de esos “señalados” hasta se defienden públicamente y retan a sus acusadores a que prueben los delitos cometidos; puede muy bien suceder que en vista de los altos sueldos, compensaciones, prestaciones y partidas especiales para “gastos” de todo tipo (lo ven ustedes todos los días con los señores diputados, ministros y otras especies), los altos funcionarios perciban “honesta” y “explicablemente” ingresos estratosféricos. Puede también suceder que, en algunos casos, los mejores sin duda, la obtención de tales ingresos no esté siendo el móvil principal de los ciudadanos que llegan a ocupar altos cargos en la burocracia. Puede suceder que efectivamente en algunos casos exista un verdadero interés por servir a la colectividad. Es posible que, aun en El Salvador, se den casos de este tipo. Sería la excepción, no la regla.


En estas condiciones, la perceptible mayor capacidad económica, o si se quiere el “enriquecimiento” relativo, de los altos funcionarios no sería estrictamente resultado de su deshonestidad o corrupción personal. Sería sólo la manifestación de que les tocó disfrutar la mejor parte dentro de un sistema in equitativo e injusto. En estos casos, la dimensión moral y el grado de convicción social de los funcionarios se reflejaría en su disposición potencial para aceptar un menor ingreso real (menores prestaciones y prebendas) en pago a sus mismas actividades. Se pide austeridad y sacrificio al pueblo y a la clase media. Sin embargo, tales peticiones no alcanzan a los sectores económicamente poderosos, mucho menos el gobierno que no da muestras de tener intenciones de predicar con el ejemplo. Así no hay forma de tener la autoridad moral para imponer cargas fiscales adicionales y restricciones económicas a la población.


Decir que se va a castigar a los funcionarios deshonestos no es suficiente. Perseguir el llamado enriquecimiento “inexplicable” es (o debería ser) sólo un primer paso en la lucha contra la corrupción. Las mismas dirigencias políticas ahora que se acercan nuevas elecciones para alcaldes y diputados, deberían evaluar con honestidad a todos sus potencias candidatos, desechar a los corruptos y postular a personas probas y que han demostrado a lo largo de sus años comprobada disposición a servir y no a servirse de su cargo. Lamentablemente sería como pedir “peras al olmo”, pues muchos dirigentes tienen “la cola pateada” o se han caracterizado por ocultar a los corruptos y a la corrupción.

13.9.11

¿Y así quieren ganar?

Siempre he acostumbrado a escribir el contenido de un comentario y al final del mismo, de acuerdo al sabor de boca con el que me quede le “trabo” el nombre. Este es un caso atípico, ya que parto de un cuestionamiento hacia los señores de la cúpula del FMLN y les aseguro que no seré en único en hacérmelo y eso que aun guardo cierta afinidad con algunos que aun pululan en esas esferas de poder.

Aunque ya está bien “chotiado” el reclamo que la población le hiciera a la desafortunada postura del presidente de la Asamblea Legislativa, cuando la prensa le cuestionó si le brindarían a la Selecta Playera algún incentivo. Quiero rescatar un par de situaciones que con el pasar del tiempo, no me queda la menor duda que para que alguien se vuelva bruto, genuflexo o enclenque mental de la noche a la mañana, no hay mejor forma o ruta de lograrlo que darle un “hueso”.

Sin paja compatriota, a este Reyes era difícil que lo encontraran fuera de base en entrevista alguna, siempre ha tenido en la punta de la lengua aquella frase políticamente correcta, que aunque no dijera nada, al menos no atropellaba con posturas que desdicen de un político que pertenece a un partido, que “supuestamente” vela por los intereses de los que menos tienen o de los que siempre se les ha negado todo.

Ojala el hecho de hacerse ver o llamar el discípulo de Ciro Cruz Zepeda no le haya atrofiado algo que se manifiesta en una ligereza de este tipo, ligereza por llamar a este penoso episodio de una manera que inhiba de aquel volumen electorero que veo en muchos. Por ejemplo, observar al “chimbolo” Angulo desgarrarse las vestiduras era algo que electoreramente era de esperar, el problema no es que quieran hacer leña del árbol caído, eso es lo de memos.

Lo importante y que busco en este escrito es que vos me ayudes a identificar si lo dicho por Sigfrido es un pensamiento generalizado en la cúpula actual del FMLN o es algo de estricta responsabilidad del cristiano que lo profirió. Es que si así están pensando en la cúpula, están no solo jodidos, sino perdidos.

Les aseguro que en estos tiempos pre-electorales a la derecha no se le va a escapar ninguna oportunidad de hacerlos, como dicen por estos lares, chaqueta. Es responsabilidad de la cúpula no ponerse de "pechito", es responsabilidad de esa cúpula cumplirle a este pueblo lo que siempre se le negó, es obligación de la cúpula ponerse a la par del pueblo y no separarse del de forma coyuntural o por el temor de un coscorrón proveniente de la casa presidencial.

