6.1.12

Cuál paz? No sean sinvergüenzas

Cuando estamos a las puertas de cumplir veinte años de que aquellas armas del conflicto armado “callaron”, muchas voces se levantan –como es común en esta época – aduciendo que si bien es cierto la primera fase está cumplida a satisfacción, hay deudas pendientes con el pueblo que deben ventilarse o reflejarse en un segundo acuerdo de paz. Mira qué lindos vos!

En primer lugar, no estoy seguro que haya cumplimiento a satisfacción de los acuerdos de paz o deberíamos preguntarnos ¿cumplimiento a satisfacción para quién o para quiénes? Algunas respuestas se me ocurren de los satisfechos: Los que se jubilaron de la “Tandona” por decirlo bonito y ahora gozan de pensiones vitalicias inmejorables, la oligarquía que no comprometió su pensar y tampoco comprometió el sometimiento permanente que le aplica al pueblo y los que reditúan del desmadre en que esta sociedad pulula, me refiero a los partidos políticos.

Lógicamente esta fauna que anteriormente se detallan, debería de ser excluida como posible subscriptora del segundo acuerdo, si es que así le van a “trabar” de apodo en esta oportunidad. La experiencia ha dicho que cada vez que ellos se ponen de acuerdo el pueblo siempre queda fuera de la ecuación de beneficios.

En segundo lugar hay que preguntarse ¿cuál fue el verdadero objeto de los acuerdos de paz? Terminar el conflicto armado, brindar una salida remunerada y negociada a los involucrados o por el contrario, garantizarle al pueblo el allanamiento de las condiciones y situaciones que llevaron a involucrarnos en un conflicto. Al ver nuestro hoy te pregunto si valió la pena tanto esfuerzo y sangre.

Como tercer punto y quizá acá esté el quid del asunto, es importante preguntarse el tipo de paz que aspiramos o si lo que buscamos es una tregua que nos de un sosiego temporal. Además es valioso preguntarse ¿con quiénes hay que suscribir la paz? En otras palabras compatriota ¿con quiénes estamos en guerra?

Más de alguno de ustedes puede ser alcanzativo y pensar más allá del accionar de las maras y decir, esta clase política nos está matando con sus acciones y sus omisiones, también podría ser valido decir que la oligarquía no nos ha dejado de exprimir y eso nos significa también muerte y dolor. Al realizar el ejercicio reflexivo, en el pensamiento también pueden pulular algunos funcionarios ineficientes que con su ineptitud permiten que muramos en manos de delincuentes, por desnutrición, por hambre y hasta por analfabetismo, es que en este país hay tantas formas de matar y de morirse que ya no haya uno con quién hacer la paz.

Pero vamos sobre lo conocido y lo más evidente ¿será que debemos como pueblo suscribir acuerdos de paz con las maras? ¿Crees compatriota que eso es suficiente? ¿Solo se trata de firmar un documento y de crear un partido de mareros, darle beneficios o va más allá?

Acaso no crees que antes de perder tiempo con firmas de acuerdos de esta naturaleza, debería de garantizarse la construcción real del tejido social que tanto nos afecta a todos y aplicar la ley. Siempre he creído que mucho de lo que sufrimos se debe a que a nivel general no nos gusta cumplir la ley, nos gusta saltarnos las trancas y ahí el detalle.

Los que siempre se benefician con estos volados nos quieren hacer creer erróneamente, que por decreto se puede conseguir la paz y el bienestar del pueblo, la historia nos alcanza y nos dice que no es esa la forma. No se trata de firmar y condonar más. Se trata de trabajar, de pensar en el pueblo y de procurarle a este bienestar y no populismo.

Lo que necesitamos es que los políticos corruptos se hagan a un lado y den paso a una nueva expresión que busque el beneficio de las mayorías, una nueva forma de hacer, ver y desarrollar política.

Vos crees compatriota que un monumento más, un perdón adicional por las muertes del Mozote son suficientes o es lo que espera la gente que allá vive como para resarcir su dolor. No seria mejor que comenzáramos mandando a los involucrados en estos atroces hechos y el de los jesuitas para que los juzguen en España, ya que acá no hay voluntad para hacerlo.

Acaso compatriota se ha terminado nuestro dolor como para celebrar algo, acaso se ha terminado el sufrimiento de este pueblo y las muertes como para sentirnos satisfechos. Te pregunto a vos ¿estamos en paz? Como para que el presidente pierda el tiempo en actos sin sustancia, estamos en paz como para que los empleados públicos se receten un nuevo descanso laboral. Lo que se avecina es populismo visceral en tiempo electoral.

Kvernicola

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