No sé ustedes, pero en lugar de buscar protagonista en la embajada para que liberen a unos cubanos o que no intervengan en el conflicto en Libia, deberían de ponerse más vivos a trabajar por los de la casa, por los que en resumidas cuentas los tienen donde están.

Entiendo la solidaridad y no crean que no concuerdo con ella, pero la misma la debo o deben articular señores de la cúpula del FMLN cuando internamente ya se tiene solventada buena parte de la “plana”, burra o deuda que tienen con este pueblo y no antes.

La demagogia como herramienta de engaño tiene patas cortas, las cortinas de humo tienen tiempos de caducidad, así pues, mejor pónganse a trabajar y a cumplirle a la gente ya que así como van, las cosas no pintan bien en el 2012. El espejo en el que se deben visualizar es en el de Guatemala, por Dios, aviven!

Kvernicola

12.9.11

La alianza popular con todo el pueblo

¿Qué clase de sistema o de gobierno tenemos actualmente en El Salvador? ¿Se habrá producido un mínimo cambio en las relaciones entre Estado y pueblo desde la asunción del FMLN al “poder” político? ¿Han permitido “las nuevas relaciones” una investigación exhaustiva de los dineros defraudados a la economía nacional y los debidos procesos a las personas jurídicas y naturales responsables de tales delitos? En los sucesivos regímenes del PCN y en los 20 años de Arena se protegieron a las clases pudientes, se permitieron las licitaciones amañadas, el contrabando y las evasiones fiscales ¿se habrán erradicado tales prácticas con el gobierno “del cambio”?


Todo parece indicar lo contrario. Las tan lamentables como persistentes realidades del sistema político salvadoreño no permiten el análisis público de todos los factores que coinciden en contingencias como las surgidas con el rechazo a la construcción de presas hidroeléctricas y también con la serie de fallos emitidos por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Ya no digamos los lamentables resultados que permitieron, al menos por esta vez, a altos militares “escapar” de la justicia por los abominables crímenes cometidos contra seis sacerdotes jesuitas y sus dos empleadas.


Se tratan con el mismo rasero inconformidades de diversos sectores populares, expresadas con lealtad y franqueza, como las manifestaciones de los profesores y trabajadores de las maquilas y, por el otro, las conspiraciones subterráneas, oscuras y calenturientas de las cúpulas empresariales, lo mismo las absurdas y reiteradas demandas de los transportistas, cómplices y autores directos de las muertes de cientos de salvadoreños en accidentes de tránsito, tanto por la irresponsabilidad de los conductores como por el mal estado de los autobuses y microbuses.


En las tempestades formadas por el intento del gobierno de establecer un impuesto a las “grandes empresas” para invertirlos en seguridad, así como en el fracasado impuesto al patrimonio, se siguió, desde la esfera gubernamental, el mismo lamentable sistema. Se dijo y se reiteró que “intereses mezquinos se oponían a lograr la estabilidad del país”; pero no se ejecutó ningún plan para materializar la propuesta; por el contrario, se continuó en ese camino de ceder y conversar, como lo ha expresado en reiteradas oportunidades el señor Francis Hasbún, Secretario de Asuntos Estratégicos (¿?) o Súper Ministro, como lo llaman otros.


No se ha convencido a nadie. Tampoco se han exhibido atingencia y honestidad política para separar los impulsos espontáneos de la “conspiración” al servicio de los intereses más perversos de esta sociedad. Sin embargo, los actos delincuenciales han continuado creciendo y el crimen organizado se manifiesta más fuerte que nunca con el trasiego incesante de drogas por los diferentes puntos fronterizos del territorio nacional. Contra este mal no hay fuerza del bien que se imponga, tampoco planes y repetidas reuniones de los miembros del gabinete de seguridad, o esos llamados vehementes a cerrar filas o lograr la unidad para combatir ese y otros flagelos.


Toda alianza popular (no sólo el llamado a la iniciativa privada y los partidos políticos) es un impulso consciente, razonado de los diversos sectores de la comunidad nacional en torno a un gobierno para fines concretos. Esa unidad se configura con actos concretos como podría ser la decisión de imponer el impuesto a la seguridad y llevar a los tribunales a todos los responsables de elusión y evasión fiscal, además de todos los hechos de corrupción comprobados y debidamente documentados. Muchos de esos expedientes descansan en los escritorios de funcionarios de la Fiscalía General de la República y de la Corte Suprema de Justicia.


La demagogia, la servil unanimidad, la ausencia de precisión de los cuadros oficialistas no ayudan sino estorban a esa pretendida unidad popular, cada día menos viable en la medida en que la indecisión gubernamental se hace más patente en acciones contra la misma población. El ex presidente Lula, de Brasil, con la sabiduría de un “viejo zorro”, lo expresó en su última visita al país: “la mejor inversión social de un gobierno es gobernar para los pobres de su pueblo”. A pocas palabras, buenas entendederas.

7.9.11

El derecho de respuesta

La fracción legislativa del FMLN ha presentado un anteproyecto de ley para obligar a los medios de difusión, sobre todo los escritos, a cumplir con el Art. 6 de la Constitución de la República que establece: “Se reconocen el derecho de respuesta como una protección a los derechos y garantías fundamentales de la persona”. Simplemente hacer una interpretación y desarrollar lo estipulado en leyes secundarias.

En este país los medios de difusión han contado con muchas prerrogativas, la excepción de impuestos en la importación de tintas y papel es una de ellas, pero nunca han correspondido a tales concesiones, por el contrario se les ha permitido publicar cualquier cosa, desde la difamación, a la injuria, pasando por la distorsión de los hechos. En muy contadas ocasiones se ha aplicado el derecho penal o el civil para obligar al medio o al periodista a pagar daños y perjuicios a la víctima difamada.

Desde luego, el tribunal civil obliga solamente al pago de daños y perjuicios. El derecho penal va más lejos y podría condenar a un periodista, a un editor y hasta el mismo director del medio a purgar su pena en la prisión. Los medios casi siempre apelan a la libertad de expresión y de prensa para evitar la sanción, en una clara contradicción pues tal postulado universal también obliga al derecho de respuesta. El deber de reparar los atentados contra la verdad se cumpliría mejor por medio del restablecimiento de la verdad; esta idea es válida no solamente para la responsabilidad del periodista sino para la misma reputación de la prensa en general.

El Derecho de Respuesta no es nuevo, en el gobierno de José María Lemus se introdujo tal articulado en la Ley de Imprenta. Los diarios de la época (finales de los años 60) precisan como los directores de La Prensa Gráfica, El Diario de Hoy y Diario Latino, se opusieron a tal legislación, argumentado “violación a la Libertad de Expresión consagrada en la Constitución de la República”. Aquí en todas partes se reconoce implícitamente que la persona que ha sido mencionada en un periódico tiene inmediatamente el derecho de respuesta, que deberá ser publicada en el menor tiempo posible en el mismo espacio y en idénticos caracteres, tipo y formato de título y letra.

Como se reconoce en todos los tratados, en los Códigos de Honor y en la misma Ética Periodística, sin importar cual sea el contenido de la respuesta, ésta debe ser publicada íntegramente, salvo que fuere injuriosa; y aun a veces puede publicarse una respuesta injuriosa si el ataque fue injurioso también. Si se desarrolla el anteproyecto de ley presentado por la fracción del FMLN, un medio, representado por su director o directamente por el periodista responsable de la publicación difamatoria, corre el riesgo de ser multado o sometido a sanciones mayores, si no publica la respuesta. Como lo hemos señalado ésta debe ocupar el mismo espacio que el artículo o la noticia inicial y debe ir exactamente en la misma página y en el mismo lugar.

Además del Derecho de Respuesta, debería incluirse en tal anteproyecto de ley, al derecho a la rectificación reservado a la autoridad pública. En tal sentido, la autoridad pública tendría el derecho de rectificar por medio de un comunicado, a la información publicada en un periódico, si ésta es inexacta. Los diputados del FMLN deben reparar en esta sugerencia: la rectificación debe ser publicada en el número siguiente, ya no en el mismo sitio del artículo o noticia inicial sino en primera página y en primera columna. El gobierno tiene más derecho que los particulares. Todo está en saber legislar, interpretar y desarrollar el Art. 6 de la Constitución de la República.

La misma ONU lo desarrolla en su apartado sobre la Libertad de Información, brindándole un legítimo derecho a los Estados como a las personas. Igual como en los apartados sobre la violación a los derechos humanos, secuestros, crímenes de lesa humanidad y genocidio. Los medios de difusión no poseen impunidad y están sujetos a Códigos de Honor, a la ética y al deber de lealtad frente a su país. Sobre todo cuando se revelan secretos nacionales por imprudencia, ignorancia o simplemente por obtener una primicia, todo en tiempo de guerra. En muchas legislaciones se estipula que el periodista es responsable por imprudencia ante la ley penal.

En síntesis, antes de la libertad “económica” debe prevalecer el derecho de las personas a que se respete su vida privada, a no ser calumniado ni difamado. Si el medio acusa o distorsiona los hechos en contra de un jefe de Estado, de un funcionario o de una nación, está en la obligación de publicar una respuesta o aclaración, si no lo hace debe someterse a las leyes y a lo estipulado por el derecho penal o el civil.

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